Disclaimer: FROZEN y cada uno de sus personajes es propiedad de Disney, solo lo narrado en esta historia es enteramente mio.
Ya aquí los trillizos tienen alrededor de 9 años.
Sorpresa
.
.
.
La cobriza sigilosamente se levantó de su cómoda cama teniendo el mayor cuidado para no despertar a su amada platinada que dormía plácidamente, Anna contuvo su aliento al ver como se giraba y palpaba el lado de la cama vacío, en donde ella tenía que seguir acostada, así que rápidamente tomo una de las mullidas almohadas y la coloco en su lugar, inconscientemente la hermosa platinada sonrió y abrazó afectuosamente la almohada. Anna soltó todo el aire que contuvo al creerse atrapada y se apresuró a salir lo más rápido y silenciosa posible de la habitación.
Se escabullo sigilosa por el largo pasillo hasta llegar a otra habitación, en la puerta había dos letreros colgados en los cuales se leía "Erwin, Olaf". Con cuidado abrió la puerta y asomo la cabeza-Eeey, chicos… despierten. –Respiro profundo y tallo el puente de su nariz, al ver que por más que les hablara con ese débil tono de voz jamás los iba a poder despertar, así que se dirigió a la litera y con muy poco cuidado movió de un lado a otro la estructura.
-Está temblando, corre Olaf, vamos por Akemi…-soltando una patada al aire, que por muy poco logro esquivar la cobriza, se quitó la sabana que lo cubría, se levantó de golpe un pequeño platinado que dormía en la parte de arriba de la litera, en cambio el castaño que dormía en la parte baja solo se acurruco mejor en su cama envolviéndose entre sus cómodas sabanas y almohadas.
-Wiiiiiii, mas rapidooo…-Canturrio adormilado el menor.
-Jeje, calma campen, no hay ningún terremoto…-Anna coloco su mano en el pecho del niño para calmarlo, el cual la miro con el entrecejo fruncido, sintió un escalofrió recorrer por todo su cuerpo ante esa glaciar mirada. -Jeje, Erwin ¿te he dicho que tienes la intensa mirada de tu madre? -rasco su nuca nerviosa- ¿No?, ¿Si? -respiro profundo- no lo volveré a hacer. -agacho la mirada avergonzada, a lo cual el pequeño ojiazul la abrazo y le dio un dulce beso en la mejilla.
-Bien, porque no quiere volverte a dar la plática de por qué no debes de despertar a la gente con sustos y mucho menos a tus hijos, es dañino para la salud y…
Una pequeña cobriza de una traviesa mirada celeste, sonrió y tan sigilosa como un gato se paró tras de su madre, tomo una gran bocanada de aire, empuño sus manitas y soltó un sonoro grito, provocando que instintivamente gritara Anna como el pequeño platinado, no supo en que momento pero Anna se encontraba arriba de la litera abrazando fuertemente a su hijo, respiraban agitados, sus ojos se encontraban completamente abiertos y desorientados, hubo un absoluto silencio por un breve momento, unos segundos después se escuchó una sincera y contagiosa carcajada infantil.
-Jajaja, Mamá brincaste como un gatito…-decía la pequeña cobriza que llevaba puesta un pijama de overol de dinosaurio verde.
- ¡Akemi! -gritaron al unisón tanto la madre como su primogénito.
Bosteza somnoliento el pequeño castaño que dormía en la parte de debajo de la litera, se levanta de su cálida cama dejando a la vista su adorable pijama overol de panda, talla unos de sus ojos y nuevamente bosteza, ve a su hermana y después a su madre sin comprender exactamente qué estaba haciendo en la cama con su hermano mayor- ¡Oigan!, yo también quiero un abrazo de buenos días.
La puerta se abrió de golpe y entro una hermosa platina, su intensa mirada celeste hacia un rápido escaneo en cada rincón de la habitación, camino hacia la ventana tan rápido como su gran barriga de 7 meses se lo permitía. - ¿Qué pasa?, ¿Están bien? -Se acercó a sus dos hijos menores con torpeza se arrodillo frente a ellos y les hace una minuciosa revisión, verificando que no estuvieran lesionados. - ¿Akemi te duele algo?, ¿Por qué gritaste? -la abraza y besa con desesperación.
La niña sonreía nerviosamente y de reojo veía a su otra madre para que la auxiliara, esta acción no pasó desapercibida por Elsa, la cual entrecerró su mirada y la dirigió a la cobriza mayor que se asomaba tímidamente del borde de la cama.
-Hola hermosa, bella y sobretodo, comprensiva esposa mi. -Sus labios se curvaron en una nerviosa sonrisa ante la fría mirada que le dedicaba su mujer.
- ¿Así de intimidante me veo?, Mamá…-pregunto por lo bajo el infante platinado, a lo cual asintió Anna, paso saliva amargamente y llenándose de valor bajo de la litera para poder ayudar a su mujer a ponerse de pie.
Elsa aun con cara de molestia acepto la ayuda para levantarse-Cariño si me vuelven a despertar de esta forma, -Sonrió con falsa gentileza- te juro que no habrá nada de "cariñitos" por un año. -declaro firmemente y le dio un beso en la mejilla a la consternada cobriza que intentaba procesar la reciente amenaza.
-Ammmm, ¿a qué te refieres con "cariñitos"? -pregunto inocentemente, sin realmente comprender a que se refería.
Elsa miro a sus hijos que las observaban muy atentos, odiaba que Anna no comprendiera el doble sentido de algunas cosas, rodo los ojos, sobo su gran barriga y salió de la habitación. -Te lo dejo de tarea….
- ¿Qué? -ladeo su cabeza pensativa y un segundo después, su hámster hizo rodar la rueda, comprendiendo a que se refería con "cariñitos"-NO, espera…Ouuuuu, te refiere al s…-Miro a sus hijos, se abstuvo de terminar su oración y salió corriendo tras de su mujer-Un año es demasiado tiempo de abstinencia hasta para ti.
El castaño sujeto su mentón adquiriendo una pose pensativa- Hummm, no entiendo nada…-Dijo sonriente el menor, los trillizos se miraron entre si confundidos, levantaron sus hombros y negaron con sus cabezas.
-Els, amor, todo un año es un castigo muy cruel, ¿no crees? -pregunto con un pucherito infantil. Elsa casi que caminando como pingüino se dirigió nuevamente a su cómoda cama.
-Cruel es que me hagas salir corriendo de la cama en mi estado, ¿quieres conocer antes de tiempo a nuestro bebe?
- ¿Qué?... no, no, claro que no. En verdad lo siento, yo, solo…-respiro profundo e intento contener la risa al ver como su mujer con gran dificultad intentaba recostarse en la cama.
-Anna, sabes que me cuesta demasiado trabajo encontrar el punto cómodo en la cama.
-Lo siento mucho, luna de mi vida…-mordió su labio inferior y cerró la puerta con seguro tras de ella, cautelosa se dirigió a la cama- ¿y si te ayudo a encontrar ese punto cómodo? -cuestión pícaramente, provocando que la ojiazul se sonrojara.
-Anna, no.-Advirtió.
Acaricio suavemente su hombro-Anna, si…-con cuidado subió a la cama y se colocó sobre Elsa, se apoyó con sus manos y rodillas para sostener su peso y no lastimar a la platinada, la miro directamente a los ojos y sonrió de medio lado. Se inclinó un poco y beso el níveo cuello de su amada esposa, mordió su labio para contener un gemido involuntario, empuño sus manos y doblo ligeramente sus rodillas.
-Anna…-susurró débilmente a lo cual la cobriza acaricio lenta y tortuosamente su pierna, quedando a escasos milímetros de tocar su intimidad, provocándole un leve escalofrío-lo, los niños, Anna…
-Tiene seguro la puerta y creen que etas enojada, así que mínimo tenemos una hora antes de que vengan a disculparse. –Nuevamente beso su cuello, sabía que ese era el punto débil de su mujer y por su embarazó estaba aún más sensible. Desabrocho todos los botones de la pijama y con algo de desesperación le bajo el pantalón hasta un poco arriba de las rodillas, lentamente hizo un camino de pequeños besos desde su cuello hasta el valle de esos voluptuosos pechos, cerro sus ojos con fuerza y mordió su labio para intentar contener sus gemidos.
-Anna…
- ¿Deseas que me detenga hermosa? -pregunto juguetona la cobriza, deteniendo por completo las caricias y mirando directo a los azules ojos de la platinada, chasque su lengua y rodio el cuello de su hiperactiva esposa y reclamo sus labios en un apasionado beso.
-Terminas lo que iniciaste o hoy duermes con el perro…-declaro sin titubeos.
Sonrió e hizo un saludo militar-Como ordene my lady…
Unieron sus labios nuevamente, masajeo uno de sus grandes pechos e hizo un deje de dolor. - ¿Te lastime? -pregunto preocupada la cobriza.
-Solo se un poco más gentil. -pidió con la respiración agitada.
-Te están creciendo aún más-dijo con simpleza y masaje sus senos delicadamente, provocando que la platinada nuevamente hiciera un ligero deje de dolor-Ya se, utilicemos otra posición…-Acomodo algunas almohadas y ayudo a la platinada a ponerse en cuatro, nuevamente inicio con las tortuosas caricias y besos por su níveo cuello, por todo lo largo de su tersa espalda, suaves y placenteras caricias en sus pechos, leves roces en su entrepierna, alguna que otra nalgada.
- ¡Maldición! -su respiración era entrecortada, sus pechos se movían al ritmo de las envestidas, su cuerpo estaba cubierto por una fina capa de sudor y sus manos se aferraban a las sabanas, mordía su labio para contener lo más posible sus gritos y gemidos.
-Amor abre un poco más las piernas…-Elsa de inmediato obedeció. Anna se relamió los labios, acaricio el perfecto trasero de su mujer y sin poderlo evitar le dio un par de nalgadas más, provocando un gutural gemido por parte de su mujer.
-Aaah, Aanna…
La recostó contra la cama, beso su abultado vientre e hizo un caminito de dulces beso hasta llegar a su húmeda intimidad, acaricio ese hinchado botón del placer, provocando otro gemido que logro reprimir, lamio y saboreó esa embriagante humedad, introdujo su lengua e hizo unos movimientos, provocando que la platinada cerrara sus piernas instintivamente y se aferrara a las sabanas, Anna sonrió victoriosa y de una sola estocada introdujo dos de sus dedos, provocando que la patinada arqueara su espalda, sin ninguna piedad lamia ese erecto y sensible botón, la penetraba profundamente, sus dedos entraba y salía rítmicamente, acariciaba su glúteo e introdujo un dedo más provocando que se estremeciera el cuerpo de la platinada, entraban y salían sus tres dedos de la lubricada vagina de su mujer.
-Agr, aaammm…Anna…-Unas cuantas embestidas más y el cuerpo de la platinada se contrajo, aprisionando fuertemente los dedos de la cobriza, llegando al placentero orgasmo, Anna sonrió divertida y lamio sus labios, lentamente saco sus dedos, se recostó a su lado y espero que los espasmos de su mujer pasaran.
Poco a poco su respiración se estabilizaba, se giró lentamente para ver a su esposa. -Te amo Anna.
-Te amo, luan de mi vida. -Beso a su amada en la frente y acaricio dulcemente su mejilla.
Elsa mordió el labio de Anna, bajo su mano con un poco de dificultad ya que su enorme barriga la entorpecía, acaricio la húmeda entrepierna de su cobriza y reclamo sus labios.
-Mmm, tienes manos mágicas-susurro entre el beso.
-Lo sé-acepto orgullosa, introdujo su lengua y se inclinó un poco.
-MAMAAAAAAAAAAAA-Para ambas madres fue inconfundible ese grito, ambas se paralizaron al escuchar tan dolido chillido, se miraron a los ojos y al unisón pronunciaron el nombre de su hija.
- ¡Akemi!
Anna rápidamente se puso de pie, se acomodó la pijama y salió de la habitación, asomo su cabeza desde la puerta-Pingüinito, tu a tu ritmo, no te presiones, no te preocupes, estoy segura que están bien, yo me encargo. -Y nuevamente salió corriendo.
Con dificultada se puso de pie e iba a ir por otra pijama, se detuvo en seco y frunció su entrecejo- ¿Cómo me dijiste? -
Rio divertida al escuchar el grito de su mujer y bajo lo mar rápido que pudo las escaleras, se dirigió directamente a la cocina ya que era de donde provenía las voces de sus hijos.
-Aaaaaa, se me van a salir las tripas…-chillaba muy angustia la pequeña cobriza.
-Eso no es posible Akemi-Argumentaba con su habitual tranquilidad el platinado.
-Wiiiiii, está nevando-canturriaba divertido el castaño niño aventando un poco de harina.
-¿Que paso aquí?-pregunto entre angustiada, divertida y molesta al ver el destre que tenían en la cocina. Había harina regada por todos lados, de echo el más pequeño de los trillizos se encontraba completamente cubierto de harina, Akemi tenían envuelta su manita en un trapo de la cocina y el mayor de sus hijos intentaba calmar a sus hermanos e intentar ordenar todo el desastre que tenían.
La niña al ver a su Mamá salió corriendo hecha un mar de lágrimas-Aaaaa, me estoy desangrando, me voy a morir y se me saldrán todas las tripas y me convertiré en zombie…
- Qué eso es completamente imposible Akemi. -declaro algo molesto el platinado y camino hacia su madre que ya se encontraba en cuclillas intentando calmar a su inquieta y dramática hermanita.
-Achu…-destornudo el más pequeño de los hermanos envuelto en una polvorienta nube de harina.
-Ok, ok… -levanto una mano en alto-Erwin, -señalo a su hijo- informe de la situación-dijo con tono militar, a lo cual el niño se puso firme e hizo un saludo militar.
-Si capitán, Akemi se cortó el dedo al estar cortando la fruta para los waffles, Olaf me estaba ayudar con la preparación de la masa, pero al bajar la harina de la alacena se andaba cayendo lo alcance a sujetar, pero la harían salió volando, aaa y me quemé mi dedo con la wafflera…-concluyo levantando su dedo índice que se veía ligeramente rojo.
Respiro profundo la cobriza mayor, miro a cada uno de sus hijos-Bien… Olaf-señaló al niño- deja de estar arrojando la harina y de estar brincando que estas esparciendo todo…
-Sip-se quedó completamente congelado en su lugar.
-Excelente Olaf. -Miro al mayor de los niños- Campeón, ¿qué tanto te duele el dedo? -pregunto dulcemente.
-En una escala del 1 al 10, un 5…
-Bien, te pondré un ungüento-Regreso su mirada a su dolida pequeña que se esforzaba por contener sus lágrimas- Akemi me muestras tu dedito. -le pidió dulcemente al tiempo que besaba su frente y sujetaba su manita envuelta en el trapo- ¿si princesa?
La niña aun con lágrimas en sus ojitos le mostro su dedito a su madre, no era una herida profunda era superficial, pero un poco larga, el sangrado había parado. - Princesa no es grave. -Declaro con una cálida sonrisa.
-No se me saldrán las tripas? -Pregunto con genuina angustia, sorbió su moquito y tallo sus ojos lloros.
-No…
- ¿Ni me convertiré en zombie? -cuestiono con un toque de decepción.
-Jajaja, afortunadamente no-rio divertida y le revolvió sus cobrizos cabellos- iré por el botiquín para limpiar esa herida y cubrirla con un curita de Star Ward. -Se puso de pie- ¿Estás de acuerdo? –La menor asintió. –Excelente, también te traeré la pomada para las quemaduras-miro al platinado y después al menor de los ajiazules-y a ti Olaf una pijama, ninguno de los tres se mueva de su lugar, ya regreso.
-Si capitana. -declararon al unisón los trillizos.
Cuando iba subiendo las escaleras se encontró con su mujer, le sonrió y beso- Todo bajo control, solo dos lesionados-Abrazo a Elsa para calmarla-nada grave, lo grave es el estado de la cocina, hay mucho que limpiar, no era exactamente la sorpresa que te quería dar, pero no estuvo del todo mal-sonrió picarona y nuevamente beso a su esposa-feliz día de las madres cariño.
-Feliz día de las madres para ti también…-La sujeto de la cintura y la abrazo tan fuerte como su barriga se lo permitió y unieron sus labios en un afectuoso beso.
Fin
Je, y bueno espero haya sido de su agrado. Quería publicar este especia exactamente el 10 de mayo,
pero por diversas circunstancias hasta el día de hoy pude terminarlo. En fin, no se si mas adelante se me
ocurra algún otro "especial" o tal vez no, la verdad siento que el Elsanna no se me da. Pero igual y en estoy días
los sorprendo con algo nuevo. Muchas gracias por tomar un poco de su tiempo y darle una oportunidad a mis locuras.
NaomyRO22 OffLine
"Que la fuerza los acompañe"
