Luka se lanzó de espaldas a la cama, con una enorme sonrisa de oreja a oreja. En cambio Sass lo miraba cruzado de brazos, con su adorable ceño fruncido, destacando aún más sus pequeños colmillos.
-lo que hizo no estuvo bien, joven portador – riño con un tono severo. El mechi-azul por fin le miro, para incorporarse de nuevo en la cama.
Por supuesto que estuvo mal, pero no se arrepentía de nada.
-Esto no puede volver a repetirse, sus poderes son sola y exclusivamente para…
-Para cuando realmente se ameritan… lo sé – le interrumpió el chico con tono aburrido – Pero, en realidad no estuvo del todo mal ¿no? no fue mi intención que terminara de esta manera… solo la vi… y yo… - se mordió el labio inferior no encontrando más palabras para excusarse por la situación, y al no conseguir ninguna razonable, bufo frustrado.
-No puede frecuentar a esa chica, al menos no como héroe – Luka le miro un momento antes de desviar la mirada y suspirar – Joven… entiendo cómo se siente, el amor a su edad no es nada fácil…
-No lo entiendes, Sass – le corto – a ella le gusta otro chico… ¿y cómo puedo competir con él? Es famoso, rico, campeón de esgrima, modelo de revista, hijo de Gabriel Agreste, el diseñador más famoso en Francia… ¿Qué puedo tener yo, Luka, Que pueda hacer que ella prefiera estar conmigo? – se cubrió el rostro con las manos, frustrado consigo mismo por no considerarse siquiera un rival – Al menos como Viperion pensé que tendría oportunidad… ¡Pero resulta que un modelo es más genial que un súper héroe! - grito esto último exasperado, dejándose caer pesadamente al colchón – definitivamente no entiendo a las chicas.
El Kwami ahora le miraba con una expresión más calmada. No podía negar que si era un dilema el de su portador, pero sabía que no era correcto que frecuentara a una civil.
-Mírelo de esta manera – comenzó la divinidad llamando nuevamente la atención del oji-azul – Hawt Moth está siempre en busca de la mínima cosa que pueda perjudicarle a usted y sus compañeros… aquella chica es muy importante ¿no es así? – con esto dicho el chico se sonrojo ligeramente, pero asintió con firmeza – Si el enemigo lo descubre, podría intentar herirla, no solo a ella, tal vez también ataque a su familia y amigos… por ello sus identidades son tan celosamente protegidas, cualquier error puede llevarlos a su final – Luka tenía su mirada puesta en sus manos hechas puños, sabiendo que no podía objetar ahora, no solo porque sabía lo importante que era su papel en aquella emprenda, sino porque nunca podría hacer algo para herir o poner en peligro a Marinette.
-Entiendo… - soltó en un fuerte suspiro, en un intento de calmarse un poco - no volveré a verla, no como Viperion.
-Es lo mejor joven… y no sea tan duro consigo mismo, estoy seguro de que esa jovencita no le importan los estatus sociales ni el dinero, no parece que tenga esas intenciones.
-No, claro que no… Mari es la chica más humilde que conozco – sonrió al imaginarla con una hermosa sonrisa y volteo a mirar a la serpiente – Tienes razón, me esforzare… ¡Aún tengo oportunidad! – El pequeño sonrió complacido por su actitud – Bien, me daré un baño, hay ciruelas en mi armario.
-¿Por qué en el armario? – pregunto confundido el Kwami.
-Es el único lugar que Juleka no se atreve a tocar – explico encogiéndose de hombros, para salir de la habitación.
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A la mañana siguiente
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El despertador de Adrien Agreste, siempre sonaba sin falta a las 6:00am y esta no era la excepción, el insistente y fastidioso pitido se escuchaba en casi toda la gigantesca habitación.
-¡Por el amor a todo el camembert, CALLALO! – grito Plagg con desespero desde el bote de basura, donde últimamente le gustaba dormir, por extraño que parezca.
El modelo bostezo, estirándose para despertarse un poco. Alargo perezosamente el brazo para apagar el infernal aparato, cualquier otro adolecente se hubiera sumergido nuevamente entre las sabanas pero él no podía darse aquel lujo; Se levantó de un salto para ir al baño y darse una ducha rápida antes de comenzar el día; El agua caliente de la regadera oscurecía sus rizos dorados mientras las gotas corrían libremente por su cuerpo. Miraba hacia ningún punto en específico, con una incógnita carcomiéndole cualquier posibilidad de tranquilidad, ¿la responsable? Aunque él no lo hubiera notado, últimamente la persona que aparecía en sus pensamientos no era la heroína de traje rojo, si no, su compañera de clases: Marinette Dupain-Cheng. Esa chica que lo único que lograba era confundirlo con sus arranques de bipolaridad, porque él ya estaba casi seguro que eso era, tenía arranques.
° Un día le saludaba, otro lo ignoraba.
° En un momento todo iba bien, al otro pensaba que se desmayaría por un ataque ansiedad.
° A veces platicaban amenamente, y luego ella no podía siquiera mediar una palabra coherente.
Apenas acabado de peinar su cabello, se lo revolvió su cabello con desespero para al final soltar un sonoro suspiro; Levanto la mirada para ver su reflejo en el espejo y notar ese peinado tan representativo de su alter-ego, un look libre y rebelde, como a él le encantaría ser. Con resignación lo peino de nuevo, trayendo consigo esa mascara de niño perfecto que cada día peleaba por conservar.
Cada vez era más trabajoso aparentar algo que estaba muy lejos de ser.
De pronto, nuevamente esa expresión de pánico en los siempre tiernos rasgos de la franco-china cuando propuso ayudarle en física llegó a su mente, y reprimió el impulso de volver a tirar de sus rizos con desesperación ¿acaso él era el que estaba haciendo algo mal? ¿Por qué se comportaba tan distinto a su alrededor si se suponía que era su amigo, tal como todos los demás? Le parecía injusto, se había estado esforzando con todas sus fuerzas y aun así, la chica seguía renegando su presencia.
"Adrien, el desayuno está listo"
Abrió su chaqueta en una muda indirecta que Plagg comprendió perfectamente, puesto que se metió dentro del bolsillo interno casi al instante y se dirigió al comedor para tomar sus alimentos.
Justo como todas las mañanas, la enorme y sombría estancia se encontraba desolada y en aquella enorme mesa, el solo picaba la comida, deprimiéndose aún más. ¿Acaso era una prueba que lo ayudaría en el futuro? Pues entonces la recompensa deberá ser enorme puesto que le estaba costando mucho sobrellevar todo aquello; lo único que él quería era ser feliz.
° Un padre amoroso que lo acompañe a la hora de comer y que le aconseje.
° Un hogar cálido al que le gustaría llegar cada noche.
° Que la chica de sus sueños le acepte y poder ponerle el mundo a sus pies.
° Salir con sus amigos y poder contarles sus problemas sin temor a romper la máscara que su progenitor tanto le ha exigido.
¿Era mucho pedir? Claro, admitía que su vida había cambiado para bien.
° Ahora asistía a la escuela.
° Tenia amigos, amigos reales.
° Se había convertido en Chat Noir, y esto había desencadenado muchas cosas: estaba Plagg, el cual no importando cuanto lo mortifique con su carácter odioso y su asqueroso queso, era su amigo y confidente, el único que lo sabía todo de él y al que no podía ocultarle nada y estaba seguro que siempre podría contar con él; ¿Otra cosa? ¡Por Dios, Eras un súper héroe! Y con aquel traje y antifaz puestos, podía ser quien realmente anhelaba, ser la persona que hace tiempo pedía a gritos salir, pero lo mejor de todo, Pudo conocer al amor de su vida, Ladybug.
"Adrien, el auto espera para llevarte a la escuela"
Nuevamente la voz de la asistente de su padre le saca de sus profundos pensamientos. Soltó un asentimiento para ir a su cuarto por la mochila y por fin subirse al vehículo, el cual lo transportaría al único lugar donde realmente sentía que todos sus problemas acaban.
Si, la mayoría de las materias ya eran de su total dominio así que normalmente se aburría escuchar de nueva cuenta los temas. También estaba el hecho de que aún era "Adrien Agreste" y por su fama debía firmar al meno autógrafos a diario (afortunadamente el numero disminuyo mucho durante el tiempo que llevaba en el instituto) y tal vez Chloe y algunas chicas se le arrimaban de una manera poco decente e insistente pero… a pesar de todo, allí no estaba dentro de los grises y solitarios muros de aquella mansión, esa que por muchos años creyó su cárcel de marfil, llevándolo a creer que la única solución sería someterse a aquel infierno donde Gabriel lo dominaba como aun títere, y él no podía objetar siquiera.
Dentro del colegio, estaban sus amigos. Estaba Nino, el primero en tenderle la mano y darle una oportunidad; Alya con sus locas teorías o peligrosos intentos para descubrir su identidad que lo mantenían siempre alerta; Todos sus compañeros de clase que lo habían aceptado como uno de ellos, sin prejuicios ni ridículas categorías sociales, se sentía como en familia; Luego estaba Marinette… "Hay Marinette…" pensó soltando un suspiro.
Marinette era… de alguna manera especial para él. No podía evitar recordar la forma en que se conocieron, en la que no solo descubrió la verdadera cara de la hija del alcalde, sino que a pesar de que ni siquiera él hubiera creído en sus excusas, ella le había perdonado y le había ofrecido su amistad, convirtiéndose en su primera AMIGA, una real y que no trataba de besarte cada que podía; una que le había escuchado y ayudado, además de que su personalidad se le hacía sumamente increíble. No importando lo torpe que podría llegar a ser, sus virtudes siempre salían a la luz; Su liderazgo al dirigir el grupo. Su valentía, más que demostrada cuando le ayudo con demo ilustrador. Su sentido de la justicia al siempre defender a los otros y enfrentar a Chloe. Su amabilidad, gentileza, carisma… ella destacaba naturalmente entre los otros y no importando quien seas, te ayudara si en verdad lo necesitas.
"Hemos llegado, que tengas un buen día, recuerda que tienes clase de chino a las 2:30"
Agradeció a Nathalie y bajo del lujoso automóvil, localizando rápidamente a su mejor amigo, que se encontraba con su novia y la chica de coletas que hace un momento reinaba en sus pensamientos.
-Hola chicos – saludo casualmente cuando estuvo lo suficientemente cerca.
-¡Hola viejo! – le saludó efusivamente el moreno como era costumbre mientras chocaban los puños.
-¿Qué tal Adrien? – dijo Alya a modo de saludo.
-B-buenos D-Dias, Adrien – se unió de manera nerviosa la chica de coletas, mirándole con incomodidad y dedicándole una sonrisa forzada.
-Buenos días, Marinette – respondió con cortesía, afianzando su sonrisa que por poco muere a causa de la azabache.
¿¡Le era tan malo estar siquiera en su presencia!?
El timbre de entrada sonó, alertándoles de la hora de entrada, por lo que rápidamente una turba de estudiantes comenzó a dirigirse a sus aulas.
El trio de amigos comenzó a imitar al resto, pero el solo se quedó allí, con la mirada en el suelo, cubierta por su largo flequillo rubio.
-¿Adrien? – La voz interrogativa de la diseñadora le hizo caer en cuenta de que le había retenido del brazo, actuando antes de que cualquier pensamiento razonable le abordara.
-Lo siento, pero… ¿podemos hablar? – pregunto con timidez. La chica le miro con lo que le pareció duda y algo de miedo, volteo a mirar a su mejor amiga que asintió con una enorme sonrisa, antes de voltear a verle nuevamente y asentir con una sonrisa forzada, cosa que, le dolió aún más.
Los morenos se fueron dándoles privacidad así como poco a poco los demás alumnos se iban a sus aulas y el patio quedaba desolado.
-¿D-de que querías hablarme? – pregunto la joven con voz algo aguda.
-Marinette… ¿somos amigos? – La azabache se sobresaltó sorprendida, hubiera esperado cualquier cosa menos eso.
-¡Claro que sí! – Confirmo casi en un grito - ¿Por qué dudas? – pregunto ahora ella, dolida.
-Sé que fue una pregunta tonta – concordó el, que sonreía con un sentimiento de alivio en su interior – Pero tu… tu… - el modelo se mordió el labio inferior, no sabiendo como expresarse, como decirle que quería que lo viera como a los demás, que quería pasar más tiempo con ella. Un impulso lo llevo a envolverla entre sus brazos; sintió con su cuerpo se tensó de sobre manera ante la inesperada muestra de afecto, pero segundos después le correspondió tímidamente.
-A-A-Adrien… yo…
-Perdón… - pronuncio separándose antes de que ella continuara – lamento si te incomode pero… Marinette, de verdad te aprecio, eras una gran amiga y… a veces te comportas muy extraño conmigo… lo he notado, te pones nerviosa y tartamudeas – al rubio le pareció tierno como las mejillas de su compañera se pintaron ligeramente de rojo – Y si es por mi carrera en Agreste o por mi padre no te preocupes – pidió creyéndose un genio al haber encontrado finalmente el "¿Por qué?" de su comportamiento – Eres genial, no tienes que prestarle atención a lo que opinen los demás… yo te quiero tal y como eres – revelo, no teniendo idea de lo que realmente provocaba en la pobre chica de coletas – Me atrevería a decir que eres mi mejor amiga y quiero pasar más tiempo contigo, conversar, reír, todo lo que una verdadera amistad implica… ¿crees que podríamos iniciar de cero?
-Y-Yo… - La azabache suspiro, reteniendo las lágrimas que amenazaban por salir, para levantar la mirada y regalar su mejor sonrisa – Por supuesto, estaría encantada.
OoooO
Holaaaaaaaaaa ¡Al fin un capitulo nuevo! Espero les allá gustado, díganme ¿Merece comentarios? ¿Continuación?
Un Abrazo de Oso y Un Beso Empalagoso ¡Hasta la Próxima!
Respondiendo comentarios:
-Manu: ¡Me encanto el Capitulo nuevo de Miraculous! Alix se ve fabulosa en su traje, y jamas imagine que ella recibiría uno, y lo de Hawk Moth WAW, y pienso que a finales de la 3 o principios de la 4 es algo pronto para que pierda su miraculous, tal vez a finales de la cuarta temporada – Si es una mujer convertida en hombre… no sé si cuenta como Yaoi, tal vez si, depende si el hombre sabe o no si es mujer – Y vaya que tienes ideas particulares, me parece muy original, jaja nunca se me ocurriría algo así, espero la lleves a cabo, aunque no son mi estilo, me llamaron la atención, tal vez si las públicas, las lea.
-Sonrais777: Y así seguirá por mucho tiempo chica ;) ¡no leemos la próxima!
-Princess: Waw tienes razón, será increíble cuando esos dos se encuentren, y conociendo a Chat… no será muy grato el descubrimiento ;)
-Scarlett: ¡Muchas gracias! Espero continúe leyéndote por aquí, y con lo del canon pues… la idea es mantener esta intriga, El lukanette y Marichat los AMO con la misma intensidad, y ni yo sé por cual me decida al final, pero hare lo posible para mantenerlos vivos el mayor tiempo posible, ¡Hasta la Prox!
-Guest: Abrazos para ti también, Gracias por leer y comentar, la verdad es que estos me animan mucho.
