El Comienzo del Fin: La Gran Estafa

Capítulo 1: Génesis de un reencuentro amistoso


Estas historias están casi basadas en hechos reales y se recrean en lugares diferentes a los verdaderos para respetar la privacidad de las personas que otorgan su testimonio.


En las afueras de Shizuoka, en pleno corazón de Numazu, comienza a adquirir forma la historia de esta joven estudiante: Riko Sakurauchi. Ahí, en una universidad estudia música, donde tempranamente manifiesta un talento especial para el arte. Nacida en el seno de una clase media en Tokio, decide continuar sus estudios lejos de los suyos como una forma de buscar su propia identidad.

Efectivamente, en medio del ambiente universitario, Riko va dejando traslucir rasgos especiales de su personalidad, sobre todo a aquellos relacionados con la amistad y el afecto. Poco a poco, su carácter introvertida se fue diluyendo para dar paso a una joven capaz de compartir y relacionarse anulando toda su carga histórica de timidez.

El entorno universitario fue sin duda el caldo de cultivo para que Riko diera rienda suelta a sus sentimientos.

El encuentro con su novio, estudiante de ingeniería, revolucionó su corazón y no escatimó argumentos para expresarle su verdad afectiva.

En muy poco tiempo y con la rapidez de los cuentos, se convirtieron en amigos, luego en pareja y al culminar ambos sus respectivas carreras, decidieron contraer matrimonio. Una modesta y sencilla ceremonia consolidó definitivamente el amor de esta pareja; con la certeza de vivir unidos para siempre, no esperaron mucho para tener hijos y como las finanzas de dos jóvenes profesionales son prometedoras, conformaron una hermosa familia con tres hijos.

Pero al paso de los años, Riko debió admitir a su esposo que tenía un trabajo más sólido que el de ella, y eso generó sus primeros desencuentros.

En pleno desayuno, esta protagonista y su marido discutían por quién usaría el coche de la familia: ella necesitaba para trabajar, él quería llevar a sus hijos a la escuela sin previo aviso; Riko pedía con antelación el uso del vehículo la noche anterior y le fue denegada por su esposo que estaba medio apurado.

-Oye, a propósito, estas cuentas las voy a pagar yo. -Alega el hombre.

-¿Estamos con eso? -Mencionó la señorita Sakurauchi bebiendo café con calma.

-Sí, estamos con eso. -Reseñó su conviviente este mutuo acuerdo.

-Ya. -Dijo la ex idol satisfecha.

Los esfuerzos para superar su inestabilidad económica, lo llevaron a fundar una academia de piano, la que fracasó antes de cumplir dos años de existencia.

-Querido. -Dijo Riko con desgano.

-¿Sí? -Dice el marido.

-¿Se durmieron los niños? -Preguntaba la ex idol.

-Hace rato. Mira, ya sé porque se durmieron los niños y se comieron todo el postre, Riko. Estos niños, ¿va a querer postre? -Señaló él mismo.

-Eh no, gracias. -Desdichó ella.

-Pero Riko, cómo no vas a querer postre, no tomaste sopa, no comiste comida. -Clamó el hombre.

-No, no tengo apetito. Estoy harta. -Indicó la pelirroja oscura.

-Hmm, cuando tu no quieres postre porque te pasa algo, ¿no? -Consulta su pareja.

-Bueno, si... Eh, estoy acorralada por las cuentas, la academia no resulta, tú ya estás llevando todo el bote. Yo no... -Reseña la talentosa pianista.

-Tú no tienes que hacer nada de eso, ¿no? -Aseveró el cónyuge.

-Sí, es que no me siento bien. Ya es físico, ¿te das cuenta? No aguanto. -Recalca ella misma.

-Bueno, ¿qué quieres hacer? -Dice el esposo de Riko.

-No, es que tomé una decisión. -Dijo la señorita Sakurauchi.

-¿Qué decisión tomaste? -Dice este hombre.

-Me quiero ir de vuelta a Tokio. -Decidió la de ojos amarillos aludiendo que quiere regresar a sus raíces.

-Ay, Riko. Pero cómo vamos a ir a Tokio, si yo tengo mi trabajo acá, los niños están en la escuela acá. ¿Para qué nos vamos a Tokio? -Admitió su marido.

-No, no, no, no. Me quiero ir sola. -Concluyó Riko su determinación.

Así, confundido por sus magras incursiones en los negocios, Riko decide emigrar a su natal Tokio. Si bien el alejamiento de su esposo no tenía el carácter de separación, se cundió de no realizar promesas para un futuro regreso. Con los exiguos ahorros que traía de Numazu, alquiló una habitación en una casa para alojados; el entusiasmo de comenzar una nueva vida lejos del rigor matrimonial, se opacó en los primeros días. La ausencia de sus hijos se encendió la luz para dar paso a su primera crisis de soledad, Riko entendió que debía luchar por ellos a pesar de la distancia que los separaba.

Su sólido currículum le permitió ganarse la vida como maestra de escuela en una secundaria cercana al área metropolitana y en una academia de música. Durante varios meses, Riko se dedicó a consolidar su situación económica, la que permitía que en forma periódica enviara el sustento para sus hijos en Numazu. Su vida en la capital se gestaba casi monótona, de su trabajo a la pensión; de tal manera que los recuerdos de su familia lo acechaban frecuentemente hasta con cierto grado de culpabilidad por estar buscando nuevos horizontes lejos de ellos.

AL AÑO SIGUIENTE, EN UN BAR

-Perdón, me das un Martini, por favor. Dos hielos. -Ordenó Riko un trago mientras una muchacha de cabellos oscuros aparece de la nada.

-Oye, ¿tú estás sola? ¿Sí? Nunca te haya visto por estos lados. ¿Nos conocíamos? -Dice la misteriosa mujer que su apariencia la veía algo familiar.

-Pero si eres la "ángel caído", cuánto tiempo sin verte. -Dijo la pianista reconocerse a una de sus antiguas amigas: Yoshiko (o más bien "Yohane").

-Oh, si eres la famosa Lili, mi endemoniada olvidada. -Recalcó la ex idol gótica durante el reencuentro. -Creía que no me reconocías. ¿Qué haces aquí tan sola?

-Larga historia (...). -Redimió Riko feliz.

Es difícil imaginar que hay detrás de cada recomienzo, esta solitaria capitalina sumida en la vorágine de la ciudad no pudo sospechar que a través de esta vieja amistad, ella daba inicio el camino más duro y difícil de su vida, ése que muchas veces no tiene retorno.

Por cosas de la vida, este reencuentro ha sido un bálsamo entre la amistad y la lealtad de las protagonistas involucradas; platicaban sus recuentos de la vida luego que fueran graduadas, sus momentos presentes de aquel entonces y sus roles laborales fuera de las suyas. A Yoshiko dejó sus creencias espirituales para convertirse en una persona normal por orden de su madre desde Numazu y fue contratada primeramente de extra en diversos programas de TV, luego instaló su propia oficina que se describirá a continuación.

Efectivamente, Yoshiko Tsushima poseía una promisoria agencia de extras cazatalentos y estaba rodeada de una serie de amistades que podrían permitir que Riko saliera de su ostracismo. Fue así como tentada por esta nueva posibilidad de abrirse horizontes en Tokio, decidió realizar una sorpresiva visita su vieja amiga "Yohane".

-Yoshiko-chan, ¿cómo le va? -Le saluda Riko en un camerino de la agencia en donde trabajaba su recordada ex-colega de la preparatoria con un año de diferencia.

-Bien. -Decía amablemente la datenshi.

El encuentro fue muy grato para ambas, Yoshiko sospechó rápidamente que podría ayudar a Riko de muchas áreas de su ámbito profesional, desde luego en forma incondicional ofreció su red de contactos para que esta ex idol pudiera optar a nuevas y mejores perspectivas económicas en la capital. De verdad, todo hacía suponer que entre ellas nacían una gran y especial amistad, al punto que de inmediato le ofreció trabajo en su propia agencia de extras, lo que por supuesto Riko aceptó de ipso facto.

A partir de aquel momento se consolidó una suerte de compañerismo entre ambos, en la medida que podían compartir sus ratos libres se dedicaban a pasear, y a comentar la vida sin otro ánimo que darles fundamentos a sus almas solitarias. Desde luego Riko, no desatendía a su familia ya que permanentemente estaba en contacto con ella.

Sin percatarse, se dejó llevar por esta nueva amistad. Dejó su carrera de maestra para trabajar con Yoshiko y se incorporó a un mundo hasta ese instante, desconocido; comenzó a frecuentar lugares exclusivos de la noche capitalina y se embriagó con el suave misterio de las primeras amanecidas. Por cierto, esta joven urbana se da cuenta de aquí que le resta mucho por vivir, quizás demasiado.

Consciente de este nuevo proyecto de vida descubre que hay ciertos espacios de su identidad que no advertía como suyas, y que está dispuesta a llenar, fue así sin mayores cuestionamientos que aceptó la oferta de Yoshiko para compartir su casa. Entusiasmada con la materia de economizar y vivir juntas a su amiga, Riko no dejó pasar mucho tiempo para mudarse definitivamente a casa de "Yohane". Sin duda, esta joven no logró darse cuenta de que con aquella decisión le estaba dando un vuelco trascendental a su vida.

-¿Te gusta mi casa? -Dice la azabache ángel caído presentando a "Lily" su hogar.

Alentada por la compañía de Yoshiko, Riko crea una empresa importadora de instrumentos musicales.

-¿Quieres que te enseñe a cocinar? -Preguntaba la gótica preparando un platillo.

-Yo sé. -Respondía la pelirroja oscura.

Por primera vez la suerte en el campo comercial parece sonreírle, y no solo eso, la relación con su amiga funciona sin altibajos, en pocas palabras, la vida se torna armónica, grata y a ratos casi idílica. Satisfacer libremente sin presiones su marco de existencia es sin duda para esta mujer su mayor logro.

El tiempo ha pasado, y las huellas de aquella familia en Numazu se hacen cada vez más profundas. Ante la imposibilidad de estar junta a sus hijos como quisiera, Riko se da tiempo para satisfacer la distancia todos los requerimientos de aquellos hijos que la reclaman.

-Yohane, está listo tu trago. Bah, ¿y tú? ¿A dónde vas? -Dijo la pianista.

-Voy al supermercado. -Responde Yoshiko disimulada.

-Ah, te acompaño. -Replica Riko.

-No. -Rechazó la datenshi.

-¿Cómo no? Primero te preparé el trago y no lo quieres, ahora te quiero acompañar al supermercado y tampoco quieres. ¿Qué te pasa? -Aclaró la de ojos ámbar preocupada.

-No me pasa nada. -Finge tercamente la señorita Tsushima.

-No, yo te conozco, Yohane y a ti te pasa algo. Es de hecho que a ti te pasa algo. -Llamó a la calma la señorita Sakurauchi.

-Sí, me pasa algo. -Reaccionó la de ojos magenta.

-¿Tiene que ver conmigo? -Señala la pelirroja oscura.

-Sí, es contigo. -Sentenció la del "ángel caído".

-¿Quieres que me vaya? -Condiciona Riko cuando su pareja no dio ni una palabra.

Yoshiko abandonó de su casa con un portazo presintiendo que algo oculta en su mente.

¿Qué le había pasado a Yohane? La respuesta está en el siguiente episodio que prefiero no adelantar este avance.