Épico

(Epic)

Un fic de The Prime Minister

Traducción por Apolonia


Vegeta se sorprendió al encontrar a Zarbon en la cámara de gravedad, vestido con calzoncillos azules y polainas que usaba en batalla, con el torso desnudo y el cabello despeinado mientras trabajaba a través de algunas katas. Zarbon notó su entrada y se detuvo, mirando por encima hacia Vegeta y sonriendo. "Se me ocurrió darle una oportunidad," el hombre más alto dijo tímidamente, acomodando hacia atrás su cabello lacio. "Sólo probé hasta 30Gs, sin embargo."

"Bueno, tú no eres un Saiyajin. Me imagino que no tienes la masa ósea y los factores de curación que tenemos que me permiten aumentar la gravedad tanto como lo hago, pero tus habilidades desafiantes deben contar para algo," contestó con frialdad Vegeta, pasando a la de la trampilla que conducía a un vestuario.

"Sí, fácilmente podría soportar más gravedad en mi forma saurio, pero mientras más fuerte ponga a este cuerpo más fuerte mi cuerpo saurios será, ¿no?" Zarbon dijo, agitando su pelo suelto de su trenza y comenzando a hacerla de nuevo.

"Lo que sea," Vegeta gruñó, descendiendo a la pequeña habitación de madera.

"¿En qué estás pensando ahora, sabio de la gravedad?" Zarbon preguntó, gritando para que Vegeta lo oía en el vestuario.

"No es asunto tuyo," Vegeta espetó.

Zarbon suspiró. "Lo es. Soy el que te está entrenando, después de todo."

"No me importa," Vegeta gruñó, saliendo de la habitación en un traje sin mangas.

"Bueno, será mejor que lo hagas," Zarbon respondió, al parecer un poco molesto. Sacudió su cabeza y estudió el suelo por un momento, luego levantó la mirada para encontrar la de Vegeta. "Entonces, ¿cómo fue el almuerzo?" preguntó con malicia.

Vegeta entornó sus ojos. "Fue horrible", se quejó, caminando lejos de Zarbon y mirando a los controles de la gravedad.

"¿Qué? ¿Después de toda esa preocupación la pasaste mal? ¿Qué fue? ¿No se veía bonita? ¿Se defendió de tus avances? ¿Hiciste avances siquiera? Y para colmo, apuesto a que sólo lanzaste ese agradable atuendo tuyo al suelo allá abajo, ¿no?" Zarbon exclamó con exasperación, pisando fuerte hacia dentro del vestuario, un pequeño grito de desesperación saliendo mientras aparentemente encontró la ropa en la condición azarosa que Vegeta la dejó.

"Cállate," Vegeta gruñó. "Eso tampoco es asunto tuyo."

La cabeza de Zarbon apareció de pequeña habitación. "Lo es. Como la persona que te puso en ello me siento en parte responsable. ¿Ahora por qué no te divertiste?" preguntó con alarma.

"Porque la odio," Vegeta gruñó, su ceño fruncido profundizándose y miró el suelo entre sus pies calzados con botas.

"Espera, pensé que la querías," Zarbon dijo, cerrando la escotilla del vestuario mientras miraba a Vegeta, un pequeño pliegue entre sus cejas.

"La odio," Vegeta espetó en voz alta, bajando un puño en la consola de gravedad para dar énfasis.

Zarbon lo miró en silencio durante varios minutos. "No creo esto," susurró, sacudiendo su cabeza. "¿Así que supongo que es demasiado esperar que ella esté fuera de tu sistema ahora?" se aventuró.

"La odio," fue todo lo que dijo Vegeta.

Zarbon puso un dedo junto a su mejilla, inclinando su cabeza y estudiando a Vegeta. "¿Por qué la odias?" preguntó.

"Sólo lo hago. Es molesta y estúpida y fea y una perra. Tiene una voz estridente y su constante gritar. No puedo pensar en una persona más desagradable," murmuró con rabia.

Zarbon soltó una carcajada. "A excepción de ti, que también eres estúpido y feo y te quejas. Estás constantemente gritando y eres arrogante por si fuera poco," dijo con sarcasmo. "Qué combinación."

"Cállate," Vegeta advirtió, apretando un puño.

Zarbon se encogió de hombros y se movió para enfrentar a Vegeta. "Creo que no la odias en lo absoluto. De hecho, creo que la quieres más que nunca. Si en realidad no la odias, sólo será porque no te gusta la forma en que tuvo éxito en la obtención de algún tipo de reacción del corazón que continuamente niegas tener. ¿Por qué no sólo vas por ella? Duerme con ella y acaba de una vez para que podamos largarnos de aquí."

"No se trata de eso," escupió Vegeta, levantando una muñeca y tocando diminuta cicatriz allí, obsesionándolo y preocupándolo con el dedo. "Hay otras cosas en el medio."

"¿Por ejemplo?" Zarbon exigió, sus dorados ojos viajando a donde Vegeta estaba tomando su muñeca.

"No lo entenderías. Digamos que no es tan fácil como algo puramente físico," Vegeta murmuró, sin dejar de mirar a su muñeca.

"¿Qué hay de malo con tu muñeca?" Zarbon preguntó de repente, moviéndose hacia el lado de Vegeta tan rápidamente que el Saiyajin no tuvo tiempo para distanciarse.

"Nada," Vegeta se apresuró a decir, bajando su mano y mirando a Zarbon enojado.

"Parecía una cicatriz quirúrgica," Zarbon dijo, perplejo.

El rostro de Vegeta se contrajo de rabia terrible y soltó un aullido. "Odio a ese Freezer, también," gritó, su aura destellando a la vida. Se volvió y marcó algunos números en la consola de gravedad, y Zarbon incrementó su aura también.

"Si no hubieras incrementado tu poder eso te hubiera aplastado," Zarbon dijo en voz baja.

Vegeta se limitó a mirar a Zarbon como si estuviera a un millón de millas de distancia y nada más significante que un insecto. "Tengo que derrotar a Freezer", entonó.

Zarbon se estremeció a pesar de sí mismo. La profundidad del odio de Vegeta era mucho más amplia de lo que hubiera imaginado alguna vez, de lo que jamás hubiera pensado posible en un mortal. Ese tipo de odio iba más allá de la cordura, más allá del sentimiento, y consumía el alma de uno. La muerte no había salido de los ojos de Vegeta, y Zarbon supo con certeza repentina que a menos que algo drástico pasara Vegeta se consumiría. Ese sería el final de eso. Lo sabía de manera tan segura como sabía que la cicatriz tenía algo que ver con Freezer, aunque no tenía idea de exactamente qué. Si era así, el odio de Vegeta era lo más probable inculcado por el propio tirano, y por tanto justificado. ¿Pero Bulma? ¿Por qué odiaría a Bulma, sobre todo cuando estaba tan obviamente atraído por ella? ¿Qué más estaba en juego? "Tengo que sacarnos de aquí antes de que me vuelvas loco," Zarbon murmuró en respuesta, luego salió por la puerta de la cámara.


Toda la tarde y la noche habían pasado. Ella había vagado sin rumbo de habitación en habitación, molestando a sus padres siempre que podía para distraerse de la miríada de sentimientos en conflicto dentro de su pecho. Él me odia, lo sé, murmuró para sus adentros. No podía creer que había sido tan atrevida de realmente agarrar su mano, de sugerirle que se conviertan en algo más que conocidos antagonistas. Lo más aterrador de todo para ella era que lo había dicho en serio. Si él le hubiera dado la reacción correcta, ella hubiera estado dispuesta a hacer todo lo él que quisiese. Eso sí que le daba miedo, sobre todo porque nunca se había sentido así por nadie. Tu príncipe llegó en un traje de batalla desgastado y manchado de sangre y ciertamente no en una brillante armadura, pensó para sus adentros con ironía.

Después de otra hora se dio por vencida y decidió llevar su inquietud a la cama. Se duchó, sintiendo repugnancia de sí misma por usar sus jabones perfumados y lociones especiales, sabiendo que lo hacía sólo en caso de que se topara con él. El bastardo arrogante no lo merecía, eso era seguro, decidió mientras se ponía el camisón de seda sobre su cabeza y se metía entre las sábanas. A pesar de toda su inquietud, sin embargo, se había dormido casi tan pronto como su cabeza se apoyó en la almohada.


Caminaba por el pasillo con la cabeza gacha mientras contemplaba cuán pronto iban a ser capaces de encapsular las naves, murmurando para sí en voz baja. El chasquido de los tacones de sus sandalias hacía eco por el pasillo vacío, y distraída se preguntó dónde estaba el personal. ¿No deberían estar trabajando en los laboratorios? De pronto sus pensamientos fueron interrumpidos por un movimiento en el otro extremo del pasillo; al levantar la vista vio que Vegeta estaba caminando en dirección hacia ella. Se dio cuenta con una mirada que la quería ignorar, y por eso siguió, mirando al frente. Era difícil evitar que sus ojos viajaran sobre él, sobre todo porque se dio cuenta de que se dirigía de regreso a su habitación después de su ducha, un par de pantalones cortos de chándal gris ceñidos a su cintura estrecha y su desnudo, musculoso pecho reluciente de sudor. Casi lo logró pasándolo, pero justo cuando sus hombros pasaron contra el otro miraron a un lado al mismo tiempo. Sus ojos se deslizaron sobre ella como aceite caliente mientras la miraban, y ella sintió un pequeño escalofrío recorrerle la espalda. De pronto, antes de que ella pudiera reaccionar, sus manos fuertes se encontraban en ella, atrayéndola hacia él mientras apretaba su boca sobre la de ella, besándola profunda y apasionadamente, deslizando su lengua en su boca como vidrio caliente. Contuvo el aliento a su alrededor y cerró sus ojos, deleitándose con la maravillosa forma en que sabían. Sus manos la empujaron contra la pared, y de pronto su falda estaba alrededor de sus caderas, su ropa interior deslizándose por sus piernas, y él la tomó allí mientras ella gemía y se mecía contra él. Rompió a sudar bajo su suministro, ahogándose mientras terminaba violentamente. Luego él la besó en la boca de nuevo, la bajó suavemente al suelo, se ató sus pantalones cortos, y se fue por el pasillo como si nada hubiera sucedido. Ella se quedó apoyada contra la pared, apretando sus palmas contra la superficie fría y lisa y mirando tras él con asombro. Había sido rápido e inesperado, eso era seguro, pero igual de apasionado como hubiera esperado. Se encontró ya queriéndolo de nuevo, y justo mientras lo pensaba él se volvió y la miró, sus ojos ardiendo una vez más. Se detuvo y la miró a los ojos, una sonrisa cruzando sus labios, caminando lentamente hacia ella. Uno de sus musculosos brazos rodeando su cintura y desgarrando el cuello de la camisa tratando de llegar a su cuello...

Y entonces se despertó, sudando, jadeando, y muy confundida. Llevó su antebrazo sobre su frente para quitar el sudor, sus ojos muy abiertos y parpadeando en la oscuridad de su habitación. Ese había sido el único sueño más intenso de toda su vida. ¿Pero por qué Vegeta? ¿Realmente se sentía así con tanta fuerza sobre él? La curiosidad de si realmente era tan bueno vagó espontáneamente a través de su cerebro, pero rápidamente la erradicó antes de que pudiera seguir desarrollándose. Se negaba a reconocer una cosa tan absurda. Se acostó sobre la almohada, pero se encontró demasiado caliente y sudorosa como para dormir. Gruñendo con el inconveniente, caminó tranquilamente al baño y tuvo que tomar una ducha larga y fría antes de poder volver a dormir otra vez.


Vegeta se enderezó en la cama, cubierto de sudor y jurando a los dioses que aún podía saborearla en sus labios. Tomó sus manos y hundió su rostro en ellas, cerrando sus ojos con fuerza mientras emitía un profundo suspiro de exasperación. ¿Qué pasaba con él? Nunca había tenido un sueño como ese antes, ¡y que hubiera sido de aquella mujer, de todas las personas! Él gruñó para sí mismo y se limpió el sudor de su rostro con sus manos, cayendo pesadamente sobre la almohada, el pecho todavía agitado. Todo su cuerpo estaba cubierto de sudor, pero se estremeció en la cálida noche de verano, recordando cómo sus muslos se habían sentido bajo sus manos mientras había levantado su falda, la forma en que la arteria en su cuello latía mientras buscaba sus labios con los suyos. Irritado, se levantó de la cama y encontró un par de pantalones cortos, sin darse cuenta en la oscuridad como se veían. Miró alrededor de su cuarto por hábito, asegurándose que todo estuviera en orden, antes de irse. Lo único que aclararía su mente era una buena ronda de entrenamiento.


Era media mañana. El sol parpadeaba a través de las cortinas colgadas en la ventana, y el viento tenía una leve sugerencia de otoño mientras serpenteaba sobre el terreno de la Corporación Cápsula. Bulma acababa de terminar el desayuno, su cabeza aún nublada con los sueños de la noche anterior. Siempre se sentía cansado después de dormir extra, pero el después del sueño le había robado de una buenas horas de sueño. Anduvo por el pasillo, pasando su mano por la pared distraída mientras caminaba, sintiendo la suave pintura bajo su mano. Bostezando, se preguntó vagamente lo que iba a hacer hoy. Tal vez su padre había terminado la encapsulación, o tal vez podría ayudar con los planos de los tanques de rejuvenecimiento. De cualquier manera sería divertido, y una buena oportunidad para pasar tiempo con su padre, sobre todo porque sentía que lo había estado descuidando en los últimos tiempos. Volvió a bostezar y se dio vuelta, en dirección a los laboratorios al aire libre donde ella sabía que él estaría trabajando, y mientras se volvía quién debe estar yendo hacia otro lado sino Vegeta.

Jadeó y bajó sus ojos, sus mejillas ardiendo, y maldijo su mala suerte. Después del sueño de anoche él era la última persona que quería ver. Agachó su cabeza y trató de ignorar el hecho de que se estaba sonrojando, acelerando de manera que caminó enérgicamente para pasarlo y no tener que hablarle. Aventurando una mirada, vio que sus mejillas estaban rojas también, y él no se estaba moviendo hacia ella con su arrogancia habitual. La distancia entre se cerró y ella contuvo su respiración, incapaz de resistirse a mirarlo mientras se ponían a la par. Sus ojos se agrandaron al ver que él, también, la miraba con una expresión extraña en su rostro. Su sorpresa fue tan grande que se detuvo en seco y lo miró, de repente dándose cuenta que ambos vestían atuendos iguales que en el sueño. Sus pantalones cortos de chándal gris se ceñían alrededor de su estómago increíblemente muscular, y se estremeció al recordar cómo ese cuerpo poderoso se había sentido moviéndose contra el suyo. Ella lo miró, sin hablar y de alguna manera incapaz de avanzar, y luego su aliento quedó paralizado mientras él lentamente levantó su mano y tomó su mandíbula, su mano cálida y ligeramente áspera contra su mejilla. Su pulgar recorrió su labio inferior y cerró sus ojos, levantando su mano hacia la de él y presionando su mejilla contra él con un suspiro. Él se inclinó hacia delante y ella pudo sentir su boca a sólo fracciones de pulgadas de distancia de la de ella. ¿Iba a darle un beso? Relajó sus labios por si acaso, pero mientras él se inclinaba hacia delante inhaló profundamente en su lugar, con tanta fuerza, de hecho, que su aliento fue robado de sus pulmones y llevados a los de él. Suspiró mientras su aliento la dejaba, yéndose ligeramente hacia él, y luego sus ojos abriéndose bruscamente mientras él retiraba su mano abruptamente. Sus negros ojos sin fondo grabados en ella por un momento, y luego se puso de pie y se alejó. Ella lo miró con los ojos abiertos frente a ella, su mano yendo a su boca y presionando contra sus labios por un minuto antes de que comenzara a caminar de nuevo.


Él estaba temblando mientras se alejaba de ella, asustado por su propia audacia. ¿Qué había estado pensando? ¿Había perdido todos los sentidos? Casi había llegado al final del pasillo, y luego fue como si algo dentro de él lo empujara y no pudo resistir la tentación de girarse. Fue entonces cuando se dio cuenta de que llevaban los mismos atuendos que en su sueño la noche anterior, y sus ojos oscuros lentamente viajaron hasta encontrarse con los de ella. Ella estaba de pie en el extremo opuesto del pasillo, sus manos entrelazadas y sus ojos azules ardiendo mientras lo miraba, como si estuviera recordando... Lo entendió entonces, con violencia. La quería demasiado. La única otra cosa que alguna vez había querido tanto era la muerte lenta de Freezer. Pero esta realización palideció en comparación con la segunda revelación que tuvo, su corazón volviéndose plomo y hundiéndose a través del suelo mientras entendía. Su conducta había sido extraña, sin embargo expectante. Ella no estaba totalmente sorprendida por lo que había hecho. Supo con certeza repentina que ella había tenido el mismo sueño. De hecho, se había originado probablemente con ella, ya que él no tenía ninguna experiencia sexual previa. Si él, que estaba tan bien preparado en bloquear señales mentales, podía tener sus sueños penetrados por una mera humana entonces las consecuencias eran enormes. Un golpe de frío corrió por su espalda y él se apartó de ella bruscamente y comenzó a caminar rápidamente por el pasillo. Si tal cosa hubiera ocurrido de hecho entonces sólo podía significar una cosa, y él no quería lidiar con eso. No escucharía más a Zarbon, y en cambio seguiría el consejo anterior y se mantendría alejado de ella por completo hasta que regresara al espacio.


Ella sonrió mientras veía su espalda desnuda en retirada, los músculos ondulando mientras se movía. Oh, si sus acciones no significan que la quería de la peor manera entonces entregaría su herencia. Sus ojos prácticamente se la habían comido viva, y literalmente la había dejado sin aliento. Sólo uno de los muchos incidentes extraños con Vegeta. Ella suspiró. Él era tan intenso- le había dado su sola voluntad de la experiencia más intensa de toda su vida. Él es un príncipe y me dejó sin aliento, pensó para sus adentros, y añadió una carcajada mental. Bueno, sólo estaría aquí por un tiempo más. Tal vez debería presionar a su suerte durante la siguiente noche. Sonriendo a sí misma una vez más se echó a correr para visitar a su padre, sacando los negocios del camino antes de que se centrara en el placer.


Vegeta había entrenado con Zarbon en la cámara de gravedad todo el día, sólo deteniéndose brevemente para la cena. Se había duchado y vestido con pantalones cortos, que usó mientras se reclinaba en su cama mientras leía. Los papeles estaban apilados en la mesita de noche, la pila de casi un pie de espesor. Los informes de reconocimiento eran tan increíblemente aburridos a veces, pero Zarbon le insistió que los leyera desde que Atlia los había enviado. Le encantaría volver a Arlia para que todo esto pudiera ser informado en persona y sólo pudiera preguntarle a Atlia qué pensaba que era pertinente en lugar de vadear a través de pilas interminables. Suspiró y frotó sus ojos, considerando apagar la luz e irse a dormir, cuando escuchó la puerta abrirse silenciosamente. Su audición superior detectó el desplazamiento de aire mientras la puerta se abría, y entrecerró sus ojos mientras la luz del pasillo revelaba una figura siluetada en la entrada. El leve aroma a violetas llegó a sus fosas nasales y sus ojos se abrieron en shock. La figura entró en la habitación y cerró la puerta, haciendo clic en el picaporte suavemente mientras llegaba al marco de la puerta. Sus ojos se ampliaron aún más al ver que era la mujer. Estaba allí de pie, inclinada contra su puerta, usando una larga camisa de vestir abotonada. Su cabello azul caía a los lados de su rostro, sus ojos chispeantes diabólicamente mientras cruzaba un tobillo sobre el otro, sus manos presionadas planas contra la puerta cerrada. Lentamente levantó una mano y comenzó a desabrochar los botones uno a la vez, tomando su tiempo y manteniendo sus ojos fijos en él. Él sintió la sangre correr a sus mejillas y su pulso golpeó en su garganta, y de repente la habitación se sintió congestionada. ¿Qué estaba haciendo? El pánico se apoderó de él mientras ella se movía hacia el último botón y él lentamente puso los papeles que había estado leyendo en la mesa, sus ojos redondos como platos mientras la parte delantera de la camisa se abría. Para su consternación vio que estaba usando un sujetador de encaje negro y unas bragas a juego, todo el oleaje de sus pechos completamente visible. Se sentó con la espalda erguida y se presionó contra la cabecera, tratando de alejarse de ella tanto como era posible pero sin querer hacer movimiento suficiente para tratar de escapar por completo, ya que se exponía a recibir más atención de la que ya tenía.

"Hola," susurró ella. "Sabes que tuve el mejor sueño anoche."

Eso lo aseguró. Sin duda había tenido el mismo sueño. Las consecuencias de ello eran asombrosas... luego se dio cuenta de que ella había pensado que el suelo era agradable. Eso, y su presencia en la habitación, significaban que ella también lo quería, y tuvo que reprimir una sonrisa. Abrió su boca para dar una respuesta sarcástica, pero entonces ella giró sus caderas muy ligeramente y él encontró su lengua seca y sin palabras.

"Y pensé, ¿por qué dejarlo sólo un sueño?" continuó, la voz manteniendo su cálido tono de murmullo. Con eso se precipitó hacia la cama, enderezándose sobre él mientras él se quedaba absolutamente rígido con el shock. Su suave piel estaba toda sobre él, caliente mientras se presionaba contra su propia carne, y podía ver su pulso acelerarse en su cuello. Sus senos presionados en su pecho y de repente estuvo completamente sobre él, su boca clamando la suya con violencia. Cerró sus ojos y se estremeció, moviendo sus labios alrededor de los de ella, sus manos cerniéndose inciertas sobre su espalda. Ella liberó su boca y movió su cabeza a un lado, atacando su cuello y mordiendo su lóbulo. Él soltó un gemido bajo, moviendo su cabeza para exponer aún más su garganta, sus ojos girando hacia atrás en su cabeza mientras sucumbía al placer que ella le estaba dando. Nunca había sentido nada igual en toda su vida, y se dio cuenta que podría ser como su sueño, si sólo él estuviera dispuesto. Las manos de ella, mientras tanto, estaban vagando por todo su pecho y por sus grandes brazos, acariciando y tocando, finalmente tirando del cordón de sus pantalones cortos. Sus ojos se abrieron de golpe, su cabeza nadando con su aroma, la esencia madura incrementando. Su cuerpo comenzó a reaccionar a ella, y saltó de la cama en alarma, tirándola al suelo sin miramientos.

Ella gruñó y se levantó, mirándolo por debajo de su flequillo azul. "Tengo que irme," dijo rápidamente, y corrió de la habitación, dejándola allí en el suelo, mirando fijamente detrás de él con asombro.


Zarbon se despertó con el fuerte golpe en su puerta, los golpes pareciendo llegar todo el camino a través de su cráneo para golpear a su mismo cerebro. Hizo una mueca con el sonido y se levantó atontado, pensado en cuánto se había acostumbrado a las pacíficas noches de profundo sueño durante su estadía en la Tierra mientras iba a abrir la puerta. Vegeta se derramó a través del portal y cerró la puerta detrás de él, presionándose contra ella como si su misma vida dependiera de ello. "Sácame de aquí," susurró.

Zarbon lo miró, totalmente confundido. "¿Qué está pasando?" preguntó con el ceño fruncido. "No hay necesidad de despertarme, el fin del mundo tal como lo conocemos no obstante. Necesito mi hermoso sueño, sabes," espetó.

Vegeta lo miró con amplios ojos, el negro de ellos pareciendo interminable mientras miraba a Zarbon en el cuarto oscuro. "La mujer me saltó encima en mi habitación," jadeó.

Zarbon sintió como si su cabeza hubiera explotado, por lo desconcertado que estaba. "¿Qué?" dijo, angostando sus ojos y estirando su cuello. "¿Bulma te atacó?"

Vegeta asintió rápidamente, raudamente poniendo su oreja a la puerta. "Sí. ¿La escuchas venir?"

Zarbon inclinó su cabeza hacia un lado, escuchando. "Uh, no. Parece haberse dado por vencido. Ahora, ¿te importaría decirme qué pasó?"

El ceño fruncido de Vegeta volvió y miró de nuevo a Zarbon. "Estaba revisando esos informes que me diste cuando ella entró usando una camisa como la que tu usaste en esa fiesta. Luego la desabrochó por completo, ¡y debajo solo llevaba un sujetador y ropa interior!"

La frente de Zarbon se frunció en confusión. "¿Y eso es todo? ¿Llamas a eso algo malo?"

"¡Zarbon!" Vegeta protestó, sonando por un momento como un hermano pequeño irritante. "Luego se me echó encima, ¡y sus manos estaban en todas partes! ¡Incluso me hizo eso terrícola de besar! Yo nunca había sido tocado así antes. Luego puso su mano en mis pantalones cortos y empezó a desabrocharlo, y ahí fue cuando decidí irme," gruñó.

Zarbon parpadeó, demasiado aturdido para decir algo durante unos instantes. "Eso es todo," dijo aturdida. "Realmente estás quejándote de esto."

"¡No fue pedido!" Vegeta respondió airadamente, todavía presionando su oreja a la puerta.

"Uh, se llama seducción, Vegeta," Zarbon dijo brusquedad. No podía creer que Vegeta hubiera interrumpido su sueño por esto. "Debió haber pensado que la querías, y ella obviamente te quiere. Maldita sea, ¡si la quieres sólo tómala! Ella dejó claro qué es lo que busca."

"No quiero que sea así, especialmente si..." Vegeta dijo con un mohín, inclinándose lejos de la puerta un poco.

"¿Si que?" Zarbon demandó. "¿Para qué es ese si?"

"Ella y yo tuvimos el mismo sueño la noche anterior," Vegeta dijo en voz baja.

"¿Y qué? Ustedes los Saiyajin son telepáticos," Zarbon respondió bruscamente, su paciencia disolviéndose por el segundo.

"Pero también tenemos bloqueos telepáticos en su lugar todo el tiempo para mantener fuera los pensamientos de otras personas. Ella es una humana, Zarbon, y no tiene esas habilidades. Tú tampoco, así que no debería ser capaz de meterse dentro de mi cabeza así. Tú no puedes. Creo que esto sólo puede significar una cosa..." dijo pensativo, la mirada perdida en la nada.

"¿Qué? ¿Qué es?" Zarbon instó, confundido y queriendo aclarar las cosas desesperadamente.

Vegeta miró hacia el suelo. "No sé si puedo soportarlo. ¿Qué pasa si me consumo por eso? ¿De qué manera seré más débil? He oído que incluso mata, a veces, el rechazo..." reflexionó en voz alta.

"Maldita sea, Vegeta, ¡dime qué demonios está pasando!" Zarbon gritó, lanzando un brazo en el aire.

"¡Shhh!" Vegeta espetó, presionando una oreja a la puerta una vez más. "No lo haré. No es asunto tuyo," dijo enojado.

Bueno, la expresión de ira era al menos normal para Vegeta, incluso si nada más lo era. "No puedo obligarte a decirme, pero si es una cosa Saiyajin definitivamente tengo otras fuentes."

"No harás tal cosa," Vegeta respondió, al parecer calmado una vez más. "Este es sólo mi asunto y debo encargarme de él."

"Qué, ¿la vas a matar?" Zarbon se burló, y luego vio el negro asesinato en los ojos de Vegeta y se dio cuenta que eso podría ser exactamente después de todo. "Oh, dios, Vegeta, no puedo dejarte hundir este imperio en la ruina antes de que siquiera comience. La necesitas, Vegeta."

"Más de lo que sabes," Vegeta susurró, y Zarbon apenas fue capaz de escucharlo.

"¿Qué significa eso?" Zarbon gritó, pero Vegeta había abierto la puerta y salido de la habitación.