Otro capítulo en medio de medidas de locura y que seguramente nadie habíra pensado que estaríamos así medio año atrás, pero es lo que toca, y debemos apretar bastante bien los glúteos y aguantar, que esto va para largo. Lucky Star no me pertenece y todo eso.

Konata se encontraba ahora en el baño de la escuela, pensando en qué sería lo siguiente que podría hacer con Kagami y Tsukasa. Estaba claro que era un asunto bastante complicado aquello de salir con ambas a la vez, además que era consciente de que Hiyori y Yutaka estarían al pendiente de cualquier señal para averiguar la identidad de la chica de los rumores.

En cierto modo era gracioso. La verdad es que no le preocupaba ni la mitad de lo que en cambio sí le preocupaba a Kagami y a Tsukasa. También estaba Miyuki, la cual realmente no se preocupaba tanto por ese detalle, salvo por la petición de las propias Konata, Kagami y Tsukasa. También estaba el detalle que nadie dentro de su salón se había atrevido a retirar el velo. Se sentía bastante agradecida por la discreción que mostraban todos los demás alumnos de la clase 3-B, pese a que nada se les ofrecía a cambio.

─ ¿Konata-san? ─ Miyuki aparece, y Konata voltea a mirarla con neutrailidad ─ Pensé que estabas en el salón de Kobayakawa-san.

─ Nah, ella está en sus propios asuntos. Sólo estaba pensando que se nos vienen acumulando los retos para mantener mi relación con Kagami y Tsukasa en secreto.

─ Ya lo creo. Oh, se me estaba olvidando, Konata-san ─ Miyuki le entrega una carta a la peliazul, y ésta la recibe sin estar muy convencida ─. Es de parte de Tamura-san. Creo que quiere hablar contigo.

─ Por mí está bien ─ Konata abre la carta y la lee con detenimiento ─. Me espera en la azotea a la hora de la comida. Supongo que tiene algo serio que contarme.

─ ¿De qué crees que se trate?

─ Miyuki-san, normalmente esa sería una pregunta que te haría yo a ti ─ Konata guarda la carta y se dirige a la salida de baño ─. No sé qué pueda ser, aunque supongo que tiene que ver con la búsqueda que está haciendo con Yu-chan. A lo mejor me dice que ha dado con una supuesta pista.

─ ¿Y no temes que tal pista la guíe hasta ustedes?

─ Lo único que me molesta es la reacción que tendrá otou-san si se da cuenta que tengo dos novias, y también está el pensar cuánto se podría enojar Kagamin si eso llega a pasar. Definitivamente eso no es algo que quiera.

Miyuki simplemente dedica una sonrisa de condescendencia a su amiga y sale del baño junto con ella. Confiaba en que Konata sabría lo que tiene que hacer. Sí, así de ingenua es en todo momento, pese a su prodigiosa inteligencia.


Patricia había decidido subir hasta el tercer piso para pedir algo de ayuda. Al final resultaba que había cometido algunos errores en su tarea, y ahora quería consultarla con alguna de sus amigas senpais para que le ayudasen con algunas luces en el tema. Realmente había subestimado la dificultad de la tarea.

En medio de sus regaños autoinfligidos mezclados con muestras de su sorpresa ante el resultado de sus respuestas, Patricia estaba justo pasando cerca del baño de chicas, cuando nota algo raro: Konata y Miyuki estaban saliendo juntas de allí, hablando tranquilamente y hasta riéndose. La rubia detiene sus pasos, un tanto extrañada. No creía que la cultura japonesa fuera tan distinta a la suya en ese sentido, si bien tampoco se había informado bien antes de venir en calidad de estudiante transferida, pero en cualquier caso se le hacía raro verlas salir juntas del baño ¿Paranoia, tal vez? Posiblemente, pero eso igual no la dejaba tranquila, aunque pensándolo bien, su mente no paraba de dar vueltas desde aquel momento en que vio a Konata salir con Tsukasa y Kagami, todas muy juntas. Y de allí sale justo lo que se creía que está pasando.

─ ¿Y si no son dos novias, sino tres? ─ para ella tenía sentido, pese a que nadie más tendría esa misma facilidad para verlo ─ Konata-senpai es una rompecorazones de nivel legendario. No me lo puedo creer. Debería hablar con Hiyorin.


Konata asiste puntual al llamado de Hiyori. El sitio estaba completamente solo, como acostumbraba estar. Era sin duda el lugar ideal para hablar con Hiyori sobre lo que sea que ella pretendía. Y casualmente Hiyori se encontraba allí, contemplando el lugar.

─ ¿Acaso es la primera vez que estás aquí?

─ No en realidad. Sólo tenía bastante tiempo de no subir hasta aquí ─ responde Hiyori antes de ajustarse los lentes y aclararse la garganta ─. Izumi-senpai, ocurrió algo bastante curioso, y tiene que ver con aquel asunto de la chica que tiene dos novias.

─ Ya sabía yo que sería de ella que me ibas a hablar ─ Konata se acerca rápidamente a Hiyori ─. Anda, cuéntame lo que has visto o escuchado, que de verdad estoy interesada.

─ Es un bombazo lo que estoy por soltar, así que prepárate, Izumi-senpai ─ Konata asiente, y de ese modo Hiyori se siente alentada a continuar ─. Verás, el día de ayer Patty-chan me dijo que esa chica eres tú, y que estás saliendo con Kagami-senpai y Tsukasa-senpai.

─ ¿Eh?

─ Lo que acabas de oír ─ Hiyori tenía una mirada extrañamente seria, como si tratara de obtener información de alto nivel de importancia nacional ─. Ayer dijo que habías salido de la casa de Takara-senpai acompañada de Tsukasa-senpai y Kagami-senpai.

─ ¿De verdad? ¿Y eso desde dónde es que ella dice que lo vio?

─ Estábamos estudiando en casa de Iwasaki-san.

─ Ah, Iwasaki-san... Había olvidado que es vecina de Miyuki-san ─ pese a lo preocupante que aquello podría ser, Konata se mostraba bastante neutral ─. Imagino que Patty-chan quedó decepcionada si después no pasó nada para demostrarlo.

─ Ya habrás visto, aunque precisamente era yo quien más expectativas tenía ─ Hiyori suspira con frustración ─. Pero bueno, sólo te digo esto porque creo que eres de confianza, Izumi-senpai, y sé que tú me contarías. Después de todo, es un orgullo que nosotras, como buenas otakus que somos, consigamos ese don privilegiado de romper corazones a nuestro paso. Me gustaría ver pasar a alguien poe esa etapa ¿Te imaginas a Iwasaki-san siendo la chica con dos novias? Eso sería inolvidable.

─ Desde luego que sí. Ni falta hace que lo menciones.

─ ¡Hiyorin! ¡Hiyorin! Acabo de descubrir algo interesante ─ aparece Patricia ─. Adivina qué, la chica que tiene dos novias al parecer tiene realmente tres.

─ ¿Tres? ¿Lo dices enserio? ─ a Hiyori casi le da un paro.

─ ¡Eso sí que es interesante! ─ Konata se muestra genuinamente emocionada, pensando que debía tratarse de alguien más que le haga de cortina de humo ─ ¿Y bien? ¿De quién se trata, Patty-chan?

─ Me refiero a ti, Konata-senpai ─ Patricia señala a la peliazul con pose de película taquillera ─. Te he visto saliendo del baño junto a Miyuki-senpai y...

─ Miyuki-san venía de parte de Hiyori-chan para decirme que me esperaba aquí ─ le interrumpe Konata.

─ ¿Eh? ¿Es eso cierto?

─ Sí. Yo la mandé a llamar ─ ratifica Hiyori.

─ Es una lástima. Ya me estaba haciendo ilusión la idea ─ Patricia patea el suelo decepcionada ─. En fin, mejor me regreso. Te estaré esperando, Hiyorin.

Hiyori y Konata se la quedan mirando, preguntándose mentalmente qué le estaba pasando en ese momento. Pero ahora que estaban solas nuevamente, Konata siente que era el momento en que también ellas debían regresar.

─ Yo me voy. No quiero que Kuroi-sensei me regañe otra vez por llegar tarde a clases. Tenemos que dejar la charla para otro momento.

─ Concuerdo, Izumi-senpai.

Se había librado de una grande, eso ni dudarlo. Konata se sentía internamente aliviada, pues ella mejor que nadie sabía lo indiscreta que podía llegar a ser la kouhai que dejaba atrás. De verdad le estaba gustando ese juego.


Konata, Miyuki y Tsukasa estaban esperando a que llegase Kagami. Era raro que ella se tardara tanto para aparecerse, pues sabían que ella es una chica bastante puntual, y más sabiendo que Konata la esperaba.

─ ¿Será que llamo a onee-chan? ─ propone Tsukasa al cabo de un rato.

─ Hazlo, Tsukasa-san. También yo me preocupo ─ le responde Miyuki.


─ ¿Por qué tengo que quedarme a arreglar tus desastres, Kusakabe?

─ Ya te he dicho que lo siento mucho, Hiiragi.

─ Hiiragi-san, no deberías ser tan dura con Misa-chan.

─ Eres bastante bondadosa con ella, Ayano.

Para resumir los acontecimientos previos, poco antes de que Kagami, Ayano y Misao tuvieran la oportunidad de irse del salón, Misao había dejado caer accidentalmente pintura en el suelo, por lo que ahora las tres tenían la tarea de limpiar todo. Kagami rápidamente se sentía fastidiada por aquello. Ella lo que quería era irse con Konata y descansar un rato antes de hacer sus deberes escolares. Para no perder completamente los estribos a mitad de aquello, Kagami trata de pensar en otra cosa, esparcir sus pensamientos para no seguir enfadada, aunque lo que consigue no es precisamente lo que ella esperaba.


Algunos años más tarde, una Kagami vestida de ejecutiva atraviesa el umbral de su nueva casa, y justo cuando se quita los zapatos, se encuentra a Konata, en la escena fantasiosa y cliché en que la peliazul estaba vestida solamente con el mandil y ya. A Kagami se le escapa una línea de baba sin ella misma darse cuenta de ello.

─ Bienvenida a casa, Kagamin.

─ ¿K-Ko-Konata? ─ Kagami no pudo evitar comerse a la otaku con la mirada ─ ¿Qué estás ha-haciendo así vestida?

─ ¿Acaso no se nota? Te estoy dando la bienvenida ─ Konata toma los pliegues del mandil y los estira un poco ─. Es un recurso bastante usado en los algunos animes, pero pensé que vendría bien en esta ocasión. Y ahora, Kagami-sama ─ a Kagami se le eriza la espalda al escuchar cómo la llamaba ─, ¿qué es lo que deseas? ¿Quieres darte un baño, pasar a comer en la mesa, o tal vez... comerme a mí?

Eso era más de lo que Kagami se sentía capaz de soportar. No pudiendo más con la presión, va rápidamente hacia Konata para abrazarla, a fin de decirle lo que había decidido, pero en ese momento otros brazos atrapan a Konata a la vez que los suyos. Extrañada, Kagami voltea y ve a Tsukasa.

─ Te dije que no pensaba perder, onee-chan. Yo también quiero mi parte de Kona-chan.

─ ¿Pero cómo es que llegaste? ¿Cómo apareciste tan repentinamente?

─ ¡Hiiragi, tienes una llamada! ─ aparece Misao.

─ ¿Qué dem...?


─ ¡Hiiragi, responde! ─ Misao le pega el teléfono en el rostro a Kagami.

─ ¡No hace falta que llegues a ese punto! ─ Kagami le arrebata el teléfono a la castaña y contesta en el acto ─ ¿Diga?

Onee-chan, te estás tardando mucho en venir ─ se trataba de Tsukasa.

─ Ah. Denme unos minutos. Es que tengo que limpiar antes de retirarme.

Ok. Entonces avisaré a las chicas para que esperemos un poco más. Es que estábamos a punto de entrar.

─ De acuerdo. Al rato voy.

Kagami cuelga la llamada y se apresura en terminar lo que estaba haciendo. No le hacía ninguna gracia hacer esperar a sus amigas y hermana.

─ ¿De quién se trataba, Hiiragi? ─ Misao se acerca a la susodicha.

─ Era Tsukasa, pero no es tu problema. Mejor apúrate con tu parte del trabajo, o de lo contrario me voy y te dejo con esto.

─ Está bien, pero no te pongas así.

─ Misa-chan, deberías centrarte más, que así sólo puedes quedar rezagada ─ le advierte Ayano.

Kagami no evita soltar un largo suspiro. Nuevamente se preguntaba cómo es que había pasado aquello.


─ Onee-chan todavía está ocupada. Dijo que le esperáramos un poco más.

─ ¿Y qué será lo que la detiene? ─ Konata se lleva las manos a la cabeza ─ En un par de horas el grupo empieza una búsqueda especial de ítems raros, y yo seré la única que no tenga nada para exhibir esta semana.

─ Parece que estás pasando por un problema ─ dice Miyuki.

─ ¿Y ustedes qué están haciendo aquí? ─ aparece Nanako, la cual se notaba ya lista para irse a casa ─ ¿No ven que se está haciendo tarde?

─ Eso lo sabemos, Kuroi-sensei, pero es que Kagami-san todavía está dentro de la escuela y estamos esperando por ella ─ Miyuki toma el papel de mediadora.

─ ¿De verdad? Bueno, ojalá que termine pronto, que no son horas para seguir detenidas aquí. Nos vemos mañana ─ Nanako empieza su camino, y Konata, Tsukasa y Miyuki se despiden con la mano.

─ Hasta Kuroi-sensei se va antes que nosotras. De verdad este no es nuestro día ─ Konata se pone a refunfuñar mientras se cruza de brazos.

─ Sólo necesitamos un poco más de paciencia. Onee-chan no debe tardar mucho en salir ─ Tsukasa tenía la mirada fija en el interior de la escuela.

CONTINARÁ...


Un capítulo más para pasar este insufrible proceso por el que todos pasamos de forma inevitable. Espero que se encuentren bien, que es lo que realmente importa. Me despido nuevamente y dejamos nuestro próximo encuentro muy pronto.

Hasta otra