Afortunados
Hermione movía su pie de manera nerviosa contra el piso. Estaba muy inquieta y ansiosa. Tenía la laptop encendida y la página que aparecía en pantalla aún no terminaba de cargar.
Al costado de la castaña, estaba su marido, Draco, quien le sobaba despacito la pierna para apaciguar su nerviosismo. Cambió de idea y se puso a trazar círculos en la espalda baja de su, y mejor efecto, al menos dejó de mover el talón del pie de arriba a abajo.
—Ya cariño, que me empiezas a poner nervioso también —comentó cuando la vio rascarse la punta de su nariz. Estaba igual de nervioso, pero lo disimulaba para expresarle algo de fortaleza en estos momentos, lo necesito más.
Hermione se giró hacia él y agarrándole de las manos, le miró a los ojos e intentó esbozar una sonrisa.
—Sé que hemos hecho esto antes, pero se siente igual que la primera vez. Necesito tener la respuesta rápido ... Deseo esto, pero me quiero hacer ilusiones aún —contestó con los ojos tristes, con un brillo de desilusión.
—No quiero pensar en que eso volverá a suceder, Hermione. Quiero confiar en que todo saldrá bien, tal como lo planeamos —él también quería convencerse de aquello—. Estaremos juntos, en las buenas y en las malas —le besó la superficie de la mano, dónde reposaba su aro de matrimonio. No quería que olvidara eso. Sobre todas las cosas que tengan que afrontar, pasara lo que pasara, estarían juntos. Siempre.
La página cargó. En la pantalla aparecía un sobre y en medio de este había un botón que citaba "resultados". Hermione le dio clic y cerró la tapa de la laptop con rapidez. Sus ojos se cristalizaron y enrojecieron, tenía miedo de que no se cumpla el propósito que tenía junto a su marido. Draco al ver esto, juntó su mano con la de ella y le dio un apretón. Luego, abrió la tapa.
Hermione dejó de respirar por un segundo. Sus ojos se agrandaron y su boca se abrió formando una "o", toda su cara era de pura conmoción y dio paso a la alegría. Por otro lado, un feliz Draco se quedó embobado mirando el resultado, tenía los ojos llorosos, pero con un brillo único de satisfacción.
Intentaron por tres años tener un bebé. Pasaron por un larguísimo tratamiento durante siete meses del primer año, ya que los anteriores no lograron concebir. No funcionó. Hermione lloraba mucho cuando le llegaba el período, siempre había sido sensible en sus días, pero ella deseaba mucho ser mamá y ello (a partes de las pruebas) indicaba que no estaba gestando.
Probaron los dos primeros años con tratamientos en San Mungo, fueron con los medimagos más recomendados y los laboratorios con mejores referencias. Ambos tomaban pociones que ayudaban a la fertilidad, iban a sus chequeos y les hacían análisis. Sin embargo, todo parecía ser en vano. En el tercer año intentándolo, por un tiempo Draco dio casi por perdida la situación, pero no se lo hacía saber en su totalidad a Hermione, ya que estaba empeñada en no rendirse.
Jean Granger sabía que no podía ayudarles en el mundo mágico, por eso lo hizo desde el suyo. Investigó y realizó llamadas a sus colegas y amistades de la universidad que han seguido la carrera de ciencias médicas. Una de sus amigas le dijo que conocía una clínica donde podrían ayudarlos. Así fue como Jean les sugirió ir a una clínica muggle en Londres, que tenía buenas referencias para las parejas que tenían dificultades para concebir. La clínica les ofreció otro tratamiento más y los Malfoy decidieron intentarlo.
Y acá estaban, con Draco besando repetidamente la cabeza de Hermione, abrazándose fuerte y cariñosamente mientras se les escapaban sonrisas. Ambos con los sentimientos desbordados porque al fin incluidos los padres.
Positivo
No se lo creían, después de tanto todo había valido la pena y podrían formar la familia que tanto han anhelado.
Draco la cargó y comenzó a darle vueltas mientras ella reía. Estaban emocionados, en sus cabezas ya rondaba desde comprar las cositas de bebé, las disputas de cuál nombre escogerían, el cómo lo anunciarían a los futuros abuelos ya sus amigos. Tan contento estaba que cuando soltó a su mujer comenzó elogiar a los muggles.
-¡SI! ¡SÍÍÍ, funcionó! ¡Benditos muggles! —Movía los brazos hacia el techo en son de victoria.
—¡Vamos a tener un bebé, Draco! —Exclamó una radiante Hermione.
Se fue hasta el espejo de cuerpo completo que tenían y puso su mano en el vientre. Seguía alucinando con que ahí se esté formando su hijo y que en menos de nueve meses lo tendrían en sus brazos. Se sintió muy dichosa, en ese momento la vida no se había olvidado de darle su golpe de suerte. Era maravilloso.
Draco fue hasta ella y se secó con el dorso de la mano las lágrimas que se le escaparon. Se colocó detrás, posó su mano encima de la de Hermione y su cabeza en el hombro de ella. La miró a través del espejo, contentísimo. Hermione se dio vuelta para abrazarle y Draco le cogió suave del mentón para que lo mirara
—Te amo —le dijo a la castaña. Tenía la cara pintada de felicidad, emoción y alivio. Cuando creía que no podía quererla más, porque lo hacía con todo lo que tenía, el amor y admiración que sentía por su mujer se multiplicó por mil en ese momento.
Es que era increíble, que de ella naciera el no rendirse hasta que logren tener un hijo. Draco había entendido perfectamente que no quiera seguir intentándolo, no tenía que obligarse ni presionada por nada, y eso también lo sabía ella. Si este tratamiento no funcionaba, pues planeado decirle que estuvo investigando albergues donde podrían de adoptar, igual que lo hicieron George y Angelina. El destino sí que hizo de las suyas para retrasar este momento, pero ya daba igual, ahora podrían disfrutar de ser la familia que ellos querían tener.
—Y yo a ti, cariño —contestó Hermione. Le pasó los brazos alrededor de su cuello, atrayéndolo hacia ella y lo besó, tratando de transmitirle todas emociones que eran como un torbellino y cuánto le quería.
—Vas a ser la mejor madre del mundo —musitó él. La sonrisa de Hermione se ensanchó y le pasó los brazos por la cintura. Draco le dio un beso en la frente y la agarraba de las caderas.
—Somos muy afortunados de tenerte, Draco oferta Hermione. Qué bonito sonaba eso en plural.
Pero para Draco las cosas eran al revés. Él se sintió el hombre más afortunado de toda la jodida galaxia por tenerla a ella, precisamente a ella. Logró ganarse el amor de Hermione Granger y era correspondido, y ahora tienen padres. Sí, sin duda, él se sintió más afortunado.
¡Hola! Desde ya te doy las gracias por pasarte por este OS y espero que hayas disfrutado leerlo tanto como yo cuando lo escribí.
Con cariño,
Caro: D.
