Christmas Fantasy

Disclaimer: Los personajes de Dragón Ball son propiedad de Akira Toriyama. Yo solo los tomé prestado para realizar esta historia que si es de mi pertenencia.

Esta historia forma parte de la dinámica lanzada por la página" Mundo Fanfics R&I"


Capitulo Único

El ambiente de la habitación comenzaba a sentirse pesado, caliente y demasiado excitante, contrastando radicalmente con la invernal y helada noche que golpeaba la ciudad. Vegeta empuñó sus manos enguantadas, a la vez que sus dientes mordían con fuerza su labio interior, era demasiado para su libido sentir como esa boca femenina se deslizaba en una húmeda caricia sobre su pecho.

Tenía en claro que debía guardar silencio, no quería que nadie los descubriera, pero mantener el autocontrol estaba comenzando a pasarle factura, y la molestia de estar casi vestido no ayudaba para nada.

Trato que su mente se aislara al rememorar como terminó involucrado en esa extraña situación. Todo había comenzado dos semanas atrás, una tarde cuando su hijo recurrió a él haciendo acopio de su experiencia al conocer seres poderosos, para que cayera en su trampa.

Trunks adquirió lo mejores rasgos que sus progenitores, la fuerza de la estirpe Sayayin y la inteligencia y suspicacia de su madre.

«Un digno heredero»pensó como lo había enredado en medio de halagos, solo para llegar a preguntarle si conocía a Santa. El ser más importante en las vísperas navideñas para los terrícolas.

Por más que quiso decirle la verdad, la inesperada aparición de su mujer lo interrumpió. Cuando intentó reclamarle de que no era buena idea consentir al infante, usando de ejemplo la experiencia que él personalmente experimentó al ser enviado desde pequeño al campo de batalla, ya que era importante para forjar su personalidad. Bulma alegó que mientras ella estuviera con vida no dejaría que su hijo pasara por eso a menos que la situación lo ameritara. Eso fue lo suficiente para que se tragara sus palabras ya que en fondo de su corazón le daba la razón, en más de una ocasión deseo tener algún lazo más afectivo con sus padres como un niño normal y no solo ser visto como un guerrero.

Algunas veces podía llegar a pecar de ingenuo y fue demasiado tarde cuando terminó involucrado en el plan que ideó su mujer, quien se aprovechó del momento cuando su lujuria estaba al límite, para hacerle prometer su participación.

Algo de la cual nadie era capaz de poner en duda, era que su palabra era algo a lo cual no podía faltar, por eso cuando Bulma le entregó el paquete con el maldito disfraz, recalcando la promesa hecha, no hubo forma de escarpar.

Alababa y admiraba la mentalidad e imaginación que esta poseía, principalmente a la hora de experimentar nuevas experiencias sexuales. Gracias a ello se encontraba sentado en el sofá de la sala de Capsula Corp. portando un estúpido disfraz de Santa Claus de un color que detestaba, aguantó las ganas de sujetar a su mujer y hacerlos disfrutar de un nuevo encuentro intimo como los que estaban acostumbrados.

—Estás jugando con fuego —gruñó entre dientes al ver como las caricias estaban llegando a su pelvis, justo al límite donde el cinturón negro sujetaba ese horrible pantalón rojo.

—Estas demasiado sexy con esa apariencia —admitió con tono sensual, haciendo que la dureza del miembro de Vegeta aumentara, deseando ansioso el momento en que lograra fundirse dentro de ella—. Además, esta es una fantasía que quería cumplir contigo.

Vegeta involuntariamente inclinó la cabeza hacia atrás cerrando sus ojos al sentir como la mano de Bulma apretaba su virilidad, la cual estaba ansioso por ser liberada, enviando una corriente de placer a todo su cuerpo.

«Osado, pero delicioso»pensó envuelto en la adrenalina que le brindaba el saber que, aunque estuvieran en la privacidad de su casa, no era la intimidad que el cuarto que compartían. Apenas logró sentir como la borla del gorro se balanceaba rozando el espaldar del sofá.

Boqueo con asombro al sentir como la lengua de su compañera recorría con delicadeza la longitud de su pene. Su mirada media adormilada por la sensación, solo alcanzó a ver cómo está de repente lo introducía a su boca, a duras penas logró contener el gruñido que su garganta quería exteriorizar, su mano derecha se sujetó en el apoya brazos haciendo fuerzas para tratar de no dejar que sus instintos primitivos salieran a flote y arrancarles la ropa a ambos, literalmente.

Los movimientos aumentaron considerablemente. Vegeta se retorcía en cada uno ya que eran como latigazos que iban directamente a su libido. Un Crash por parte de la madera del mueble irrumpió en el ambiente, algo que ambos ignoraron.

Bulma de un movimiento rápido terminó sobre el regazo del hombre que amaba y sin dejarse intimidar envolvió con sus piernas la cadera del Sayayin.

— He sido una buena niña —gimió contra el oído de Vegeta—. ¿Santa me vas a dar mi obsequio? —cuestionó contra sus labios al bajarle la barba blanca postiza, a la vez que se balanceaba haciendo que su ropa interior mojada se rozara con el pene del pelinegro.

—De niña buena no tienes nada —gruñó con una sonrisa traviesa, antes de capturar los labios de Bulma en un beso demandante.

El roce no cedía, la temperatura entre ellos era elevaba y sus sentidos estaban lo suficientemente adormecidos haciendo que ignoraba lo que ocurría a su alrededor como para olvidarse que no estaban solos.

—¡Papá, mamá está besando a Santa!

El gritó retumbó en la habitación que estaba a oscuras. Ambos se separaron de golpe pálidos. Bulma con miedo movió apenas su cabeza hacia un costado y contuvo la respiración al ver a Trunks en pijama parado a unos metros atrás de ellos.

—Eso te ganas por ser sobreprotectora —murmuró en voz baja, encantado de restregarle en la cara esa verdad.

—Deberías aprender la técnica de transportación —rebatió en cambio ignorando las palabras de Vegeta.

Vegeta iba a responder que antes prefería la muerte, antes que solicitarle ayuda a Goku, pero los pasos rápidos de Trunks corriendo a la vez que seguía gritando hasta la habitación en busca de ayuda de su padre para que viniera a darle una paliza al hombre que osaba de besar a su madre.

Bulma aprovechó para levantarse y con rapidez avanzó hacia los ventanales y abrió uno.

—¿Qué haces? —cuestionó molestó Vegeta con paso tambaleante gracias a que sus pantalones seguían bajos, siendo jalado hacia el ventanal.

—La fantasía Navideña se acaba de terminar, más te vale que te cambies y pienses que le diremos a Trunks —advirtió al cerrar el cristal dejándolo afuera.

—Maldita mujer del demonio —gruñó al levantarse la ropa interior junto a los pantalones. Hacia demasiado frio y si no se apresuraba literalmente se le congelaría el trasero.

Esa noche marcaría un antes y un después en la vida para cada uno de los integrantes de la familia. Las mentiras no formarían parte de la niñez de Trunks, haciendo que madurara de golpe al saber de la inexistencia de Santa Claus, junto al trauma de comprender que acababa de presenciar un momento íntimo de sus padres.

En cuanto a Vegeta y Bulma cada vez que quisieran cumplir con una fantasía, sería solo si su hijo no estaba presente, para eso tenían la excusa de que existía el hijo menor de Kakaroto. Goten solo celebraba cada vez que su mejor amigo se iba a quedar a dormir en su casa.

Fin.


N/A: Antes que todo voy a admitir que esta dinámica me ocasionó verdaderos dolores de cabeza. La idea estaba desde el comienzo, pero me era difícil poder plasmar lo que tenía en mente, hasta que esto fue lo que salió.

Técnicamente es la primera vez que escribo sobre esta pareja y fuera del dolor de cabeza, debo admitir que me gusto así que posiblemente a futuro me atreva a hacer alguna otra historia sobre ellos.

Desde ya debo a agradecer a Sheila, quien siempre tiene una paciencia terrible y soporta cada locura que tengo.

De corazón espero que sea de su agrado esta corta historia y si es así si quieren me lo hacen saber en sus comentarios, todos serán bien recibidos.

Sin más que decir me despido, que tengan un lindo día y les deseo Felices Fiestas a todos.