He aquí una nueva oportunidad, la cual no pienso desperdiciar, y sé que a ustedes no les haría ninguna gracia que sí lo haga. Bueno, mejor paro de preliminares para empezar con el capítulo.

La hora de la comida finalmente llega, y Kagami se suma al grupo de la clase 3-B para aprovechar los almuerzos que habían traído. Miyuki y Konata fingían que no se enteraban de nada, pero ambas notaban de manera bastante clara las miradas retadoras que se lanzaban mutuamente ambas mellizas. Eso era señal de que una nueva ronda estaba por empezar, y que muy probablemente Konata esté atrapada en medio. Casi podían ver literalmente los rayos saliendo de los ojos de ambas hermanas para chocar justo en el centro de la brecha que las separaba.

─ Ten cuidado, Konata-san. Siento que algo grande está por venir ─ dice pelirrosa en voz baja.

─ Lo tomaré en cuenta, Miyuki-san ─ le contesta la otaku, también en voz baja.

Durante algunos minutos no se aprecia ningún cambio significativo en el ambiente presente. Por un lado aquello era bueno, pues significaba que Kagami y Tsukasa se reservaban lo necesario para no caer en hostilidades, pero por el otro lado era molesta la sensación de que esa tensa calma llegaría a su fin en cualquier momento de una mala manera.

Konata llega a un punto en que sería mejor alejarse un rato. No es que no le parezca divertido aquello, pero tampoco le apetecía estar mucho tiempo atravesada en la línea de fuego.

─ Me voy al baño un momento. Al rato regreso ─ dice finalmente mientras se levanta.

─ No te tardes mucho, Konata-san. Pronto empezarán nuevamente las clases ─ le advierte Miyuki mientras guarda sus envases de comida.

Luego de que Konata se va del salón, Kagami y Tsukasa se levantan al mismo tiempo. No paraban de mirarse, y Miyuki fácilmente podía deducir lo que estaba pasando. Ni siquiera le hizo preguntar nada.

─ Yo también me voy al baño. Realmente el tiempo que queda es poco ─ dice Kagami, confirmando todo.

─ Yo estaba por decir eso, onee-chan.

Ambas se van de allí también, y Miyuki sólo podía llevarse una mano a la boca, un poco preocupada por lo que podría pasarle a Konata, cuando nota que había algo más.

─ Kagami-san y Tsukasa-san no han guardado sus cosas por fuera. Podrían perderse. Mejor me hago cargo yo.


Konata se miraba al espejo, se rasca el pelambre que posee y luego se cruza de brazos.

─ Me pregunto qué hice para ser tan sensual. No pensaba que Tsukasa y Kagamin pudieran enloquecer a tal punto por mí ─ Konata se mira entonces el pecho, y una sombra azul le envuelve la cara ─. Claro está que no de aquí que se prendaron. En fin, lo mejor sería seguir adelante, aunque tengo que pensar en algo para hacer que se calmen...

─ Kona-chan ─ Konata se asusta un poco, y al voltear ve a Tsukasa un poco roja, posiblemente por haber venido corriendo ─. Menos mal que no hay nadie más, y es que quiero hablar de algo contigo.

─ Creo que ya sé de qué hablarás...

─ ¿Hm? ¿Dijiste algo, Kona-chan?

─ N-nada. Mejor sigue en lo que estabas diciendo, Tsukasa.

─ Bueno, ya tú sabes que me he enamorado de ti, y por esa razón... bueno, yo... es vergonzoso de decir ─ Tsukasa estira un poco su falda mientras desviaba la mirada con un deje de pena ─. Bueno... pasa que he pretendido llegar muy lejos por ti, y por eso...

Antes que Konata pudiera reaccionar de ninguna manera, Tsukasa se levanta la falda, mostrando unas bragas bastante atrevidas y algo pequeñas, no dejando demasiado a la imaginación. Konata no esperaba que Tsukasa pudiera llegar tan lejos en tan poco tiempo, por lo que su impresión fue tremenda.

─ Ts-Tuskasa... tú estás usando...

─ Es... ¡Es muy vergonzoso, Kona-chan! Pero lo hago sólo porque quiero que te fijes en mí.

La prenda de Tsukasa resultaba bastante sexy y erótica. Konata agradecía mentalmente no ser hombre, pues de lo contrario no sería capaz de disimular la reacción de su cuerpo, por una muy buena razón. Tsukasa se acerca un par de pasos, y Konata no era capaz de quitar de allí la mirada. Era exactamente lo que Tsukasa había estado buscando, aunque la vergüenza la mataba desde adentro.

─ ¿A quién le quitaste esa prenda, Tsukasa? Eso no es algo que simplemente hayas sacado de tu cajón de ropa interior ─ dice Konata, logrando hacer que Tsukasa se detuviera.

─ Mmmm... Se lo quité a Inori onee-chan, pero por favor no le digas nada...

─ ¡Justo ahí quería agarrarte, puerca! ─ aparece Kagami, sorprendiendo a Tsukasa y Konata ─ Sabía que pretendías algo para sacarme ventaja, pero jamás pensé que tratarías algo tan audaz, al menos no tan pronto, Tsukasa.

─ ¿Es que acaso no tengo cara de capaz de esto? ─ se queja Tsukasa, a lo que tanto Konata como Kagami niegan con la cabeza ─ Ustedes están siendo muy malas conmigo, Kona-chan, onee-chan.

─ Eso me da igual ahora mismo. Más importante es esto ─ Kagami da largas zancadas hasta Konata y le agarra la mano para guiarla hasta su busto, haciendo que la agarre ─ ¿Y bien, Konata? ¿Te gusta eso?

─ Pues se siente genial, eso no puedo negarlo ─ admite Konata soltando una risita ─. Pero dime, Kagamin ¿Rellenaste tu sostén con calcetines para aparentar tener pechos más grandes?

Kagami se queda en blanco, mientras que Tsukasa se aguanta las ganas de reír. Konata por su parte permanece impasible, a la espera de una respuesta que sea directa y concisa.

─ En realidad... rellené mi escote con las cintas de mis coletas ─ confiesa finalmente la melliza mayor.

─ Pues parece que esta vez mi movida fue la mejor, onee-chan ─ le dice Tsukasa entre risas.

─ Vamos, que les dije en un primer momento que no quiero que se peleen, chicas ─ Konata se pone en medio de las dos ─. Les dije también que las acepto a ambas. Mi corazón es bastante grande para aceptarlas y darles mucho amor por igual, y no me gusta verlas disgustadas entre ustedes, aunque admito que me encanta la manera en que pretenden impresionarme. Son hermanas, casi pero casi gemelas, y aparte llevan una vida juntas, compartiendo muchas cosas, así que no está bien que se hagan eso ─ Kagami y Tsukasa desvían la mirada, claramente apenadas por el sermón de Konata ─. No esperaba llegar a este punto. Supongo que me he superado.

─ Lo siento, Kona-chan ─ dice Tsukasa acongojada.

─ Se siente extraño que nos regañes, sabiendo que tú eres la vaga que se la pasa hablando de temas raros, pero tienes mucha razón ─ admite Kagami.

─ Lo sé. También a mí se me hace raro ponerme a regañarlas por algo que no tenga que ver con mi afición por el manga y los videojuegos, pero supongo que algún día esto tendría que pasar ─ las hermanas asienten quedamente ─. En fin, creo que lo mejor sería que...

─ Onee-chan ─ aparece Yutaka, asustando a las tres chicas de último año ─. Oh, lo siento por espantarlas ¿Interrumpí algo importante?

─ N-no... No ha sido nada, Yu-chan ─ le responde Tsukasa.

─ Bueno, a lo que iba... Onee-chan, ¿no sabes dónde podría estar escondida el chico... o mejor dicho la chica que se ha hecho con dos novias? El tío dijo que tenía que tomarle una foto a ella y a las dos chicas que conquistó, y también dijo que el mundo dependía de que lo lograra, por lo que ahora mismo me siento bastante nerviosa y estoy buscando ayuda.

"Típico de otou-san. Aunque pensándolo bien, creo que yo le hubiese dicho lo mismo a Yu-chan estando en su lugar" ─ Konata se rasca la cabeza mientras pensaba qué decirle a su prima ─. Bueno, Yu-chan, no sé por dónde decirte que empieces a buscar, pero te recomiendo que te lo tomes con calma. Jamás llegarás al fondo de este caso si de pronto entras en pánico. No tomes demasiado enserio lo que otou-san dijo, sea lo que sea.

─ Oh, bueno. Supongo que eso me sirve para estar más calmada. Gracias, onee-chan ─ dice la pelirroja antes de decidirse a irse.

Las tres se quedan calladas un rato, en la misma pose de despedida, hasta que, una vez seguras de que nadie las escucharía, Kagami evidencia un tic en su ojo, mientras que Tsukasa muestra lo asustada que estaba.

─ ¿Tu padre mandó a Yu-chan para perseguirnos a nosotras para que nos fotografíe juntas? ¿Qué es lo que tiene en la cabeza, Konata?

─ Otou-san se ilusionó de ver algo como eso. Parece que fue Yu-chan quien le enteró de eso, pero ninguno de los dos conoce todos los detalles de esta relación ─ responde Konata, aunque no logra hacer que ambas mellizas se calmaran ─. Bueno, supongo que eso significa que todavía contamos con suerte.

─ Tu padre está tras nosotras ¿Cómo le llamas a eso suerte? ─ el cuestionamiento de Kagami asusta a Tsukasa.

─ ¿Qué será lo que tu padre piensa hacer si nos descubre, Kona-chan?

─ ¿De verdad creen que hace falta que responda esa pregunta? ─ las palabras de Konata hace que el tema adquiera un matiz tétrico ─ Mmm... Seguramente se pondrá a decir que está celoso de mí, o dirá que está orgulloso de lo que logré, y tratará por todos los medios de hacerse una galería con nosotras tres juntas.

─ ¡Eso sí que no! ─ Kagami sale al paso ─ Ni loca voy a dejar que él haga nada con fotografías mías y de Tsukasa. No podemos permitir que Yu-chan nos descubra, o por lo menos deberías convencer a tu padre de que tenga otra afición.

─ Creo que lo primero es lo más fácil, Kagamin. Otou-san no va a querer detenerse. La únca manera sería que surja alguien más que sea más rompe corazones que yo. Sólo así otou-san desviará su vista, al menos hasta que se dé cuenta de lo nuestro.

─ No es que sea muy optimista, pero al menos es una alternativa ─ opina Tsukasa.

Antes de que las tres pudieran hacer o decir nada más, se escucha la campana anunciando el final de la hora del almuerzo. Tenían que regresar inmediatamente a clases para no llevarse un buen regaño, así que la tres salen rápidamente del baño. Cualquier cosa que tuvieran ganas de decir tendrían que dejarlo para después.


Yutaka por su parte llega rápidamente a su salón, aunque para lograrlo tuvo que correr un buen tramo, lo que le significó llegar bastante agotada. Minami, Hiyori y Patricia habían estado hablando hasta ese momento, cuando ven a la pelirroja aproximarse hasta su asiento.

─ ¿De qué tan lejos acabas de venir, Yu-chan? ─ dice Hiyori extrañada.

─ Supongo que habrá estado al otro lado de la escuela ─ supone Patricia ─. En cualquier caso, debo decir que tuviste suerte de llegar a tiempo.

─ Lo siento por... preocuparlas ─ Yutaka toma asiento y hace un esfuerzo por recuperar el ritmo normal de su respiración ─. Es que... Es que tenía que hacer una cosa que me pidió mi tío.

─ ¿Y de qué se trata? ─ pregunta Minami claramente interesada, pese a que su gesto no era muy diferente al habitual.

─ Tiene que ver con eso de la chica que tiene dos novias.

─ Ah, esa chica ─ asiente Patricia, cayendo en cuenta ─ ¿Y qué tiene esa chica? ¿Acaso pretendes encontrarla para que te dé consejos sobre cómo ser igual de exitosa?

─ ¿Qué...? ¡Claro que no! Yo jamás podría lograr tal nivel de audacia ─ responde Yutaka sonrojada ─. No. Lo que pasa es que mi tío me pidió que encontrara a esa chica y le tomara una foto junto a sus novias, pero no logré identificar a esa chica. Es posible que incluso la haya saludado y ni me haya dado cuenta.

─ ¿De verdad tu tío te pidio tal cosa? ─ pregunta Minami, recibiendo un asentimiento de parte de Yutaka ─ Eso parece bastante extraño, en el mal sentido.

─ ¿Mal sentido? Yo creo que ese hombre es un genio ─ todas voltean a ver a Hiyori, la cual sonreía ampliamente ─. Ese plan puede quese vea mal de parte de él, pero en sí mismo es fenomenal. Hace que yo también quiera intentarlo...

─ ¿Y eso por qué, Hiyori-chan? ─ cuestiona Yutaka, descolocando por un momento a su amiga shipera.

─ Erm... Es que me gusta ser una buena persona y ayudar, Yu-chan ─ la respuesta genera inquietud en Patricia y Minami ─. Quiero decir, no está nada bien que tú sola tengas que recorrer la escuela a lo largo y a lo ancho. Si quieres cumplir esa misión, es obvio que necesitas ayuda, y yo me ofrezco sin pedir nada a cambio.

─ Claro que no va a pedir nada. No le hace ninguna falta, si con solo hacerlo ya está obteniendo beneficios ─ dice Patricia para sí misma.

CONTINUARÁ...


¿Esperaban suculencias? Lamento decirlo, pero alzar verdaderamente alta la bandera lo dejo para fanfics M, y este es T, claramente respetando la clasificación que Tsukumiyomi le asignó cuando pretendió hacerlo en su momento. Por lo tanto, si acaso podrán esperar algo de ecchi, pero lemmon y lime será sólo para la imaginación de ustedes si de pronto les da por pensarlo. De momento me despido, que la pasen bien, y se portan igualmente bien, que he entrenado a mi perro para que se coma a la gente que viene portándose mal (por alguna razón los niños que están por donde vivo ya ni me quieren saludar).

Hasta otra