Hola una vez más, conocedores de Lucky Star. Aprovecho la oportunidad para subir el segundo capítulo de esta historia, de lo que podría habernos dado Tsukumiyomi (me pongo insistente, lo sé, pero es que me hacía verdadera ilusión en su momento que actualizara).

El regreso a casa no había precisamente divertido para las mellizas Hiiragi. Apenas se habían hablado durante el proceso, y el hecho de que Konata no las acompañase sólo hacía más tenso el ambiente que se había formado entre ellas. Una vez en casa, cada cual se encierra en su habitación durante algo más de una hora, misma en que se dedicaron con sumo esfuerzo a pensar la manera en que podrían quedarse con Konata y derrotar a la otra.

Tsukasa estaba sentada en su cama. No se atrevía a acostarse, pese a que era todavía temprano, puesto que temía quedarse dormida al momento por el cansancio acumulado durante el día, y cada minuto perdido representaba un minuto que cedía en ventaja a Kagami. No podía permitir eso, debía superarla esta vez, y lo lograría conquistando el corazón de Konata.

─ Onee-chan tiene razón... No hay mucho que yo pueda hacer aparte de cocinar y limpiar, y eso Kona-chan también lo sabe hacer bastante bien. No hay manera de que nos complementemos bien si así es que vamos. Necesito mejorar como sea en mis demás aspectos, o de lo contrario onee-chan... ─ se decía a sí misma mientras se lleva las manos a la cabeza, preocupada ante la idea de que Kagami le ganase la pulseada ─ ¡No! Debo ser positiva. No debo dejar que me supere la negatividad, u onee-chan me vencerá ¡No puedo permitir que Kona-chan se quede con nadie más!

Se palmea los cachetes, y de inmediato saca todas sus cosas para realizar sus deberes. Tenía que demostrarle a Kagami que sí era lo bastante capaz para complementar a Konata en algo más que la cocina. Estaba determinada a lograrlo, nadie iba a detenerla en su propósito.

Nadie.

El problema era que los ejercicios le resultan harto complicados. No lograba entender casi nada de lo que ella misma había escrito. Pero debía hacerlo ella misma, o no sería capaz de salir de la sombra de Kagami y demostrarle a Konata lo que vale.


Kagami por su parte estaba ya a la mitad de sus deberes. Su dedicación y estudio le había significado que aquello no le significara ningún reto especial, pero también se dedicaba a meditar sobre lo que tendría que hacer para ganarse el derecho de estar con Konata. Sabía que tenía la delantera en varios aspectos, pero también tenía flaquezas que Tsukasa podría llegar a explotar en favor suyo para así quedarse con la otaku peliazul. Se masajea el puente de la nariz al cabo de un rato.

─ Demonios, es cierto lo que Tsukasa dice... Tal vez Konata sea buena cocinando y limpiando, pero eso no significa que la haga encargarse de eso sola, o que la limite a encargarse de eso nada más. Tengo que compenetrarme más si quiero merecerla ─ Kagami se lleva las manos a la cabeza, dejando así sus deberes a un lado ─. No puedo fallar. Permitirme fallar en esto podría significar perder toda oportunidad de estar con Konata. Debo desempeñarme mejor en tareas del hogar, para así quedar mejor parada en esto.

Kagami se levanta de su asiento. Había avanzado bastante con sus deberes, por lo que bien podría darse un tiempo para destacarse un rato en otras labores. Realmente lo necesitaba. No iba a dejarse vencer, sin importar nada.

La cuestión era que tendría que poner mucha atención en lo que estaba por hacer, pues de lo contrario le iría terriblemente mal. Iba a ser una prueba interesante para ella, y estaba dispuesta a superarla.


─ ¿No has pensado en qué hacer al respecto, Konata-san? ─ dice Miyuki, la cual acompañó a la otaku hasta su casa, y ahora estaba en su habitación ─ Kagami-san y Tsukasa-san se notan muy interesadas en ti, y les dijiste que te quedarías con ambas ¿Vas enserio con eso? Es que pensándolo bien, estás asumiendo algunos riesgos un tanto curiosos.

─ Pues sí, Miyuki-san ─ responde Konata con simpleza ─. Hasta la semana pasada me habría significado un problema gordo decir eso, a menos claro que me acordase de los animes de tipo harem, pero hubo un juego que iluminó mi mente, y que gracias a él no tuve que pensarlo mucho. Fue una jugada maestra muy bien inspirada.

─ Eso suena bastante interesante ¿Y qué juego es ese?

─ El juego se llama Yanderella. Ese juego me dio ideas bastante buenas al respecto, además de que el juego en sí es muy interesante.

─ Mmmm... Ese juego creo que me suena ─ Miyuki se lleva una mano al mentón, tratando de hacer memoria ─. Ehh... No, creo que lo confundí con otro... ¿Qué juego es ese exactamente, Konata-san, y de qué trata? Me gustaría saber.

─ Pues es uno que me pareció entretenido, aunque tiene el detalle de que siempre arroja malos finales sin importar cuál pareja elija, y al final es forzoso elegir dejar a todas las opciones. Pero yo pretendo trascender esa opción, y me quedaré con ambas para que Kagami y Tsukasa para que así no obtenga un final malo con ninguna, y además ninguna se queda sola.

─ Pues eso suena muy interesante, Konata-san ─ dice Miyuki sonriente ─ ¿Y qué hay de ese juego? Si realmente es capaz de aconsejar sobre elegir una pareja, debe ser un juego bastante bueno y sumamente útil. Serviría como referencia para casos como el tuyo, obviamente.

─ ¿De verdad quieres que te muestre el juego, Miyuki-san? ─ la chica de lentes asiente, y Konata sonríe ampliamente ─ Muy bien, entonces voy a ponerlo ahora, y puedes sentarte conmigo para que lo veas, Miyuki-san. Sólo trata de no gritar en el proceso.

─ ¿Eh? ¿Y por qué tendría que gritar, Konata-san?


Yutaka estaba haciendo el té. Había puesto todas sus ganas para mejorar su técnica, mientras que Soujiro estaba revisando una galería de fotos que había desperdigado sobre la mesa. Yutaka voltea a ver a su tío, el cual se notaba bastante pensativo.

─ ¿Ocurre algo, tío?

─ Sí, ocurre algo ─ responde el hombre cruzándose de brazos ─. Parece que he tomado varias de estas fotos desde un mal ángulo. Eso representa un importante batacazo para mis recursos, pues tendré que empezar el proceso nuevamente.

Yutaka no entendía lo que su tío había dicho, y decidió que lo mejor sería no ponerse a hacer más preguntas, así que regresa su atención por completo en el té. Ya estaba listo, así que sirve los cuatro vasos: uno para ella, uno para su tío, y dos para llevarlos a Konata y Miyuki. Ya habiendo hecho la labor de servir los vasos, procede a llevarlos, y poco después de servirle té a su tío, ambos encuentran que Miyuki había bajado.

─ Oh, Takara-senpai, ¿quieres un poco de té?

Pero Miyuki no responde. Ni siquiera daba señas de haber oído nada de lo que Yutaka le había dicho. Soujiro y Yutaka la miran con curiosidad, y ella inmutable, con la mirada perdida y la piel más pálida de lo normal. Sin decir nada termina dirigiéndose a la puerta para irse, y Yutaka y Soujiro intercambian miradas llenas de confusión. Konata aparece poco rato después, con su cara de siempre.

─ Konata, ¿qué fue lo que pasó? ─ dice Soujiro.

─ Nada, otou-san. Al parecer simplemente Miyuki-san no supo aguantar bien uno de los finales de un juego que le acabo de mostrar ─ es toda la respuesta que Konata se limita a dar.

Soujiro y Yutaka fruncen el ceño. Aquello no había ayudado para nada a aclarar sus dudas, pero parecía que no iban a sacarle nada más, así que se resignan a dejarlo así y volver a lo que estaban haciendo. Konata ríe un rato, recordando la impresión que le había causado a su amiga, para luego ver que Yutaka le acercaba una taza de té.

"Pobre Miyuki-san. Supongo que ese juego realmente no es para cualquiera, y menos si te imaginas a Kagami y Tsukasa allí. No la culpo por quedarse así".

─ Tío ─ dice Yutaka de pronto ─, en la escuela ha surgido el rumor de una persona que acaba de hacerse con dos novias ¿Eso es posible?

─ ¿Dos novias? ¿Lo dices enserio? ─ dice Soujiro sorprendido, y Yutaka asiente ─ ¿Quién será el bastardo suertudo que logró tal hazaña? ¿Lo conoces acaso, Yu-chan?

─ Pues no. No es alguien de mi salón, por lo menos ─ le responde la pelirroja, quien luego voltea a ver a Konata ─ ¿Tú sí sabes quién es la persona que conquistó a dos chicas, onee-chan?

─ Creo tener una idea ─ dice Konata con un tono misterioso.

─ Miserable suertudo. No tiene idea de la magnitud de lo que ha logrado ─ sigue comentando Soujiro, consumiéndose de la envidia.


En la preparatoria Ryoo se habían reunido nuevamente las chicas a la hora de la comida. Miyuki se notaba un poco silenciosa, y sus respuestas a las preguntas de Konata y Tsukasa resultaban secas y breves, en comparación con los minidiscursos que llevaba a cabo tanto para responder a las dudas como para explicarlas en buen detalle. Tsukasa estaba confundida por ello, no entendía qué le había pasado, mientras que Konata se hacía a la idea de que todavía le perturbaba la muestra del juego de Yanderella. Kagami llega pocos minutos luego de que comenzaran a comer.

─ ¿Te sientes bien, Yuki-chan? ─ dice Tsukasa mientras pasa una mano frente al rostro de la aludida.

─ S-sí... No pasa nada, Tsukasa-san ─ se limita a responder Miyuki, y al ver a Kagami llegar se estremece un poco ─. K-Konata-san...

─ No te preocupes, Miyuki-san, que todos mis movimientos están fríamente calculados. Tan solo observa.

Tsukasa no entendía lo que estaba pasando, pero lo dejó pasar. Era más importante demostrar, allí y ahora, que era una mejor pareja para Konata que su hermana. Kagami por su parte se traía dos loncheras en vez de una, lo que extraña tanto a Miyuki como a la propia Konata.

─ Kagamin, sé que las clases son agotadoras y te drenan muchísima de tu energía, ¿pero no crees que exageras comiendo dos almuerzos a la vez? ─ dice Konata, tratando de tantear el terreno.

─ No es lo que tú crees, Konata ─ le responde Kagami ─. Sólo uno de los almuerzos es para mí. El otro lo hice yo para ti.

Tsukasa fue la primera en sentir el golpe que significó aquella declaración de parte de Kagami. Se supone que su hermana es mala cocinando ¿En qué momento consiguió hacer un almuerzo para Konata? Aquello era gravísimo, pues significaba que Kagami le iba a sacar una preciosísima ventaja.

─ A ver, abre la boca, Konata.

─ ¿Eh? ─ Konata se asusta un poco, pues sabía sobradamente lo mala que era Kagami cocinando ─ N-no hace falta... Aquí me traje mi aluerzo...

─ Al menos pruébalo. Es de mala educación rechazar de esa manera el ofrecimiento de alguien más ─ le regaña Kagami antes de acercarle más el bocado a Konata.

Miyuki y unos cuantos alumnos más se quedaron mirando la escena hasta que Kagami le mete los palillos en la boca a Konata. La primera reacción de la otaku fue toser por lo repentino que fue aquello, pero una vez que pudo amisilar lo que acababa de probar, se da cuenta que Kagami, de alguna manera, había mejorado su técnica para sazonar la comida.

─ Está bueno ─ dijo para nadie en particular ─. Sabe bastante bien.

─ ¿Ehhhh? ─ Tsukasa se lleva las manos a la cabeza ─ ¿C-cómo es que onee-chan...?

─ Je. No es nada que no se pueda lograr con mucha práctica y esfuerzo ─ le dice Kagami con una sonrisa victoriosa.

─ Creo que ya sé lo que viene a continuación ─ dice Miyuki para sí misma.

─ ¡Pues yo sigo siendo una mejor cocinera que tú, onee-chan! A ver, Kona-chan, prueba un poco del almuerzo que yo hice...

Sin que Konata tuviera tiempo para reaccionar, Tsukasa le mete su porción de comida en la boca. La escena resultaba un tanto hilarante, si hasta Miyuki se lleva una mano a la boca y baja la mirada, sonrojada por querer reírse. Konata sentía nuevamente que iba a atragantarse, pero milagrosamente se vuelve a salvar. Esas dos en cualquier momento podrían matarle por querer demostrarle lo mucho que la querían. Tenía que pararlas por un momento, aunque tenía un detalle bastante curioso: si decía que estaba mejor la comida de Tsukasa, entonces haría que la melliza menor se sintiera por las nubes mientras qeu Kagami se podría deprimir; pero si decía que Kagami lo hizo mejor, o siquiera que estaban iguales, sería a Kagami la que se le eleve el santo al cielo, mientras que Tsukasa saldría muy mal parada. Era de esos momentos en que no parecía haber una respuesta buena, lo cual la tenía en un verdadero dilema.

─ Yo pienso que a Konata-san le gustó ambos almuerzo. Se nota que sí ─ la repentina respuesta de Miyuki llama la atención de las hermanas Hiiragi ─. Vamos, que estamos en la hora de comer, y lo correcto sería que disfruten el momento. Ya competirán en otro momento ─ más gente se la queda mirando, haciéndola sentir avergonzada ─. Qu-quiero decir... es lo lógico, ¿no?

"Miyuki-san, me has salvado el pellejo".

─ Hhmmp... Es verdad ─ cede Kagami ─. De todas maneras me tocará educación física después de esto, por lo que lo pasaré muy mal si no como bien ahora.

─ Bueno, entonces simplemente comamos ─ dice Tsukasa.

La paz parecía haber regresado por el momento, y cuando Miyuki se dispone a seguir comiendo, se encuentra que Konata le alza el pulgar mientras llora al estilo anime. Realmente la otaku no sabría qué hacer si no fuera por su intelectual amiga.

CONTINUARÁ...


Y aquí concluye mi primer capítulo de esta historia que apenas comienza (pobre Konata). Esto tal vez no llegue a ser tan largo como Amor y Redención (simplemente no veo de qué manera alargarlo tanto), pero igual, como en toda historia, tengo el compromiso de dar lo mejor de mí en su desarrollo. Nos veremos muy pronto, así que cuídense.

Hasta otra