No me pertenece
Unidos
Desde la batalla final han pasado varios meses, de tranquilidad y prosperidad, por lo cual Kamado Tanjiro está más que feliz. Sabe que han perdido muchas personas importantes, su dolor a veces es notable en las noches donde comienza recordarlos a todos. Desde su familia a sus compañeros de batalla, hay esta parte de su interior que llora cada una de sus pérdidas. Pero también está esta enorme parte, que está feliz de tener de regreso a Nezuko. Su pequeña hermana menor, que ahora sonríe, que habla con sus amigos, que ríe cuando una nueva aventura los aguarda, es su completa felicidad, junto con sus amigos Inosuke y Zenitsu, porque ellos son su familia.
Son su felicidad.
Son lo que aparta los horribles recuerdos de su vida diaria.
Son lo que hace que no piense en la carga sobre su espalda.
Pero a pesar de eso, hay una parte de él, que siente como si algo faltara.
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—Hermano ha llegado una carta de Aoi-chan—salta Nezuko emocionada cuando entra a su habitación, distrayéndolo un rato.
Inosuke había convencido a Zenitsu de una pelea práctica, ya que su mano izquierda no podía utilizarla, sentía que no sería un digno oponente. Había pensado en descansar un poco, ya que a pesar que estaba con su salud restaurada, había ciertas situaciones donde se cansaba mucho más rápido que antes.
Tomo la carta con la mano derecha y con una agilidad que ha tomado en los últimos meses, puede abrirla sin ayuda. Se sorprende que Aoi les escriba, si bien es una buena amiga que han tenido desde el inicio de la lucha, no han tenido muchas noticias de ella. A veces sabe que Inosuke se pierde un rato para ir a visitar la mansión mariposa, pero este nunca explica nada al regresar.
Había meditado en hacerles una visita las últimas semanas, pero por algún motivo siempre termina postergándolo.
Nota con curiosidad que Aoi los invita a la mansión mariposa, lo más rápido posible, especificando que sería necesario que Tanjiro, él, llegara entre el grupo.
Nezuko y él comparten una extraña mirada, antes de encogerse de hombros. Cuando salen para avisarle a sus amigos, no se sorprende de ver a Zenitsu evitando la lucha e Inosuke gritando cosas.
Si.
El viaje estaba por iniciar.
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Cuando el cuarteto llega a la residencia de las mariposas, todo parece estar como siempre, lleno de un hermoso color y algunos niños nuevos que corren por todos lados. Cuando Aoi quien parece estar reprendiéndolos por algo, mientras corren los niños, los voltea a ver con una cara de alivio. Inosuke es quien salta a saludarla, haciendo que Nezuko suelte una risita divertida, habiendo comentado la pareja que eran ambos. Tanjiro por otro lado mira con nostalgia la mansión, casi pudiendo ver el rostro de Shinobu salir en cualquier momento.
Pero eso no pasaría.
Nunca más.
Sumi, Kiyo y Naho quienes pasaban por ahí, también corren a saludarlos, claramente aliviados de que llegaran tan pronto.
Eso lo deja confundido.
¿Ha pasado algo malo?
Al ver el aire por todos lados, todo parece con demasiada calma y tranquilidad, como ha estado todo desde la destrucción de Muzan. Por lo cual no entiende que es lo urgente por lo cual los han llamado, aun así, se alegra de ver rostros de sus amigos. Espera poder quedarse una temporada para pasar tiempo con ellos, si no es mucha molestia, podrían trabajar para pagar cualquier situación.
Tanjiro intercambia una mirada por todo el lugar, notando que Kanao no está cerca, tampoco su olor.
Todos son enviados a la sala de estar, para dejar sus maletas, mientras Aoi llega pronto con un juego de té. Luego de que todos parecen relajarse un poco, ella comienza a tomar un poco de aire para comenzar hablar.
—Se trata de Kanao—dice destellando preocupación para hablar, haciendo que todos se pongan serios—los últimos meses no ha estado muy bien, a pesar de su poca visión ha regresado a los entrenamientos…rigurosos—musito Aoi casi pensando bien cada palabra que decía.
¿Entrenamientos?
Piensa Tanjiro con curiosidad.
Él ha estado entrenando, bueno, claramente no puede entrenar tanto como Inosuke o Zenitsu, pero no quiere perder lo que tanto le ha costado aprender. Además de sus actividades físicas, siempre siente que es importante mantenerse en forma, aunque con la respiración especial, siente que puede hacer cualquier cosa.
Aun así.
—Ella me dijo que dejaría de entrenar rigorosamente cuando la traje la vez pasada—gruñe Inosuke, quien parece haber estado al tanto de la situación.
Lo ve confundido, antes de notar como Aoi vuelve a suspirar y se sujeta la frente con cansancio.
—Lo hizo como por un día, antes de regresar de nuevo—farfullo haciendo que Inosuke también pareciera ofuscado—había pensado que no sería tan malo, pasar distraída ya que ella es la nueva cabeza de la mansión de la mariposa, pero está llevando su cuerpo al límite e incluso hace una semana tuve que vendar casi todo su cuerpo por un nuevo entrenamiento que salió mal, pensé que si venían podrían ayudarme a entretenerla para que saque sus estúpidos deseos de entrenar fuera de su cabeza—gruñe esta de brazos cruzados.
Vaya, esto parece complicado.
Claro que se alegra que Kanao haga algo por sí misma, ya que sabe que hubo un tiempo donde esto no sería posible. Si ha estado entrenando durante tanto tiempo, no cree que lo haga por lo que decida una moneda, es algo que ella ha elegido por sí misma.
Pero si eso la lastima, sería bueno hablar con ella.
—¿Te ha dicho porque entrena tan duro? —pregunta Nezuko preocupada, ya que le había tomado gran cariño a la chica.
Aoi niega al mismo tiempo que Inosuke.
Zenitsu quien había permanecido en silencio, parece tener una idea antes de palmear su espalda, haciendo que todos vuelvan a ver a Tanjiro.
Este ladea el rostro.
Zenitsu sigue sonriendo.
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El grupo piensa que es bueno iniciar con un emisario de paz, por lo que envían a Tanjiro solo, todos con diferentes sonrisas de malicia que lo hacen estremecerse. Pero dado que él hubiera ido de todas formas para ayudar a su amiga, no lo piensa mucho y va al campo de entrenamiento, que ha tomado Kanao detrás de la mansión, entrando en el bosque. No le toma más de unos pasos en el bosque para que el olor de la chica lo golpee y camine en su dirección. Se detiene al llegar al claro donde la chica está entrenando. No ha cambiado mucho físicamente, aunque cree que ha crecido algunos centímetros.
Nota rápidamente la preocupación de Aoi.
El cuerpo de Kanao es ahora mucho más delgado, sus manos y pies tienen vendajes casi por todos lados, sus ojos parecen hundidos con marcas negras debajo de ellos. Tiene vendajes sobre su ojo derecho, al tiempo que sus manos parecen sangrar en su apretado agarre de la espada.
Tanjiro se queda inmóvil al ver un patrón de marcas desde su cuello hasta parte de su rostro, parecían pequeñas mariposas rosado oscuro, que lo hicieron sudar nervioso. La marca de los demon Slayer no era algo para jugar, daba una gran capacidad física para la lucha, pero solo los que la despertaban sabían sobre sus consecuencias, incluso morir a temprana edad.
Cosa que no parecía importarle a Kanao, quien había logrado hacer un intrincado movimiento, que pareció satisfacerla. Antes de enfundar nuevamente la espada y girar a verlo con una leve sonrisa, con las marcas desaparecidas.
Debió entrenar muy duro para obtenerlas, incluso en la batalla final ella no las había logrado despertar.
Pero ahora.
En una época de paz.
—Tanjiro, es bueno verte—hablo con voz suave caminando en su dirección, haciendo que su ojo izquierdo la viera con pesar.
Parecía haber salido de una batalla mortal, en lugar de un entrenamiento en época de paz. Tenía miedo de abrazarla ya que eso podría romperla, al tiempo que quería sacudirla para que dejara de hacer lo que fuera que estuviera haciendo.
Por eso le dio una leve sonrisa.
—Aoi nos ha invitado, pensó que sería bueno vernos después de tanto tiempo—comento sin admitir la verdadera intención de la otra chica.
Kanao asintió tranquilamente, pero luego hubo un extraño silencio entre ambos. La chica parecía ver de reojo el campo de entrenamiento, casi meditando sobre cómo seguir entrenando, al tiempo que Tanjiro comenzó a sudar nervioso sin querer dejar a la chica en ese estado.
Sabe que él se ha esforzado de igual forma en el pasado, pero ahora que hay paz, no debería estar haciendo eso.
Merece un descanso, ella más que nadie también merece descansar de tantas luchas. Pero mientras sus amigos y él lo estuvieron tomando con calma, puede notar que Kanao no se ha detenido ni un solo día desde entonces, bueno, tal vez uno como explico Aoi.
Pero solo eso.
Con su mano buena, toma la muñeca de la chica, quien parpadea al verlo.
Sonríe radiante intentando contener su miedo de dejarla sola para que siguiera entrenando.
—Ha pasado mucho tiempo, todos queremos hablar contigo, ¿Vamos a verlos juntos? —dice con un poco de tensión al final.
Puede ver claramente la lucha mental de Kanao ante su petición, casi jura que la chica le gustaría sacar una moneda para elegir. Pero para su sorpresa luego de unos segundos, esta asiente algo resignada haciendo que sonría sinceramente.
Con miedo que ella salga huyendo, no suelta su mano.
Ahora solo debe tenerla alejada de su entrenamiento.
.
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Aoi les agradece sinceramente cuando luego de una semana, han logrado mantener encerrada a Kanao dentro de la mansión. Todos han estado trabajando juntos para que la chica se mantenga ocupada en algo fuera del entrenamiento, desde paseos en el bosque, tareas sencillas, Nezuko durmiendo en su habitación procurando que no escape en las noches (como intento hacer el primer día), Inosuke corriendo detrás de ella cada que quiere escapar e incluso Zenitsu contándole alguna historia de sus decepciones amorosas hasta que encontró a Nezuko.
Tanjiro intentaba pasar todo el tiempo posible a su lado, ya que parecía que cuando él le pedía algo, era más propensa a cooperar rápidamente.
Pero había sido una semana larga, estaban atrapados con diferentes planes para mantenerla aun dentro de casa para cuando ellos tuvieran que irse. Aunque Aoi comento que, si seguían con su trabajo, no le molestaría que se quedaran a vivir para siempre. Lo que ellos ocupaban es encontrar la razón de su entrenamiento y detenerlo.
Por eso esa noche, cuando él despertó por algo de tomar y el olor de Kanao estaba en el pasillo, dejo detrás sus pensamientos para correr hacia ese olor.
La chica no había llegado lejos, estaba en la entrada lista para huir, pero al verlo hizo una expresión similar al fastidio que lo hizo reír algo apenado. Fue difícil retenerla cuando era claro que iba a entrenar, pero la convenció de permanecer sentados en el pasillo, donde hace mucho tiempo él le había pedido la moneda para la primera e única jugada con esta.
Ambos al lado del otro, separados por un metro de distancia, Tanjiro pudo notar el cambio de Kanao. Su rostro parecía mayor, su mirada parecía cansada, pero su postura era mucho más segura que antes. Cuando la chica se estremeció un poco por el frio de la noche, noto que él tenía su ropa de cuadros verdes, que era caliente, así que se la quitó y se la ofreció con una sonrisa.
Kanao lo miro unos segundos, antes de aceptarla y colocarla sobre sus hombros con un leve agradecimiento.
Él sonrió.
—Ha pasado tanto tiempo desde entonces—no puede evitar mencionar Tanjiro con el recuerdo en tiempos difíciles, pero felices.
Cuando nadie había muerto.
Kanao como si leyera sus pensamientos, asiente.
Ambos permanecen unos segundos, antes que Tanjiro tomara aire dispuesto a averiguar que estaba pasando.
—Kanao—la llama, sacándola de sus pensamientos, haciendo que gire su rostro. Ya no tiene el vendaje en su rostro, haciendo notar su ojo derecho que ya no puede ver nada, pero que le recuerda su propio ojo derecha también inservible, ambos unidos de alguna forma por la misma herida—¿Por qué estas entrenando tanto? —pregunta preocupado, sin saber si alguien ya le hizo aquella pregunta.
La chica parece meditarlo unos momentos, antes de bajar la mirada con una mirada llena de pesar, que se le hizo incomoda.
Parecía sufrir mucho.
—La mansión mariposa es lo que me ha dejado Shinobu y Kanae—menciona en voz baja—incluso aunque no tengamos una amenaza tan poderosa como los demonios, aún hay gente perversa fuera de esas paredes…debo proteger a todos los miembros, así que no puedo ser débil—musita está abrazando sus rodillas y viendo a la nada.
¿Oh?
Tanjiro baja su rostro algo apenado por su respuesta, comprendiéndola de inmediato. Aunque no ha entrenado de forma tan dura como ella, ese motivo es el mismo que no le permite dejar de entrenar del todo. No hay una amenaza presente ahora, lo que lo hace estar tranquilo, pero nadie sabe sobre el futuro.
La muerte de su familia llego en un momento de relativa paz.
Pudo ser cualquiera.
Si hubiera sido más fuerte en ese entonces, si hubiera sabido sobre los demonios, tal vez las cosas fueran diferentes.
Aun así.
—No deberías sobre esforzarte, hay personas que nos preocupamos por ti, no estás sola—dice con una media sonrisa cuando ella gira a ver su rostro sorprendido.
Esta lo ve unos segundos sorprendida, antes de apartar la vista con las mejillas levemente sonrojadas. A pesar que siempre lo ha pensado, sabe que Kanao es muy bonita, todas las chicas de la mansión mariposa tiene ese algo muy bonito, aunque siempre había pensado que Nezuko sin duda era mucho más hermosa.
Bueno, hasta ese momento, porque pensó que ahora Kanao era mucho más hermosa que su pequeña hermana menor.
Lo cual no tiene sentido.
Ya que la chica está llena de heridas, no tiene un peso correcto por no comer bien últimamente y su rostro parece algo demacrado por el alto entrenamiento. Sabe que su ojo derecho no ve nada y su cabello esta algo descuidado por su arduo entrenamiento.
Pero algo a pesar de todo, parece brillar en ella.
No sabe que es, tampoco lo entiende, pero solo le hace sonreír cuando ella lo ve de reojo con una leve sonrisa.
—¿Estarás a mi lado? —pregunta esta con una inocencia en sus ojos, que no parece haber pasado por todo lo que ha pasado.
Siente que esa pregunta parece cargar muchas más cosas, que ninguno de los dos entiende.
Pero eso no le importa cuando le sonríe.
—Por supuesto, estaré a tu lado, por eso no debes entrenar tan duro, si quieres podemos entrenar juntos…aunque no podre seguir tu ritmo ahora—comenta algo apenado viendo con pesadez su mano izquierda.
Esta que parece haber envejecido muchos años, aunque no la siente y sabe que no esta tan mal, ya que por unos momentos había perdido su brazo. Generalmente prefiere tenerlo dentro de su abrigo verde, pero ahora que se lo ha prestado a Kanao, esta visible y le da algo de pesar.
Porque recuerda ese día, donde todo paso, casi el mismo sentimiento cuando ve en su espejo su ojo derecho.
No oculta su sorpresa cuando Kanao pone su mano derecha contra la suya izquierda, sin parecer importarle su mano envejecida. A pesar de que no tiene sensación bajo el codo, siente un pequeño cosquilleo detrás de su nuca, que solo incrementa cuando alza la vista y ve la hermosa sonrisa de la chica.
—Entrenemos juntos—dice está apretando su mano contra la suya.
Casi sintiendo calor.
Entonces él sonríe.
Porque de alguna forma se siente unida a ella.
Y en esos momentos, parece que no siente ese extraño vacío que siente cuando está lejos de ella.
Fin
Espero les gustara.
Aunque no pasaron muchos momentos juntos en el manga, esta pareja es canon y me encanta :3
Nota:
Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.
Sayonara sexys lectores.
