El Comienzo del Fin: La Gran Estafa

Capítulo 3: Un inesperado desenlace


Definitivamente, esta curiosa figura delictiva se transformó en la forma más directa y eficaz de prolongar sus vidas, la permanente compra de AZT y otros remedios importados le permitían almacenar e incluso ayudar a otros amigos afectados con el sida.

Periódicamente, el hogar de Yoshiko y Riko era frecuentado por personas de escasos recursos que venían a pedirles drogas para palear los dolores del sida.

Unidos por un cordón invisible, estas mujeres infectadas se ayudaban entre sí para mitigar en parte el calvario de sus implacables consecuencias. En realidad, una cadena de dolor y soledad que funciona subrepticiamente esquivando a una sociedad ignorante y despectiva.

N de la R: Uno de los amigos mencionados, contraído del VIH está fallecido.

Ciertamente Riko poseía el virus, pero aún no se desarrollaba; en cambio su amiga Yoshiko vivía cada vez peores crisis, a ratos su estado de irracional llegaba a la violencia.

-Yohane. Yoshiko. -Lo llamaba la pelirroja con un vaso plástico de agua con una píldora en la mano.

-¿Qué te pasa conmigo? -Se ofuscaba la gótica.

-Tu pastilla. -La ordena Riko.

-¿Qué pastilla? -Dijo Yohane furiosa.

-Pastilla de las ocho. -Dice la de ojos amarillos.

-¡¿Qué pastilla?! ¡Si no me interesa ni una sola pastilla! -Clamaba molesta la de ojos magenta.

-Tu pastilla de las ocho, Yohane. Te corresponde la hora, a las ocho. -Insistió la pianista.

-¡Pero no me interesa tomar más pastillas, quiero estar sola! ¡SOLA! -Grita Yoshiko de modo indignante e inmoral.

-Yoshiko, tú te tomas tres pastillas al día: a las diez, a las doce y a las ocho. -Trataba de calmar la señorita Sakurauchi.

-Mire, esta que me dices tú que la pastilla de las ocho, ahí te la dejo porque no me interesa tomarme más pastillas. -Dice la peliazul verdoso tomando el vaso con agua y lo tira al suelo bruscamente. -¡Queda conmigo! ¿me escuchaste? Me tomé las pastillas.

-Pero si lo estoy haciendo por tu bien, Yoshiko, ¡yo también la tengo que tomar! -Reaccionó Riko esta inquietud.

-¡Yo estoy cansada de tí, ándate de acá! ¡Estoy cansada de tí, de tus ojos, de tu pelo, de todo! ¿Escuchaste? -Siguió gritando la señorita Tsushima su momento de furia.

-Lo hago por tu bien, Yohane, si no te estoy haciendo ningún daño. -Alegaba la del pelo color vino.

-Haber, quejándome todo el día con las pastillas. ¿Tú crees que yo me siento bien? ¿Tú sabes lo que yo tengo? ¿Sabes lo que yo tengo? -Critica la famosa "ángel caído".

-Si sé lo que tiene. -Responde "Lili" sobre el padecimiento.

-Estoy bien. -Señala Yohane en voz baja.

-Lo estoy haciendo por tu bien, Yoshiko. -Clamó Riko.

-No llames así, no me interesa, ándate acá, déjame sola. -La inquieta la del cabello oscuro.

-Yohane, no seas tonta. ¿Ya? -Comentaba la pianista.

-¿Tonta? ¡Ahora soy tonta, ándate! ¡Porque soy estúpida, soy tonta y no quiero estar contigo! Ándate, por favor, ándate ahora rápido. ¡Ándate! -Quejaba entonada la ex chica gótica empujando fuertemente a Riko -¡ÁNDATE!

Víctima del constante desarrollo del sida de Yoshiko, Riko no tuvo otra alternativa que dejarla sola.

TRES MESES DESPUÉS

Hasta ahora, ella se había negado a tomar drogas, ya que los síntomas de la enfermedad aún no afloraban en ella. Pero más temprano que tarde los efectos de la inmunodeficiencia le dieron su fatal aviso.

A partir de este momento, Riko debió aceptar que comenzaba en ella el principio del fin.

Absolutamente preocupada, pero consciente que es un camino sin regreso se puso por primera vez, verdaderamente, en manos de los especialistas.

Desde luego, la primera consulta la trató de establecer con el médico amigo de Yoshiko, quien también por cierto pertenecía el staff de profesionales que le otorgaban licencias fraudulentas.

-Bueno, ¿consulta? Habla Sakurauchi Riko, sí, quisiera pedir hora para hoy día en la tarde, por favor. Bien, cuatro y media. Ya, gracias. -Hablaba la de los ojos ámbar por teléfono pidiendo consulta a su doctor.

Por supuesto, las posibilidades de elongar dignamente el resto de la vida, está ligado a los cuidados y prevenciones. Riko tenía un considerable stock de drogas que le permitirían superar los primeros meses a lo menos, sin incurrir en gastos.

Tras un nuevo examen de rutina, ella quería informar sobre el estado de salud de su amiga lolita.

-Doctor, ¿usted ha visto a Yoshiko? ¿Cómo está ella? -Alega la pianista sobre su "alma gemela".

-¿Yoshiko? Yoshiko murió ayer. -Dijo el médico con apariencia seria lamentando esta noticia.

La muerte de Yoshiko tuvo peores consecuencias que la evolución de su propia enfermedad, una amistad profunda y sincera desaparecía para siempre. Su pérdida era en cierto modo morir un poco también y cerrar quizás el capítulo afectivo más importante de su vida.

El mismo tiempo de la muerte de "ángel caído", un médico descontento advirtió la doble afiliación al director de un seguro. Paralelamente, Riko había tomado la decisión de retirarse de los seguros, desconociendo que estaba siendo objeto de una profunda investigación.

-¿Cuánto tiempo usted, señorita Sakurauchi, está afiliada al sistema? -Preguntaba el director de una aseguradora.

-Hace un año, un año más o menos. -Señaló Riko.

-Usted me puede decir. ¿Cuántos meses de licencia le hemos pagado? -Dijo el contralor.

-Bueno, entre ocho y diez meses, diez meses yo creo. -Escatimó la joven mujer.

-¿Por qué razón estás enferma? -Consultaba aquel señor.

-No, lo que pasa que estuve afectado por una neumonitis aguda, hace tiempo fue bien grave, fue harto tiempo y bueno, me quedaron secuelas y he seguido tratándome por seguridad, digamos para cuidarme. Clarificó la pianista de su supuesta enfermedad ignorando que tenía VIH.

-¿Usted podría esperarme un momento afuera? ¿Por favor? -Ordenó el ejecutivo para que esta implicada saliera de la oficina.

Riko Sakurauchi no tuvo explicación a los múltiples contratos con diferentes seguros, y ante el contralor, evidenció la magnitud de la estafa, por lo que fue denunciada de inmediato a la policía civil.

-Por favor, comuníqueme con la Brigada de Delitos Económicos, gracias. -Contestó este hombre llamando vía telefónica a la policía.

Un día de marzo, la prensa destacó la millonaria estafa a los ocho seguros, se estima que recaudó cerca de equivalentes a US$ 130.000.

Riko Sakurauchi se encuentra recluida en la cárcel de Tokio, la figura delictiva con que estafó a los seguros médicos no posee una tipificación penal muy clara, por tanto, la defensa subraya que su delito ante la ley están solo abuso de licencias médicas.

Pero más allá de futuras sanciones, Riko Sakurauchi carga algo en el estigma del sida, sin lugar a duda ésa es su más lapidaria condena. El desarrollo de la enfermedad ha ido mermando su capacidad física y es por ello, que se mantiene recluida en el centro hospitalario de la penitenciaría. Sabedora absoluta de los caprichos nefastos del sida, Riko aceptó mostrarse por única vez antes que su rostro adquiera otra identidad.

Riko vive hoy en estados profundos de depresión, enfrentados a ella rechazando absolutamente el delito que cometió, pero en modo alguno queríamos hacer jueces, ni mucho menos verdugos de su condena. Nos relacionamos físicamente con ella sin temor ni vergüenza, porque la ignorancia y el estigma que existe con lo ajeno la tiene sumida en la más triste y dolorosa soledad.

Finalmente, Riko fallecía de las complicaciones del VIH semanas más tarde, al estilo de Freddie Mercury. Su última frase antes de ir al cielo fue "Yohane" en sentido de agonía.

Este trabajo es para entender las razones que tienen los victimarios para cometer un delito. Pero por sobre todo es un sentido homenaje a las víctimas que claman justicia.


Esta historia es real. Sin embargo, la mayoría de los nombres y lugares han sido cambiados para proteger la identidad de los verdaderos protagonistas.


Hasta aquí se da por finalizada la historia inspirada en hechos verídicos derivado del programa de TV Mea Culpa, donde fue ambientado un caso idéntico de hace muchísimo tiempo.

Nos estaremos viendo un nuevo fanfic.