Saludos nuevamente, lectores/as. Empecemos ahora mismo con este capítulo, que sin duda habrán estado esperando, con juegos al azar y mujerzue... quiero decir mucha emoción.

Las cosas ya se habían puesto raras al haberse ido la luz. Siendo que en esa habitación la oscuridad era tan intensa que no se veía nada que no fuera alcanzado directamente por las luces del exterior colándose por la ventana, pues las chicas tenían problemas para orientarse correctamente, y tampoco tenían certeza visual de las posiciones de las demás, aunque de alguna manera consiguieron acercarse, y Tsukasa las abraza con fuerza, como si así estuviera protegida contra los espantos de la oscuridad.

─ ¡Kona-chan, tengo mucho miedo!

─ ¡Tsukasa, no me andes agarrando los pechos! ─ le regaña Kagami, y Tsukasa la suelta de inmediato.

─ Lo siento, onee-chan. Creí que era Kona-chan. Es que no veo nada.

─ ¿Me estás llamando plana, Tsukasa?

─ ¿Me estás llamando plana tú a mí, Kagami? ─ regaña Konata.

─ Cuidado por donde pisan, que se me cayeron los dados ─ advierte Miyuki.

─ ¿Dónde estás, Kona-chan? ─ otra vez dice Tsukasa, llevando sus manos a ciegas, tratando de buscar el cuerpo de la otaku ─ Oh, lo siento, Yuki-chan.

─ Tsukasa, tus manos son unos imanes ─ se ríe Konata, sabiendo qué fue lo que tocó Tsukasa para asociar tan rápido ─. Yo estoy por aquí, Tsukasa. Sólo tienes que seguir mi voz.

─ ¿Y cómo la sigo? No soy buena siguiendo rastros de voz.

La cosa obviamente se veía algo complicada. Tsukasa consigue abrazarse a Konata con cierta dificultad. Kagami también lo hace. Sólo quedaba por fuera Miyuki, la cual no hace ni amago de abrazarse a nadie porque estaba concentrada pensando en otra cosa que no deja para sí misma mucho tiempo.

─ ¿No creen que es un poco raro que los encargados del lugar no hayan dicho ni hecho nada que les haga notarse?

─ Con los sustos del apagón y el grito de Tsukasa, ese detalle queda un poco en segundo plano para mí ─ le responde Konata.

─ Pero igual es un dato bastante importante. Al menos hubiesen tocado la puerta para avisarnos o algo ─ dice Kagami.

Aquel dato hace que Konata y Tsukasa mentalmente se rascaran la cabeza. Se trataba entonces de una situación inusual, y todavía había más cosas que tenían que tomar en cuenta: Los hospedados de otras habitaciones no habían gritado, ni se habían quejado, y ni siquiera hubo alguien con el obvio comentario de que se fue la luz. Algo raro estaba pasando, y ahora que el tema había salido, pues había que sospechar que ese apagón no pudo haber sido casualidad, aunque todavía quedaba completar el cuadro de los acontecimientos.

Si no fuera por lo oscuro que estaba el lugar, cualquiera de ellas (excepto Tsukasa) se habría dirigido a la puerta para averiguar qué pasaba, pero así como estaba era bastante complicado el siquiera levantarse, especialmente para Konata por tener a Kagami y Tsukasa abrazadas a ella. Viendo que no había otra alternativa en ese caso, Miyuki se pone cuidadosamente de pie, y luego avanza lentamente y arrastrando los pies para no pisar por accidente los dados que se le habían caído, pero el problema más obvio de todos era...

─ ¿Dónde está la puerta? No recuerdo en qué dirección tenía que buscarla.

─ ¿Y si abrimos las ventanas para que entre algo más de luz? ─ propone Konata.

─ Pues de poder, podemos. El problema es que de inmediato vendrá el agua de lluvia a mojarlo todo, viendo cómo sopla el viento ─ Kagami señala las ventanas, las cuales se agitaban cada vez más.

─ Es una decisión bastante complicada la que debemos tomar: O recorremos el reino de las tinieblas, o permitimos que la diosa de las tormentas nos devore ─ las palabras de Konata asustan a Tsukasa y Miyuki.

─ Konata, este no es uno de tus MMORPG.

─ ¡Ya no quiero estar aquí! ─ Tsukasa se pone a llorar.

─ ¿Dónde está la puerta? En algún lado la debo encontrar... ─ Miyuki tantea penosamente la pared, esperando sentir algo de madera ─ ¿Alguna tiene el teléfono a la mano?

─ No, y del susto y los apretones de Kagamin y Tsukasa, pues se me olvidó la dirección en que tenía mi teléfono ─ dice Konata.

─ ¿Es que el infortunio no va a dejar de crecer para nosotras? ─ dice Kagami de mal humor.

Miyuki avanza un poco más, tanteando la pared para así dar con la puerta, hasta que finalmente la encuentra, y el sonido de su mano asiendo el pomo representa un alivio para Konata, Kagami y Tsukasa, pero todo eso se esfuma de golpe al escuchar que Miyuki hace varios intentos por abrir, y que ninguno de éstos surte efecto.

─ ¿Y-Yuki-chan?

─ ¿Alguna de ustedes cerró con llave la puerta?

─ Yo sí, ahora que lo recuerdo ─ confiesa Tsukasa.

─ De aquí no salimos esta noche ─ Kagami se lleva una mano a la frente ─. Tsukasa, nos hubieras dicho desde antes para entonces priorizar la búsqueda de la llave.

─ En ese caso mejor busquemos los teléfonos ─ propone Konata.


Luego de casi diez minutos de una búsqueda a ciegas por el suelo y por la cama, Kagami es quien da con uno de los teléfonos. Era justo lo que necesitaba para poder iluminar el camino y encontrar las llaves de la habitación, pero al momento de encender la pantalla...

─ Konata, ¿estabas viendo hentai antes de dejar el teléfono, y no se te ocurrió quitarlo?

─ ¿Hm? Creí que con pausarlo tenía suficiente ─ responde Konata de forma simple.

─ Hmp ─ Kagami quita el video para no tener que seguir viendo la escena que había encontrado ─. Bueno, al menos este teléfono tiene batería suficiente.

Kagami va en busca de los demás teléfonos, logrando encontrarlos sin ningún problema, por lo que ahora todas podrían contar con iluminación para así buscar la llave y salir de allí. Tsukasa recupera la llave en una de las mesitas de noche y se la pasa a Konata, la cual va entonces a abrir la puerta, pero...

─ ¡Afuera está más oscuro que aquí! ─ dice Konata ─ ¿Ni siquiera hay luces de emergencia ni nada?

─ Esto sí que es una incidencia bastante grave ─ opina Miyuki ─. Incluso si el lugar entero se queda sin electricidad por la razón que sea, lo lógico es que haya al menos una luz de emergencia cargada para guiar a la gente hacia afuera. Está claro que eso no es ningún accidente.

─ Esto fácilmente podemos reportarlo ─ señala Kagami.

─ ¿Hace falta que salgamos? Ese pasillo da mucho miedo ─ Tsukasa temblaba de pies a cabeza.

─ No tenemos otra alternativa que averiguar lo que está pasando. La situación en que nos encontramos es completamente anómala ─ dice Miyuki.

Las cuatro chicas salen entonces de la habitación para averiguar lo que había pasado. El sitio parecía boca de loco de lo oscuro que estaba el camino. Era una fortuna que todas pudieran valerse de sus móviles para abrirse paso, y el camino hasta la recepción no era muy largo. Pronto las cuatro habían llegado al lugar que esperaban, pero se encuentran que el sitio estaba completamente vacío, lo cual hace que todo luciera todavía más raro.

─ Ok, esto ahora sí se está poniendo perturbador. No comprendo cómo es que llegamos a esto ─ Konata se acerca al mostrador, como buscando alguna presencia allí ─. Tal vez todo el mundo haya salido, aunque tenemos el pero de que está lloviendo afuera.

─ ¡Quiero regresar a casa, onee-chan! ─ Tsukasa se pone a llorar y se abraza a Kagami ─ Llamemos a alguien para que nos saquen de aquí. Alguien que no sea Yui-san.

─ ¿Quién anda allí? ─ se escucha una voz que asusta a todas ─ ¿Qué están haciendo aquí, jóvenes? ─ era el encargado de la recepción de la posada, y llevaba una linterna consigo.

─ ¿Es usted un sobreviviente al caos zombi de la posada? ─ dice Konata.

─ ¿Caos zombi? ¿Cuál? ─ dice el encargado confundido.

─ Mejor me encargo yo ─ interviene Kagami ─ ¿No sabe qué pasó con las demás personas que estaban aquí? Se ha ido la luz, no están prendidas ni las luces de emergencia, y no hay nadie por aquí.

─ Obvio que no hay nadie ¿No escucharon el llamado del evento de afuera? ─ el encargado deja a las chicas confundidas ─ El jefe llamó a todo el mundo para un evento para ver unas flores bastante raras que están floreciendo en un jardín que está algo apartado de aquí, y como no tenía previsto que se quedara nadie, pues bloqueó todas las entradas de electricidad y dejó desactivadas las luces de emergencia.

─ ¿Qué clase de loco es el fulano jefe? ─ dice Konata, para luego recibir un ligero codazo de Kagami.

─ Pues uno que siempre se queja de que la factura de la luz en la posada es muy alta, y por eso aprovecha cada evento externo para apagarlo todo por una hora. Ahora vengan, que yo no estoy autorizado para devolverles la luz, aparte que las flores ya están a punto de florecer. Y no se preocupen por la lluvia, que hay paraguas suficientes.

─ Esto lo cambia todo ¿Vamos a ver las flores? ─ propone Tsukasa, recibiendo un asentimiento unánime, notorio gracias a la linterna del recepcionista.


─ ¡Esas flores sí que eran bonitas! Quiero estar aquí el próximo año para verlas otra vez ─ dice Tsukasa cuando todas volvían a la habitación, ya con la luz de vuelta.

─ Es irónico que muestre tanto entusiasmo precisamente quien rogaba por que nos fuéramos de aquí ─ dice Kagami con burla.

─ El procedimiento del jefe de la posada es irregular, pero ese evento fue bonito, hay que admitirlo ─ opina Miyuki.

Kagami y Konata fueron las últimas en entrar al lugar. Fue una suerte que el encargado incluso contara con zapatos para que no tuvieran que ensuciarse los pies al salir de la posada, por lo que el regreso no tuvo ningún problema, y ahora sólo quedaba dormir, pues era ya bastante tarde.

─ Bueno, como no pude cargar a tiempo mi consola, pues no tengo otra alternativa que dejar el juego para mañana ─ Konata se acuesta y extiende sus extremidades ─. Realmente ha sido un día de locos el que hemos tenido. Espero que mañana sea más tranquilo, que se supone que vinimos a descansar.

─ Estoy de acuerdo. Mañana tendríamos que ¡KYAAA...! ─ Tsukasa se resbala con unos dados, los mismos que a Miyuki se le había caído antes.

─ Esto sí que resulta irónico. Ninguna de nosotras se resbaló con esos dados cuando andábamos a ciegas después que cortaron la luz, pero ahora Tsukasa se resbala teniendo capacidad plena para ver por dónde va ─ dice Konata.

─ Debí acordarme a tiempo y buscar esos dados para recogerlos cuando teníamos los teléfonos a mano ─ dice Miyuki rascándose la mejilla ─. De verdad lo siento, Tsukasa-san.

Kagami se dispone a ayudar a su hermana a levantarse, comprobando en el proceso que no se lastimara nada, Miyuki recoge los dados y recoge el parchís para jugarlo en otro momento (ya todas veían claro que en otro momento lo sacarían), y finalmente estaban todas listas para dormir. Sólo bastó que Kagami apagara las luces, y todo sería entonces cuestión de conciliar tranquilamente el sueño...

Pero si había alguien que no sabía si su día era bueno o malo, ese alguien era Konata. No había estado ni un minuto tratando de despejarse, cuando siente que Kagami y Tsukasa se acuestan a ambos lados de ella. La cama ciertamente era amplia, pero no tanto para que tres chicas durmieran juntas de forma cómoda. Muy por el contrario, ambas mellizas se apiñaron a Konata y le sostienen los brazos, haciéndola sentir calor muy rápidamente.

¿Y Miyuki? Pues ella tranquila y relajada de la vida. Ya estaba profundamente dormida y sin enterarse de nada de lo que estaba pasando con Konata, al menos de momento.


─ Hace un precioso día ─ Miyuki abre la ventana, contemplando la húmeda vegetación y el cielo limpio ─. Nada como una buena lluvia para limpiar todas las impurezas del aire y regresarlas al suelo del que usualmente son originarias, y de paso hace que las plantas parezcan tener una vida totalmente nueva por las mañanas ¿Ustedes qué creen, chicas?

─ Pues no podría estar más de acuerdo contigo, Miyuki ─ Kagami también se asoma por la ventana, pero luego vuelve a entrar la cabeza ─. Primero voy al baño, y después podemos ver cómo han quedado los alrededores después de la tormenta de anoche.

─ Muy bien. En ese caso adelante, Kagami-san ─ Miyuki se acerca a la cama de Konata, donde ve a Konata todavía allí, y Tsukasa permanecía abrazada a ella ─ ¿Te sientes bien, Konata-san?

─ M-Miyuki-san... ¿Te acuerdas de lo que te había dicho ayer?

─ ¿Acerca de que te gusta revisar bajo las faldas de los avatares femeninos del juego cuando estás de misión de caza?

─ Eso no. Me refiero a lo que tenías que darle a Yu-chan si no sobrevivo a este viaje.

─ Oh, pues sí me acuerdo perfectamente, Konata-san ¿Por qué lo preguntas?

─ Para que dejes esa voluntad mía por escrita por si acaso. Tanto amor me va a llevar a la perdición.

─ ¿La escribirás tú misma o me dictarás lo que quieres que esté plasmado?

─ Te la dicto, que así como estoy no estoy en capacidad de escribir nada.

─ De acuerdo. Entonces dame un momento para buscar una pluma.

─ Vale. Pero no te tardes mucho, Miyuki-san.

CONTINUARÁ...


Para el próximo capítulo regresamos a la aburrida normalidad de la ciudad y las clases (tengo ya diez años que me gradué como bachiller en ciencias, y todavía no me acostumbro). Bueno, así voy dejando esto, y espero que ustedes estén bien, independientemente de dónde se encuentren.

Hasta otra