Una Malfoy por accidente
Disclaimer: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y asociados.
1-. Matrimonium est anima mea
Antes del comienzo del cuarto año Hermine se estaba quedando con los Weasley ya que la habían invitado al campeonato mundial de quidditch, pero antes de llegar a la madriguera había pensado en pasar a comprar unos nuevos libros que estaban saliendo en Flourish y Blotts, ese día empezaba genial para ella, compro dos nuevos libros y como era temprano y no había tantas brujas o magos decidió dar una vuelta, caminado viendo diferentes tiendas sin darse cuenta fue a dar al callejón knockturn, al principio cuando se dio cuenta de a donde se dirigía empezó a sentir pánico, pero alcanzó a ver una tienda con diferentes objectos interesantes, que le llamaban la atención y pensando encontrar algo para ayudar a Harry en la próxima guerra, decidió aventurarse, al final era una Gryffindor de principio a fin. La tienda que llamo su atención fue Borgin y Burkes, había escuchado que era conocida por sus diversos artículos oscuros y antiguos, no pensaba encontrar algo que realmente les sirviera, pero dar un vistazo no podía doler.
La tienda era un poco oscura con poca luz en el interior, con diferentes repisas las cuales contenían artículos que nunca había visto, pero entre todos esos objectos, hubo uno que llamo su atención, era una esfera cristalina con tonos rosas, rojos los cuales parecía más tintos y el centro era del blanco más puro, sintió la extraña tentación de tocarlo, pero sabía que no sería prudente, ya que realmente no era un artículo de mera decoración. Desde el mostrador, el vendedor observo a la joven con una mirada maliciosa y una cruel sonrisa, vio su interés en el orbe y no le importaba si supiera que era realmente, mientras lo comprara.
"Veo que le interesa el Matrimonium est anima mea, es el nombre del orbe, utilizado en la antigüedad para unir parejas para toda la vida, ya que une sus almas, es reconocido como el matrimonio" le explico dándole un aspecto que realmente no le daba confianza, pero le pareció romántico. (Matrimonio del alma-Latín)
"Suena interesante. Y ¿cómo se utiliza?" pregunto intrigada pensado en llevársela, por si alguna vez se casaba con Ron.
"Solo se deja caer sangre sobre él, uno de los participantes necesita ser virgen" rubor cubrió su rostro al ver la asquerosa mirada.
"¿Cuánto cuesta el orbe?" decidió que si estaba en su presupuesto lo compraría.
"150 galeones señorita" dijo sonriendo.
"Muy bien, me lo llevo" contesto en un impulso, ya después se lamentaría en gastar tanto dinero en algo innecesario, esa no era ella, pero unir su alma con su amado, le pareció muy romántico, menos la parte de la sangre, era conocido que algunos rituales de artes oscuras o magia de sangre requerían sangre virgen. De su bolso saco los galeones necesarios haciendo una mueca mental, porque ahora solo le quedaban la mitad para sus útiles escolares y para lo que fuera a querer en sus salidas a Hogsmeade. El señor Borgin le entrego el orbe envuelto y una bolsa, mientras contaba sus galeones.
Estando todo en orden, saco su nueva compra para revisarla, dio las gracias y salió de esa tienda, sin fijarse por donde iba ya que todavía llevaba la mirada fija en la peculiar esfera de cristal, se detuvo a un lado de la entrada sin observar quien venía caminando. Era temprano, para que ese callejón estuviera lleno de magos y brujas oscuros, así que una pareja de magos sangre pura, decidió visitar ese lugar para vender unos artículos que yo no tenían intenciones de guardar, en su ancestral hogar, por temor a ser descubiertos, poseyendo artículos de magia oscura ilegales.
Tan absortos estaban en su conversación, que no pudieron notar a tiempo, a la joven bruja que iba por el mismo camino que ellos. Y por azares del destino, terminaron tropezando entre ellos, mientras un cierto bastón roso la delicada piel de la joven bruja derramando unas gotas de sangre, sobre el orbe que sostenía en sus manos, ella estaba debajo de lo que parecía ser el cuerpo de un mago, junto a él una bruja, lo supo por las vestiduras, por el impacto cerro los ojos y no quería abrirlos por lo vergonzoso de la situación. El mago y la bruja por su parte, habían chocado entre ellos mientras un pendiente de la bruja, rasgo un poco de la piel del rostro del mago y ella se había lastimado su frente al golpear contra los gemelos de la ropa de su marido, cuando se movió un poco, le dio la oportunidad a que una gota de su sangre junto unas de su esposa cayeran al orbe de la joven bruja, debajo de ellos.
Lucius Malfoy estaba furioso quien se atrevía a golpearlo, aún que sabía que fue un accidente, eso no quitaba las ganas de culpar a otra persona, que asumir su culpa. Cuando miro hacia abajo, su sangre se congelo, al ver a la sangre sucia de Potter, ensuciándolo con su presencia, eso no le molesto, si no el orbe ensangrentado que sostenía firmemente entre sus manos. No lo podía creer, quería pensar que no era lo que tenía en mente, porque de ser así, estarían jodidos si es que tenía sangre de ellos en él. Pero recordó que la necesidad de sangre virgen, la bruja era nacida muggle y eran conocidos por sus libertades sexuales, a decir verdad, era lo que realmente no le gustaba de ellos, no era su falta de padres mágicos, su familia siempre ha considerado el conocimiento, relaciones políticas y habilidad mágica, más valiosas que tener la sangre pura, solo con mirar a Crabbe y a Goyle, amigos de su hijo eran 'puros' pero les faltaba todo lo que le sobraba a esta bruja. Por lo tanto, intento relajarse pensando que esta bruja ya había sido desvirgada por alguno de sus amigos. Miro a su esposa y vio que también sangraba y miraba el objeto de su preocupación, se miraron antes de asentir uno con el otro, al estar casados por tanto tiempo, sabían cómo comunicarse sin hablar, pensaron que si la chica fue desflorada no tenían de que preocuparse, pero de ser lo contrario, se encontrarían con una joven esposa virginal muy inteligente, lo cual no era tan malo, ocultarla no sería lo mejor, si su señor oscuro regresaba, podía verlo en su mente, pero esta chica era más valiosa, que varias brujas sangre pura de buena cuna. Así que ya más decidido se levantó dándole la mano a su esposa.
"Señorita Granger" dijo con una voz que de inmediato reconoció, abrió los ojos para ver a Lucius y Narcissa Malfoy, mientras el Lord Malfoy tendía su mano para ayudarla a levantarse, con miedo la tomo y de forma inmediata sintió un tipo de escalofríos que recorrieron todo su cuerpo, de una forma muy agradable. Los ojos del mago se abrieron ante la sensación, solo podía significar una cosa.
"¿Es virgen, señorita Granger?" pregunto con un susurro.
Hermione de se indignó, como se atrevía a preguntarle tal cosa, sintió un ligero ardor en su brazo al bajar la mirada se quedó en shock su esfera de cristal estaba ensangrentada, gimió por desesperación al darse cuenta de las implicaciones que esto podría tener, al mirar a los señores Malfoy, noto que también fueron heridos, de alguna forma aumentado así su angustia.
"Tranquila joven y responda la pregunta de mi marido, es esencial" dijo Narcissa con la voz más suave que de costumbre ya que ante ella se encontraba una supuesta nueva esposa.
"Yo...no… estado con nadie…" respondió muy avergonzada y ruborizada al límite, que pensó que su rostro ardía con un rojo más fuerte que el cabello de los Weasley. Ambos adultos se miraron con asombro y con una resignación, ante su nuevo problema, si podía llamarse de esa forma.
"Sabe que no hay vuelta atrás, una vez que la antigua magia, entra en juego" le dijo Lucius.
"Debe a ver una forma…ustedes ya están casados…debe ser ilegal que… yo este…"
"Casado con nosotros. No es ilegal, los tríos son comunes en gemelos o en hermanos, padre con hijo de antiguas familias, compartir una esposa no es raro" le dijo interrumpiéndola y terminando la oración de la joven.
"Además no hay forma de romper el ritual, ahora eres nuestra esposa" le comento Narcissa.
Sin más comenzó a llorar, así no era como quería que pasara, fue un error entrar a esa tienda y más comprar ese objeto del infierno. Sintió una suave caricia que le secaba las lágrimas, no podía creer que ambos estuvieran tan tranquilos, ella era una sangre sucia para ellos.
"Creo que sería conveniente si hablamos en otro lugar" dijo Narcissaa su esposo.
"Es lo más prudente, terminare mis negocios y regreso a ustedes" le contesto Lucius, mientras se volteaba para irse y con movimiento de su varita volvió a ser el mismo de siempre.
Sin esperar más la bruja mayor tomo a la joven y las llevo directo a la sala de estar de la Mansion Malfoy, Hermione sintió esa horrible sensación que acompaño una aparición y se sorprendió, mirando alrededor de donde se encontraba.
"¿Dónde estamos?" pregunto con un poco de miedo.
"En la Mansión, no temas es el lugar más seguro para tener una conversación, sin espiadas y no te preocupes por mi hijo, él está de vacaciones con un amigo, regresa en unos días" explico con calma. Hermione solo asintió en señal de haber escuchado.
"Entonces querida, cuéntame cómo obtuviste tan peculiar objeto"
"Había pasado a comprar unos nuevos libros y como era temprano decidí dar una vuelta por el callejón knockturn, fue por curiosidad y entre a la tienda Borgin y Burkes, entonces mirando alrededor la encontré, el señor me dio una explicación de que era y me pareció un poco romántico la parte de la unión de las almas y lo compre" le dijo sonrojada, pensando en lo ingenua que había sido al entrar en ese oscuro callejón.
"Ya veo. Cuanto pagaste por él, no es barato, además sé que el señor Borgin estafa cada vez que puede"
"150 galeones señora Malfoy" dijo avergonzada pensando que posiblemente abusaron de su ingenuidad.
"Entonces no fue mucho, aún que es mi marido quien tiene más conocimientos de objetos antiguos"
"Ah y por favor no me digas señora, dime Cissa o Narcissa, ya que soy tu esposa" dijo sonriendo al ver el rubor en el rostro de la joven.
"Ahora creo que deberíamos limpiarnos, no te parece" dijo mientras movía su varita para desaparecer la sangre y curar las heridas de ambas.
"Gracias" murmuro la joven, aún avergonzada por las palabras de la bruja, ella jamás había mirado a una mujer en forma sexual, tan poco creía posible que dos mujeres pudieran estar juntas.
Observo como llamaba a un elfo doméstico y pedía té con bocadillos, y al paso de unos minutos estaba sentada con una taza de té negro, no sabía que decir ni como romper el hielo por decirlo de alguna manera, al parecer estaban esperando al señor Malfoy.
No tuvieron que espera por mucho tiempo, entro en la sala con un aire majestuoso aristocrático del que era conocido, y al verlo sintió los mismos nervios que tuvo en cuanto llego a la Mansión. Una cosa era estar con la señora Malfoy o Cissa como le pidió que la llamara y otra era estar con su esposo, un mago adulto que se suponía que era su nuevo esposo, esperaba que no quisiera tomar los derechos de uno, porque no sabría qué hacer, como quería estar con sus amigos y olvidar que esto paso.
Observo a Cissa levantarse de su lugar y acercarse a su esposo, dándole un cálido beso en los labios, Hermione miro a otra parte eso la incomodaba y a la vez le parecía caliente.
"Hermione y yo, ya tuvimos una pequeña conversación de como adquirió el Matrimonium est anima mea, lo compro en ese lugar tan feo, donde vendes las antigüedades de tu padre"
"Y dígame, señorita Granger la trató bien, como se debe" pregunto mirándola por primera vez desde que llegó.
"Si, fue amable a su manera" dijo con una mueca de desagrado.
"Se lo vendió en 150 galeones querido, y creo que deberías llamarla Hermione, y tu mi querida, Lucius ya que estamos juntos"
"Sabiendo negociar, lo pudo comprar en unos 100 a 120 galeones como mucho. En lo que respecta a nuestra situación…creo que deberíamos tener una seria y honesta conversación" dijo mirándolas.
"Creo que… deberíamos ver como romper el enlace" dijo nerviosa pero segura.
"Pensé que dejamos en claro, que eso es imposible, se trata de magia de sangre muy antigua" No sabía si llorar o gritar, por lo fantástica de su situación, ni en sus sueños más locos se le hubiera ocurrido semejante disparate.
"Entonces no sé qué hacer…solo se investigar y estudiar…no se de relaciones sentimentales ni de objetos antiguos, que no debí comprar" termino de hablar entre lágrimas.
"Tranquila Hermione, estarás bien, los Malfoy cuidad a los suyos, y tu mi niña nos perteneces como te pertenecemos" dijo Cissa
"Pero que van a decir mis amigos, se van a horrorizar…y Ron…él me gusta…pensé que un día estaríamos juntos" al escucharla, Narcissa sintió lastima por la joven, mientras Lucius solo sintió celos y furia, ella le pertenecía, tal vez no de la forma convencional, pero al final era su bruja y quería castigarla por pensar en otros magos, algo le decía que no tenía ni la menor idea de cómo era la vida en una familia tradicional o tal vez solo este confundida y estresada. Pero si seguía hablando de otros magos ella terminaría con sus bonitas nalgas tan rojas que le dolería sentarse.
"¡Señorita Granger! No quiero que mencione a los magos de sus fantasías. Ahora soy su esposo y me debe respeto" dijo con su voz fuerte y dura. Hermione no dijo nada, solo lo vio con los ojos un poco agrandados por el susto.
"Lucius no creo que…"
"Silencio Narcissa, creo que debemos dejar en claro que somos una familia tradicional, donde los castigos recaen en manos del patriarca cuando su esposa se sale de control"
Hermine solo lo escucho, sin comprender lo que quería dar a entender, realmente había mucho que desconocía sobre la cultura sangre pura, no es que le interesaba. Pero se sentía en desventaja al no conocer ese pequeño detalle.
"Lo siento Hermione, debí advertirte, es costumbre ser castigadas, si nuestro esposo lo considera adecuado, pero no te preocupes Lucius no abusa de su poder" dijo en un intento de tranquilizarla.
"Eso es bárbaro del siglo pasado, no puede ser legal, tiene que haber un error" dijo indignada y enojada.
"Lamento desilusionarla, pero así es como funciona nuestra sociedad, supongo que nunca vio nada parecido con los Weasley" dijo con desdén.
"Pero sé que eres buena chica y no harás nada malo que merezca un castigo verdad Hermione" dijo Cissa tomando sus manos.
"Yo…no…pero sigo pensando que es bárbaro" dijo insegura.
Después de esa introducción pasaron nuevamente a la sala donde pudieron sentarse y hablar sobre su situación y el simple hecho que no podrían ocultarlo para siempre, un punto que tomaron fue la consumación, ella se sonrojaba deliciosamente ya que Lucius sonreía cada vez que la veía.
"No planeo desvirgarla, de inmediato, le daré tiempo para que se acostumbre y pueda tener mínimo un par de años más"
"Gra…gracias, señor Malfoy" dijo tímidamente.
"Pero espero que me sea fiel, y sigas como siempre en tus estudios, sea la mejor en todo" dijo seriamente.
Al escucharlo se rio, porque si no fuera por la particular situación en la que se encontraban, ser la mejor sería para él cómo tragar algo muy acido. Lucius por su parte se enojó más que antes y no pudo evitar agarrarla y ponerla sobre sus rodillas, bajando sus jeans y después sus bragas, admirando su culo la azoto cinco veces con fuerza. Cissa miro su piel, pero al verla castigada volteo la mirada.
"No voy a ser la burla de mi esposa, ahora dime por que fuiste castigada" pregunto con la voz más dominante. Hermione quería hechizarlo en las joyas familiares, por atreverse apegarle ni sus padre lo hicieron.
"Porque eres un hijo de puta" contesto furiosa, aún que en el momento que salieron sus palabras se arrepintió un poco.
"Ahora tan poco quiero escuchar ese tipo de lenguaje, por el que vas a recibir diez azotes" dijo y al momento sintió el primer pinchazo de dolor en sus nalgas ya adoloridas, no pudo ni contestarle y no podía tomar su varita porque estaba guardada. Rápido llego el segundo, el tercero, cuarto y quinto, a partir de ese momento ya no podía aguantarse y comenzó a sollozar esperando el final de tal tortura, al llegar el décimo pudo respirar con tranquilidad.
"Entonces que aprendiste, bruja" pregunto serio.
"No debo burlarme de usted, tan poco debo decir malas palabras…y ser fiel" dijo soltando un sollozo y agregando la última frase.
"Buena chica, ahora estas perdonada" dijo mientras la vestía correctamente y la abrazaba, dándole un poco de consuelo.
"Dime tenías que estar de forma inmediata en algún lugar" pregunto Lucius.
"S…si, los Weasley me invitaron a la copa mundial de quidditch, tenía que ir con ellos, pero primero quise comprar un par de libros para leer cuando me aburra" dijo tímidamente.
"Ya veo. No me agrada que pases tanto tiempo con ellos"
"Pero mis padres me dieron permiso, además seria sospechoso si los evito"
"Puedes ser menor, pero nuestros lazos le quitan la custodia a tus padres, por ahora no voy hacer mucho"
"Pero…"
"Ahora vamos a comer ya es tarde, posteriormente discutiremos los demás asuntos que nos faltan" dijo interrumpiéndola, poniendo un fin a su conversación.
En silencio los tres pasaron al gran comedor de la familia Malfoy, pudo ver diferentes retratos que susurraban, supuso que ya estaban repartiendo el chisme más resiente. La comida era de esperar un asunto elegante aun que no había invitados, se llegó a sentir fuera de lugar y mal vestida, ya que parecía que en cualquier momento entraría la reina de Inglaterra a comer con ellos.
Al finalizar la comida, tomaron el postre con té en el solárium, un lugar hermoso con techo de cristal y muebles en colores crema rodeados de lindas flores, allí le informó Narcissa sobre su nuevo guardarropa para todo tipo de ocasión, ya que no podía vestirse como siempre lo hacía, porque estaba debajo de su nuevo estatus, aún que por mientras podía hacerlo, pero una vez que todos se enteraran de su particular matrimonio, las cosas cambiarían, acerca de sus amigos no iba a dejarles de hablar solo porque cometió una idiotez, le había dicho que estaba bien, pero que no esperara mucho ya que los Malfoy y los Weasley tenían una rivalidad desde la antigüedad.
Muy a su pesar se enteró que a Draco le informarían de los recientes sucesos, una vez que estuviera en casa, eso la ponía de nervios, por qué sabía que se burlaría de ella y se los informo, pero la tranquilizaron.
"Draco conoce las antiguas costumbres y sabe que tomar una segunda esposa no es inaudito" le había dicho Lucius.
Al final le repusieron lo que gasto en el orbe, dándole galeones de más, para cualquier cosa que deseara, asiéndole prometer que les avisaría si se los terminaba. Era mucho más de lo que sus padres le dieron, pero al final no dijo nada, más dinero era igual a más libros. Aún que les hizo saber que no ocupaba de su dinero, que sus padres la mantenían y nunca le falto nada, pero discutir fue inútil. En medio de la conversación decidió que el orbe estaba mejor en la Mansión, se lo entrego a Narcissa, dijeron que sería útil cuando Draco se casara ya que al unir las almas tenía más significado que solo casarse ante un funcionario del ministerio, además era una forma de asegurar una novia pura.
La dejaron irse muy a su pesar, solo porque no querían tener problemas ni hacer explicaciones, así que regreso por vía flu al callejón diagon, al llegar paso a una pizzería muggle por un par de ellas para tener un pretexto en su tardanza y sin más paso nuevamente por el flu del callejón rumbo a la Madrigera.
