Ahora continúa el miniarco del viaje a las montañas, donde sé que algunos/as de ustedes que están cruzando los dedos para que las protas salgan avantes en su aventura... o mejor dicho desventura. Mejor empecemos y ya.
Tsukasa y Kagami estaban con las manos en la cabeza. Demasiada casualidad que a ambas se les dañe las brújulas en medio de una montaña y sin ninguna certeza de la ubicación de Konata y Miyuki.
─ Esto es vergonzoso. Esta vez sí que he tocado fondo ─ Kagami se apoya en un árbol ─. Konata seguramente se desternillará de risa cuando nos encuentre y sepa lo que nos ha pasado.
─ ¿Y ahora qué hacemos, onee-chan? ─ Tsukasa tenía bastante miedo ─ ¿Cómo volveremos?
─ Podríamos intentar ubicarnos por el sol, pero ahora mismo estamos a horas del mediodía, por lo que ahora mismo no nos significa ninguna referencia ─ Kagami trata de pensar en alguna manera de volver ─. Podríamos tratar de regresar sobre nuestros pasos, pero por lo aleladas que íbamos, es muy cierta la posibilidad de que nos perdamos todavía más al intentarlo.
─ ¿No podríamos intentar subirnos a un árbol para tratar de ubicarnos, onee-chan?
─ ¡Esa idea es buena! No creo que nos hayamos alejado tanto, así que ubicarnos en una altura más elevada podríamos encontrar por lo menos la ruta que hemos seguido originalmente. Vamos a hacer eso...
Pero antes de que Tsukasa y Kagami pudieran dar un solo paso, ven que un árbol cercano había un par de avispones. Eso sólo podía significar malas noticias, pues indicaba que habría cerca un nido de avispones. Ciertamente no en la copa de los árboles, pero un accidente que conlleve la caída de algún insumo o una rama, de acertar en la ubicación del nido, podría significar el surgimiento de una auténtica pesadilla. Kagami y Tsukasa, pálidas por el miedo, mejor prueban a la idea anteriormente descartada de regresar sobre sus pasos, rogando encontrar el sendero pronto.
─ ¿Es que acaso no van a gritar ni nada? Así no vamos a encontrarlas ─ dice Konata.
─ Es un poco problemático así, pero lo mejor es que no causen mucho alboroto a menos que sea verdaderamente necesario ─ le responde Miyuki con evidente preocupación ─. Alzar demasiado la voz en un lugar como este puede llegar a atraer animales que podrían empeorar las cosas. En esta clase de lugares, donde es muy importante no hacerse ver por presas ni depredadores, la emisión de sonidos puede ser una desventaja si no se hace con cuidado.
─ Con razón aquí sólo se oyen grillos y movimientos de ramas por el viento. Viéndolo de esa forma, pues como que este sitio no es tan alegre como se pinta a veces.
─ Es lo que significa la lucha por la supervivencia. Cada hábitat, en su normal curso, es a la vez un paraíso y un perenne campo de batalla para los animales y las plantas, y ahora mismo nosotras somos parte de la experiencia, Konata-san.
─ Eso no hace falta que lo aclares.
Miyuki y Konata avanzan un rato, siempre teniendo los ojos bien abiertos para cerciorarse de encontrar algún rastro de las mellizas. Era todo lo que podían esperar hacer en ese sitio mientras se apartaba más y más del hotel, pero todavía estaban bien ubicadas en el sendero como para preocuparse por ese detalle. Konata saca su teléfono y se pone a revisarlo, a lo que Miyuki se muestra curiosa.
─ ¿Y eso que haces?
─ Trato de ver si esta zona cuenta con cobertura para ubicarnos por el Google Maps y... ¡Bingo! Con esto nos veremos en buena posición a la hora de regresar al hotel.
─ Veo que te preparaste bien, Konata-san.
─ Es que me dio pereza sacar mi brújula, así que recurro a mi teléfono en caso de que terminemos desviándonos del camino para buscar a Kagami y Tsukasa. Aunque está el detalle que ellas no llevaron sus teléfonos.
─ ¿Y cómo sabes eso?
─ Porque los dos teléfonos están sobre la mesita de noche al lado de mi cama. Ambas pasaron por mí antes de que empezáramos todas a dar una vuelta por el lugar, pero obviamente yo no soy tonta. Lo mejor de la tecnología lo voy a aprovechar.
─ En ese caso también yo debería intentarlo, aunque sólo en caso de que te quedes sin batería, para que de ese modo podamos cubrirnos las espaldas ─ sugiere Miyuki sacando también su teléfono.
─ ¿Verdad que creamos un equipo superestratega? Un día de estos te debería invitar a mi grupo en el MMORPG que frecuento para que formemos el plan de ataque a una mazmorra que lleva unos cuantos días dándonos problemas.
Miyuki no hace sino asentir mecánicamente, pues en realidad poco y nada había entendido de lo que dijo Konata. Luego de pasar aquello, ambas retoman la búsqueda.
─ No puede ser ¿Cómo pude ser tan estúpida para dejar el teléfono en el hotel? Podría haber llamado para pedir ayuda o algo ─ se lamenta Kagami.
─ Onee-chan, no seas tan dura contigo misma ─ Tsukasa se le acerca a Kagami ─. También es en parte mi culpa por no llevar tampoco mi teléfono ni otra cosa que nos ayudase.
─ Tienes razón, Tsukasa ─ Kagami asiente lentamente ─. Entonces me corrijo: ¿Cómo pudimos ser tan estúpidas para dejar nuestros teléfonos en el hotel? ─ Tsukasa se queda con cara de WTF por la reacción de su hermana ─ Y todavía tenemos que esperar a que el sol se mueva para referenciarnos de la ubicación del norte, y no hallamos el camino, y no tenemos una gota de agua... ¿Qué fue lo que pasó con las botellas?
─ Las tiene Kona-chan ─ le responde Tsukasa.
─ Pues así quedamos ─ Kagami apoya su frente a un árbol y suspira larga y pesadamente ─. No me gusta para nada el pesimismo, pero tampoco veo la manera en que salgamos pronto de este apuro. A este paso terminaremos improvisando un refugio con ramas y hojas para dormir esta noche, y todavía quedan varias horas para eso.
─ ¿Y ahora qué hacemos?
─ Todavía no todo está perdido, pero necesitamos una buena dosis de suerte, Tsukasa... ─ ambas hermanas se sientan en el suelo y tratan de pensar juntas ─ Lo primero es encontrar algún rastro de actividad humana para tener la certeza de que estamos siquiera cerca del hotel...
─ ¿Y si tratamos de divisar la presencia de humo, onee-chan?
─ No es una cabaña con chimenea. En todo caso necesitaremos ser nosotras quienes hagan la fogata, aunque para eso necesitaremos hacer un buen esfuerzo... Pero la idea no está nada mal, Tsukasa ─ Kagami se vuelve a incorporar ─. En ese caso vamos a buscar hojas secas, ramitas, y de ser posible también lianas o cualquier cosa para hacer de cuerda.
─ ¿Y para qué una cuerda, onee-chan?
─ ¿No te acuerdas de aquel documental norteamericano donde un campista aplica un método indígena de encendido de fogata conocido como "tocar el violín"? ─ ante la pregunta de Kagami, Tsukasa asiente emocionada al recordar ─ Esa va a ser precisamente la táctica que podríamos aplicar, a menos que cuentes con un mechero.
─ No, no tengo.
─ Pues ya está. Fibras, hojas duras, lianas... todo lo que sea lo bastante largo y resistente nos podría servir. Busquemos ahora, Tsukasa.
Quedando ambas de acuerdo en lo que debían hacer, se dedican a juntar todo lo necesario, aparte de algunas piedras para tener cercada la fogata que iban a hacer. Ya estando todo listo, Tsukasa junta algunas hojas secas y las amontona, y luego Kagami toma un cuchillo y hace una muesca triangular grande en una rama que pone sobre el montón de hojas. El siguiente paso es poner una segunda rama sobre la primera, más específicamente sobre la muesca, en posición vertical, y sobre el extremo de arriba usa un taco de madera para sujetarlo bien. Acto seguido Tsukasa rodea la segunda rama con una fibra resistente que usaría como una cuerda, y de inmediato empieza a tirar de un extremo de la fibra, y luego tira del otro extremo, haciendo un tira y afloja que fuerza a la segunda rama a girar y hacer fricción sobre la muesca de la primera rama. La labor de fricción es algo complicada porque requería fuerza y resistencia, pero Tsukasa consigue mantener el ritmo para hacer caer virutas humeantes sobre las hojas secas. Un poco más y lograría que las virutas calienten lo suficiente para hacer unas pequeñas brasas...
─ ¡Un poco más, que casi lo tenemos! ─ apremia Kagami sonriente al ver cómo funcionaba el trabajo en equipo ─ Sigue así, Tsukasa... Dale, dale...
Konata y Miyuki estaban bebiendo un poco de agua. Caminar bajo el sol de mediodía era una tarea bastante más ardua de lo que habían sospechado antes de emprender la búsqueda. Pero eso no quitaba que estaban bastante preocupadas. Querían seguir la tarea hasta encontrar a Kagami y Tsukasa.
─ Miyuki-san, ¿de verdad no pueden hacer mucho ruido en este lugar?
─ Si es verdaderamente necesario, pues sí deberían hacerlo.
─ En ese caso bastaría con que se oiga otro aullido. Los gritos de miedo de Tsukasa nos podrían ayudar a ubicarlas rápidamente.
Miyuki no dice nada, pero en el fondo estaba completamente de acuerdo con lo dicho por Konata. Realmente necesitaban que las mellizas dieran alguna señal, la que sea, para así ubicarlas y llevarlas de vuelta al hotel. Konata mira nuevamente el mapa de su ubicación. Todavía estaban a apenas medio kilómetro del hotel, así que no había razón para preocuparse, al menos según la otaku.
─ Vamos, Tsukasa... Dale, dale más duro...
Miyuki y Konata se detienen sobre sus pasos. Aquello sonó bastante raro. Konata alza una ceja, esperando que sólo fuera imaginaciones suyas.
─ Onee-chan... onee-chan... Mi brazo se mueve todo lo que puede... Mis dedos se están agotando... ─ lo dicho por Tsukasa no ayuda a mejorar el contexto que entendían Konata y Miyuki.
─ No te detengas, Tsukasa. Hazlo más fuerte, que ya casi estoy... Vamos, sigue, sigue sigue...
─ Konata-san, no sé si sea buena idea avanzar más ─ Miyuki empezaba a sonrojarse a un ritmo abrumador ─ ¿Konata-san?
─ Kagami y Tsukasa están... ¿Nosotras preocupadas buscando, y ellas se están divirtiendo como quieren, y encima sin invitarme? ─ Konata ahora sí estaba molesta de verdad ─ Esas dos ingratas ahora sí me van a oír. A ver si se les vuelve a ocurrir hacer esas cosas sin mí...
─ N-no hagamos eso, Konata-san. D-digo... no quiero interrumpirlas en... lo que sea que estén haciendo... Podríamos hacer que el momento sea peor de lo que ya es.
─ Onee-chan... No aguanto más, estoy en mi límite.
─ Vamos Tsukasa, que tú puedes... Vamos, dale, hazlo más fuerte.
─ ¿Peor de lo que ya es? ─ Konata estaba a que montaba un berrinche ─ Mejor no espero nada. Ahora voy a darles un sermón de los que ni sus padres se los habrán dado jamás.
Konata avanza nuevamente, y Miyuki, tapándose la boca con los dedos, la sigue mientras ruega que todo sea un malentendido y no vea a Kagami y Tsukasa en una situación un tanto escandalosa. Konata ubica las voces tras unos arbustos, y entonces recorre el último tramo con un brinco, atrapando a las mellizas con las manos en la masa... o eso pensaba.
─ ¡Par de pervertidotas! Mira que preocuparme y estar sacándome canas verdes mientras están gozando de lo lindo haciendo... ¿una fogata?
─ ¡Kona-chan! ─ Tsukasa suelta la fibra y corre a abrazar a Konata ─ ¡Creíamos que no volveríamos a verte! ¡Estoy tan feliz!
─ ¿Q-qué está pasando, Konata-san? ─ Miyuki llega avanzando a ciegas por taparse los ojos con una mano ─ ¿Kagami-san y Tsukasa-san están vestidas? ¿O al menos tienen la ropa interior puesta?
─ Falsa alarma, Miyuki-san. Kagami y Tsukasa sólo estaban encendiendo una fogata ─ le dice Konata decepcionada ─. Para ver esto, creo que prefiero que hubiese sido lo que estaba pensando.
─ ¿Eh? ¿De verdad? ─ Miyuki aparta la mano y abre los ojos ─ Qué alivio. No me habría gustado haber intervenido a mitad de... bueno, en un acontecimiento así.
─ ¿De qué están hablando ustedes dos? ─ Kagami y Tsukasa estaban bastante confundidas ─ ¿Qué fue lo que pasó que se habían quedado rezagadas?
─ Las preguntas deberíamos hacerlas nosotras, Kagamin ─ Konata le da una mirada a la susodicha que le causa escalofríos ─ ¿Por qué razón se separaron y se perdieron? ¿Acaso encontraron algo interesante y se alejaron hasta darse cuenta tarde?
─ Pues resulta que...
─ ¡Sí, eso fue lo que pasó! ─ Kagami corta a su hermana ─ Creímos haber visto un animal bastante exótico, así que Tsukasa y yo lo seguimos, pero perdimos la noción y nos perdimos.
─ A-ahhh... Sí, fue eso ─ Tsukasa le sigue la corriente a Kagami, aunque no tenía del todo claro el porqué.
─ A mí me suena convincente ─ Miyuki se cree el cuento.
─ Bueno, lo importante es que las hemos encontrado antes de que lo hiciera un oso o algún animal de esos ─ Konata es abrazada por las mellizas y les corresponde el abrazo ─ ¿Quieren un poco de agua? ─ las aludidas aceptan y se beben un trago cada una ─ Ya está. Ahora deberíamos regresar al hotel, que me empieza a dar hambre.
─ Cierto, a mí también ─ dice Tsukasa.
─ Claro, pero también ocurre que cerca de aquí hay un nido de avispones, por lo que también por eso es una buena idea retirarnos ─ dice Kagami, y todas se la quedan mirando ─ ¿Qué pasa?
─ ¿Sabían que hay avispones cerca y aún así van y tratan de encender una fogata? ─ Konata alza ambas cejas ─ Eso sinceramente no sé ni cómo decirle.
─ Es una buena idea lo de la fogata ─ opina Miyuki ─. El humo es excelente para aturdir a los avispones y forzarlos a alejarse, además que el fuego genera un aumento en la temperatura del ambiente que siempre prefieren evitar debido a que sus cuerpos sólo tienen un aguante térmico de aproximadamente 45°C, por lo que exponerse a temperaturas mayores implica que se cocinen vivas. Ese detalle hace que las abejas japonesas tengan un as bajo la manga cuando un avispón solitario invade sus panales, pues las abejas japonesas pueden juntarse y encerrar a los avispones mientras generan una temperatura algo mayor, aunque igual se sigan prefiriendo las abejas europeas por producir miel de mejor calidad y en mayores cantidades.
─ Interesante detalle. Entonces hubiésemos hecho la fogata desde antes ─ dice Tsukasa.
Luego de lo que pareció ser un mediodía de infarto para las cuatro amigas, ahora estaban bien en el hotel, a salvo y descansando. Habían almorzado y charlado de varios temas que iban surgiendo en el momento, cuando ven que en la tele dan el parte del tiempo en horario de la tarde, el cual señala que venían lluvias que durarían todo lo que quedaba de fin de semana, lo cual deja algo sorprendidas a las cuatro.
─ ¿Lluvia? Pero si hasta hace solo un momento no se veía ni una nube ─ dice Konata.
─ El clima es un elemento bastante raro e impredecible, incluso cuando se suele pensar que podemos conocer su comportamiento a gran escala y en ciertos periodos de tiempo ─ nuevamente Miyuki ─. Menos mal que por hoy ya no tenemos planes para salir. Hemos hecho más que suficiente por hoy.
─ Igual tendremos que ingeniarnos algo más que hacer para mañana, en caso de verdad llegue a llover ─ apremia Kagami ─. Y no, que no sea simplemente hundirnos todo el día en un videojuego, Konata.
─ Hmp. Pues hará falta alguna otra idea ─ Konata se apoya sobre la mesita con una mano.
Las cuatro amigas se ponen a pensar. Todavía tenían tiempo, pero no querían tentar a la suerte para no pasarlo mal en caso de que el clima les dé la espalda. La experiencia apenas empezaba para ellas.
CONTINUARÁ...
¿Qué les parece? El arco del hotel todavía no acaba. Parece que ahora sí consigo darle las vueltas necesarias a esta historia xD. Bueno, espero que les haya parecido entretenido, y pronto nos volvemos a encontrar a la misma hora y por el mismo canal (extraño esos anuncios de la televisión de antes).
Hasta otra
