Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...

Épico

(Epic)

Un fic de The Prime Minister

Traducción por Apolonia


El carbón se juntó con el oro a través de la extensión rocosa, dos pechos jadeando al unísono bajo el sol mientras el polvo se arremolinaba alrededor de ellos en las nubes en forma de embudo. Los dos pares de ojos se habían mirado por unos instantes, y la batalla estaba comenzando aunque ninguno había levantado una mano. No había ruido alguno excepto el viento endiablado mientras se miraban uno a otro, cada rostro desencajado por la ira mientras la luz del sol caía a plomo sobre ellos.

"No puedo creer que me estás haciendo esto," Zarbon soltó con rabia, deseando por un momento que estuviera vestido con su armadura de batalla. Bueno, Vegeta no estaba usando la suya tampoco. "Esto es infantil."

"Entonces ríndete, porque no voy a dejarte escapar con tanta impertinencia," Vegeta escupió en respuesta con un gruñido.

Zarbon gruñó también, hundiéndose en una posición de combate. "No," respondió. "Yo te voy a enseñar que debes respetarme."

"Nunca podría respetar a un monstruo débil," Vegeta se burló, arrojando un hombro a un lado con desprecio.

"Esto no tiene sentido. Nunca vas a ganar," Zarbon advirtió, flexionando un puño.

Vegeta sacudió su cabeza, una pequeña sonrisa en su rostro. "Eres tonto también. ¿Cómo esperas ganar cuando eres mucho más débil?"

Zarbon alzó una ceja. "¿Por qué no dejas de hablar y lo averiguas?"

La columna del Saiyajin se puso rígida y sus ojos brillaron con rabia, decidiendo responder hundiéndose en su propia postura de batalla. "Tengo la intención de hacerlo," gruñó. Vio los labios de Zarbon curvarse un poco antes de que estrellas explotaran al lado de su cabeza, su cuerpo tropezando hacia un costado mientras parpadeaba para borrar el dolor.

"Entonces será mejor que prestes más atención," Zarbon dijo desde detrás de él, y Vegeta se volvió lentamente, la mano aún ahuecada al lado de su cabeza. El hombre más alto estaba allí de pie con calma, la cabeza inclinada un poco hacia un costado mientras sus fríos ojos dorados observaban al Saiyajin, sus brazos cruzados ligeramente sobre su amplio pecho. Vegeta observó mientras su visión era inundada de carmesí, el cielo y las rocas teñidos de color rojo mientras sintió la garra de la violencia haciendo su camino a través de él. Su garganta se abrió y se desgarró por el grito de rabia que salió de él, el sonido explotando de sus pulmones mientras ardían por el esfuerzo. Era vagamente consciente de los asustados ojos de Zarbon y su defensivo paso hacia atrás, levantando sus brazos en una postura de protección mientras el polvo comenzaba a girar alrededor de ellos. El poder corría desenfrenado a través de sus venas y lo sintió empujándose contra las paredes de los vasos sanguíneos, sus músculos pulsando con la energía recopilada allí. Cuando por fin empezó a doler como agujas corriendo por sus entrañas se soltó, lanzándose hacia Zarbon con un aullido primal, sus ojos sintiéndose como si estuvieran incendiados, su mirada concentrada en el lugar donde estaría el corazón de Zarbon.

Zarbon se estremeció al sentir a Vegeta manifestar su poder; siempre se había olvidado lo mucho que el Saiyajin lo suprimía. El grito que escuchó casi estaba rompiendo con una serie de señales, esas de dolor, ira, y otra, más ensombrecidas emociones que no podía discernir en este momento. El aura de Vegeta estalló violentamente a la vida, la luz azul plata haciendo que Zarbon entrecerrara sus ojos por el brillo de la luz contra los trozos de roca y arena que eran destruidos en el aire por su aparición. Dio otro paso hacia atrás y se protegió del viento de poder que empujaba, anchando sus dedos del pie en la roca lo mejor que pudo con sus nuevos zapatos al estilo de la Tierra. Pudo ver la tensión puesta en los músculos de Vegeta mientras las venas comenzaban a saltar contra la carne, sus líneas de pulso visibles incluso debajo del traje azul. El polvo se asentó por un momento, y Zarbon se dio cuenta que Vegeta de alguna manera había logrado empujar todo ese poder de vuelta a él mismo, su aura no sólo formándose a su alrededor sino dentro de él también, por lo que sus ojos se veían como si estuvieran humeando mientras la luz que emitían era filtrada a través de los restos de polvo. La boca de su emperador convertido en adversario se torció, mostrando blancos y afilados dientes en una mueca de dolor. Se dio cuenta con repentina certeza que Vegeta estaba usando su poder para hacerse más fuerte, no para usarlo como un segundo ser. De pronto se volvió claro para él, como una apertura de un cielo despejado durante una tormenta, cómo Goku casi había logrado derrotar a Vegeta. Al volverse oozaru el cuerpo de Vegeta finalmente era capaz de controlar el poder que poseía, y tal vez fue por eso que Vegeta favorecía tanto a esa forma. También debió haber sido por que Zarbon nunca lo vio entrenar, y emitió un bajo silbido a pesar de sí mismo. No era de extrañar que Vegeta se mantuviera volviéndose más fuerte, si su teoría era cierta y los rumores de los Saiyajin haciéndose más fuertes con serio daño físico estaban basados en los hechos. Vegeta arruinaba su cuerpo cada vez que luchaba, y por eso su poder incrementaba con cada lucha y le permitía usar incluso más poder la siguiente vez. Zarbon frunció el ceño mientras veía a Vegeta lanzarse, puño extendido, justo a donde su corazón estaría. Eventualmente Vegeta se empujaría demasiado lejos, llamaría más poder del que su cuerpo pudiera contener, como casi había hecho en Arlia y tantas veces antes. Observó con practicada calma mientras Vegeta se acercaba más, casi a él en una fracción de segundo, y vio lo mucho que había aumentado el cuerpo de Vegeta. Eso lo haría lento, y con suerte la ceguera de su ira lo haría estúpido. Vegeta era un luchador estupendo, pero carecía de disciplina y control.

El puño estaba casi frente a él, y vio mientras Vegeta incrementaba la energía en su puño, comenzando éste a brillar un poco más fuerte. Él juntó su propia energía y la liberó en la energía del puño, usando efectivamente su propio poder para alejarse del puño de Vegeta. Sintió el calor del paso del puño mientras se giraba al costado, las fibras más externas de su suéter flameando con la temperatura. Esperando hasta el impulso del golpe de Vegeta lo cargara, Zarbon alzó su codo y lo bajó al punto donde el deltoides se juntaba con el trapecio, justo en el borde de la clavícula. El hombro de Vegeta se estrelló a la tierra y enterró a Vegeta un cuarto del camino dentro de la roca, Zarbon danzando ligeramente hacia un costado. El aullido de rabia de Vegeta hizo eco a través de las rocas mientras se empujaba fuera del suelo, el rostro sucio y retorcido con cólera. La misteriosa luz todavía estaba saliendo de las cuencas de sus ojos y los labios de Zarbon se colgaron en disgusto mientras abría su mano, usando su ki para poner una roca del tamaño de un puño en su mano. Vegeta se puso de pie y corrió hacia él de nuevo, la cabeza casi completamente gacha y los brazos metidos a sus costados. Zarbon sopesó la roca y la infundió con lo, arrojando todo el trozo directo a la cabeza de Vegeta. La roca voló, golpeando a Vegeta entre los ojos con tal fuerza que lo echó hacia atrás, su pesado cuerpo aterrizando y abollando la roca debajo de él, su impulso lo fuerte suficiente para que sus piernas pasaran sobre su cabeza y terminara boca abajo. Dorados ojos una vez más se encontraron con los negros, Zarbon mirándolo fríamente mientras se ponía de pie y parpadeaba para limpiar la sangre que estaba corriendo en sus ojos desde su frente. Zarbon miró con calma mientras Vegeta corría un antebrazo enguantado sobre sus ojos, manchando la sangre allí y frunciendo el ceño. Sonrió cuando supo que había lastimado al Saiyajin, pero el escudo de ki de Vegeta había sido lo fuerte suficiente para disipar gran parte de la fuerza del golpe. Si no hubiera estado protegido por el ki la roca le hubiera quitado la cabeza en el momento. Bien, entonces; Vegeta no era tan tonto. Zarbon rió y danzó a un lado de nuevo, haciendo señas. Vegeta bufó y se apresuró hacia Zarbon de nuevo, quien comenzó a moverse levemente fuera del camino, cuando la imagen del Saiyajin desapareció. Los ojos de Zarbon se ampliaron en sorpresa, pero sintió el aire junto a él moverse y levantó sus brazos, girando bruscamente. Sus antebrazos picando incluso a través de su escudo con la fuerza del golpe, Zarbon alejándose de inmediato y agitando sus brazos. Levantó la vista y Vegeta ya estaba sobre él, golpeando hacia abajo con saña. Zarbon se puso de pie y corrió hacia adelante, tomando al brazo que golpeaba y empujándolo hacia adelante y abajo al mismo que ponía sus caderas debajo de Vegeta y empujaba hacia arriba. El Saiyajin salió volando, deslizándose por las rocas mientras lograba darse la vuelta. Vegeta se empujó del suelo mientras Zarbon giraba, capturando a Zarbon con sólo un golpe de paso en la mejilla. Los dos se separaron, Vegeta gruñendo y Zarbon angostando sus ojos. "Lo estás haciendo mejor de lo que pensé," dijo Zarbon con falsa jactancia. Vegeta era casi un cuarto más fuerte de lo que él era por lo menos.

Vegeta giró su cabeza y escupió al suelo, mirando con satisfacción mientras el punto donde había capturado el rostro de Zarbon comenzaba a hincharse. Todavía podía sentir el escozor entre sus ojos, aunque la sangre se había mezclado con el polvo y se había secado. La boca de Zarbon se curvó en una fría sonrisa, una sonrisa no muy diferente a la que Freezer usó con él tantas veces. Sintió ira atrapar su garganta una vez más. "Suficiente de este maldito baile," gruñó. "¡Lucha contra mí!"

Zarbon ladeó su cabeza hacia un lado. "Encontrarás que puedes luchar tan duro y tan bien sin realmente tener que involucrar a tu enemigo demasiadas veces," respondió con calma.

"¡Me enseñaron a destruir al enemigo!" gruñó Vegeta, lanzándose hacia Zarbon de nuevo. Vio mientras Zarbon se alistaba y cambiaba la dirección de su golpe, en lugar de golpear hacia adelante y ver la figura de Zarbon hacerse más grande en su visión. De repente Zarbon no estaba allí en lo absoluto, la pierna del otro hombre deslizándose entre las suyas mientras Zarbon se agachaba a los costados, fuertes manos sosteniendo su cintura justo por encima de donde estaba su cola enrollada y dirigiendo su impulso. Vegeta se sintió navegando a través del aire como resultado de la técnica de Zarbon, pero en lugar de caer aceleró su ritmo, terminando de pie en lugar de sobre sus hombros y saltando de nuevo hacia Zarbon. Zarbon estuvo de pie para ese momento y se dio vuelta, sus ojos ampliándose mientras veía a Vegeta venir hacia él. Vegeta se lanzó y aterrizó su puño en el estómago de Zarbon, los nudillos rozando los apretados músculos allí. La carne debajo de su puño se movió de repente, la contracción de los músculos rápida mientras se daba cuenta que Zarbon estaba levantando sus brazos. Trató de girar hacia un lado, pero las manos apretadas bajaron duro en la parte de atrás de su cuello, su pecho siendo conducido a la rodilla repentinamente alzada de Zarbon. Tosió y sintió el olor a sangre en su boca, los espacios entre sus dientes sintiéndose apretados mientras eran llenados con el fluido de su vida. Gruñó y empujó a Zarbon lejos, sin detenerse antes de apretar su propio puño y conducirse hacia arriba con él. Sonriendo mientras sentía su puño conectar con la parte inferior de la mandíbula de Zarbon vio al cuerpo del hombre más alto irse hacia arriba y lejos. Sus ojos se angostaron con furia mientras Zarbon giraba en el aire, aterrizando limpiamente sobre sus pies y limpiando sus pantalones con disgusto.

"Mira lo que le has hecho a mi nuevo atuendo," suspiró, frotando con su dedo índice un punto de color rojizo en la pierna de su pantalón. "Esto era nuevo hace pocas horas."

Vegeta escupió sangre. "No me importan tus malditos pantalones," gruñó, corriendo hacia adelante. Se enjugó con su puño pero Zarbon movió su cabeza a un lado sólo una fracción, pequeños zarcillos de verde cabello rozando el dorso de la mano de Vegeta. Los ojos de Vegeta se cerraron mientras el puño verde se conectaba con su propia mejilla, enviándolo hacia atrás. De alguna manera había logrado poner sus manos detrás de él y usarlas para anclar su peso mientras golpeaba a Zarbon con sus pies, las suelas de sus botas golpeando de lleno a Zarbon en el pecho. Zarbon gruñó y se tambaleó hacia atrás, Vegeta usando la fuerza de sus patadas para aterrizar sobre sus pies y golpear. Dorados ojos se ampliaron y un antebrazo se levantó, bloqueando el golpe. Vegeta mostró sus dientes en el rostro de Zarbon, usando su peso para ejercer presión en el antebrazo. Blancos dientes destellados en una sonrisa y Vegeta sintió otra rodilla en su estómago. Se inclinó hacia adelante, agarrando su estómago y deseando su armadura antes de arrojar su cabeza hacia arriba. El ruido de un crujido fue seguido por un gorgoteo que sonó por encima de él y sonrió, alzando sus ojos para ver a Zarbon fruncir el ceño y sostener su nariz, roja sangre fluyendo por la pálida piel verde azulada de su rostro.

"¡Tú pequeño gusano!" gorgoteó Zarbon, frunciendo el ceño mientras sostenía con fuerza su nariz.

Vegeta rió, enderezándose lentamente para ponerse de pie y dolorosamente poniendo sus manos en sus caderas. "¡Ja, ja, ja! No tan confiado ahora, ¿eh?" rió entre dientes, ignorando la sangre que estaba goteando fuera de su propia boca y el palpitar en su estómago.

"Cerraré esa arrogante boca tuya," siseó Zarbon. Se lanzó hacia Vegeta y apuntó sus golpes a la cabeza del Saiyajin. Miró la piel alrededor de los ojos de Vegeta apretarse mientras el hombre más bajo se concentraba en bloquear los golpes rápidos como relámpagos. Logró echar una mano a través de las defensas de Vegeta y vio al Saiyajin mover su cabeza a un lado, tratado de dar un golpe suyo. Zarbon lo esquivó también, sintiendo a Vegeta formando un ataque a toda velocidad, que servía bastante bien a sus propósitos. Vegeta era lo fuerte suficiente físicamente para hacer daño sin infundir sus músculos con ki, y Zarbon estaba más que echándose hacia atrás con los suyos sin ki, dando más de lo que tenía. Una sonrisa cruzó sus labios mientras veía a Vegeta tratar un respiro y se dio cuenta que el hombre más joven estaba empezando a agotarse. Vegeta sólo estaba usando sus músculos más rápido e incrementándolos con ki, estirando el tejido innecesariamente sólo para tener fuerza que no necesitaba de todos modos. Se dio cuenta que podría sólo mantenerse jugando con Vegeta, eventualmente cansándolo y acabando con él fácilmente. Moviéndose a la izquierda, esperó que los negros ojos de Vegeta siguieran el puño, listo para lanzarse con su derecha cuando de repente vio rojas líneas frente a él y fue volado hacia atrás, las afiladas rocas desgarrando su suéter y rasgando la suave piel debajo mientras era corrido sin patrón sobre el suelo desigual. Una risa escapó de su garganta y se quedó rígido, su piel todavía quemando por la fuerza de la explosión. "Entonces es momento de ki, ¿verdad?" rió Zarbon, arrancando las hebras del arruinado suéter al suelo hasta que su torso quedó al descubierto. Vegeta se quedó allí, jadeando y mirándolo. Una feroz sonrisa torció la línea de la boca de Zarbon y acercó sus codos a su cuerpo, buscando por el ki dentro de él y sacándolo a la superficie, sintiéndolo brotar a la vida a su alrededor. Concentrándose, formó una pequeña esfera en cada mano, lanzándolas debajo para que golpearan el suelo casi inmediatamente después que las soltara.

"Nunca vas a golpearme si sigues disparando al suelo," espetó Vegeta, doblando sus dedos con cuidado.

La cruel sonrisa de Zarbon se volvió incluso más fría. "Ya veremos," murmuró, sus pálidos ojos brillando. Miró mientras Vegeta daba un paso hacia adelante, los negros ojos del infierno del Saiyajin ampliándose mientras la roca frente a él comenzaba a separarse, la grieta en el suelo disparándose hacia él. El primer disparo lo tomó en la suela de su bota, explotando debajo de él y arrojándolo al aire. Zarbon escuchó el gruñido mientras Vegeta aterrizaba sobre su espalda justo a tiempo para que el segundo disparo tomara toda su parte de atrás y saliera, impulsándolo hacia arriba. Saltó varios metros en el aire y se quedó quieto abanicando con orgullo su espalda quemada.

"Buen truco," gruñó Vegeta. "Los trucos no te salvarán."

Zarbon sacudió su cabeza. "No, pero la habilidad lo hará." El rostro de Vegeta se contorsionó en ira y levantó sus manos frente a él, juntando sus codos y separando sus dedos ampliamente. Su cabello se lanzó hacia atrás mientras manifestaba la energía en la forma de luz justo sobre él, gritando mientras brillantes orbes se formaban y comenzó a lanzarlas hacia Zarbon. La lluvia llegó rápidamente y Zarbon tuvo que danzar de lado a lado, finalmente haciendo a un lado la dignidad para moverse de un lado a otro para evitar las esferas, nunca dando su espalda. Los ojos de Vegeta se angostaron y Zarbon miró mientras el Saiyajin lanzaba un brazo a lo largo. Un repentino destello a su lado lo arrojó al aire y aterrizó con un gruñido, llevando su brazo debajo de él y alzando la vista en horror mientras una nueva andanada de disparos aterrizaban justo sobre él. Sintió su calor acercarse y todo lo que tuvo tiempo de hacer antes que la golpearan fue un simple grito.

Vegeta sonrió con satisfacción mientras sus disparos envolvían el cuerpo de Zarbon, el sonido del grito del otro hombre apenas audible sobre el ruido de la roca explotando. Ondeó una mano en la dirección del lugar y comenzó a alejarse, rápidamente cerrando una esquina de su mente que estaba tratando de recordarle que acababa de matar al activo más valioso de su imperio. El polvo laminó sus tobillos por la explosión y frunció el ceño con disgusto. Se iba a quedar sin botas limpias mucho antes de que tuviera una oportunidad de volver a Arlia. Tal vez podría amenazar al padre de la mujer y hacer que le hagan nuevos pares. Interesante, el disparo todavía no había terminado, y juró que pudo escuchar un zumbido, casi como el viento azotando alrededor en los acantilados. De repente su sombra apareció en el suelo frente a él, afilado y oscuro contra la arena y polvo de la tierra. Pero el sol estaba sobre él... se giró justo a tiempo para recibir el disparo en el pecho, la fuerza de él golpeándolo contra la cara de un acantilado y conduciéndolo a varios metros dentro de la roca. Podía sentir los pequeños fragmentos abriéndose paso en la carne de su espalda, rasgando su ropa y causando pequeños riachuelos de sangre fluir por su espalda. Parpadeando fuera el polvo que se arremolinaba a su alrededor extendió su mano y la plantó a un lado de la escotadura que su cuerpo hacía, tirando de sí mismo fuera del agujero dolorosamente. Su cabeza sonó con la fuerza del ataque y el sabor ferroso de la sangre estaba sobre sus labios. Se tambaleó fuera de la nube de polvo, los brazos frente a su cabeza de manera protectora, y mirando a su alrededor con cautela. Zarbon se quedó allí, la piel rasgada y ensangrentada, en el medio de un cráter, un brazo estirado mientras jadeaba. Vegeta sintió su estómago apretarse al ver los ojos de Zarbon- ésos dorados ojos eran tan cálidos como la muerte y menos agradables. Se levantó para aprovechar su poder, metiéndose profundo dentro de él y agarrando lo que había quedado, sorprendido de encontrar lo drenado de no sólo poder sino fuerza en sus mismos músculos. Había vencido a Zarbon en la arena, ¿entonces por qué no podía hacerlo ahora? "¡Gallic gun!" gritó, su voz ronca con polvo, y extendió ambas manos de nuevo, tambaleándose hacia atrás mientras la fuerza del disparo estallaba en sus palmas. El rostro de Zarbon se torció y sólo se quedó allí mientras el haz violáceo se aceleraba hacia él, saltando en el aire y esquivando la cabeza del disparo justo cuando llegaba a él, un haz propio soltado de su brazo levantado y dirigiéndose directo hacia Vegeta. Vegeta jadeó y se hizo a un lado, pero ya podía sentir la sangre correr por su brazo donde el ataque lo había mellado. Se dio cuenta de repente que estaba luchando con Zarbon, el guerrero super élite, no Zarbon, el desesperanzado cautivo de arena. Esos fríos ojos dorados estaban fijados sobre él y sólo en él, todo el ser del otro hombre al parecer centrado en destruirlo. Vegeta apretó sus dientes y se alzó en el aire, esperando ganar algo de tiempo para recargarse en el vuelo, cuando de repente un talón se conectó con su mandíbula inferior y lo envió girando. Se estrelló en otro acantilado, tomando el impacto con su brazo dañado y gritando con el dolor de la quemada y ensangrentada carne siendo embestida en la afilada roca. Intentando alejarse de la roca con su mano libre, se giró y se encontró mirando fijamente justo a los ojos de Zarbon, el rostro del otro hombre tan cerca que pudo sentir el furioso aliento en su piel. Él tomó la cabeza de Vegeta, cerrando sus dedos detrás de la base del cráneo, y tiró hacia adelante mientras levantaba su rodilla. Vegeta gruñó mientras sentía los huesos en su nariz hacerse añicos, sangre comenzando a fluir libremente por su rostro. Su cabeza rebotó en la rodilla con tal fuerza que casi se levantó por completo, sólo para encontrarse con la corona del cráneo de Zarbon estrellándose en su frente, partiendo la piel allí y cegándolo con su propia sangre. Dejó que el impulso del golpe lo cargara hacia adelante y logró poner el dorso de su talón en la mejilla de Zarbon, sintiendo los huesos agrietarse mientras la piel se rompía. El resto del giro lo cargó a una pequeña distancia y se cernió, mirando mientras la sangre comenzaba a correr por el rostro de Zarbon también. Vegeta rápidamente buscó energía y la hizo física, enviando unas pocas esferas de ki a Zarbon, que aterrizaron con éxito en sus piernas y su pecho descubierto, conduciéndolo más lejos en el aire. Usó el humo creado para moverse cerca detrás de él, rápidamente envolviendo sus brazos alrededor del verdoso cuello y tirando hacia adentro, torciendo sus muñecas para que el suministro de sangre hacia la cabeza de Zarbon fuera cortado. El otro hombre gorgoteó en su agarre, tratando de girarse, los músculos de Vegeta teniendo espasmos con el esfuerzo de sostener el estrangulamiento. Zarbon fue debilitado sólo una fracción y Vegeta casi amainó, pero luego la vitalidad volvió al guerrero mayor y se giró sobre sí mismo, enviando a Vegeta hacia atrás en las rocas al revés. Aterrizó con un gruñido, sintiendo más músculos desgarrarse mientras la sangre de su nariz rota se juntaba en la parte superior de su garganta. La sangrante figura de Zarbon se movió hacia arriba y lejos, de repente rodeada por una furiosa luz magenta. Gritó el nombre de un ataque y un gran haz fue arrojado hacia Vegeta, que rápidamente arrojó sus propios brazos frente a él, defendiéndose con un ataque suyo. Juntó energía desde adentro suyo, añadiendo a la energía de su haz, tratando desesperadamente de generar lo suficiente para empujar el haz de Zarbon mientras avanzaba lentamente. Soltó un grito y de repente su propio disparo se expandió, obliterando el haz púrpura del todo con un estruendo. Cuando la luz se desvaneció no se veía a Zarbon por ningún lado. Vegeta suspiró y flotó lejos de la roca, sacudiendo su cabeza suavemente para tratar de acallar sus oídos que resonaban.

Si no hubiera sentido el calor del disparo hubiera acabado con él, su cuerpo haciéndose a un lado justo a tiempo para dejar que su hombro tomara el peso de él en lugar de su pecho. Sus oscuros ojos estudiaron el cielo rápidamente, y vio una mancha flotando alto en el cielo, todavía resplandeciente débilmente de color púrpura. Vegeta insultó y apretó sus dañados hombros, sintiendo los vientos secar el resto de la sangre en su cuerpo. Zarbon había logrado esquivar de alguna manera, y estaba flotando allí en el cielo que se oscurecía, y de repente se dio cuenta que su lucha había traído casi la noche sobre ellos. Tal vez habría una luna... luego recordó que eso sería imposible, además, Zarbon se había negado a transformarse, así que él lo haría también. No debería tener que transformarse de todos modos, ya que Zarbon era más débil. Pero si Zarbon era más débil, ¿por qué estaba ganando? Vegeta gruñó y aceleró de golpe, su dañado brazo arrastrando. Apareció y se burló justo en el rostro de Zarbon, usando reservas que no había sabido que tenía para alzar sus brazos y aplaudir a Zarbon brutalmente en las orejas. Los ojos de Zarbon se ampliaron en dolor y se agachó, Vegeta siguiéndolo bajando el codo de su brazo sano en la parte de atrás del cuello de Zarbon. El verdoso hombre cayó varios metros y flotó hacia un lado, frotando la parte de atrás de su cuello y mirando hacia arriba a Vegeta con odio. De repente levantó sus manos juntas y Vegeta pudo sentir el calor de poder comenzando a juntarse, luego no hubo nada. ¿Zarbon se había quedado sin energía? Comenzó a reír, el sonido áspero incluso para sus propios oídos, cuando fue golpeado de repente hacia adelante por un disparo desde atrás. Vio al suelo agrandarse para encontrarse con él y se movió, esquivando el polvo por meros centímetros mientras ganaba altitud. ¡Maldita sea, Zarbon había logrado enviar un disparo de ki invisible! Su rostro se torció en rabia, la piel llena de dolor mientras cientos de diminutas lacerarciones se movían con la acción. Aceleró hacia arriba y atrapó a Zarbon en una ráfaga de golpes, la mayoría de ellos acertados. Golpes eran aterrizados en él también, uno capturándolo en la mandíbula y girando su cuerpo con su fuerza. Ensangrentados brazos se envolvieron a su alrededor, y antes de que lo supiera ambos estaban cayendo como cohetes hacia el suelo. "¿Estás loco?" le gritó a Zarbon y sólo escuchó una risa cruel en respuesta. Al segundo antes que ambos golpearan al suelo sintió los brazos soltarlo y el otro cuerpo separarse del suyo moviéndose hacia arriba de nuevo. Gritó cuando su cabeza se rompió a través del suelo, enterrándolo hasta las caderas en el suelo rocoso.

Zarbon aterrizó a unos metros de distancia, jadeando mientras plantaba sus manos en sus rodillas y se inclinaba, mirando su sangre gotear en la polvorienta tierra. Mirando a su alrededor, pudo ver las varias huellas que el cuerpo de Vegeta había dejado en los acantilados, y sonrió para sí mismo. Vegeta ciertamente era fuerte. Si no se hubiera agotado con el ki el Saiyajin hubiera ganado, pero eso era algo de lo que podrían hablar más adelante. La palabra después resonó dentro de él y flexionó un brazo, sintiendo los huesos rotos crujir mientras su mente se apresuraba para bloquear el dolor. Los golpes de Vegeta habían roto varios huesos en su cuerpo, pero no había tiempo para preocuparse por eso. Le había mostrado al pequeño Príncipe unos cuántos trucos. Alzó sus ojos y vio las piernas de Vegeta salir del suelo, viéndose por lo que más quería como alguna clase de tallo de planta extraña. Luego se dio cuenta que las piernas no se estaban moviendo en lo más mínimo. ¿Había matado a Vegeta? Frío horror tomó su corazón y se tambaleó hacia adelante, extendiendo la mano y agarrando un musculoso tobillo en su mano. Tirando hacia arriba, arrastró a Vegeta fuera del suelo hasta que todo el largo del Príncipe colgó frente a él, el rostro con costras de polvo y sangre, los ojos cerrados. "¿Vegeta?" susurró, levantando más a Vegeta para echar un mejor vistazo a su pecho. De repente el brazo del hombre más pequeño se disparó y Zarbon gritó mientras recibía un disparo de ki a quemarropa en su rostro. Gritó de nuevo en dolor y soltó al Saiyajin, sosteniendo su rostro en sus manos mientras la piel quemada picaba con agonía. Gritó en rabia y bajó sus manos, corriendo hacia donde yacía Vegeta, cara abajo, la risa del Saiyajin flotando ahogada en sus orejas. El puño de Vegeta trató de levantarse en un golpe hacia Zarbon, pero apenas puso la mano y la hundió en la tierra, escuchando huesos aplastarse mientras presionaba, los gritos de dolor de Vegeta eran amortiguados por la sangre corriendo en sus orejas. Rodó a Vegeta con su pie y miró al rostro de Vegeta gruñendo.

"Mátame," siseó Vegeta. "No tengo miedo a morir."

Zarbon sintió algo dentro de él chasquear. "¿Por qué quieres morir?" gritó. "Eres joven, poderoso, ¡lleno de potencial!"

Vegeta alzó una ceja lentamente, aparentemente en mucho dolor. "Sólo deseo morir libre," graznó entre labios agrietados.

Lágrimas se alzaron espontáneamente de sus ojos y se agachó, tomando a Vegeta del cuello de su traje y levantándolo para sentarlo. A horcajadas sobre él, golpeó a Vegeta una y otra vez en el rostro, lágrimas rodando por sus mejillas. "Pedazo de idiota," susurró. "¿No puedes ver que sólo quiero ayudarte? ¿Que sólo quiero ser importante para ti?" Vegeta bufó de nuevo y Zarbon lo abofeteó una vez más, siguiéndolo con un revés.

Vegeta alzó la vista hacia él a través de hinchados ojos. "Lo siento, sólo quería ser más fuerte, susurró, y los ojos rodaron hacia atrás en su cabeza.

Zarbon se derrumbó sobre Vegeta, sosteniendo su cabeza en sus brazos y presionando su rostro contra su pecho, esperando que las lágrimas pasaran. Cuando habían pasado recostó a Vegeta suavemente en el suelo, limpiando algo de la suciedad de su boca y nariz. Después de que terminó levantó a Vegeta en sus brazos como a un niño, tragándose su propio dolor. "No te preocupes, principito, yo te haré el más fuerte," susurró mientras alzaba su vista a las estrellas que habían comenzado a aparecer en el profundo cielo azul, y con eso convocó el pequeño resto de su ki para poder darles a ambos un rápido vuelo a casa.