Capítulo 7

Sehrazat frotó sus ojos. No había dormido bien los últimos días y la realidad era que a veces había sido por preocupación y otras por hacer cuentas y hablar con medio mundo para pedirle ayuda…

Todos habían sido muy solidarios, pero casi no tenían recursos y entre todo lo que hizo, Sehrazat pudo juntar apenas la cuarta parte…

Bennu entró en la oficina que compartían y se compadeció de ella. Se acercó a la cafetera y le sirvió una taza de café bien cargado. Sehrazat no tenía mal aspecto, a menudo su amiga se preguntaba como era que ella, sin siquiera poder conciliar el sueño, no tenía unas enormes y marcadas ojeras…

Por suerte no las tenía, porque de tener que dar explicaciones, las cosas se le complicarían bastante… y allí era cuando Bennu se había arrepentido de haberla asustado primero y luego aconsejado que no dijera acerca de su hijo…

Se sentó en su silla y trató de hablarle de trabajo, para distraerla un poco…


Un rato después el teléfono sonó y Bennu la vio recomponerse un poco, hacer una copia del proyecto en el que trabajaba y luego de darle el último sorbo a su café, salir hacia la presidencia…

Trató de no arrastrar los pies, sin duda alguna sentía necesidad de hacerlo porque casi no le funcionaban las piernas…

Golpeó la puerta luego de que Nurayat le indicara que don Onur estaba allí esperándola…

-Adelante… pasa por favor…- le dijo él y se quedó mirándola con gesto algo distante.

-Don Onur… aquí está la copia de mis avances...- le dijo y le entregó el disco de datos.

-Muéstrame…- le dijo él y ella lo dudó un poco, su mente casi sin responderle por algunos segundos.

-Bien…- dijo y se dirigió del lado de él de su escritorio y se inclinó para poner el disco y luego abrió el archivo…

Onur no pudo evitar observar su escote, con cierta delicadeza, pero con mucho interés. Ella no pareció notarlo, de hecho, no lo hizo, estaba demasiado cansada y su cabeza estaba demasiado ocupada…

Le explicó y le mostró las correcciones que había hecho y él sonrió con satisfacción. Sehrazat se perdió en sus ojos, muy cerca de él y le dedicó una sonrisa de compromiso, al menos el trabajo seguía haciéndolo bien…

-Necesito que te quedes hasta más tarde hoy ¿podrás? - le preguntó y ella se quedó mirándolo para que continuara- necesito que revisemos el tema de la instalación eléctrica… no puede haber errores en nada, pero menos en eso…

-Muy bien…- dijo ella y sintió que quizá sería una buena oportunidad para sincerarse con él, si había aún alguna chance de hacerlo…

Él le pidió que volviera cuando terminara con su horario de trabajo y ella asintió. Onur se quedó mirándola cuando se fue y se acomodó en su asiento.

La veía rara, demasiado distante y cada minuto que pasaba le gustaba más, claramente ella no era como las otras, pero tampoco era tan distinta, porque se había aprovechado de esa debilidad que él tenía por ella y se había reído en su cara, con ese tipo que encima ni siquiera había ocultado y lo había llevado a la empresa…

Se preguntó como sería verla sonreír, que lo observara con una mirada cómplice, sentir el aroma de su piel, sentir sus besos, sus caricias y acariciarla también…

Pensó en miles de situaciones en las que se atrevía a dejarse llevar por lo que sentía… y finalmente recordó esa escena, ella en brazos de otro…

Sehrazat llegó a tiempo para atender una llamada en su móvil que había quedado sobre su escritorio…

Sintió que su esperanza se esfumaba cuando el médico le dijo que ya tenían un donante pero que también era compatible con otra persona, en otro país… y que, si no conseguía el dinero, entonces deberían buscar a otro…

Cuando Bennu volvió, la encontró llorando y la abrazó para calmarla.

Sehrazat trató de calmarse, pensó un par de cosas y resolvió que tenía que intentar hablar con don Onur, preguntándose por qué él había cambiado tanto su actitud para con ella…


El día se le hizo larguísimo y empleó la hora del almuerzo en hablar con un par de personas que prometieron ayudarla, pero no ahora…

Le avisó a Bennu que se quedaría un rato trabajando y prometió llamarla cuando volviera.

Juntó sus cosas y se dirigió a presidencia. Nurayat ya no estaba. Golpeó la puerta y entró, esperando a que don Onur terminara con una llamada…

Él se puso de pie y tomó una de las sillas para acomodarla a su lado… se arremangó un poco y le indicó que trajera el plano impreso que estaba sobre la otra mesa…

Sehrazat se sentó a su lado y sintió que su corazón se aceleraba cuando él la miró un momento…

Abrió la boca para hablar, pero supo que él querría separar las cosas y no tratar un tema privado en medio del trabajo…

Se quedaron un rato corrigiendo la instalación eléctrica, sopesando los posibles errores y encontrando soluciones y Onur se sorprendió sonriendo ante la disposición y la creatividad de Sehrazat…

Ella le sonrió apenas, imaginando situaciones en las que se sinceraba con él y don Onur le ofrecía su apoyo, su ayuda económica…

El clima se distendió un poco más y ella se dejó llevar, contestando alguna que otra pregunta personal que él le hacía sobre sus gustos… pero no yendo demasiado lejos…

Sehrazat estuvo a punto de decirle que quería contarle algo de su vida personal y así prepararse para las posibles reacciones de él, pero hubo algo en la forma en que él la miraba que no la convenció, simplemente no se sintió confiada…

Cuando él le dijo que era mejor irse a descansar, ella juntó sus cosas y lo miró un par de veces, tentada de desafiar su suerte…

-Hasta mañana…- le dijo y él sonrió con cortesía.

Sehrazat salió por la puerta y se sintió una idiota. No podía irse de ese lugar con las manos vacías, algo tenía que hacer… ese hombre podía prestarle el dinero… que era mucho, pero no era inalcanzable para la empresa…

Volvió sobre sus pasos y lo vio sentado, pensativo, y él levantó la vista…

-Dime…- le dijo cuando la vio.

-Don Onur… ¿podemos hablar?

-Sí… te escucho…

-Yo…- dijo algo dubitativa- necesito pedirle un préstamo a la empresa…

-¿Un préstamo? - preguntó él algo sorprendido.

-Necesitaría ciento cincuenta mil dólares…

-¿Cuánto hace que trabajas aquí? - le preguntó- un par de meses… ¿y te crees con derecho de pedir un préstamo? ¿es por estar al frente del proyecto de Dubai?- le dijo algo molesto y ella se sintió más tonta que cuando se reprendió por no haber hablado.

-Olvídelo… no dije nada…- dijo y se encaminó hacia la puerta- disculpe…

-Sehrazat… yo no dije que no…- le dijo y cuando ella giró para mirarlo con un poco de esperanza, vio que su mirada se había oscurecido…

Se sintió algo intimidada por esa mirada que parecía como que la traspasaba, pero se había ilusionado con sus palabras y avanzó otra vez hacia su escritorio, esperanzada…

-Por supuesto que hay condiciones…- le dijo y miró sus labios con interés.

-Sí, claro…- dijo ella y los humedeció sin darse cuenta...

-Deberás pasar una noche conmigo…- le dijo luego de humedecer sus labios, se había jugado una última carta, si ella lo rechazaba, estaba en lo cierto y quizá fuera la mujer que había estado esperando… y si no lo rechazaba, al menos se conformaría con pasar un buen rato con ella

-¿Qué? - dijo ella en un tono que nunca se había oído. La mirada esperanzada de Sehrazat cambió por otra llena de enojo y rencor.

-Solamente una noche y el dinero será tuyo…

-¿Qué cree que soy?

-Solo te estoy haciendo una oferta, no veo por qué te enojas tanto…- le dijo con una sonrisa, después de todo ella sí era distinta.

-¿Cómo se atreve a hacerme una propuesta tan indecente? ¿quién se cree que es?- Sehrazat apenas podía pensar y cuando él la miró con una sonrisa de satisfacción, agregó- búsquese a otro arquitecto para el proyecto de Dubai, me voy de esta empresa…

-Así que no aceptas la oferta…- dijo él.

-Jamás…- le dijo enfurecida ella y se fue dando un portazo.

Onur sintió que su cuerpo se erizaba de satisfacción y analizó salir corriendo para tomarla entre sus brazos y besarla hasta cansarse… todo lo que había querido hacer desde le principio.

Ella corrió y terminó sentándose para desahogarse un poco en la escalera. Trató de enfriar su mente y se dio cuenta de que su orgullo le estaba impidiendo concretar la única posibilidad que tenía de obtener ese dinero… por Kaan… por la vida de su hijo…

Se levantó y secó sus lágrimas mientras volvía a la oficina de la presidencia…

Cuando abrió la puerta, Onur se tensó, levantó la vista sonriendo, esperando algún insulto de su parte… la vio temblando, su mirada más fría que el hielo…

-Acepto…- le dijo solamente y él sintió que su mundo se caía a pedazos…


Bueno, solo queda decirles: CONFIEN EN MI! Nos vemos en el próximo, el último capítulo!