¿Esperan una actualización por aquí? Entonces piensen que están de suerte, que seguimos con la aventura de Konata y las mellizas Hiiragi (y también Miyuki, que es crueldad no nombrarla). Empecemos de una vez.

No estaba lloviendo como parecía que ocurriría, pero los vientos sí iban aumentando su intensidad conforme pasaban los minutos, y Konata en ese momento, luego de casi una hora venciendo enemigos sin parar en su consola, decidió descansar de tanta victoria y dar una vuelta por el dormitorio en que estaba, que casualmente era compartido con Kagami, Tsukasa y Miyuki. Las dos hermanas se habían dirigido juntas al restaurante de la posada, mientras que Miyuki estaba leyendo un libro sobre climas. Viendo cómo estaba la cosa afuera, Konata piensa que no sería prudente preguntar nada al respecto, pues Miyuki podría venirle con datos que podría darle un par de preocupación que francamente no necesitaba.

Al cabo de un rato se tumba sobre su cama, estira las extremidades y se queda mirando al techo. La señal de televisión no estaba en su mejor momento a causa del clima, y aun así no es como si pudiera ver sus animes favoritos en ese momento. Y Miyuki como si nada. Se notaba lo bien que le sentaba la lectura para no preocuparse y más bien olvidarse que el resto del mundo existe.

─ ¡Ya trajimos algo para comer! ─ avisa Tsukasa con una bandeja en mano ─ ¿Qué vas a querer, Kona-chan? Aquí tenemos pollo frito, ensalada, puré, pastel...

─ ¿No hay de casualidad caracolas de chocolate? ─ dice Konata, dejando muda a Tsukasa.

─ Pues no, de eso no hemos traído ─ le responde Kagami.

─ Humm... Ya me decía yo que no todo era tan perfecto, pero bueno. Es buena idea que empecemos a comer ¿Vienes Miyuki-san?

Pero Miyuki sigue leyendo como si nada. Ninguna de las otras tres entendía cómo es que alcanzaba semejante nivel de concentración, pero no podían dejarla por fuera, así que Konata se le acerca un poco más.

─ ¿Qué harás? ─ dice Kagami.

─ Voy a llamar la atención de Miyuki-san. Déjenmelo todo a mí ─ Konata se tapa la boca con una mano para ocultar su risa ─ ¡Miyuki-san, que se está incendiando la posada!

Y Miyuki seguía leyendo. Kagami y Tsukasa fácilmente hubiesen caído en la broma de Konata y se habrían levantado de un salto, pero de la pelirrosa no obtuvo ni un respingo. Era algo sorprendente esa capacidad de concentración de Miyuki, aunque Konata, Kagami y Tsukasa pensaran sólo eso, pues en esa circunstancia no iban a decir que fuera admirable.

No viendo otra alternativa, Kagami se acerca, le deja la bandeja en la mano a Konata y aprovecha sus manos libres para tapar las páginas del libro que leía Miyuki, y eso sí fue efectivo para llamar su atención.

─ ¿Eh? ¿Kagami-san?

─ ¿Tienes hambre, Miyuki? Tenemos finalmente la comida y vamos a empezar.

─ E-está bien. Tengo bastante hambre.

Eso no había manera de que Konata, Kagami y Tsukasa se lo pudieran creer, si Miyuki estaba completamente perdida en las nubes. Pero prefirieron no decir nada al respecto y dar comienzo a la comida.


Ahora sí estaba lloviendo. El problema era que desde el primer minuto ya caían con fuerza las gotas de agua, obligando a cerrar las ventanas para prevenir una inundación en la habitación. Y de paso la televisión estaba peor que antes, por lo que las cuatro amigas tenían que arreglárselas allí.

─ ¿Y qué vamos a hacer ahora? Todavía es demasiado temprano para irnos a dormir ─ dice Tsukasa.

─ Esta es una medida que afortunadamente decidí tomar, aunque no esperaba que fuera a necesitarla ─ Kagami saca de su equipaje un tablero y unas fichas ─ ¡Aquí está! Un juego de parchís para pasar el rato ¿Qué les parece?

─ ¿De verdad? ¿Un juego tan simple? ─ dice Konata con una pequeña decepción.

─ Konata, no tienes que ponerte de esa manera, especialmente porque ahora mismo no tenemos otra alternativa ─ Kagami señala con la mirada las consolas apagadas ─. Hubieras decidido cargarlas en vez de esperar ideas justo ahora, tonta.

─ Yo estoy de acuerdo con jugar al parchís ─ opina Miyuki ─. Pese a lo simple que parece, jugar a esto supone un importante esfuerzo mental estratégico para garantizar un avance en el juego, obviamente dependiendo de qué clase de reglas propongamos para implementar aquí. Podríamos usar la regla de que podemos sacar fichas sólo si obtenemos un 5, ya sea por un dado o por la sumatoria de ambos, y también podemos hacer que una ficha deba regresar al cuadro de inicio si obtenemos tres dobles consecutivos, que las fichas cercanas a la meta no terminen de llegar si no se obtiene la cifra exacta para llegar...

─ Poniéndolo así y con las reglas que todavía faltan, ahora este juego sí parece más emocionante ─ Konata toma entonces asiento ─. Kagamin, saca todo lo que haga falta. Miyuki-san, explícanos las reglas que todavía faltan. Y Tsukasa, ¿hay té para acompañar el juego?

─ Claro que tengo té, Kona-chan. Esta velada no puede ser la misma si no hay un poco de té.

Kagami saca todo lo que hacía falta y prepara el juego, mientras que Miyuki sigue relatando las reglas para que el parchís se convierta en un reto bastante interesante, y Konata escucha hasta el más mínimo detalle, aunque igual pone a cargar las consolas para más tarde, pues sabía que el parchís, por más emocionante que lo pongan, no podría ser una opción de juego eterno.


─ ¡Ya casi tengo el juego! ¡Ya casi! ─ dice Tsukasa bastante contenta mientras pone su última ficha a salvo en la última recta de su ruta.

─ ¿Cómo fue que te nos adelantaste tanto? ─ Kagami por su parte sólo había guardado una ficha y tenía dos en el cuadro de inicio y una en una zona segura cerca de la última recta de su camino.

─ Parece que el azar también es un factor bastante importante. Ninguna de nosotras tuvo siquiera una oportunidad de comer una ficha de Tsukasa ─ Konata tenía dos fichas guardadas y las otras dos estaban todavía a mitad de camino.

─ Y yo también estoy cerca, aunque todavía necesito sacar mi última ficha ─ en efecto, Miyuki tenía tres fichas en la meta, pero tenía la última en su cuadro de inicio.

Todas las chicas tenían asumido que Tsukasa se alzaría como ganadora, cosa que ni recordaban cuándo había sido la última vez, suponiendo que alguna vez haya ocurrido aquello. Pero el único sentimiento peculiar tras todo eso era la sorpresa de ver que a Tsukasa le vaya tan bien. Justo como Konata había señalado, la melliza menor fue precisamente la única de las cuatro a la que nunca le comieron ninguna ficha, lo cual ayudó bastante a su avance que ahora la tenía tan cerca de la victoria.

─ Necesito sacar un par de buenos dobles si quiero tener una oportunidad de ganar, que todavía puedo remontar ─ Konata agita sus dedos con rapidez ─ ¡Ahí va mi poder gamer!

Los dados caen y ruedan a un lado del tablero, señalando que Konata no estaba precisamente de suerte en aquella ocasión: 3 y 1 no era exactamente lo que ella pretendía lograr, si así no conseguía de ningún progreso para remontar esa ventaja que tenía Tsukasa.

Kagami es la siguiente en intentarlo, logrando dos 5, algo que le parece bastante bien, pues de ese modo saca sus dos fichas guardadas. Vuelve a lanzar los dados, pero ahora la combinación sacada no fue tan buena, y sólo le sirvió para avanzar una de esas fichas recién sacadas unos cuantos pasos.

─ Ahora es tu turno, Miyuki-san. Tu destino está en tus manos ─ le dice Konata con una sonrisita.

─ De acuerdo. Entonces lo intentaré.

Miyuki lanza entonces los dados, y las otras tres se quedan mirando cómo los mismos van rodando, pendientes de lo que Miyuki fuera a sacar. Uno de los dados se detiene y arroja un 6, que no servía para sacar la última ficha de la pelirrosa, pero sería un buen avance si el otro dado llegase a sacar un 5, pero primero tenían todas que ver si lo lograba...

Pero el dado termina llegado bajo la cama, lo cual deja a todas con una gota en la nuca.

─ Tienes una suerte bastante rara, Miyuki ─ dice Kagami.

─ ¿Cómo le hacemos para sacar el dado y asegurar que no se cambie la cara? ─ dice Tsukasa.

─ Yo opino que Miyuki-san debería lanzar de nuevo, pero obviamente procurando que los dados no se alejen mucho ─ la propuesta de Konata fue la más sensata que a todas se les podría ocurrir, así que lo aplican asimismo.

Miyuki vuelve a lanzar los dados, y las demás cercan el lugar para que los mismos no rebotaran muy lejos. Un doble 4, una combinación completamente inútil para sacar ficha, pero Miyuki tenía la oportunidad para lanzar otra vez. El segundo lanzamiento lanzó doble 1, el cual tampoco servía, y Miyuki contaba con una última oportunidad. Todas estaban con el corazón en un puño, esperando a ver qué salía, y al momento en que los dados se detienen...

─ 6 y 2 ─ dice Miyuki perpleja.

─ Al último momento del juego viene la suerte a darte la espalda, Miyuki-san ─ Konata le da una palmada en el hombro ─. Pero ya sabes cómo dice el refrán: Si la vida te da la espalda, tócale el...

─ Es mi turno ahora ─ Tsukasa inmediatamente toma los dado y empieza a agitarlos ─. Con un 4 ya estoy para terminar ganadora. Esto te lo dedico a ti, Kona-chan.

─ Se nota que estás emocionada con la victoria ─ suspira Kagami.

Tsukasa lanza los dados, y éstos le arrojan una combinación de 3 y 1, lo cual era justo lo que necesitaba para alzarse campeona en la partida al llevar sus cuatro fichas a la meta antes que las demás.

─ ¡Síiiii! El poder divino del vinagre balsámico está de mi lado.

─ ¿Vinagre balsámico? ─ Konata se muestra algo confundida.

─ Parece que la curiosidad inicial por conocer sobre eso ha llegado más lejos de lo que esperaba ─ le dice Kagami.

─ Ha sido una partida de parchís bastante interesante ─ dice Miyuki ─ ¿Qué quieren que hagamos? ¿Seguimos jugando para ver quién es la segunda en terminar, o empezamos otra vez?

─ Yo opino que sigamos, que todavía tenemos fichas para mover ─ responde Kagami.

─ Pienso igual. Tsukasa, vas a tener que lanzarnos porras por ahora ─ dice Konata.

El juego transcurre con buen ritmo, siendo Konata la segunda en llevar todas sus fichas a la meta, Kagami la emula poco después, y Miyuki al final se quedó con su última ficha justo a un par de pasos de la meta.

─ Vaya, perdí.

─ Supongo que tengo que reclamar un premio por ser la ganadora del juego ─ las palabras de Tsukasa llaman la atención de las demás ─. Digo, creo que es lo justo, ¿no?

─ ¿Y qué premio quieres? ─ Konata sentía que ya sabía cuál era ese premio.

─ ¡Pues este!

Antes que nadie pudiera reaccionar, Tsukasa se lanza sobre Konata y le da un beso francés, claramente tratando de superar en intensidad cualquier beso que Kagami le hubiese dado hasta el momento. No es que pretendiera directamente desplazarla ahora, sino que quería dejar en claro ante todas que del lado de Konata nadie iba a apartarla, no importaba qué.

Al cabo de casi un minuto que había durado ese beso, Tsukasa se levanta, pues había llevado su acción al punto de derribar a Konata. Kagami y Miyuki estaban enmudecidas ante semejante espectáculo.

─ No sabía que Tsukasa-san pudiera alcanzar tal nivel de intensidad sólo con un beso ─ Miyuki se lleva una mano a la boca.

─ ¿Con que quieres jugar de ese modo, Tsukasa? ─ Kagami esboza una maliciosa y tenebrosa sonrisa ─ Muy bien, entonces juguemos, y yo tomo mi turno.

Y ahora es Kagami quien se lanza sobre Konata sin darle oportunidad a sentarse antes. El tiempo que se queda así sobre la otaku fue igual que el beso de Tsukasa, y Kagami también hace gala de lo intensa que era capaz de ser. Miyuki sentía que se le empañaban los lentes ante semejante escena, y Tsukasa se pone más roja de lo que ya estaba por aquel beso tan profundo y animoso que le había dado ella a Konata.

─ Onee-chan de verdad se luce. Por un momento creí que se la comía desde dentro ─ es todo lo que puede decir Tsukasa.

Luego que Kagami se levanta, Konata se queda acostada en el suelo, dando la impresión cómica de haber sido aplastada, y la maraña caótica en que se había convertido su cabellera invitaba a pensar precisamente eso. A este paso era obvio que las dos hermanas Hiiragi serían su perdición, aunque eso no era precisamente malo, si normalmente la experiencia podía llegar a ser divertida.

─ Mi-Miyuki...san... ─ Konata mira a la nombrada ─ S-si no s-sobrevivo a estas vacaciones, dile a Yu-chan que le heredo mi colección de m-mangas... pero los H s-se los queda Hiyori-chan...

─ De acuerdo, creo.

Y en ese momento, cuando parecía que no iba a pasar nada más que fuese digno de resaltar y Konata consigue ponerse nuevamente en pie, se va la luz en la posada. La primera reacción (obviamente de parte de Tsukasa) fue de un grito ensordecedor de miedo que deja a las demás frotándose los oídos.

─ ¡Me pitan los oídos! grita Konata.

─ ¡No grites de ese modo, Tsukasa! ─ la reprende Kagami.

─ L-lo siento, onee-chan, pero es que tengo miedo.

─ Justo cuando nos iba bien nos termina pasando esto, y ni siquiera tuve la oportunidad de cargar las consolas... ─ dice Konata luego de ver que no había quedado sorda.

─ Debe ser la lluvia, que claramente está incrementando su intensidad ─ Miyuki mira hacia la ventana, que la única fuente de luz de esa habitación ─. Esta lluvia ha resultado ser mucho más fuerte de lo que esperaba, y estoy segura que las personas del clima tampoco se lo esperaban.

─ Ya lo creo que nadie se esperaba esto ─ Konata también mira hacia la ventana ─. Me imagino que ahora mismo Yu-chan estará sufriendo muchísimo, pasando bastante miedo y rogando por protección y consuelo en caso de que no haya nadie cerca.


─ La lluvia estará bastante fuerte, pero me imagino que onee-chan estará pasándolo bien con sus amigas. Siempre es grandioso pasar el rato así para no prestar atención a las tempestades.

Yutaka estaba bastante cómoda en su cama, jugando con su consola y esperando a que sus amigas fueran a decirle algo en las redes, pues todavía era temprano para irse a dormir. Pero igual Yutaka estaba teniendo un rato bastante entretenido, sin ningún sobresalto aparte de aquella fuerte lluvia más allá de la ventana.

CONTINUARÁ...


Final de capítulo con la cómica y a la vez cruel ironía de quienes pasan de pronto malos ratos. Pronto vengo con más, así que espérenlo :D.

Hasta otra