Nuevamente les dirijo un saludo cordial y amistoso, anunciando un nuevo capítulo de este fic. Pienso yo que ya estamos en la mejor parte (esto no es como Amor y Redención, pues más bien voy inventando sobre la marcha).
Konata, Tsukasa, Kagami y Miyuki estaban nuevamente reunidas, aunque en esta ocasión no era con el propósito de estudiar ni hacer ninguna tarea previamente asignada. Muy por el contrario, resulta que los exámenes se iban acercando, y las cuatro querían planificar lo que podrían hacer de cara al fin de semana que seguiría al final de éstas. Las ideas apenas empezaban a ponerse sobre la mesa, pero nada lograba convencer a todas.
─ Supongo que un viaje a Akihabara no es negociable, ¿no? ─ dice Konata.
─ No me veo pasando un día o dos en un distrito comercial con centenares de otakus en cada rincón haciendo fila en todas las tiendas de mangas y juegos ─ dice Kagami con inusual tranquilidad ─. Definitivamente no es una buena idea. Mejor veamos qué otra cosa se nos ocurre.
─ Podríamos ir a la playa ─ propone Tsukasa.
─ Será algo complicado, Tsukasa-san ─ refuta Miyuki ─. Estamos a punto de entrar en la temporada alta de concurrencia de bañistas, pues hay sectores laborales entrando de vacaciones próximamente. Sería casi imposible encontrar un buen lugar para todas.
─ Y de paso tenemos todavía dos semanas por delante, y eso se traduce en dos semanas para que otras personas se preparen y vayan apartando un lugar antes que nosotras ─ dice Kagami.
─ Tener un lugar en la playa siempre es un problema, y más cuando vienes de una ciudad grande y es época de vacaciones, aunque sea para algunas personas ─ Konata se rasca la mejilla ─. Deberíamos ir a otro lado... ¿Y si vamos a la montaña?
─ ¡Eso suena bastante bien, Kona-chan! ─ Tsukasa aplaude contenta ─ No hemos ido todas juntas a estar en la montaña un fin de semana, por lo que sería una experiencia completamente nueva...
─ Necesitamos equipo, y desgraciadamente no contamos con el tiempo necesario ─ corta Kagami, dejando de piedra a su hermana ─. Se nos vienen toneladas de tarea y exámenes, y difícilmente nos dará tiempo para comprar por lo menos guantes. Y también necesitamos de una carpa, a menos que podamos rentar una posada.
─ Yui onee-san nos puede cubrir ese detalle ─ Konata entrelaza sus dedos al más puro estilo de Gendo Ikari de Evangelion ─. Creo que ella también saldrá de vacaciones, y si así pasa podría ayudarnos...
─ No, gracias. Todavía tengo demasiadas ganas de vivir como para querer volver a montarme en el mismo coche que ella ─ reacciona Kagami con una sombra azul en su cara.
─ Aquello fue una experiencia terrible. Pensé en aquel entonces que iba a morir ─ chilla Tsukasa.
─ Y ninguna de nosotras sabe conducir. No tenemos manera de dar una excusa válida para disuadir a Narumi-san de que deje a alguna de nosotras a asumir el volante ─ dice Miyuki.
El asunto hacía que cualquier propuesta tuviera bemoles por donde se le viera, eso Konata lo veía bastante claro. Tenían que pensarse bien cómo es que disfrutarían de su oportunidad de ser libres, especialmente porque no tendría ningún chiste permanecer en casa mirando el techo, y más cuando los animes favoritos de Konata se encontrarán en receso durante dos semanas a partir del período señalado por ellas. Y como si lo anterior fuera bastante poco, la mayoría del grupo al que ella pertenecía en el juego en línea se iban también de vacaciones o a estudiar apenas empiece la temporada. Sencillamente no podría hacer nada lo bastante entretenido en casa, y no quería empezar su "libertad" haciendo las tareas.
─ Ahora que me acuerdo, tal vez tengamos una oportunidad ─ todas se quedan mirando a Miyuki ─. Casualmente tengo un contacto que podría ayudarnos para que vayamos a la montaña y nos hospedemos unos cuantos días.
─ Eso no me lo esperaba ─ Kagami ahora parecía ver un rayo de esperanza ─ ¿Y bien? ¿De quién se trata?
─ Ehh... La verdad es que no recuerdo su nombre ─ la respuesta de Miyuki deja de piedra a todas ─. Sé que puede llevarnos, pero cuando anoté su número, pues se me olvidó anotar su nombre, pero estoy segura que nos puede llevar.
─ La idea es ingeniosa, pero no saber quién exactamente nos lleva no inspira mucha confianza que digamos ─ opina Konata, más divertida que preocupada ─. En todo caso, supongo que no tenemos alternativa ahora, aunque deberías primero contactar con esa persona y cerciorarte que estamos seguras a su lado.
─ Apoyo a Kona-chan en eso ─ Tsukasa sí se notaba bastante preocupada.
─ Muy bien, en ese caso me mantendré en contacto con esa persona para asegurarme que nos lleve. Les aseguro que no pasará nada malo.
Tsukasa, Konata y Kagami intercambian miradas. Las tres sabían que, detrás de ese conocimiento tan vasto, Miyuki era terriblemente despistada, lo cual aumentaba todavía más los riesgos del viaje. Pero no les quedaba de otra. Era eso o nada.
─ ¡Estas dos semanas se fueron finalmente! ─ celebra Konata como si hubiese sobrevivido a un bobardeo ─ Ahora sí puedo emprender mi camino rumbo a la montaña.
─ Es una lástima que no pueda ir contigo, onee-chan ─ dice Yutaka algo triste ─. Yo voy a pasar el rato estudiando porque mis exámenes no han terminado y estaré en casa de mis padres este fin de semana, por lo que tío se quedará solo ¿Qué crees que le pase?
─ Él estará bien. Seguramente llamará a sus amigos y se dedicarán a jugar y beber, y cuando esté solo se viciará con los juegos ─ le responde Konata de manera despreocupada ─. El único problema es que él vaya a cocinar, pero supongo que en lugar de eso traera comida pre-elaborada y órdenes de pizza y esas cosas. Como ya dije, él estará bien, Yu-chan.
Yutaka se encoge hombros, creyendo en lo que su prima le había contestado, y Konata toma sus cosas para así emprender su viaje. A la peliazul le cuesta en un principio cargar con todo, pues su mochila estaba bastante cargada.
─ ¿No crees que llevas demasiada ropa para dos días de viaje, onee-chan?
─ ¿Ropa? Lo que llevó aquí dentro son mis mangas. Se supone que tengo que llevar lo esencial, ¿no? ─ a Yutaka le sale una gota ante esa respuesta de su prima.
─ ¿Y qué hay de la ropa y todas esas cosas que vas a necesitar?
─ ¿Ya estás lista para que salgamos? ─ dice Kagami, ya con sus cosas preparadas.
Pero no obtiene respuesta. Kagami ve la hora y empieza a preocuparse. Pronto se les empezaría a hacer tarde, y Tsukasa no daba señales de vida, lo que a Kagami no le parecía nada normal. Estaba por abrir la puerta para averiguar qué rayos estaba pasando, cuando ve que Tsukasa abre, pero se le notaba algo preocupada, estado que fácilmente contagia a la mayor de ambas.
─ ¿Tsukasa?
─ Onee-chan, no logro decidirme sobre qué ponerme ─ Tsukasa empieza a lloriquear, y a Kagami le sale una gota.
─ No entiendo porqué no me esperaba que esto pasara... En ese caso te voy a ayudar, Tsukasa. No voy a permitirte que te quedes atrás, y mucho menos que vayas completamente desprotegida.
─ Gracias, onee-chan.
Kagami ayuda entonces a Tsukasa a recoger todo lo que pudiese necesitar durante ese fin de semana. Sabía que era soñar despierta, pero Kagami pensaba que seguramente Konata las estaría esperando en la casa de Miyuki. No podían tardarse mucho, o no le dejarían olvidar fácilmente el retraso.
─ A ver... creo que lo que más te está faltando es ropa para abrigarte. Incluso estando en verano, a donde vamos siempre hace frío, así que no podemos confiarnos. Y también necesitas algunos equipos personalizados, en caso de que te pierdas... ¿Y qué hace tu almohada en la mochila?
─ Es que no sabemos si habrá alguna por allá, onee-chan.
─ Tsukasa, nosotras vamos a alojarnos en una posada, no acamparemos al aire libre, aunque tengamos que llevar algunas cosas de seguridad sólo para las exploraciones.
Tsukasa se rasca la mejilla, tratando de captar lo que su hermana le había dicho. Organizarse en cosas así definitivamente no era su fuerte, aunque sí había una cosa que tomaba en cuenta.
─ ¿Y no podríamos llevar un par de mangas, onee-chan?
─ No creo. Conociendo a Konata, seguro que ella trae un cargamento completo de mangas. Tal vez ni pueda ella sola con tanto. Pero a nosotras ahora mismo nos debe preocupar el llevar todos los neceseres requeridos, así que no nos detengamos y sigamos empacando bien tus cosas.
─ Parece que todavía no llegan...
Miyuki estaba en la puerta de su casa. Ya había llamado a su "contacto especial" diez minutos atrás, pues pensaba que sus amigas estaban a punto de llegar, pero aquello no ocurría todavía. Mira por tercera vez la hora, y luego revisa otra vez la calle. Ve que finalmente se asomaban las figuras de sus amigas que se acercaban a paso lento.
─ ¡Ya estamos en posición y listas para la batalla, Miyuki-san! ─ exclama Konata en una postura grandilocuente, y Tsukasa y Kagami (que iban más atrás) se la quedaban viendo.
─ Ha sido una suerte que nos la encontráramos a mitad de camino, ¿no lo crees, onee-chan?
─ Ya lo creo, Tsukasa. Encontrarse a Konata por casualidad...
Justo a tiempo habían llegado Konata, Tsukasa y Kagami. Miyuki ya estaba pensando en la posibilidad de ponerse a leer mientras esperaba, aunque eso obviamente la llevaría a distraerse tanto como para no darse cuenta de la llegada de sus amigas. Pero ahora que ya todo había pasado, lo que Miyuki tenía que hacer era recibir a sus amigas, viendo que las mellizas recorren los últimos metros de distancia agarradas de los brazos de Konata. Seguía siendo una vista interesante, sin importar las veces que haya tenido la oportunidad.
─ ¿Hemos llegado tarde, Yuki-chan?
─ No. Todavía estamos a tiempo, pues todavía no pasan a recogernos, Tsukasa-san.
─ Entonces terminamos llegando temprano, a pesar de todo lo que me temía ─ dice Kagami.
Miyuki ya tenía planteado responder, cuando las cuatro escuchan un motor regiendo con fuerza, y luego aparece un auto que permanece en el aire unos segundos por la fuerza con que el auto había ascendido por la pendiente. Kagami, Konata y Tsukasa creían que el auto sólo pasaría de largo, pero para su desgracia, el auto frena en seco justo frente a ellas, y por la ventanilla se asoma un rostro conocido.
─ Buenos días a todas. Miyuki me aviso para que las trajera, y luego me pidió que le diera el nombre, pues no lograba identificarme por voz.
Ahora Miyuki era el centro de las miradas, pero éstas no eran precisamente buenas. Se supone que debían evitar que Yui las fuera a llevar a donde fuera que pasasen esos dos días, y resultaba que la pelirrosa termina propiciando precisamente eso. Miyuki se lleva una mano al rostro, logrando captar la mirada de enojo de sus amigas.
─ Supongo que primero debí confirmar el nombre y después pedir el transporte.
─ ¿Tú qué crees? ─ le dice Kagami.
─ Miyuki, esta vez tu factor moe nos ha jugado en contra ─ le dice Konata.
─ Bueno, como también yo estoy libre por un buen rato, entonces les llevaré a donde Miyuki me dijo ─ Yui se baja del auto y recoge todo el equipaje para cargar el auto antes que las chicas pudieran hacer nada ─. Ahora suban, que estoy a tope para hacer un buen viajecito.
Kagami y Tsukasa temblaban de miedo, pero nada se podía hacer ya. Ahora que su equipaje estaba en el auto, sólo les quedaba tragar grueso antes de subir al auto. Konata y las mellizas se agarran de la mano, rezando mentalmente mientras Yui emprendía la marcha que no terminaran vomitando a mitad de camino... y desde luego que lleguen vivas a destino.
─ Sujétense fuerte, que no tenemos mucho tiempo ─ advierte Yui con una sonrisita que le hiela el espinazo a todas ─. Dentro de poco empezará a formarse tráfico, pues mucha gente que va a la playa está preparando su camino.
─ ¿No podemos ir con calma y a paso normal? ─ dice Tsukasa con un tono de ruego.
─ Yo siempre voy a paso normal, y esta vez no será diferente.
Yui pisa a fondo, y las cuatro chicas gritan en respuesta. Parecía que Yui estaba conduciendo una nave espacial al momento de despegue, con ese nivel tan demencial de aceleración. A Miyuki casi se le caen los lentes en el proceso.
Las casas pasan ante los ojos de las chicas como destellos de colores, y todas estaban seguras que, si las ventanas estuviesen abiertas, el aire se escaparía del todo. Cualquier piedrecilla atravesada en el camino tenía el potencial para causar una tragedia, o por lo menos un feo sobresalto, y Yui seguía avanzando a toda mecha como si nada.
─ ¡Yui onee-san, deberíamos bajar un poco la velocidad! ─ ruega Konata, fuertemente abrazada a sus dos novias.
─ ¿Qué dijiste? ─ Yui seguía totalmente centrada en la vía.
Las cuatro chicas estaban decididas a hacer lo que fuera a cambio de que se les diera el milagro de sobrevivir al viaje. Aquello era demasiado para ellas.
─ Aquí estamos, chicas. No me lo agradezcan, que ha sido un placer traerlas aquí ─ dice Yui, fresca como una lechuga, muy diferencia de las demás.
─ M-Miyuki-san ─ la nombrada ve a Konata ─ ¿Tienes bien anotados los datos completos del contacto a Yui onee-san?
─ Sí, lo tengo todo ─ a Miyuki no se veían los ojos tras los lentes.
─ Menos mal, para que así no volvamos a caer en esta trampa.
─ Esto ha estado de muerte ─ Kagami se lleva una mano al pecho ─. No entiendo cómo una ruta tan directa como la que tomamos estuviera más movida que la pista de automovilismo de Monza.
─ El mundo da vueltas ¿El fin está cerca? ─ Tsukasa estaba tirada en el suelo, incapaz de levantarse.
Yui saca todo el equipaje y ayuda a las demás chicas a llegar hasta la posada. Iba a ser una estadía de apenas un fin de semana, pues luego tendrían muchas cosas por hacer. Pero ese no era el momento de pensar en tales detalles, sino de disfrutar de la estadía, siempre y cuando primero se recuperen del viaje.
CONTINUARÁ...
Tal vez tenga un par de capítulos en la posada y la montaña, eso es algo que todavía estoy pensando, pero el caso es que ya abrimos aquí una nueva y corta etapa para propiciar este trío TsukaKonaKaga, y desde luego Miyuki para ayudar en caso de problemas. Nos vemos en el próximo capítulo.
Hasta otra
