Tal y como lo había dicho al momento de terminar el capítulo anterior pues regresamos a la preparatoria Ryoo, con el día a día de las chicas en su intento por sobrevivir, y más especialmente por Konata, Kagami y Tsukasa. Lucky Star no me pertenece y todo eso, y juro que en cuanto tenga la oportunidad de ver Maesetsu, pues estaré asociando el tipo de animación que tendría Lucky Star si Yoshimizu lo trabajara hoy.

Existen palabras o conjuntos de palabras en el léxico de las personas que no se atreverían a pronunciar por razones diversas. Unas veces por miedo, otras por vergüenza, y otras sencillamente porque no se habitúan a ellas. Y en esta situación, de regreso a la escuela después de un fin de semana bastante peculiar, Konata dijo algo que ella misma jamás habría imaginado pronunciar en toda su existencia, ni aunque le pagaran para decir aquello.

─ ¡Te extrañé, escuela! ─ dice mientras se abraza a una de las puertas principales ─ Es la primera vez que me siento tan a gusto estando aquí nuevamente. Supongo que a veces uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde ¡Soy tan afortunada por darme cuenta a tiempo!

─ ¿Qué es lo que te pasa, onee-chan? ─ Yutaka estaba justo al lado de su prima.

─ Oh, nada. Es que tuvo un fin de semana algo complicado, pero por mucho, lo peor de toda aquella experiencia... ─ Konata aprieta su puño, y su labio temblaba, como si fuera a dar una noticia trágica ─ La consola ha muerto, Yu-chan. Creí que era un problema de carga, pero resulta que el aparato ya no era capaz de dar más de sí.

─ Debió ser algo feo, onee-chan.

─ Sí. Y pensar que ni siquiera pude darle a mi consola una digna sepultura, que era lo mínimo que se merecía ─ a Yutaka le sale una gota por ese comentario ─. Creo que me ha acompañado por cuatro o cinco años, no me acuerdo bien, pero fueron días de gloria y diversión, pasando los mejores juegos de su generación por horas y horas.

─ Entonces no sería de extrañar que la consola expirara si fue llevada a su límite, onee-chan.

─ Sí, pero cumplió fielmente su trabajo, Yu-chan, y eso es precisamente lo que merece que recordemos, y así va a ser. Voy a tener que comprar una consola nueva, aunque igual no va a ser precisamente lo mismo.

Yutaka realmente no sabía qué opinar ante la reacción de Konata por la lamentable pérdida de su consola, y más por la forma en que se refería a aquello, pero prefirió no hablar sobre ello, que de todas maneras tenía todavía cierto tema que tocar con sus amigas.

─ Mejor me voy a clases, onee-chan. Diviértete.

─ Divertirse e ir a clases son conceptos completamente opuestos, Yu-chan ─ le responde Konata pretendiendo sabiduría.

─ ¿Pero no habías dicho que extrañabas la escuela?

─ Claro que lo dije, pero jamás dije que estar aquí fuera algo divertido.

Yutaka no podía estar más confundida por ello, pero de alguna manera lo dejaba pasar, pensando que después de todo era Konata quien lo decía. Sólo ella misma se podía entender, al fin y al cabo. Pero por ahora era más importante ir al salón, aunque sentía que algo importante se le estaba olvidando.


─ ¿Ninguna ha pensado en nada para averiguar la identidad de la chica misteriosa?

Yutaka, Patricia y Minami niegan con la cabeza, por lo que Hiyori se rasca la cabeza ante la dificultad presentada. Aquello significaba que ese tiempo de descanso sólo sirvió para eso, para descansar.

─ Ok, tendremos entonces que proceder como Hiyorin diga ─ dice Patricia ─ ¿Tú sí has tenido alguna idea para descubrir a la chica que buscamos?

─ Sí tengo unas cuantas ideas, pero son de esas que requerirían de un plan de respaldo en caso de fallos, incluso si son pequeños ─ Hiyori se lleva un par de dedos a las sienes ─. Vamos, que incluso a mí no se me ocurrió nada que fuera lo bastante consistente para que podamos proceder sin problemas. Así no encontraremos a esa chica ni aunque la tengamos justo enfrente...

─ Hola, chicas ─ aparece Konata ante las cuatro amigas de primer año ─. Yu-chan, casi me llevo tu lápiz. Es una suerte que me acordara a tiempo que lo tenía, o te dejaría sin nada para anotar tus clases.

─ ¡Gracias, onee-chan! No me había dado cuenta que tenías mi lápiz ─ Yutaka recibe la herramienta, la cual estaba identificada con un adorno con forma de cara de oso ─. Debería tener más lápices conmigo por si acaso, que en cualquier otro momento puedo perder el lápiz y quedarme sin nada para tomar los apuntes o presentar los exámenes.

─ Bueno, entonces supongo que ya tengo una buena acción para empezar el día ─ Konata pasa a ver a las demás ─ ¿Y ustedes cómo pasaron este fin de semana?

─ Pues estábamos pensando en cómo le hacíamos para encontrar a la chica con dos novias, pero simplemente no conseguimos nada bueno para reanudar la búsqueda ─ Hiyori suspira decepcionada ─. Ahora mismo les decía que esa chica con dos novias podría enfrente de nosotras ahora mismo, incluso estarnos hablando, y nosotras ni cuenta nos daríamos.

─ Vaya, pues es una lástima. Pero igual no deben rendirse, que estoy segura que algo van a lograr ─ anima Konata, aunque por dentro tenía ganas de reír ─. Ahora me regreso a mi aula. Nos vemos más tarde, Yu-chan.

─ No te quedes dormida en clases, onee-chan ─ Yutaka agita efusivamente su mano ─ ¿En qué parte de la conversación íbamos?

─ Pues así la tenemos difícil, si ni siquiera sabemos cómo avanzar con el tema ─ dice Patricia.

─ ¿Podemos hablar de nuestros deberes? En breve empiezan las clases ─ apremia Minami al ver la hora.

─ Ya qué. Veamos lo que tenemos ─ Hiyori saca su cuaderno para empezar las comparaciones con los demás apuntes.


─ ¿Es que acaso no se rinden? ─ Kagami alza una ceja mientras toma un bocado de su comida.

─ Se nota que son perseverantes con querer descubrir nuestro secreto ─ dice Tsukasa algo preocupada ─. Esto es algo que pronto se sabrá. Entre los chicos de tercer año es un secreto a voces. No hay manera de que tengamos a Yu-chan y las demás enajenadas de esto por siempre.

─ Tal vez no podamos hacer eso, pero sí podemos aplazar ese evento lo más que podamos mientras pensamos en algo que podamos hacer ─ Konata se pone pensativa ─. El detalle en todo este tema es que no tengo idea qué hacer para que no se vuelva a hablar del tema.

─ Pueden fingir un rompimiento en su relación ─ las tres aludidas miran a Miyuki ─. Eso puede funcionar. Todas las parejas de famosos van a cada rato acaparando atención hasta que se separan. Luego de eso aquel interés y morbo que tanto llamaba la atención rápidamente va desapareciendo.

─ Ese plan podría funcionar ─ Kagami sonríe de medio lado ─. Pero para eso tendríamos que...

─ ¡Tsukasa, Kagamin, no quiero volver a salir con ustedes! ─ sentencia Konata enfrente de toda la clase, obviamente haciendo sonrojar a ambas hermanas.

─ ¿Qué dijiste, Konata?

─ ¡Lo que han oído! ─ Konata se pone dramática de un modo bastante cómico, haciendo que Kagami alce una ceja ─ Lo nuestro simplemente no puede funcionar, por lo que ya no estaré con ninguna de ustedes.

─ ¿Y por qué no? Ustedes tres se ven bastante bien juntas ─ dice Minoru desde la distancia.

─ Vaya que estas cosas llaman la atención ─ dice Miyuki para sí misma.

─ Sebastian, dile a todo el mundo que se acabó aquello de la chica con dos novias. Eso es agua pasada ─ continúa Konata con su dramatismo.

─ Mi nombre no es Sebastian ─ a Minoru le sale una gota.

─ Da igual. Lo importante es que aquí lo de jugar a dos bandas se acabó.

─ ¿Y con quién estarás entonces? ─ pregunta una chica que estaba al otro extremo del salón.

─ Por ahora prefiero quedarme como agente libre, que siempre es importante tener un rato de libertad.

─ Bueno, pues planteado así puede funcionar ─ opina Miyuki.

─ Con tal de no tener que volver a escuchar más tonterías sobre estos rumores, estoy dispuesta a lo que sea ─ dice Kagami sobándose las sienes.

Las chicas, por obvias razones, veían que la propuesta era pintoresca como mínimo, pero confiaban que pudiera funcionar. Kagami termina yéndose de allí para encarar un nuevo período de clases.

─ ¿Crees que esto llegue pronto a Yu-chan y las demás? ─ dice Tsukasa.

─ Viendo lo rápido que se dispersa lo que se dice, me extrañaría muchísimo que no lo sepan ─ le responde Konata, y Miyuki asiente de acuerdo.


Luego de un día bastante agitado de clases por la necesidad de repasar una cantidad ingente de lecciones para presentar los exámenes que se avecinaban, por lo que Yutaka, preocupada como estaba, necesitaba ayuda urgente para lidiar con el tema. Pero era una verdadera fortuna para ella estar en casa, y además Konata se encontraba en la cama de la pelirroja, riéndose de tanto en tanto mientras leía un manga. Yutaka se rasca la cabeza, confundida por todo el tema que estaba en la obligación de estudiar. Pero por lo menos tenía la solución justo al alcance de la mano.

─ Onee-chan, ¿me puedes ayudar con estos problemas? Es que me cuesta un poco solucionarlos correctamente.

─ De darte una mano, puedo hacerlo ─ le responde Konata, apenas levantando su mirada del manga que estaba leyendo ─. Pero es que no recuerdo nada de las lecciones que vi en primer año, más que nada porque jamás me interesé en aprenderlas.

─ Oww, esto me deja en un dilema ─ Yutaka se lleva las manos a la cara ─. Pero igual creo que podrías indicarme algunas cosas. Estoy segura que algunas fórmulas y teorías todavía las estás viendo.

─ Yo también lo creo. Ahí voy para ayudarte ─ Konata se levanta y revisa los apuntes de su prima ─. Hmm... Pues esto no se ve tan complicado. Parece que tu suposición resulta cierta, Yu-chan.

─ Pienso que eso deberías verlo tú como una certeza, y no que venga yo a conjeturarlo, onee-chan.

Konata se encoge de hombros y sigue revisando los problemas. En efecto, Konata se sorprendía de ver que aquello no era tan difícil como ella misma decía que podía ser. En cuestión de solamente diez minutos ya le había aportado luces a la mayoría de las dudas que tenía Yutaka, pudiendo dejarla ya por su cuenta para que se encargue del resto, y así la peliazul podría regresar su entera atención al manga. Y así podía regresar al periodo de paz que tanto le gustaba cuando se ponía en ese plan... o eso era lo que pensaba, hasta que hubo avanzado unas diez páginas de su manga.

─ Onee-chan, no sé si te diste cuenta, pero hubo una noticia que recorrió la escuela.

─ ¿Te refieres a la noticia sobre la chica que tenía dos novias?

─ Exactamente. Casi al final de las clases escuché que esa chica misteriosa ha decidido romper con sus novias, las dos, lo que significa que ya no es más aquella chica.

─ Pues es algo obvio, viéndolo desde ese punto de vista ─ Konata se vuelve a levantar ─ ¿Acaso le dijiste a otou-san? ¿Qué fue lo que hizo Hiyori-chan cuando se enteró?

─ Pues sí le dije al tío Soujiro, y tanto él como Hiyori-chan reaccionaron normal.

─ ¿Normal? ─ Konata frunce el ceño, no entendiendo aquello ─ Es raro que ellos vayan a reaccionar "normal", sabiendo que eran precisamente ellos quienes más insistieron con el tema cuando la chica con dos novias se hizo popular en la escuela.

─ Pues parece que supieron recibir de buena manera la noticia aunque yo sí me decepcioné un poco. Me habría gustado conocer a esa chica.

Konata se encoge de hombros. Al menos la noticia sí llegó hasta donde tenía que llegar, aunque igual no le cuadraba aquello de que Hiyori y Soujiro se tomasen "normal" algo así, especialmente porque aquello significaba la pérdida de una oportunidad única en su tipo. Igual era el momento de conectarse, así que tampoco le dio tanta importancia. Si acaso se acordaría al día siguiente.


Soujiro estaba en su habitación, apoyado a la pared y con la mirada perdida en la nada. Saber que ya no iba a ver la foto de ninguna chica con dos novias lo había devastado del todo, aunque en los primeros minutos había llegado a disimular un poco.

─ Kanata... Desde que te fuiste, todo esto ha perdido sentido. La mejor vista que pude haber tenido en la vida ha escapado de mis posibilidades ─ dice el hombre a nadie en particular ─. Por cosas como esta es que me hace mal que me dejaras... Necesito un nuevo pasatiempo, o de lo contrario este revés no me dejará tranquilo.


Hiyori estaba tirada en el suelo, temblando como si estuviera convulsionando, e incluso se le escapaba un poco de baba y caía al suelo. Sus lentes estaban a un lado, y los ojos de la dibujante mostraban su profunda decepción.

─ Adiós al mejor doujin yurista de la historia. Mi musa me ha abandonado sin siquiera haber llegado a mí... Quien quiera que seas, tú lo tenías todo para llevarme al tope de mi carrera de dibujante.

Y ahí estaba Hiyori, tirada en el suelo, en un escenario oscuro que daba la impresión de haber ocurrido un asesinato.


Tsukasa y Kagami estaban estudiando juntas, y Kagami se aseguraba de que su hermana no se quedara dormida a mitad de aquello, aunque aquello le estaba costando cada vez más, y es que el agotamiento de Tsukasa iba in crescendo a un ritmo de campeonato.

─ ¿Sabes una cosa, Tsukasa? ─ dice Kagami de golpe, llamando la atención de su hermana ─ No sé porqué, pero ahora mismo tengo la sensación de que hemos obtenido un triunfo bastante importante por alguna razón.

─ ¿De verdad? Yo tengo una sensación parecida ─ Tsukasa asiente contenta ─ ¿Qué crees que sea esto, onee-chan?

─ No lo sé, pero se siente bien, Tsukasa.

CONTINUARÁ...


¿Alguno/a de ustedes tiene idea de la razón de esa sensación de las mellizas? Yo creo tener una idea, aunque ustedes dirán xD. Hasta aquí lo dejo por lo pronto, nos vemos pronto.

Hasta otra