Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...

Épico

(Epic)

Un fic de The Prime Minister

Traducción por Apolonia


Una onda de entumecimiento viajó a través de su columna vertebral y sintió su mandíbula apretarse mientras gemía a través de ella. Sus músculos se sentían como si fueran de hormigón fundido, inamovibles y pesados. Volvió su cabeza, que también sentía como si pesara unas cuantas toneladas, y dejó que sus párpados aletearan abiertos a la suave luz que entraba por una ventana. Por un momento estuvo desorientado, la luz que llenaba la habitación era exactamente como había sido en sus habitaciones en Vejiitasei cuando era niño, y casi se sentía como si estuviera allí de nuevo. "¿Cómo estás?" una voz suave preguntó, y él abrió sus ojos más amplios, incorporándose un poco en la cama en la que se encontraba.

La mujer estaba sentada en una silla a unos metros de la cama, sus piernas cruzadas en el tobillo y sus brazos cruzados sobre su pecho, sus ojos azules examinándolo de cerca. "Estoy bien," dijo con aspereza. "¿Cómo más debo estar?"

Sus finas cejas se inclinaron hacia adentro. "Teniendo en cuenta que estabas medio muerto cuando te trajimos aquí supongo que estarías peor. Aunque esos tanques funcionan de maravilla. Eres un hombre afortunado."

Vegeta soltó un bufido. "La suerte no tiene nada que ver con eso, mujer," dijo con frialdad.

"Sí, claro. Es por eso que Goku fue capaz de darte semejante buena paliza, ¿verdad?" ella respondió, levantando un dedo índice.

"Cállate," espetó él, girándose hacia ella y flexionando sus manos. Por un momento ella temió que él se levantara de la cama e hiciera algo, frío temor corriendo de arriba a abajo por sus miembros, luego se calmó. Para alguien tan egoísta él sin duda era inseguro.

Ella suspiró, pasando su dedo índice contra su mejilla. "Escucha, Vegeta," dijo, "realmente vine aquí para discutir algo contigo." Como por qué tu propia muerte hace eco en esos negros ojos tuyos. Como de qué tienes miedo y por qué eres como pareces ser.

"Normalmente no acepto regateos," dijo él con frialdad. "Es como yo lo digo o no lo es en absoluto."

Y era consentido de raíz. "No es realmente un regateo," dijo, ignorando el tono en su voz. ¿Por qué parecía molestarle tanto su presencia, o todo el mundo le molestaba? "Es más como un intercambio. Tú expresaste interés en nuestra tecnología antes."

Vegeta finalmente pareció darle toda su atención, la intensidad de ello haciéndola estremecerse. Sus ojos parecían subir y bajar por sus mismos huesos, y no sabía qué hacer con ello. ¿Cómo es que era capaz de hacerle cosas como esa? "Continúa," pidió cuando ella se detuvo.

"Punto número uno: quiero tanques a cambio de scouters. Déjame éstos dos tanques de rejuvenecimiento y veré que tengas mil scouters."

"Eso es piratería," gruñó Vegeta, su ceño fruncido profundizándose. "¡Los tanques valen más que eso! Si piensas que puedes hacerme caer en algo como eso a mí..."

Ella levantó una mano para detenerlo, suprimiendo el miedo mientras crecía en su interior. "Eso puede ser, pero si tu quieres más scouters tendrás que pagar por ellos. Además, sé como funcionan. Yo reprogramé el de Radditz y puedo hacer más. Tú, sin embargo, no tienes ni idea de cómo fabricarlos," interrumpió.

Se oyó el ruido de una garganta aclarándose, y la cabeza de Vegeta se volvió hacia la fuente, notando por primera vez que Radditz estaba presente, inclinado contra la pared lejana con su mentón contra su pecho y sus ojos cerrados. "Sigue," dijo Vegeta con ira, echando una mirada molesta a Radditz.

"Tratarás sólo conmigo en ese tema," dijo ella. "Ahora, papá quiere tener algunas piezas de tu armadura, al menos veinte aproximadamente. A cambio él está dispuesto a darte las cápsulas que quieras o encapsular cosas que ya tengas para que el valor sea lo mismo. Tendrás que hablar con él sobre eso."

Vegeta angostó sus ojos y deseó que Radditz no estuviera en la habitación para verlo hacer tratos en lo más mínimo. "¿Eso es todo? ¿Sólo dos intercambios? No eres muy ambiciosa para alguien que acaba de entrar en contacto directo con tecnología extraterrestre. Además, vi la forma en que mirabas mi nave," se burló.

Bulma se enrojeció. "No necesitamos tu nave para mejorar nuestro viaje espacial," dijo ella con un bufido.

Su boca se curvó en una sonrisa. "¿Entonces por qué querías examinarla con tanto ahínco?" respondió.

Ella se enrojeció aún más. "No tengo que sentarme aquí y escucharte," gruñó ella.

Él levantó una ceja, la sonrisa extendiéndose. "¿Entonces por qué estás aquí? Me estás molestando."

Sus dientes aparecieron, destellando entre sus labios mientras lo miraba. "¡Porque estás herido y estaba asegurándome que fueras bien cuidado!" escupió ella.

Él se encogió de hombros, levantando su nariz en el aire en ese gesto que ella odiaba. "No necesito tus lamentables intentos humanos para mantenerme en buen estado. No veo por qué si quiera te preocuparías," respondió fríamente, mirándola por el rabillo del ojo.

"Tú eres el líder de un gran imperio que presenta muchas oportunidades lucrativas para mi empresa. Si no eres atendido, a pesar de que eres un bastardo engreído y altanero, mi asunto podría no tener los medios necesarios. ¿Entonces qué otra cosa puedo hacer sino tratar de mantenerte con vida hasta que consiga lo que quiero?"

Hubo un bufido de Radditz, la mirada de Vegeta azotándolo y enviándole la peor de las miradas. "Entonces te aseguro que estoy bien. Lo que quiero es privacidad," dijo enfáticamente, todavía mirando a Radditz.

Ella se encogió de hombros y se levantó. "Mejor para mí. No quiero estar cerca tuyo de todos modos," dijo, poniendo sus manos en sus caderas y saliendo de la habitación.

Vegeta la vio irse, su ceño fruncido profundizándose. "Qué mujer de clase baja imposible," murmuró. Radditz abrió su boca sólo lo mínimo antes de cerrarla de nuevo de repente y dejar que su propio ceño fruncido se acomodara en sus facciones, cruzando sus brazos más fuertemente contra su pecho.

Vegeta estaba notando el ceño fruncido de Radditz con interés cuando hubo una conmoción. Murmullos vinieron del pasillo, la voz de la mujer aguda mientras se desvanecía, una risa masculina acercándose. Dos juegos de idénticos ojos amplios y negros aparecieron en la puerta y Vegeta vio una apretada y torcida sonrisa aparecer en el rostro de Radditz. "¡Hola, Vegeta!" Goku chirrió.

Vegeta se sonrojó furiosamente y saltó fuera de la cama, plantando sus manos en sus caderas y mirando al otro guerrero. "¿Qué quieres? dijo bruscamente.

Radditz se puso de pie también con un gran suspiro. "Hermano, deberías llamar al Príncipe con el debido respeto," dijo con una inclinación de su cabeza.

"Oh, cierto, lo siento," Goku dijo con una sonrisa, agachándose y haciendo pasar a un pequeño niño a la habitación. "Gohan, saluda," instó.

El niño se reverenció cortésmente. "Hola, Príncipe Vegeta, Tío Radditz," dijo. "¿Cómo están?"

Vegeta resopló y levantó su nariz en el aire. Después de un momento comenzó a mirar alrededor por su ropa. "Radditz, tráeme mi ropa," dijo. Radditz se reverenció de nuevo y comenzó a irse de la habitación, deteniéndose sólo por un momento para tocar a Gohan suavemente en la cabeza, sus dedos apenas rozando el espeso cabello del niño. Gohan rió y levitó en el aire, agarrándose al brazo de Radditz. Radditz sonrió levemente y caminó por el pasillo, el niño agarrado a su miembro mientras se movía. Vegeta los vio irse con un ceño fruncido y giró su atención a Goku. "Te hice una pregunta, soldado," espetó con una mirada.

Goku se rascó la nuca. "Oh," dijo, sus ojos girando a una esquina mientras pensaba. "Supongo que pensé que pasaría por aquí y vería cómo estabas. Esos tanques son otra cosa."

"Estoy bien," gruñó Vegeta, tirando ausente a los calzoncillos con que los terrícolas lo habían vestido. "Tienes suerte que te permití vivir."

La expresión de Goku vaciló por un minuto, una emoción indescifrable cruzando sus facciones. "Uh, sí. Realmente me atrapaste con ese truco del mono gigante."

Vegeta hizo un gesto de escupir. "Tú podrías hacerlo también si no fueras una vergüenza sin cola," murmuró, todavía sin mirar a Goku directamente a la cara. No le gustaba cómo el guerrero de tercera clase se las arreglaba para ser tan fuerte sin una cola.

"Supongo," Goku dijo distraídamente. "Supongo que sólo tendré que entrenar más duro para compensar, ¿eh?"

Vegeta curvó su labio y ladeó su mentón. "Nunca me derrotarás," dijo, sonriendo cruelmente mientras Radditz y Gohan volvían a la habitación. Gohan volvió con su padre y miró de nuevo a Vegeta con amplios ojos.

"¿Realmente eres un príncipe?" preguntó Gohan amablemente, sus puños envueltos en los pantalones del gi de su padre.

Los ojos de Vegeta se ampliaron una fracción y sus labios se separaron en sorpresa. "Sí," respondió con aspereza.

La frente de Gohan se frunció. "¿De qué?" preguntó inocentemente. "¿El tío Radditz me dijo que casi todos los Saiyajin estaban muertos?"

Los ojos de Vegeta destellaron con ira. "De un imperio de mi propia creación, niño," dijo acaloradamente. "Ahora déjenme en paz, ¡todos ustedes!"

Goku abrió su boca para protestar, pero Radditz se interpuso entre él y Vegeta, agarrando a su hermano menor de los hombros y volteándolo, poniendo una mano en el medio de su espalda y empujando. "Muévete, hermanito," dijo Radditz, suavemente llevando a Gohan hacia afuera también.

Vegeta los vio irse y se arrancó los calzoncillos, deslizándose en su traje con facilidad. Se sentó en el borde de la cama y suspiró, impotente ira ardiendo dentro de él. Esto era todo culpa de Freezer. Haría pagar al alienígena, incluso si eso significaba su vida. Encontraría una manera de terminar con eso. mientras tanto tenía que volverse más fuerte, porque no había manera que iba a permitir que Kakarotto lo superara. Se puso de pie y estuvo a punto de irse de la habitación cuando Zarbon entró por la puerta, cargado con paquetes y bolsas. "¡Buenos días, dulce príncipe!" proclamó, dejando caer los paquetes con un gruñido. "¿Cómo estamos hoy?"

Vegeta frunció el ceño y miró a Zarbon fijamente, que estaba vestido en unos pantalones beige y alguna clase de blusa tejida. "¿Qué diablos te has puesto?" dijo.

Zarbon sonrió y se volteó, modelando su vestimenta. "Se llaman pantalones de carga y un suéter, con una camiseta debajo," dijo, moviendo su trenza sobre su hombro. "¡No creerás las cosas que tienen en este planeta!"

Vegeta hizo una mueca y miró con desconfianza a las bolsas. "¿Todas esas son ropa?" dijo. "¿Estás vaciando mi tesoro real con ropa?"

Zarbon suspiró, sacudiendo su cabeza. "No gasté un centavo. La Sra. Briefs las compró todas. Dijo que pensaba que deberíamos vestirnos en una manera más adecuada a este planeta. Mencionó algo sobre los medios de comunicación capturando todo el asunto de los alienígenas y dijo que resaltaríamos menos si usábamos el mismo tipo de vestimenta."

Vegeta miró a Zarbon. "Tienes más de seis pies de altura y tienes piel verde, Zarbon," dijo con incredulidad. "Vas a resaltar de todos modos, siendo el monstruo que eres."

Zarbon frunció el ceño. "Como si tener una cola sirviera para mezclarse con cualquiera, espetó. "Escucha, estos terrícolas tienen varias industrias globales basadas únicamente en el entretenimiento de los nativos. Podríamos también aprovecharnos de ellos mientras estamos aquí."

"No veo la necesidad de hacer tal cosa. Soy un guerrero," Vegeta dijo con desdén, cruzando sus brazos sobre su pecho y alejando la vista.

Las facciones de Zarbon se ensombrecieron aún más. "Sé eso, Vegeta," dijo con irritación. "¿Pero no te has preguntado alguna vez qué sería vivir una vida sin tener que luchar todo el tiempo?"

"Eres un cobarde, ¿verdad?" Vegeta se burló.

Furiosa sangre comenzó a correr por las mejillas de Zarbon. "No, Vegeta, no lo soy. Amo luchar y el fortalecimiento que trae. Nunca me siento tan vivo como lo hago cuando estoy destruyendo cosas. Pero aún así, a veces me pregunto cómo sería sólo vivir una vida, con una compañera a la cual ir cada noche, tener hijos corriendo por ahí, sin tener que preocuparme por nada más grandioso que lo que voy a comprarles a mis hijos para divertirlos o hacerlos ver bonitos. ¿Nunca quisiste algo como eso?"

"Soy un guerrero Zarbon, eso es todo," espetó Vegeta. "No tengo la intención de perder mi tiempo como parece que te gusta hacer a ti." Resopló y comenzó a empujar a Zarbon para pasar al pasillo.

Zarbon tomó su brazo y lo obligó a darse la vuelta. "Oh no lo harás. Te traje esta maldita vestimenta para ti y vas a probártelas al menos."

Los ojos de Vegeta se angostaron mientras miraba a Zarbon con odio. "Quita tus manos de mí, monstruo," gruñó, mostrando sus dientes.

Zarbon sintió ira liberarse dentro de él. "Vas a tratarme con respeto por una vez, Vegeta," respondió, apretando su agarre en el brazo de Vegeta y jalando.

Vegeta arrancó su brazo del agarre de Zarbon y levantó su mano, abofeteando a Zabon en el rostro tan fuerte como pudo. La cabeza de Zarbon se movió a un lado, una furiosa mancha apareciendo en su impecable mejilla. "Dije que me saques las manos de encima," siseó Vegeta.

Zarbon se irguió hasta su altura máxima y miró a Vegeta, dorados ojos chispeando con ira. "Y yo te dije que vas a tratarme con respeto. Te he permitido tratarme como basura por demasiado tiempo. Bueno, el período de indulgencia se terminó y te juro a las estrellas que si me tocas de nuevo de tal forma haré todo a mi alcance para matarte."

Vegeta resopló y se echó a reír. "Como si pudieras alguna vez ponerme una mano encima. ¡Soy más fuerte ahora que tu estad actual!"

Los músculos en el rostro de Zarbon se apretaron con la cepa de controlarse, sus venas sintiéndose como si fueran llenadas con bronce fundido en lugar de sangre. "No importa. Soy un guerrero mucho más refinado que tu. Yo podría haber despachado a ese sujeto Kakarotto en una cuarta parte de tiempo del que te tomó a ti en tu forma oozaru."

El rostro de Vegeta se quebró en una máscara de rabia animal. "¡Cómo te atreves!" siseó como una bestia acorralada, abalanzándose hacia Zarbon.

Zarbon sintió ira alzarse en él, luego se enfrió en un afilado borde dentro de su pecho. Sonrió y extendió un brazo, fríamente deteniendo a Vegeta con una mano. El Saiyajin voló a la puerta en un salto, de pie con furia y sosteniendo su hombro. "¿Llevamos esto afuera?" murmuró, sus ojos brillando con hielo.


"Papá, Vegeta no es muy feliz, ¿verdad?" dijo Gohan, levitando y agarrándose de la amplia espalda de su padre.

Goku giró su cabeza y volvió a mirar a su hijo, la mirada llegando a su hermano también. "No lo sé, Gohan," respondió. "Actúa así, ¿no?"

Gohan suspiró y sacudió su cabeza. "De seguro no lo es. Realmente es muy malhumorado. ¿Por qué está enojado todo el tiempo?"

Goku lanzó una mirada a Radditz. "No sé eso tampoco. Todos los Saiyajin además de nosotros parecen bastante infelices."

El rostro del niño se arrugó con un ceño fruncido mientras el muchacho dirigía su atención a su tío. "¿No eres feliz, tío?" preguntó.

Los ojos de Radditz se ampliaron, un poco desconcertado. Después de una pausa momentánea respondió, "Por supuesto que lo soy. No hay razón para no serlo."

"Pero tuviste que detenerte y pensar en ello," Gohan protestó. "Si realmente eres feliz no tienes que pensar en ello."

Goku rió, girando su atención al suelo mientras navegaba alrededor de algunos muebles en el pasillo, suavemente levantando la pierna de Gohan para que no tirara un jarrón. "Tiene razón, Radditz. Vegeta ni siquiera te trata bien, y te ha conocido toda su vida, ¿verdad?"

Radditz soltó un bufido. "Sí. Él no es mucho mayor que tú. Nunca he conocido a alguien que fuera tratado bien por Vegeta. No es una sorpresa, realmente, teniendo en cuenta."

Gohan se retorció en la espalda de su padre para mirar a su tío. "¿Qué significa eso?"

Goku se detuvo en seco y se volteó tan bruscamente que Radditz, que había estado dejando su mirada vagar por los objetos del pasillo, casi los atropelló. "Sí, me gustaría saber también. ¿Qué es el considerando?"

Radditz aclaró su garganta y miró al suelo, su ceño fruncido profundizándose. "No estoy muy seguro. Vegeta nunca fue un niño agradable, era demasiado consentido para eso, pero poco después de que Vejiitasei fuera destruido Nappa y yo fuimos enviados a una misión que duró cinco años. Vegeta se quedó solo con Freezer. Incluso después de que volvimos apenas se me permitía verlo. Soy un soldado de tercera clase, como nuestro padre, y ya que Nappa era el Comandante, él era el único que supervisaba el entrenamiento del niño. Aunque habían siempre períodos de tiempo que Vegeta era llevado durante meses. Cuando volvía no veía a nadie durante varios días, ni siquiera al Comandante. Nunca supimos lo que sucedía, pero sabíamos que era probablemente la culpa de Freezer, y como tal era sin duda malo."

"¿No tenía a nadie que lo protegiera?" Gohan preguntó, lágrimas llegando a los brillantes ojos del niño.

Radditz sonrió amargamente mientras miraba la humedad formarse en los ojos del niño. Qué lujos que tenían aquí en la Tierra, que las manos del niño pudieran ser suaves y tiernas todavía por años de paz, que el padre pudiera quedarse con el hijo. "Los Saiyajin siempre se han protegido solos," comenzó. Excepto tú, Padre, tú y tu escuadrón se protegían entre sí, y mira a dónde te llevó. "Pero Nappa y yo hubiéramos protegido al Príncipe si hubiésemos podido. Verás, el Príncipe tenía un nivel de poder anormalmente alto desde su nacimiento, y por eso para el momento en que volvimos de esa misión Vegeta ya era casi tan fuerte como yo. Además, hubiera sido suicidio intentar defenderlo de Freezer. Freezer nos hubiera matado a todos. Él probablemente no lo hubiera hecho por sí mismo siquiera, pero tenía a Dodoria o Zarbon para hacerlo. Demonios, Zarbon todavía podría matarnos a cualquiera de nosotros con un pestañear."

Gohan había comenzado a llorar en serio. "¿El Señor Zarbon es tan fuerte?" se ahogó, tratando de secarse sus ojos.

Radditz asintió, mirando a Goku mover a Gohan de su espalda a sus brazos, donde abrazó al pequeño niño y suavemente limpió sus mejillas con un dedo. "Zarbon es muy fuerte. Todavía podría convertirnos a mí y a Nappa en polvo, y probablemente no dudaría en hacerlo. Vegeta probablemente es más fuerte ahora que la forma más baja de Zarbon, pero Zarbon tiene mucha experiencia que sería difícil de derrotar incluso si no se transforma."

"No te preocupes, Gohan," Goku dijo suavemente. Zarbon no te haría nada."

Gohan asintió, aún resoplando. "No a menos que Vegeta lo diga," graznó él.

"Vegeta no te haría daño sin una buena razón," dijo Radditz. "Tú eres un Saiyajin, después de todo, y él no pondría en peligro el acuerdo de tecnología tampoco."

Goku sonrió y giró sus ojos. "Oh muchacho. Si está lidiando con Bulma eso podría tomar para siempre."

Radditz sonrió en respuesta, dando un paso adelante y extendiendo su mano a Gohan. El pequeño niño la tomó y Radditz lo tomó en sus brazos, inconscientemente meciéndolo lentamente. "Sí, ella es una mujer obstinada," murmuró mientras miraba a Gohan, que todavía seguía secándose los ojos."

"Ciertamente lo es," Goku concordó. "Y Vegeta no es más blando tampoco. Oh bueno, no me molesta que se quede aquí por un largo tiempo."

Radditz alzó sus ojos para mirar a su hermano. "¿Oh?"

Goku sonrió y alzó su brazo, levantándolo para poner su mano en el bíceps de su hermano. "Si él está aquí entonces tú estás aquí, y me gustaría llegar a conocerte mejor. Yo crecí sin saber de dónde era o sin tener relaciones sanguíneas, y ahora estás aquí."

Radditz volvió a mirar a Gohan, la piel a través de sus pómulos y el puente de su nariz coloreándose levemente. "Sí, a dónde vaya Vegeta, yo voy," murmuró, corriendo el flequillo fuera de los ojos de Gohan.

La sonrisa de Goku se ensanchó. "Sabes, esta es la manera en que se supone que sean las cosas," dijo, señalando a Gohan con su cabeza. "Niños felices y amados por la familia, con abrazos y juegos."

El rubor de Radditz se profundizó y tosió, incómodo. "Sí, bueno, nunca tuvimos la oportunidad. Ninguno de nosotros. Al menos Nappa y yo llegamos a crecer con nuestra gente y no con ese maldito Freezer," dijo.

La sonrisa de Goku se desvaneció. "Cierto."

Radditz suspiró y acomodó a Gohan mientras se movía por el pasillo. "¿Eres feliz, Kakarotto?"

Goku asintió mientras llegaban a la esquina y comenzaban a descender la escalera. "Sí. Tengo una esposa y un hijo maravillosos, y una linda casa, y buenos amigos. No hay mucho más qué querer."

Radditz frunció el ceño mientras hacían su camino a la cocina y a través de la puerta trasera. "Sigues siendo un Saiyajin. ¿Nunca has anhelado las estrellas?"

Goku se encogió de hombros. "Supongo. Pero basta de estas cosas. Vamos a entrenar, ¿de acuerdo?"

Radditz ladeó su cabeza, mirando a Gohan. "Pero acabas de salir del tanque, y Gohan..."

Goku rió y alzó la vista. "Gohan será cuidado," respondió.

Radditz alzó la vista y vio una figura flotando a varios pies sobre la Corporación Cápsula. Una capa blanca ondeaba en el viento y verdes brazos estaban cruzados sobre un masivo pecho. "El Namekiano," susurró Radditz.

"¡Hola Piccolo!" gritó Goku, ahuecando sus manos alrededor de su boca. "¿Cómo estás?"

Piccolo alzó su nariz en el aire y bajó una mano. Gohan chilló de emoción y voló en el aire, acomodándose en los verdes brazos en sólo unos pocos momentos. "Mis sentimientos por tu hijo no se transfieren automáticamente a ti," gritó en respuesta el Namekiano y salió volando hacia el cielo.

"Eso se ocupa de la niñera," dijo Goku, sonriendo.

Radditz lo miró con incredulidad. "¿A él no le caes bien y sin embargo lo dejas cuidar a tu hijo?" susurró.

Goku asintió. "Claro que sí. Puedo confiar en él. Él ama a Gohan. Entonces, ¿entrenamos?"

Radditz se encogió de hombros, su mirada yendo al lugar donde el Namekiano había estado hace pocos segundos. "Supongo. ¿Por qué no?"