Épico
(Epic)
Un fic de The Prime Minister
Traducción por Apolonia
Bulma giró lo que esperaba fuera el último tornillo y se quedó, mirando en derredor mientras llevaba un antebrazo por su frente. Sí, los técnicos habían hecho un trabajo maravilloso en su construcción de la habitación y habían conseguido un comienzo bastante correcto en los controles de gravedad central, dejándola para que perfeccione y termine el trabajo. Lo cual, esperaba, acababa de hacer. Suspiró y se limpió sus manos grasientas en su ropa. Ahora a encontrarlo y decirle. El pensar en Vegeta le hizo nudo en el estómago acompañado de un rugido en su garganta. Él estaba por ahí, tal como ella había pedido, pero sólo ocasionalmente y parecía estar haciendo un punto en evitarla. Estaba o bien en ninguna parte donde se lo pudiera encontrar en absoluto o lo veía en momentos al azar, como cuando iba a la cocina y lo encontraba allí, sudoroso por el entrenamiento, llenándose la cara, o a veces cuando pasaba por la sala de estar él estaba allí, vestido sólo con pantalones cortos, mirando algún tipo de programa de televisión o cambiando los canales de manera distraída. De hecho, la mayoría de las veces que veía a Vegeta estaba con Zarbon, en quien apenas estaba empezando a confiar, y eso sólo porque tenía que hacerlo. El hombre alto e imponente de pelo verde era demasiado perfecto para su gusto, demasiado imprevisible porque no parecía ser reaccionario en lo más mínimo a menos que fuera culpa de Vegeta. Se rió para sus adentros mientras cerraba la puerta de la sala de gravedad detrás de ella y caminaba por el césped. Vegeta era la persona más frustrante que había conocido en toda su vida, con su arrogancia obstinada, y supuso que era justo que Zarbon perdiera la paciencia totalmente cuando Vegeta hacía algo inadecuado. Su ceño se frunció de repente mientras un dolor extraño comenzó en su pecho y lo empujó tan rápido como pudo, recordando todas las cosas que odiaba de Vegeta. Si iba a pensar sobre alienígenas asesinos deberían pensar en Radditz. Él, a pesar de su fachada de guerrero frío, era dulce. Y, por supuesto, tenía el añadido de su verdadera atracción por ella. Con un suspiro, puso su mano en la puerta de la cocina del edificio principal y la empujó. Ninguno de sus pensamientos cambiaba el hecho de que iba a tener que localizar a ese pequeño bastardo Vegeta y decirle que había terminado con su maldita habitación.
Después de varias horas de buscar se hizo la noche había caído y Vegeta no estaba en ninguna parte. Insultado en silencio para sí misma, decidió que iba a tomarse algún tiempo para ella, y después de hacer algunos bocadillos en la cocina se dirigió a la sala de estar para ver algunas de sus películas favoritas. Se acomodó en el sofá con sus bocadillos, puso en un vídeo, y se recostó. Al menos con el príncipe ausente podía relajarse. Por alguna razón el pensamiento no era tan satisfactorio como debería haber sido.
Él había sabido, de alguna manera, que la cámara de gravedad estaba terminada justo cuando ella la terminó y se coló en el interior cuando ella entró en el edificio principal. Su aguda mirada oscura moviéndose por la habitación de manera crítica, pero al final tuvo que admitir que era exactamente lo que él había exigido. Satisfecho, comenzó a entrenar en la gravedad más alta una vez más, pero por alguna razón la imagen de ella caminando por el césped, la imagen oscilando entre una postura recta y con hombros caídos, no se iba de su cabeza. Estaban, además, esos ojos azules estúpidos circulando en su mente también.
Vegeta entrenó por varias horas antes de darse cuenta que no estaba llegando realmente a ninguna parte y apagó la máquina con amargura. Salió de la habitación y entró a la casa, dirigiéndose por las escaleras a su habitación para tomar una ducha, cuando pasó la sala de estar y se dio cuenta que la televisión estaba encendida. Aparte de la luz intermitente de la pantalla, la habitación estaba oscura y él entró con cautela.
Caminó alrededor del sofá principal y se dio cuenta de inmediato que Bulma estaba dormida. Estaba recostada, su cabeza metida entre el respaldo y el apoyabrazos, y extendida por todo el lugar. Envolturas vacías de comida y platos estaban en el suelo a su alrededor, un enorme bol de palomitas de maíz todavía en su regazo. Su estómago gruñó y se sentó en el sofá junto a ella, acercándose y agarrando un puñado de palomitas de maíz, sus ojos sobre ella todo el tiempo y con cuidado de que se de cuenta. Mientras traía su mano del bol una pequeña sonrisa de diversión cruzó su rostro. Ella estaba acostada, su boca abierta, con trozos de palomitas de maíz pegados a su rostro. Un centro particularmente grande estaba realmente adherido en la comisura de su boca, y se movía de un lado a otro mientras su respiración lo molestaba. Dejó una baja risa caer en su garganta y se inclinó hacia adelante para quitarlo. Estúpida mujer, se encontró pensando, te ahogarás si eres tan descuidada. Sus dedos accidentalmente rozaron sus labios mientras alejaba la palomita de maíz y traía su mano lentamente, bloqueando lo suave y cálido que habían sido. Ella sonrió en su sueño y murmuró algo, llevando su mano a su boca con una expresión feliz. Él gruñó en desdén y decidió que no podría lastimar ver qué clase de tonterías había puesto ella en la pantalla, así que decidió girar su atención lejos de ella y mirar.
Él se despertó con un sobresalto, su cuerpo con espasmos y golpeando su mano contra la pierna de ella mientras parpadeaba a la estática en la pantalla. Tosió y sacudió su cabeza, frunciendo el ceño. Esa película debió haber sido tan aburrida que lo hizo dormir también. Un pequeño ruido llamó su atención y giró su cabeza hacia él, su estómago hundiéndose cuando se dio cuenta que ella se había despertado. Sus azules ojos le parpadearon, luego los párpados se deslizaron hacia el medio. Se escabulló un poco y lo miró, obviamente sin estar completamente despierta. "La habitación está terminada, Vegeta," murmuró, sus ojos corriendo de arriba a abajo por su cuerpo. "Maldita sea, estás bien formado. Lástima que nunca te pones ropa normal. Serías irresistible."
"¿Qué?" siseó él, pero los ojos de ella giraron hacia atrás en su cabeza y se quedó dormida una vez más, suspirando y murmurando entre dientes. La sangre estaba rugiendo en sus orejas y su rostro estaba caliente mientras se miraba a sí mismo. Nunca había considerado cómo se veía, pero luego se dio cuenta que Radditz siempre lo hacía. Radditz siempre había hecho todo lo posible para verse lindo para Bulma. ¿Por eso a la mujer le gustaba más el Saiyajin de tercera clase? Un gruñido hizo su camino sobre sus facciones y bufó, poniéndose de pie indignado. Cómo se atreve una humilde terrícola a comentar sobre su apariencia. Comenzó a caminar fuera de la habitación cuando la mano de ella se estiró y rozó su muslo, enviando un shock por su columna vertebral y a la base de su cráneo. Cerró sus ojos y se estremeció, quedándose inmóvil.
Ella parecía haberle tocado su muslo deliberadamente. "No, Vegeta, siempre te vas," dijo medio dormida, obviamente no del todo consciente. "No te vayas de nuevo."
"Tengo que ir a ducharme," gruñó, luego se preguntó por qué se molestaba en darle una explicación, preguntándose por qué en todo lo que podía pensar era en ella tocando su pierna así de nuevo.
"Entonces llévame a la cama," murmuró ella, haciendo un ruidito de súplica.
"Absolutamente no," dijo indignado, todavía mirándola.
"Por favor," pidió, estirando sus brazos hacia él, su voz apagada en el sueño. "Estoy tan cansada, la cámara de gravedad está terminada," soltó, sus brazos cayendo lentamente a sus posiciones anteriores. Dio un pequeño bufido y pronto su pecho estaba subiendo y bajando en patrones de sueño una vez más.
Él ladeó su cabeza y suspiró. Bueno, ella no estaba realmente despierta, y nadie más estaba cerca, ¿entonces cómo podría doler una vez? Dudaba que ella siquiera lo recordara en la mañana. Arrodillándose al lado del sofá, deslizó un brazo bajo sus hombros y el otro debajo de sus rodillas, sopesándola fácilmente y poniéndose de pie, sorprendiéndose en lo liviana que era. Era sustancial, no había duda de ello, pero pesaba mucho menos que un Saiyajin. Su cabeza colgaba hacia un costado y él la presionó contra su pecho, su cráneo descansando en la curva de su cuello y hombro, su piel suave y flexible en sus manos y su aliento rozando la carne en la base de su garganta. Sintió algo temblar y moverse dentro de él y ella de repente se acurrucó contra él, su boca rozando contra su cuello. Él se estremeció involuntariamente de nuevo y la llevó a su habitación tan rápido como pudo.
Bulma estaba molesta de nuevo mientras se sentaba en la mesa del desayuno, mirando a su madre juntar la comida. "Lo extraño," dijo, siguiendo un tren de pensamiento anterior, "Es que podría haber jurado que lo vi anoche. Si hubiera sido cualquiera menos Vegeta hubiera pensado que realmente sucedió. De todos modos, fue un lindo sueño. Era fuerte y cálido," dijo, desvariando.
"Bueno, suena como un lindo sueño, cariño," la Sra. Briefs dijo ausentemente desde el mostrador.
Bulma sacudió su cabeza. "Eso es lo más extraño de todo, mamá. Si fue un sueño, ¿cómo llegué a mi habitación anoche?" preguntó.
La Sra. Briefs se encogió de hombros. "No sé, cariño. Podrías haber caminado allí y simplemente no acordarte. Esa clase de cosas le pasan a la gente todo el tiempo."
"Sí, supongo," respondió Bulma, incapaz de quitar el sonido de decepción de su voz.
Zarbon, mientras tanto, pasaba estar vagando por la cocina en su camino a encontrarse con Vegeta cuando escuchó el nombre del Saiyajin. Estuvo a punto de entrar en la habitación y meterse en la conversación, ya que estaba curioso, pero luego se dio cuenta que escucharía más verdad de Bulma si él no estaba en la habitación para asustarla. Inclinándose contra la pared, se puso a escuchar.
La Sra. Briefs se giró y miró a su hija. "Sabes que podrías estar teniendo sueños porque estás sola," dijo amablemente.
Bulma suspiró. "No estoy sola," gruñó. "Sólo estoy cansada. Te hago saber que estoy perfectamente contenta con estar sola todo el tiempo."
"Ahora, cariño, no puedes mentirme," protestó la Sra. Briefs. "Puedes pensar que no soy tan brillante, y no lo soy, no comparada a ti y a tu padre, pero conozco a la gente. Contraté a todos los empleados para la empresa de tu padre justo cuando empezó antes de que te fueras a tu primer viaje en busca de las esferas del dragón. Puedo leer a la gente y tu, cariño, pareces solitaria. ¿Por qué no llamas a Radditz? Sé que él estaría más que feliz de venir. Todo lo que hace es entrenar con Goku y estoy segura de que te extraña."
"¿Si me extraña entonces por que no sólo viene?" Bulma respondió con irritación.
La Sra. Briefs se encogió de hombros, volviendo a su cocina. "No lo sé, pero creo que tiene algo que ver con la cultura Saiyajin'', contestó.
"Eso está bien, estoy acostumbrada a estar sola últimamente," Bulma se quejó.
Su madre siguió trabajando. "Bueno, estás eligiendo estar sola, cariño," dijo suavemente. "Todavía hay unos cuantos jóvenes por aquí con quien socializar."
"Sí, claro. Zarbon está ocupado, y no le caigo bien por alguna razón, y luego está ese estúpido, terco, arrogante... ¡gaaah!... Vegeta..." Bulma gruñó.
La Sra. Briefs comenzó a mover cacerolas en la estufa, canturreando suavemente para sí misma. "¿Entonces qué quieres en un hombre, cariño? le preguntó. "¿Qué es lo que estás buscando?"
Bulma se reclinó en su silla, cruzando sus brazos bajo sus pechos y considerando. "Bueno," comenzó. "Tienen que ser inteligentes."
"Radditz es inteligente," intervino la Sra. Briefs.
"¡Madre!" Bulma protestó. "¡No terminé!"
"Lo siento," chirrió la Sra. Briefs. "Sigue."
"Y tiene que ser fuerte por dentro. Quiero un hombre que sepa lo que quiere y que haga lo que sea necesario para conseguirlo. Tiene que ser apasionado y voluntarioso, y, por supuesto, absolutamente impresionante de ver," Bulma dijo pensativa.
"Radditz es la mayor parte de esas cosas," la Sra. Briefs dijo con cuidado.
"Mamá," Bulma gruñó.
"Oops. Lo siento," su madre respondió.
"Y no tiene que tratarme como si yo estuviera hecha de vidrio como la mayoría de los hombres que conozco. Se tiene que dar cuenta que soy por mí misma una persona fuerte y no se tiene que meter en mi vida," dijo Bulma, su voz firme y lindando el enojo.
"Sólo quieren protegerte, como el pobre Yamcha," la Sra. Briefs le recordó.
"Lo sé, ¡y Raddiz hace lo mismo!" soltó Bulma. "¡Odio eso más que cualquier cosa! No necesito que me protejan, y ellos lo sabrían si me entendieran. Sólo quiero alguien que me entienda," dijo, más suavemente.
"Ahora sólo estás siendo idealista y obstinada," la Sra. Briefs dijo con suavidad. "No puedes ordenar a tus compañeros por correo, cariño, tienes que elegir de lo que tienes. Ahora, con todo el debido respeto a Yamcha, porque lo amo como un hijo y siempre ha sido bueno con nosotros, no creo que él sea lo que necesitas. Pero Radditz, por otra parte, es la persona que más coincide con el criterio que has mostrado."
"Supongo que tienes razón." Bulma dijo con un suspiro. "Supongo que no me quedan opciones."
No, Zarbon pensó desde afuera de la puerta. Conozco a una persona que encaja cada pequeña condición, pero a él no va a gustarle. Se quedó allí por unos momentos más, los celos luchando con su sentido de altruismo. Si hacía lo que pensaba que era correcto le costaría demasiado. Ella no le gustaba, realmente, pero no podía decir si era porque realmente le disgustaba o por la amenaza que representaba, y por eso echó un rápido vistazo a la cocina. Vio a Bulma, sentada allí con sus codos en la mesa y su cabeza apoyada en sus manos, la expresión en su rostro tan amarga y solitaria que casi rompió su corazón. Suspiró y salió por la puerta en puntillas de pie, esperando desesperadamente que estuviera en el espacio pronto para concentrarse en la alegría de la batalla y no tener que inmiscuirse en asuntos del corazón.
"Era hora," pensó mientras se agachaba por el interminable laberinto de pasillos, evitando las multitudes de soldados gritando. Había tomado mucho más de lo esperado, pero Freezer lo había hecho sin embargo, incitando a una guerra total en contra de su padre por el aislamiento en sus habitaciones. Lamentablemente todo el asunto estaba mucho más desorganizado que una batalla normal por la ubicación quitada de uno de los líderes, y al parecer infinitos giros y vueltas de la fortaleza de Cold no estaban ayudando. Dodoria se estremeció cuando se dio cuenta lo furioso que debía estar Cold en este momento. Si las fuerzas de Freezer no ganaban todas y cada una de ellas estaban muertos. Dodoria entendía, mientras se presionaba contra la pared del pasillo, que no tenía idea del grado que Freezer quería ganar esta lucha. Estaba dudando seriamente la cordura de Freezer no sólo actualmente, sino lo que había sido desde que Freezer había asesinado a su hermano. Un soldado no mataba arbitrariamente a familiares, ni siquiera el más frío y más despiadado, y especialmente no por algo tan trivial como recibir órdenes en uno de sus puentes. Dodoria sabía todo esto, y aunque las frías gotas de sudor por el miedo rodaban por los pliegues de su rosa e hinchado cuerpo encontró el coraje para seguir adelante. Él era, por supuesto, un bien entrenado soldado con carrera despiadada.
Otra ráfaga de ki fue disparada por el pasillo a su derecha y se protegió sus ojos mientras chocaba contra la pared con una ardiente fuerza. Gritos vinieron del pasillo y aventuró un vistazo, parpadeando mientras veía pedazos de la armadura de Cold en el pasillo. Algunos de los soldados todavía estaban vivos, retorciéndose por el suelo como gusanos, sin brazos ni piernas. Un hombre loco vino cacareando por el pasillo y Dodoria parpadeó. "¡Kiwi!" siseó, moviendo un musculoso y rosado brazo. La figura en el extremo opuesto del pasillo ajustó su scouter y lo miró, púrpura e irregular piel estirándose en una sonrisa sin labios.
"¡Dodoria!" Kiwi rió. "¡Todavía estás vivo, viejo héroe!"
"Por supuesto," siseó Dodoria. "Pero tú podrías no estarlo si Freezer averigua que estás desobedeciendo sus órdenes y no estás yendo directamente al puerto espacial para reunir a las tropas para el despegue."
Kiwi rió, poniendo sus manos en su estrecha cintura y arrojando su cabeza hacia atrás. De repente una multitud de soldados rodeó la esquina, y Kiwi siguió riendo mientras los disparaba a todos al olvido. "¡No va a importarle a Lord Freezer una vez que ganemos!" respondió, humo saliendo de su disparo encrespado alrededor de sus piernas y bajando por el pasillo perpendicular al suyo.
"Sólo si nunca se entera," corrigió Dodoria. "¿Entonces cómo se ven las cosas?"
Kiwi inclinó su cabeza, considerando mientras giraba una de las antenas tipo barbo creciendo cerca de su boca. "Nuestras tropas lo están haciendo muy bien, especialmente con el apoyo de los soldados de alto rango como nosotros. No muchas de las tropas de Cooler nos pueden igualar, ya que hemos estado afuera entre los planetas conquistando y luchando por las últimas décadas. Creo que me puedo aventurar a decir con seguridad que ganaremos," dijo con más calma.
"¿Qué pasa con las fuerzas de élite de Cooler?" Dodoria preguntó, secándose su frente arrugada y mirando nerviosamente a su alrededor. No quería estar quieto por mucho tiempo.
"No están aquí," Kiwi cantó triunfalmente. "¡Este será el fin para Cold!"
"Entonces podremos terminar nuestra misión'', soltó Dodoria, aliviado. "Podemos ir a ver si todavía están con vida en Rihon 8 y luego conquistar el resto del universo."
"¿Qué? ¿Rihon 8? ¿Para qué?" Kiwi preguntó, frunciendo el ceño.
Dodoria miró a sus costados de nuevo nerviosamente. "Para ver si Zarbon y Vegeta están vivos," dijo.
"¿QUÉ?" Kiwi bramó. "¿Ese mono sin valor de Vegeta? ¿De eso se trata todo esto? Maldición, voy contigo," gruñó, moviéndose por el pasillo hacia Dodoria.
"No, tenemos más chance de no ser detectados si no lo haces. Sólo tomaré unas pocas naves y Freezer te necesita aquí más," Dodoria dijo con firmeza.
"Amo Dodoria," Kiwi dijo, acercándose al otro alienígena, "Sabes mejor que nadie lo mucho que odio a esa pequeña bola de mugre de Vegeta. Te seré de más uso de lo que puedes imaginar. Déjame ir."
Dodoria frunció el ceño, sus labios púrpuras jalándose en un gruñido. Deseó por enésima vez que Zarbon estuviera cerca; Dodoria no se sentía tan bien en hacer valer su autoridad a veces. Esta era una de esas veces, y cedió. "Está bien, Kiwi, haz lo que quieras'', refunfuñó. "Pero tenemos que movernos o nunca lo lograremos."
"Como quieras, señor," dijo Kiwi con otra sonrisa y un pequeño saludo.
"Ahora cállate y sígueme," Dodoria ordenó, moviéndose por los pasillos con un sigilo que desmentía su contextura. Mantuvo su scouter alimentando sus lecturas constantemente, estremeciéndose a veces mientras reconocía los patrones de las tropas de Cold conducidos en estrechos espacios y siendo asesinadas en su mayor parte. Freezer, aunque muy probablemente demente, todavía era un estratega impresionante. Si Zarbon y Vegeta estuvieran vivos Dodoria sabía que probablemente tendrían sus manos llenas. Kiwi probablemente podría acabar con Vegeta pero Zarbon era más fuerte que todos ellos. A menos que tuviera suerte y ambos estuvieran muertos, en cuyo caso todo lo que tenía que hacer era destruir el planeta y salir de allí. Si estaban vivos él realmente no sabía cómo planeaba traerlos de vuelta a Freezer vivos y no evitar morir él mismo. Oh bien, había estado entrenando. Era mucho más fuerte ahora, y probablemente le daría a la figura más poderosa de Zarbon una buena lucha. Asomó su cabeza en una esquina, y, al encontrarla despejada, le indicó a Kiwi que lo siguiera. No había razón para recibir disparos cuando había un subordinado cerca. Kiwi se deslizó en el paso adelante, sus manos brillando con ki, y asintió cuando lo encontró despejado. Dodoria miró detrás de ellos y se movió también. Giraron en la esquina y de repente se encontraron enfrentados rudamente con veinte soldados de Cold.
"¡Idiota!" Dodoria le gritó a Kiwi. "¡Tu ignorancia va a echarlo todo a perder!"
Kiwi tragó, sudor apareciendo en su cráneo. "¡No es mi culpa!" protestó.
Para este momento los soldados se habían girado y notaron su presencia, disparando lo antes posible. Dodoria insultó entre dientes y rompió a través de la puerta con su corpulencia, girando en la habitación y evitando por poco un disparo de un arma. Unos pocos soldados con armas no lo matarían, pero veinte podrían ser capaces. Se levantó del suelo y miró alrededor, encontrando una mujer y unos pocos jóvenes reunidos en la esquila, sollozando. Debían ser la familia de uno de los soldados de Cold. Suspirando, apuntó. No había razón en dejar alrededor a familiares sedientos de venganza cuando su padre ciertamente moriría. Freezer había ordenado que todos murieran, después de todo. Incrementó su poder en su puño y disparó a la familia al olvido antes de girar su atención a la puerta una vez más. Kiwi había seguido su ejemplo al parecer e irrumpió en una habitación diferente, donde pudo escuchar gritos de niños mientras los de Kiwi resonaban en las paredes. Los soldados estaban corriendo por el pasillo hacia ellos, algunos gritando especialmente enojados. Eso es, pensó para sí mismo Dodoria con una sonrisa. Enójense, pierdan control. Esperó hasta que sus pasos estuvieron a sólo unos pocos metros de distancia, luego levitó y se presionó contra el techo mientras se movía en el pasillo. Soltó algunos disparos, matando a la mayoría de los soldados con una pequeña sonrisa. Los que quedaron le dispararon en respuesta, pero él esquivó sus rayos fácilmente y terminó con ellos uno por uno. Los soldados podrían haber tenido armas que simulaban ki, pero ciertamente no tenían nada que se pareciera a escudos que los soldados que realmente usaban ki podían crear. "¡Kiwi, estás holgazaneando!" bramó Dodoria, y Kiwi salió de la habitación, lamiéndose los labios.
"Lo siento, sólo me estaba divirtiendo un poco," Kiwi dijo con un resoplido.
"Bueno, nada más de esa tontería," soltó Dodoria. "Estamos aquí para cumplir una misión."
"Muy bien, señor," Kiwi dijo solemnemente, viendo mientras Dodoria volvía a pararse en el suelo.
Dodoria asintió e indicó con su mano mientras pasaban por un pasillo diferente. Este tenía algunos soldados también, pero fueron rescatados con facilidad mientras los dos soldados tronaban por el pasillo. Se estaban acercando a otra batalla ahora, y aunque estaba lejos de la principal muy profundo en el interior de la fortaleza se estaba luchando con igual de energía. Dodoria y Kiwi se lanzaron contra los costados del pasillo, ambos incrementando su poder con más ki mientras miraban con cautela a la gran habitación. No había necesidad de sigilo, ya que la estruendosa batalla estaba toda a su alrededor, pero los pasillos Dodoria estaba buscando el otro lado de la habitación. Apretó sus dientes y contempló la escena, preguntándose qué hacer, cuando escuchó a Kiwi jadear detrás de él. "¿Qué pasa?" soltó Dodoria.
El rostro de Kiwi se había puesto de un tono más claro que púrpura mientras tocaba el botón de su scouter nerviosamente. "Dos cosas," murmuró.
"Primero, el Escuadrón Ginyu está aquí. No sé cómo lo lograron, pero él debió haberlos llamado y acaban de llegar. En segundo lugar, el equipo de élite de Cooler también acaba de llegar."
"Maldita sea," Dodoria siseó. "¡No tenemos tiempo para esto!"
"¿Qué vamos a hacer?" Kiwi preguntó, sus ojos cada vez más amplios.
Dodoria angostó sus ojos en pensamiento, sin quitar su mirada del cuerpo delante de ellos. "¿Qué grupo está más cercana?" Dodoria preguntó, pensando momentáneamente en unirse con Ginyu y pedirle un escolta. Eso aceleraría las cosas un poco.
"La tripulación de Cooler," Kiwi respondió, estirando su cuello para ver a la refriega.
"Maldita sea," repitió Dodoria, esta vez con más saña. No quería tomarse el tiempo de revisar su propio scouter, así que miró a Kiwi una vez más. "¿Están viniendo hacia aquí?"
"Sí, señor," Kiwi respondió con frialdad.
"Entonces destruyamos a todos en esta habitación y salgamos lo más rápidamente posible. Todo lo que podemos esperar es que los scouters de la Fuerza Ginyu detecten la energía y traigan sus traseros aquí inmediatamente. Entonces serían capaz de acabar con la mayoría de las élites de Cooler. ¿Entiendes esto?" Dodoria preguntó.
Kiwi parpadeó. "Quieres decir, ¿matar a nuestras propias tropas también?"
"Sí," Dodoria respondió con frialdad.
"Pero, señor, ¡esos son nuestros hombres! ¿No se enfurecerá Freezer?" Kiwi protestó.
"Freeza mató a su hermano y está tratando de matar a su padre. ¿Realmente piensas que se preocupa por algunos miserables soldados?" gritó Dodoria. "Además, las tropas se mueren en las batallas. Es el subproducto natural de la guerra. Ahora, ¿estás conmigo?"
Kiwi asintió, tragando. "¿Qué hacemos?"
Dodoria miró detrás de ellos para asegurarse que no estuvieran rodeados antes de mirar de nuevo a la batalla por delante. "Bueno, no hay muchos en el aire, lo que tiene sentido ya que los techos no son tan altos. Digo que tiremos lo mismo que allí- despega en el aire y dispara a todos con tus ataques más poderosos. Tenemos que hacer esto rápido, incluso si eso quiere decir usar energía innecesaria."
"Órdenes entendidas, señor," dijo Kiwi, tensando su cuerpo para la acción. Dodoria asintió y ambos despegaron, tomando las paredes opuestas mientras tomaban posiciones y comenzaban a disparar. Soldados de ambos lados alzaron la vista, confundidos, ante el dique de abrumadora energía siendo arrojada hacia ellos. Pronto los gritos llenaron la habitación, la mayoría tratando de escapar pero encontrando su camino bloqueado con rápidos estallidos de ki.
"No dejes salir a nadie," Dodoria advirtió en su scouter. "¡Y no uses tanto poder que podrías hacer volar toda la habitación!"
"Entendido," escuchó a Kiwi responder desde su scouter, y asintió su cabeza, sudor rompiendo de él con el esfuerzo de producir numerosas explosiones de ki. Había pasado mucho tiempo desde que había entrado en un buen alboroto pasado de moda y estaba fuera de forma para ello.
Pronto, sin embargo, la habitación estaba limpia, los cuerpos humeantes eran todo lo que quedaba de la batalla alguna vez feroz. Dodoria se cernía sobre los cuerpos, notando los diferentes trajes de batalla y sacudiendo su cabeza mientras Kiwi flotaba hacia él. "¿Ves? Nos superaban en número. Las fuerzas de Cooler habrían matado a todos estos soldados de todos modos," gruñó, y Kiwi asintió en silencio, su cuerpo también cubierto en sudor. De repente el scouter en el rostro de Kiwi cobró vida, su pitido sonando extraño sobre el zumbido y ruido de los cuerpos freídos. "¿Qué es?" Dodoria demandó.
"Señor, debemos movernos lo más rápidamente posible. La élite de Cooler está justo detrás de nosotros," Kiwi respondió.
Dodoria cliqueó su propio scouter. "La mayor parte de las tropas ya están en las naves. Tenemos que llegar rápidamente."
Kiwi asintió y volaron rápidamente por el pasillo.
De alguna manera lograron llegar al hangar, disparando su camino frenéticamente a través de los grupos de soldados obstruyendo los pasillos. Rápidamente apilaron los cuerpos a su paso, con la esperanza de frenar la persecución de las fuerzas de Cooler. Dodoria supuso que tendría una muy buena oportunidad con ellos, ya que él era casi tan fuerte como ellos, pero no podía luchar contra todos a la vez y tener incluso la más mínima chispa de esperanza de ganar. Sabía que Kiwi no duraría ni siquiera unos segundos, así que se apresuraron.
"¡Kiwi! ¡Toma el mando de la nave de Bann y fija de inmediato las coordenadas de Rihon 8!" Dodoria gritó mientras los soldados comenzaban a verterse en las naves. Miró a su alrededor, sorprendido del mero número de tropas que Freezer había ordenado ir a la misión. Lord Freezer debe realmente estar muy, muy preocupado por Rihon 8 si estaba tomando tantas precauciones. De repente el sonido de disparos soltándose hizo eco por la entrada del pasillo, y miró en horror mientras las fuerzas élite de Cooler entraban en la habitación.
"Oh, Dodoria, ¿tú estás dirigiendo este inútil pequeño escape?" uno de los guerreros dijo con una sonrisa burlona.
"Tengo una misión que completar," Dodoria gritó incómodo. Estaba condenado, eso era seguro, pero Kiwi conocía el objetivo de la misión... "¡Kiwi!" gritó. "¡Despega inmediatamente! ¡Completa la misión!"
"Pero señor," Kiwi protestó, deteniéndose en la rampa de una de las naves.
"¡Cállate y sigue las órdenes!" Dodoria bramó, hundiéndose en una posición y alistándose para la batalla. Tal vez usar todo el exceso de ki no había sido una sabia decisión después de todo. Arriesgó una mirada detrás de él, viendo las rampas guardarse y escuchando las escotillas sellarse con satisfacción. Los motores se encendieron y las naves comenzaron su descenso, listas para el lanzamiento.
"Sabes, huir no te va a servir de nada. Cold está furioso," dijo el élite de nuevo.
Dodoria cliqueó su scouter, frunciendo el ceño mientras se abría paso a través de los miles de kis en lucha para encontrar a los dos más grandes. Bueno, entonces; alguien había liberado a Freezer, que se estaba dirigiendo directamente a su padre. Hnh, las glorias del parricidio, Dodoria pensó y esperó al mismo tiempo que su pensamiento no fuera su último. "Bueno, Cold no tendrá mucho más tiempo para vivir. Freezer se está dirigiendo directo a él y tiene una pequeña sorpresa," Dodoria dijo sarcásticamente. Sabía que nadie fuera de las fuerzas de Freezer sabía que Lord Freezer había sido capaz de obtener una nueva forma más alta. King Cold realmente iba a tener que mostrar un genio de lucha para sobrevivir a la batalla con su hijo.
"Ja, mentiras," escupió el élite. "No sirve intentar inventar historias para salvar tu propia piel sin valor. Lástima que solíamos ser amigos, ¿eh?"
"Bueno, es igual de bien que me enteré de qué tan lejos llega tu amistad, ¿eh?" Dodoria contrarrestó, gruñendo profundo en su garganta.
"Adiós," gruñó el élite, y se lanzó hacia Dodoria. Dodoria, por su parte, estaba muy cansado y como tal apenas fue capaz de esquivar el ataque. Usando los picos de sus poderosos brazos a su favor puso sus brazos alrededor de la parte de atrás del cuello de su oponente, observando con satisfacción mientras el élite tropezaba unos pocos pasos más adelante. En algún lugar de las entrañas de la nave escuchó las esclusas y se dio cuenta que Kiwi y los demás lo habían logrado hacia el espacio. Sus pensamientos lo distrajeron momentáneamente, y así fue sorprendido con un feroz golpe en la mejilla, la fuerza enviándolo hacia atrás violentamente. Gruñó con el impacto y giró para ponerse de pie, agradecido por el apoyo que su armadura le ofrecía. Dodoria intentó un disparo de ki, insultando mientras se daba cuenta que estaba demasiado drenado y el élite fácilmente eludía su ataque. Su oponente se lanzó hacia él y fácilmente lo tomó del cuello de su armadura, sopesándolo en el aire.
"Bien, Dodoria," él élite dijo en voz baja. "Sólo para mostrarte que nuestra amistad no ha sido completamente olvidada te daré un rápido final."
"Maldita sea," Dodoria siseó y se preparó para la muerte.
El golpe nunca llegó. El élite fue derribado lejos de Dodoria y el gran hombre rosa fue enviado a volar, aterrizando dolorosamente sobre su costado. Se sentí, agarrando sus costillas mientras le costaba respirar, y vio una gran figura de piel azul de pie frente a él. "Tienes suerte, Dodoria," dijo la figura, la voz afilada con silbidos.
Los ojos de Dodoria se ampliaron. "Bata," soltó, poniéndose de pie lentamente. "Gracias a los dioses."
"Métete en una nave y alcanza a la nave central," una firme voz imponente le dijo desde atrás, y Dodoria se volteó para estar enfrentado con el mismo Ginyu.
"Capitán, le doy las gracias," dijo Dodoria.
"Entiendo que Freezer quiere esta misión completada con mucho, mucho ahínco," Ginyu le dijo. "No falles."
"No lo haré," respondió Dodoria con un pequeño saludo y se escurrió hacia una nave. Se trepó y estableció la secuencia de despegue, observando a través del cristal mientras la Fuerza Ginyu y las élites de Cooler se encerraban en una batalla hasta que no los pudo ver más, la nave rápidamente haciendo su camino al espacio.
Lo siguiente que Dodoria supo fue que la puerta de la nave se estaba abriendo y manos se acercaban para sacarlo. Las batió con furia, todavía agarrando sus costillas, y salió con su propio poder. "Señor, necesitas un tanque o al menos algo de descanso," un técnico le dijo desde atrás, pero él apenas los ignoró e hizo su camino hacia el puente.
Se dirigió hacia el puente comando y miró a las estrellas pasar con rapidez. A este ritmo les tomaría un par de meses, tal vez más, llegar a su destino. Bueno, tal vez para entonces sería demasiado tarde. Luego de nuevo, tal vez no. Se agachó y puso el código para las otras dos naves, una feroz sonrisa cruzando a través de su carnoso rostro mientras veía dos rostros aparecer en la pantalla. "Cran, Kiwi, pongan las coordenadas finales," ordenó, satisfecho mientras los otros dos asentían. "No se detengan hasta que lleguemos a Rihon 8."
