¡Nuevo capítulo!
Pjean: Me alegra que te haya gustado, y espero que este capítulo no sea la excepción. ¡Saludos!
MJ Keehl: Me pone contenta que te parezca interesante, aunque todo el crédito del mundo para la autora original. Yo sólo traduzco XD. Espero que este nuevo capítulo te guste. ¡Gracias por el apoyo!
YokoGH: ¡Qué linda! Acá está el nuevo capítulo :). Muchas gracias por el comentario y espero que lo disfrutes.
Kenshin miraba por la ventana. Sostenía los extremos de su bolígrafo con ambas manos y sus ojos miraban sin ver el caos de autos y personas ocupadas con sus propios asuntos debajo de su oficina, perdido en sus pensamientos.
Kaoru Kamiya.
La mujer de cabellos largos y oscuros como la noche que le habían rozado la mejilla cuando él la ayudó.
La mujer con la lengua afilada como una navaja y temperamento rápido que le había gritado y fulminado con la mirada.
Tenía toda la intención de hacer que su secretaria buscara en qué división estaba cuando Aoshi le dijo de pasada, aunque no presionó por detalles, que de hecho Kaoru trabajaba en la compañía. Pero no tuvo que hacerlo, ya que se sorprendió gratamente al verla entre los ejecutivos con los que trabajaría.
"¿Me llamó, Sr. Himura?"
Kenshin sonrió antes de girar su silla.
"¿Tienes que ser tan educada, Kaoru?" le preguntó, arqueando una ceja inquisitivamente a la mujer parada frente a él mientras volvía a colocar el bolígrafo sobre la mesa.
Kaoru se enogió de hombros. "Usted es mi superior y el protocolo empresarial dicta que debo ser respetuosa con mis superiores," señaló. "Señor," agregó, cambiando su peso al otro pie.
"Siéntate," le señaló una de las sillas frente a su escritorio. "¿Algo para beber?" le preguntó mientras ella se sentaba.
"No, gracias."
Kenshin ladeó la cabeza y la miró antes de presionar un botón de uno de los teléfonos en su mesa.
"Tráeme dos tazas de té de jazmín, Suzume," ignoró cómo la belleza de cabello negro ensanchaba sus ojos y su consecuente mirada fulminante.
"¿Me llamas 'Sr. Himura' y todavía tienes el descaro de mirarme de esa manera, Kaoru?" preguntó con diversión mientras se apoyaba cómodamente contra su silla.
Kaoru rodó los ojos y se cruzó de brazos. "¿Qué es lo que quieres, Kenshin?" Preguntó a cambio, dejando de lado toda pretensión de cortesía enmascarada.
Kenshin sólo le sonreía mientras su secretaria llegaba con dos humeantes tazas del té que había pedido. Sorbió el suyo y le indicó a ella que hiciera lo mismo. Ella lo ignoró y le lanzó una mirada funesta. Si ella actuara de esa manera cuando los dos estuvieran solos, se preguntaba...
Dejó su taza, "¿Cómo están tus hermanos? Me imagino que ya estarán terminando con sus estudios."
Ella lo estaba mirando con atención y él levantó una ceja como respuesta. Suspiró.
"Yahiko está en el último trimestre de Historia Europea y Yutaro en su último año de Bioquímica." Kaoru se detuvo, descruzó los brazos y se inclinó hacia adelante, apoyando las manos sobre el escritorio. "¿Qué es lo que quieres, Kenshin?"
Él la miró divertido con los ojos entrecerrados antes de inclinarse él también y golpetearle la nariz con su dedo índice.
"Nada, Kaoru. Sólo quería saber cómo estaba mi ex compañera de colegio y actual colega," respondió antes de volver a apoyarse contra su silla. "Tu té se ha enfriado," hizo un gesto con la cabeza hacia la bebida sin tocar.
Sus ojos se entrecerraron mientras se acomodaba en su silla y agarraba su taza de té. Sorbió un poco de su frío contenido, reprimiendo una mueca ante el sabor, para luego volver a dejar la taza sobre su platillo.
"El té sabe mucho mejor frío," le dijo rotundamente. "¿Puedo retirarme?" preguntó, lista para levantarse.
Kenshin asintió, pero antes de que Kaoru llegara a la puerta, le dijo, "Encontrémonos mañana a las 8 AM, en el Club Yamada. Y no llegues tarde."
Ella se detuvo aunque sin mirar atrás, apretó con fuerza el pomo de la puerta y asintió, antes de salir. No vio al sonrisa arrogante que adornaba el rostro de su jefe.
Kaoru frunció el ceño en el momento en que estuvo fuera de la oficina de su estimado vicepresidente ejecutivo y caminó hacia la suya al final del pasillo, pellizcándose la nariz mientras recordaba cómo el Sr. Himura se la había tocado tan casualmente. ¡Qué hombre tan descarado! Sabía que ella no podía hacer nada. Lo sabía. Y lo estaba usando a su favor.
Con enojo, se sentó en su silla y miró el pequeño calendario que tenía.
Sábado.
Realmente no había descifrado lo que él había querido decirle cuando la citó en el Club Yamada hasta que vio el calendario.
Era su día de entrenamiento.
"¡Kuso!" Maldijo en voz baja, apretando los puños sobre su regazo al darse cuenta.
Él iba a probar sus habilidades en el kendo.
Pero en cuanto al por qué...
Nunca se había abierto con él en la escuela secundaria. Era mayor que ella y también el capitán del club de kendo. Y aunque había logrado llevarse bien con los demás y a interactuar, con Kenshin, era un poco diferente. Uno no podría haberlo notado si no la observaba de cerca. Había cierta distancia en sus acciones con él que fácilmente podían pasarse por alto, ya que también a menudo se burlaba de él. Sólo su mejor amiga se había percatado y sabía por qué.
Kaoru estaba enamorada de Kenshin.
Con un gemido, Kaoru hizo girar su silla ligeramente y contempló el cuadro en su pared. A diferencia de la oficina de Kenshin, la de Kaoru sólo tenía un panel de ventana de piso a techo, y se encontraba justo detrás de su escritorio. Como ya era de tarde y el sol brillaba hacia su lado, tuvo que cerrar las persianas, pero se detuvo para observar la pared que estaba a su derecha.
Contempló la pintura de una pareja que se abrazaba... En la cual, el hombre le recordaba demasiado a alguien que quería sacar de su mente.
"¡Kaooooruuuu!"
La mujer interrumpió sus pensamientos y giró la cabeza para encontrar a su sonriente mejor amiga dentro de su oficina.
"¿Qué es lo que quieres, Misao?" Preguntó Kaoru con suspicacia.
Misao hizo una mueca. "¿Te parece que quiero algo?" Inquirió con fingida incredulidad.
La otra mujer sólo rodó los ojos.
Misao resopló indignada mientras se sentaba.
"Bueno… ¿Cómo te fue en tu reunión?" Preguntó con picardía, volviendo sus traviesos ojos verdes hacia la mujer que se reclinaba al otro lado de la mesa.
Kaoru dio la vuelta su silla para poder mirar a su amiga. "Me preguntó cómo estaban mis hermanos," respondió y se detuvo. Luego frunció el ceño. "Quiere entrenar conmigo mañana."
Misao la miró durante unos pocos segundos antes de echarse a reír.
Kaoru la fulminó con la mirada. "No es gracioso, Misao."
Su mirada asesina no obtuvo el resultado esperado mientras la otra mujer seguía riéndose.
"Cállate."
Misao intentó controlar su risa, convirtiéndola en risitas, y otra mirada de Kaoru hizo que sonriera ampliamente.
"Vamos, Kaoru. Tienes que admitir que es gracioso... Bueno, bueno. Divertido," se corrigió cuando recibió otra mirada punzante, y luego otra que provocó que volviera a estallar en carcajadas. "Kao-amor… es Kenshin… Sabes… el hombre del que… has estado…" le estaba diciendo a Kaoru entre risas pero se interrumpió cuando la otra abrió desmesuradamente los ojos y miró hacia la puerta abierta. "¿Ups?" dijo tímidamente antes de levantarse, cerrar la puerta, y volver a sentarse. "Kaoru... Recordé cómo era en ese entonces. ¡Él estaba interesado en ti pero tú nunca me escuchaste!"
Kaoru levantó una ceja. "¿Interesado? De verdad estás delirando, Misao. Él estaba con Tomoe, ¿recuerdas?" replicó antes de poner los ojos en blanco. No iba a hacerse ilusiones. Además, fue hace mucho tiempo, ¿no? No estaba afectada, incluso si su corazón dio un pequeño salto cuando su amiga volvió a mencionar esa ridícula teoría después de tantos años.
Misao Makimachi y Kaoru Kamiya habían sido amigas desde que tenían memoria. Sus familias habían sido cercanas por tanto tiempo que ya todos se consideraban una gran familia. Misao había dormido en casa de los Kamiya varias veces cuando ella y su hermano mayor Sanosuke peleaban. Y Kaoru era asidua a ir a lo de los Makimachi durante las tardes para comer el cheesecake de arándanos o el pastel de café de la tía Okon. Cuando los padres de Kaoru murieron en un accidente de auto, fueron los Makimachi quienes la ayudaron a ella y a sus hermanos a superar la situación y a salir adelante. Hiko y Okon Makimachi los trataban como si fueran sus propios hijos y Kaoru y Misao se sentían más hermanas que antes. Pero a veces...
Misao resopló. "Se separaron antes de las vacaciones de invierno, ¿recuerdas?" Le refutó. "Kaoru... ¡se enamoró de ti, por eso terminó con Tomoe!" agregó con dramatismo.
Ahora era el turno de Kaoru para resoplar. "Oh, ¿en serio? Del mismo modo que Aoshi está enamorado... Espera," se detuvo, antes de lanzarle dagas con la mirada a su amiga. "¡Lo sabías! ¡Sabías que lo asignarían aquí!"
Misao tuvo la decencia de parecer un poco avergonzada. "¡No lo sabía!" pero la protesta se le murió en la garganta cuando la mirada filosa de su amiga se intensificó.
"Kenshin le habría dicho a Aoshi , tal vez incluso a Sano, y ellos te lo habrían dicho a ti y ¡TÚ DEBISTE HABÉRMELO DICHO, MISAO!"
La mujer rodó los ojos. "¿Te das cuenta de que me acabas de gritar y que, aunque la puerta está cerrada, todos habrán escuchado tus ridículas acusaciones hacia mí?"
Kaoru bufó. "No te hagas la razonable conmigo, Misao."
"Bien, bien," dijo Misao agitando la mano. "Todo lo que Aoshi me dijo, y no, Sano sólo tenía una vaga idea, fue que Kenshin estaba volviendo al país pero no me dijo cuándo ni por qué. Y no quise decirte nada hasta que fuera definitivo. Estaba tan sorprendida como tú cuando él se presentó ayer." Se alivió al ver que la furia en los ojos de su mejor amiga disminuía un poco. "Además, no sabía que seguías albergando sentimientos por él..."
Un papel arrugado arrojado a su rostro fue la respuesta de Kaoru.
"Te odio," refunfuñó Kaoru, cruzándose de brazos a la defensiva.
"No, no me odias. Me amas. Sólo estás enojada porque te conozco y puedo leerte fácilmente," señaló Misao.
Kaoru suspiró derrotada y se dejó caer en su silla. "Pensé que ya lo había superado, sabes. Lo que quiero decir es que, estuve con Enishi y luego con Chou y Kamatari, aunque eso fue una casualidad. Además, era muy joven cuando nos conocimos. Mantuvimos correspondencia durante los dos primeros años de universidad, lo cual era inusual en él y me sorprendió la primera vez que recibí una carta suya, pero se fue reduciendo lentamente hasta detenerse después de que conocí a Enishi y tuve más responsabilidades. Y ahora, ¡actúa como si todavía fuésemos amigos!"
Misao se levantó y rodeó la mesa hasta llegar junto a Kaoru. "Mira, Kao," comenzó mientras se inclinaba para mirar a la mujer. "Te lo dije antes y te lo digo ahora... Él estaba, y tal vez esté, interesado. Estabas muy ajena a los sentimientos de los demás porque estabas muy enfocada en los tuyos propios. ¡Y no me mires así! Sé de esas cosas." Sacó la lengua haciendo énfasis, a lo que Kaoru rio.
"Gracias, Mi-amor."
"¡Estoy para ti!" Chilló Misao, antes de inclinarse y darle un beso a Kaoru en la mejilla y dirigirse hacia la puerta. Detuvo sus pasos para abrirla y mirar a la mujer que se quedaba en el recinto. "¡Recuerda usar mañana tus pantalones negros y tu camiseta sin mangas!" Y con eso, salió apresuradamente y cerró la puerta.
Kaoru sabía que estaba siendo infantil al arrojar otro papel arrugado, esta vez hacia la puerta, pero no podía evitarlo. Su mundo había estado libre de Kenshin por mucho tiempo y ni siquiera le había dedicado un pensamiento, olvidando sus sueños que lo involucraban a él, y estaba bien. Cierto era que su última relación había terminado tres años atrás y durado sólo tres meses, pero eso no significaba que fuera a ir a por el pelirrojo. No estaba enganchada con él de esa manera. No. No lo estaba.
"¡Kaoru! Alguien llamó," la voz distintiva de Yahiko sonó en el momento en que Kaoru llegó a su casa.
Exasperada, puso los ojos en blanco y arrojó sus llaves sobre la mesita cerca de la puerta antes de dirigirse a la cocina.
"Bueno, ¿recordaste preguntar quién era?" inquirió, sentándose en una de las sillas y dejando su bolso sobre otra. Se quitó los tacones y se frotó las pantorrillas. Una humeante taza de café fue puesta frente a ella, cortesía de Yutaro, a lo cual ella le sonrió agradecida.
"¡Por supuesto que lo hice! ¿Qué crees que soy? ¿Algún idiota que no pregunta quién está al otro lado de la línea?" Demandó Yahiko mientras aparecía en la cocina, pero fue su mellizo quien reaccionó con una risita. "Cállate, Yutaro. Pero de todos modos, era Kenshin. No sabía que había vuelto," continuó, ignorando deliberadamente a su hermano mientras se apoyaba contra el mostrador.
Kaoru se atragantó con su café y Yutaro corrió de inmediato hacia ella para palmearle la espalda.
"Eh, Nee-chan, ¿por qué esa reacción?" Preguntó Yutaro mientras volvía a su puesto y miraba a su mellizo. Yahiko simplemente se encogió de hombros.
Ya respirando con facilidad, Kaoru sacudió la cabeza. No quería discutir el enigma que representaba Kenshin Himura. Ya sabían lo suficiente y ella no quería que pensaran que, hasta ahora, todavía guardaba sentimientos románticos por el ex capitán del club de kendo de su colegio.
"No sabía que tenía nuestro número, sólo eso," respondió a cambio, esperando disipar cualquier pensamiento que esos dos pudieran estar teniendo.
Yutaro asintió. "Bueno, ¿qué te gustaría para ce-?"
Su pregunta fue interrumpida por el sonido de golpes en la puerta principal y Kaoru lo miró y luego a Yahiko.
"¡No me mires!" Protestó Yahiko mientras se precipitaba para abrir la puerta.
Kaoru sonrió mientras Yutaro reía con malicia.
Mientras Kaoru pensaba en lo que quería comer, en lo que Yutaro se movía por la cocina, apenas registró cuando la puerta se abrió y Yahiko exclamó.
"¡Kenshin! ¡Entra!" escuchó ella que su otro hermano gritaba y comenzó a masajear sus músculos al darse cuenta horrorizada de quién había llegado a su puerta. Aturdida, siguió escuchando la conversación de Yahiko y Kenshin.
"¿Qué estás haciendo aquí? ¿Cuándo volviste?"
"Pensé en pasar a visitarlos y tal vez ayudar con la cena. Recuerdo un poco que a Kaoru no el gustaba cocinar."
Él evadió sabiamente la segunda pregunta de su hermano al mencionar sus habilidades en la cocina.
Las voces sonaban cada vez más fuertes y Kaoru lentamente se colocó los tacones mientras Yahiko resoplaba.
"¿Que no le gustaba cocinar? ¿O te refieres a que la cocina no gusta de ella? Bueno, eso no ha cambiado. Busu todavía cocina veneno."
Ya no queriendo escuchar más comentarios de su hermano y encima con Kenshin, exclamó "¡Puedo escucharte, Yahiko-chan!" Y se puso de pie justo a tiempo para verlos entrar a la cocina con Yahiko murmurando algo sobre no llamarlo -chan.
"¡Hola, Kenshin! ¡Han pasado años! Justo estaba por hacer la cena y sólo esperaba a que Nee-chan se decidiera por lo que quería," saludó Yutaro al pelirrojo.
Por qué Kaoru olvidó que sus hermanos idolatraban a su jefe desde que estaban en la escuela, estaba más allá de ella. Y por qué estaban actuando tan cercanos y amistosos como si no hubieran pasado trece años fue suficiente para traerla de vuelta a la situación actual.
Kenshin Himura.
En su casa.
A punto de preparar la cena, si la forma en la que miraba por encima del hombro de Yutaro era alguna indicación.
"¿Por qué estás aquí?" preguntó ella de repente, su pregunta detuvo la conversación que sus hermanos y él mantenían sobre pechugas de pollo y crema.
Kenshin se dio al vuelta y la enfrentó, dejando que Yutaro se defendiera solo de las manos de Yahiko sobre la comida, con una sonrisa que hubiera hecho que su corazón brincara si fuera más joven y si fuera una situación completamente diferente. No importaba que en realidad su corazón se estuviera acelerando un poco.
"Pensé en venir a visitarte. Ayer fui a lo de Aoshi. Después visitaré a Sano y a Misao," respondió como si nada.
"No necesitas visitarlos después. Los llamaré ahora mismo y cenaremos todos aquí," le dijo de plano, antes de agarrar su cartera y dirigirse a su habitación para llamar a los Makimachi.
Y fue así como se encontró cenando alegremente, devolviendo insultos y riendo con buen humor más tarde esa noche.
.
.
.
¡El próximo es el final!
