Este es ya el octavo capítulo. Definitivamente esta historia ni se acercará a la duración en capítulos de Amor y Redención, pero igual es una experiencia grata, a decir verdad. Lucky Star no me pertenece (Yoshimizu, ¿qué estás esperando para volver a tomar la serie?).

Kagami y Tsukasa se encontraban frente a frente, en la habitación de la primera. Ambas estaban calladas, visiblemente serias, aunque también algo nerviosas.

─ ¿Y ahora qué? ─ dice Kagami.

─ ¿Eh?

─ No te hagas, Tsukasa. Se supone que tenemos que arreglárnosla para tener que compartir a Konata, pero me siguen dando celos cuando la veo contigo, lo creas o no.

─ Lo mismo digo, onee-chan ─ Tsukasa infla los cachetes y mira hacia el suelo ─. Pero no debemos hacer nada que moleste o entristezca a Kona-chan ¿No hay algo que podamos hacer con ella en donde no podamos distribuir de manera desigual nuestro tiempo con ella?

─ Podríamos probar a salir al parque con ella ─ la propuesta de Kagami hace que Tsukasa vuelva a levantar la mirada ─. Creo que tiene sentido. Se supone que debemos intentar avanzar un poco más con ella, así que intentarlo así tiene sentido.

Tsukasa asiente. Sí, su hermana tenía mucha razón. Pero por si acaso tenía que llevar un par de mangas, en caso de que la salida no logre incluir muchas cosas interesantes por hacer. Era sobradamente sabido que Konata perdía la cabeza con ello. Kagami pensaba igual, y por eso traería también su propio repertorio para complacer a la tonta de Konata. Pase lo que pase, ninguna de las dos quería quedarse atrás. Deseaban ganar puntos con ella, para cuando Konata se convenza de elegir a una.


Konata estaba jugando con su consola. Tenía cuenta de la hora para que dé comienzo el maratón de anime que quería ver, sabiendo que no habría ningún juego de béisbol que le aguase la fiesta, cuando Yutaka se aparece.

─ Ya he terminado con todos mis deberes, y he estado hablando por media hora con mis amigas, por lo que ahora no tengo otra cosa por hacer ─ dice la pelirroja más para sí misma que para su prima ─. Onee-chan, ¿no tienes algún manga que me prestes?

─ ¿Un manga? Dame un momento... ─ Konata se levanta y busca en su colección, no tardando en encontrar algunos que, sabía, eran nuevos para Yutaka ─ Aquí tienes. Supongo que son de tu agrado.

─ Muchas gracias, onee-chan ─ Yutaka acepta los mangas y empieza a leerlos allí ─ ¿Cómo crees que termine la búsqueda de aquella chica, onee-chan?

─ ¿Chica? ¿De cuál?

─ La que tiene dos novias, onee-chan. Parece que estás muy centrada en tu juego.

Konata ni se inmuta ante el regaño. No era la primera vez que quedaba como una despistada por prestar más atención a un videojuego o manga que a lo que le decían, pero francamente no le alarmaba, más que nada porque esas situaciones no se daban en momentos importantes, sino en simples ocasiones en que lo que le decían eran temas sacados al momento y ya, así que nunca cargaba con mayores consecuencias. Pero en ese momento sentía que debía responder a su prima. Lo merecía, en recompensa por su insistencia.

─ Yo no sé cómo acabe la cosa, Yu-chan. Pero sí te digo que me parece divertido de ver. Será una búsqueda bastante entretenida.

─ ¿Tú crees?

─ Desde luego que sí ─ Konata apaga finalmente la consola y mira fijamente a su prima ─. No sé cómo le harás para descubrir de quién se trata, pero supongo que es cuestión de que te esfuerces un poco más, ¿no crees?

─ Bueno, en eso tienes muchísima razón, onee-chan. Oh, y por cierto...

─ ¿Hm?

─ ¿Sabías que Patty-chan dijo que te vio con Kagami-senpai y Tsukasa-senpai? Incluso aseguró que tú eras aquella chica de los rumores.

─ Sí, Hiyori-chan me contó algo así. No sabes cómo aguanté las ganas de reír cuando me enteré, y más cuando se aparece Patty-chan ─ Konata se lleva las manos a la cabeza y mira divertida a su prima ─. No le conté nada a Kagamin ni a Tsukasa para que no hagan un alboroto, pero igual pienso que nos hubiésemos echado unas risas al final.

Yutaka infla los cachetes al pensar lo que se había perdido. Le habría gustado haber estado allí, si realmente había sido tan divertido. Konata ve que ya era la hora para hacer la cena, así que se levanta perezosamente y toma rumbo a la cocina.

Yutaka sabía ahora que sería mejor no quedarse mucho tiempo más, por lo que sale tras su prima. Todavía quería hablar con ella un rato más mientras leía los mangas que le habían sido prestados.


─ ¡Aquí estamos! Podemos pasear un buen rato en el parque, Kona-chan ─ dice Tsukasa bastante animada y agitando los brazos.

─ Vamos, Tsukasa. No hace falta que actúes así ─ le dice Kagami.

Konata y las mellizas Hiiragi habían traído todo lo que habían juzgado necesario para organizar un picnic. Soujiro y Yutaka habían sido convencidos de que Konata sólo estaría estudiando un buen rato en casa de Kagami y Tsukasa, obviamente señalando que también estaría Miyuki, así que no molestarían por un buen tiempo. Normalmente Kagami no estaría de acuerdo con semejante mentira, pero en esa ocasión lo dejaría pasar para no encender alarmas en el padre de Konata.

Encontrar un sitio para detenerse y desplegar el mantel fue algo sencillo y rápido. El parque no tenía mucha gente ese día, así que las tres pudieron instalar todo para así disfrutar de aquel día. Era justamente la oportunidad que Kagami y Tsukasa habían estado esperando, y se miran fijamente. Era el momento de poner en marcha lo que habían tenido realmente en mente.

Dejaron pasar un rato, hablando de temas varios y queriendo describir (cada cual a su manera) las nubes y otros elementos a la vista. Ya habiendo pasado el tiempo prudencial, Kagami es la primera que actúa, acorde al plan.

─ Parece que te estás divirtiendo bastante ─ dice al momento de acercarse a Konata, la cual leía tranquilamente su manga.

─ Un poco. La salida de picnic ha estado a la altura de las expectativas ─ le responde Konata con una sobria sonrisa.

─ ¿Y hay algo que quieras hacer? Me refiero a ahora mismo.

─ Casi nunca me dan ganas de hacer otra cosa que viciarme con mangas y videojuegos, pero que lo planteas, creo que sí podemos hacer algo. Tú dime, Kagamin.

No era exactamente lo que esperaba que fuese a decir Konata, pero Kagami no podía sentirse más complacida. Si ella era la que podía elegir, entonces nada la detendría. Había pasado un tiempo desde la última vez que había intentado besarla, todo para no romper con la tregua con Tsukasa, pero esta vez no había razón para no hacerlo. Se lame los lentamente los labios mientras le da la espalda por un momento a Konata. No quería que su beso con ella se arruine por que sus labios se sientan secos. Ya estando segura que habría ningún problema, Kagami vuelve a encarar a Konata para así porponerle que se besen...

...pero se lleva una tremenda sorpresa al ver que Tsukasa se le había adelantado, y era ella quien en ese momento atrapaba apasionadamente los labios de Konata. Kagami sintiendo un tic en el ojo, se enfurece rápidamente.

─ ¡Tsukasa, se supone que me tocaba primero!

─ Pero es que te volteaste y no hacías nada, onee-chan ─ se excusa Tsukasa mientras deja por un momento a Konata ─. No podía esperar más tiempo. También yo quiero besar a Kona-chan, y daba la impresión de que no tenías ganas de hacerlo.

─ Serás...

Aquello definitivamente no era justo. Se supone que Tsukasa debía esperar a su turno, así que Kagami, a fin de compensar el tiempo perdido, se lanza sobre Konata y empieza a besarla, al igual que la primera vez, haciéndolo como un beso francés. Konata estaba completamente atrapada por los brazos, los labios y la lengua de Kagami, la cual parecía que no quería parar. Era como si esperase que los cuerpos de ambas se fusionen a mitad de ese beso. La cosa parecía que iba a salirse de control, pues Kagami, sin darse cuenta, estaba a punto de quitarse la ropa, pero Tsukasa la detiene en el acto.

─ Onee-chan, recuerda que estamos en una zona abierta del parque. No es lugar para llegar tan lejos ─ dice con un sonrojo notorio.

─ Ehhh... Lo siento, Tsukasa. Creo que se me ha subido a la cabeza.

─ Sí, se nota que lo hizo, jeje ─ dice Konata.

─ Ahora me toca a mí ─ Tsukasa pasa a besar a Konata nuevamente, y Kagami se conforma (de ninguna manera se contenta) con mirar un rato.

Tsukasa no iba tan lejos con Konata, ni dejaba que la situación se le fuera de las manos, pero eso no implica que sea menos apasionado aquel contacto que establece con Konata. Se siente tan bien con el beso que no se da cuenta del ritmo en que pasa el tiempo, y antes de darse cuenta siente que Kagami le llama la atención.

─ Ya está bien, Tsukasa, ahora me toca a mí.

─ ¿Eh? ¿Y no puedo descansar un minuto o dos? ─ objeta Konata.

─ Todavía no, Konata ─ Kagami la mira fijamente, con un deseo que se palpaba ─. Tsukasa y yo estamos besándote por turnos. Tú eres la que realmente sale ganando con eso.

Konata no alcanza a decir nada más, y Kagami salta nuevamente a besarla. No sabía si es que aquello iba a durar todo el día que estén allí, pero así daba la impresión por el momento. Pero como bien señaló Kagami, Konata era la que mejor parada salía al besarse con ambas, así que simplemente calla y disfruta de la atención que ambas hermanas le dedican. Era como estar dando un paseo descalza en el paraíso.


Luego del día tan entretenido de picnic que había tenido, Konata había regresado a casa, con una movilidad algo entorpecida y bastante despeinada por todas las atenciones recibidas, pero no podría estar más contenta. Yutaka y Soujiro estaban en un juego de shogi, y el hombre iba ampliamente aventajado.

─ Yu-chan, te falta todavía para pulirte en este juego, pero al menos ya tienes noción sobre cómo es que debes hacer tus movidas.

─ ¿De verdad, tío? ─ a Yutaka le salía brillo de los ojos.

─ Te lo garantizo.

─ Parece que se han estado divirtiendo en mi ausencia ─ interrumpe Konata tomando asiento para ver el juego.

─ Sí. Tío Soujiro me está enseñando a jugar shogi, pero aun no lo domino bien.

─ No pasa nada. Es cuestión de práctica ─ le anima el hombre.

─ Te lo dice la voz de la experiencia. Es como cuando tienes en tus manos una consola nueva, sea esta de bolsillo o sobremesa ─ empieza a aleccionar Konata ─. No vas a saber manejar el mando desde el primer momento, sino que requieres de práctica y constancia para que así te desenvuelvas con él y puedas llegar más lejos con tus videojuegos favoritos.

─ Onee-chan, no creo que ese sea el mejor ejemplo para que me animes a aprender a jugar shogi ─ le responde Yutaka con una gota en la nuca.

─ Vaya manera de agradecer mis sabios consejos. Bueno, mejor me subo a mi habitación. He tenido un día bastante movido, y me gustaría descansar para estar esta noche lista para conectarme.

─ De acuerdo. Ojalá subas bastantes niveles ─ le apoya su padre mientras Konata se vuelve a levantar.

─ Onee-chan ─ Yutaka logra que Konata se detenga y le preste atención ─. Ahora que estás diciendo que estás cansada, ¿por qué te encuentras así? Pareciera que te has esforzado mucho, y no has trabajado el día de hoy donde dices que te contrataron.

─ Ermm... Digamos que las chicas y yo nos hemos estado esforzando bastante para el desarrollo de unos proyectos. Ha sido un trabajo agotador por demás ─ se excusa Konata con toda la naturalidad que puede, logrando ser convincente.

─ Ah, bueno. En ese caso descansa, que ya me haré cargo yo de la cena ─ le responde su padre.

─ En ese caso tendré que ponerme a rezar para que mañana amanezcamos todos vivos ─ bromea Konata mientras se retira.

Soujiro y Yutaka siguen con la práctica casera de shogi, mientras que Konata todavía no se podía creer que se tragaran tan fácil aquella mentira y sin hacer preguntas al respecto. Realmente no tenía idea de cómo fue que le hizo, pero al menos podía mantener su secreto intacto un día más, o en este caso noche.

Y mientras iba subiendo las escaleras para dirigirse a su habitación a recuperar fuerzas, dos cosas iban apoderándose de su cabeza: La primera era que algún día debería repetir aquella salida con Kagami y Tsukasa; y la segunda era que le faltaba una espada especial en el juego de esa noche, y que no estaba segura de dónde encontrarla.


Kagami y Tsukasa estaban también de vuelta, ambas contentas y satisfechas con lo que había transcurrido a lo largo de ese día tan dinámico y a la vez esperado. No eran capaces de borrar sus sonrisas de sus rostros, e incluso tuvieron que inventarle una excusa a Matsuri para que no las molestara, diciendo que simplemente habían tenido un avance significativo en sus estudios. Ahora estaban en la habitación de Tsukasa, evaluando los resultados de aquella salida que tuvieron con Konata, y sus rostros de por sí ya lo decían todo.

─ No lo puedo creer. Y pensar que... que... ─ Tsukasa se pasa varias veces los dedos por los labios ─ Kona-chan y nosotras...

─ En un principio nos habíamos molestado porque Konata se besara con una a la vez, pero después de lo que pasó, estar todo el día disfrutando de las vistas al lado de ella ─ Kagami se pone roja cual tomate, no siendo capaz de borrar su sonrisa ─. Besar a Konata todo aquel rato se sintió de maravilla.

─ Creo que eso cambia muchas cosas, onee-chan.

─ Ya lo creo.

Ambas habían llegado a una conclusión, en base a lo que había transcurrido en el picnic: Tener que compartir a Konata ya no parecía de ninguna manera una mala idea, y hasta terminaron pasándolo bien. Si hasta Kagami así lo estaba pensando, era porque no había duda de dicha resolución.

─ No puedo esperar a la próxima vez, pero tenemos que ir mejor preparadas, Tsukasa.

─ ¡Sí!

CONTINUARÁ...


Ahora sí hay algo verdaderamente bueno en la relación entre las mellizas y Konata, y cosas mejores vendrán, contrariamente a lo que tanto se cita en los memes :p.

Hasta otra