Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...
Épico
(Epic)
Un fic de The Prime Minister
Traducción por Apolonia
Vegeta escuchó una voz llamando desde la entrada. Frunció el ceño y giró, tirando de las sábanas con él y enterrando su cabeza bajo la almohada. "Vegeta, levántate."
Vegeta finalmente abrió un ojo y aflojó su mandíbula, levantándose y girando su cabeza hacia la puerta de su habitación. "¿Qué pasa?" siseó, mirando a la figura de pie allí. Zarbon estaba de pie, obviamente recién levantado, con sus armadura en desorden, sin mangas o joyería, y su pelo enredado en una cola de caballo en la base de su cráneo.
Zarbon frotó un puño contra su ojo y bostezó, mostrando a Vegeta sus perfectos molares blancos y el interior azul oscuro de su boca.
"Alguien está aquí para verte," contestó, de pie erguido y alto donde se encontraba.
"¿Qué hora es?" Vegeta exigió, sentándose por completo y envolviendo la sábana alrededor de sus caderas.
Zarbon se apoyó en la puerta por un momento y miró a algo, luego se volvió hacia Vegeta y suspiró. "Son casi las seis menos cuarto, hora de la Tierra," respondió.
Vegeta gruñó, poniendo una mano en su cabeza. No había dormido bien, de hecho no había podido dormir por completo la hasta hace unas tres horas. Luego algún pánfilo tenía que ir a interrumpirlo. ¿Estaba condenado a nunca dormir un sueño natural en toda una noche? "¿Qué quieren?" dijo bruscamente, levantándose de la cama y caminando hacia un armario, pulsando el botón que hacía deslizar las puertas y revelar varios trajes y conjuntos de armadura.
Zarbon se apoyó en el marco de la puerta. "Creo que voy a dejarte que hables con él tú mismo. Quería venir antes, pero los guardias fueron capaces de contenerlo durante casi una hora antes de que se volviera demasiado molesto."
La cabeza de Vegeta giró debido a eso. "¿Qué?" preguntó en una auténtica confusión, mirando a Zarbon antes de llegar al armario para sacar un traje.
Zarbon suspiró y se acercó a él, sacando con cuidado el traje de sus manos y volviéndolo a poner en el armario. Vegeta comenzó a abrir su boca, pero se detuvo cuando Zarbon presionó otro traje más viejo y más rasgado en sus brazos. "Usa esto. No necesitas tener que arruinar tu ropa buena," dijo, y regresó a la puerta mientras Vegeta se vestía, aclarándose la garganta mientras el Saiyajin se ponía su pechera.
"¿Y ahora qué?" Vegeta gruñó mientras miraba a Zarbon y acomodaba la armadura.
Zarbon frotó una sien y cerró sus dorados ojos mientras hablaba. "No lleves armadura. Él no puede lastimarte y parecería como si estuvieras dándole demasiado crédito frente a los hombres."
Vegeta levantó una ceja. "Entonces no vamos a hacerlo esperar," dijo, dejando la armadura en la cama y empujando a Zarbon para entrar sl pasillo.
"Cielos, no," Zarbon dijo girando sus ojos. "Está lo impaciente suficiente. Sinceramente, ha sido horrible."
Vegeta frunció el ceño y giró su cabeza para preguntar más, pero habían llegado a su destino y no era necesario. "¡Vegeta!" dijo una voz alegre. "¡Por fin! No querían que te viera."
El rostro de Vegeta se cejó en sorpresa. "¡Kakarotto!" dijo. "¿Qué demonios estás haciendo aquí?"
Los amplios ojos de Goku miraron a la sala a su alrededor. "Quería venir a saludar. Tienes una muy bonita nave," contestó, emitiendo un silbido. "De todos modos, Radditz no quería entrenar conmigo en este momento porque está ocupado ayudando a la Sra. Briefs. ¿Así que pensé que tal vez te gustaría entrenar?"
Vegeta soltó un bufido. "¿Estás pidiéndome que entrene contigo?" dijo irónico, levantando la nariz en el aire. "¿Qué te hace pensar que yo haría una cosa así?"
Goku apuntó con su mirada y sonrió una sonrisa de repente sin su inocencia característica. "Porque quieres volverte más fuerte, Vegeta," Goku dijo con calma.
Vegeta casi dio un paso atrás en su sorpresa y escuchó a Zarbon tomar un respiro fuerte. "¿Estás insinuando que eres más fuerte que yo, el Príncipe de los Saiyajin?" Vegeta dijo iracundo, la voz empezando a subir de volumen.
Goku se encogió de hombros, mirándolo desde debajo de su flequillo. "No sé. Realmente no llegamos a pelear de manera justa la última vez," dijo, mirando a Zarbon. "Y aunque él es más fuerte que nosotros dos, él no va a pelear conmigo en este momento," concluyó.
Vegeta lanzó su propia mirada a Zarbon. ¿Por qué nunca llegó a entrenar con su ayudante? "Entonces quieres ver qué tan fuerte soy en realidad, ¿eh?" le dijo a Goku con una sonrisa altanera. "Muy bien. Voy a aceptar tu oferta."
Zarbon frunció el ceño. Kakarotto parecía bastante agradable y muy sin cerebro, pero que tendría que reevaluar la situación. Había logrado cambiar la decisión de Vegeta y controlar el estado de ánimo del Príncipe en cuestión de momentos. Tal vez la Saiyajin de la Tierra no era tan estúpido como su primera impresión había dictado. "¿Será este acuerdo durante el resto de tu día, señor?" dijo suavemente.
Goku se echó a reír. "¡Oh, no! No tenemos demasiado tiempo en realidad. La Sra. Briefs tendrá listo el desayuno a las ocho. Por eso traté de hacer que salgas más temprano, porque sólo tendremos un par de horas ahora."
"¿Desayuno? ¿Con esa mujer?" dijo, palideciendo.
Zarbon tuvo que reprimir una sonrisa. La Sra. Briefs parecía ser la única persona capaz de inspirar completo terror y miedo dentro del pequeño Saiyajin. En cuanto a él, estaba ansioso por comer su comida de nuevo. "Muy bien, señor. ¿Debo prepararte un baño antes de la comida o prefieres ir allí directamente?" preguntó con una pequeña reverencia.
Vegeta miró a Zarbon como si su pelo verde se hubiera convertido en una masa de serpientes de color naranja. "Voy a ir allí directo," Vegeta murmuró, frunciendo el ceño a sus guantes.
"Muy bien, señor," Zarbon dijo, la voz muy dulce. El ceño fruncido de Vegeta se intensificó y Zarbon tuvo que morderse el interior de su labio para no sonreír. ¡A veces era demasiado fácil irritar al hombre! "Te veré en la comida, entonces."
"Sí, Zarbon, por supuesto," murmuró Vegeta, desestimándolo con un gesto de su mano. Conociéndolo, Zarbon probablemente iría directamente a su habitación, dormiría más horas, y luego pasaría una hora arreglándose. Se volvió para mirar a Kakarotto y suspiró; a él no le molestaría ir a la cama ahora. "Vamos a acabar con esto," se quejó al ver retroceder a Zarbon por el pasillo.
"¡Genial!" Goku dijo en voz alta, haciendo que varios de los soldados se encogieran. "¿Pero no vas a llevar una armadura?"
Vegeta miró al otro Saiyajin. "No, no la necesitaré," contestó sin rodeos, también tratando no hacer una mueca de dolor por la voz de Kakarotto. El hombre parecía no tener control de decibelios.
Las cejas de Goku bajaron marginalmente. "¿Estás seguro?" dijo en voz baja, como quien dice a un niño en medio de cometer un error.
Vegeta resopló y alzó la nariz en el aire, cerrando los ojos hasta la mitad cuando proclamó "Estoy absolutamente seguro," resopló, volviendo su cabeza.
Goku se encogió de hombros. "Muy bien. Lo que quieras," contestó. "Sígueme. Conozco a un gran lugar."
"Muy bien," Vegeta respondió, poniendo sus manos sobre sus caderas y envolviendo su cola alrededor de su cintura.
Goku miró a la cola. Él solía tener una de esas. Había algo importante acerca de ella, pero por su vida no se acordaba qué podría ser. "¿Listo?"
Vegeta se encogió de hombros. Era una forma tan buena como cualquier otra para conseguir un recorrido gratuito por el campo. "Por qué no," murmuró.
"¡Genial! ¡Esto va a ser divertido!" Goku cantó, y echó a correr por el pasillo hacia la entrada de la nave. Vegeta dio a sus soldados una mirada extraña, incómodo por tener que mostrar tanta prisa en frente de sus hombres, pero se encontró corriendo tras el gi naranja de todos modos.
"Padre," dijo, de rodillas e inclinando su cabeza.
Hubo un gran suspiro del trono sobre los peldaños pulidos, el tamborileo de los dedos de uñas negras haciendo eco en toda la habitación.
"Hijo, me decepcionas," una voz profunda dijo con tristeza. "Después de todo, ustedes dos se criaron juntos. ¿Así es como tratas a la familia?"
Freezer apretó sus dientes. "Estaba en mi camino, padre," dijo entre dientes, tirando de sus labios oscuros de regreso de su dentadura perfecta. "Tú me enseñaste a que me encargue de cualquiera que se interpusiera en el camino."
"Ahora, ahora," la figura enorme en el trono castigó, chasqueando su lengua. "No te enojes, mi muchacho. Supongo que sí te enseñé eso, para ser justos, ¿pero por qué decidiste que Cooler se tenía que ir?"
"Él estaba tratando de hacerse cargo de mi imperio," Freezer gruñó, la ira burbujeando en la caliente boca de su estómago. Sólo pensar en su hermano lo ponía furioso.
"¿Sí?" King Cold reflexionó, sus uñas aún resonando contra el brazo del trono. "¿Estás seguro de no estabas celoso nada más?"
Freezer sintió que su columna vertebral se ponía rígida de lo indignado. "Padre, no había nada por lo que estar celoso. Mi imperio era más grande. Él lo quería. ¡Incluso se metió en mi puente y empezó a dar órdenes!" dijo, haciendo un mohín.
King Cold volvió a suspirar, apoyando su barbilla en la palma de una mano, el codo apoyado en el trono mientras la otra mano seguía moviéndose. "¿Él? Es interesante. ¿Te dio alguna razón?" sondeó, un ojo angostándose ligeramente mientras miraba a su hijo.
Freezer sintió la sangre subir a su rostro. "Dijo que yo era incapaz de gobernar," murmuró, apretando sus puños para igualar a sus dientes.
"¿Sabes por qué decía tal cosa, Freezer?" el rey dijo en voz baja. "Simplemente tengo que saber, entiendes, por toda esta situación es sumamente peculiar."
Freezer frunció el ceño y volvió su cara hacia un lado, evitando la mirada de su padre y mirando al suelo, sus labios oscuros juntados en un mohín enojado. "Cooler estaba sobrepasando sus límites," gruñó al suelo.
Los ojos de King Cold se redujeron a rendijas, su nariz aguileña eclipsando su boca gacha. "Responde a mi pregunta," dijo en voz baja, su voz fría y con amenazas tácitas. Freezer cerró sus ojos y siguió alejando su rostro. "Muy bien," King Cold suspiró, quitando la mirada de su hijo y mirando ligeramente alrededor de la habitación. "Dodoria," dijo, señalando con el dedo de uña negra al alienígena rosa regordete, "¿Cuál fue el motivo?"
Los rojos ojos de Freezer se abrieron y ampliaron, mirando a Dodoria de manera asesina. Dodoria tragó saliva, más sudor de lo habitual en su frente. "¿Qué, mi señor?" Dodoria dijo, encapuchados ojos parpadeando con sorpresa.
La expresión de King Cold se volvió incluso más fría. "¿Cuál fue el motivo que hizo a Cooler pensar que Freezer estaba incapacito para gobernar, Dodoria?" dijo en voz baja, inclinando su gran cabeza con cuernos hacia adelante un poco mientras él tamborileaba sus dedos sobre el apoyabrazos de su asiento.
Dodoria respiró hondo, sintiendo la boca de su estómago volverse de hielo mientras era superado por los nervios. La situación no había sido buena para empezar, y ahora se estaba volviendo peor. "Lord Freezer estaba angustiado por la pérdida de algunos de sus soldados," Dodoria respondió nerviosamente, retorciéndose las manos en secreto detrás de su espalda.
King Cold alzó una ceja y empezó a tocar una de sus pálidas mejillas. "Oh, en serio," contestó. "¿Y quiénes serían esos?"
Dodoria lanzó una mirada inquieta a Freezer y tragó de nuevo. "El Príncipe Vegeta y Zarbon, señor," murmuró.
El Rey exhaló por la nariz y se recostó en su trono, descansando su mentón contra su pecho mientras parecía reflexionar sobre la información. "Zarbon era tu primer oficial, ¿no?" le preguntó a su hijo.
Freezer mostró sus dientes. "Sí. Era mi mejor oficial," escupió.
King Cold asintió, presionando un dedo en su sien. "Lamentable, eso," dijo en voz baja. "Zarbon era un guerrero excepcional y tenía muchos talentos administrativos también. Pero el otro me confunde. ¿No es Vegeta un nombre Saiyajin?" Su mirada se posó con fuerza en su hijo, pero cuando no recibió respuesta la movió hacia un Dodoria temblando.
"Sí, Señor," Dodoria dijo, la voz comenzando a temblar.
"Pero creía que se suponía que todos los Saiyajin habían muerto hace mucho tiempo," dijo el Rey, un indicio de un gruñido comenzando a manifestarse en su voz de trueno.
"Lo fueron," Dodoria espetó, el pánico alzándose en su interior y desgarrando su juicio. "Todos excepto tres."
King Cold se inclinó hacia delante en su silla una vez más. "¿Tres? ¿Para qué demonios?"
"Estaban fuera del planeta cuando Vejiitasei fue destruido. Uno de ellos era el Príncipe, pero todos están muertos ahora," Dodoria balbuceó, empezando a temblar mientras permanecía de pie delante de su señor y el padre.
La expresión de King Cold se suavizó ligeramente pero no perdió nada de su peligrosidad. "¿Están muertos ahora?"
Dodoria asintió vigorosamente, los pliegues de la carne tambaleando de aquí para allá con el movimiento. "Sí, Señor," dijo rápidamente.
"No," Freezer susurró, agarrando la carne de sus propios brazos y apretando hasta que sus uñas enrojecían su piel.
King Cold miró a su hijo, la boca bajando en las curvas. "¿Qué fue eso?" dijo despacio, mirando a su hijo.
Freezer se sonrojó y no miró a su padre a los ojos. "No creo que Vegeta esté muerto," dijo en voz baja, su voz casi un susurro.
Dodoria quedó sin aliento por la sorpresa y rápidamente cerró su boca de gruesos labios, cerrando fuerte sus ojos y haciendo una mueca mientras King Cold hizo un ruido sordo de desaprobación desde profundo en su garganta. "¿Por qué no?" el Rey preguntó con brusquedad.
Freezer volvió su cabeza hacia un lado y no quiso responder. La mirada del Rey se deslizó hacia Dodoria, quien se estremeció. "Los tres Saiyajin fueron enviados todos juntos con Zarbon. Ninguno de ellos regresó, señor," dijo, las palabras casi cayendo en su prisa por salir de su boca.
"Había muchos de ellos para que murieran. Zarbon es demasiado listo y demasiado fuerte para morir en un planeta de tan bajo nivel," Freezer gruñó. "Él sabe mejor que desobedecerme, así que si él está vivo Vegeta también lo está."
King Cold gruñó con disgusto. "Honestamente, Freezer, no entiendo cómo un mono puede significar tanto para ti. Hay algunos rumores que flotan positivamente horribles acerca de ti y este sujeto Vegeta, sabes. ¿Por qué lo quieres de vuelta con tanto ahínco?"
Dodoria suspiró de alivio, los músculos en su ancha espalda relajándose mientras el Rey formulaba la pregunta que había estado en su propia mente durante tanto tiempo. Nunca había entendido bien la interacción entre Freezer y el Saiyajin, y había pasado bastantes horas en el comedor reflexionando de ello con Zarbon. El otro alienígena siempre había girado esa trenza gruesa y verde por encima del hombro con un movimiento de su cabeza y murmurado algo sobre los complejos de poder. "No hemos sabido nada de ellos en más de un año, señor," Dodoria ofreció. "Enviamos algunas tropas allí hace un tiempo y fueron destruidas también."
King Cold asintió mientras miraba a su hijo en silencio. "Interesante, Dodoria," murmuró, acariciando el dedo índice sobre sus labios delgados y oscuros mientras se recostaba en su trono una vez más, el movimiento perturbando la tela gruesa de su capa y el crujido haciendo resonancia a través de la enorme habitación. "Interesante por cierto." Suspiró y llevó ambas manos a los reposabrazos, relajando sus dedos. "Freezer, me temo que tengo que estar de acuerdo con tu pobre difunto hermano. Hay algo malo contigo, y me temo que no estás bien. ¿Tal vez deberías tomarte unas pequeñas vacaciones?"
"¡Estoy bien!" Freezer gritó, dando la vuelta e incrementando su poder a su estado de mayor energía. Dodoria gritó de miedo mientras la tierra alrededor de su amo se desintegraba, polvos y trozos de baldosas flotando en el aire y desapareciendo en bocanadas de humo. King Cold cerró sus ojos y sacudió su cabeza tristemente, mirando a su descendencia.
"Freezer, estás castigado," simplemente dijo, levantándose del trono para presentar a su hijo toda su estatura.
El rostro de Freezer se drenó de toda su ira, su rostro blanco girando vacío con sorpresa. "¿Qué?" espetó, sus hombros relajándose.
King Cold suspiró y se acercó a su hijo, agarrándolo por la parte superior del brazo. "Ya me oíste," dijo, su voz cansada. Puso sus ojos en Dodoria, quien estaba allí de pie con la boca abierta. "Estás castigado. Nada de conquistas intergalácticas para ti por al menos cuatro meses."
"¡Pero, padre!" Freezer protestó, demasiado sorprendido para resistirse físicamente. "¡Tengo siglos de edad! ¡No hay manera de que puedas castigarme!"
King Cold le dio un jalón al brazo de su hijo y continuó guiándolo fuera de la habitación. "No importa qué edad tengas yo siempre seré tu padre," dijo con severidad. "Es hora de que te sientes y pienses en lo que has hecho. Has matado a tu único hermano, enviado a tu mejor oficial, y respondido a tu padre, sin mencionar esta enfermiza obsesión con los Saiyajin. Sólo necesitas un poco de tiempo."
"Pero," Freezer continuó, sus ojos muy abiertos.
"Ah," Cold interrumpió. "No hay discusión más. Ahora ve a tu habitación o tendré que ponerte en un tanque de éxtasis."
Freezer frunció el ceño, sus gruesos labios juntándose en un mohín, y se fue de la habitación hablando solo.
Dodoria miró a King Cold en completo y asombrado estado de shock, su boca cayendo abierta y la mandíbula sin funcionar. "Señor, qué..."
Cold se volteó y lo miró, cruzando sus brazos sobre su masivo pecho y balanceando sus cuernos a través del aire mientras sacudía su cabeza. "Dodoia, mi hijo ha perdido completamente su razón. Necesita un tiempo para serenarse. Ahora, ¿conoces cuál es la verdadera historia detrás de esta persona Vegeta?"
Dodoria tragó, incómodo y sudando una vez más ahora que estaba bajo el escrutinio de Cold. "Él era el niño príncipe de los Saiyajin cuando los matamos a todos. Luego un año y algo más atrás Freezer envió a los tres Saiyajin con Zarbon a Rihon 8. Los otros dos fueron enviados para morir, pero Zarbon tenía que traer a Vegeta de nuevo con vida."
Cold frunció el ceño mientras caminaba de nuevo a su trono, sentándose con gracia mientras doblaba su capa bajo él. "¿Por qué?"
Dodoria se encogió de hombros, las espinas rosas en sus hombros rodando en toda dirección con el movimiento. "No lo sé. Entonces ninguno de ellos volvió. Lo último que escuchamos fue una transmisión de Zarbon sobre armamento radical."
"¿Y Freezer intentó enviar exploradores?"
Dodoria asintió. "Sí, y fueron destruidos instantáneamente. Intentamos alcanzar sus scouters e incluso llamar a las naves, pero nada funcionó. Fue como si simplemente hubieran sido borrados de la faz del universo, todos ellos."
Cold apoyó su mentón en una de sus manos. "¿Es como el problema en Rigel que tuviste hace varios años?"
"Es posible. El armamento podría ser similar, supongo. Sólo están a un sistema de distancia."
Cold se inclinó de nuevo contra el trono, tamborileando sus dedos juntos debajo de su mentón. "Interesante. Me sorprende que Freezer se diera por vencido después de tan solo una misión de exploración."
"No lo hizo," Dodoria soltó sin pensar, la sangre corriendo a su rostro una vez que se dio cuenta lo que había hecho.
"¿Qué quieres decir?" dijo Cold, de pronto más interesado.
Dodoria tragó y se movió incómodo, sus botas repentinamente pareciendo pellizcarle sus amplios pies. "Estaba a punto de ordenar a más que fueran allí cuando recibió su citación," dijo con nerviosismo.
"¿Incluso con el armamento radical?"
Los pliegues rosados de las gruesas mejillas de Dodoria se movieron mientras asentía su cabeza, la repentina realización de que Freezer básicamente lo había condenado a él y a sus hombres a morir cuando llegaran a Rihon 8 finalmente golpeándolo. "Al parecer, señor," respondió en voz baja.
"Hmmm. Parece que arruiné bastante sus planes," respondió Cold, examinando una uña. "Oh bueno. Tal vez el tiempo de reflexión será bueno para él. Si no, puedes ir allí después de que te haya puesto en libertad."
Los ojos de Dodoria se ampliaron a su máximo mientras escuchaba las palabras rodar fuera de la boca de Cold. "Sí, señor," murmuró, reverenciando y despidiéndose. Oh bueno, tal vez los próximos meses le darían tiempo suficiente para encontrar una manera de combatir las armas en Rihon 8. Entonces al menos uno de los soldados de Freezer podría reportarse de vuelta con vida. Dodoria haría todo lo posible para asegurarse que fuera él mismo.
Zarbon se encontró tarareando mientras caminaba por la nave, revisando las tropas y técnicos al pasar asegurándose que hicieran su trabajo. El día había sido más relajante, con Vegeta ocupado con ese sujeto Goku/Kakarotto. De hecho, había sido casi agradable. Se detuvo por un momento en el pasillo metálico y admiró su reflejo, los dedos suavizando la piel debajo de sus ojos. Sí, unos pocos días más así y esas antiestéticas líneas de preocupación realmente podrían desaparecer. Se sonrió a sí mismo y posó, sorprendido cuando apareció un pitido, el tono indicando que su presencia era solicitada. Suspiró, acariciándose en la mejilla, y fue al panel de comunicación más cercano, en contacto con el puente. "¿Sí?" dijo, presionando el botón.
"El Comandante Nappa está en el aire, señor," dijo el oficial mientras la imagen cobraba vida en la pantalla miniatura. "Parece molesto que faltaras a tu cita."
Zarbon frunció el ceño. "¿Cita?" preguntó bruscamente, poniendo sus manos en sus caderas. "¿Qué cita?"
El oficial se encogió de hombros, pequeñas gotas de sudor saltando de su moteada carne púrpura. "El Comandante insiste que ustedes dos habían arreglado ahora un tiempo para conversar, señor," balbuceó.
Zarbon suspiró. Parte de sus ejercicios de relajación habían sido disparar a unos pocos soldados indisciplinados fuera de la existencia y ahora toda la tripulación se acordó de su poder. Ellos alternativamente parecían olvidar que era Vegeta, no él, quien era peligrosamente volátil. "¿Está absolutamente seguro?" preguntó, infeliz de tener su buen día arruinado por los ignorantes balbuceos de Nappa.
El oficial asintió. "Sí, señor, él insiste," respondió.
Zarbon gruñó y puso su mano en su sien sintiendo la tensión comenzar una vez más. "Bien," se quejó. "Mantenlo en línea. Iré allí directamente."
"Sí, señor," respondió el oficial, y terminó la señal. Zarbon cerró con fuerza sus ojos por un momento. Al menos los soldados lo estaban tratando con el debido respeto ahora. A diferencia de Vegeta. Oh bueno, si no era un Saiyajin era otro. Se levantó del suelo y se dirigió hacia el puente.
"¿Qué pasa, Nappa?" Zarbon espetó mientras subía al puente, adjuntando su capa sobre sus hombreras para verse más oficial.
"Será mejor que no me hagas esperar la próxima vez," gruñó Nappa. "Tengo un tango también, sabes."
"Y me lo recuerdas constantemente. Entonces, repito, ¿qué pasa?" Zarbon respondió, la voz exasperada.
El carnoso rostro de Nappa se torció por un momento en alarma, sus ojos moviéndose de un lado a otro. "Dios santo, se ha olvidado," Zarbon susurró para sí mismo mientras veía el rostro del Comandante exhibir su esfuerzo mental.
"Encontramos dónde está Freezer," dijo Nappa finalmente, una sombría, triunfal luz en sus ojos.
Zarbon casi dio un paso atrás en shock. El musculoso Saiyajin finalmente había sido útil. "¿De verdad? ¿Qué noticias hay?" preguntó amablemente, realmente complacido por el buen desempeño de Nappa. Recordó que Nappa había sido el comandante militar Saiyajin en algún momento. La mayoría de los Saiyajin no eran tan estúpidos, por lo que Nappa debía haber tenido alguna clase de talento para mantener su posición. Tendría que recordarse de eso en el futuro.
El cruel rostro de Nappa se torció en una rosa, sus caninos brillando bajo su bigote. "Cooler está muerto," dijo simplemente.
Zarbon sintió que su cerebro giraba en sorpresa. "¿Qué?"
Nappa sonrió, obviamente satisfecho de sí mismo. "Aparentemente Cooler murió. En su propia nave. Por veneno."
Los dorados ojos de Zarbon lo miraron sin comprender. "¿Muerto? ¿Por veneno? ¿Quién?" balbuceó.
Nappa giró su cabeza de lado a lado, la sonrisa todavía colgada en su rostro. "Nuestros compañeros piensan que Freezer lo hizo. Parece que Cooler intentó hacerse cargo de la nave de Freezer después de que nos fuimos. Freezer se volvió un poco loco al pensar que tú y Vegeta fueron destruidos, e intentó enviar toda su frota tras nosotros. Cooler intervino y dio órdenes por sobre su hermano en su propio puente. Ahora está muerto, ¿y quién más podría ser el culpable? ¿Quién más podría acercarse lo suficiente a Cooler?"
Zarbon no sabía por qué estar más shockeado; el hecho de que Cooler estuviera muerto o que Nappa realmente hubiera hecho una deducción inteligente.
"¿Cómo averiguaste esto?" susurró, poniendo una mano en la consola.
La sonrisa de Nappa cayó un poco. "Atlia tiene espías," dijo, un poco malhumorado. "Todo alrededor de las olas intergalácticas, en cualquier rango."
Zarbon suspiró, aliviado de que Nappa no hubiera hecho nada estúpido como contactar a alguno de sus viejos compañeros en el ejército de Freezer. Gracias a Dios que Atlia era capaz. ¿Entonces qué pasó con Freezer?"
La sonrisa de Nappa retornó, esta vez tocada con genuina alegría. "Está en el palacio de su papá," dijo maliciosamente.
Zarbon palideció. ¿Qué le haría King Cold a su hijo? ¿Ejecutaría a Freezer por asesinar a su hermano? Odiaba pensar sobre el Rey enojándose. "Wow," Zarbon susurró. "Eso no puede ser divertido."
"Sí," Nappa dijo con entusiasmo. "Él incluso fue convocado allí. Toda su flota tuvo que dar la vuelta y volver a casa."
Zarbon sacudió su cabeza en asombro. Al menos eso sacaría a Freezer de sus espaldas por un tiempo, si no era para siempre. "Me alegra que tengas buenas noticias," dijo después de un momento. "Bien hecho."
"Deberías saber esperar nada sino lo mejor de mí," dijo Nappa, aparentemente pensando que estaba actuando con altivez. En cambio sólo se veía como que tuviera un insecto metiéndose en su nariz.
"Uh, claro," murmuró Zarbon. "¿Está Atlia por ahí?"
Nappa parpadeó. "Supongo. ¿Dónde está Vegeta? Quiero darle las buenas noticias."
Zarbon miró por encima de su hombro. "Está entrenando con Kakarotto. Se han ido todo el día."
El rostro de Nappa era repentinamente enorme en la vídeo pantalla. "¿QUÉ?" gritó. "¿Lo dejaste ir solo?"
Zarbon alzó una ceja. "Por supuesto. Es un muchacho grande y Kakarotto no es una amenaza."
"¿Estás en un planeta alienígena con extraños y dejas al gobernante de todo el imperio irse solo con el hijo de un soldado de tercera clase?" Nappa aulló.
Zarbon se enrojeció; había sido un poco displicente de él. "Bueno, sí. Kakarotto no es el típico Saiyajin, Comandante. De hecho, dudaría en llamarlo Saiyajin en absoluto. Ni siquiera tiene cola."
Nappa se estremeció visiblemente e hizo un gesto de dolor. "Qué vergüenza," gruñó. "Pero si fuera un verdadero Saiyajin tendrías menos por qué preocuparte. Los Saiyajin tienen lealtad a su Príncipe, pero un terrícola, bueno, has visto como los terrícolas trataron a Kakarotto, si ya no tiene cola, y luego mira lo que pasó con Radditz."
La esquina del ojo de Zarbon comenzó a temblar. Realmente odiaba cuando Nappa decía cosas sensibles; lo hacían sentir que tenía menos ventaja. "Pero, Nappa," comenzó, apenas creyendo que se estaba defendiendo del testarudo hombre.
"No sabemos nada sobre Kakarotto, Zarbon," Nappa siseó. "Fue tonto y peligroso de tu parte dejar al Príncipe ir solo. ¿Está oscuro allí todavía? ¿Y dónde está Radditz a todo esto?"
Zarbon sintió su mente romperse y quebrarse en un millón de fragmentos. ¿Dónde había estado su cabeza todo el día para dejar que las cosas ocurrieran como lo habían hecho? Suspiró; ahí era cuando el agotamiento se apoderaba de ti. "No, no está oscuro aquí, y la Tierra ni siquiera tiene una luna en la actualidad de todos modos. El Namekiano la hizo volar. No tengo ni idea de qué está haciendo Radditz. Todo lo que sé es que él es la razón por la que Kakarotto persiguió a Vegeta. Radditz no quiso entrenar con su hermano esta mañana."
Los ojos de Nappa se ampliaron. "¿Radditz no está al lado de su príncipe?" jadeó. "¿Qué diablos está pasando? ¿Ese planeta los está volviendo estúpidos a todos?"
Zarbon ladeó su cabeza. Tal vez Nappa tenía razón. La Tierra era un planeta cómodo, y se encontraba fácilmente desviado. "No sé lo que está pasando," Zarbon admitió sin energía. "Todo lo que sé es que hay alguna clase de tensión extraña entre Radditz y Vgeta, Kakarotto parece querer luchar con todo el mundo..."
"Por lo menos es un Saiyajin en ese sentido," Nappa interrumpió.
Zarbon se detuvo. "Ahhh... sí," continuó con irritación. "No los entiendo a ustedes los Saiyajin y a su retorcido sentido de la lealtad. Todos ustedes se volvieron mucho más fuertes, pero Kakarotto, que se hace llamar Goku, por cierto, es casi tan fuerte como Vegeta."
"¡Impossible!" Nappa gruñó. "¡Vegeta es un súper élite! ¡Kakarotto es sólo un tercera clase!"
Zarbon se encogió de hombros. "Tal vez, pero un scouter no miente."
"Oh, cierto, mencionaste los scouters en la última transmisión."
"Sí, la mujer de la Tierra parece ser capaz de repararlos, lo que me lleva al siguiente punto, por el que me iba a contactar contigo de todos modos. Podemos estar aquí en la Tierra incluso más tiempo del esperado."
"¿Qué?" Nappa aulló y Zarbon pudo ver sus manos apretándose en puños en los bordes de la pantalla.
"Tenemos que quedarnos para asegurarnos los acuerdos comerciales y arreglos tecnológicos. Creo que enviaré a las tropas a casa y mantendré algunas naves. Eso debería ser suficiente para que nosotros tres lo manejemos."
Nappa curvó su labio. "No estoy de acuerdo, pero no hay nada que pueda hacer desde aquí," gruñó. "¿Todavía quieres hablar con Atlia?"
Zarbon movió su mano mientras miraba al dispositivo de cronometraje en la consola. "No, en realidad, dile que lo llamaré después. Se está haciendo un poco tarde."
"Bien," dijo Nappa, y cortó de forma abrupta.
Zarbon parpadeó a la consola por unos segundos antes de terminar su lado también. Mirando a la hora una vez más, se dio cuenta que Vegeta se había ido demasiado tiempo para que tolerara el sentido común. ¿Había pasado algo? "Cuida de la nave," ordenó a un oficial cercano.
"Tengo que hacer una exploración."
"Muy bien, señor," dijo el oficial con una reverencia.
Zarbon asintió sus gracias y se dirigió fuera de la habitación, sus ojos fijos sobre el pasillo que lo llevaría afuera. Necesitaba encontrar a Vegeta y mientras más rápido mejor. Salió a la luz de la tarde y suspiró. Era momento de encontrar a la mujer y pedirle su scouter. Era hora de encontrar a Vegeta.
