Alegría en Navidad
Por Coqui Andrew
Albert
Estoy con mi pequeño en brazos y otro tomando mi mano, vamos saliendo del cementerio, acabo de sepultar a mi esposa Moira, ¡Dios! ¿Qué voy hacer? ¡Ella era todo para mí! ¿Qué voy hacer con dos hijos? Espero que mi tía me pueda ayudar.
Con ese pensamiento, me retiré de ahí, subí al auto, nos dirigimos a la mansión, las empresas Andrew están cerradas por la muerte de mi esposa, les di tres días.
Hemos llegado a la mansión, la ama de llaves me ayuda con mis hijos quienes están profundamente dormidos, no sé cómo decirle a mi pequeño William que su madre ya no estará con nosotros, pues el más pequeño, es recién nacido, mi Moira murió dándole vida a él.
-William, necesitamos hablar – Me dijo mi tía.
-Claro, tía, vamos al despacho – le dije cediéndole, el paso, entramos, le ofrezco, el asiento que está frente a mi escritorio, yo doy la vuelta para sentarme frente a ella.
-Bien tía de ¿qué quieres hablar? –
-Pues hay que hacer cambios, pues tu esposa ya no está, tienes que tomar decisiones importantes, sobre todo para tus hijos- dijo con preocupación.
-Si tía estoy pensando si usted puede hacerse cargo de la casa, tal como era antes de casarme, por favor… y respecto a los niños aún no sé qué hacer - expuse.
-¿Cómo qué no sabes? – pregunto –Pues primero contratar a una enfermera pediátrica, para que cuide al bebé y una niñera para los dos, yo no puedo hacerme cargo de los niños, ya estoy demasiado vieja para educar, pero si te puedo apoyar con la administración y organización de la casa – me dijo.
-Pero tía cómo puedo dejarle, a unas desconocidas el cuidado de mis hijos –
-Pues lo tendrás que hacer, William, yo las supervisaré, mientras tu trabajas y además tendrás que dedicarle tiempo, a los niños, por cierto ¿Cómo llamarás al bebé? – pregunto cambiando de tema.
-Pues no se, no lo platicamos Moira y yo, todo paso tan rápido – dije
-Bien, piénsalo, pero lo que si no debes de dejar es lo de la enfermera y niñera ¿cuándo tiempo piensas tomar de luto?
-Una semana tía – dije sin seguridad - Bueno eso creo, no puedo estar cerca de mis hijos- pensé
-Hablaré al hospital y a una agencia, para que me envíen y pueda entrevistar a las personas y elegir a las mejores –
Mi tía se hizo cargo de contratar a la niñera y enfermera, yo me deslinde de todo hasta de mis hijos, solo me dedique a trabajar. Quería borrar el recuerdo de mi esposa.
Fue así como las señoritas OBrien y White entraron como niñera y enfermera de mis hijos.
Al mes siguiente tuve que salir de viaje por una larga temporada, durante mi ausencia me enteré por amigo George que mi Tía estaba contenta con el trabajo de las señoritas, William Jr. estaba fascinado con Candy; mis hijos se encontraban bien.
Candy
-¿Estás feliz Candy? – pregunto Paty
-Pues si el pequeñito es una ternura, ¿ya lo viste? Y el mini William ¡ay ternurita! – digo muy emocionada
-¿Mini William? – preguntó Paty
-Pues sí, se parece mucho a su papá… jajajaja- Paty se unió a la risa.
-Vamos a ver a los pequeños- Salimos de la habitación que nos correspondía.
Buscamos a los pequeños en su habitación, fui directamente por el bebé, mientras Paty por William, los bañamos y cambiamos para bajar a la cocina y darles su desayuno, mientras esperábamos, jugaba con el bebé haciéndolo sonreír.
-Candy – dijo Will
-Dime Will -
-Abes edes bonita - dijo
-¡Will! Gracias, eres un caballerito – Me sonrojo, abrazo al pequeño
-¿Cómo le llamaran al bebé? – le pregunto Paty a la cocinera.
-Aún no saben, señorita – contesto
-A mí me gustaría que le llamaran Steve – dijo Paty
-Paty, tú tienes un prometido, te casarás, tendrás tus propios hijos y los llamaras como tú quieras – dije
-Vamos Candy no seas aguafiestas, cómo te gustaría que se llamará, este regordete bebé –dijo Paty haciéndole caras, me quedó pensando
-Me gustaría que lo llamarán Ian – dijo Candy
-Me guta- dijo el pequeño Will
-¿Ian? –pregunto Paty - ¿Eso es un nombre
-Sí, Paty, es un nombre, es escoces y significa regalo de vida.
El pequeño Will, nos pidió que llamáramos a su hermanito Ian, no quería desilusionarlo, pero juramos que sería un secreto entre nosotros.
Pasaron dos meses, el bebé Ian tenía tres meses y nunca veíamos a su padre, solo lo conocíamos por foto, estábamos en el jardín pues los pequeños necesitan jugar al aire libre, al bebé quien estaba a mi cargo lo tenía en una manta bajo la sombra de un árbol, le hacia sus ejercicios de estimulación temprana, Will estaba corriendo junto con Paty, es un hermoso e inteligente niño de tres años, a pesar de nunca le dijeron que su mamá había muerto , él lo supo por la ausencia de ella, en la biblioteca hay un gran retrato de la señora Moira con un moño negro, Paty lo ha ayudado a mejorar su vocabulario, está haciendo un excelente trabajo con él. Mi trabajo terminará cuando Ian cumpla su primer año, a partir de ahí, Paty junto con una institutriz se harán cargo de ellos, trato de no encariñarme con Ian, pero… ¡cómo no lograrlo! Si es tan lindo.
Escuchamos que un automóvil se acerca, Will ve que es su papá, corre hacia él, - ¡Papá! ¡papá! – grito. Vimos que el señor Andrew, ni siquiera les dirigió una mirada a sus hijos, bajo del automóvil y se metió a la casa, el pequeño, bajo sus bracitos y su carita esta triste, Paty y yo nos volteamos a ver, yo tenía al bebé.
Se acercó la ama de llaves nos dijo que nos fuéramos a la habitación de los niños, porque el señor no quería ruido, pues tenía que trabajar, así lo hicimos.
-No puedo creer lo que ese señor hace, mira que mandarnos a encerrar como si tuviéramos lepra y los pequeños que culpa tienen, ¡es un amargado! – dije muy enojada.
-Candy, no hagas esos comentarios delante de los niños, por favor – dijo
-¡Bah! Por si no te has fijado ellos están dormidos en la habitación continua – dije
-Pero es que estás gritando, por eso lo digo, además lo digo porque alguien te puede escuchar – dijo muy molesta.
-Está bien, perdón, pero dime que culpa tienen ellos, ese señor debería estar amándolos, cuidándolos y educándolos, es lo único que tiene de su esposa –
-Precisamente, eso es lo que pasa, la extraña tanto que no quiere estar con ellos porque le hacen recordarla – dijo Paty
-Pues mal hecho, debería ser todo lo contrario, mi papá se dedicó a mí, me amo, cuido, hizo todo por mí, hasta que llego esa mujer, por eso me salí de mi casa en cuando obtuve la beca. Pero sé que me ama y mi mamá fue el amor de su vida – dije con convicción.
Albert
Acabo de llegar de viaje vi a mis hijos a lo lejos, por más que quisiera acércame, ¡no puedo! Me recuerdan a ella, sobre todo después de lo me entere, dudo de mi sangre, nunca creí que me viera la cara y que el estúpido de su amante fuera a reclamar y chantajear. ¡Maldita! ¡Mil veces maldita!
Mi tía entra a mi despacho – Buenas tardes William – dijo
-Ah, es usted tía –
-Pues te vi llegar y encerrarte aquí, ni siquiera te detuviste a saludar a tus hijos, estás haciendo mal – me dijo duramente.
No soporte más y me desahogue con ella.
-¡Mala mujer! Pues lo que tienes que hacer es una prueba de ADN de inmediato.
Charlamos durante un buen rato y me dijo que, si mi bebé era o no mío, teníamos que protegerlo pues esa mujer no fue tonta, al dejarlo con nosotros, me dijo que Will y las señoritas encargadas de ellos, lo llamaban Ian, que era un secreto a voces.
Me molesto que lo llamaran Ian, así que le dije a mi Tía que para no cambiar el cómo lo llamaban lo registraríamos y bautizáramos como Ian.
Al día siguiente fuimos al registrar a Ian, me acompañaron mi Tía, George y la enfermera White, la cual se sorprendió que lo registráramos como ella y mi hijo Will lo llamaban.
Ella iba feliz con el pequeño en brazos, parecía que el bebé era de ella, Will se parecía a mí, de eso no había duda, pero Ian no era rubio como yo parece que saco el cabello rojizo como ella, eso es lo que me hace dudar al igual que el color de ojos no se si son verdes o azules.
Salimos del registro la enfermera, el bebé y yo íbamos al frente, una señora dijo -¡Qué bella familia! – Nos quedamos con la boca abierta, cuando mire a la señorita estaba sonrojada.
-Gracias, señora – dijo mi Tía
Abordamos el auto y nos dirigimos al hospital. Por el retrovisor admiraba a la señorita White, era hermosa, ese cabello rubio, rizado, tez blanca, nariz respingada, boca de color rojo, muy tentadores y esos ojos verdes, toda ella perfección.
-¿Se siente mal, señorita White? – Pregunto mi tía
-No, señora Andrew, me encuentro bien – dijo ella, entonces me fije más, ¡se encontraba roja! Aparte mi vista, para no incomodarla.
Al llegar al laboratorio ya estaba la señorita O'Brien con Will, el doctor dio las indicaciones, entre con mis hijos, los demás nos esperaron afuera después de unos minutos salimos, entregándole a Ian a la enfermera, al rozar sus manos, me estremecí, nunca había sentido eso, ni con Moira.
Nos retiramos de ahí, para ir a casa, solo note que ella se sonrojaba cuando estaba cerca de mí.
Candy
No sé, qué me pasa cuando veo al señor Andrew, primero pensé que era un amargado por no querer a sus hijos, pero escuchando rumores entre el personal de la casa, entiendo el por qué se hizo los estudios de ADN, después me sorprendí, cuando registraron a Ian, le dejaron el nombre que escogí y que al pequeño Will le gusto. Después lo caché cuando me observaba por el retrovisor y me puse nerviosa, la señora Elroy creyó, que estaba enferma, me dio risa, por último, el roce de nuestras manos. Yo solo espero que sea el papá del bebé, pues no hay duda que Will si es hijo de él, pues es su vivo retrato, si no lo es, me tomaré el atrevimiento de pedirle en adopción al pequeño Ian, me recuerda a mi padre, cuando era joven, su cabello rojizo y ojos verdes que yo herede.
Albert
Ha pasado el tiempo requerido para saber si ellos son mis hijos, me hicieron llegar los resultados a mi casa, estoy en el despacho con George, mi Tía Elroy y el abogado para que nos asesore en caso que no sea el padre de Ian.
Mis manos tiemblan, no puedo abrir el sobre, estoy muy nervioso, le pido a mi amigo George que él lo haga, le entregue el sobre.
Mi amigo lo abrió y leyó, estoy al pendiente de sus gestos, paso de la incertidumbre a la tranquilidad. Entonces eso significa buenas noticias.
-William, todo está en orden… ¡son tus hijos! – me dijo con una gran sonrisa.
-¡Bendito Dios! – dijo mi Tía, yo lo solo solté un gran suspiro de tranquilidad.
Escuchamos unos gritos de felicidad afuera del despacho, mi amigo George se acercó y abrió la puerta de golpe, sorprendiendo a las señoritas, quienes callaron de inmediato, cubriéndose la boca con las manos.
-Lo sentimos – dijeron ambas
-Pasen, señoritas – dijo mi tía, note que les tenía cierto aprecio.
-Gracias – dijeron
-Bien pues ya saben lo que pasa, solo les pido discreción, por favor- les informo mi Tía
-Claro que sí, señora Elroy, puede contar con nosotras – dijo la señorita O'Brien, quien por cierto se encontraba toda sonrojada y no le despegaba los ojos a mi abogado.
-Buenas tardes, señorita Paty – dijo mi abogado
-¿Se conocen? – pregunte
-Sí, William, Paty es mi prometida, solo que no sabía que trabajaba para ti – dijo
-¿Tu prometida? – preguntamos
-Sí, estamos comprometidos y esperamos casarnos a finales de año. Tendrás que buscarte otra niñera – dijo Stear, así se llama mi abogado.
-Lo que debería buscar es una esposa – dijo mi tía apena audible, todos estallaron en carcajada, cosa que no me hizo gracia. Los mire mal hasta toparme con esa mirada verde.
Ella se puso seria, pero verla sonreír, me hizo feliz.
-Bueno ustedes señoritas pueden retirarse, deben estar con mis hijos – les dije
-Sí, señor, solo queríamos felicitarlo por las buenas noticias – dijo la señorita White.
-Gracias – fue mi respuesta, sonriéndole
Se retiraron.
Candy
Estoy feliz y a la vez triste, ambas saldríamos de la casa al mismo tiempo, ella por casarse y yo por la edad del bebé.
Después de terminar nuestras actividades y los pequeños se encontraban en brazos de Morfeo al igual que mi amiga, decidí bajar a tomar una taza de leche tibia, para relajarme y poder conciliar el sueño.
Entro a la cocina y me llevo el susto de mi vida, al encontrarme al señor Andrew.
-Perdón señor, me retiro, no quiero importunarlo – me gire para salir de la cocina cuando me llamo.
-No se vaya, señorita White, puede quedarse, ¿quiere té?-
-Gracias, pero prefiero leche, si no le importa – dije
-Está bien, leche será – me dijo regalándome una hermosa sonrisa.
Me preparo la leche y para él hizo té.
Nos sentamos en las sillas altas de la barra.
-Me puede decir ¿cómo se le ocurrió llamar a mi bebé Ian? – fue lo primero que me dijo, tomándome de sorpresa.
-Pues verá, señor, estábamos aquí en la cocina y Paty le pregunto a la cocinera cuál era el nombre del bebé y ella le dijo que aún no estaba registrado porque usted se encontraba de viaje, Paty comento que le gustaría que se llamara Steve, después me pegunto, yo le dije Ian, explicándole que era un nombre escocés y significaba regalo de vida. A Will le gusto, así fue como lo llamamos todo el tiempo y parece que se acostumbró a escuchar el nombre - conteste con sinceridad.
-¿Le gusta la cultura escocesa? – me pregunto
-¡Oh sí! Me encanta la cultura escocesa, señor Andrew, mi mamá era de allá – conteste.
-Nosotros somos de allá, mis hijos son los primeros que nacen aquí –me dijo
Nos quedamos viendo por un gran rato, me empecé a poner nerviosa, así que me tomé la leche apresuradamente.
-Buenas noches, señor Andrew – le dije
Vi que se acercó a mí y con sus pulgares, me limpio las comisuras de mi boca, pues tenía leche, el contacto de sus dedos, hizo que me estremeciera, no reaccione, me le quede viendo a los ojos, ese azul de su mirada me hipnotizaba.
El miraba mi boca, mientras yo seguía quieta, él tomaba ya mi rostro con sus grandes manos, al sentir su aliento cerca, reaccione .
– Señor Andrew, buenas noches – le retire sus manos, dejándolas sobre la encimera.
El me observaba
-Albert – dijo
-Perdón – dije
-Me puedes llamar Albert – me dijo, acercándose peligrosamente, mi cabeza me decía corre y mi cuerpo no se movía.
Nunca espero lo qué paso, llegue a mi habitación, tirándome en la cama, con el recuerdo de él.
Albert
Estaba en la cocina cuando sentí que alguien llego era la señorita White, cuando ella me vio se iba a retirar, no sé porque no la deje ir, al contrario la invite a que me hiciera compañía, le di leche tibia como lo pidió y empezamos a charlar brevemente, la sentí nerviosa, que se tomó apresuradamente la leche dejando rastros en sus labios rojos tentadores, así me pareció, ella se iba, cuando le dije que me llamara Albert, es mi segundo nombre, a nadie le permito que me llame así, más sin embargo se lo pedí.
Me acerque a ella y volví a tomar su rostro con mis manos, no sé qué estaba pensando cuando lamí una gota de leche que tenía y me apodere de sus labios, en un beso sin prisa.
Pasaron los días y la señorita White, me evitaba, en las comidas la veía, pero no era capaz de verme a la cara, después solo escuchaba su risa por toda la casa, mi tía me decía que el bebé estaba feliz con ella al igual que Will, sentía que ambos niños estaban más apegados a ella que a Paty.
Estaba en mi recamara cuando escuche que tocaban la puerta, eran unos golpecitos apenas audibles.
-Adelante – dije, cuál fue mi sorpresa, era Will
-¿Qué pasa, hijo? – le pregunte acercándome a él, para cargarlo y sentarlo en mis piernas.
-Papito, yo sé que mi mami, ya no está con nosotros – me dijo.
-¿Quién te dijo? –
-Nadie, papito, yo solo lo deduje, cuando salimos del panteón, vi tu tristeza ese día –me dijo, yo me sentí un imbécil por no explicarle bien a mi hijo.
-Bien, ya lo sabes, ¿Tienes alguna duda, mi hijo? –
-¡Oh sí! Papito, se acerca navidad y me gustaría que Santa Claus, me trajera una mamá ¿Crees que se pueda? –al escuchar la petición de mi hijo me sorprendí.
-¿Una mamá? – dije
-Sí, una mamá que me quiera mucho al igual que a mi hermanito y ya sé a quién quiero, papá –
-¡Ah sí! ¿Quién es la candidata? –pregunte sonriendo, pensando que me diría algún personaje ficticio.
-¡A Candy! – dijo emocionado mi hijo – Ella es muy especial, papá nos quiere mucho a nosotros, es divertida, nos cuida, nos enseña cosas nuevas, como trepar un árbol, no la vayas a regañar, pues Paty ya lo hace – me dijo con preocupación, pero a la vez divertido.
-¿Ella es a la quieres cómo mamá? ¿Por qué te enseña como trepar árboles? ¿Qué más te enseñará? – le pregunté a mi pequeño –Además debes de pensar en mí… - fui interrumpido.
-¿En ti? ¿Por qué? –me pregunto, me dio mucha ternura su pregunta.
-Pues sí, porque para que sea tu mamá, tiene que ser mi esposa y pueda quererte más –le dije
-No había pensado en eso, ¿quieres decir que te tienes que casar con Candy? - me dijo con recelo.
-Si – conteste.
-Pero solo quiero una mamá, no una esposa para ti – me dijo cruzando sus bracitos -¿Te gusta Candy, papá? –
¡Vaya que, si es inteligente mi pequeño, está atando cabos.
-¿Gustarme? – le pregunte
-Ella es hermosa, papá, hasta a mí me gusta –dijo poniéndose rojo.
-Hijo… -lo llame - ¿Tú le has preguntado a ella si quiere ser tu mami?
Él está pensando su respuesta, pero me dijo –Si, papito, ya le he preguntado, solo se pone roja, me sonríe y me dice "Qué ocurrente eres Will" – me dice con un poco de enfado.
-Bien Will, si ella te dice eso, es por alguna razón, a lo mejor tiene novio, ¿no lo has pensado? –
-¿Novio? ¿Qué es eso?
Ups, creo que me metí en un embrollo largo.
-Novio, es un hombre que ama a Candy y comparten tiempo juntos – le dije
-¡Ah! Entonces ella es mi novia, a mi gusta y compartimos tiempo juntos, ya no quiero una mamá – me dijo con toda esa inocencia de un niño.
-Ya ves, tienes novia y yo sigo soltero- le dije con una sonrisa, revolviéndole el cabello. Escuchamos que tocan la puerta – Adelante –dije
Entro una rubia, hermosa, quien buscaba a Will – Con que aquí estabas, nosotras buscándote y tu escondido en los brazos de tu padre –dijo Candy
-Perdónalo, Candy –le dije ella estaba sorprendida porque la llame por su nombre y no señorita White – mi pequeño vino hablar de hombre a hombre conmigo, ¿verdad? –
Mi hijo me miro con sorpresa, hasta que entendió el mensaje.
-Sí, Candy, hablamos de hombre a hombre y ya sabe que somos novios – Candy abrió sus ojos con sorpresa y su boca estaba abierta, verla así era para tomarle una foto, yo no aguante las carcajadas.
-¿Soy un chiste, señor Andrew? – pregunto ya molesta.
-No, Candy no lo eres y te pedí que me llamaras Albert- le conteste aún con algo de risa.
-Hijo, ¿puedes ir con Paty? Por favor, necesito hablar con Candy – Mi hijo asintió me dio un beso y se fue.
-Venga siéntese junto a mí, Candy – le sugerí.
-¡¿Cómo?! ¿Aquí en su recamara? ¡Está loco! Si hago eso su tía me pone de patitas en la calle, ¿Qué le parece si vamos al jardín? – Entendí lo que me decía, con ello me demostraba que una mujer con valores y que se respetaba.
Salimos al jardín cuando llegamos nos sentamos en una de las bancas que se encontraban ahí.
-Bien, Albert, ¿me podrías explicar lo qué paso en tu habitación? – Ahora yo fui el sorprendido.
-Candy, sabes que se acerca la Navidad, Will quiere pedirle a Santa Claus una mamá, en específico, a ti, mi hijo te ama por eso quiere que seas su mamá. Yo le pregunte que, si te había comentado algo, me dijo que sí, pero que tu solo lo evades, entonces yo le dije que podrías tener novio y creo que no busque las palabras más apropiadas para decirle que significa "novio", en mi torpeza, yo le dije que novio es querer y convivir con alguien, él dedujo que como te quiere, le gustas y convives, eres su novia, no era mi intención que él entendiera eso. Te ofrezco una disculpa – Candy solo me miraba, de repente soltó una carcajada.
-Ay, Albert, tu tía me colgaría por asalta cunas, mira que ocurrente es Will, y tú todavía le das ánimos, jajajajajaja jajajaja –
Escuchar su risa, me llena el alma, hacía tanto tiempo que no veía reír alguien así, esta casa se llena de alegría, si es una alegría en navidad.
Me tiene embobado, es bella, alegre, parece una niña, tiene esperanza en todo y en todos, por eso creo que tiene ese color de ojos, ella es esperanza.
Todos los días hay algo nuevo en casa y parece que la aman, se ha ganado hasta mi Tía, quien a cada rato me dice que la haga mi novia y después mi esposa, yo no lo dudaría, pero ella me rehúye cada vez que nos encontramos solos. Sé que le gusto como ella a mí, voy a esperar que llegue la navidad y no la dejaré escapar.
Candy
Después de lo que paso en la cocina, he evitado a Albert, si le digo así porque él me lo pidió, estuve investigando si alguien más lo llama así y la verdad me sorprendí, cuando todos me dijeron que no, la Tía me dijo en confianza que él me ama, si como leyeron, me ama, porque ni siquiera a su esposa le permitió que le llamara así, que soy digna de llamarlo así y que aprovechara para conquistarlo, según yo soy la indicada para él. Con más razón lo evito, me gusta mucho, pero no sé cómo conquistar a un hombre como él.
Sus ojos me dicen mucho, creo que me delato ante él, pues mi mirada le dice todo, es como si nuestras almas se entendieran este amor sin palabras.
Albert
Después de la cena de Acción de gracias, Candy con su entusiasmo y alegría convenció de que se arreglara la mansión con adornos navideños, todos se unieron a ella e hizo participes a mis hijos, el bebé daba brinquitos de la emoción cuando vio el enorme árbol, Candy es una maravillosa mujer, logro lo que en muchos años no se hacía. Llego diciembre, época de dar, compartir, perdonar, nueva esperanza, creer en nosotros y amar.
Si tiempo de amar, darme la oportunidad de amar a esa rubia que me quita el sueño, estoy seguro que a Moira solo la quise, pero no la ame y deseo hacerlo a lado de una gran mujer su nombre Candy.
Ella hablo con mi hijo y le explico que no pueden ser novios por la gran diferencia de edad, pero que le gustaría que fueran amigos, mi hijo encantado acepto, porque además le dijo que, para ser novios, primero tendría que pedirle permiso a la tía Elroy, Will es muy inteligente y lo pensó antes de que se llevara un regañada por parte de la Tía, prefirió ser su amigo, pero el muy abusado, le dijo que se convirtiera en mi novia.
Le envíe un gran ramo de rosas, son sus favoritas, y con ellas una invitación a salir, todos en la mansión se han dado cuenta de que ambos nos gustamos y en complicidad la obligaron a ir a la cita conmigo, Paty le regalo un vestido hermoso color rojo que se acoplaba su escultural cuerpo, mi tía le regalo joyería para la ocasión, mi amigo George una cartera y zapatos, Will junto con el personal, un abrigo. Dorothy, quien es una amiga de ella la peino y maquillo para ocasión.
George se encargó de llevarla al lugar de la cita, cuando bajo del auto, se veía espectacular, ella me vio, me dijo que estaba muy guapo, hizo que me sonrojara como adolescente. Fuimos la envidia de muchos de los que se reunían ahí, pero no nos importó, solo éramos nosotros.
Después de degustar la cena, charlamos un poco de cosas triviales y posteriormente de la familia. Llego el momento.
-Candy, quiero que me escuches con atención – le pedí y ella asintió.
-Sabes lo que paso en mi vida, quede viudo con dos hijos y después me entere de cosas de mi esposa, las cuales quisiera borrar, no conocía el amor, hasta que te conocí, eres una mujer hermosa, inteligente, con muchos valores y que amas intensamente como yo.
Me gustaría iniciar contigo una relación, quiero pedirte que seas mi novia y posteriormente mi esposa, ¿aceptas, Candy?
Ella me ve con todo el amor que me dicen sus ojos – Si, Albert, acepto ser tu novia- me dijo y se acercó a mí para besar mis labios que gusto acepte y correspondí.
Terminamos la velada, en un mirador a fueras de la ciudad, lugar donde fue testigo de nuestro inicio de nuestro amor.
Llego la navidad, los preparativos estuvieron perfectos, pues le pedí a mi Tía que solo fuera familiar, quería que solo estuvieran como amistades George, Samanta, novia de él, Stear, Paty, Dorothy, y mi fiel servidumbre y obviamente mis hijos y Candy.
Estamos reunidos para el brindis de navidad, todos con copas en las manos, me dirijo a todos.
-Querida familia, amigos y mi fiel personal, les agradezco que compartan esta reunión, hay que recordar que la Navidad es un nuevo inicio, es tiempo de perdonar, compartir, de dar, amar, por eso llego a nuestras vidas un gran niño que nació para demostrarnos el amor por nosotros, así que brindemos por él. ¡Salud!
-¡Salud! – dijeron todos levantando su copa.
-Ahora quiero compartir con ustedes, una gran noticia, la señorita Candy White, que se encuentra a mi lado, es mi novia, espero que un futuro sea mi esposa y madre de mis hijos – dije con orgullo, Will y Ian, gritaron y aplaudieron con gusto y se lanzaron a los brazos de mi amada.
Fin
