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Durante los siguientes días Clyde estuvo nervioso que en cualquier momento Lincoln apareciera furioso amenazándolo con matarlo por lo que le hizo a Leni, o en el mejor de los casos, sólo lo vería preocupado contándole de algo terrible que le había pasado a su hermana, pero nada de eso sucedió nunca. Lincoln lo saludaba tan normal como siempre y hablando de lo mismo con el resto de sus amigos, lo que lo hizo bajar la guardia de temer que lo habían descubierto.
Clyde le propuso a su amigo hacer una pijamada de nuevo en su casa. Lincoln no estaba muy seguro de hacerlo, pues sabía que sus hermanas continuaban molestas con el chico por el incidente de Lori, pero tras pedirle permiso a sus papás y que sus hermanas les diera lo mismo pues parecía que con el tiempo ya lo habían perdonado, o por lo menos no parecían tan enojadas con el chico como al principio, Lincoln le avisó a Clyde para que fuera a su casa.
Los papás de Clyde fueron a dejarlo a casa de su amigo atiborrándolo con las cosas de siempre para que nada malo le pasara, algo que a Clyde comenzaba a hartarle por tanta sobreprotección.
—¿Por qué tengo que llevar todo esto? —Les dijo.
—Para que te cuides, hijo. Eres un niño delicado.
—Ya no soy un niño. Ya me convertí en hombre. —Les dijo pensando en lo que le hizo a Leni.
Pero igual si quería ir, tuvo que llevarse todas esas cosas.
Ya en la casa de su amigo, este le propuso un montón de cosas para que hicieran juntos de ver películas, videojuegos, cómics y más. Lincoln confiaba en que ahora sí podrían hacer todo lo que quería de una lista que hizo, en especial porque sus hermanas ya no le dirigían la palabra a Clyde. Este aceptó. Entonces su amigo le dijo.
—Voy a tu cocina por un vaso de agua. ¿No quieres uno?
—Si por favor.
Clyde fue siendo ignorado en el camino por las hermanas de Lincoln. Una vez que sirvió cuatro vasos pensando llevarle uno a Lori y Leni de vuelta para esta vez sí hacer lo suyo con Lori a pesar de los ascos, puso en el de todos menos en el suyo una pastilla para dormir molida.
Puso todos en una charola y con cuidado intentó regresar con Lincoln, pero en el camino Luan apareció con su muñeco el señor Cocos.
—¡Mira Clyde! Puedo hacer el que el señor Cocos hable incluso mientras bebo un vaso de agua.
Sin darle tiempo de protestar, Luan tomó uno de los vasos que Clyde identificó como uno de los que tenía la pastilla para dormir.
—¡Luan, espera!
Pero fue tarde, Luan comenzó a tomarse el agua al mismo tiempo que movía la boca del señor Cocos al intentar hablar al mismo tiempo.
—Ochie Clyke, sabres borqué la grallina gruzró ej crami… ¡Puaj!
Luan comenzó a toser ruidosamente al ahogarse. Clyde dejó la charola en el suelo y se le acercó para comenzar a pegarle en la espalda para que no se atragantara.
—Gracias, Clyde. Me salvaste la vida. Creo que necesito seguir practicando.
El chico aguantándose el coraje asintió.
—Sí, no te salió bien.
—Bueno, buenas noches Clyde. Ya pórtate bien para que no te digan de cosas las demás.
—¿Tú no estás enojada conmigo por lo que hice?
—Lori debió de cerrar tu puerta y tú estas creciendo. No está bien lo que hiciste, pero creo que a tu edad es normal.
Clyde no está tan seguro de sus palabras, en especial por lo que le hizo a Leni.
—Eso es verdad. —Dijo Lucy detrás de ellos asustándolos por haberse aparecido tan de repente. —Los adolescentes son muy raros.
Con horror vio como Lucy se estaba tomando otro de los vasos de agua que tenían una de las pastillas para dormir.
—Bueno, buenas noches. Quiero aprovechar que Lynn fue a casa de una de sus amigas para descansar sin sus molestos ruidos.
Ella se fue y Luan suspiró.
—Supongo que debería hacer lo mismo mientras Luna está en un concierto con Sam. Espero no tarde mucho, o si no la regañarán. Trataré de esperarla despierta.
Frustrado, Clyde tomó los dos vasos que quedaban pensando que sus planes por aprovecharse de Lori no se llevarían a cabo.
Ya con Lincoln, le dio el agua con la pastilla para dormir, quedándose dormido a los pocos minutos de que empezaron a leer unos cómics.
Clyde pensó en dormirse también molesto, cuando decidió levantarse pensando en que no había ido a desperdiciar las pastillas para dormir sólo por nada, se levantó de la cama tras comprobar que su amigo seguía bien dormido tras propinarle una bofetada.
Ya era tarde y de pie en el pasillo pensó en ir al cuarto de Luan, pues había dicho que Luna no estaba, ¿pero y si llegaba de pronto descubriéndolo con su hermana? Esta vez estaba seguro que harían algo más que echarlo a patadas de la casa como la vez anterior, ahora sí era seguro que lo acusaran con la policía.
Lynn tampoco estaba en casa, pero Lucy técnicamente sólo era una niña, aunque no presentaba tanto riesgo como con Luan. Fastidiado decidió apostar por lo seguro, por lo que se metió sin problemas al cuarto de la deportista y la gótica, encontrando sólo a esta última durmiendo con los brazos cruzados dentro de su ataúd, cosa que lo puso nervioso.
Le pellizcó un poco la mejilla, pero no reaccionó. La zarandeó por un brazo y nada. Lucy seguía dormida profundamente tal y como lo esperaba.
Poniendo manos a la obra, Clyde la sacó del ataúd cargándola muy fácilmente y la puso en su cama indeciso. La niña llevaba un pijama sencillo de dos piezas. Con cuidado le quitó la parte de arriba y al verla suspiró. Realmente no se sentía atraído por la niña tres años menor que él. No tenía pechos, no tenía nada. Su piel tan blanca le daba la sensación de estar enferma de algo que podría contagiarle. Le hizo el cabello a un lado de la cara para verle los ojos y encontrarle algún atractivo, pero naturalmente los tenía cerrados.
La manera en que roncaba era curiosa, proyectando sus labios hacia adelante. Unos labios muy bonitos en realidad, muy lindos y que se veían suavecitos. Quizá en cuerpo no viera nada que pudiera ofrecerle, pero sin contenerse, Clyde la besó en los labios descubriendo que eran realmente sabrosos. Con su lengua consiguió hacerse paso y saborear la de la niña que quizá soñando en que chupaba un caramelo, siguió de forma inconsciente el movimiento de la lengua de Clyde haciendo al chico sentirse en las nubes por el delicioso beso. Su lengua era maravillosa y quería saber qué más podría hacer con ella.
Dejó de besarla y al separarse la boca de Lucy quedó medio abierta, así que Clyde rápidamente se bajó el pantalón de su pijama y acomodándose de rodillas frente a la cara de Lucy donde la acostó, la alzó y sin mucha dificultad consiguió meterle en la boca su miembro ya duro por el beso que le dio. Definitivamente la niña debía de soñar con un caramelo, pues se lo estaba chupando como si fuera uno usando su lengua, que junto con el hecho que Clyde sujetando la cabeza de Lucy por ambos lados la movía de atrás hacia adelante, sintiendo la humedad de su boquita hizo que otra vez no pudiera contenerse mucho.
Pegando la cabeza de Lucy contra él metiéndoselo casi hasta la garganta sintiendo la campanilla en su glande, hizo que Lucy comenzara a convulsionarse al ahogarse por la manera en que se estaba viniendo dentro de su garganta. Teniendo miedo que de verdad se ahogara, una vez que acabó se la sacó y la niña tosió entre sueños un rato antes de calmarse, sin haber rastro alguno de su semen. Todo se lo había tragado.
Una vez que terminó, Clyde estaba por ponerle de nuevo la parte de arriba del pijama, pero luego vio los pezones de Lucy firmes y curioso se acercó para lamerlos. Sus puntitas aunque pequeñas, eran muy ricas. Entonces le bajó hasta las rodillas el pantalón del pijama viendo su conejito sin pelos blanco, pero gordito. Clyde sintió de nuevo que se le paraba, pero sintió miedo de lastimarla y que se repitiera lo que pasó con Leni, pero ahora que sí lo descubrieran.
Se acercó y comenzó a chuparla sintiendo un sabor mucho mejor al que probó con el beso, aunque más fuerte por momentos. Lucy comenzó a retorcerse en sueños cuando dio con un pequeño botoncito de carne rojo que apenas y había visto, pero que se hizo un poco más grande pasado un rato de estarla chupando.
De pronto el chico se hizo para atrás cuando un chorrito de orina le pegó en la cara al mismo tiempo que Lucy se relajaba. Nervioso, Clyde le alzó de nuevo el pantalón pese a que se mancharía y le puso con esfuerzo de nuevo la parte de arriba del pijama, entonces salió corriendo al baño para limpiarse.
Ya en el baño se mojó la cara y se pasó una pastilla de jabón por la misma, teniendo cuidado de limpiar sus lentes también para que no olieran feo, aunque lejos de darle asco como lo fue el pedo de Lori, esto lo hizo sentirse más excitado, pues el pis de Lucy no olía tan mal. Con horror se dio cuenta que el pis de niña lo estaba excitando más de lo que lo hacía Lori o lo hizo Leni.
Se sintió duro de nuevo y aunque pensó en jalársela ahí mismo, recordó que Luan también estaba drogada y quizás después de todo Luna tardaría en llegar de su concierto.
Tenía que aprovechar el momento.
Gracias por leerme y por dejarme reviews. Les respondo.
Arrieta Monzalvo: Ya veremos si lo atrapan.
andres888: Por supuesto que no va a parar ahí.
J0nas Nagera: Sí, Lori se soltó un presidente Donald. Espero seguir haciéndote sentir culpable por leer esto. XD
