Épico
(Epic)
Un fic de The Prime Minister
Traducción por Apolonia
"Algo te está molestando," Vegeta dijo al sentir a Zarbon salir de las sombras detrás de él.
"No hay privacidad contigo, ¿verdad?" Zarbon murmuró, cayendo en armonía con el Saiyajin.
"Por supuesto que no. ¿Cuánta privacidad me das tú, después de todo?"
Zarbon se echó a reír, pero el sonido carecía de verdadero humor. "No mucha. Pero tú eres el Emperador. Sabías los precios del poder cuando te transformaste en un mono gigante en la arena. ¿Fue realmente hace tanto tiempo?"
"Sí, lo sabía. Como mi ayudante, sin embargo, no se te permite mantener las cosas de mí," Vegeta dijo con enfado.
"Muy mal, nos queda poco tiempo," Zarbon respondió con malicia, abriendo la puerta y sosteniéndola de tal manera para que Vegeta pudiera pasar a la habitación. "Pido disculpas por nuestra tardanza," le dijo a los reunidos.
"Supongo que está bien si el Emperador llega tarde," Goku dijo con una sonrisa, su tono brillante. Le guiñó un ojo a Vegeta.
"Goku," Radditz siseó, un sonrojo esparciéndose a través de las afiladas facciones del guerrero.
"Oops, lo siento," Goku exclamó, poniendo una mano sobre su boca.
"De todos modos," Zarbon interrumpió, mirando a los dos hermanos con una mirada fría.
"Estamos aquí para discutir el próximo curso de acción. Es muy obvio que Freezer sabe dónde estamos. Lo que no es tan obvio es lo que hará cuando se entere de que el equipo de Dodoria ha sido completamente destruido. Independientemente de lo que suceda en otros lugares, sin embargo, tu, Atlia, te quedarás aquí y manejarás el Imperio. ¿Supongo que te sientes a la altura?" Vegeta se apresuró a decir, su ceño fruncido más profundo de lo habitual.
"Por supuesto, señor. Sólo tiene que pedir y lo recibirá," Atlia respondió.
"Excelente. Radditz, se te asciende a Comandante," Vegeta dijo claramente, fijando al otro Saiyajin con una mirada ardiente.
"S-sí, señor," respondió Radditz, sus ojos muy abiertos.
"Nappa queda despojado de su rango y ha de ser tratado como un criminal común. No, debe ser tratado como un traidor." Vegeta dejó que sus ojos vagaran por el cuarto, posándose sobre cada participante mientras la luz de las antorchas parpadeaba, proyectando sombras sobre la piedra arenisca y las caras de los presentes hasta que las emociones de cada persona eran ilegibles a causa de la luz cambiante. "¿Zarbon?"
"Esta es nuestra posición en el espacio," Zarbon respondió, apoyando un dispositivo en el suelo y presionando un botón. Un holograma apareció un par de metros sobre el suelo, brillando suavemente verde. Zarbon apuntó con un control remoto al dispositivo. "La luz parpadeando en verde representa la posición de Arlia. Ahora, como verán por aquí," dijo, apuntando con el control a otras partes del holograma, "Es lo que creemos que es actual ubicación de Freezer. Los cautivos que tomamos nos dijeron que Freezer ha derrocado el imperio de su padre y actualmente está en el centro del imperio. Sin embargo, no hay manera de saber con certeza o no si Freezer aún mantiene esa posición."
"¿Entonces qué vamos a hacer?" chirrió Goku.
"Cállate o te tiro yo mismo," Vegeta espetó. "Radditz, si no vigilas a tu hermano tonto más de cerca voy a tener que hacer que se encarguen de ambos."
"Mis disculpas, Príncipe Vegeta," Radditz respondió, lanzando una mirada asesina a Goku.
"¿Puedo continuar?" Zarbon preguntó, su voz goteando molestia.
"Sólo hazlo," Vegeta gruñó.
"Ahora, tenemos varias cosas de qué preocuparnos. En primer lugar es un segundo ataque a Arlia. Si bien el Imperio ahora consta de varios sistemas, Arlia sigue siendo el centro de poder. Si cualquier otra cosa llegara a suceder aquí podría debilitar e incluso destruir el resto del Imperio. Y, señor, si recuerda, la principal razón de la mitad de estas personas que incluso se unieron a nosotros era para la protección contra Freezer."
"¿Tú estabas protegiendo a las personas?" Goku intervino.
"¡Radditz!" Vegeta gritó.
El rostro de Radditz se volvió del color de un tomate y habló entre dientes apretados. "Goku, ¿quieres saber lo que pasa o no?" siseó.
"Quiero oírlo," Goku murmuró.
"Entonces cállate."
"Lo siento."
"¿Esta va a ser la última interrupción o debemos sólo tirar las manos al aire y esperar a que Freezer venga a matarnos?" Zarbon espetó, golpeando la palma de su mano con el control remoto. "¿Saben qué, por qué esperar? ¡Sólo podemos volar hacia él en este momento y pedirle que nos haga el favor!"
La risa fría de Vegeta de repente hizo eco a través de la habitación. "Zarbon, creo que has dado con algo," dijo.
"¿Perdón?"
"Creo que deberíamos ir a Freezer," Vegeta respondió.
"¿Estás seguro de que no resultaste herido hoy?" Zarbon preguntó, levantando una ceja.
"Por supuesto. Piensa en ello. Si nos vamos de aquí y nos dirigimos hacia Freezer, decidiremos a donde y cuando luchar. Una vez que nos sienta en el área que va a suponer que estamos lanzando y atacando, y por supuesto tendría razón. Lo más probable es que enviará a la Fuerza Ginyu en primer lugar, lo que nos permitirá encargarnos de ellos poco a poco y sin preocuparnos por Freezer. Luego encontramos un buen lugar para sentarnos y esperar a que el lagarto aparezca. Él vendrá a nosotros una vez que escuche cómo hemos destruido a la Fuerza Ginyu."
"Creo que estás siendo optimista," Zarbon advirtió. "Hay cinco miembros de la Fuerza Ginyu. ¿Tenemos posibilidades?"
"¡Soy fuerte! ¡Por supuesto que podemos ganarles!" Goku cantó, levantándose de su asiento y de pie con el puño levantado en el aire. El silencio llenó la habitación y colgó pesadamente en el aire durante varios momentos terriblemente largos.
"Eso es todo," escupió Zarbon, avanzando hacia Goku. Rápidamente golpeó a Goku en la cara, y mientras el Saiyajin se lo quedó mirando, sorprendido, la mano de Zarbon saltó y agarró la oreja de Goku. El rostro de Zarbon estalló en una sonrisa fría mientras pellizcaba el oído muy fuertemente. Goku gritó y cambió la posición de su cabeza. "Oh, ¿te duele?" Zarbon se burló. "Bueno, tendrás mucho tiempo para pensar en lo mucho peor que pudo haber sido." Pellizcó la oreja de Goku con rudeza y lo arrastró hacia la puerta. "Ahora te quedas allí hasta que hayas terminado, y no quiero oír ni pío de ti," espetó. Cerró la puerta detrás de él y vio a las otras tres personas en la sala mirándolo. La boca de Radditz colgaba abierta, sus ojos oscuros amplios y parpadeando. Las cortas antenas en la cabeza de Atlia zumbaban de un lado a otro, sus ojos rojos sin párpados moviéndose como dardos nerviosamente por la habitación. Y luego estaba el Príncipe, que se había inclinado hacia delante en su silla con sus dedos entrelazados, una ceja levantada.
"¿Terminaste?" Vegeta preguntó, el tono afilado con diversión mientras se acomodaba en la silla.
Zarbon tiró su trenza por encima de su hombro en un gesto exagerado y se aclaró la garganta. "Absolutamente," respondió con altivez, apoyado contra la puerta.
"Vamos, déjame entrar," la voz de Goku se quejó, amortiguada por la gruesa puerta.
"Ignóralo," Vegeta dijo con un gesto de una mano enguantada. "No tenemos tiempo para esto. Independientemente de lo que hagamos tenemos que actuar rápidamente."
"¿Señor?" Atlia aventuró.
"Habla," Vegeta dijo, con voz aburrida. No se molestó en mirar a Atlia, siguió con sus ojos negros ardiendo en la cara de Zarbon.
"¿Qué podemos hacer contra el imperio de Freezer en caso de que ataque mientras que su alteza está ausente?"
El ceño fruncido de Vegeta cayó a profundidades sin fin, pero aun así no quitó sus ojos de Zarbon. "Luchar. No veo el problema."
El rostro de Radditz se iluminó con comprensión. "Príncipe, aunque los Arlianos poseen armas, la adquisición de Freezer de los imperios de su hermano y padre cuadruplican el número de nuestras tropas. La mayoría de nuestros combatientes no pueden utilizar ki, tampoco."
"¿Qué hay de ese Pikuhan?" Zarbon intervino. "Parecía temible."
"Estoy seguro de que es por eso que lo asignaste a mi equipo" Radditz respondió con una sonrisa forzada.
"Eh, me ha descubierto, ¿eh? Bueno, ¿estaba equivocado?" Zarbon preguntó con una inclinación de cabeza.
Radditz suspiró. "Por supuesto que no. Rara vez te equivocas ¿no?" dijo. Zarbon respondió con una sonrisa. "De todos modos, trajo cautivos más en solitario que cualquier otro de mi equipo. Apostaría que es casi tan fuerte como mi hermano."
"Lo que es decir que es más fuerte que tú," Vegeta dijo firmemente. "Tal vez asigné mal al protector de mi esposa."
"Vegeta, sabes que fue en gran parte culpa de Nappa," Zarbon interrumpió. "¡Si no fuera por Radditz Bulma estaría muerta!"
"¡Te he dado suficientes advertencias para cuidar tu tono en mi presencia!" Vegeta gritó, saltando de su asiento. Extendió una mano hacia Zarbon, con el objetivo de agarrar su garganta.
"Oh, no, no lo harás," Zarbon siseó, azotando su propio brazo en el aire y bateando lejos la mano del Saiyajin. Cólera hirvió dentro de él hasta que parecía que sus venas estaban en llamas. "No voy a aguantar más de tu abuso."
"Tomarás todo lo que te de," Vegeta gruñó, desenrollando su cola de su cintura y los pelos en ella erizados.
"¡Por supuesto que no!" Zarbon protestó, apuntando un golpe a la cabeza de Vegeta. Dejó volar el golpe, sobresaltado al sentir el movimiento de su mano detenido por un agarre calloso. Sus ojos se levantaron lentamente para encontrarse con un par de ojos oscuros.
"No," Radditz dijo en voz baja. "Como te he escuchado, ahora tú debes escucharme a mí: ahora no es el momento de estar peleando entre nosotros. Tenemos un enemigo mayor. No podemos dejar que nuestros propios nervios creen tensión que nos pudiera separar."
Zarbon sintió la rabia abandonarlo inmediatamente y se sintió extrañamente desinflado y sin energía. "Tienes razón," murmuró, dejando caer su mano. "Pido disculpas, Vegeta," dijo mientras Radditz salió de su camino.
"Muy bien," Vegeta respondió sin su imperiosidad usual, y Zarbon levantó sus ojos. El rostro del Príncipe se veía apretado y blanco, y aunque parecía tan enojado como siempre, había una cierta mirada rota en sus ojos.
"Bulma," Radditz interrumpió de repente de dónde había recuperado su asiento.
"¿Qué?" Vegeta gruñó, girando su cabeza en dirección del hombre.
"La respuesta es Bulma. Durante todo este tiempo sólo ha estado sentada aquí, inactiva. ¿No te acuerdas del tipo de cosas que hacía mientras estaba en la Tierra?"
Los ojos de Zarbon se ampliaron. Estar cerca de ese idiota de Goku siempre le hacían olvidar del cerebro que realmente funcionaba en la familia de Bardock, y Radditz al parecer había heredado. "Eso es. Ella es brillante. Si alguien pudiera inventar una manera de cuadruplicar el poder de nuestras fuerzas, ella lo haría."
Vegeta no contestó pero se quedó de pie rígidamente en el centro de la habitación. Zarbon creyó ver el puño de Vegeta temblando de tensión. "Máquinas," murmuró.
"No puedo creer que no pensáramos en esto antes. Así la conocimos, por amor de Dios," Zarbon refunfuñó, fingiendo alivio pero manteniendo sus ojos en Vegeta todo el tiempo. Algo estaba mal.
"Convoquen a la Emperatriz," Vegeta dijo, la voz tranquila y fría, y Zarbon casi pudo ver a Vegeta construir los muros a su alrededor mientras hablaba.
Radditz saltó de su silla y fue a la puerta. "Goku," dijo, abriéndola. "Tenemos un trabajo para ti. Ve a buscar a Bulma y tráela aquí tan pronto como sea posible."
Zarbon rodó sus ojos al oír la respuesta entusiasta de Goku, seguido por el rápido sonido de los pasos que se alejaban velozmente por el pasillo. "Entonces, está acordado."
"Sí. Bulma hará lo que pueda. Atlia verá que el Imperio permanezca completo. Radditz, espero que hablas con Pikuhan y evalúes mejor sus habilidades. Zarbon, tú y yo partiremos con el nuevo Comandante y su hermano dentro de la semana."
"¿Tan pronto?" Zarbon dijo en voz baja, mirando el rostro de Vegeta con cuidado.
No le gustaba lo que veía. "Sí," respondió Vegeta, la voz igualmente tranquila, y Zarbon se dio cuenta que las sombras de muerte todavía se ocultaban en sus insondables ojos. Se le recordó extrañamente del vacío que había plagado el rostro del Saiyan cuando los gritos de Radditz resonaban en la cabeza de Vegeta. El joven llevaba la muerte como un manto.
Zarbon se acercó a su Príncipe. "Vegeta," susurró.
Vegeta alzó la vista durante unos instantes. "No quiero oírlo," dijo bruscamente. "Tenemos otras cosas de qué preocuparnos."
De pronto hubo un gran alboroto en la puerta y entró un guardia Arliano. "Señor, hay una perturbación. Una nave alienígena se estrelló en el cuadrante sureste."
Vegeta se enderezó en su asiento. "¿Qué? ¿Es una de Freezer?" preguntó.
"No, señor. Está sin identificar. También es mucho más grande que una cápsula espacial."
Los ojos de Vegeta se estrecharon y se veía como si fuera a hablar, pero Zarbon lo interrumpió. "¿Tal vez, señor, deberías traer a los ocupantes aquí?" sugirió suavemente, ejecutando una pequeña reverencia.
Vegeta disparó a Zarbon con una mirada de enojo. "Radditz, despliega tu equipo," ordenó bruscamente. "De hecho, por qué no ves cómo este Pikuhan maneja la autoridad. Hazlo el líder y envíalo fuera."
"Sí, señor," respondió Radditz, poniéndose su scouter y entrando al pasillo.
"Descartados," Vegeta le dijo al guardia. "Asegúrate de darle las coordenadas a Pikuhan y su equipo."
El Arliano dio una profunda reverencia y se escabulló de la habitación. "Esto es simplemente demasiadas emociones para este muchacho," Zarbon suspiró, acomodándose en una silla. "¿Y dónde está ese Goku?"
Una leve sonrisa se deslizó por el rostro de Vegeta. "La mujer probable está leyéndole la cartilla," dijo en voz baja.
Zarbon sintió darle en respuesta a Vegeta una sonrisa, pero la inquietud no lo abandonó. "Tienes razón," contestó.
"Por supuesto que tengo razón, idiota," Vegeta dijo, todavía con esa pequeña curvatura de sus labios que servía como su sonrisa más sincera.
Zarbon se echó a reír y sacudió su cabeza. "Ya casi estamos allí. No lo puedo creer. No hay marcha atrás o esconderse ahora."
Vegeta de repente le clavó una mirada intensa, dejando caer la sonrisa de su cara como si hubiese sido engrasada. "¿Te arrepientes de lo que has hecho?"
Zarbon frunció el ceño por un momento, luego comprendió lo que Vegeta le estaba preguntando. Él no estaba sólo interrogarlo sobre sus decisiones, se dio cuenta lentamente. Vegeta en realidad quería saber cómo se sentía. Todo el tiempo que había pasado con Vegeta pasó por delante de los ojos de su mente, de recordar cómo los pies de Vegeta se veían en la arena a la mirada oscura del hombre mientras lo veía en la habitación Arliana iluminada por antorchas, la ciudad alrededor de ellos en ruinas. Nunca se había sentido más cercano a Vegeta que en este momento. Resistiendo las ganas de estirar un brazo y poner su mano en el brazo del otro hombre, miró a los ojos de Vegeta y sonrió suavemente. "Ni por un segundo", susurró.
Algo en la negra mirada de Vegeta se suavizó por un minuto. "Zarbon, sabes que esto es el fin," empezó a decir.
"¡Estamos aquí!" una voz cantó, haciendo a Zarbon temblar. Sintió una sensación de pérdida mientras Vegeta saltaba de su silla para ponerse de pie, erguido y orgulloso, en el centro de la habitación. Algo se hundió en el corazón de Zarbon, y se preguntó si tal momento sería compartido con Vegeta alguna vez, incluso si hubiera tiempo.
"¿Qué te tomó tanto tiempo, mujer?" Vegeta espetó, cruzando sus brazos sobre su pecho.
"Bueno, pensé que serías la primera persona en volver a mi habitación", Bulma dijo con un ceño fruncido casi igual al de Vegeta en intensidad. Siguió cambiando su ropa, como si hubiera sido apresuradamente adornadas. Su rostro tenía un rubor profundo.
"Eres un hombre afortunado, Vegeta," Goku rió, correteando de un lado a otro como un perro esperando que su cabeza fuera acariciada.
El rostro de Bulma se sonrojó aún más y aclaró su garganta. "¿Qué demonios quieres?" gruñó.
"Hemos llegado a una decisión," Vegeta dijo fríamente, y Zarbon miró mientras todo el color se drenaba del rostro de Bulma. El semblante de Vegeta, sin embargo, parecía igual de incruento.
"¿Y?" susurró entre labios entreabiertos.
"Y hemos decidido que permanecerás aquí. Se te necesita para que inventes alguna clase de forma para cuadruplicar nuestras fuerzas de poder. Esto no será sólo un enfrentamiento con Freezer. Esto será una guerra a gran escala."
"¿Qué?" Zarbon, Bulma, y Radditz jadearon al unísono.
"Me escucharon," escupió Vegeta. "No nos vamos a sentar aquí y esperar que él nos ataque. Vamos a declararle la guerra a Freezer y atacar con todo lo que tenemos."
"¡Esto es una locura!" Zarbon chilló. "¡Vas a hacer que cada persona en tu imperio sea asesinada!"
Vegeta fijo a Zarbon con una fría mirada y su estómago se hundió. Por supuesto que Vegeta iba a hacer que cada persona sea asesinada. El Emperador no estaba planeando en sobrevivir y obviamente pensaba que su imperio también valía la pena en sacrificarse. "Mientras que el monstruo sea detenido," Vegeta siseó. "Prepárense, todos ustedes. Zarbon, nos vamos pasado mañana."
"Espera un segundo," Bulma gruñó.
"Tranquila, mujer. Tú también tienes una misión. Tienes aproximadamente un mes para lograr tu misión," Vegeta respondió.
"¿Qué?" gritó ella. "¿Estás perdiendo tu diminuto cerebro, Vegeta?" ¡Nadie podría hacer eso!"
"Eres un genio," dijo suavemente. "Encontrarás una manera."
Zarbon miró mientras los ojos de Bulma se ampliaban en shock. Vegeta nunca la había halagado así antes que él pudiera recordar, y mucho menos en público. "Vegeta," susurró.
"Te dije que tranquila," Vegeta respondió bruscamente. "Depende de ti hacer que esta operación tenga éxito. Si fallas, todos hemos fallado."
Bulma tragó audiblemente y asintió su cabeza, envolviendo sus brazos a su alrededor.
"¡Papá!" una voz gritó afuera, y Zarbon se giró lentamente, mirando a la pequeña figura que estaba de pie en la puerta. Una rápida mirada alrededor de la habitación le dijo que todos compartieron su reacción. Cada ser vivo en la cámara estaba de pie tan inmóvil como una estatua, sin siquiera respirar por varios segundos.
"¡Gohan!" Goku gritó, corriendo hacia el pequeño niño y arrodillándose, tomando al niño en sus brazos.
"¡Crecí mucho, papá!" Gohan proclamó, arrojando sus brazos alrededor del cuello de Goku.
Zarbon entrecerró sus ojos; el niño realmente había crecido. Cómo era posible, y cómo hizo el niño para llegar a Arlia. "Hola a ti también, Goku," una profunda voz gruñó, y Zarbon alzó la vista para ver al Namekiano elevándose sobre la reunión. "Ni siquiera recibo un mísero gracias."
"Tú," Vegeta susurró, el cabello en su cola erizándose de nuevo.
"Hey, Vegeta," el Namekiano dijo, su sonrisa revelando afilados dientes. "Ha pasado un tiempo."
"Vegeta es el Emperador. Trátalo con respeto," Radditz protestó.
Zarbon suspiró y rodó sus ojos. "Adelante," dijo. "Podrían entrar a nuestra pequeña reunión."
Goku miró a Piccolo. "Te has vuelto mucho más fuerte," dijo suavemente, sus ojos ampliándose.
"Pasamos un tiempo en la Habitación del Espacio y el Tiempo," Piccolo respondió, mirando al hombre. "Ambos mejoramos bastante."
"Bueno, supongo que eso nos pone parejos con la Fuerza Ginyu", Zarbon dijo.
"¿Qué?" dijo alguien. Zarbon no pudo decir quién era. Había demasiadas malditas personas en la sala ahora. La situación se estaba saliendo de las manos.
"Bueno, estamos yo, Vegeta, Radditz, Goku, y ahora Piccolo. Eso es uno para cada uno de la Fuerza Ginyu."
La habitación erosionó en coversación, Bulma corriendo hacia Gohan y hablando con él rápidamente mientras Goku se quedó y comenzó a hablar con Piccolo. Radditz y Atlia rápidamente intercambiaron palabras, y la cabeza de Zarbon comenzó a nadar. "¡SILENCIO!" Vegeta gritó, bajando su pie al suelo, rompiendo las piedras debajo de su bota. La conversación cesó de inmediato y todas las cabezas se giraron hacia Vegeta. "¡EXIJO saber cómo llegaron todos ustedes aquí y qué demonios están haciendo aquí!" gritó, sus ojos llameantes.
"Vinimos en una nave," Gohan respondió simplemente, caminando hacia Vegeta y ejecutando una adorable pequeña reverencia. "Sabía que papá se había ido, pero no sabíamos a dónde, así que hice que el Señor Piccolo le preguntara a Kami, y Kami le preguntó a algún hombre llamado Kaio Sama. Kaio Sama dijo que tu y papá necesitaban ayuda, así que decidí venir aquí."
Zarbon parpadeó. El niño tenía sentido. Todo era muy lógico. "¿Pero cómo conseguiste la nave? ¿De quién es?" le preguntó a Gohan.
Gohan se volvió para mirar a Zarbon. "Es del Dr. Briefs. No quería dejarnos llevarla porque decía que era demasiado peligroso, pero lo vi entrar el código para bloquear la puerta del hangar. Volví más tarde y conseguí la nave."
"¿Y tú?" Zarbon preguntó, alzando sus ojos a Piccolo.
Piccolo gruñó. "No podía dejar que el mocoso huyera solo al espacio, ¿no?"
"¿Pero cómo arrancaron la nave?" Bulma interrumpió. "Sólo papá sabe cómo hacer cosas como esa, y dudo que les hubiera dicho."
Piccolo ladró una risa. "Eso fue bastante fácil," contestó. "Tu padre al parecer hizo un par de tipos diferentes de nave para que Goku viniera aquí. Ya que esperaba que Goku la piloteara, todo lo que tuvimos que hacer fue presionar el gran botón rojo marcado con Empezar."
Zarbon se perdió, casi doblándose de la risa. Bulma estaba aullando, casi golpeando su rodilla mientras reía. Incluso Radditz estaba riendo, y una apretada sonrisa se había posado sobre el rostro de Vegeta. Piccolo soltó una risa bajo todo eso. "¿Qué es tan gracioso?" Goku dijo, rascándose la cabeza. "Llegué aquí muy bien." Todos se rieron aún más duro.
"Bueno, creo que todo está muy claro ahora," Zarbon dijo, secándose los ojos.
"¿Entonces cuál es el plan?" Gohan chirrió.
"Creo que deberían quedarse aquí mientras el resto de nosotros vamos," Zarbon respondió, finalmente sintiendo el control de sí mismo una vez más.
"¡Pero vine hasta aquí para estar con papá!" Gohan protestó.
Radditz fue hacia Gohan y se arrodilló, bajando para mirar al niño a los ojos. "¿No dijiste que te volviste mucho más fuerte?" preguntó.
"Sí, mucho más fuerte," Gohan respondió.
"Bueno, entonces, ¿quién piensas que tiene que proteger a Bulma mientras el resto de nosotros se va?"
"Pero-"
"Gohan, ¿eres un guerrero?" Radditz dijo de pronto.
Las cejas del niño se unieron. "Sí..."
"Bueno, los guerreros hacen lo que tienen que hacer, incluso si eso no es lo que quieren. Incluso Bulma es una guerrera. ¿Crees que ella quiere ver que su marido se vaya a luchar? ¿Crees que quiero ver a tu papá irse y luchar cuando podría estar a salvo en la Tierra? ¿Crees que Zarbon quiere que Vegeta se lastime luchando?"
"No," Gohan respondió. Zarbon aventuró un vistazo a la otra gente en la habitación. Todos estaban tratando de no notar las miradas de todos los demás. Le hubiera parecido gracioso, si la tensión no hubiera sido tan espesa en el aire que era casi sofocante.
"¿Entonces harás esto, Gohan?" Radditz preguntó suavemente. "¿Serás un verdadero guerrero? ¿Por mí?"
El silencio llenó la habitación un buen rato. "Sí, tío Radditz," el niño dijo finalmente, y un suspiro colectivo fue liberado. Zarbon miró a Goku y vio sus ojos brillar con amor por su hermano. Tenía que admitir, Radditz tenía considerables y variadas capacidades. Si sólo él hubiera sido Comandante en lugar de Nappa antes que Dodoria atacara. Las cosas hubieran resultado muy diferentes.
"Excelente," Zarbon interrumpió, notando que Vegeta parecía como que iba a explotar. El Príncipe nunca se había llevado bien con los encuentros emotivos, recordó. "Creo que ahora será un buen momento para que todos se retiren. Podemos armar nuestro plan preciso de ataque para mañana. ¿Atlia?"
"Todos serán llevados a sus a sus cámaras. Por favor, síganme," dijo el Arliano," llevando a Gohan, Goku, y Piccolo de la habitación.
"Puedes retirarte," Vegeta dijo. Radditz se levantó de donde se había arrodillado en el suelo. Zarbon pudo decir por las miradas en sus rostros qué un silencioso intercambio estaba tomando lugar, luego Radditz se reverenció y salió. "Tú, también," le dijo a Bulma. "Vuelve a la cama."
"¿Y tú?" protestó ella.
"Irá en poco tiempo," Zarbon ofreció, mirando a Bulma. Su boca se flexionó como si fuera a hablar, pero él angostó sus ojos ligeramente, esperando que ella entendiera. Alivio pasó a través de él mientras ella asentía y se iba, pero no antes de lanzar a Vegeta una mirada asesina.
Eran las dos únicas personas que quedaban en el cuarto. "¿Crees que pueda hacerlo?" Vegeta preguntó.
"Por supuesto," Zarbon respondió.
"¿Estará a salvo?"
"Sabes que no puedo responder a eso."
"Yo... estuve a punto de perderla hoy."
"Vegeta," Zarbon dijo suavemente, caminando cerca de Vegeta.
"No necesito tu estúpida empatía," Vegeta espetó.
Zarbon frunció el ceño y dió un paso atrás. "Todavía vas a hacerlo, ¿verdad?" susurró.
"¿Hacer qué?"
"Vas a sacrificarte para matar a Freezer."
"Yo nunca dije eso."
"Casi. Y un millón de veces."
"¿Y qué?"
Zarbon suspiró, suprimiendo la necesidad de extender un brazo y sacudir a Vegeta. "No va a funcionar. Morirás, pero Freezer sobrevivirá."
"Cállate," Vegeta dijo, la voz peligrosamente suave.
"Eres fuerte, Vegeta, tal vez incluso más fuerte que el Capitán Ginyu, pero no eres lo suficientemente fuerte para matar a Freezer, ni siquiera si convocas cada pequeña parte de tu ki. Podrías hacer volar un planeta, pero ni siquiera lo arañará."
"Cállate," Vegeta dijo en voz más alta.
"Y luego él estará libre y tú estarás muerto. ¿Recuerdas lo enfermo que te sentiste cuando pensaste que habías perdido a Bulma?"
"¿Cómo lo sabes?"
"Hay un infierno de ti que no sabes sobre mí Vegeta, ¡eres demasiado malditamente egoísta para siquiera intentar averiguarlo! He vivido varias décadas más que tu, ¡pero tú ni siquiera puedes decirme mi edad! ¡O qué profesión tuve antes de unirme a Freezer! ¡Así que no me leas como no saber!"
"Cállate."
"¡Maldita sea, Vegeta! Vas a morir y Bulma va a estar mil millones de veces más aterrorizada de lo que tu estuviste antes hoy, porque no sólo tendrá que lidiar con tu muerte, sino que tendrá que preocuparse por Freezer viniendo a matarla. No sabrá cómo y no sabrá cuándo, ¡pero sabrá que vendrá y tú sabes lo que él le hará si la encuentra y te huele en ella!"
"¡Cállate!" Vegeta gritó, dando un paso amenazador hacia Zarbon.
"No, Vegeta, ¡no voy a callar! ¡Esto es una locura total y no hay forma que pueda seguirte con esto! Tienes que escuchar esto, si no es de nadie más entonces por mí. No voy a dejarte destruirte, ¿me oyes?" Zarbon bramó.
Vegeta lo fijó con una mirada de pura malicia, todo el cuerpo del Saiyajin temblando. "Te odio, Zarbon," dijo suavemente. "Te odio desde lo más profundo de mi alma. Cómo te atreves."
"Vegeta," Zarbon dijo, extendiendo una mano. "Sólo quiero lo mejor-"
"Te odio," Vegeta respondió, golpeando la mano de Zarbon fuera del camino. "Siempre te he odiado y siempre lo haré," su voz continuó quebrándose.
Zarbon sintió su alma romperse en un millón de pedazos, la sensación de la ruptura viajando al exterior de su corazón y extendiéndose todo el camino desde los dedos de sus pies y de su mano, dejándolo sintiéndose crudo. "Vegeta, por favor," susurró, desesperadamente tratando de presionar las lágrimas dentro de él.
"Nunca, Zarbon, nunca," Vegeta respondió, la voz ruda, y abrió una ventana, desapareciendo en la noche.
Zarbon fue a la ventana y plantó sus manos en el alféizar, mirando hacia donde el polvo del ataque todavía oscurecía a las estrellas, y se preguntó qué haría luego.
