Prólogo
Mansión Uchiha
Fugaku se acercó a su hijo quien inclinaba su cabeza correspondiendo a cada saludo que le otorgaban sus invitados.
—¿Estás feliz, padre? —preguntó de forma sarcástica—. He cumplido tus órdenes, tal y como lo pediste.
—Claro que lo estoy, fue una muy emotiva boda —declaró el patriarca de los Uchiha con una sonrisa lobuna y realizando la misma inclinación hacia los invitados—. ¿Acaso, tú no? La novia realmente es muy bonita, tienes suerte.
—¡Oh! Claro que es bonita y no lo discuto, pero no la amo.
—No te pido que la ames, solo que la respetes.
Sasuke chasqueo con su lengua.
—Por favor, ni ella misma se respeta, se casó también como una orden de su padre.
—Entonces, debo de concluir con tu anterior comentario, ¿que tú tampoco te respetas? Ya que tu situación es similar a la de Sakura, con tu permiso, iré a saludar al Hokage y a su familia, a quienes acabo de ver junto a tu madre.
Sasuke lo miró con odio, pero debía reconocer que él mismo se había acribillado con sus palabras.
—¡Hermanito! —Llegó Itachi de forma efusiva a felicitarlo, nuevamente—. ¡Vaya! —dijo admirando el lugar—. Es una celebración en grande, se ve que tu suegro no limitó sus gastos, el comercio realmente deja buenas ganancias, debería de cambiar de profesión.
—No digas tonterías, Itachi —comentó Sasuke con desdén.
—¡Qué gruñón te has vuelto! Francamente a ti no te sentó nada bien el matrimonio, no como a tu linda esposa, a quién tiene un rato no he visto, ¿dónde está?
—No lo sé, ni me importa.
—¿En serio? Yo la vi, siendo felicitada por sus anteriores pretendientes.
Sasuke apretó los puños y siguió inclinando la cabeza en forma de saludo a los invitados que continuaban llegando. Simulando indiferencia, sin embargo, luego de unos minutos más, preguntó:
—¿Dónde?
—¿Dónde, qué, Sasuke? —alentando el enojo de su hermano.
—¿Dónde viste a Sakura?
Itachi sonrió —La vi cerca del pasillo que lleva a la casa principal.
Y sin decir siquiera decir permiso, Sasuke había desaparecido en busca de su esposa, pero no fue necesario hacer una ardua búsqueda, ya que a los pocos pasos de la puerta principal donde se celebraba la recepción, Sakura aparecía con un traje sencillo y cómodo que dejaba ver lo elegante que podría ser, regalando sonrisas a los invitados que encontraba a su paso, debía de reconocerlo, su padre se había visto corto al decir que era bonita, realmente era hermosa.
Entonces, vio como Hiruzen Sarutobi, tercer Hokage y ahora consejeros de Konoha se acercó a ella y eso no le gustó, ese viejo de crepito fue uno de los que orquestó y obligó a su familia a buscar una esposa para él.
—Sakura —le llamó.
Al verlo, la pelirrosa realizó una pequeña reverencia como saludo y respeto. —Sarutobi-Sama, qué gusto verlo.
—Lo mismo digo, y dedo decir que fue una ceremonia maravillosa, estoy complacido —sonrió, expresándolo—. ¿Pero por qué estás tan sola? ¿Dónde está tu esposo?
—Aquí —se anunció con la seguridad que lo caracterizaba—. Ella no está sola, simplemente le permití un cambio de ropa más adecuado para poder estar en la celebración, yo jamás la dejaría. —Rodeándola por la cintura para acercarla a él—. ¿Verdad, Sakura?
—Así es —respondió con una linda sonrisa que le regaló a su esposo, haciendo que naciera algo de calidez en su corazón sin poderlo evitar.
—¿Le importa si me la llevo? La estamos esperando en la recepción. Lo vemos allá, Tercero.
Sasuke tomó de la mano a Sakura para obligarla a caminar a su ritmo. —¿Dónde estabas? Has tardado demasiado para un simple cambio de atuendo.
—¿En serio? Has intentado alguna vez quitarte el kimono nupcial, no es sencillo.
Sasuke la miró con mala cara. —Déjate de burlas y camina.
—¿Por qué me hablas así? ¿Ya olvidaste la tregua?
—No, pero no la respetaré, si tú no la respetas, ahora apresúrate, quiero terminar esta pantomima.
Sakura lo vio con mala cara, no entendía por qué estaba enojado, ella no había hecho nada, sin embargo, la plática quedaría para después, ya que una vez en que entraron al recinto fueron abordados por todos los asistentes como si se tratase de una plaga.
Las felicitaciones y los buenos deseos se desbordaron por cada uno de los invitados, al parecer todos había aceptado de buena gana que Sakura ahora formara parte del clan Uchiha.
—¡Teme! ¿Dónde carajo te has metido? —Llegó Naruto con su clásico escandalo al hablar.
—Estaba conmigo, Naruto —habló la pelirrosa.
El rubio la miró y sonriendo comentó: —Con una compañía así de linda, hasta yo me perdería, pero vengan, quiero hacer un brindis por ustedes, por su felicidad.
Sasuke resopló y observó toda la escenificación, fue demasiado dinero para representar esta actuación.
El tiempo pasó y la fiesta se estaba extinguiendo en un mar de felicitaciones y buenos deseos, así que Sasuke optó por huir del lugar con su adorable y linda esposa, no muy contento por los apelativos con que la mencionaban, ya que para ellos, él se había ganado la lotería en más de una forma.
Siendo una hermosa mujer que si bien no era de un clan con alto linaje tenía potencial en tantas cosas, como el hecho que era alumna de Lady Tsunade y por consecuencia tenía conocimientos médicos, se podría decir que era una ninja-médico, aunque no haya participado en misiones.
—¿Por qué no me dijiste que tu maestra es una Sannin? —preguntó irritado—. Quedé como un tonto ante Naruto y su familia.
—No lo vi necesario. —Tratando de seguir sus pasos apresurados.
—Y supongo que mi padre lo sabía —concluyó enseguida—, ahora entiendo porque aceptó que me casara con alguien como tú, digo aparte del dinero de tu familia.
—¿Alguien como yo? —soltándolo de un jalón—. Entiendo que no tengo la cuna de tu clan, pero sabes una cosa, me importa un carajo lo que pienses de mi familia o de mí.
—Sakura —murmuró Sasuke, sabiendo que la había lastimado.
—Ahora, si me disculpas quiero ir a mi habitación sola —recalcando la última palabra—, sabiendo que entre tú y yo no puede una conversación sin que me reclames esta situación, la que me ha resultado tan incómoda como a ti, buenas noches.
«Solo ten cuidado, Sasuke, no la hagas enojar, que todo en estos momentos está en nuestra contra».
La advertencia de su padre rebotó en su cabeza una y otra vez, sintiendo un dolor en la mano con la que llevaba sosteniendo a su esposa.
Aunque tal vez era mejor que se calmarán, ya no quería discutir, a decir verdad, debía de reconocer que ella no tenía la culpa en la situación en que se encontraba y eso lo llevó a pensar cómo había llegado a esta situación.
Fin del prólogo / 21092019
Amor por un acuerdo / Capítulo 1
Casa Haruno, un mes antes…
—Lo siento, señor, su hija ha salido.
—¿Otra vez? Pero es que nadie la vio salir —gruñó Kizashi al aire y sin decírselo a alguien en particular—. Esa niña, necesita mano fuerte, alguien que la pueda controlarla, sinceramente yo no puedo.
Los shinobi y sirvientes que tenía frente a él, simple movieron la cabeza de forma afirmativa a todos los comentarios que escuchaban del señor de la casa.
—Señor —habló uno con duda si debía comentarle o no, pero aun así le recordó—. El líder del clan Uchiha lo está esperando.
Kizashi, no pudo contener una sonrisa. —Avísenle que iré enseguida.
—¿Y su hija, quiere que la busquemos?
—No, no, ella regresará en un rato, siempre lo hace, además he de reconocer que no necesita un guardaespaldas, bien que lo ha dejado claro.
«Pero sus incursiones terminaran en breve, de eso me encargaré yo mismo, ya tendrá alguien quien la pueda controlar…»
…
Kizashi miró la estancia donde esperaba a su amigo, la cual fue decorada con sumo tradicionalismo al mundo shinobi, y recordó que su amigo pretendió ser un ninja al servicio de Konoha, solo que jamás lo logró y, por esa razón se dedicó al comercio, una actividad bastante fructífera, pero mal vista.
Se decía que un mal Shinobi, sería un buen comerciante; así que la teoría había resultado cierta.
«Mal visto» pensó Fugaku, con cierta burla para los que le había dado la espalda a su Kizashi, si estuviera aquí, en medio de esta habitación se daría cuenta que para él era más honorable cuidar a su familia, un objetivo que sin duda lo había logrado, y que Fugaku aplaudía sobretodo porque había sido por el camino recto.
Siguió mirando la habitación hasta que sus ojos se toparon con algunas fotos, en ellas se podía ver a su familia, que ahora estaba incompleta, sin embargo, pudo ver a la pequeña Sakura, que ahora era toda un señorita, además una delicia a sus ojos y problemas para su padre.
Sonrió de lado.
Sintiendo cierta satisfacción al tener hijos varones, por quienes no tendría que preocuparse de cuidarlos en ese sentido, realmente no lo enviaba.
—Es linda, ¿verdad? —preguntó con orgullo en su voz.
Kizashi no respondió a la pregunta, no era necesario destacar lo innegable, sin en cambio, abrazó a su amigo de forma fraternal, tenía tanto que no lo había visto que sintió nostalgia por los viejos tiempos al verlo.
Las preguntas comunes flotaron una tras otra, sobre cómo estaba la familia, los hijos, que no distaba de los problemas que ya conocía.
—Es difícil ser la cabeza de familia cuando tu hermano no supera la muerte de su esposa, tanto así que la sigue buscando. Obito está muy mal, muy mal y ahora es un prófugo.
—Entonces, dices que Obito robó todas las riquezas del Consejo de Konoha y lo defraudó —confirmó Kizashi las palabras de su amigo—. Eso es ser ruin, no pensó en ustedes, su familia —dijo mientras se servía otro vaso de saque, el cual ya cataba con solo el olor, al ver como se llenaba el vaso.
—Sí, viejo amigo —dijo lamentando su situación.
Por lo que Kizashi negó con la cabeza.
—Esto sin duda es refrescante, ¡vamos! —Refiriéndose a su bebida e incitándolo a que bebiera más—. Es de muy buena calidad, lo pedí exclusivamente para este reencuentro, ahora que he decidí quedarme a vivir con mi hija en la aldea.
Fugaku lo miró con forma reprobatoria, ya que su viejo amigo se suponía enfermo y sin duda el sake no le haría nada bien, por lo que tomó el vaso con muchas reservas, que sin duda fueron percibidas por Kizashi.
—¡Vamos! —expresó de manera feliz—. Sé lo que piensas, pero esta ocasión lo amerita, ¿cuánto tiempo tenemos sin vernos, cinco, siete años? El tiempo que sea, además debemos celebrar porque yo sé cómo ayudarte con las deudas contraídas por culpa de Obito, ¡ah! Tan buen muchacho, ¿cómo le pudo pasar esto?
Las palabras de su amigo eran obvias, claro que sabía que lo podía ayudar, la familia Haruno era más rica, mucho más rica que la familia Uchiha, aunque sin abolengo, no era lo mismo nacer en una cuna noble, que hacer su fortuna con algo que el mundo shinobi consideraba vulgar, pero que para él, todo eso valía una porquería, ya que Kizashi era su amigo.
—Te escucho —sonriendo con malicia.
—Como sabes, mi enfermedad ha avanzado con los años, mi dulce niña a pesar de sus esfuerzos por encontrar una cura, ¿cómo encuentras una cura para lo incurable?
Kizashi, solo movió la cabeza de forma afirmativa.
—Primero la muerte de mi querida esposa y ahora mi muere inminente, ¿sabes qué golpe será para ella?
—Lo supongo, recuerda que yo mismo lo viví al morir mi padre, en ese caso estamos en las mismas condiciones, amigo.
Kizashi quería refutar esa observación, pero en definitiva no era lo mismo, lidiar con una pequeña tan voluntariosa sin la ayuda de su madre y sin el abrigo de la sociedad; además siempre viajando y arrastrando a su hija con él, simplemente le gustaba para algo complicado y quizás algo más.
—Bien, amigo. —dijo con armonioso—. Sentados los antecedentes, te daré todo el dinero para pagar tus deudas, pero a cambio, tu hijo, Sasuke, tendrá que casarse con mi hija y cuidarla.
Fugaku sonrió de lado, la idea simplemente le pareció cómica, un chiste.
—Sasuke no tiene madera para cuidar a nadie y menos para ser un devoto esposo.
Ahora fue el turno de Kizashi de reír.
—Amigo, no comentas el error de subestimar a tu hijo menor, tus hijos están destinados para algo grande, aunque debo de confesar que Itachi fue mi primera opción, solo que su corazón ya no le pertenece, no sería capaz de separar a tan linda pareja como lo es tu hijo mayor e Izumi, además, créeme mi hija puede convertirse en una piedra en el zapato, te imaginas cómo hará rabiar a Sasuke, Fugaku.
El patriarca de los Uchiha pudo saborear el gusto de que alguien le hiciera la vida imposible a su hijo y sin duda se imaginó las escenas, conocía bien a Sakura por las cartas que intercambiaba con su padre, por lo que estaba al tanto de su rebeldía y la desazón que le provocaba a su amigo, sin embargo, tuvo que negarse, su hijo no estaba en venta.
—Querido amigo, tu propuesta es sumamente interesante, pero creo que me negaré, no puedo ofrecer a mi hijo en un contrato de contra-venta —dijo un poco molesto.
—¡Vamos! Fugaku, no lo tomes a mal, solo quiero encontrar alguien capaz de cuidar a mi hija, ella es muy sensible y necesita quien la cuide, así que te dejo la propuesta abierta, no la eches en saco roto, por favor.
El Uchiha trató de ponerse en el lugar de su amigo y de comprender su situación, por lo que habló con más calma y prudencia.
—Entiendo por la que estás pasando, por lo que te prometo que mi Clan y yo cuidaremos de tu hija en caso de que te pase algo, no puedo hacer más, pero comprende que tu oferta aunque tenga un buen motivo, puede tomarse como un insulto, te pido que tengas más sensatez con este tema, no es bueno que quieras comprarle un esposo a tu hija.
Kizashi resoplo pesadamente.
—Es verdad, Fugaku, fui precipitada e imprudente mi oferta, sin embargo, como te dije sigue abierta, piénsalo, porque si le pasa algo a tu Clan, no podrás cumplir tu promesa.
Su amigo solo sonrió de lado.
—Está bien, lo tendré en cuenta, pero no cambiaré de opinión.
Con esas palabras dio por terminada su visita, prometiendo que regresaría pronto para saludar a Sakura, quien no se encontraba en ese momento.
…
Mansión Uchiha, dos días después.
—¿!Itachi!? Hoy llegas temprano —le saludó Mikoto con gran efusividad.
—Hola, madre, ¿está mi padre? Necesito urgente hablar con él.
—¿Eh? Sí, sí, él está en el Dojo con tu hermano.
El Uchiha aun portaba su uniforme Anbu y eso preocupó a Mikoto, algo estaba pasando, ya que era extraño ver a Itachi tan indiferente hacia ella, por lo regular era muy afectuoso y cariñoso al saludarla.
Lo siguió con la mirada, caminaba a paso firme hasta donde su Fugaku estaba.
—Padre, hermano. —Les saludó haciendo una inclinación con suma solemnidad, en el momento de abrir la puerta y tenerlos de frente a él.
El saludo fue correspondido de la misma manera.
—¿Qué pasa, Itachi?
—Es el tío Obito, se le ha visto cerca de las inmediaciones de Konoha, y fui asignado para irlo a buscar.
Fugaku entrecerró los ojos
—Obito —murmuró.
—Iré contigo —dijo Sasuke al momento.
—Eso no será posible —añadió su padre—. Yo iré con tu hermano, tú deberás quedarte apoyando con la policía militar, Obito es mi hermano, por tanto mi problema —ordenó con voz que no dejaba a discusión.
—Está bien, padre, así se hará.
—¿Cuándo partiremos, padre?
Fugaku le otorgó una mirada amenazadora. —En un momento, solo tomaré mis armas ninja e iremos de cacería.
…
Aldea de Konoha ese mismo día un poco más tarde.
Sasuke y Naruto brincaban por los techos de la aldea, haciendo el recorrido habitual para garantizar la seguridad de los civiles.
—¿Por qué no fuiste con tu padre e Itachi?
—Crees que no se los pedí —respondió Sasuke en forma de sarcasmo.
—Así que no te dejaron, ¿eh? —burlándose de él
—No.
—Bueno, al menos nos permitieron ayudar en el recorrido, solo espero que no sea tan aburrido como la última vez.
Seguían recorriendo la aldea, buscando que no hubiera problemas en esa noche que su padre y hermano no estaban, sin embargo, en ese momento se escuchó cómo empezaron a solicitar a todos los shinobi disponibles en la casa de los Consejeros de Konoha, ellos estaban sufriendo un ataque.
—¿Has escuchado, Naruto?, creo que no será tan aburrido como esperábamos.
—Sí, vamos —comentó el rubio, un tanto emocionado por el aviso—. Por fin un poco de acción.
Tanto Naruto como Sasuke llegaron a la casa en unos cuantos minutos, todos los Shinobi de la policía militar y el escuadrón Anbu estaban esparcidos en los alrededores de la casa, heridos o inconscientes.
—¿Quién hizo esto? —preguntó Naruto, tratando de ayudar a sus compañeros caídos.
—Tengo una idea de quién pudo haber sido —dijo, Sasuke activó su Sharingan—. Mantente preparado.
El tono de voz delató la sospecha.
—Obito, ¿verdad?
Su compañero solo asintió y salió corriendo directo a la casa, su tío aún se encontraba ahí, y parecía que su fuerza había aumentado, ya que en pocos minutos había dejado fuera de combate a todos los shinobi que se encontraban en los alrededores.
Sasuke entró a la casa y se lanzó directo contra Obito, quién se encontraba en la biblioteca buscando algo, sin embargo, su tío alcanzó a ver con su Sharingan el movimiento de su sobrino, quién estaba a punto de atacarlo con varios kunai.
—Sasuke.
—Y yo también —gritó Naruto para atacarlo por uno de los costados.
—Naruto.
—Tío, ¿qué haces aquí?
Obito dibujó una sonrisa sin gusto. —Veo que mi señuelo no atrajo a todos los Uchiha, sobrino.
Sasuke entrecerró los ojos.
—No —afirmó alegremente—, eso me permitirá atraparte —gritó lanzándose directo a su tío, acompañado de su amigo.
—¿Es en serio? Hoy no fue un buen día para mí, no tengo ganas de lastimarlos, chicos.
—Cállate, Obito y pelea —atacó Naruto, pero sin éxito alguno, ya que terminó estrellado en una de las paredes que conformaban la biblioteca. El Uchiha era demasiado hábil.
—¡Obito! —gritó Sasuke, dispuesto a golpearlo, sin embargo, tuvo la misma suerte que su amigo, fue avetado en la misma dirección y sin poderle tocar un solo cabello.
—Chicos, hagamos un trato, déjenme ir y yo no les haré nada, ¿aceptan? En serio no quiero golpearlos ni mucho menos herirlos.
Sasuke y Naruto intercambiaron miradas, sería difícil pero si atacaban al mismo tiempo, tal vez tuvieran una oportunidad, sin embargo, su pelea fue interrumpida por Konohamaru.
—¡Alto! Delincuente, yo te detendré.
—¡Konohamaru! Sal de aquí —ordenó Naruto—. ¿Qué demonios haces? —le volvió a gritar al momento que vio como le lanzaba uno de sus kunai a Obito.
Su forma de entrar en la pelea fue tan imprudente como lo era Naruto a su edad, por lo que al cruzar sus miradas, Sasuke supo lo que vendría y sin pensarlo dos veces se arrojó para proteger a ese niño, que en primero instancia no sabía qué hacía ahí.
Obito miró al niño y se burló de él, por lo que sin pensarlo dos veces arrojó una shuriken, aunque su sobrino lo detuvo con su cuerpo, quien inmediatamente se tensó al sentir como la shuriken envenenada entraba en su estómago, cayendo sin remedio al polvoriento piso.
El Uchiha renegado volvió a sonreír. —¡Oh! Sobrino, eres todo un héroe, le haces honor al clan al que pertenecemos.
—Cállate maldito —masculló Naruto, quien había corrido a auxiliar a su amigo, debido a yacía inconsciente.
—¡Naruto! —le llamó, para luego aventarle una pequeña botella que sacó de entre sus ropas, ante la mirada incrédula del rubio que la atrapó en el aire—. Suminístraselo, es el antídoto te dará suficiente tiempo de llevarlo al hospital.
—Pero…
—Se los dije, no estoy de ánimo para lastimarlos y además es mi sobrino, jamás lo lastimaría, díselo cuando despierte.
Por lo que sin esperar más desapareció en una nube con varios pergaminos bajo su brazo.
—¡Espera! —gritó Konohamaru.
No obstante, cuando reaccionó el chico fue demasiado tarde, por lo que sin esperar más Naruto cargó a Sasuke en su espalda y corrió como poseso hacia el hospital, no sin antes haberle dado el medicamento y decir a Konohamaru que buscara ayuda, ya hablaría después con él.
—¿Qué haces? ¿Por qué se lo diste?
—Porque tuvo muchas oportunidades de matarnos y no lo hizo, ahora debes hacer lo que te dije, yo me encargaré de él.
Fin del capítulo 1 / 21092019
Capítulo 2 —
Hospital de Konoha
Un Shinobi entró de forma apresurada al hospital, mientras cargaba a uno de sus compañeros.
—¡Ayuda! —gritó el chico rubio que estaba con ellos—. ¡Ayuda! Necesitamos un doctor urgentemente, Sasuke está herido.
La enfermera de guardia se alteró —No hay nadie, todos están atendiendo otras emergencias, ¿qué tan grave es?
—Mucho, él está sangrando por múltiples sitios fue atacado por varios ninjas a la vez, además tiene una gran herida en el abdomen y la shuriken envenenada sigue ahí, perforando sus órganos.
—¿Cómo sabe que está envenenada?
Naruto que estaba explicando la situación se enojó.
—¿Qué acaso eres principiante? Tiene todos los signos de envenenamiento: ha vomitado, tiene fiebre, escalofrío, color verde en la piel y ha convulsionado. Le suministré una cura, pero no dio resultado, hagan algo por favor, además no entiendo por qué no hay nadie, esto es un hospital, maldición.
—Lo sé, Naruto, pero es domingo y de madrugada, los únicos doctores presentes están atendiendo un parto de gemelos prematuros, ¿sabes qué complicado puede ser eso? Todos los demás fueron directos para atender a los heridos del ataque en la casa de los Consejeros.
—La vieja, ¿dónde está Tsunade? Ella podrá ayudar a Sasuke.
—Ya te lo dije, todos están ocupados.
El alboroto causado por Naruto fue comprensible, su amigo estaba al borde de la muerte y nadie parecía entenderlo.
—Llévenlo a la sala —ordenó una voz que no reconoció.
—Pero, señorita, usted no está facultada para atenderlo.
—¿Y tú, sí?
La enfermera no dijo nada.
—Ven, sígueme, yo lo atenderé —dirigiéndose al chico rubio, quien de inmediato la siguió a uno de los consultorios de ese piso y que se encontraban a la mano—. Ese está perfecto.
—Gracias. —Apretando más a su amigo para evitar que se le cayera.
—Déjalo ahí —señalando la plancha, para empezar su revisión—. ¿Puedes decirme qué pasó? ¿Qué le suministraste?
Naruto tardó unos segundos en reaccionar a la pregunta, ya que solo podía ver a su amigo inconsciente y herido.
—¿Qué le suministraste? —repitió la pregunta, mientras con mucho cuidado sacaba el arma para sellar la herida con su chakra.
—Esta cura. —Ensayándoselo.
—Ya veo, eso le salvó la vida.
El chico rubio solo asintió con la cabeza lentamente, y vio cómo su amigo volvía a su color natural y las heridas dejaban de sangrar, él estaba a salvo y gracias a la linda pelirrosa que tenía frente a él que lo llenaba con su chakra.
—Ya está, lo logramos, él se salvó.
—Muchas gracias, Doctora, ¿cuál es tu nombre?
—¿Doctora? ¡Oh, no! Yo no soy Doctora, aún no he hecho el examen, además no trabajo aquí, solo soy una visita, pero ya debo de irme.
Naruto se sorprendió de la aclaración.
—Espera, espera —pidió el ninja.
—Sí.
—Por lo menos dime el nombre, creo que Sasuke debe de saber el nombre de su ángel de la guardia.
—Sakura.
—¿Qué, solo Sakura?
—Sí, solo Sakura —sonrió.
—Espera. —Trató de detenerla nuevamente—. No quieres saber mi nombre, es decir, nuestros nombres.
—Ya lo sé, los dijiste cuando llegaste al hospital, Naruto. Ahora debo de irme, no debería de estar aquí, adiós.
«¿En qué momento dije mi nombre?», pensó
El chico rubio trató de detener a Sakura, sin embargo, escuchó como Sasuke se quejaba, así que no tuvo más remedio que dejarla ir.
…
Oficina del Hokage
«Tendrás que dimitir de tu puesto como líder de la policía militar de Konoha»
Esa orden resonaba a cada minuto en la cabeza de Fugaku Uchiha, una orden directa del Hokage.
Minato suspiró. —No me han dejado otra opción —dijo con tono de disculpa sin apartar la mirada de su viejo amigo.
—Lo sé, es una forma de castigarme por no haber capturado a Obito, ¿no? Dime, ¿qué hizo esta ocasión?
—Lo mismo: robo y destrucción de la propiedad privada. —Leyó del informe que tenía en sus manos.
Fugaku chasqueo su lengua.
—Por favor, eso no es diferente a lo que siempre hace, ¿qué hizo? —repitió la pregunta.
—Espera, aun no termino —pidió el Hokage—. Todo fue en la casa de los Consejeros de Konoha y muchos por no decir todos los shinobi que lo trataron de detener ahora están en el hospital, incluyendo a Sasuke, como bien lo sabes.
—¡Carajo! —murmuró.
Su hermano la cagó y la seguía cagando. El líder del clan Uchiha se levantó de la silla y miró directamente a la ventana.
—Sí, sé que Sasuke está en el hospital —Apretando sus puños.
—Fue herido al tratar de detener a su tío, pero salvó a Konohamaru, el nieto del Tercero.
—¿Y los consejeros, están bien?
—Sí, ellos no estaban en la mansión, al parecer todo fue planeado para que fuera así.
Fugaku sentía que todo a su alrededor empezaba a caer, preguntándose asimismo, ¿en qué había fallado? Primero el problema con su hermano y ahora su hijo en el hospital por culpa de Obito.
—No lo disculparé, ya que yo mismo salí en su búsqueda por una pista falsa y no estuve en la aldea para detenerlo —precisó y mirando nuevamente a su amigo—. Dime, Minato, ¿qué puedo hacer para remediar esta situación? Debe de existir una manera, te conozco y sabes qué piensas lo mismo que yo.
—Sí, sí, esto es una injusticia.
—¿Entonces? —insistió— ¿Cuál es la manera?
—Pagar el dinero que se robó Obito y resarcir todos los daños causados a la aldea.
—¿Qué? ¿Estás de broma, no? Sabes que no tengo esa cantidad.
—Lo sé, suena tan absurdo, pero ese es su plan ellos quieren el dinero de vuelta.
—¿Y si no, qué pasará?
—Será efectiva tu destitución y el cobro de la deuda que dejó Obito con las pertenecías del clan Uchiha.
La puerta de la oficina se abrió abruptamente, dejando entrar a Kakashi Hatake.
—Lamento la interrupción, pero me acaban de informar que Sasuke decidió irse del hospital.
—¡Con un demonio! —gritó Fugaku—. Es mocoso, me escuchara, está herido —declaró con la firme idea de salirlo a buscar al imprudente de su hijo.
—Espera —pidió Minato—, la propuesta tiene caducidad, solo me dieron de plazo dos semanas, entiendes, dos semanas.
—Comprendo.
Minato asintió. —Confió en ti, toma —dijo entregándole los documentos.
—¿El expediente? Pero esto es confidencial.
—Es una copia por parte de Sarutobi-Sama, creyó necesario que lo tengas, además no hemos terminado de hablar, ya que Obito sigue prófugo, es otro tema sobre la mesa que debemos de discutir.
Fue el turno de Fugaku en asentir, saliendo de la oficina de su amigo.
—Regresaré y con la solución a este dilema, lo prometo por mi Clan.
—Espera, necesitas ayuda para buscar a Sasuke.
—No, seguro fue directo al distrito Uchiha.
Así, tanto Minato como Kakashi lo miraron marcharse, confiando en que su promesa fuera real.
Fin del capítulo 2 / 21092019
Amor por un acuerdo / Capítulo 3
Mansión Uchiha
Fugaku entró a la cocina, tratando de controlar la ira que parecía querer explotar después de hablar con el Hokage, su hermano sin duda era el problema.
—¿Dónde está Sasuke, Itachi?
—Buenos días, padre, ¿olvidaste saludar? —preguntó sin dejar de preparar el desayuno, ya que aunque tenía personas que lo podían hacerlo sin problema, le agradaba cocinar.
—Déjate de tonterías, no tiene ni dos horas que nos vimos, ¿dónde está tu hermano?
—En su habitación con mamá y Naruto, ¿sucede algo, padre?
No haciendo caso al mal genio de su progenitor.
Fugaku lo miró furioso. —Mi hermano la volvió a cagar —le dijo, mientras le mostraba el documento que le acababan de entregar.
—¿Qué es esto? —preguntó al momento que lo leía—. Pero esto es absurdo, el Hokage no puede hacerlo.
—¡Ah! Claro que pueden, solo que no es el Hokage, es la gente detrás del él.
—¿Te refieres al consejo?
—Sí, esos malditos buscaban destituirme, y con el comportamiento de mi hermano lo han logrado, les dio mi cabeza en bandeja de plata, la premisa es simple, pero eficaz: Sí el líder del clan Uchiha y Policía Militar de Konoha no puede controlar ni atrapar a su hermano, deberá de renunciar, sin embargo, en toda esta porquería tenemos una oportunidad.
—¿Y cuál es?
—Aceptaré la propuesta de Haruno.
—Por favor, padre, casarse no es tan malo y la chica es un bombón.
Fugaku arqueo su ceja. —¿En verdad lo crees?
Itachi asintió con la cabeza.
—Bien, ahora, me puedes decir, qué padre o familia en su sano juicio vendería a su hijo al mejor postor para pagar una deuda de su hermano.
Itachi lo miró con preocupación, sabiendo cuál es la respuesta.
—¡Yo!, carajo yo; ya lo acordé con Kizashi, tu hermano se casará con Sakura Haruno.
Fugaku suspiró y se dejó caer pesadamente en la silla del comedor, su buen ánimo cada momento decaía más.
Puso sus manos sobre su cabeza y su mente evoco el nombre de su amigo, quien pertenecía a un clan inferior, y que había buscado prestigio lográndolo con base al dinero: El clan Haruno, él tenía una hija de intachable reputación, que ahora formaría parte del clan Uchiha.
Kizashi había logrado que aceptara el trato y hoy por la noche, cerrarían los términos para luego presentar a la futura pareja.
…
Casa Haruno
Sakura leía el cuarto pergamino médico de la mañana, mientras bebía una taza de té muy caliente y reconfortante, ya que el clima así lo ameritaba.
Tan concentrada estaba que no escuchó cuando su viejo padre entró a la gran biblioteca donde estaba refugiándose del mundo.
—Buenos días, hija. —Saludó con voz armoniosa —. ¿Leyendo tan temprano? Deberías al menos abrir las ventanas y no leer en esta oscuridad.
La pelirrosa sonrió. —Buenos días, padre —advirtiendo de su presencia—. Lo sé, pero tampoco es que haya mucha luz, recuerda que es invierno y el sol tarda en asomarse por las mañanas.
—Eso es verdad —admitió sin dejar de reír—. Pero me alegra que estés despierta, tengo algo importante que decirte.
—¿Así? Bien, soy toda oídos, pero antes debes decirme: ¿por qué estás de pie? Deberías de descansar, apenas acabas de salir del hospital.
—¡No exageres, hija! Yo estoy bien, soy fuerte y resistente, además sólo fue un día que estuve en el hospital.
Sakura rodó los ojos —Está bien, pero encontré un té que puede ayudarte en este pergamino, solo dame unos minutos y lo podré preparar.
El viejo Kizashi frunció el ceño.
—¡Sakura! Necesito que pongas atención y con tu nariz metida en ese pergamino, no estás dándole la importancia que requiero.
La pelirrosa abrió los ojos de par en par, pocas veces su padre reclamaba su atención con tal ahínco. —Yo lo siento, dime.
—Te casarás.
—Pues claro —dijo, Sakura—. En algún momento ocurrirá, pero aun soy muy joven, ¿sabes?
—Creo que no me has entendido, pequeña —aclaró—, te casarás con el buen hombre que he encontrado para ti.
La sonrisa burlona bailo en sus labios. —Hoy te levantaste muy bromista, querido padre, yo te informaré en cuanto encuentre al candidato y tendrás la premisa, lo prometo.
Kizashi frunció el ceño.
—Claro, como es Kiba olía perro o ese rarito de las cejas, ¿cómo se llamaba?
—Lee, papá y se llama, aún no ha muerto. —Sin dejar de sonreír.
—Es una lástima, le hubiera mandada un hermoso arreglo florar en combinación con sus cejas de azotador. ¿Y qué hay del que olía a perro, él sí murió? Dime que sí.
Sacándole una risa alegre a su hija.
—Es Kiba, y no, no ha muerto, además el pertenece al clan Inuzuka, no es extraño que de vez en cuando oliera así.
—¿De vez en cuando? Yo no apostaría por eso, pero regresando al punto inicial, he encontrado al hombre ideal para ti y el será tu esposo.
—¿Esposo? Qué afán de que me case. Es tipo de compromisos no se arreglan de esa manera —retomando su lectura—. Simplemente no se pueden hacer las cosas así.
Kizashi solo miró a su hija.
«Claro que es posible, sobre todo cuando tiene el dinero necesario para ello.»
—En fin, veo que ya te aburrí —comentó con resignación—. Solo, te pido que te prepares para la cena, vendrá un viejo amigo.
—¿Hoy? Imposible, tengo sesión con Tsunade-sama y sabes cómo le molesta si le cancelo el mismo día, lo ve como una falta de compromiso.
«Jugando sucio, ¿eh? Ya lo sabía, pues yo también»
—¿Dije hoy? Lo siento por darte esa impresión, quise decir el sábado y faltan cuatro días para ello, tiempo suficiente para que puedas cambiar tu agenda.
—Está bien, así lo haré, papá.
Sabiendo que en definitiva, su padre había ganado esta pelea.
Fin del capítulo 3 / 21092019
Amor por un acuerdo / Capítulo 4 —
Fugaku irrumpió la habitación de su hijo menor tan acelerado que logró asustar a su esposa.
—¿Fugaku, qué sucede?
—Itachi —le dijo, ya que lo había seguido hasta la habitación de su hermano—. Llévate a tu mamá y a Naruto a la sala, tengo que hablar con Sasuke.
Su hijo mayor solo miró a su padre, sabiendo muy bien que su situación era sumamente complicada, mientras tanto, Mikoto y Naruto no entendía por qué la solicitud tan imperiosa de su esposo, por lo que esta trató nuevamente de hablar con él, sin embargo, Fugaku simplemente le sonrió de forma afectuosa, aclarándole que en breve sabría qué estaba pasando.
La idea del patriarca del clan era sin duda proteger a Mikoto, ella no tendría por qué sufrir con él, aunque ciertamente lo haría al estar involucrado su hijo, una madre jamás deja de preocuparse por sus hijos, pero lo suavizaría para que no fuera tan complicado de entender.
Cuando se quedaron solos, Fugaku resopló molesto.
—¿Por qué dejaste el hospital? Sigues siendo imprudente como un adolescente, pero dime hijo, ¿estás bien?
Sasuke se fijó en la dura mirada de su padre, algo estaba pasando y seguramente no le gustaría.
—Estoy bien.
—¿Estás seguro?
El chico solo asintió la cabeza, las sospechas por parte de Sasuke aumentaban, su padre no estaba cómodo.
—Padre, ¿qué sucede?
Fugaku resopló de nuevo. —La situación de nuestro clan está en riesgo, el Consejo me ha pedido dejar el cargo del líder de la policía militar, a través del Hokage.
La tensión flotó en el aire.
—Es por el tío Obito, ¿verdad?
Fue una confirmación que no tenía sentido alguno responder.
—Escucha, hijo —ordenó Fugaku, mirándolo directamente a los ojos—. Te pediré algo que tampoco me complace en lo más mínimo, pero tiene que ser así, por el bien de tu familia y de nuestro Clan.
—Sé claro, padre —pidió con aire despreocupado.
—Sasuke, en breve te casarás.
—¿Casarme? Eso no está aún en mis planes de vida —dijo muy despreocupadamente.
—¿No estás escuchando, Sasuke? He dicho que te casaras, tu esposa será: Sakura Haruno.
El chico chasqueo la lengua, su padre no estaba siendo claro como él lo pidió.
—Es la hija de tu amigo, ¿no? Del comerciante que fracasó como Shinobi, por lo que sí es una solicitud, no deseo casarme y menos con alguien que no conozco.
—Sasuke, no es una solicitud, es una orden.
—¿Qué? ¿Están mal de su cabeza? Yo no puedo casarme y menos con una extraña.
—Es un asunto muy serio —habló avergonzado—. La situación como dije hace un momento hace que peligre nuestra seguridad como clan.
—Sigues sin ser claro.
—Tu tío, como sabes robó todo el dinero del Consejo y lo quiere de vuelta, se había limitado a solo pedirnos que lo capturáramos como bien sabes, sin embargo, ayer con el ataque perpetuado directo a la residencia de esos viejos, el Consejo han pedido mi cabeza como líder de la policía militar y la devolución del dinero, el cual solo obtendríamos si confiscan todas las pertenecías del clan.
—¿Y qué nos impide pelear? Podemos contra la aldea y…
—¡Sasuke! ¿Te estás escuchando? ¿Sabes acaso qué podemos perder en una insurrección contra la aldea? Todo, me escuchas, todo y no solo nosotros, sino el pueblo completo, además que eso nos dejaría vulnerables ante las otra naciones, ¿estarías dispuesto a pelear contra Naruto?
Su hijo puso mala cara, las palabras de su padre no solo contenía una verdad devastadora, el arriesgar a todos los civiles, no, no estaba bien y más cuando el problema lo empezó alguien de su propia familia.
—¿Y cuál es el brillante plan? ¿Qué me case con una perfecta extraña?
—Sí, Kizashi me dará el dinero para pagar la deuda propiciada por tu tío, solo si tú te casa con su hija.
—Eso no es ser un amigo —objetó—. El hecho de ponerte condiciones para ayudarte, no me habla muy bien de él, al fin y al cabo qué se podía esperar de un shinobi venido a menos, quien se convirtió en un vulgar comerciante.
Fugaku estaba perdiendo la paciencia, no quería obligarlo, pero bajo estas circunstancias, seguramente eso pasaría.
—Sus razones son más complicadas que eso, lo importante es que aceptes el trato.
—Me niego, no puedes obligarme.
—Eso lo sé, no obstante es necesario que lo hagas.
Sasuke estaba perdiendo la paciencia, podía entender la situación y aun así negarse. —¿Por qué yo?
—Porque Kizashi quiere que cuides a su hija, una vez que muera, él cree que tú eres el hombre ideal para esa diligencia.
—¿Y por qué no simplemente le prometes que la cuidaremos? ¿Tan inútil es?
—Eso ya lo prometí, y no funcionó —murmuró desanimado—. Sé que no tengo derecho a pedirte eso, me siento frustrado e impotente ante la situación, así que te lo ordenaré si es necesario, por lo que reconsidera tu postura es por el bienestar de todos.
Después de la petición de Fugaku, el silencio los acompañó, por unos minutos, su padre lo estaba dejando analizar la situación.
—Aun no estoy listo —habló finalmente—. Pero lo haré, me casaré con Sakura Haruno.
Con dichas esas palabras cualquiera pensaría que Fugaku estaría tranquilo, pero solo había logrado convencer a su hijo, por decirlo de manera elegante, cuando en realidad lo había orillado a decir que sí.
—El sábado tendremos una cena en la casa Haruno, prepárate —dijo al salir de la habitación de su hijo.
Sasuke maldijo un y mil veces en su mente, realmente morir al salvar a Konohamaru no era tan mala idea, por lo menos hubiera muerto siendo un héroe, aunque no todo estaba dicho, encontraría la manera de darle la vuelta a este asunto.
Empezando por averiguar quién carajos es Sakura Haruno.
…
Al día siguiente…
—Sasuke, ¿qué hacemos aquí? —preguntó de nuevo Naruto—. Este lado de la aldea solo residen personas con personas con un alto nivel económico que solo se puede compararse con el Sr. Feudal o incluso hasta más.
—Lo sé, ¿tienes la dirección que te pedí?
—Sí, aquí está, es la familia Haruno, ¿no? Es el amigo de tú papá, el que se volvió comerciante.
—Él mismo —sonrío con satisfacción al ubicar la gran mansión donde su futura esposa vivía.
—¡Vaya! —soltando un silbido—. El comercio sí que deja y deja bien.
Sasuke chasqueo su lengua. —¡Vamos!
—Sigo sin entender, ¿tenemos alguna misión? Dime, quiero estar preparado.
Esperando que la respuesta fuera sí, tenía ganas de hacer algo de ejercicio.
El Uchiha no prestaba mucha atención a los comentarios de su amigo, sin embargo, gruñó al confesarlo: —Aquí vive mi futura esposa.
—¿Qué? —gritó Naruto, viendo como Sasuke daba un brinco para entrar a la propiedad sin ser vistos por los guardias postrados en el lugar.
El chico rubio sin pensarlo, siguió a su amigo, muy molesto del cómo le había soltado la noticia y se había marchado sin dar una explicación razonable.
—¡Teme! ¿Por qué huyes así? Me debes una explicación —murmuró Naruto muy molesto—. Simplemente no se le ocultan esas cosas a un amigo.
—Guarda silencio —musitó Sasuke sin mirarlo, ya que estaba escondido en el refugio que le otorgaba el enorme jardín a su alrededor—. Nos van a descubrir y quiero verla antes de la dichosa cena.
—¿Dichosa cena? No entiendo de lo que hablas.
—Ya platicaremos, ahora solo vigila, es una chica nuestra edad aproximadamente, y tiene el cabello rosa, su nombre es Sakura.
«¿Cabello rosa y se llama Sakura?» pensó Naruto «¿Acaso será…?»
Pero fue interrumpido por los ladridos que llegaron a sus oídos.
—En serio, Sakura, déjame agradecértelo, ¿qué te parece un cita? —propuso Kiba, mientras acariciaba a su compañero perruno—. Has ayudado a curar mi querido Akamaru.
—No es necesario, Kiba —sonrío dulcemente—. Tengo otros compromisos previos inamovibles.
Kiba entrecerró los ojos. —Así que tu padre nuevamente está intentando buscarte un novio fuerte que pueda protegerte, ¿quién es ahora?
Sakura no pudo evitar reírse, ya que en el fondo su padre era un casamentero consagrado. —No lo sé, pero eso de protegerme, no creo que sea la idea de mi padre.
—¿O saldrás con Lee? —dijo algo celoso, pero de inmediato se respondió él mismo—. No, Lee no puede ser, él está en una misión. —El shinobi hizo silencio por un momento.
—Sakura —habló con tono serio—. Espero que no se te vaya a ocurrir nuevamente ir.
La pelirrosa no dijo nada.
Kiba suspiró y dijo: —Sabes que tu silencio también es una respuesta, ¿verdad?
—Lo sé —contestó llanamente.
—¿O es que ya tienes nuevos amigos?
—¿Amigos? —repitió, chasqueando su lengua—. Tú y Lee son los únicos, nadie me quiere cercar por ser la hija de un comerciante, y si me aceptan es por el dinero que representa mi padre.
Con esa confesión en voz alta, Sakura despidió a Kiba y a Akamaru, mientras que Naruto y Sasuke habían sido testigos de aquella conversación que dejó pensando mucho al Uchiha, al mismo tiempo que pudo constatar que ella realmente no era de mal ver.
Por su parte, Naruto descubrió que aquella chica había salvado a su amigo, pero decidió no decir nada en venganza por no contarle lo que realmente hacían en la casa Haruno, no al menos hasta que le contara con lujo de detalles lo que se traía entre manos.
—Señorita, Sakura —habló uno de los sirvientes a su espalda—. Su padre tiene una visita pero él no está y ha preguntado si puede verla.
—¿De quién se trata?
—Uchiha Itachi, se presentó como el hijo mayor de Uchiha Fugaku.
«¿Por qué hoy? Tengo muchas cosas que hacer»
—¿Qué le digo señorita? Dijo que era urgente e importante recibí ese mensaje por alguien de la familia.
La pelirrosa se vio obligada a ver a la visita de su padre.
—Lo recibiré en el jardín, en la pequeña fuente que lo adorna, Toka, gracias.
Así Sakura se dirigió al lugar que había comentado.
—Escuchaste eso, Sasuke, tu hermano ha venido a verla —murmuró Naruto, aun escondido en el jardín—. Primero Kiba y ahora tu hermano, es demasiado popular, ¿no te parece?
—Cállate, Teme, sino nos descubrirán —dijo al momento que se dirigía donde Sakura esperaría a su hermano y con una sola idea en la cabeza, averiguar qué traían entre manos.
—Demasiado tarde, tonto y pequeño hermano menor, ¿qué hacen aquí? —indagó molesto Itachi.
—Nada que te importe —enfadado por haber sido atrapado.
Itachi sonrió en consecuencia —Así que la duda no te dejó vivir, ¡eh! Querido hermano, bueno debo de decir que yo mismo tengo curiosidad y nuestro padre me pidió entregar este mensaje.
—¿Por qué tú? —agregó, Sasuke.
—Porque tú no estabas —aclaró su hermano, dándole un poke.
Sasuke se molestó más y Naruto quién también estaba ahí se molestó al verse ignorado.
—Yo no entiendo nada, ¿qué hacemos aquí?
—Uzumaki, es un placer tenerte aquí, ven, esto será revelador y divertido, me alegra que verte aquí, no sería agradable burlarme de mi hermanito sin tu compañía.
—¿En serio? —Cual niño pequeño, justo en el momento en que lo invitan a una dulcería.
«¡Genial», pensó Sasuke ahora tendría que aguantar a este par.
Naruto e Itachi reían en complicidad, cuando alguien se aclaró su garganta detrás de ellos.
—Señor Uchiha, ¿estos shinobi vienen con usted?
—¡Oh! Sí, ellos vienen conmigo, es mi hermano menor y su amigo, el hijo del Hokage.
Itachi escupió la identidad de Naruto, eso siempre funcionaba y más cuando la cara de Toka no era muy amigable.
—Claro, el hijo del Hokage —musitó molesto—. Muy bien síganme, la señorita los está esperando.
…
Sakura como era su costumbre sacó su pequeña agenda para revisar sus notas, había tantas cosas que tenía que hacer y la visita de Itachi sencillamente le haría reacomodar su itinerario y no tenía tiempo para ello.
—Señorita —habló Toka como siempre de forma impecable—. Los señores Uchiha y el hijo de Hokage.
Cuando la chica pelirrosa alzó la mirada: —Muchas gracias, Toka, quédate, esto será un visita corta —ordenó antes de dirigirse a los sus visitantes de su padre.
Es comentario dejó el ambiente frío, prácticamente los estaba echando.
—Buenas tardes, ya que mi padre no está ¿En qué les puedo ayudar, caballeros? —habló de forma muy cortés.
—Buenas tardes, Sakura —saludó de igual forma Itachi—. Soy Itachi Uchiha y ellos son…
—¡Oh! Sé quiénes y ustedes saben quién soy obviamente, así que no es necesaria ninguna presentación y, comprenderán que al no tener una cita previa, no los puedo atender, por lo que les repito, ¿en qué les puedo ayudar, caballeros?
Los tres shinobi se sorprendieron, aunque Sasuke dejó la sorpresa de lado para dar paso al enojo, por lo que de inmediato respondió.
—Te equivocas, niña consentida, yo no tengo el placer de conocerle —dijo Sasuke enfadado por la actitud de la chica.
Fin del capítulo 4 / 20102019
Amor por un acuerdo / Capítulo 5 —
—Te equivocas, yo no tengo el placer de conocerle —dijo Sasuke algo enfadado por la actitud de niña consentida.
—¿Y crees que con esa forma despectiva ayudarás a mejor las cosas, Sasuke? —habló con rigidez y con un tono que no dejaba a duda que estaba manteniendo la calma.
Sin embargo, aun así lograron tensar el ambiente.
Naruto contuvo la respiración y se acercó al oído de su amigo para susurrarle: —¡Sasuke, no digas tonterías! Ella fue quien te salvó del ataque de Obito. —Aunque francamente no le importó.
—El que sepas nuestros nombres no justifica…
La pelirrosa suspiró hondamente, para luego interrumpirlo. —Entiendo que mi actitud puede tomarse como grosera y descortés, solo les pido compresión, esto no estaba en mis planes y ya me disponía salir.
Sasuke solo la miró de mal modo, por lo que Itachi asintió con la cabeza e intervino: —Esto es para tu padre.
Alcanzándole un pequeño pergamino.
—De acuerdo, gracias por su visita, yo se lo daré. Toka, por favor acompáñalos a la puerta.
—Sí, señorita —asintiendo tal militar.
Cuando se hubieron retirado, la pelirrosa retiró su incomodo vestido dejando ver su traje de ninja-médico, algo modesto y sin gran vista a los ojos de los demás.
«¡Ja!, Creí que nunca se irían»
Fue el pensamiento de Sakura antes de brincar por la barda con la idea de que nadie la había visto.
Al mismo tiempo
—Sasuke, entiendo que estás molesto por esta situación, pero no debes de actuar tan imprudentemente —le regaña su hermano mayor.
—No debes de ser malagradecido, ella te salvó, y tal parece eso no te importó —reiteró Naruto—. Aun así fuiste grosero.
—Me encantaría ver su rostro cuando sepa salvó a su futuro esposo —comentó con ironía y con una media sonrisa—. Espero que no se arrepienta.
—¿Esposo, de qué demonios hablan, Sasuke?
—¿¡Qué, no te lo ha dicho!? Mi hermanito, tu amigo, se nos casa y nada menos y nada más que con Haruno Sakura.
—¿¡Qué!? —gritó más que sorprendido—. Tienes que contarme todo, ahora.
Fue la voz exigente de su amigo.
—Tranquilo, Naruto, que yo te contaré.
—¡Ah! Itachi, tú eres un gran amigo.
—Son un par de imbéciles.
Naruto e Itachi se miraron confundidos.
—Creo que se enojó.
—Sí, definitivamente, pero aprovechado su ausencia y me contaras todo.
Itachi dudó un poco de la petición, sin embargo al final accedió. —Bien, supongo que tú debes de saberlo, al fin y al cabo eres su mejor amigo.
En tanto Sasuke, cansado de los tontos alegatos, brincó lejos de ellos, antes de que cometiera un asesinato, y el problema no era que sus objetivos fueran su hermano mayor y su mejor amigo, sino en qué orden los mataría.
Saltado con esa idea, continúo aleándose del lugar, hasta que logró distinguir la espesa melena rosa que era el juguete del viento.
«Con que escapando de casa, ¡eh!, muy bien veremos adónde te diriges»
Sasuke siguió a Sakura con prudente distancia, sin embargo, el camino que estaba eligiendo no le era de todo desconocido y tampoco le parecía nada bueno, ya que sin miedo a equivocarse se dirigía a las afueras de la aldea, donde los comerciantes ambulantes regularmente se reunían a pedir permiso para la entrada a Konoha y vender sus productos, algo que sin duda el mundo shinobi odiaba, pero que al final eran necesarios.
«Bien, ya casi llego»
Fue lo que pensó Sakura a pocos metros del campamento asentado, sonriendo de gusto, ya que se veía tan pacifico como siempre.
—¡Ya llegó, Sakura!
Se escuchó el gritó de advertencia unos de los niños que jugaban alrededor del campamento.
—¡Qué bien! Seguro nos trae dulces.
La pelirrosa sonrío.
—¡Oh, claro! Traigo muchos dulces. —Y realizando una combinación con las manos, apareció una bolsa llena de los manjares azucarados que esperaban los niños que les regalara.
Todos los niños se emocionaron y sin querer Sasuke sonrío en consecuencia, pero al darse cuenta de su acción, inmediatamente dejó su risa de lado.
—¡Muchas gracias, Doctora!
—¡Viva!
—¡Son deliciosos!
Fueron las expresiones de los niños al comer sus obsequios.
—Maki, ¿cómo sigue tu mamá? —preguntó, mientras lo despeinaba.
—Mejor, pero algunas veces tose demasiado.
La pelirrosa quedó pensativa un momento. —¡Vaya! Creo que tendré que hacerle una pequeña visita, seguro no ha hecho caso de mis indicaciones.
—¿Eh? No lo sé.
—No importa, llévame —dijo, mientras le tomaba la mano para ir a donde su mamá se encontraba.
Sasuke, no sabía que concluir de la situación del que estaba siendo testigo mudo.
…
—¡Ah! Eso es lo mejor de lo mejor —expresó Naruto al ver su plato humeante de ramen frente de él— . Gracias, Itachi, me sorprendió de muy buen agrado tu invitación.
Itachi de repente sintió un ligero arrepentimiento de la invitación extendida al amigo de su hermano, era el tercer plato y parecía no llegar a su límite.
—Ha sido todo un placer, créeme, todo un placer.
—¡Buen provecho!
—Entonces, a Sasuke poco le importó que su futura esposa lo ayudará, creo que aún sigue molesto.
—Lo que yo no entiendo, es la decisión tan repentina de que ellos se casen, ahora comprendo su enojo, somos muy jóvenes para ello, bueno, al menos Sasuke y yo, porque tú, Itachi, eres más viejo.
El shinobi lo miró un momento, tratando de discernir si sentirse insultado o alabado, pero optó por lo último.
—No creas, Naruto, yo no estoy más preparado para el matrimonio que mi hermano.
—Aquí están —dijo Shikamaru—. El Hokage los está buscando, hay problemas, en las fronteras de la aldea se han sido vistos varios shinobi enemigos de la aldea, vayan a investigar.
…
—Bien, solo debo de aplicar más chakra en estas heridas y sanaras pronto —aclaró Sakura al décimo y último paciente del día.
—Muchas gracias, Doctora.
La pelirrosa sonrió pasivamente, ya que cansancio la estaba envolviendo notablemente, estos días el entrenamiento había sido muy duro y el curar a todos los amigos del campamento de comerciantes la estaban dejando al límite.
Sasuke siendo aún testigo de todas las actividades realizadas por Sakura se sorprendió, el cansancio mermaba su chakra y de una u otra forma decidió ayudarla, pero no en estos momentos.
Sin embargo, algo en los alrededores estaba mal, el ambiente de repente se sintió viciado, algo se acercaba y no con buenas intenciones.
Así que un grito garrafal puso tanto en alerta a Sakura como a Sasuke, había llegado invitados no deseados.
—¡Tenemos hambre, mujer! —gritó Kigiri—. Mi amigo Gozu está hambriento y puede causar problemas sino lo alimentan.
Sakura de inmediato se puso frente a los enemigo.
—Ustedes, ¿qué hacen aquí? Esto es un campamento pacífico, así que les pido que se vayan.
—¡Ah! Mira lo que tenemos aquí, una shinobi de la aldea de Konoha, pero espera un momento, Gozu, no tiene su protector, así que no tienes injerencia aquí.
Sakura apretó los puños, estaba débil y seguro tendría que pelear.
—Pues no, no lo soy, pero aun así deben de obedecerme, ya que si mi padre se entera de esto, los perseguirá.
—¡Cielos! Realmente me provocas miedo, ¿estás conmigo, Gozu?
—Tengo hambre, quiero comer.
Las burlas de esos dos molestaron a Sakura, quien camino con decisión a correrlos del lugar, pero de dar otro paso más, Sasuke dio un brinco quedando justo en el centro de los shinobi renegados y Sakura.
«¡Sasuke!»
—Quédate fuera de esto, Sakura, estás muy débil —le ordenó a la pelirrosa dándole la espalda.
La chica la vio con mala cara, pero se puso a su lado, no era momento de jugar a la damisela en peligro.
—¿Qué haces?
—Esta es mi pelea, por lo que esa es mi pregunta, ¿tú, qué haces?
Pensaba en darle réplica, pero la voz molesta de Kigiri llamó su atención.
—¡Vaya! Así que el hijo menor de Fugaku se hace presente, ¿y dónde está el hijo del Hokage? No será divertido si solo tenemos que enfrentarte a ti, Sasuke y claro, a tu novia.
Gozu entrecerró los ojos mirando fijamente al Uchiha. —Quiero comer, ahora. —Levantando una enorme roca para lanzarla hacía a los shinobi, aunque de inmediato fue hecha añicos por el puño de la pelirrosa.
Todos los presentes se sorprendieron, la linda Doctora, sabía unos cuantos trucos, aunque Sasuke se molestó, ya que sabía bien lo cansada que estaba.
En eso Kigiri soltó su prisión de humo para atacar con su chakra de fuego, lo que era inútil al enfrentarse a un Uchiha, ya que su Sharingan le daba la visión que necesitaba y el poder del fuego era parte de su clan.
Sin embargo, pudo ver a Sakura respirando con dificultad y un poco desorientada, también pudo ver como Gozu corría hacía ella esperando derribarla.
—¡Sakura, cuidado! —gritó en advertencia.
Aunque eso no sucedió ya que al dar un ligero golpe en el piso se abrió una grieta, atrapando a su atacante, pero no consideró las bolas de fuego que venía directamente hacía ella, por lo que Sasuke corrió y lanzó su propio jutsu de fuego para luego tomar a Sakura en brazos y liberarla del peligro, aunque no fue demasiado rápido, ya que el pelirrosa perdió el conocimiento por el humo.
—¡Sakura! ¡Sakura! ¿Estás bien?
Sasuke trató de despertarla, y repente otras bombas con gas venenoso fueron lanzadas hacia ellos, así que Sasuke tuvo que brincar nuevamente con Sakura en brazos para liberarse del ataque, justo para caer en el centro de los enemigos, donde fueron rodeados, por: Rinji, Kigiri y Kihō, este último por fin daba la cara.
—Están sitiados, Sasuke, ríndanse o peleen.
El Uchiha soltó una sonrisa, la cual daba a entender que aceptaba el desafío, sin intenciones de perder.
—Bien, esto será divertido, pero me parece injusto, ustedes contra mí, la llevan de perder —aclaró mientras invocaba a su serpiente—. Aoda, cuida a Sakura.
—Sí, Sasuke.
Así, viéndose libre de atacar, el Uchiha sacó su espada para conducir su Chidori y terminar de un solo golpe la pelea.
No muy lejos de ahí, Naruto, Itachi y varios shinobi percibieron el chakra de Sasuke, y sin perder más tiempo corrieron para ayudarlo, solo que cuando llegaron a lugar logran ver que su compañero traía en brazos a Sakura, seguido de lo que parecía un grupo pequeño de comerciantes en su mayoría mujeres y niños con dirección a la aldea.
Fin del capítulo 5 / 10112019
Amor por un acuerdo / Capítulo 6 —
—¡Por Kami! —gritó el papá de Sakura al verla tan pálida—. ¿En qué estabas pensando? Te lo he dicho muchas veces —le recordó—. No pongas en peligro tu vida. Afortunadamente Sasuke estuvo ahí para ayudarte y, es por eso he reforzado mi decisión de que te casarás con él.
La pelirrosa quien estaba hasta el momento callada y acostada sobre su mullida cama, respingo y gritó sin importarle que el tan popular "Sasuke" se encontraba fuera de su habitación escuchando la conversación nada civilizada que se había desatado.
—¿Qué? Bromeas, ¿verdad? Porque yo no quiero casarme con alguien que tú hayas elegido, yo elegiré casarme a su tiempo y porque es mi vida. Te lo he dicho muchas veces, ¿hasta cuándo lo vas a intentar?
—Es lo mismo que yo pregunto, Sakura ¿Hasta cuándo? Te dije claramente que yo ayudaría a esas personas, pero no, la señorita: tengo que hacerlo a mi manera. No me escuchó.
—Yo...
—No, no he terminado aún, jovencita —dijo con algo de dificultad al respirar—. No toleraré más tu desobediencia, estarás en casa sin derecho a salir hasta que te cases, porque te casarás sin rechistar y, por último hoy bajaras a cenar para cerrar tu compromiso.
—¿Qué? Yo no acepto esas medidas, son de lo más…de lo más estúpidas.
—No, estu...
—¡Papá!
Kizashi no pudo decir nada más porque desvaneció ante los ojos de su hija, quien muy preocupada se levantó de su cama para de inmediato ayudarle, aunque con su chakra mermado la tarea se estaba volviendo complicada.
—¡Papá! —decía con desesperación, hasta que Sasuke, junto con su padre y hermano mayor entraron en su habitación.
—¿Qué sucedió? —Fue Fugaku el primero en preguntar, aunque claramente sabían qué había pasado.
—Yo... de repente se le dificultó la respiración y se desmayó.
Los hermanos Uchiha la miraron esperando sus instrucciones, puesto que ella tenía conocimientos médicos.
—Hay que llevarlo al hospital, por favor. Tsunade-sama puede ayudarlo.
Los miembros del clan Uchiha asintieron, ya con Kizashi en brazos de Sasuke e Itachi solo intercambiaron miradas sabiendo exactamente qué debían hacer y, sin esperar más salieron corriendo, dejando a Sakura y Fugaku en la habitación.
—Esperen. No se vayan sin mí. —Trató de alcanzarlos la pelirrosa.
—No te apresures, Sakura —dijo Fugaku deteniendo su carrera—. Tú también estás débil, yo te llevaré, deja que mis muchachos corran un poco para llevar a tu viejo padre al hospital.
Sakura lo miró dudosa, no sabiendo si era lo correcto hacer algo así, por lo que lentamente asintió con desconfianza.
—Por cierto, nunca me presenté formalmente, soy Uchiha Fugaku, líder del clan Uchiha y de la policía militar de Konoha, mucho gusto, Sakura.
—Mucho gusto —dijo inclinando un poco la cabeza por respeto.
—Bien, terminando esta pequeña presentación, te escoltaré hasta el hospital, seguro que mis hijos ya están ahí con tu padre.
—Imposible, no llevan ni cinco minutos.
Fugaku sonrió orgulloso. —Solo espera y lo confirmarás.
Al momento de salir de aquella enorme mansión, apareció un cuervo de la nada.
—¡Oh! Justo a tiempo, como siempre. —Dejando posar al ave de color negro en su braz.
—¿Qué eso? —preguntó Sakura al ver que retiraba una pequeño mensaje amarrado en su pata.
—Tu padre está siendo atendido por Lady Tsunade, él estará bien.
—¿Es en serio?
—¡Claro! Lee tú misma. —Entregándole la nota.
Aun incrédula, Sakura la leyó, entendiendo que su padre había recibido de inmediata atención.
—¿Podemos irnos al hospital?
—¡Eh! Sí, claro —contestó sacándola de su ensimismamiento.
…
Tsunade lo revisaba minuciosamente y extendiendo su chakra médico por el cuerpo de viejo padre de su alumna.
—Sigues tenso —le afirmó.
Kizashi chasqueo la lengua. —¿Cómo no estarlo? Tu alumna ha dejado de convertirse en un dolor de cabeza, para evolucionar a una migraña constante, dime algo Tsunade, ¿cómo la controlas?
Tsunade sonrió, sabiendo exactamente de qué hablaba el viejo comerciante. —Por si no lo has notado, a mí tampoco me presta mucha atención.
—Lo que dices es mentira —bufó molesto—. Sé que ella te respeta y no hay forma que no hagas lo que tú le pides —confeso con pesar.
Su voz delataba su intención y antes de que incluso de que tuviera tiempo de formular la idea, dijo: — ¡Ah, no! Yo no hablaré con ella para pedirle semejante locura, porque eso es lo que planeas con todo esto: una locura.
—Tsunade —suspiró—, conoces mi estado de salud, esto son pequeños avisos de lo que me espera a futuro y lo sabes bien, por eso te pedí que la entrenaras, pero ha sido contraproducente, se ha vuelto más rebelde y no hace lo que se le pide.
La Sannin sonrió con mucho gusto. —Tu hija nunca fue tímida ni débil, si es lo que tú estás pensando, solo le faltaba un poco de confianza.
—¡Bah! Tonterías, ella necesita alguien que la vigile, yo ya no puedo, sabes cuál fue última hazaña.
—Lo sé, las noticias de esparcen rápido.
—Ahora me dirás que no fue una estupidez de su parte.
—Concuerdo contigo.
—Bien, ya es un avance, supongo que me ayudarás, sabes que tiene que ser así.
Fue el turno de Tsunade de resoplar. —Yo no puedo influir en la decisiones de tu hija, pero...
—Pero ¿qué, Tsunade?
—Solo te puedo decir que hagas que se conozcan, que hablen entre ellos, Uchiha Sasuke puede resultar conveniente para tu hija.
—Lo sabía —dijo entusiasmado—. Espera un momento —reflexionó—. Esto no es una trampa, ¿verdad?
—No, claro que no —sonriendo disimuladamente —No sería capaz, yo también creo que Sakura puede ser feliz a lado de Sasuke.
—¿Así? No es que me moleste, ¿pero cómo lo sabes?
—El instinto femenino.
La risa flotó en el aire hasta que Kizashi comenzó a quejarse, en verdad su estado de salud no era muy bueno, su muerte sería inminente, ¿cuándo? No podría ser predecible.
Así que rápidamente suministró más chakra medicina para estabilizarlo.
—¡Ah! Kizashi, descansa —dijo en un susurró a su paciente que ya dormía profundamente—. Entiendo tus motivos, solo que no apruebo la forma de no dejar desprotegida a Sakura.
En cierta forma la respiración pacifica del viejo Kizashi había contagiado el ambiente, el chakra medicina de Tsunade lo había estabilizado hasta que…
—¡Padre! —Sakura entró en la habitación que le indicó la enfermera con suma urgencia y olvidándose de las reglas de hospital—. ¿Cómo estás?
—Él está bien, Sakura.
—¿¡Tsunade-sama!? Entonces, él está fuera de peligro.
—Sí, ahora me puedes explicar: ¿por qué has entrado con tal escándalo?
—Yo, lo siento —dijo con vergüenza.
La Sannin soltó un resoplido. —Ve a mi consultorio y espérame ahí, solo daré algunas instrucciones a las enfermeras, porque me supongo que te quedarás a cuidar a tu padre.
—Sí, My Lady.
Tsunade miró como su alumna salía a regañadientes de la habitación para dirigirse al que era su consultorio, sin saber y sin querer le había preparado una sorpresa a su discípula.
…
Sakura entró al consultorio de su maestra y de inmediato se topó con la mirada de la persona que no quería ver en ese momento.
—¡Sasuke! —haciéndola sonrojarse, puesto que las palabras de su padre rebotaban en su mente.
«Afortunadamente Sasuke estuvo ahí para ayudarte y, es por eso he reforzado mi decisión de que te casarás con él…»
—¡Sakura!
Fin del capítulo 6 / 10122019
Amor por un acuerdo / Capítulo 7 —
—Estás aquí.
Sasuke vio lo tímida que podría ser Sakura y eso le asombró, puesto que esa era una faceta que no había visto en la chica y eso pareció gustarle.
—Sí, así es, ¿cómo está tu papá?
—Él está bien, gracias a ti y a tu hermano, solo tendrá que quedarse una noche o dos, a lo mucho.
—Eso no fue nada, en comparación de cómo ayudaste a esas personas, realmente fue muy valiente.
La pelirrosa desvió la mirada, aún más sonrojada, sinceramente estaba acostumbrada a los halagos vacuos y con el simple objetivo de ganar su amistad o algún favor, pero algo en él en su forma le causaba cierta emoción que a pesar de sus tan avanzados estudios sobre medicina no supo descifrar esos sentimientos.
—Yo…
—¡Vaya! —sonrió ligeramente—. No tienes que sonrojarte —habló con toda intención de contrariarla.
—Yo no me estoy sonrojando. —Quiso aclarar con nulos resultados.
La risa nuevamente se dibujó calmadamente. —Como sea, ¿tú te encuentras bien?
Sakura se tomó su tiempo para contestar. —Estoy bien, y ya que estoy aquí puedo pedir que Lady Tsunade me revise, aunque claramente es agotamiento.
—Yo también lo creo, yo también la estoy esperando porque me pidió lo mismo.
—¿También te van a revisar? ¿Te sientes mal?
Sasuke sonrió de lado. —No, claro que no, ¿acaso me veo enfermo? —dijo mirándose asimismo y obligando por ende que Sakura también—. ¿Encontraste algo malo en mí? Te lo pregunto cómo la ninja-médico que eres.
La pelirrosa se sonrojó de nuevo negando con la cabeza.
—¡Oh! Muy bien, ahora te lo pregunto cómo mujer: ¿encontraste algo malo en mí?
—¿Q…qué?
Sasuke volvió a reír. —Solo es una broma, no tienes una razón para sonrojarte.
—¿Eh? Yo… buscaré a Lady Tsunade.
Dándose media vuelta para salir del lugar, pero en su camino se encontró a Itachi, el hermano mayor de Sasuke.
—Lo siento.
—No pasa nada. —Dejándola pasar para que continuara su camino, mirando a su hermano menor, sabiendo que de antemano él era el causante de la confusión de la chica.
—Aprovechándote de la situación, ¿eh?, entonces supongo que ya has decidido casarte con ella.
Sasuke levantó los hombros. —Lo estoy avaluando, viéndola bien, creo que será un bonito reto.
Un chakra hostil inundó la habitación, luego de que la persona quien lo generaba entró azotando la puerta.
—¿Con qué un bonito reto, eh?
—Lady Tsunade.
Ambos hermanos se alinearon para saludar a la Sannin como es debido.
—Itachi, necesito hablar con tu hermano, ¿nos permites? Debo aclarar algo sobre su bonito reto.
—Sí, señora.
—Bien, Uchiha, seré directa, ¿qué intenciones tienes con Sakura?
—Las intenciones que me dictaron nuestros respectivos padres, por supuesto.
—Entiendo, pero solo te diré en pocas palabras que no estoy de acuerdo con esta situación, mas no puedo intervenir, por lo que te pido te comportes a la altura de las circunstancias.
Sasuke entrecerró los ojos. —¿A qué se refiere? No entiendo.
—A que no quiero que te comportes como un patán, ¿quedó más digerible para ti? Esos jueguitos tontos no van con ella, conozco a su familia desde hace mucho y les debo… bueno, en fin eso no es de tu incumbencia.
Sasuke chasqueó su lengua. —Pues yo no planee nada de esto.
—Lo sé, ya he tratado de razonar su Kizashi y está convencido que eres lo mejor que le puede pasar a su hija.
—¡Ja! ¿Y qué hay de mí? A mí nadie me preguntó y ahora estoy comprometido con esa niña, la hija de un comerciante.
—¿La hija de un comerciante? —repitió con voz—. No cometas la tontería de subestimarla, ella es mejor que mucho shinobi que conozco.
—Ahora me tratarás de convencer que es un dechado de virtudes, ¿no? —Tsunade, se quedó en silencio. —¡Vamos! —le animó—. Muero por escuchar la lista de todas esas virtudes o me la mandaras por correo, para que lo tenga por escrito y no lo olvide.
La paciencia de Tsunade era tan endeble por lo que en cualquier momento se lanzaría contra el insolente que estaba frente a ella.
Por lo que hizo lo que cualquier persona a punto de perder los estribos, respiró hondo y jaló los hilos de su paciencia.
—No discutiré contigo, ni catalogaré a Sakura para vendértela.
—¡Ja! Demasiado tarde, su padre ya lo hizo.
—Lo sé, eso me queda claro, y puedo entender tu enojo, así que por qué no le das una oportunidad, ya que esta situación no será favorable si te cierras a…
Sasuke cruzó los brazos. —Ella tampoco me la está dando una oportunidad.
—Yo hablaré con ella, además creo que has dado un buen primer paso ayudando a su papá, muchas gracias, por él y por ella.
—¿Y qué hay con él, con su papá?
—Eso es información confidencial.
Sasuke bufó enojado. —Claro, me supongo que es la mierda de médico-paciente.
Fue el turno de Tsunade de reír. —Claro, hasta que veo al Sasuke que no guarda su compostura y explota, por lo que toma en cuenta que tendrás que mejor ser mejor persona, velo como una oportunidad al comportarte bien con Sakura —acertó a decir, mientras acomodaba un fajo de hojas—. ¿Estamos?
—Sí, Lady Tsunade.
—Ya puedes retirarte, muchas gracias.
Así fue despedido sin dejar el derecho a réplica.
…
Sasuke salió enojado de aquella habitación, con un sentimiento de odio por todos, incluyendo a su padre y a Sakura, quienes se dirigían hacia él en ese momento.
—Sasuke, ¿está Lady Tsunade en su consultorio?
—Sí, así es —contestó, dándose la vuelta para caminar lejos de ellos.
—Espera, ¿dónde vas?
—A buscar a tu otro hijo.
«Está enojado…» Pudo concluir Fugaku. —Espera un momento—le pidió— Puedes ir con Lady Tsunade, Sakura, yo regresaré por ti para ver qué te dijo sobre tu padre y sobre ti.
—Eso no es necesario, pero le agradezco. —Haciendo una inclinación.
—¡Qué dices! Pronto seremos familia, no puedo dejarte sola ante esta situación,
Sakura se sonrojó. —Sí, aun así no es necesario, yo siempre he cuidado a mi papa, estoy acostumbrada a estar sol…
—¿Sola? Pues ya no, y no aceptaré negativas, ¿o no, Sasuke?
—¡Mph! Como sea, iré a buscar a Itachi —le advirtió a su padre con voz seca, sin embargo con un tono más suave se dirigió a la chica—. Cualquier cosa estaremos en el hospital, por lo que regresaremos por ti.
La pelirrosa solo asintió, entrando al consultorio de Tsunade, mientras su padre miró perplejo la escena.
«¿Por qué cambiaste de parecer?» Pensó Fugaku, así que se aventuró a investigar. —Entonces le darás una oportunidad, ¿eh?
—A ella, no a la situación.
—¿Y qué diferencia hay?
—Todo, créeme padre todo.
…
—¡Ah! Sakura, que bueno que ya estás aquí, por favor siéntate.
—Sí, ¿cómo está mi padre?
—Él está bien y estable solo tendrá que pasar la noche aquí por protocolo, pero dime, tú ¿Cómo te encuentras?
—Yo estoy bien, ¿por qué lo preguntas?
—Pues por el compromiso.
—Es por eso —dijo sin preocupación—. Es solo otro intento sin sentido de mi padre por casarme —sonrió—. No debo del porqué inquietarme.
—Yo no lo creo, Sakura; está vez va en serio.
El semblante de su maestra hizo cambio por completo.
—¿Qué?
—Seré directa, Sakura, quiero que le des una oportunidad a Sasuke, y te lo pido en el nombre de tu padre.
—¿¡Qué!? —gritó levantándose de la silla—. ¿Desde cuándo está de su lado? Hemos hablado de este tipo de situaciones y…
—¡Sakura! Siéntate, simplemente te estoy pidiendo que le des otra oportunidad, además se lo debes, te ayudo a ti primero y ahora tu papá.
—¡Ja! Seguro que te lo pidió ese sinvergüenza.
—No, te equivocas, él no me ha dicho nada, ¿por qué habría de decirme algo? Él está tan incómodo por la situación como tú.
—¿Por qué nos hacen esto? Bueno, corrijo, ¿por qué mi papá me hace esto? Lo amo, aunque esto… que hace siempre, es decir, buscándome novio, marido, ¿acaso me oculta algo? Por favor Lady Tsunade, dime la verdad, su enfermedad ha avanzado.
La Sannin. —Tú también eres una médico, así que no podría mentirte bajo ese contexto, eso tendría que hablarlo con él.
—¿Hablarlo con él? Me está diciendo que lea entre líneas, ¿verdad?
—Sakura, solo dale una oportunidad a Sasuke, eso es lo que digo. No se negará.
—¡Ah! Entonces por eso hablaste con él.
Tsunade se le quedó viendo. —No se te escapa nade, ¡eh!
—No es eso —dijo jugueteando con sus manos—. Digo, era de esperarse, supongo.
Tsunade tomó sus manos. —Tú no estás sola, mantén esas palabras en tu mente. Ve, cuida a tu padre y trata de conocerle.
Sakura soltó sus manos y rodeó el escritorio para abrazarlo. —¡Gracias! ¡Gracias por estar aquí siempre!
—Siempre. —Regalándole una sonrisa.
Cuando salió del consultorio, lo vio ahí, esperándola.
—¿Todo bien?
Sakura levantó los hombros, ya que realmente no tenía mucho que decir.
—¿Puedo llevarte a comer?
—No has comido nada.
—Yo…vamos, no te presionaré y menos cuando tu papá está en el hospital —aclaró sonriendo—
—Supongo que tienes razón, no estaría bien si no como algo.
Fin del capítulo 7 / 28122019
Amor por un acuerdo / Capítulo 8 —
Mansión Haruno, tres días después…
Sakura entró a la recamara de su padre, luego de pedir permiso.
—Buenos días, ¿cómo te sientes el día de hoy?
—¡Oh! Mucho mejor que ayer, hija.
Sakura le regaló una cálida sonrisa. —Me alegro —respondió dejándole una charola con el desayuno listo para degustar.
Pero su padre la miró un poco decepcionado. —Sakura, ¿por qué haces eso? Eso es trabajo de las personas que nos ayudan.
La pelirrosa lo observó, recordando que su padre a veces podría algo testarudo. —Te lo he dicho cientos de veces, mi deber es cuidarte.
—Yo debería de decir eso, hija.
—Además pronto ya no te traeré tus comidas.
A Kizashi le brillaron los ojos de emoción. —¡Sakura! Eso quiere decir que ya no vivirás en esta casa, que has aceptado que serás la esposa de Sasuke.
El hecho que no quitara el dedo del renglón de ese asunto la molestó, pero decidió guardarse su malhumor para ella, ya que aún estaba recuperándose, no sería bueno alterarle los nervios como la última vez.
—No —le confirmó sonriendo, mientras su padre se hundía en la decepción—. Aunque si te sirve de consuelo hay saldré con Sasuke, de nuevo.
—¿De nuevo? —Las esperanzas reavivaron. —Ah, entonces has salido con él, ¿cuántas veces?
—No te emociones, con esta serán dos, si cuento la vez que comimos en el hospital, por lo que te importa si te dejo por un rato.
—No, no, para nada, ve y diviértete —dijo sin esconder su entusiasmo.
Sakura rodó sus ojos. —¡Eres imposible! Pero no te emociones como te dije, me estoy dando la oportunidad de conocerlo, solo eso, ¿entiendes? Solo eso, no más.
—Por algo se inicia ¿no? —agregó sin quitar un grado de felicidad a esa noticia —. Y recuerda, no le causes problemas, no quiero que se decepcione, aunque a estas alturas eso ya no importa, el contrato está cerrado.
La pelirrosa sonrió, asintiendo levemente y con una linda sonrisa, mordiéndose fuertemente la lengua para no escupirle a su padre que ella no estaba de acuerdo en sonreírle para vender la imagen de la perfecta esposa.
A los pocos minutos de dejar a su padre con el copioso desayuno, llamaron a la puerta, y Sakura tomó su bolso.
Miró el reloj y eran las diez de la mañana, ni un minuto más, ni un minuto menos, había llegado tan puntual como habían quedado, naturalmente la pelirrosa sabía que tenía que corresponder con la misma atención.
Así que salió a la puerta principal, aun sabiendo que existían personas que trabajan para ello y eran parte de su responsabilidad, pero en lugar de mirarla con buenos ojos, los empleados desaprobaban sus actitudes, siempre tan voluntariosa, una muestra más de que ella no pertenecía al linaje de los grandes clanes de Konoha.
—Buenos días, Sasuke.
Saludó propiamente, eso sí, podría ser una obstinada, pero era una obstinada educada.
—Buenos días, Sakura.
Recibió el saludo con suma corrección, pero le extraño que la pelirrosa fuera quien lo recibiera y más aún que estuviera lista para salir, y eso le agradó, era un cambio que agradecía.
Al menos ella no jugaba al hacerse la interesante.
—¿Nos vamos? —preguntó la chica al cerrar la gran puerta a sus espaldas.
Eso también lo desconcertó, pensó que tendría que entrar a saludar a su "futuro suegro", sin embargo, también le agradó, les evitó un momento incómodo.
«Bien, llevas dos puntos»
—Sasuke, nos podemos ir. —Volvió a preguntar.
—¡Oh! Sí, claro, pero ¿dónde vamos?
—A desayunar, tengo hambre, ¿ya desayunaste? Yo invito.
Obviamente que sí, sin embargo no lo admitiría, en su defensa podría alejar que no tenía ni idea de cuáles serían los planes de la pelirrosa —No, claro que no, vamos.
—¿Algún lugar que me recomiendes? Prácticamente soy nueva en la aldea.
Sasuke pensó de inmediato en el Ichiraku, pero lo descartó en el momento, seguro que ahí estaría Naruto con compañía y él no deseaba que los molestará.
—Hay muchos lugares a los que podemos ir, ¿qué te gusta comer?
—Ah, ¿esa es una pregunta?
Haciendo a Sasuke se confundiera.
—No, claro que no, fue una pregunta a consecuencia de la tuya, yo tengo mi pregunta preparada.
—Lo sé —admitió sonriendo—. Es una pequeña broma para que no estés tan tenso.
La actitud de la pelirrosa lo hizo sonreír.
«Otro más, llevas 3 puntos, Haruno»
…
Tienda de Dangos
—¡Oh! Muchas gracias, señorita —le comentó a la camarera—. Se ven deliciosos.
El Uchiha se limitó a mover la cabeza al recibir su plato.
—Buen provecho —dijeron al unísono.
El entusiasmo de la chica lo sorprendió, la última vez que comieron juntos, ella simplemente se limitó a comer y eso fue a medias, realmente el estado de su padre la preocupaba, y hoy era totalmente diferente.
—Asumo por tu sonrisa que tu papá se está recuperando.
—Sí, así es, él tenía un mejor semblante el día de hoy. —Dándole una mordida al dango que tenía entre las manos. —Además se alegró al saber que te vería hoy.
—¿Y cómo haremos la pregunta? Tú primero, yo primero.
—Tú empiezas. ¿Hay alguien en tu vida románticamente halando? ¿Una novia, quizás?
—¿Qué? Pensé que te referías a que yo preguntará primero.
—No, vamos contesta, no quiero pensar que estoy…que mi padre planea romper un relación.
Sasuke sonrió de lado —¿Y si hubiera alguien, qué harías? Recuerda que prometimos ser sinceros y no mentir.
—Claro que lo recuerdo y te contestaré, si primero respondes mi pregunta.
—Responde —dijo con cierta entonación. —Tú empezaste con la pregunta incomoda, Sakura.
La chica lo pensó un momento y debía de reconocer que era cierto. —Está bien, te contestaré: encontraría la forma de alejarme de ti, ya que no tengo derecho a separarte de tu amada, aunque sea los deseos de mi padre o haya pagado mucho a tu familia.
—Interesante, ¿y cómo lo harías?
—Yo no lo sé, aunque buscaría por todos los medios alguna forma, pero ese no es el caso, ¿verdad?
Sasuke suspiró y sería una forma de deshacerse de la chica, aunque iba de por medio el orgullo del su clan. —No, no es el caso, puedes alegrarte o lamentarte.
—Yo no sé definir qué sentir en estos momentos para serte franca, pero yo tampoco tengo a nadie, ahora tú también puedes alegrarte o lamentarte. —Finalizando su dialogo con una sonrisa.
Sasuke sabía de ese pequeño detalle de antemano, gracias a las investigaciones de sus amigos del grupo Taka.
—Me alegra.
—¿Te alegra?
—Sí, por supuesto, porque yo tendría que haber peleado con tu amado y derrotarlo, estoy seguro que me odiarías por eso, claro si fuera el caso.
—Eso suena muy machista, ¿sabes? —Sonó molesta.
Sasuke frunció el ceño. —Es solo la verdad, quiero ser sincero contigo.
—Te lo agradezco, Sasuke, aunque realmente no me guste la respuesta —dijo entre bocado y bocado de dango—. Dado que yo pregunté primero, dime cuál es tu pregunta.
—¿Cómo visualizas tu matrimonio?
Sakura repitió la pregunta de Sasuke en su cabeza varias veces, y Sasuke se dio cuenta que ni él tenía una respuesta para ello.
—Francamente, no tengo una respuesta para esa pregunta, aunque me gustaría tener un matrimonio donde sea amada, respetada y que bueno mi esposo fuera honesto y sincero, sé que no todo tiene que ser color de rosa, claro que tendríamos problemas y más con los hijos, además que haya libertad.
—¿Libertad para estar con otras personas? Porque ibas muy bien.
—No me malentiendas —aclaró molesta—. No habló de ese tipo de libertad, hablo del tipo donde me permitieran convertirme en lo que más deseo.
—¿Y qué es lo que más deseas, Sakura?
—Convertirme en una nin…
—¡Sasuke! —se escucharon los gritos de una mujer desesperada— No me dejes Sasuke, yo te amo
—¿Qué esto? —preguntó enfadado y levantándose al punto de querer aniquilar a alguien. —¿Quién carajos eres tú?
—Tu novia —dijo con un tono realmente triste.
—¿Novia? —repitieron al unísono, Sasuke y Sakura.
—Yo no tengo novia, ¿qué clase de perjurio es esto? —habló con un tono mortal, que sin duda dejaba la clara predicción de un asesinato.
En ese momento Sakura habló: —Sasuke, me mentiste —llamando la atención de los presentes.
Sasuke había olvidado por completo a la pelirrosa.
—¿De qué demonios hablas, Sakura? Esto no es mi…
—¿Novia? Ya lo sé, pero lo que no me dijiste es que tenías amigos, así que porque no le invitas a sentarse, claro a él y los otros dos que están ocultos detrás de la puerta y seguimos platicando.
Eso hizo sonreír al Uchiha y poner nervioso a Suigetsu, ella se había dado cuenta, había ganado otro punto y ya sumaban cuatro, bien por la chica.
Así que Sasuke por respeto a la chica, invitó a sentarse a sus amigos, Suigetsu, Naruto y Jūgo.
Después de las respectivas presentaciones, Sasuke maldijo a sus amigos, aun no estaba listo para que ellos se relacionaran, no sabía que esperar con la chica Haruno, aunque ciertamente se divirtió a su manera.
…
Camino a la residencia Haruno
Sakura caminaba junto a Sasuke, la chica aun sonreía por las bobadas de sus amigos, así que llegando a la entrada de la mansión.
—Siempre es así.
—¿A qué te refieres, Sakura?
—Tus amigos.
—¡Oh! Lamento su actuación ello lo hicieron porque…
—Porque te estiman —terminó la frase por él— Me encantaría tener amigos como ellos.
Sin darse cuenta, Sakura había revelado lo solitaria que era su vida, él nunca estaba solo, bueno, no después de conocer a Naruto, realmente era un fastidio, pero ahora debía aceptar que era uno de sus amigos más cercanos, y qué hablar de Suigetsu y Jūgo, a ellos también los consideraba sus amigos, en un torcido concepto.
Así, Sasuke se despidió de Sakura.
La pelirrosa lo miró brincar por los edificios, pensando que gracias a sus compañeros no terminaron su sesión de preguntas para conocerse, pero eso realmente ya no importaba, puesto Sakura ya tenía un plan de escape.
Fin del capítulo 8 / 29122019
Amor por un acuerdo / Capítulo 9 —
Mansión Haruno
Kizashi miraba a su hija, mientras ella cariñosamente lo arropaba a pesar que el sol ya había despuntado hace un rato, ya que el frío de la mañana aún se percibía.
—Ya, ¿qué pasa, papá? —sonriéndole— Si vas a preguntar algo mejor ya dime, tu mirada es muy fácil de leer.
El bigote blanquizco del señor Haruno comenzó a moverse al compás de la risa que emitía con algo de esfuerzo.
—No puedo ocultarte nada, ¿qué tal vas con, Sasuke? —preguntó con una picara voz—. Sé que tienes varios días saliendo con él a platicar, ¿ya te dio un beso?
—¡Papá! ¿Qué clase de pregunta es esa?
—Pues una muy natural, supongo.
La pelirrosa se sentía avergonzada, no estaba acostumbrada a este tipo de pláticas con su padre, y más sabiendo que tenía una doble intención.
—¿Qué? ¿Acaso no es normal? Entre parejas suelen darse beso y algo más…
Su hija sacó los ojos, su padre tenía un punto, solo que ellos no era una pareja normal.
—Pues no, además él no es mi novio.
—Claro tienes razón, no es tu novio, es tu prometido, ¿no?
—No, por supuesto que no, solo somos amigos.
—Ah, amigos, ya es un avance, eso quiere decir...
—Quiere decir que no te hagas ilusiones.
Su padre frunció el ceño, Sakura era muy testaruda para reconocerlo, pero él sabía perfectamente que ella daría su brazo a torcer, así que deliberadamente dejó pasar su comentario.
—¿Cuándo lo vas a volver a ver? —preguntó tomando la taza que le ofrecía su hija con té.
Con resignación, tuvo responder. —Hoy no, tengo que visitar a Tsunade-Sama.
—Ah, así que eso es lo que te tiene tan contenta, lo había olvidado por completo —sonrió en consecuencia—. Pues mucha suerte, hija todo saldrá bien, ¿te veré por la tarde?
—Yo espero, y será para celebrar, de eso estoy segura.
—Yo creo que así será, es más pediré una gran cena e invitaré a los Uchiha y…
—Padre, me perdiste después de la palabra invitaré —dijo soltando un gran suspiro—, pero te daré créditos por siempre buscar en cada momento incluir a los Uchiha.
—No a los Uchiha, sino a Sasuke.
Sakura movió su cabeza, ya no pelearía con su padre, estaba segura que después de hablar con su maestra este calvario terminaría, así que no estaría bien incomodar a su padre, y más sabiendo que su estado de salud era endeble.
—Nos vemos en un rato, solo descansa, recuerda que tienes que cuidarte, no estás bien completamente.
Camino hacia la puerta.
—Sakura, no te vayas aún, dime ¿Qué te pareció mi idea?
La chica sonrió. —Cuando llegue hablaremos, por favor no hagas nada, primero quiero saber el resultado de la plática y luego podremos organizar la famosa cena que tienes en mente.
Esas fueron sus palabras, antes de salir por la puerta sin mirar a su padre.
—Cariño, mucha suerte, todo saldrá de maravilla, ya lo verás.
Kizashi pronunció esas palabras con un tono que si lo hubiera escuchado su hija lo desconocería, entrecerró los ojos, tomó la pequeña nota que le habían llevado por la mañana y que tenía muy bien escondida entre sus ropas, la desdobló y leyó con entera satisfacción:
«La cosecha no sirvió»
Kizashi tomó la nota y la sumergió en la taza de té, deshaciéndose del pedazo de papel, acompañado de una indiscutible alegría, demostrándose nuevamente que no había nada que el dinero no pudiera comprar.
Casi todas las aristas se estaban cerrando, en poco tiempo esto sería una gran fiesta.
…
Hospital de Konoha
Sakura dio otro puñetazo. —¡Es increíble! —gritó molesta— Realmente son unos estúpido, retrogradas, insulsos y…
—¡Sakura! Cálmate.
La Sannin también estaba muy molesta, pero guardaba todo su enojo no sería bueno demostrarlo y más en estas circunstancias.
—Pero Lady Tsunade, yo puedo ayudar, puedo hacer la diferencia, ¿por qué me rechazan? Usted me preparó —dijo bufando—. Yo puedo ser de mucha ayuda. —Sakura le miró con alta frustración en sus ojos, después de volver a leer tan ridículo documento.
—Ya te lo he dicho, no tienes que convencerme a mí.
—Es tan decepcionante.
—Lo sé. —Dejando salir un suspiro, ya que ni siquiera sus influencias pudieron ayudar a Sakura a que le permitieran presentar el examen para convertirse en una ninja-médico oficialmente.
¿El pretexto? O la justificación, simple fue: No había estudiado en la academia ninja. Bueno, ni su padre prometiendo apoyo a medio Konoha lo logró, las reglas estaban dictadas y la única manera de lograr que esas reglas se torciera un poco, serían si ella pertenecieran alguno de los clanes que formaban el alto mundo shinobi.
—Esto me está dejando un camino, ¿no?
Tsunade suspiró, sabiendo muy bien a lo que se refería.
—Lo sé, cariño. —Le abrazó. —Konoha era la última oportunidad que tenías para presentar el examen, no te están dejando otra salida.
La pelirrosa se soltó un momento del abrazo, las lágrimas ya no era opción, el llanto quedó de lado hace tanto tiempo que simplemente dijo: —Bueno, supongo que con todo esto mi padre será sumamente feliz y no solo él.
—¿Estás segura?
—No, en realidad no, pero dado que tengo la solución creo que tendré que aprovecharla.
—¿Y crees que él acepte?
Sakura soltó un bufido. —No lo sé, tendré que hablar con él y llegar a un acuerdo, es tanto como cambiar de bando.
Tsunade miró a su alumna y pensó que tal vez después de todo no sería tan malo, Sakura se casaría con Sasuke, y sin duda la pelirrosa tenía razón, Kizashi haría una fiesta enorme al enterarse de la decisión de su hija, ella dejaría de ser una Haruno para convertirse en una Uchiha.
El plan de convertirse en una ninja-médico e independizarse se había ido al trasto, y tal parecía que no habría otra solución.
…
Mansión Haruno
Kizashi estornudó de nuevo, siendo observado detenidamente por su amigo.
—¿Estás bien, Kizashi? No deberías de haberte levantado, aun estás débil, has estornudado más de tres veces en todo este tiempo.
—Tonterías, Fugaku —sonriendo de lado—. No hay tiempo para descansar, debemos de terminar de planear una boda —comentó luego de tomar todas las cotizaciones para los preparativos— ¡Oh mira! Estos arreglos son lindos a mi Sakura siempre le han gustado este tipo de flores, quiero que llenen el salón con ellas.
—Pero esto es mucho dinero, y si al final no se casan, ¿qué vas hacer? Deberías de confirmarlo primero.
Kizashi fue la primera vez que miró a Fugaku de mala manera.
—No digas eso, tenemos un contrato y sabes qué pasaría si este no se cumple.
La pequeña habitación quedó en silencio y la batalla de voluntades parecía empezar a brotar, pero de inmediato el rostro de Kizashi se suavizó y empezó a reír.
—Vamos, Fugaku, debemos terminar esto, casi puedo apostarte que no tardarán en dar su brazo a torcer.
El líder del clan Uchiha se sorprendió con la seguridad con la que hablaba su viejo amigo y no le quedó más que confiar en él y su instinto, al fin y al cabo su éxito en sus múltiples negocios lo respaldaban.
Las dudas de Fugaku no complacían en nada a Kizashi, así que tuvo que presionar un poco, claro de forma sutil, además ya había pagado por adelantado y su hijo aún no se decidía.
—¿Has tenido noticias de Obito?
El Uchiha gruñó por lo bajo. —No, siguen tras de él, pero no se ha tenido noticias de su actual paradero.
—Ya veo. —Dejando en su tono de voz una preocupación.
—Pero todo está controlado, así que mejor dediquemos a cerrar estos detalles como bien dices, tal vez este mismo fin de semana tengamos una fiesta.
—¡Oh! Ruego por ello, Fugaku, ruego por ello —decretó sin dudar—. Pero mira, el menú realmente suena apetitoso con un buen sake será algo que sin duda los invitados agradecerán.
La sonrisa de Fugaku resultó ser sincera, aun y cuando debía de aceptar que toda esta situación le resultaba muy incómoda.
…
Departamento de la policía militar de Konoha
Sakura entró al departamento de la policía militar de Konoha, no estaba muy segura de lo que haría o si encontraría a Sasuke ahí, pero debía preguntar para que al menos le dijeran dónde encontrarlo, ya que el primer lugar no lo encontró, debió de saber que él tenía un trabajo como shinobi y que no estaría en su casa retozando.
El movimiento en el lugar sin duda era caótico, todos parecían estar corriendo cómo si algo los estuviera persiguiendo, así que estudió a los presentes y se acercó al único shinobi que se veía menos estresado.
—Buenos días, disculpe.
—Buenos días —dijo sin mirarla— Sí desea levantar alguna denuncia debe de ir a la siguiente oficina, la que está a su derecha.
—Eh, no, estoy buscando a Uchiha Sasuke, ¿está aquí?
El solo mencionar el nombre hizo que la mirará. —Sí, ¿quién le busca?
—Sakura, su prometida —titubeo al decirlo.
Esas palabras le valieron para que le mirará con más detalle, mientras gritaba. —¡Sasuke! Aquí te buscan.
El Uchiha, quien se encontraba encerrado en una de las oficinas leyendo expedientes tratando de averiguar cuál sería el siguiente paso de su tío, se levantó molestó.
—¿Quién carajos me busca? Dejé claro que no quería ser molestado.
—Tu prometida —sonriendo de lado— Tu linda y hermosa prometida, Sakura, ¿verdad, preciosa?
La pelirrosa solo se sonrojo, aguantando el deseo de golpear al tipo que tenía enfrente.
En tanto Sasuke salió apresurado, tratando de discernir qué demonios le pasaba a esa chica para entrar y autonombrarse como su prometida.
—¿Qué haces aquí?
Fue lo primero que preguntó, sin dejar de observar que todos los ojos están sobre ella, siendo que el ajetreo que había hace un momento se convirtió en un silencio plausible.
—¡Sasuke! Estás aquí —sonrió muy avergonzada.
—¿Qué haces aquí? —Volvió a preguntar.
—Yo…
Pero antes de que pudiera decir algo. —¿Y qué están viendo ustedes, sigan trabajando? —Sasuke había gritado en todo lo alto, solo que eso no bastó ya que las rechiflas y las burlas no pararon.
El hijo menor de Fugaku gruñó y tomó a Sakura por su mano. —Ven, estos tarados no nos dejarán hablar.
—¿Eh? Sí.
Sasuke jalaba a la pelirrosa fuera del recinto, alejada de todas las miradas morbosas que ahora recaían en ella, mientras murmuraba palabras ininteligibles sobre la razón de buscarlo y declarar ante todos que era su prometida.
—Sakura, les has dicho a todos que eres mí prometida, ¿cuál es tu juego? —Le preguntó de frente alejados del bullicio.
—Yo…lo siento, pero aceptó casarme contigo.
Fin del capítulo 9 / 18012020
Amor por un acuerdo / Capítulo 10 —
—¿Qué dices, Sakura?
La chica nerviosa se alejó unos pasos de Sasuke, pero volvió a repetir. —Que vengo a decirte que aceptó ser tu esposa.
El Uchiha entrecerró los ojos, algo se traía entre manos. —Bien, ¿qué pasó? ¿Por qué ese cambio tan repentino?
La pelirrosa se puso un poco nerviosa, cómo decirle la verdad, no habría otra forma de cumplir su sueño si ella no pertenecía un clan de renombre y dado que su clan de origen no lo era, la única salida sería el matrimonio.
—Pues lo pensé bien y creo que es la única forma que mi padre esté tranquilo, hablé con él y… bueno creo que no estaría bien enfadarlo, así que si su tranquilidad es que yo me case contigo pues que así sea, y creo que es lo mismos para ti y tu familia.
—¿Y qué gano yo con esto? —preguntó sin reparos— Porque tú no me amas y sabes muy bien que yo tampoco, ¿qué clase de matrimonio sería?
Sakura se sonrojó y contuvo el aire en sus pulmones, sabía que eso era una verdad irrefutable, dándole a entender que la rechazaba y si lo veía desde otro enfoque, estaba actuando al igual que su padre, así que la fruta no cae lejos del árbol.
Quién era ella para tratar de manipular a las personas y más obligarlos a realizar algo que ellos no querían.
—Además yo diría que sigamos frecu…
—Esto fue un error, seguramente tú amas a alguien —Sakura no le dejó terminar. —Debo de irme, lo siento, yo hablaré con mi padre y encontraré la manera de solucionar esto, te lo prometo, desde hoy mi padre y yo no les molestaremos más. Te doy las gracias por todo y sobre todo por la ayuda que nos brindaste. Fue un placer conocerte.
Sakura realizó una pequeña inclinación de su cabeza para luego acercarse a la puerta.
De nueva cuenta Sasuke se sorprendió.
—Espera, ¿y qué pasará con tu padre? Además ya les dijiste a todos que tú eres mi prometida
La pelirrosa soltó un bufido. —No quiero ser maleducada ni escucharme grosera, pero ese no es tu problema. Hasta nunca.
Sakura se alejó del Uchiha dejándolo sin palabras, por fin había conseguido desligarse de ese acuerdo, aunque en cierta forma tenía el sabor de haber sido rechazado de alguna manera, además sintió que había perdido algo, porque definitivamente quería seguir tratando a Sakura, es más, eso es lo que iba ofrecerle, pues tenía que ser honesto consigo mismo, esa chica no le era todo indiferente y sentía que lo había dejado como estúpido.
«¿Por qué tendrá que ser tan cabeza dura?» Fue la última pregunta que cruzó por su mente, antes de salir tras de ella.
…
—Adiós, señorita, su prometido es muy rápido, espero que lo haya disfrutado —Se despidió con un tono que dejaba pensar en cosas sucias y obscenas.
—Lo siento, no sé a qué se refiere, pero agradeceré que me respete.
Fue la voz enérgica de la chica, que junto con el silencio que prevaleció en el recinto le acompañó hasta que Sakura llegó a la puerta de salida.
Sin embargo las rechiflas y las burlas no esperaron más, fue un escándalo en el departamento de la policía de Konoha.
…
En la salida del recinto, Sakura fue interceptada por Fugaku Uchiha.
—Sakura, hija, ¿viniste a ver a Sasuke? Vamos yo te escoltaré.
—Señor Fugaku, ¿cómo está? —dijo sin dar una respuesta en concreto.
El Uchiha no era tonto, sabía que algo había pasado ente ella y su hijo, y algo no muy bueno. —Bien, vengo de tu casa, tu padre va mejorando poco a poco, aunque el espera que acepten, ¿cómo vas con Sasuke? Puede llegar a ser un dolor de cabeza.
—¡Oh! Claro que no —le miró con una pequeña sonrisa —. Pero me alegro verle, ya que debo de decirle lo mismo que a su hijo le dije.
—¿Así? —preguntó con cierta inquietud, seguramente algo no estaba bien.
—Sí…
El patriarca asintió con la cabeza. —Bien, antes de que digas algo, si mi hijo actuó de forma impropia contigo le reprenderé.
La chica se sonrojó.
—Eh, no, no, claro que no, más bien fue al revés.
—Ah, entonces debo de entender que quisiste compórtate de forma impropia con mi hijo, bueno, yo no esperaba que tú hicieras ese tipo de confesiones y menos al padre de tu…
—¡No! —le negó casi en un grito—. Yo no…creo que empezaré de nuevo: Señor Fugaku lo que le dije a su hijo, le concierte a usted y su familia.
—Bien, quieres pasar a mi oficina, creo que estaremos más cómodos y podrás platicarme lo que consideres necesario.
—No, no, será rápido, solo quiero decirle qué…
—Ah, ahí estás Sakura.
—¿Sasuke?
—¡Oh! Hijo, es bueno verte, justo estábamos hablando de ti.
—¿Ah, sí? ¿Y se puede saber de qué hablaban? —preguntó sin dejar de mirar a Sakura—. Espero que no le hayas dicho nada, porque es una noticia que deberíamos de decirles juntos. —Atrayendo a la pelirrosa hacia él.
—Eso me intriga aún más, pero ya que están juntos me pueden dar un adelanto o me van a decir.
Sasuke miró a Sakura y sabiendo lo que vendría después dijo: —Pues hemos decidido casarnos.
—¿Qué? —musitó.
—Pues muchas felicidades —les dijo sin mucha euforia, tratando de guardar la compostura, ya que algo no sonaba bien— Pero no los veo muy convencido.
Sasuke sonrió de lado. —¡Ah! Seguro son los nervios, ¿verdad, Sakura?
La pelirrosa decidió seguir el juego hasta no hablar con Sasuke y saber lo que pretendía.
—Sí, son los nervios —le sonrió—. No todos los días una chica decide casarse.
Fugaku los vio con sospecha, algo había pasado entre esos dos, que aunque el resultado pareció provechoso para todos lo mejor sería averiguarlo, la hija de su amigo no se veía nada convencida.
—Ahora, si nos permites, debo de hablar con mi chica.
Su padre asintió con la cabeza. —Te espero en casa.
—Ahí estaré. Vamos, Sakura.
—¿Dónde vamos?
—Ven.
—Pero ¿dónde vamos?
El Uchiha la miró solo diciendo. —Donde podemos hablar.
…
Distrito Uchiha
Sakura miró a su alrededor y preguntó sin demora: —¿Qué te hizo cambiar de opinión?
Sasuke levantó los hombros con indiferencia ante la pregunta de Sakura. —Pensé en lo que me dijiste, y creo que bueno, si nos casamos podrías ayudar a tu padre y yo a mi familia, creo que es un buen trato.
—¿Y lo que dijiste?
—¿Qué dije?
La chica se sonrojó. —Bueno, eso de que tú y yo no estamos enamorados, seguramente tienes alguna novia o estás enamorado.
—Ah, eso. —Otra vez con ese tono que le restaba importancia. —Eso es importante, porque debemos de aclarar esos puntos: yo no tengo novia ni siquiera un amor platónico, por lo que te ofrezco una tregua.
—¿Una tregua?
—Sí, casémonos y sigamos conociéndonos, yo no te exigiré nada —aclaró soltando un suspiro— ¿Qué dices?
—Yo, pero y si no sale bien, digo fuiste muy claro en decir que no me amas, es más ni siquiera te gusto, lo podría apostar.
Sasuke sonrío de lado. —Ah, ¿Y qué apostarías?
—¿Qué?
—Dime, ¿qué apostarías? Porque si me conviene puedo aceptar la apuesta, para mí sería algo seguro.
—No entiendo.
Sasuke chasqueó la lengua. —Tú no eres tonta, sabes bien lo que quiero decir, tú me gustas. —Esas palabras la hicieron sonrojar. —Eres muy bonita y agradable.
—¡Sasuke!
—¿Qué te asombra? Supongo que escuchas esos halagos muy seguido.
—No, en verdad que no, la gente no me quiere cerca por quien es mi padre, ¿y dime dónde estamos? Nunca había visto este lago —preguntó mirando el lugar.
—Tu futuro hogar.
—¿Qué este lago?
—¡Oh sí! Este lago es parte del clan Uchiha.
—Sorprendente —musitó Sakura.
Sasuke observó detenidamente a Sakura y su capacidad de impresionarse con algo tan simple como un lago, por lo que aquello le hizo pensar en muchas cosas y entre ellas reafirmar que realmente esa chica no le era indiferente, nada indiferente.
—Sí, es sorprendente, aquí solemos entrenar solo los de la clan Uchiha
—¿Entrenar? Pero yo podría…
—Ah, así que tú también entrenas, no lo sabía.
—¡Oh! No, no yo no entreno —aclaró al instante—. Yo no soy una shinobi.
—No me lo pareció aquella vez en el bosque —replicó, dudando de sus palabras.
—Bueno, mi padre buscó quien me entrenará, pero sufrí la misma suerte de él, ya sabes, no fui aceptada en la academia ninja, así que simplemente me dediqué a estudiar con los instructores particulares que fueron pagados por mi padre fuera del mundo ninja.
La explicación de la pelirrosa no le convenció del todo, aun así lo dejó pasar de lado. —Entonces, ¿aceptas la tregua?
La pelirrosa sonrió. —Es una extraña proposición, ¿no? Es fuera de lo convencional.
—Bueno, todo esto está fuera de lo convencional.
—Sí, acepto la tregua. —Extendiendo su mano para cerrar el trato.
Sasuke tomó su mano, el trato estaba sellado. —Ahora, regresando al tema de la apuesta, ¿qué estás dispuesta a perder? Porque como dije para mi es una apuesta segura.
Sakura pudo leer entre líneas el mensaje oculto que Sasuke le quería transmitir y eso la hizo sonreír, puesto que para ella, el resultado sería lo mismo, es decir, terminaría siendo un empate y mientras el Uchiha esperaba la respuesta, Sakura se acercó a él sin perder ni un momento de vista sus ojos, se puso de puntillas y le besó en la mejilla, dulce y solo rozando un poco su piel con su labios.
—Tu apuesta no es tan segura. —Fue todo lo que dijo Sakura
Su actitud le sorprendió mucho al Uchiha. —Ya veo, eso quiere decir que vamos por buen camino, ya que sería un empate.
—Sí, supongo que sí. ¿Qué sigue después de esto?
—Informarle a tu padre, aunque creo que mi padre ya se habrá encargado de eso.
…
Notas de GaliHaruno: En este punto de la historia nos encontramos en el día de la boda, justo donde empieza el prólogo…
…
Mansión Uchiha, unos días después.
Sasuke comenzó a buscar a Sakura, a quien había perdido en un momento después de la deslumbrante boda, así que en su camino encontró a su amigo y a Tsunade.
—¡Teme! —gritó abriendo sus brazos para felicitarlo—. ¡Ah! Estoy muy contento y creo que tú también, mira que no todos los días celebras la boda de tu mejor amigo.
—Sí.
—¡Qué respuesta tan animada, Uchiha! —Fue la voz de Tsunade. —Mira que no todos los días te casas con una linda jovencita, la cual fue mi alumna.
—¡Qué tal! Te sacaste un premio, todo en el mismo paquete —comentó Naruto—. Sakura es linda, rica y fue entrenada por una Sannin, como nosotros.
—¿Entrenada? Es decir que tú fuiste su maestra.
—Pues sí, yo soy fui su maestra, ¿acaso no lo sabías? Ella tuvo entrenamiento shinobi por varios años.
Sasuke se sentía como un estúpido, Sakura le había mentido, puesto que ella le comentó del supuesto entrenamiento, pero jamás le dijo que la mismísima Lady Tsunade había sido su maestra y eso sin duda provocó que Sasuke se viera como un estúpido al no saber nada de su esposa.
—¿Es en serio? Hasta yo lo sabía, Teme.
—Cállate, Dobe, ahora si me disculpan iré a buscar a mi esposa.
El recién casado buscó por varios minutos a Sakura, pero no lo pudo encontrar, así que se detuvo en uno de los extremos del lugar, esperando verla, pero al que vio fue a su padre, quien se acercaba a él.
Fin del capítulo 10 / 25012020
Amor por un acuerdo / Capítulo 11 —
Este capítulo está adornado con un poco de lime...
Sasuke fue en dirección al lago donde suele entrenar con su padre y hermano, parecía ridículo, pero tenía que hacer ejercicio y librarse de toda la tensión acumulada, aún con la tregua esto se estaba complicando.
Cuando de repente detuvo su paso apresurado, como si alguien le hubiera puesto un freno, miró hacia arriba para resoplar de forma cansina y algo decepcionado.
«¿Qué estoy haciendo?» se recrimino. «Ella no tiene la culpa de esta situación.»
Dio media vuelta y fue donde Sakura, quien seguramente se estaría preparando para dormir.
…
Las ayudantes de Sakura estaban terminando de quitarle el vestido que había lucido en la fiesta, no fue tan incómodo como el traje nupcial, ya que ella había elegido un traje más sencillo y fácil de manipular.
Naoki, una de las chicas más jóvenes que trabajaba dentro de la casa vio como Sakura se acomodaba su largo cabello rosado, negándose a que le ayudaran a realizar labores que ella mis hacía a diario sin necesidad de ayuda, aun y cuando vivía en la opulencia.
—Debemos de asistirla, es nuestro trabajo, además su cabello es tan largo y bonito que necesita un cuidado especial que nosotras podemos darle.
La pelirrosa sonrió amistosamente. —Muchas gracias, es verdad, mi cabello es muy largo, pero poco práctico, desde hace tiempo he pensado en cortarlo, aunque por suplica de mi padre no lo he hecho —soltando una risilla con maldad—. Naoki, ¿qué tal si me lo cortas ahora?, eso nos ahorraría tiempo.
—¡Señorita! —dijo nerviosa intercambiando miradas con sus compañeras—, yo no puedo, es decir, es tan lindo y brillante que sería una pena que se lo cortara.
—Sí, señorita, por favor no nos ponga en este predicamento, el señor Sasuke se pueden molestar.
—Es simple cabello, saben que crecerá, por favor dame unas tijeras que yo lo cortaré.
—No te atrevas, Sakura.
Entró su esposo justo cuando la pelirrosa había tomado ella misma las tijeras.
—¿Sasuke?
—Retírense —ordenó sin mirar a la dos mucamas que estaban con su esposa—. No lo hagas, el cabello crece, sí, solo que te tomará mucho tiempo recuperar su belleza.
—Sasuke, ¿tú también? Este cabello es impráctico para mis labores diarias.
Al Uchiha le dio risa de la cara enfurruñada de su esposa al no poderse salir con la suya.
—¡Vaya!, salí de la casa de un dictador para estar frente a otro dictador.
Sasuke volvió a reírse, él pensó que la encontraría llorando lamentando su nueva vida, sin en cambio, está ahí frente al espejo tratando de cortar su cabello y poniendo en aprietos a las mucamas.
—Bueno y sí lo corto un poco —le preguntó Sasuke.
—No, Sakura, esto no es negociable.
—Dame una buena razón.
—Simplemente porque me encanta —dijo a su oído aprovechando la oportunidad de abrazarla.
—Sasuke —dijo sin entender lo que planeaba—. ¿Qué haces?
—Nada, solo le quiero dar un beso de buenas noches a mi esposa.
—No te entiendo, casi me dijiste que no era digna de ti.
—Yo no recuerdo haberte dicho algo así —acercando sus labios cada vez más a los de la pelirrosa —sonriendo complacido.
—Esto no estaba en el acuerdo.
—Sakura, si vamos a vivir de ahora en adelante como un matrimonio, debemos encontrar cosas que nos agraden el uno del otro, o debo de recordarte que tú dijiste que yo te gusto, ¿o eso es mentira?
—Bueno, no, no lo es —Logró soltarse y escapar de Sasuke, quién no dejaba de reír complacido, acorralándola de nuevo.
—Ya dimos el primer paso. —Dándole un beso y saciando sus ganas de besarla, porque no era mentira, realmente ella le gustaba.
El beso fue tierno y cariñoso con el objetivo de empezar a conocerse, sin sus padres o acuerdos de por medio.
Este beso tan inocente como el que ella le había dado hace unos días, pero con este beso no debía de llegar más allá, porque Sasuke no tenía intenciones de tomarla sin conocerla y ella estaba en la misma posición, sin en cambio, despertó la curiosidad haciéndolos tambalear y ahora no se detendrían.
—Tú me gustas, tu cabello, tu sonrisa, tu figura, tus ojos. —Empezó enlistar una serie de cosas, mientras la besaba.
—¿Qué dices? —preguntó Sakura correspondiendo cada beso.
—Solo digo lo que me gusta de ti, tú turno.
—¿Mi turno?
—Sí, yo podría continuar, pero quiero oír qué te gusta de mí.
La chica sonrío. —Ah, tú me gustas, tus manos, tu boca y lo que más me gustas es cómo besas.
Sasuke sonrió. —¿En serio? Entonces, probemos otra cosa.
Su boca comenzó a viajar poco a poco por su cuello y degustar el camino que le llevaba hasta su pecho, haciendo que Sakura experimentará sensaciones volátiles que la hacía suspirar y clamar más.
—He descubierto que a mí también me gusta besarte y explorarte con mis labios, Sakura.
En respuesta la pelirrosa volvió suspirar y sin más dijo: —Mi Sasuke, mi Sasuke.
Su nombre en su voz, resaltaba la fogosidad que iba incrementando, por lo que sin más, el Uchiha la recostó.
—Dime, qué más te gusta de mí, porque te puedo decir que la suavidad de tu piel, de tus pechos me ha causado curiosidad si todo en ti es así de suave como terciopelo.
—Sasuke.
El Uchiha sonrió de lado y retiro poco a poco lo que no era necesario, debía de comprobar su teoría en relación a su suavidad, así que continúo tocando, acariciando cada parte hasta revelar que estaba en lo cierto, la piel de Sakura era suave y aterciopelada.
—Oh, Sasuke, me gusta...me gusta lo que estás haciendo.
—Y esto te gustará más —declaró al comprobar que ya estaba lista con dos dedos que profanaron el lugar entre sus piernas—. Ahora respira —le pidió al momento de introducirse en ella con gran facilidad, haciéndola no solo gemir sino disfrutar.
El Uchiha se percató que no era su primera vez, aunque tampoco demostraba tener una gran experiencia, por lo que sin reparos incremento los movimientos en intensidad y rapidez, arrastrándola a un lugar inexplorado, pero que la hacía gozar, en tanto Sasuke quería llegar hasta el límite, tocar su alma y quedarse ahí hasta explotar juntos.
—Sasuke —dijo su nombre, pidiendo algo que no sabía exactamente que era, pero que necesitaba con gran ahínco—. Sasuke —continúo diciendo y eso lo estaba enloqueciendo.
La tomó por las caderas y empujo dejándola vulnerable a todas esas sensaciones, era una madeja de sentimientos que estallaba cada vez que él tocaba su centro.
—Oh, Sakura —pronunció con un último empujón dejando su huella no solo en su cuerpo sino en su alma y corazón, desplomándose sobre ella con cuidado de no lastimarla, le era difícil separarse de ella de su olor y calidez.
Por lo que sin más le dio un beso como el que había dado pie a la revolución de sentimientos, considerándose un buen comienzo para este matrimonio celebrado por un simple acuerdo, aunque le quedaba una duda que tenía que saber.
—No fue tu primera vez, ¿verdad?
—No, yo...
—¡Shh! No digas más, eso no importa él fue tu pasado, yo soy tu presente y futuro, y me alegra que haya sido así no me hubiera gustado lastimarte, ahora descansa.
Sakura le sonrió y se dispuso hacer lo que le pedía su esposo, es decir, descansar.
Fin del capítulo 11 / 26012020
Amor por un acuerdo / Capítulo 12 —
Distrito Uchiha
La información es poder…
Esa frase cobraba sentido cada vez más para la persona que miraba por la ventana, mientras esperaba a un invitado, por lo tuvo que salir de la fiesta de su hija para no faltar a tan importante reunión, sin saber que la fiesta había llegado a su fin.
«Faltaba poco» pensó luego de observar el reloj y comprobar la hora establecida para la reunión, la cual fue estrictamente planeada porque sabía perfectamente que el shinobi al que esperaba realmente era inteligente, pero no más él o al menos eso esperaba, además su apuesta era alta, y no perdería, ya que flaquear a estas alturas y fallar tendría consecuencias graves, y no solo para él.
…
Sasuke miró a la que ahora era su esposa, admirando cada detalle de su rostro seguido de su cabello de ese color tan peculiar hacían que su mirada se perdiera en esas hebras que lo invitaban a comprobar su suavidad.
Se preguntó si realmente esto funcionaría, si este acuerdo los haría felices. Tantas preguntas al aire y solo el tiempo podrían darle las respuestas.
Aunque el mirar sus labios le sacó una sonrisa, ya que un pequeño hilo de saliva bajaba por su boca, de alguna manera eso lo hizo sentir mejor y un poco más relajado puesto que en algún lugar sin recordar donde había escuchado o leído que una persona descansaba perfectamente, cuando dormías tan plácidamente y relajadamente que ocurría esto.
Un pequeño detalle que le había gustado, todo empezaba por la confianza y atracción, y que sin duda la había puesto que era hermosa, sin duda hermosa, por lo que definitivamente podría enamorarse de ella.
Miró el reloj y marcaba las 2:47 a.m., aún quedaba tiempo para dormir, se llevaría a su esposa a un viaje corto como parte y festejo de la boda, no recordaba haber visto en la larga lista de actividades el viaje de bodas, así que sin duda podría ser algo que naciera de él y no de su suegro.
Lo tenía preparado, solo esperaba que el idiota de su amigo no se quedará dormido y por supuesto no haya abusado del festejo y aun estuviera vomitando, aunque el vómito era algo bueno, ¿no?
Miró en dirección al reloj y decidió que había tiempo para descansar un poco más, se acercó a Sakura y la abrazó, dejando que el tiempo transcurriera.
Los ojos del Uchiha se fueron cerrando, mientras aspiraba el olor de su compañera de cama, cuando lo sintió, alguien lo estaba llamando mediante sus lazos sanguíneos.
—Obito —susurró, sin evita que su cuerpo se tensará, su tío estaba en el Distrito Uchiha y sin saber cuál era su intención, activó su Sharingan y en un parpadear ya estaba rumbo a la biblioteca justo el lugar donde emanaba su chakra.
…
De repente la biblioteca se enfrió, aun y cuando en el fuego de la chimenea baila tratando de mantenerse vivo y guardar aun la calidez en la cabaña, pero el viento no ayudaba en lo más mínimo, ya que lo hacía mover a las flamas a su compás, hasta que su invitado decidió cerró la ventana.
—Obito, buenas noches, tan muy puntual.
El shinobi miró el reloj y justo las manecillas marcaban las 2:30 a.m. en punto.
—Sí, aunque la hora es poco común para una reunión, ¿no lo crees?
El anfitrión dio media vuelta y mirándolo a la cara. —Puede ser, pero el tema que nos atañe así lo dicta.
—Concuerdo, así que aquí estoy, quiero lo que me prometiste.
—Claro, pero que garantía tengo que no harás una locura, que no tomarás venganza y los mataras.
Obito sonrío de lado.
—No crees que suena absurda toda esta situación para luego pedirme que no haga nada, cuando tú hiciste que todo esto fuera posible —dijo mirándolo a los ojos.
—Ah, no, absurdo es tu comentario, puesto que tu familia y tu clan están bien, ¿o no? Tal y como lo prometí.
—No me presiones, Kizashi —le amenazó mostrando su Sharingan —Ya nada me detiene y puedo matarte, sería muy fácil hacerlo y sin ni siquiera mover más que solo una mano.
El padre de Sakura sonrió —Oh, no lo dudo, pero estoy enfermo como bien sabes, así que tarde o temprano dejaré este mundo, además debo recordarte que ese no fue el trato y apelo a tu honor como Shinobi.
Obito gruñó, asintiendo, aun no podía hacer nada, tendría que seguir bailando al ritmo que Kizashi le marcara, como hace un momento lo hizo el fuego de la chimenea.
—No tientes a la suerte, Haruno, pero respetaré nuestro trato por el momento.
La risa nerviosa de Kizashi se dibujó en su rostro. —Lo aprecio, ¿qué harás ahora, Obito?
—Ese es mi problema —aclaró mientras leía los documentos.
—¿Qué? Pero ella…
—No te atrevas, no comentas el error de decirlo porque puedo adelantar tu muerte y evitar que la enfermedad de consuma —le amenazó nuevamente con su Sharingan.
—Pero tu honor…
Obito comenzó a reír como loco. —Tu hija está bajo la mira de mi clan, siendo la esposa de mi sobrino, así que no lo arruines. Honraré nuestro trato, pero haré lo que se me plazca con esta información, así que aléjate de mí, ya obtuviste lo que querías —sacudiendo con su mano los pergaminos.
—Yo no puedo hacer eso, debo de velar por mi hija.
—No me hagas reír, Kizashi, tú mismo la pusiste en ese punto, acaso pensabas que yo me detendría al tener esto, no claro que no, tú comprometiste la vida de tu hija
—Yo moveré los hilos hasta donde pueda para dejarla fuera de esto.
Obito bufó enojado. —Acaso buscas insultarme, como dije hace un momento, lograste que tu hija estuviera bajo la protección de mi clan, de mi sobrino.
—Obito.
—No hagas que hable con Sasuke, él puede repudiarla por tu comportamiento, así que no lo olvides, cuida tus pasos que yo haré lo mismo.
Fue cuando el Uchiha desvió sin ningún problema un kunai lanzado por su sobrino.
—¿De qué hablas, tío?
—Ah, sobrino, yo esperaba que estuvieras en otros asuntos —dijo sin mirarlo, ya que Obito le daba la espalda.
—No digas tonterías, Obito, ¿qué diablos esto todo esto? Señor Haruno responda.
—Sasuke, yo…
Obito sonrió de lado. —Ups, creo que nos han descubierto nuestro plan, Kizashi, mi sobrino querrá saber que todo esto fue un plan muy bien planeado para que él contrajera matrimonio con tu hija, y ahora que ya lo es, no veo necesario ocultarlo más, y que la posible caída de nuestro clan y de su padre fue orquestada por ti, su reciente suegro.
Kizashi contuvo el aliento y miró por consecuencia a Sasuke, quien parecía más que molesto, mientras Obito desaparecía ante los ojos del esposo y padre de la pelirrosa.
—¿Qué he hecho?
—¡Tío! —gritó Sasuke, sin poder hacer nada por detenerlo.
Kizashi nunca pensó que encontraría la información necesaria para hacer enfurecer más a Obito, pero así fue y ahora tendría que cuidar a su hija, el perro de pelea, había quedado sin correa y no se refería Obito.
—Haruno, ahora me explicarás toda esta traición y qué tiene que ver en todo esto Sakura.
—Ella no tiene nada que ver, mi hija no es culpable.
—¿Y quién me dice lo contrario, eh? Dime.
Kizashi le miró realmente enfadado activando su Sharingan, su terrible Kekkei Genkai.
La presión en su voz fue tal que el padre de su esposa comenzó a sentir un dolor terrible en su brazo y dolor en el pecho, le estaba dando un infarto, desvaneciéndose ante los ojos de Sasuke y su familia.
—¡Padre! —Llegó corriendo Sakura para auxiliarlo. —¡Padre! —musitó, mientras aplicaba su ninjutsu médico, dejándolo momentáneamente fuera de peligro— Por favor, Sasuke, ayúdame a llevarlo al hospital, por favor, esto no durará.
Ante las lágrimas de su esposa hizo lo que pedía, sin mirarla o dirigirle la palabra, la supuesta traición lo llenó de odio hacia los Haruno, aunque su padre la presumía inocente, él no creería esas palabras, puesto que al final solo eran palabras, juramentos vanos sin fundamentos.
Al cruzar la puerta pudo ver a su familia, quienes no entendían lo que estaba pasando, por entre las preguntas expuestas no encontraron respuestas, solo una afligida Sakura preocupada por su padre que acompañaba a Sasuke al hospital.
Durante el trayecto no hubo palabras entre ellos, la situación apremiaba llegar cuanto antes al hospital
—Enfermo con infarto al miocardio. —Entró Sakura buscando ayuda en el hospital, seguida de Sasuke. —Ayuda, necesitamos una habitación.
—¿Sakura? ¿Qué sucede?
—Mi padre, tuvo un infarto logré estabilizarlo, pero su enfermedad lo complica, ayúdame…
—Sí, sí, por aquí, en la habitación 107 encontrarás todo lo que necesitas, mientras pediré que localicen a Lady Tsunade.
La chica asintió y murmuró: —Sí, gracias. —Corrió señalándole el camino a Sasuke, quien se mantenía mudo.
Así, sin espera a nada, Sakura empezó a tratarlo ocupando todos los medios que se encontraban a su alcance, sus signos aún era inestables, no era fácil controlar un infarto en combinación con la hipertensión, la llamada muerte silenciosa.
—¡Vamos, papá! Reacciona, no me puedes dejar sola, por favor, reacciona.
Fueron las suplicas de la pelirrosa al tratar de dejar fuera de peligro a su padre, activando cada uno de sus sentidos médicos que había aprendido gracias a Lady Tsunade.
Luego de varios minutos que parecieron horas logró estabilizarlo y dejarlo completamente fuera de peligro, por lo que sin más se dejó caer en uno de los mullidos sillones a descansar conteniendo las lágrimas y el temblor de sus manos.
—¿Cómo está? —preguntó en el marco de la puerta.
—Él está bien, Sasuke, ¿me puedes decir qué ocurrió?
El Uchiha la miró de mal modo y mirándola con verdadero desprecio dijo: —No lo sé, tú dime, Señora Uchiha, ¿por qué eso era lo que buscabas, no?
—¿Qué? —preguntó sorprendida—. No sé de qué hablas.
La mirada del Uchiha se intensificó, demostrando no solo desprecio, sino arrepentimiento, y eso le partió el corazón a la pelirrosa puesto que la hacía sentir culpable sin saber por qué.
—Sakura, Sakura —Tsunade entró a trompicones a la habitación donde estaba su alumna y su padre. —Cariño, ¿cómo están?
—Él está bien, yo logré estabilizarlo.
Tsunade asintió y se acercó a Kizashi para empezarlo a auscultar. —Tuvo un pre-infarto, ¿qué lo detonó?
—Yo…no lo sé, supongo que tantas emociones, la boda y todo eso.
Sakura no mencionó la discusión que tuvo su padre con Sasuke, por lo que este tampoco no mencionó nada, se mantuvo impasible como si fueran unos extraños y recién casados.
Tsunade suspiró hondamente. —Puede que tengas razón, pero como sabes, tu padre tendrá que quedarse unos días porque sabes muy bien qué significa esto.
—Lo sé, me quedaré todo el tiempo posible.
—Pero estás en ropa de cama, Sasuke podrías…
—No. —Se apresuró Sakura hablar. —No importa, lo resolveré con ayuda de Toka, él podrá traer la maleta que tengo preparada para este tipo de contingencias, ya que lamentablemente no es nuevo.
La actitud de Sakura fue bastante extraña, algo no estaba bien, pero lo dejó pasar, puesto que Sasuke no decía nada, así que lo intentaría de nuevo. —Bueno, tal vez Sasuke pueda ir y traer la maleta.
—Sí, yo puedo ir…
—Tampoco es necesario, él, digo Sasuke no tiene que estar aquí, no tiene sentido que esté aquí, los hospitales suelen ser incomodos, si hay alguna noticia haré que se la comuniquen de inmediato.
El Uchiha se sintió despedido y eso le incomodó, ya que en pocas palabras y de forma educada le dijo que no quería él estuviera el en hospital con ella.
—Será mejor que te vayas, yo me quedaré a cuidar a mi padre.
—Bien, iré por un poco de comida.
—No es necesario, las enfermeras me conocen, ellas me traerán algo, además no quiero causarte molestias, gracias por traer a mi padre al hospital. —Finalizó sus palabras con una reverencia, para inmediatamente darle la espalda. —Vete, Sasuke y descansa.
El Uchiha estuvo a punto de decirle algo a su esposa, sin embargo, no dijo nada pues sintió la mirada reprobatoria y penetrante de Tsunade.
—Sakura —le llamó su maestra—, Sakura, mírame. —Tomándola por los hombros. —No estás sola, todo estará bien, tu padre saldrá con vida.
—Sí, mi lady, lo sé.
Abrazándola de forma cariñosa, dejando salir las lágrimas fluyeran de manera silenciosa, sabiendo que su padre seguro no se recuperaría.
Sasuke quería abrazar a Sakura y reconfortarla, pero él había perdido la oportunidad de hacerlo.
Fin del capítulo 12 / 07032020
Amor por un acuerdo / Capítulo 13 —
En algún lugar no muy lejos de Konoha
Obito observó con satisfacción a los ninjas que por una buena tajada de dinero estaban a sus órdenes.
—Y dinos, Obito, ya tienes una misión para nosotros. Esto se ha vuelto muy aburrido —reclamó Hidan mirando su arma—. Hasta he pensado que no estaría mal ir a cazar algún shinobi del libro Bingo, solo por diversión y algo de dinero.
—Concuerdo, esto es sumamente aburrido, Obito necesitamos acción, golpear al alguien…matar a alguien, mi espada Samehada está carente de chakra, y eso no me gusta.
—Lo sé, yo mismo he estado aburrido, por lo que no tienen que quejarse.
—Ah, pero tú saliste así que eso no vale, mi arte no está siendo apreciado, y cuándo vendrá es viejito de cabello raro, él por lo menos nos da dinero para divertirnos.
Las carcajadas y risotadas no se dejaron esperar.
El Uchiha elevó sus hombros. —No puedo garantizar que volverá para darles dinero y soportar sus vicios.
—¿Por qué lo dices?
—Creo que en breve visitará a su creador, Hidan, ojalá se hayan despedido de él.
—¿Así? Interesante, y ahora qué sigue. —Acercándose a él de forma amenazadora. —Somos shinobi con grandes habilidades.
Obito no se dejó intimidar, pues le mantuvo la mirada dándole la clara señal de quién es el que mandaba.
—Eso me queda bastante claro, porque si fuera de otra manera ustedes, vagos, ya no existirían —replicó activando su Sharingan. —Además tengo trabajo para ustedes, creo que les agradará.
Su mirada y sonrisa fueron tan significativas que sin duda el Uchiha tramaba algo grande.
…
Hospital de Konoha
Sakura miró a su padre, él realmente no estaba mejorando, tantas cosas al mismo tiempo perjudicó su salud a tal grado que ahora se encontraba postrado en la cama de un hospital.
Aun así, su hija parecía guardar la calma, aunque no le soltaba de su mano pues, era una enfermedad que no tenía cura y que ni con el mejor chakra médico le podría mejorar, solo le estaba regalando un poco de minutos extras.
Quería llorar, desahogarse de alguna manera, pero era lujo que no se podría dar, su supuesta boda parecía irse en picada y, eso era lo que menos le preocupaba en ese instante.
El sonido de la puerta repicó unas cuantas veces, antes de escuchar la voz de Sasuke pidiendo permiso para entrar.
—Entra. —Fue todo lo que dijo.
—¿Cómo están? —preguntó en el marco de la puerta, marcado su distancia, la pregunta se sentía obligada, no con sincera preocupación y eso no le fue extraño a la pelirrosa.
—Estable.
—Ya veo —habló acercándose más a ella—. ¿Puedo ayudarte en algo? —La entonación fue menos fría, provocando que Sakura lo mirará directamente con la sola idea de saber si era franco, pero su rostro ni su mirada reflejaban algo, así que decidió no confiar.
—No.
—¿No? ¿Estás segura? —notando que no había soltado la mano de su padre— ¿Por qué no vienes conmigo? Seguramente te caerá bien un buen baño.
Sakura suspiró antes de contestar: —Gracias, pero mi padre sigue delicado, no puedo dejarle solo.
La habitación quedó en silencio por unos instantes.
—¿Por qué no sueltas la mano de tu padre?
—Yo…
Fue cuando Sasuke se acercó a ella y la tomó de la mano, que provocó una sensación de calidez que no pudo evitar recordar a su tacto.
—Sakura, tú no estás sola —sonriéndole de forma leve—. Sé que no es momento para esto, pero quiero decirte que puedes confiar en mí.
—¡Sasuke! Pero tú discutías con mi padre.
—Eso lo podemos arreglar después. Anda, ven conmigo, lo único que te pido es que te des un baño y comas algo, luego podrás regresar.
—Y sí…
—¡Shhh! Podrás bañarte aquí y comer, tus cosas ya están dispuestas para ello, además Tsunade-sama cuidará de él. —Las dudas seguían flotando en la cabeza de Sakura y era comprensible. —Escucha, tú no estás sola, eres mi esposa, ¿qué pasa? No tienes que poner esa cara.
—Todo está tan confuso —dijo cediendo por fin al intento de acercamiento de Sasuke.
—Ven. —Fue lo único que dijo, ya que no había palabras para consolarle de una pérdida que era palpable y que podía ocurrir en cualquier instante.
En ese momento entró sigilosamente Tsunade y observó a su viejo amigo Fugaku, muy pálido y sin esperanzas de recuperación, aunque debía de aplaudirle que al final logró lo que tanto anhelaba, que su hija estuviera protegida y cuidada bajo el ala de clan Uchiha.
Así, el papá de Sakura murió esa misma noche, de un infarto fulminante a causa de la complicación de su avanzada enfermedad.
…
El velorio se llevó a cabo gracias a la ayuda de su nueva familia, y aunque Sakura buscó que fuera algo que no llamará la atención no lo logró, porque múltiples personas fueron, personas que fueron ayudadas en algún momento por Kizashi.
La gente presentó sus respetos a la hija del Señor Haruno, uno a uno y la pelirrosa agradeció y con ella, Sasuke a su lado.
Luego que la ceremonia terminara, Sakura se quedó frente a la tumba de su padre para estar con él y despedirse apropiadamente.
—Sakura, tenemos que irnos. —Fue su esposo quien le pidió sabiendo que ya tenía un rato frente a su tumba.
—Yo regresaré a mi casa. Mira te agradezco tu ayuda, pero supongo que es lo mejor, todo esto seguramente fue obra de mi padre, y no está bien.
—Eso no será posible.
—¿Por qué? Yo te libro de cualquier responsabilidad de por medio y si existe dinero, no es necesario que me lo devuelvan, creo que eso compensara todo esto.
—Como dije, eso no será posible, creo es mejor que vayamos al Distrito Uchiha además nadie te cuidaría como yo.
—No, yo sé cuidarme sola.
Sakura le miró aun con lágrimas en los ojos, tal y como una pequeña niña que se le había negado algo fue llevada a regañadientes, además no tenía fuerzas para discutir.
—Ven, prometo cuidarte, y hablar de esto.
Toda la familia de Sasuke, ahora familia de Sakura, la procuraron, fue un duro golpe, aunque seguía un tema pendiente que veladamente perseguía y generaba duda en Sasuke.
¿Qué tenía que ver Sakura en todo esto? Eso ya lo investigaría.
—Señorita.
Fue la voz de Toka, quien le llamaba.
—Toka, ¿qué sucede?
—¿Quiere que la escolte a su casa?
—No, solo siga encargo de ella, mi esposa y yo iremos pronto.
Sin embargo, el empleado de la familia Haruno se quedó de pie junto a Sakura hasta que ella le dirigió unas palabras de forma directa.
—Mañana iré y podemos platicar, muchas gracias.
…
Cuando llegaron al Distrito Uchiha, Sakura le pidió que la dejara dormir, que le hacía mucha falta descansar.
Así que Sasuke accedió, además él no había tenido oportunidad de hablar con su familia de cómo había sucedido desde el primer infarto, siendo que era fundamental hablar con su padre de ese asunto.
Sakura agradeció el gesto y se recostó en la gran cama para dormir un poco, sin embargo, nunca logró conciliar el sueño, pues a cada momento recordaba a su padre y que ya no estaba con ella.
Sasuke fue directo a buscar a su padre, seguramente él sabría en qué embrollo lo había se había metido.
—Ah, Sasuke, ¿cómo está tu esposa?
—Padre, ella está descansando.
—Y no deberías de estar con ella.
—Como dije está descansando y aproveché para venir contigo y qué me digas la verdad, ¿qué hay detrás de este absurdo acuerdo?
Fugaku camino a lo largo de la habitación y se acercó a la ventana.
—Es cierto, no es algo que yo haya decidido abiertamente, pero Kizashi lo hizo para ayudarnos.
—¿En serio? Entonces me puedes decir qué hace tu amigo con mi tío Obito.
—¿Qué dices? —preguntó nuevamente mirándolo a los ojos
—Lo que escuchas, mi tío estaba con Kizashi, estaba hablando de cómo habían orquestado la caída del clan Uchiha y mi boda.
Fugaku suspiró hondamente. —Dime una cosa ¿Sakura sabe todo esto? Porque te puedo asegurar que ella no sabía nada, además yo sí sabía de la inminente muerte de su padre.
—Entonces, ella no tiene nada que ver.
—No, claro que no, lo único que tenía por seguro era que su padre moriría, espero que no la hayas culpado. —Sasuke se quedó en silencio. —¡Lo hiciste! La culpaste.
—Algo así.
—Ahora entiendo porque está tan renuente en quedarse contigo —comentó mientras se sentaba frente a su hijo—. Y ahora que lo sabes, ¿qué harás?
—Cuidarla, al fin y al cabo es mi esposa.
Fugaku pudo leer en sus ojos que lo decía en serio, algo que sin duda había cambiado, no podía decir que era amor, pero podría decirse que la semilla había sido plantada.
En tanto, Sasuke y su padre platicaban, Sakura salía de aquella casa para dirigirse a la oficina de su papá, ya que había trató de conciliar el sueño, y simplemente no lo había logrado, así que pensó que podría descansar.
Fin del capítulo 13 / 30032020
Amor por un acuerdo / Capítulo 14 —
Sasuke se acercó a la habitación que compartía con Sakura. Estaba indeciso, puesto que no sabía si tocar la puerta o entrar sin avisar, vaya, ni siquiera sabía si estar ahí era lo mejor, ya que la situación con Sakura se tornó complicada luego de la visita de su tío. Suspiró profundamente y con renuencia levantó la mano para llamar a la puerta, la cual en el último momento la detuvo, maldiciendo por lo bajo.
—Tal vez lo mejor sería dejarla dormir, ya mañana sería otro día.
Así que se dio media vuelta sin saber que la pelirrosa no estaba durmiendo como él pensaba que hacía.
…
Residencia Haruno
Sakura entró a la casa en la que vivió con su padre. Las luces estaban apagadas como la vida de Kizashi y su ánimo.
Nadie estaba ahí para recibirla, puesto que todos los que se encargaban del mantenimiento de la casa fueron a ver a sus familias después del funeral.
Caminó con cuidado y lentamente por el pasillo hasta llegar a lo que era la oficina de su padre; abrió con sigilo la puerta y como siempre lo hacía tratando de hacer el menor ruido posible, pero tan solo era una costumbre que había adquirido con el tiempo, destinada a no perturbar la concertación de su padre.
La habitación había perdido su calidez. Solo quedaban los recuerdos acumulados en cada rincón, la añoranza de un ser querido que ya había partido; dejándola sola.
—Papá —musitó con un dolor que yacía en su alma, primero su mamá y ahora él.
Se sentó en el sillón en el que solía acompañarlo en aquellas largas madrugadas en las que trabajaba junto a él. Ahora solo quedaba la oscuridad y, aunque el sol se la llevaría; no se llevaría su dolor, el cual acrecentaba sin tener algún límite o forma de detenerlo.
Sakura suspiró tratando de inhibir el llanto que había quedado sofocado su garganta, mientras tomaba un viejo portarretratos que ostentaba una linda foto de lo que había sido su familia…por lo que sin poder hace más, comenzó a llorar.
La pelirrosa lloró hasta el punto de quedarse dormida en la pequeño sillón y abrazando la foto de su familia.
…
En tanto Sasuke se levantó muy temprano para poder empezar a entrenar y después de ello alistarse. La verdad de todo eso era que aún tenía que meditar cómo se acercaría a su esposa, más cuando sin duda sabía por muchos comentarios de Naruto como de Itachi que él tenía la sensibilidad de una piedra o peor todavía, era mucho más probable encontrar una piedra tuviera más sensibilidad que él. ¡Qué absurdo!
—Sasuke.
—¿Qué sucede, Itachi? —preguntó sin detener su rutina de ejercicio— ¿Ya te unirás a mí? Te estuve esperando.
Su hermano mayor sonrío de lado. —No sabía que tuviéramos una cita para entrenar, pero eso no importa por el momento. En casa se presentó una situación que exige tu presencia.
De inmediato de se detuvo, ya que por su mente cruzó el nombre de su esposa. —¿Qué paso con Sakura?
—Oh, veo que al menos sabes de su existencia. ¿A qué hora fue la última vez que la viste?
—¿Ver? ¿Exactamente a qué te refieres?
—Es mejor que regresemos a casa. Estando ahí podemos platicarlo mejor.
—Mejor dime: ¿qué pasa? —dijo simulando paciencia
—Que no está en su habitación, por eso es importante saber a qué hora fue la última vez que la viste, porque sé que no dormiste en la misma recamara, ¿o me equivoco?
La mirada que le lanzó a su hermano mayor fue tan significativa que le dijo todo lo que pensaba de él. En ocasiones Itachi se ganaba a pulso que su hermano lo quisiera golpear. Aunque no era el momento, ya que había prioridades.
—¿Adónde vas?
—A buscarla.
—Eso es obvio, pero a qué lugar en específico.
—A su casa y si no está ahí, iré al cementerio. Tú podrías ir al segundo lugar.
—Sí, yo podría. De hecho, nuestro padre ya ha organizado un equipo de búsqueda y solo faltabas tú.
Su hermano menor no dijo nada, puesto que estaba seguro que la encontraría ahí. Los limitantes diálogos entre su hermano y él eran por mucho algo cortantes, aunque sin duda muy directos y sin rodeos, por lo que Sasuke solo asintió y corrió muy rápido para llegar a la antigua casa de Sakura.
…
Sasuke adoptó una mirada de tranquilidad que no iba en nada con alboroto y preocupación que internamente vivía. Tal vez ella no estuviera desaparecida si…bueno, el arrepentimiento resultaba ser inútil a estas alturas estando frente a la imponente casa en donde vivieron ella y su padre.
Entró sin ningún problema y no había ruido ni señales de que ella estuviera ahí, pero tan solo había caminado por el pasillo. Fue cuando se percató que nunca se dio el tiempo de conocer la antigua casa de Sakura, todo fue tan rápido, pero por difícil que pudiera pensarse él trataría de arreglar la situación.
Fue cuando la vio de pie, justo en el umbral de la puerta. Estaba pálida, ojerosa y con huellas en su rostro que delataban las lágrimas que había derramado, por lo que de inmediato se acercó a ella.
—¡Sakura! ¿Estás bien?
—Sí, lo estoy. ¿Qué haces aquí?
—Creo que esa es mi pregunta. Te vine a buscar porque no dormiste en la casa.
La pelirrosa salió completamente de la habitación y cerró la puerta tras de ella. —Bueno. Sí, dormí aquí.
—Sin avisar —dijo Sasuke, quien estaba perdiendo la paciencia y parecía que a Sakura no le importaba en lo absoluto, aunque un ligero rubor salió de repente en la chica.
—Lo lamento, no lo pensé —le susurró.
Esas palabras desarmaron el enojo de Sasuke, puesto que era comprensible. De la noche a la mañana su padre se había ido y aunque sabía que algún día llegaría el tan triste desenlace no era fácil llegar a una resignación tan rápida.
—No tienes que disculparte. Permite llevarte a casa, ya que precisas descansar.
—No, muchas gracias. He decidido quedarme aquí.
Esa frase no le gusto, puesto seguramente le pediría que se quedara con ella y no se le antojaba quedarse en esa casa, y más con toda la situación de su tío, por lo no sería una idea recomendable.
—¿Por qué querrías quedarte aquí? Entiendo tu duelo y te acompaño, pero lo mejor es regresar al Distrito Uchiha. Yo no me puedo mudar contigo.
—Jamás te pediría eso —dijo indignada¬—, cuando lo que en verdad quiero es el divorcio. —El silencio se intensificó. Sasuke tampoco esperaba esa petición, sin embargo, no le sorprendió del todo, ya que él mismo había pensado en esa posibilidad, de hecho, cuando lo pensó se deshizo de la idea de inmediato. —Así que como podrás ver, sería solo una pérdida de tiempo regresar a tu casa.
—No me parece adecuada tu solicitud. Tu padre no querría esto.
—Tus palabras son el mejor argumento. Mi padre no lo querría, sin embargo tú y yo somos otra historia, así que lo repito: quiero el divorcio.
Qué decir ante la situación. Sakura tenía razón, pero encontraría alguna forma de retenerla hasta hacer la cambiar de opinión.
—Tu padre lo hizo por tu bienestar, ahora lo entiendo —dijo con voz firme—. Además existe un peligro que cierne sobre ti y sobre mi familia; por tanto lo mejor es que te quedes bajo nuestra protección.
—No lo dudo, pero eso tampoco es la solución, ya que puedo contratar a los mejores guardaespaldas. Además, ahora que mi padre no está, alguien debe de hacerse cargo del negocio o por lo menos cerrar todo los temas pendientes. No puede quedarse así, ya que mucha gente depende de estos negocios.
—¿Y tú seguridad?
—Ya te expliqué —dijo con un tono rígido—. De eso yo me encargaré. Te libero de cualquier responsabilidad a ti y por supuesto se extiende a tu familia y clan.
—¿Has perdido el juicio?
—No trates de provocarme, porque sinceramente no funcionará. En algún momento pensé que nuestra relación podría…bueno, creo que eso ya no importa. ¿Te puedes ir?
—Aun no, Sakura. Dime qué ibas a decir, porque podemos arreglarlo, hacer que funcione. No quiero dejarte —dijo al tiempo que liberaba un suspiro cansino—. Hay muchas cosas que hice mal desde que nos conocimos y pido disculpas por ello. ¿Podemos empezar de nuevo?
La pelirrosa le miró con dureza, teniendo sin duda la respuesta tan clara como que ya era de día. Acaso le estaba pidiendo otra oportunidad cuando ni siquiera se había disculpado por lo de su padre. No, definitivamente no.
Sasuke observó su actitud y no era buena a ninguna luz. Confirmado, su habilidad no eran las palabras.
—Sakura, no soy bueno dando discursos. Solo sé que pensé lo mismo que tú con relación a lo nuestro.
—Y no lo dudo —dijo frotando sus manos—. Por eso mismo es mejor terminar bien, sin rencores.
El Uchiha se quedó en silencio antes de dar cualquier replica. —Continuemos con este acuerdo…—le sugirió mirándola a los ojos— hasta resolver el problema con Obito. ¿Qué dices?
—Suponiendo sin conceder, ¿qué gano yo de todo esto? Porque protección ya te dije que no la necesito.
—Podría ayudarte a que puedas ser una ninja-médico.
—¿Cómo lo sabes?
—No es un secreto. —La miró con mayor intensidad y levantando los hombros.
Sakura también le miró. En pocas palabras la estaba sobornando, pero ¿qué buscaba? Ella no pensaba pedir el dinero que su padre les dio, así que lo mejor era preguntar directamente: —Sasuke, ¿qué quieres en realidad?
Fin del capítulo 14 / 05052020
Amor por un acuerdo / Capítulo 15 —
Sakura también le miró. En pocas palabras la estaba sobornando, pero ¿qué buscaba? Ella no pensaba pedir el dinero que su padre les dio, así que lo mejor era preguntar directamente: —Sasuke, ¿qué quieres en realidad?
—Una oportunidad para que nuestro matrimonio funcione.
«¿Funcione?» Las cosas estaban tan enredadas que sería difícil tomar una decisión así tan precipitada. No, ya no cometería el mismo error, porque aceptar un matrimonio, pero para ser franca, Sasuke la tentaba de una manera que era difícil decir no de forma absoluta.
—¿No dices nada, Sakura?
—Creo que estamos a tiempo de terminar con esto.
—No —le interrumpió—, no lo digas. —Tomándola por sus hombros. —Déjame cumplir las promesas dichas en nuestra boda. Ven, regresemos a la Mansión Uchiha y…
—¿Sakura? —Una tercera voz se incluyó en la conversación.
—¿Sasori? ¿Qué haces aquí?
—Lo siento, Sakura, tuve que entrar sin anunciarme. Me enteré del fallecimiento de tu padre y vine a verte. No perdí tiempo. —El ambiente se tensó, ya que sintió la mirada combativa de Sasuke. —Lo siento, ¿interrumpo algo?
—No, no, para nada. Gracias por venir. Él es Sasuke Uchiha…
—Su esposo —concluyó la frase de la pelirrosa poniendo en firme su relación con ella.
—¿Su esposo? Pues mucho gusto —sonrió de forma lenta—, yo soy Akasuna no Sasori.
—Mucho gusto. Soy Sasuke Uchiha, como ya te comentó mi esposa —contestó con el tono seco y frío—. Uno de los herederos del Clan Uchiha.
Así que un Uchiha. Su padre lo había logrado. Comprar un esposo para Sakura de alta estirpe. Alguien que en teoría pudiera controlar a la rebelde de su hija. Eso restaba probabilidad de éxito a la reconquista de Sakura. Ese viejo hipócrita que fue su padre ya no estaba, pero había dejado en su lugar alguien con quien valdría la pena medir fuerzas. Le gustaba el reto.
—Pues muchas felicidades. —El amigo de Sakura, trató de hablar de forma ligera y tratando de calmar la actitud posesiva de Sasuke, quien sin duda no le agradaba verle ahí. Aunque era un hecho que no le importaba, puesto que la pelirrosa se había convertido en alguien muy importante para él. —¿En qué te puedo ayudar, Sakura? Estoy aquí para apoyarte y estar a tu lado sin importar que. —Se acercó a ella pasando de lado al que era su esposo.
Sasuke sintió un hormiguero irracional de celos. Combatió contra ellos sin lograr aparentarlos. —Ella no necesita de tu ayuda, para eso me tiene a mí. Yo soy su esposo.
—¡Sasuke! No deberías de hablar con esa altanería. Es un insulto hacía Sasori y sobre todo a la memoria de mi padre, cuando es un gran amigo de mi familia.
—Calma, Sakura, yo no me ofendo tan fácil. Tú lo sabes. —Dejando entre ver que ellos compartían una historia, para luego sonreír y dirigirse educadamente a Sasuke—. Eres posesivo, no te culpo. Yo tampoco me fiaría de mí, pero un consejo: No trates de atar sus alas. Eso sería un grave error.
—¿Lo dices por experiencia?
La risa se agrando. —Te dejaré averiguarlos por ti mismo —profetizando un final—. Sakura —pronunció su nombre con mucha calidez, para besar su mano—. Estaré cerca por si me necesitas, más si buscas el divorcio, cariño. Tú sabes cómo llamarme.
Sasuke estaba furioso, puesto que escuchó la conversión que tuvo con la pelirrosa, antes de hacer su aparición como protector de su linda esposa.
—¿Un novio rechazado?
—No, un gran amigo.
—Lo dudo, Sakura. Él no es un simple gran amigo…Fue algo más, ¿o sigue siendo?
—No lo negaré. Sasori es alguien importante en mi vida, pero no es tu asunto. —Camino unos cuantos pasos para alejarse más de él y dirigirse hacia la estancia.
—¿No es mi asunto? —Ironizó, levantando su ceja —. Si casi me declaró la guerra al momento que supo que soy tu esposo.
—Machos, solo son un par de machos. Una razón más por la que no puedo estar contigo. Tú no me tienes confianza, se nota en tus ojos. Una razón más para separarnos. Recuerda que mi padre irguió este acuerdo, el cual francamente no entendí su verdadera finalidad.
—Tu protección y al igual que tú, creo que hay algo más que eso.
—¿En serio lo crees?
—No solo lo creo. Estoy convencido de ello. —Fue el turno de él de caminar para acercarse a ella. —Lo que te pido es que lo descubramos juntos. Tú padre y mi familia están vinculados de alguna manera y no hablo de nuestro matrimonio. ¿Me dirás que no lo has pensado?
—Esa es la otra razón. No me fío de tu familia.
—¿Y de mí? —le preguntó directamente, sin dejar de mirarla a los ojos—. Sé que no te soy indiferente. Me lo demostraste en nuestra noche. —Acariciando sus labios con los suyos. —Tú me importas. Déjame demostrártelo.
Después de eso, le besó tan profundamente que Sakura no pudo resistir y contestó con la misma avidez.
—Lo siento, Sakura, no te separes de mí.
—No, Sasuke, no. Tú no querías esto ni yo.
—Y piensas que te dejaré sola ahora que tu padre no está. No, eso no será posible. Así que si has decido quedarte aquí, en la casa donde vivías con Kizashi con gusto me mudaré contigo. Cometí muchos errores contigo. Podemos iniciar desde cero. Además, siendo mi esposa tendrás acceso al examen que tanto deseas para convertirte en ninja-médico.
—¿Tú lo sabías?
—Sí, además tienes muchas capacidades que no han sido reconocidas. Nadie me lo contó. Yo fui testigo de tus habilidades. Eso me recuerda que nunca te he dado las gracias.
—¿Gracias?
—Porque tú me salvaste la vida. Naruto me lo dijo. —Tocando su mejillas. —Fue en uno de los ataque de mi tío, pero jamás lo mencionaste, por eso decías que ya me conocías cuando te hablé por primera vez. Te veías tan linda, tan dura. Me engañaste muy bien.
—¿Por qué lo dices? Yo jamás te engañé. Tú llegaste a tratar de saber quién era yo.
Sasuke sonrió. —No lo negaré. Aunque lo que descubrí me gustó. No eras la niña mimada por tu padre, como yo pensaba. Porque ayudaste a esa pobre gente de aquel campamento oculto. Fue ahí donde reconocí tu fuerza y valor; la capacidad de volverte en una gran ninja-médico que estaría mal, sino te ayudo.
El Uchiha se quedó en silencio un momento tratando de leer en aquellos ojos verdes la respuesta de su esposa. Había hablado con el corazón, impulsado por lo mal que se sentía al ver que su padre ya no estaba con ella. Imaginarse vivir sin alguien como ella sería haber tocado la felicidad y volverse efímera.
—Hoy me mudaré aquí contigo y empezaremos de nuevo.
—¿Estás seguro, Sasuke?
—Bueno, tengo que cumplir la última voluntad de tu padre. Mi nueva misión será protegerte, aunque sinceramente no creo sea necesario.
Ese comentario hizo reír a Sakura, quien estaba a punto de ceder, pero claro que no podría ser de otra manera, ya que Sasuke no le dejaba opción. Sus palabras tan convincentes y resueltas podrían ser suficientemente fuertes para que ella permaneciera a su lado.
—Te mudarás hoy.
—Como usted ordene, Sakura Uchiha. —Robándole un beso con el sumo candor que amenazaba con convertirse en otra cosa. Algo que les hacía falta a los dos, que su piel pedía a gritos y su alma también.
Los besos los tentaron. No era difícil saber dónde terminaría, puesto que las manos de Sasuke fueron buscando no separarse de ella ni darle oportunidad que lo alejara. Su vida seguía impregnada de un dolor que no sanaría hoy, puesto que la muerte de su padre no sería fácil de superar, pero le haría saber que nunca estaría sola…
Sin perder tiempo, Sasuke continuó besando con delicadeza y ternura a Sakura, bajando poco a poco, sin dejar de recorrer su cuello y el nacimiento de sus pechos. Su piel tal como suave terciopelo, le invitaba a seguir explorando.
Con cautela y sin prisa alguna, dibujo caminos sobre su piel ayudado con su boca y manos, se estaba haciendo adicto a su sabor, a ella. Una razón más de no permítele que se alejara nunca; contrato o no, la haría feliz, la enamoraría, la apoyaría.
—Odio lo dulce —confesó entre beso y beso —, en verdad lo odio.
—Ya lo sabía, pero que tiene que ver en todo esto —contestó con voz suave y entrecortada, no podía controlar las sensaciones que le provocaba.
Sasuke se detuvo para mirarla a los ojos: —Que tú eres dulce muy dulce y me encantas. —Regresando a saborear la sueva miel que la envolvía.
—Sasuke…
En tanto, Sakura jugó con los negros cabellos de su esposo, sin poder evitar los suspiros que le provocaba, puesto que Sasuke la besó con adoración, mientras le terminaba de retirar la tela en forma de ropa femenina que la protegía. No hubo protestas ni negativas, así que poco a poco sin dejar de tocarla, la recostó por completo en uno de los mullidos sillones de la estancia y antiguos adornos que serían testigos del amor que entre Sakura y Sasuke se profesaban.
La pelirrosa estaba impaciente e imitó a su esposo ayudándole a retirar toda lo que le estorbaba. Necesitaba sentirlo; saber que él estaba para ella y solo para ella. Le miró a los ojos cuyas pupilas estaban tan encendida de deseo, tanto que no pudo más y dejó que sus sentimientos hablaran por ella.
—Te siento dentro de mí —jadeó con voz ahogada.
Sakura estaba agitada, sumergida en las sensaciones que no solo la hacían gemir, sino aumentaban su deseo de seguir unidos, pero no se conformaba con eso, deseaba más, llegar a fundir sus almas en una sola como ahora se encontraban sus cuerpos.
—Eres tan hermosa. —Interrumpiendo para mirarla detenidamente.
—Deja de torturarme —. Le reclamó, provocando en el Uchiha una sonrisa de satisfacción.
—Sakura, Sakura —continuo sonrió complacido—. Me quedaré contigo para siempre.
En ese instante lo abrazó con más fuerza, sumergiéndolos en la inmensidad de sensaciones que los consumía, mientras él, la tomó con más fuerza por la cintura haciéndola estremecerse y llegar al final juntos sellando con ello su promesa.
Una promesa que estaba dispuesto a cumplir.
…
Sasuke acariciaba lentamente la espalda desnuda de su esposa con tortuosa lentitud, reteniendo el delicioso aroma que liberaba su cabello.
—Fue muy hermoso, Sasuke.
—No —contestó dándole un beso en su frente—. La hermosa aquí eres tú.
—Gracias por estar aquí.
—Siempre, siempre, Sakura. —Abrazándola. —Desde ahora comenzaremos nuestra vida juntos, porque por más que lo quise evitar, te has vuelto necesaria en mi vida.
Fin del capítulo 15 / 18072020
Amor por un acuerdo / Capítulo 16 —
Sasori estaba parado frente a un gran estante repletos de numerosos frascos. El pelirrojo los miraba con gran admiración, cada uno de ellos representaba un arduo trabajo de elaboración de días y noches de sacrificio para elaborar cada uno de aquellos mortales venenos que había tenido que ocupar en innumerables ocasiones con sus enemigos.
Le gustaba ver su trabajo y regodearse por ello. Podría hacer maravillas, y lo haría solo tenía que arreglar un pequeño asunto.
—¿Cuánto son? —preguntó una voz no invitada a sus nuevos aposentos.
—Más de 100 distintos venenos —sonriendo muy satisfecho—. Obito, veo que no has perdido tu toque. —La risa del Uchiha lo molestó a un más. —Sigues siendo el mismo tipo desagradable de antes…—continúo hablando mientras acomodaba el frasco en su lugar y cerraba el gran armario—…de conocer a Rin, por supuesto. Ella te hacía ser muy aburrido, pero ya no está. Debemos celebrar.
—No hables de ella. —Con claro tono de enojo en su voz. —No tienes derecho de hablar de ella… ella no está muerta.
—¿Aún lo crees? —Fue el turno de reír del pelirrojo. —Por tu expresión veo que sí. Eso es muy tierno de tu parte, pero ¿qué harás cuando la encuentres? Claro si la encuentras, porque te dejó decepcionada de tu horrendo pasado.
—Eso no te incumbe.
—¡Ah! Veo que empiezan los secreto, pero tienes razón; realmente no me importa, siempre y cuando cumplas con la promesa que me hiciste.
—Te dije que no…
—Lo dicho, te has vuelto un aburrido. Me conformo que me dejes probar mis nuevos venenos contra los ancianos del Consejo de Konoha. Mi venganza será dulce, bueno, en este caso venenosa y como cereza del pastel, quiero a Sakura de nuevo. ¿entiendes la analogía?
—Hazlo lo que quieres con ella. Mi sobrino está casado con ella por mi culpa. Lo correcto es que se terminen separado con mi ayuda. Al final es una Haruno. Merecen lo peor.
—Gracias por lo que me toca. Sakura es diferente a su padre. Es una chica de buen corazón y muy inteligente. Lo sé de primera mano. —Dándole a entender que hubo algo más íntimo entre ellos. —Fue capaz de eliminar el veneno que le puse a ese traidor de Kankuro.
—No me interesa hablar de tus conquistas. Solo te pido que la alejes de mi sobrino; es la única manera que le perdonaré la vida. Tómalo como un bono por tus servicios.
—¿Bono? Hablas como si fuera tu empleado. —La sonrisa burlona de Sasori bailo en sus labios; porque pudo notar que Sasuke y su pelirrosa se entendía bien; información que no pensaba compartir con Obito, ya que lo podría hacer cambiar de opinión sobre el asunto y él ya había decido recuperarla como fuera. Maldijo como ese viejo de su padre le preparó aquella trampa para apartarla de su lado. ¿Cómo había podido ser tan descuidado? A tal punto que descubrió que fue el perpetrador de todo el problema de Kankuro.
—Espero que no te arrepientas después, Obito.
La sola mención de la palabra le causó mucha gracia. ¿Arrepentirse? ¿Por qué habría que hacerlo? Sabía bien en todos los problemas que su familia estaba pasando por su culpa, pero lo arreglaría de alguna u otra forma, lo arreglaría. Nunca había buscado dañar a su familia. Lo único que buscaba era que destituyeran a esos viejos de crepito que formaban el Consejo de Konoha, siempre incitando a buscar la guerra con las otras aldeas shinobi y como punta de lanza su clan. Al menos su sensei estaba a la cabeza de todo. Minato los había detenido, sin embargo, en todo esto había quedado en medio Rin, su esposa a quien todos daban por muerta.
Lo cual simplemente fue un engaño perpetrado por esos dos viejos, quienes dicen amar a Konoha. Ellos eran los traidores. Fue ahí donde ese viejo Kizashi vio la oportunidad y la aprovechó; colando información y dinero en las manos indicadas para situar a su hija como parte de su familia y casarla con Sasuke.
—¿Cuál es tu plan, Sasori?
—No te lo diré —sonrió—, esa información me corresponde solo a mí. Debes de saber que me encargaré de llevarme a mi pelirrosa conmigo.
—Eso espero. —Dedicándole una mirada nada amistosa.
—No lo esperes, dalo por hecho. Tengo planes para ella. Te lo aseguro.
…
—Es linda y tiene todo lo necesario. —La inconformidad de Sasuke no solo se notaba en su mirada sino en su voz—. Es muy cómoda, en verdad.
—No lo dudo, Sakura, pero todo está tan lleno de libros y lo peor no hay un lugar donde pueda entrenar.
—¡El jardín! Podrías entrenar ahí. Es bastante amplio. Mi padre pensó que me gustaría para relajarme en mis tardes libres de lectura —dijo sonriendo y con un deje de tristeza en su voz. La muerte de Kizashi aún era muy resiente—. Lo curioso es que solo tuve pocos días para disfrutar esas tardes a lado.
Sasuke no era bueno demostrando sus sentimientos con nadie además de su familia y con ciertas reservas. Aunque Sakura, bueno, ella lo cambiaba todo. Lo difícil se había convertido en fácil, pues poco a poco se filtró en su corazón y en su alma. Algo que no creían posible. La miró de nuevo y sus pasos lo guiarán hasta ella para abrazarla. Perder a su padre no sería sencillo.
—Tranquila, Sakura.
—Lo siento, Sasuke-kun, es que duele demasiado —sollozando escondida sobre el pecho de su esposo.
—No puedo prometer que dejará de doler, porque sería mentira, pero poco a poco disminuirá el dolor yo estaré contigo para lograrlo.
Le estrecho aún más para luego besarla con suavidad y ternura. Sakura definitivamente se estaba volviendo su adicción. Su pelirrosa tenía la capacidad de hacerlo reír y no quería perderla. La muerte de su padre fue una lamentable pérdida.
—Sasuke-kun…
—Tranquila, yo estaré contigo. No te dejaré sola. —Abrazándola con más efusividad.
Sakura le regaló una linda sonrisa. —Gracias por estar aquí.
Sin pensarlo Sasuke, se apoderó de sus labios. No era un beso tierno, era un beso que buscaba tocar su corazón y fusionar su alma. Sakura se rindió, olvidando su dolor con cada caricia del Uchiha.
—Relájate —musitó como una caricia en su oído—. Esto será un poco movido.
Antes de poder hacer algo, sintió que la aprisionaba entre él y su cuerpo paseando sus manos por su esbelto cuerpo para despojarla de lo que en ese momento no era importante. La suavidad de su piel contrarrestaba con su manos ásperas y callosas por el duro entrenamiento y batallas shinobi.
—No puedo dejar de tocarte, Sakura. ¿Qué me hiciste?
Sakura suspiró cuando lo siento dentro de ella. —Esto no es justo —dijo acompañada de varios gemidos —. Tú eres el que…
No pudo terminar su frase al sentir que Sasuke aumenta sus movimientos, siendo más largos y duros a cada momento.
—¿Decías algo?
—Me hacer perder el juicio.
—Estamos igual. Nunca me cansaré de esto —dijo sin perder el ritmo haciendo más profunda su unión.
—¿En serio? —Con la respiración entrecortada.
—¡Oh! Espero que no dudes de mis palabras —continúo haciéndola disfrutar—. Porque estaría más que dispuesto a demostrarte cada una de ellas hasta dejarte agotada.
Sakura cerró los ojos. —Ya no puedo más yo… ¡ah! —En un suspiro terminó.
Debía de reconocer que este matrimonio no era malo, al contrario, le gustaba estar junto de ella y Sakura parecía apreciar lo mismo. Este acuerdo no resultó tan malo.
…
La chica no dejaba de mirar a Sasori. Era la primera vez que lo veía cara a cara. Un tipo extraño a sus ojos, pero la había contactado para ayudarle con el problema que tenía. Un problema muy añejo que se llamaba venganza. Realmente le intrigaba, no parecía un tipo peligroso, aunque en el mundo donde se desenvolvía claramente era justo lo que necesitaba. Tomó el último sorbo de Sake y repitió lentamente las últimas palabras de su acompañante: —Casado y por un acuerdo. ¡Vaya! Es algo que nunca esperé escuchar de un Uchiha en estos tiempos y menos de Sasuke —sonriendo y muy feliz.
—Tal parece que eso te alegra. Puedo preguntar, ¿por qué, Kin? Pensé que odiarías saber que Sasuke está felizmente casado.
—¡Oh! No me malentiendas. ¡Claro que me molesta su absurda felicidad! Ese niño consentido de papá y su patético hermano —dijo estrechando sus ojos—. Por su culpa Zaku está en la cárcel. Podría hacerle mucho daño a esa pelirrosa.
Sasori no le sorprendió en lo más mínimo. —No me parece adecuada tu forma de expresarse de mi Sakura, o te debo de recordarte la razón de nuestro acuerdo.
Kin dejó de lado sus intenciones de tomar nuevamente el vaso de sake que tenía frente de ella. La mirada amenazante de su anfitrión la dejó un tanto preocupada. Zaku, le advirtió no molestarlo, porque en cualquier momento la podría traicionar.
—No lo he olvidado, jamás le haría daño, solo el suficiente para atraerla hacia ti, claro está —sonriendo pícaramente, mientras se ponía de pie para sentarse en las fuertes piernas del pelirrojo—. Sé que la deseas —murmurando sobre sus labios, correspondiendo con un beso agresivo y nada tierno.
—Estoy loco por Sakura, Kin —gruñó recostándola sobre el mullido sofá.
—Tú tampoco eres mi tipo, Sasori, pero para calmar mis ansias por Sasuke, no estás nada mal —admirando su cuerpo—, nada mal.
—Tú tampoco, cariño —Estrujando su pecho entre sus manos
—Lo sé —sonriendo con falsa modestia—, entonces practiquemos. Quiero que Sasuke goce conmigo cuando sea mi amante otra vez.
—Kin, Kin, me gusta como piensas de una forma práctica.
—¿Y qué pasará si Obito se entera?
—Pues nada —dijo entre beso y beso—. Le diré que estoy cumpliendo con lo acordado, que estoy separando a Sasuke de Sakura de una forma complicada.
—¿Complicada? —respondiendo a las caricias de Sasori.
—La fácil sería matarlo y llevarme a Sakura conmigo —declaró con una mirada fría, una en la que Kin vio la parte obscura del maestro de marionetas. Eso le hizo pensar en solo una cosa: ¿en qué diablos se había metido?
…
Sasuke y Sakura llevaban varios días viendo juntos, lejos del distrito Uchiha y todo parecía ir por buen camino. No podrían decir que todo había sido miel sobre hojuelas porque seguía haciendo ajustes desde los aspectos más sencillos hasta los más complicados.
Los días pasaban y en un par de días tendría que regresar a sus actividades shinobi. El descanso estaba por terminar. Era lamentable tener que dejar a Sakura sola mientras debía de cumplir las misiones que le serían asignadas. Eso le preocupada y lo tenía intranquilo
—Podrías quedarte en casa de mis padres mientras yo estoy fuera realizando misiones.
—¿Otra vez con eso, Sasuke-kun? Te agradezco tu sugerencia, pero prefiero quedarme aquí en nuestra casa. No quiero ser una molestia para tu familia.
—No quiero que te quedes sola.
La pelirrosa suspiro con forma cansina, ya se estaba cansado de la insistencia de Sasuke. Ella estaría bien. No había forma que le pasará algo. Sasuke no zanjaría el asunto hasta no ver que Sakura estuviera protegida en tanto él estuviera cumpliendo sus misiones.
—Puedo entenderte, pero no me pasará nada. Yo sé cuidarme sola, no soy ninguna damisela en peligro.
—Pero…
—Yo que tú no insistiría tanto, Uchiha. Aunque yo podría quedarme con Sakura para tu tranquilidad.
—¿¡Sasori-kun!?
—¿Qué haces aquí? ¿Cómo entraste? —preguntó molesto Sasuke.
—Sakura, Sasuke, ¿cómo están? —saludó sin reparo al nuevo matrimonio Uchiha—. Entré por la puerta, simplemente le pedí al personal que ya me conoce, me permitieran pasar. Lamento si cometí una imprudencia.
—¡Oh! Qué cosas dices, Sasori-kun. Tú eres bienvenido en esta casa, ¿verdad, Sasuke-kun?
Su esposo solo asintió, no muy convencido de esas palabras. Este tipo no le agradaba, no le generaba mucha confianza, pero al parecer Sakura le guardaba mucho aprecio.
—Te lo agradezco, lindura. Regresando al tema, yo podría, bueno, tú podrías enseñarme la aldea y por supuesto tus avances en cuantos a tus estudios médicos porque asumo que sigues estudiando.
—Sí. —contestó con un brillo muy lindo en los ojos que dejó impresionados a los dos shinobi que tenía presentes.
—Me alegra escuchar que sigues estudiando y perfeccionando ese arte, sin duda tienes muchas cualidades, pero ¿qué pasa? No debes de sonrojarte. Tú sabes que eres muy habilidosa.
—Como siempre estás exagerando, yo…
Sasuke aclaró su garganta, interrumpiendo a Sakura. —Sí, no debes de ser modesta. —Tomando a Sakura por la cintura y darle un sonoro beso en su mejilla.
—Sasuke-kun, es una idea excelente. Yo podría acompañar a Sasori y enseñarle la aldea, así estaré acompañada en tanto tú estás ocupado.
—Yo sigo prefiriendo…
—Es lo que yo digo, sería un placer ser tu acompañante.
La actitud celosa de Sasuke le demostró a Sasori que, aunque el matrimonio fue arreglado. No sería fácil apartarla de su lado. Fue cuando pensó que matarlo no era mala idea. Lástima, ya no podría hacer nada, así fue el trato con Obito, aunque los accidentes ocurrían, ¿no?
—Entonces está decidido. Te avisaré cuando Sasuke haya regresado a sus labores. ¿Te quedas a comer? Sasuke y yo estaremos encantados de tenerte de invitado.
—No, no, para nada, solo pasé a saludarlos. Me temo que tengo que ir a ver a Tsunade-sama, y sabes de buena mano que odia la impuntualidad. Que tengan un buen día, hasta pronto. —Se despidió con una ligera inclinación de la cabeza.
Sasuke no vio con buen agrado lo que había sucedido, investigaría a ese tipo. No le tenía confianza. La forma en que mirar a Sakura, algo le decía que no era conveniente dejarla tanto tiempo con él.
Fin del capítulo 16 / 03112020
