El Comienzo del Fin: La Gran Estafa
Capítulo 2: Los problemas tienen solución
La separación de su amiga no tuvo explicación para Riko, de la noche a la mañana sintió que su vida se derrumbaba y no estaba preparada para sentir nuevamente en la soledad. Obviamente algo estaba pasando, pero ella ignoraba su cuota de responsabilidad.
UN AÑO DESPUÉS
Estoicamente Riko dio por superada a aquella instancia, aunque nunca pudo olvidar el sincero afecto que sentía por la amistad de Yoshiko. Pero un llamado pidiendo urgente su presencia motivó un nuevo encuentro entre ambas.
-Hola, sí con ella. ¿Yoshiko? Después de un año, cómo no vas a aparecer extraño. ¿Cómo estás? -Respondía vía telefónica la pianista ex idol.
La sorpresa fue mayúscula: Yoshiko se encontraba gravemente enferma y su vida corría en serios peligros si no contaba la compañía de alguien que lo asistiera. Su médico de cabecera no pudo ocultar la sorpresa de encontrarla en aquellas condiciones, acuciosos exámenes fueron lapidarios y confirmaron la urgente necesidad de hospitalizarla. Riko sintió aquella como una estocada personal, hasta sintió culpabilidad de no haber estado junto a ella en los instantes previos a su enfermedad.
-Yoshiko, ¿por qué no llamó antes? -Le dice su médico.
-Doctor. ¿Qué pasa? ¿Qué tiene? -Se preocupaba la chica de ojos ámbar
-¿Usted es pariente de ella? -Consultaba el galeno.
-Sí, sí. -Disimuló ella.
-Está grave, está mal. -Detalló el doctor sobre el estado de la ángel caído.
-¿Qué puedo hacerlo? -Urgió la de cabellos rojizos oscuro.
-Hay que hospitalizarla. -Confesó este profesional de la salud.
-¿Tan grave? -Enfatiza la joven Sakurauchi.
-Sí. Hay que conseguir estos remedios urgentes, dudo que lo puede encontrar en el país, pero hay que hospitalizar. Está mal. -Declara el médico dando las recetas antes de abandonar el hogar.
Riko, sin preguntárselo siquiera se fue a vivir nuevamente con Yoshiko y luego hurgó con varias amistades en el extranjero para conseguir los escasos remedios.
-AZT o DDI. -Contestaba por teléfono la pelirroja a un experto.
Fue en aquellos momentos en que Riko se dio cuenta que realmente quería a su amiga y que era capaz de todo para ayudarla a vivir.
-Toma, toma, toma. Te va a bajar un poco la temperatura. ¿Está rico? Tranquila. Ya, descansa tranquila. -Dijo Riko ayudando a Yohane beber un sorbo de jugo justo antes de que sonara el teléfono.
-Bueno, ¿sí? ¿Conseguiste? -Respondía la pianista en el auricular.
La llamada de Estados Unidos advirtiendo el encuentro con aquellos remedios que Yoshiko requería tuvieron un entorno misterioso.
-Hola, dime. ¿Qué pasó? Sí, sí, dime. ¿Qué pasó? -Hablaba la de los ojos ámbar en otra línea de aquella llamada. -No, son para una amiga que está gravísima, grave.
La ingenuidad de Riko no le había permitido sospechar que aquellos medicamentos eran exclusivos para enfermos de sida.
-¿Estás seguro? -Sentenciaba ella misma por teléfono el significado de estos extraños fármacos ya mencionados.
Al colgarla, "Lili" se preocupaba realmente de su amiga de preparatoria en delicadeza, bajo estado reservado, temiendo que en algún momento su "ángel caído" podría morir y por eso decidió acercarse a su lado.
MESES DESPUÉS
Riko no tardó en realizarse un completo examen para saber cuál era su exacta situación. Ciertamente habían razones para estar preocupado, pero el resultado del examen solo hizo confirmar sus sospechas: ella también tenía sida.
Su entrañable amiga sufría fuertes crisis con la enfermedad y al saber que pronto ella pasaría por los mismos trastornos la llevó a un estado de absoluta introspección, toda su vida se dibujó ante ella en sólo segundos, como una sinopsis controvertida cuyo final era tan conocido como irreversible: la muerte.
Una vez más, aquellos seres queridos y lejanos, su familia, pasaron a ser los más importantes y quizás también sus más sentidas víctimas. Sus ojos no dejaron traslucir lágrimas, pero su corazón de madre se dilató de dolor, las amaba profundamente, pero no tenía argumentos para explicar lo inexplicable. Sin embargo, intentó conversar con ellos o al menos escuchar su voz.
TIEMPO DESPUÉS
Yoshiko comenzó a sufrir las vicisitudes propias de la enfermedad, tan pronto que ahí a la cama como existían días de absoluta o aparente sanidad, prácticamente no salía de su hogar. Los remedios, exámenes y consultas médicas lo habían obligado a gastar todos sus ahorros; fue así como invirtiendo su ocio permanente descubrió, luego de muchos estudios y análisis que los seguros médicos no tenían interconexión entre sí, y por tanto era factible afiliarse a varias a la vez.
En pocos segundos, expuso su plan a Riko. La idea era establecer contrato con el máximo del sistema, para luego obtener licencias en cada una de ellas y cobrar mensualmente un suculento sueldo por subsidio. Claro está que había que asegurarse que la doble o múltiple afiliación no solo era factible, sino que también estaba exenta de penalidad.
Luego de comprobar que dicha figura delictiva era probable, Riko se dio a la faena de ejecutar el plan, vale decir, se inscribió en más de ocho seguros y contrató los planes más costosos, ya que mayor rentabilidad, mayor sería el sueldo por recibir en caso de enfermedad.
Posteriormente, antes de consumar el primer mes de pago pidió hora para diferentes médicos, los que de acuerdo con su estrategia serían "coimeados" para cursar fraudulentas licencias.
-A las 14. 14:00 horas. - Consultaba la pelirroja oscura pidiendo hora.
Como estaba previsto el negocio funcionó. Riko visitó a muchos médicos amigos que trabajaban -exclusivamente- en dicho sistema, los que no consultaban su enfermedad para extenderle sin objeciones licencias por varios meses. Desde luego, este contacto requería de una atractiva propina ya que, de advertir la presencia del sida el procedimiento sería obstaculizado.
-¿Terminó? -Aclara aquel médico de cabecera.
-Sí, doctor. -Decía su ayudante de radiografía luego de un escaneo.
-Lo dejo a solas, por favor. -Pidió el profesional a su asistente que saliera. -¿Te has sentido bien?
-Sí, un poco mejor. -Mencionó Riko luego del chequeo.
-Eh, la licencia, ¿por cuánto tiempo? -Admite el médico.
-Tres meses, como siempre. -Señala la señorita Sakurauchi.
-Pasa por la consulta, la dejo la secretaria. -Advirtió el doctor llevando la salida.
MESES MÁS TARDE
-Ah, qué bien. Llegaron los cheques. -Comunicó la datenshi reunida con su "Lili".
Así, mensualmente Riko recibía sin impedimento alguno jugosas sumas de dinero, producto de sus licencias fraudulentas. Amparado en una deficiencia comunicacional del sistema médico entre sí, ninguna de ellas logró sospechar la magnitud de la estafa de la cual estaba siendo objeto. Definitivamente, para Riko este delito se convirtió en un verdadero negocio, ya que llevaba recaudado cerca de equivalentes a US$ 120.000, dinero que era invertido básicamente en los costosos tratamientos.
-¡BARATO! -Clamaba Riko felizmente abrazando con Yohane celebrando las ganancias de este fraude de los seguros médicos haciendo como si fueran millonarias.
Lo anteriormente señalado ya saben la supuesta relación amorosa de esta pareja, que ya surtían sus nefastas consecuencias; lo del fraude mencionado sucedió realmente en alguna parte del mundo, excepto la cifra estimada (¿No será mucho dinero?).
El siguiente capítulo corresponde el final del fic que tendrá mucho dolor inesperado para estas protagonistas. (Esto se requiere criterio aquel desenlace)
