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Al día siguiente de lo que ocurrió, Clyde en la escuela le pidió a Lincoln perdón por lo que había hecho.

—Vamos, Lincoln. Ya perdóname. La puerta del cuarto de Lori estaba abierta y ella estaba dormida y no pude resistirme. ¿Es que si tuvieras una oportunidad así si fuese con Cristina no la aprovecharías?

Aunque entendía su punto, no quitaba que el peliblanco estuviera molesto con su amigo.

—Pero es mi hermana, Clyde. Sé que te gusta, pero lo que hiciste no está bien.

—Lo sé y te pido perdón por eso. Ya no lo volveré a hacer.

El chico suspiró.

—Esta bien, te perdono, pero que eso no vuelva a suceder. ¿Ok?

—Bien. ¿No podemos ir a tu casa a jugar después de clases? Ayer no pudimos por, ya sabes.

—Sí, bueno. Vamos.

Más tarde en la casa Loud, esta vez todas las hermanas de Lincoln vieron con mala cara a Clyde cuando llegó, por lo que el chico volvió a repetir sus disculpas con ellas. Lori lo ignoró y se fue a su cuarto junto con Leni.

Más tarde la señora Loud que no estaba enterada de lo que había pasado, subió con una charola a servirles jugo que había hecho a sus hijos, empezando por Clyde y su amigo.

—Chicos, les traje jugo.

—Gracias mamá.

Clyde viendo su oportunidad corrió a ayudarla.

—¿No quiere que le ayude a repartirle a sus hijas los demás vasos? Están enojadas conmigo por algo y creo que con esto podría pedirles una disculpa.

—Esta bien, Clyde. Eres un niño muy amable.

Lincoln estaba jugando videojuegos tan embebido que no se dio cuenta cuando Clyde sacó una pastilla de su bolsillo, la cual molió con las manos y la puso en el jugo de su amigo.

—Toma tu jugo.

Lincoln agarró el vaso y comenzó a tomárselo.

—Ahorita vengo, voy a darle el jugo a tus hermanas.

—Bueno, no tardes que el siguiente es tu turno.

El chico salió y tocó las puertas de las hermanas de su amigo, repartiéndoles el jugo aunque no con eso parecían dispuestas a disculparlo por andar de fisgón ayer con Lori, dejando por visitar hasta el final el cuarto de su amada con dos vasos de jugo a los que les puso una pastilla para dormir en polvo a cada uno.

Después de tocar y que Leni lo dejara entrar, Lori lo vio con odio.

—¿Qué haces aquí pequeño pervertido? ¡Te advertí que te haría un pretzel humano si volvías…!

—¡No, espérate! Tu mamá me pidió que viniera a dejarles jugo, sólo tomen su jugo y me salgo.

Aunque no comprendía porque su hermana estaba tan molesta con el amigo de Lincoln, Leni fue la primera en tomar un vaso y bebérselo.

—¡Gracias, Clyde! Está rico.

Lori lo vio con desconfianza, pero al final tomó el vaso y se lo bebió.

—Bueno, ya me tomé el jugo. ¡Ahora lárgate!

—Está bien, ya me voy.

Clyde salió y se fue al cuarto de Lincoln, pensando si debió de haberle dado una pastilla para dormir a todas las hermanas de su amigo, pero no tenía tantas, drogando a su amigo para que no lo extrañara si lo dejaba solo al quedarse dormido, siendo así como lo encontró cuando regresó al cuarto del chico frente a la consola de juegos.

—Vaya, papá tenía razón. Esas pastillas sí que son rápidas.

Trató de despertar al peliblanco, pero este sólo gimió en sueños sin despertarse. Ya casi lo volvía a dejar solo, pero sólo para asegurarse y en desquite le pegó una patada en el trasero a Lincoln, pero este aunque gimió de dolor, continuó dormido.

—¡Eso fue por patearme ayer cuando me sacaste al patio!

Enseguida se salió otra vez del cuarto. Miró que las hermanas siguieran en lo suyo y sin que se dieran cuenta, se metió de nuevo en el cuarto de Leni y Lori.

La primera ya estaba en su cama roncando con una revista en la cara, mientras que Lori también con su celular a un lado.

Pensando que si Lincoln no se despertó ni con la patada que le metió, Lori no se despertaría tampoco con nada de lo que pensaba hacerle. Sonriendo siniestramente ignorando a Leni, Clyde se acercó a la cama de Lori agitado y sudoroso por los nervios.

—Ahora sí, mi amada Lori. ¡Te voy a hacer mía!

Lo malo es que a diferencia de la vez anterior, si traía sus shorts puestos, pero al intentar quitárselos se dio cuenta que los tenía muy ajustados. El chico se armó de paciencia para quitárselos, pero cuando lo consiguió, descubrió que esta vez tenía calzones rositas de lunares como los de Luna.

—¡Que bonito!

Todo excitado, el moreno hizo primero algo con lo que se quedó con las ganas de hacer cuando ayer tenía de esa manera a Lori, pero que no hizo por miedo a que se despertara y ahora sabía que podría hacerlo sin problemas.

Se bajó los pantalones donde su miembro ya estaba erecto, luego y queriendo inhalar fuertemente el olor de su amada, pegó a su entrepierna tras hacer de lado la prenda y ver su vagina. El chico se sentía en el cielo tras olerla y sentir en la cara los labios de la rubia.

—Así a de oler el paraíso —dijo.

"¡TRRRUUUUMMMP!"

Con los ojos llorosos, el chico se echó para atrás asqueado con el potente y asqueroso olor del pedo que Lori dormida le tiró en la cara.

Quiso gritar, pero por miedo a que las hermanas de Lori que si estaban despiertas aparecieran, se tapó la boca para no hacerlo y aguantarse las ganas de vomitar, pensando que sea lo que sea que su amada se haya comido, estaba buen tiempo pudriéndose ahí dentro.

Casi desmayándose se cayó del otro lado en la cama de Leni donde ella seguía dormida. Al alzar la vista todavía enojado por el pedo, vio los calzones blancos de Leni frente a él. A diferencia de con Lori allí sí olía rico.

Se acordó cuando Leni le había a ayudado a tratar de no desmayarse frente a Lori y lo parecida que era a ella, pero tenía que admitirlo, en ese momento a diferencia de su amada, ella no le daba asco.

Ya sin ganas de hacer nada, Clyde para no dejar evidencias, con dificultad volvió a ponerle el short a Lori después de volver a darle una mirada a su vagina. La chica soltó otro pedo, que aunque no tan fuerte como el anterior, igual sí fue oloroso. Clyde suspiró y tras ponerle la prenda, le tocó una teta metiendo su mano por debajo de su playera azul y su brasier aprovechando el momento, pudiendo sentir la puntita de su pezón y se sintió duro de nuevo. Quitarle los shorts de nuevo sería complicado como para intentarlo otra vez, además que seguía dándole asco lo que pasó.

Del otro lado Leni se movió dejando sus piernas abiertas y Clyde tuvo una idea.

Volvió con ella a la cama y acomodó a la rubia poniendo sus piernas encima de sus hombros, luego le quietó los calzones y quedó sorprendido al ver que la vagina de Leni era más bonita que la de Lori. Puso la punta de su pene en la entrada y poco a poco se la fue metiendo.

En sueños Leni gimió y Clyde lo hizo todavía más de placer. Se sentía increíble, húmedo y calientito estar dentro de ella. Tal vez no era Lori, pero el moreno sentía que quizá ni en su amada se sentiría tan bien como lo era estar adentro de Leni. Comenzó a moverse sintiendo que no podía metérsela bien, pero después de un rato y sentir como por dentro se abrió mejor de repente dejándole meter todo su pene, comenzó a moverse más y más rápido. El chico no se aguantó y terminó viniéndose dentro de ella sintiendo como se vaciaba mucho más que cuando se la jalaba por las noches pensando en Lori. Esto se sentía mucho mejor.

Cuando acabó y sintió como se le desinflaba el miembro, se quedó un rato todavía dentro de ella jadeando y recuperando fuerzas. Entonces se salió y descubrió asustado que lo tenía todo rojo y ensangrentado. Al principio pensó que se había herido, pues se lo había hecho tan fuerte que le dolía, pero había sido más el placer que el dolor por lo que no se detuvo, pero al verse mejor y no encontrarse ninguna herida, comprendió que la sangre no era suya, además de ser muy espesa, oscura y tener un olor raro.

Vio como de la vagina de Leni escurría sangre y el chico lo entendió todo. ¡Leni era virgen! Además de ser su primera vez de él, también había sido la primera vez de ella. Clyde se sentía entre culpable y emocionado por lo que hizo, pero pronto se asustó al pensar que esto sí se descubriría. Por lo que apresurado volvió a ponerle los calzones a Leni, se puso él otra vez los pantalones sin importarle que se mancharan por dentro y tras antreabrir la puerta y ver que no hubiese nadie alrededor, salió y volvió a meterse al cuarto de su amigo.

Media hora después Lincoln se despertó y vio a Clyde jugando nervioso con sus videojuegos.

—¿Qué está pasando, Clyde?

—Te quedaste dormido y yo me puse a jugar. Espero que no te importe.

—No hay problema.

—Oye, yo ya me tengo que ir. Nos vemos mañana en la escuela, Lincoln.

—Sí, está bien. Perdón por quedarme dormido, creo que tenía mucho sueño.

El moreno se marchó apresurado queriendo escapar de una vez por todas con el miedo de ser descubierto y haciendo como si nada hubiera pasado. Tenía que llegar a casa a bañarse y encargarse de lavar sus pantalones él mismo sin que sus papás se dieran cuenta.

—También debería de buscar más de esas pastillas.— Dijo queriendo repetir la experiencia otro día.

En la casa Loud, Leni se despertó antes que Lori adolorida de la vagina. Vio la sangre escurriéndole y apenada pensó.

—¡Ay, no! Ya me bajó. Es extraño. Creí que faltaban otras dos semanas para que menstruara otra vez. Bueno, voy al baño a limpiarme.

Mientras Lori apenas se despertaba, su hermana ya se había ido temiendo que la regañara por no haberse prevenido con alguna toalla femenina.

Ya en el baño mientras se limpiaba la sangre pensando que esta vez los cólicos eran más dolorosos de lo acostumbrado por la forma en que le dolía, vio extrañada la sustancia blanca y espesa que también le estaba chorreando entre la sangre.

—¿Y estos mocos? ¿Será una infección?

Se metió a bañar para limpiarse bien esperando que no se tratara de eso. Al final se puso una toalla femenina, se vistió con ropa limpia y siguió haciendo sus cosas de siempre.

Gracias por leer esta historia. Respondo los reviews que me llegaron por correo, que acá no los pude ver.

Andres888: Ya sé que nadie quiere a Clyde, solo pretendo ver arder el mundo. XD

Viruzpiratanoobxd: Sí, ya le tocaba al Nigga para variar. XD

J0nas Nagera: Van a pasar cosas más chidas con el Clyde, estate atento.