Julio 2020

"Amor" La voz de Lauren hizo que Katie girará a prestarle atención, terminando de acomodar su cabello.

"¿Si?" Preguntó la menor, acercándose a su novia.

"¿Quieres conocer a mi papá?"

Decir que estaba sorprendida, era poco. Katie estaba atónita. Lauren simplemente reía.

"Tranquila, era una simple pregunta" Rio la mayor. "En otra ocasión"

"No es eso" Aseguró Katie, aún con incertidumbre mostrada en su rostro. "Sólo no pensé que me lo fueras a pedir"

"Preguntar" Corrigió Lauren. Katie rodó los ojos. Tecnicismos después de todo.

"Me encantaría conocer a tu padre, cielo" Aseguró la menor, dándole un pequeño beso en la mejilla a Lauren. "Ya es tiempo"

La mayor asintió con una sonrisa. Ya era tiempo. Llevaban poco más de 8 meses juntas, se sentía correcto.


"¿Estás nerviosa?" Preguntó Lauren, tomando la mano de Katie.

"Obviamente" Contestó Katie, haciendo más fuerte el agarre que tenían. "Estoy apunto de inventar que mi prueba salió positiva" Katie rio, mientras Lauren rodeaba los ojos.

"Graciosa, eso no va a funcionar" Aseguró la mayor. "Todos estamos libres de cualquier enfermedad"

"¿Y si no le agrado?" Susurró. La preocupación era cierta, se palpaba en la voz de la menor, y a Lauren le parecía tierno. Eran pocos los momentos en los que Katie se sintiera pérdida.

"¿Cómo podrías no agradarle?" La voz de Lauren era serena y su sonrisa reconfortante, lo que aliviaba un poco los miedos de Katie. "Además..."

Lauren no pudo terminar de formular su oración, cuando la puerta de la casa se abrió. Si Katie pensaba que no podía estar más nerviosa, justo ahorita se estaba retractando. Claro que podía estarlo, ¿Cómo no estarlo de todas formas?

"Hola papá. Te extrañé" Sonrió Lauren, abrazando a su papá. "Te presento a Katie, mi novia" La menor sonrió, volteando a ver a Katie, quien sonrió de inmediato.

"Mucho gusto" Era inevitable notar el tono de nerviosismo en su voz, que no pasó desapercibido ante ninguna de las otras dos personas. "Es un placer conocerlo. Katie , Katie McGrath" La menor extendió su mano para saludar, pero fue recibida con un cálido abrazo.

"Estaba ansioso por conocerte, Katie" Sonrió. "Puedes llamarme Richard. Pasen, por favor"

"Gracias, papá" Sonrió Lauren. Decir que se notaba contenta, era poco. Se notaba radiante.


Conforme la cena fue avanzando, Katie dejó sus nervios de lado para sentir una enorme comodidad. Estaba siendo recibida con calidez y sin duda, la conversación fluía de manera natural. No sólo con Lauren, sino con su padre de igual forma , contando una que otra anécdota de cuando Lauren era más pequeña. En esos momentos, Lauren sólo tapaba su cara ocultando su pena. El ritmo de la conversación no cambió hasta que Lauren se disculpo para ir al baño.

"Vuelvo en un segundo, cielo" Dijo Lauren, depositando un pequeño beso en la frente de la menor, quien podía sentir como sus mejillas se tornaban de color rojo sin necesidad de verse en un espejo. "No huyas" Rio la mayor.

"Ni siquiera lo pensaría" Aseguró Katie. "Ve, te esperamos aquí"

No era incómodo como cualquiera lo hubiera pensado. Tal vez era el hecho de que Richard era tan noble y amigable como Lauren. Tenía sentido, eran muy parecidos en diferentes aspectos.

"¿Puedo hacerte una pregunta, Katie?" Aquí venía. Sabía que en algún momento tendría una conversación así, sólo que no sabía precisamente que esperar. Nunca había conocido realmente a la familia de ninguna pareja, esto era nuevo.

"Claro, señ..." Katie fue interrumpida casi de inmediato.

"Puedes decirme Richard, Katie. De verdad" Él sonrió, mientras Katie asentía con la cabeza.

"Claro, Richard" Contestó. "Con todo gusto"

Hubo silencio por unos cuantos segundos, que parecían una eternidad.

"Olvídalo" Aseguró Rich, riendo. "Si pregunto eso, probablemente te estaría presionando"

Katie sonrió, teniendo una pequeña idea sobre lo que le estaban tratando de decir.

"Creo que puedo adivinarlo" Katie sonrió levemente. "De hecho, es mejor si lo hablo con usted primero"

"Te escucho"

"Tal vez no sepa esto, pero Lauren es la persona más especial que he conocido, y no lo digo sólo por intentar formarle una buena impresión sobre mí" Rio Katie. "Sino porque es verdad. He pensado seriamente, y creo que nuestra relación va por muy buen camino"

"Creo que se a donde va esto" Richard rio. "Creo que es lo mismo que estaba por preguntarte. Continua"

Katie sonrió, y tomó una gran bocanada de aire. "Es demasiado pronto para saber cómo seguirán las cosas, pero" Hizo una pausa de dos segundos, preparándose para decir por primera vez en voz alta lo que llevaba un tiempo rondando en su cabeza. "Si usted está de acuerdo, en algún punto me gustaría pedirle su bendición para proponerle matrimonio a Lauren" Lo dijo, por fin lo dijo. Era como quitarse un peso de encima, pero también se sentía como cargar otros. ¿Qué pensaría justo ahora el padre de Lauren? ¿Muy pronto? ¿Le agrado, pero no tanto como para casarme con su hija? Si Richard vio algún gesto de duda en el rostro de Katie, no dijo nada al respecto.

"Cuando eso pase, y estoy casi seguro que pasará" Sonrió Richard. "Tienes mi bendición. Esto es lo más feliz que he visto a mi hija, y con eso es suficiente, más que suficiente"

Katie sonrió. Una sonrisa honesta y brillante. Cuando estaba apunto de responder, Lauren entró de nuevo al comedor.

"Ustedes dos probablemente estaban hablando de mí, ¿cierto?" Lauren levantó una ceja, mirando la complicidad en el rostro de ambos. Algo estaban ocultando. Algo que, seguramente no le dirían.

"Nunca" Contestaron los dos al mismo tiempo, y Lauren sonrió mientras rodaba los ojos.

"Katie me estaba diciendo que tú ya conociste a su familia también" Se excuso Richard. Era una buena excusa, después de todo, lo habían mencionado en algún punto de la cena, sólo que no a fondo.

"Algo así" Rio Lauren. "Con la situación, vi a sus hermanos por videollamada"

"¿Y qué tal?"

Lauren sonrió, había sido hace poco también, y fue un momento ameno.


2 semanas atrás.

"Ven aquí, Lauren" Dijo Katie, mientras estaba conversando con sus hermanos. "Quiero que conozcas a mis hermanos" Lauren abrió los ojos, sin hacer ningún tipo de ruido, negó con la cabeza. Katie rio. Contra su instinto de cordura, Lauren arreglo un poco su cabello y se acercó a Katie.

"Lauren, ellos son mis hermanos, Sean y Rory" Sonrió la menor, al igual que las dos personas en pantalla.

"Es un gusto conocerte, Lauren" Dijo Sean.

"Katie nos ha hablado mucho de ti" Agregó Rory, mientras Katie rodeaba los ojos. "Está loca por ti" Lauren sonrió ante el último comentario.

"Es un gusto para mi conocerlos a ambos también" Sonrió. "Yo diría que yo soy la que está loca por ella"


Presente.

"Pueden pasar aquí la noche" Aseguró Richard. "Hay suficiente espacio para todos"

Lauren volteo a ver a Katie de inmediato, ya era algo tarde para regresar a casa pero no sabía como se sentiría la menor respecto a pasar la noche fuera.

"Está bien por mí, cielo" Aseguró Katie cuando notó la expresión de duda en el rostro de Lauren. La mayor sonrió.

"Entonces nos quedaremos aquí"

Como ya era costumbre para ellas dormir juntas, no fue problema alguno compartir la habitación. De hecho, hubiera sido raro si no lo hubieran hecho. Katie se sentía mucho más cómoda así.

Eran las diez y media de la noche cuando las dos estaban ya en cama.

"Hoy fue lindo" Sonrió Katie, recostándose en el pecho de Lauren. "Gracias por permitirme conocer a tu familia, cielo"

"Gracias a ti por aceptar venir" Contestó Lauren, plantando un pequeño beso en la cabeza de Katie. "Eres la primer pareja que le presentó a mi papá" Rio la mayor.

"¿Lo soy?" Preguntó Katie, aunque no lo dudaba. Lo mismo ocurría con ella.

"Lo eres" Sonrió Lauren. "Siéntete especial"

"Tú siempre me haces sentir especial" Katie sonrió, mientras el sueño poco a poco se apoderaba de ella.

No estaba cansada, el viaje había sido corto y había sido una velada tranquila. Sin embargo, el simple hecho de sentir el calor del cuerpo de Lauren la llenaba de paz. Era imposible no sentir una inmensa tranquilidad. Sentir que el mundo se detenía y en ese instante, todo estaba bien. Todo se sentía correcto y en su lugar.

"Duerme bien, cielo. Te quiero" Fue lo último que escuchó la menor antes de caer en un profundo sueño.