Para Marinette aquella realmente fue una tarde agradable. A pesar de todo, Alya supo hacerla olvidar (aunque sea por una horas) todas las mortificaciones que la acechaban. ¿Qué haría sin ella? Valla, realmente no quería ni imaginárselo.

-¿Segura que estarás bien? – le pregunto la morena una vez que estuvieron fuera de la panadería. Pasaban de las 8 y sabían que a los padres de la reportera no les haría gracia que su hija caminara sola a altas horas de la noche.

-Está bien, tranquila. Por hoy ya hiciste mucho por mi… anda ve a descansar – le pidió tomándole de las manos.

-No me convences, pero no tengo opción – se resignó la morena soltando un suspiro – te veo mañana ¿vale?

-Por supuesto.

Con un afectivo abrazo, la bloguera emprendió camino a su hogar, y cuando la perdió de vista, la diseñadora entro a su casa. Estaba exhausta; Intentaba no pensar en lo ocurrido aquella tarde, pero le era casi imposible… Adrien Agreste la consideraba su mejor amiga, alguien en quien confiar y muy importante en su vida… tenía ganas de llorar pero no sabía si de tristeza o alegría. A ella le hubiera encantado poder brindarle la amistad que el tanto quería, pero deseaba algo más que solo ser "Amigos" y no sabía por cuánto tiempo más seria así. Estaba consciente de que esto implicaba escuchar cada aspecto de su vida (al menos las que decidiese contar) por lo que en algún momento le tocaría escuchar como él se enamora de alguien más, y estaría ahí para él. Por lo que, aunque doliera, debía superar al joven modelo, porque si aquello lo hacía feliz, a Marinette poco le importaba la agonía en su propio corazón… porque el amor era así, te llevaba a dar grandes cosas por aquella persona, aun si podría costarte tu propia felicidad.

Unos toques en la ventana la sacaron de sus pensamiento, sabía que debía tratarse del héroe de Paris… el problema era ¿Cuál de los dos?; Otro par de toques la llevaron a reaccionar, se acercó rápidamente para abrir, soltando un suspiro de alivio cuando Chat Noir apareció ante ella.

-Buenas noches, Prrruncesa – saludo en un ronroneo – ¿acaso ya no es hora de su sueño reparador?

-No seas bobo, gatito. Vamos, pasa – el rubio no se hizo del rogar, entrando como animalito por su casa y recostándose cómodamente en el diván – no te esperaba hoy – comento la chica.

-¿Acaso le molesta mi presencia?

-¡No! – negó rápidamente, sacándole una sonrisa al felino – no es eso, solo no pensé que vendrías hoy – se explicó torpemente.

-Yo tampoco planeaba venir – confeso – Solo pensé: ¡Hey, porque no ir a comer algunos deliciosos bocadillos en la mejor panadería de parís! – Dramatizo – y bueno, aquí me tienes.

-¡Ah, ok! Entonces solo vienes por la comida ¡Gato glotón! – Acuso haciéndose la ofendida, cruzándose de brazos con un adorable puchero – A la próxima, simplemente deberías pasarte por el local y llevarte algunos.

-¡No! n-no es lo que quise decir, yo… - la carcajada de la joven acallo el intento de disculpa del héroe, que ahora la miro frunciendo ligeramente el ceño – vale, me engañaste.

-No puedo creer que te la creyeras… es más, ahora vuelvo – antes de que pudiera detenerla ya estaba bajando por la trampilla, y sabía perfectamente que era para buscar bocadillos; Chat negó con la cabeza soltando un suspiro, pero le fue imposible no sonreír en su dirección.

.

Con una buena ración de macarons, la noche transcurrió entre chistes malos y conversaciones triviales; Marinette debía admitir que siempre disfruto de la compañía del felino. Su actitud despreocupada y bromas muy mal pensadas le ayudaban a distraerse un rato, no podía negar que le tenía un gran aprecio. Lo quería. Y muchísimo. En algún momento llego a pensar que si Adrien nunca se hubiera cruzado en su camino, habría caigo de rollito en los brazos de héroe; Aunque se escandalizo de inmediato y borro aquel escenario de su mente.

-¿En qué piensas, princesa? – pregunto acabando de tragar para llevarse otro bocado a la boca.

-Mhmh – pronuncio negando con la cabeza – en nada, solo me desconecte por un momento.

-oh... – hubo un pequeño silencio antes de que decidiera continuar – oye, no me has contado como estuvo tu día – comento el rubio. La azabache solo suspiro rememorando nuevamente la imagen del joven modelo - ¿paso algo malo? – le pregunto ahora el felino, con genuina preocupación al ver como su semblante decaía.

-Chat… ¿soy bonita? – pregunto ella de pronto, dejándole mudo. Las mejillas del susodicho de enrojecieron y se le formó un nudo en la garganta que de pronto se negaba a emitir sonido; Carraspeo no sabiendo cómo responder, claro que de manera afirmativa, pero… - No importa, tienes razón. Pregunta tonta – La chica ante su falta de respuesta, lo interpreto a que buscaba la mejor manera de no lastimarla, lo que la hizo sentir aun peor; llevo las rodillas a su pecho y las envolvió con sus brazos para apoyar la mejilla con algo parecido a la resignación.

-¿P-por q-ue lo d-dices? – logro pronunciar el oji-verde a duras penas, golpeándose mentalmente por su actitud. ¿Qué rayos le pasaba?

-El chico que me gusta me ha rechazado hoy… - conto ella, con semblante triste y mirada perdida en algún lugar de la habitación. Chat La miro incrédulo. ¿Quién podría ser tan idiota como para rechazar a Marinette Dupain-Cheng? Vale, él era una excepción porque debía lealtad a su lady, pero seguro que ese otro chico no sabía ver lo que tenía en frente. ¡Incluso él hubiera caído rendido si Ladybug no existiera! – No es lo que piensas, lo hizo inconscientemente, en realidad. Nunca me he declarado oficialmente pero… ¡POR DIOS, SOY TAN OBVIA! – Grito exasperada – de seguro hace tiempo que debió de darse cuenta y por eso me dijo todo eso hoy… ¡No te imaginas lo estúpida que me sentí, chat! Fue… fue… - las lágrimas empañaron sus ojos, pero se pasó el ante-brazo con brusquedad antes de que siquiera se asomaran por sus parpados. Se negaba a llorar; No se dio ese lujo frente a su mejor amiga y tampoco quería hacerlo frente a su gatito… pero la última frase la hizo casi volver al instante en que estuvo junto al modelo.

"eras una gran amiga y… a veces te comportas muy extraño conmigo… lo he notado, te pones nerviosa y tartamudeas"

-"Por su carrera en Agreste, si claro" pensó.

Dentro de sí, era totalmente lógico. No lo daba por hecho, pero si no era por eso, entonces… Por Dios, sería su amor platónico y todo eso, pero tenía que admitir seria el chico más siego sobre la faz de la tierra.

-Mari… - la voz del felino la saco de aquellos tortuosos pensamientos, y la miraba con una fuerte intensidad – Eres preciosa – confeso con una voz más profunda de lo normal, sacándole un furioso sonrojo hasta las orejas – No tienes que preocuparte por que un chico cualquiera se dé cuenta de lo que tiene en frente… eres muy bella, ¿acaso crees que este gato se haría amigo de cualquier chica? – Pregunto ahora señalándose de forma pretenciosa - Oh no, princesa. Este gato solo busca lo mejor de lo mejor – La azabache soltó una ligera carcajada y Chat volvió a su porte serio – Marinette, no pienses mal, pero estas como quieres ¿ok? – otro sonrojo, esta vez en ambos chicos.

Marinette moría de pena por la ocurrencias del chico, ¿acababa de decirle que esta "buena"? ok, era un alago, ¿pero pudo haber dicho guapa o sexy? "buena" no era precisamente lo que quería escuchar, puesto que no lo imaginaba pensando en ella de manera más allá de… bueno, "más íntima" por así decir.

¿Y Adrien? Pues estaba estrangulándose mentalmente por su terrible manera de expresarse, había sonado como el mismísimo pervertido; Cuando la joven había confesado todo ese rollo, deseo darle una buena patada por la retaguardia a ese desconocido, o por lo menos un fuerte y sonoro zape por imbécil.

Pero su corazón se le oprimió cuando noto sus hermosos ojos humedecerse, y a pesar de que ella intento que no se notase, él era lo suficientemente detallista como para notar como apretaba con fuerza los puños y mordía con fuerza su labio inferior. Las palabras brotaron sin más de su garganta, y a pesar de la vergüenza, no iba a retractarse.

-De verdad, princesa. Tienes unos ojos cautivadores, tus labios rosados y apetecibles, tus piernas largas, cintura estrecha, tu… - se calló antes de soltar algo sobre su trasero, eso ya rayaría en lo atrevido. Aunque cuando le miro, supo que no necesitaba decir más; la chica estaba roja como un tomate, y podría jurar que veía algo de humo salir de sus orejas - ¡Sé que no suena bien como lo estoy diciendo! – acepto sintiendo el calor inundar nuevamente sus mejillas – pero quiero que no quede duda de tu atractivo… aparte de ello, no necesitas un cuerpo de modelo llamar la atención de ningún chico. Eres dulce, graciosa, justa, valiente, considerada… podría pasar horas solo diciéndote lo maravillosa que eres, tu… para mi eres perfecta, así tal cual.

Ante lo último, la azabache sintió como su corazón bombardeaba como loco en su pecho (aunque había creído que ya era imposible). Su compañero la miraba directo a los ojos, y no sabía cómo describir exactamente los sentimientos que se desencadenaban en su interior. ¿Nervios? ¿Ternura? ¿Incredulidad por descubrir todo lo que el chico pensaba de ella? ¿Todas las anteriores?... La verdad, eso era lo de menos, no podía apartar su mirada de ese profundo verde esmeralda, no importando que.

-Chat Noir – pronuncio en un susurro, pero perfectamente audible para el felino. Recorrió fugazmente (e inconscientemente) sus facciones; su piel bronceada, rasgos cincelados, labios carnosos y altamente besables… "¿Qué?" se escandalizo por sus propios pensamientos, ¿Qué demonios le ocurría? ¡Estamos hablando de Chat Noir! ese bromista gato coqueto y… leal que la acompañaba en cada batalla, no importando si fuera contra Hawk Moth o para con sus asuntos personales…

-Marinette…

Sus miradas volvieron a encontrarse cuando el rubio al fin había podido encontrar su voz. Aunque esta hubiera sonado más ronca de lo acostumbrado; Nuevamente sus ojos bajaron hasta sus labios color frambuesa, traicionándolo de sobre manera, una y otra vez. No tenía idea de cómo habían llegado hasta este punto, pero reconocer todas esas cosas de su compañera de clases le "sacaron el filtro" por así decirlo. Claro, no podía negar que antes había creído que Marinette era muy linda, tierna incluso; Pero nunca con intenciones de "ese" tipo.

Pero ahora, estando cara a cara, enganchado por el brillo que sus ojos color zafiro y sus labios entre abiertos… le besó.

Cualquier problema estaba de momento en segundo plano. No le importaba si un akuma aparecía y derribaba de nueva cuenta a Eiffel, no deseaba romper ese beso… Su sabor era tan dulce, adictivo.

La azabache le había correspondido antes de que siquiera pudiese asimilarlo, lento, tímido al principio, pero después comenzó a hacerse más intenso, hambriento debería decir.

El oji-verde apenas y se separó para tomar un poco de aire, cuando le mordió le labio inferior, pidiéndole acceso, para así abrirse camino en su boca y explorar profundamente su interior; Marinette, no es como si tuviera mucha experiencia en lo que a "besos" se podría decir, pero no es como si en este momento le importara. Su mente estaba en blanco, y solo podía prestar atención a las agradables sensaciones que le inundaban en ese momento.

Llevo sus manos tímidamente hasta se nuca, para introducir sus dedos en aquellos rizos dorados que eran tan sedosos como lo prometían, y chat, coloco su brazo derecho alrededor de su cintura para atraerla aún más a él.

Todo lo que los guiaba era el instinto, y este no planeaba hacerlos parar, ambos estaban tan absortos que ningún pensamiento coherente pasaba por sus cabezas.

Pero un adorno cayó desde uno de los estantes de la joven.

Se separaron como si la sola cercanía les quemase. Sus respiraciones agitadas, ojos dilatados y labios aun hinchados por la intensidad del beso, o "Besos" mejor dicho.

Marinette esta vez sí que quería morirse al por fin darse cuenta de la gravedad del asunto. Realmente estaba considerando lanzarse desde su ventana en aquel instante.

Detallo el objeto que los había interrumpido, después paso su atención a la trampilla, rogando porque sus padres no hayan escuchado el ruido y decidido subir a su recamara.

Reparó ahora a su compañero, el cual también tenía su atención fija en ella, y podría jurar que sus ojos estaban oscurecidos. Trago grueso. El cosquilleo aun no desaparecía de sus labios, pero estaba segura de que no podía repetir ese beso; Sus cuerdas vocales no le respondían, y su cerebro tampoco. ¿Qué dices en una situación como esta?

-Yo… - Advirtió en el chico que había atinado a ponerse de pie – Lo siento, creo… creo que lo mejor será que me vaya – ni siquiera la dejo asimilar sus palabras cuando ya había abandonado la habitación.

Parpadeo incrédula, recapitulando todo lo anterior y se mordió el labio inferior para no gritar.

"Esto no está pasando… ¡no puede estar pasando!"

OoooO

Holisssssss… ok, no tengo excusa por haber tardado tanto… ninguna más allá en que llevo más de un mes sin internet :'( … ser una escritora venezolana, es arrecho :/ jajajaja de todas formas agradezco los comentarios y a todos aquellos que esperaron por actualización, espero y este cap allá valido la pena por la espera.

¿Qué me dicen? ¿Merece continuación?

¡Un Abrazo de oso y un beso empalagoso! Hasta la próxima…

Agradecimientos a: Manu, Sonrais777, Amira-Azul, PrincessMko, Paulayjoaqui, SeleneKou13, y todos los que siguen la historia, lamento no contestar los comentarios, pero estoy en un Cyber y no tengo mucho tiempo. Bye, Besos!