Épico

(Epic)

Un fic de The Prime Minister

Traducción por Apolonia


"¡Ven a mí más rápido, inservible escoria de clase tercera!" Vegeta siseó, bajando en cuclillas.

Sus palabras parecieron tener todo el efecto contrario deseado mientras Kakarotto se detenía en medio del movimiento, una sola ceja levantada mientras miraba al príncipe. "¿Se supone que eso me va a hacer querer luchar más duro, Vegeta?" preguntó, frotando la parte posterior de su cuello.

El ceño fruncido de Vegeta se profundizó y se puso de pie, mirando al Saiyajin criado en la Tierra. "¿Qué?"

"¿Los nombres que me dices se supone que me hacen enojar?" Kakarotto dijo, mirando a Vegeta desapasionadamente.

La boca de Vegeta se abrió y cerró en silencio, luego apretó su mandíbula y se quedó mirando con odio al otro hombre. Odiaba admitirlo, pero Kakarotto era la mejor pareja de entrenamiento con la que había trabajado. Kakarotto carecía de la sutileza de Zarbon, pero el hombre era casi tan fuerte como él mismo. No quería creer que el hijo de un guerrero de tercera clase podía ser tan poderoso como un príncipe, pero las pruebas no mentían. Por una especie de golpe de suerte, Kakarotto era monstruosamente fuerte. Se preguntó brevemente si Radditz albergaba el mismo potencial que su hermano descerebrado tenía.

"Porque si lo son, no está funcionando," Kakarotto continuó.

"Los dije porque estaba enojado," escupió Vegeta, preguntándose por primera vez la idiotez de Kakarotto era genuina.

Para su sorpresa, Kakarotto frunció el ceño y movió su cabeza, haciendo un suave chasquido con su lengua. "Zarbon dice que no hay que luchar enojado," advirtió.

Una rabia dolorosa quemó a través de su cuerpo ante la mención del nombre del hombre de cabello verde y Vegeta se dio vuelta para enfrentar al otro Saiyajin. "¡Zarbon no sabe nada!" Vegeta gruñó. Era cierto, extrañaba las bromas ingeniosas del hombre, pero semanas de entrenar con Kakarotto lo había hecho sentirse más fuerte que nunca, y estaba empezando a acostumbrarse a evitar a Zarbon.

"Bueno, de seguro te entrenó bien", Kakarotto dijo, mirando hacia el suelo.

"¡Silencio!" Vegeta ordenó, ignorando a Kakarotto con un gesto de su mano. "No vas a decir más ese nombre en mi presencia."

"¡Pero Vegeta, vivimos en la misma nave! ¡No puedes evitarlo para siempre!"

"¿Te atreves a presumir decirme qué hacer?"

Kakarotto suspiró. "Por supuesto que no. Sólo estoy diciendo que deberían arreglarse. Son más fuerte juntos que separados."

"No quiero tener nada que ver con ese débil," Vegeta declaró, levantando su nariz en el aire y cruzando sus brazos sobre su pecho.

Para su desgracia, Kakarotto se acercó y puso su pesada mano sobre su hombro. "Vegeta," dijo suavemente. "Zarbon te quiere como a un hermano, y a pesar de lo que digas, puedo decir que lo quieres también. Esto los está comiendo a los dos por dentro, y no debería ser así. Si no puedes enfrentarte y cómo te sientes, ¿cómo esperas hacer frente a Freezer?"

Los labios de Vegeta se rizaron y bateó la mano de Kakarotto fuera de su hombro. "¿Qué podrías saber tú?" gruñó. "Apenas puedes encontrar tu trasero en un agujero en el suelo."

Kakarotto se echó a reír, su amplia sonrisa tomando su rostro. "Tienes razón, puedo ser muy denso a veces", contestó. "Aunque entiendo el amor, y lo importante que es. Me gustaría que también lo hicieras. Creo que serías más feliz."

"Esas cosas son para los débiles."

Kakarotto se encogió de hombros, su radiante sonrisa todavía en sus labios. "Bueno, Vegeta. Lo que tú digas. Lo único que sé es que la gente trabaja mucho más duro cuando se cuidan unos a otros."

"¿Terminaste de hablar?" Vegeta espetó. "Desperdiciaste bastante de nuestro tiempo."

Kakarotto asintió. "Supongo que sí," dijo, y se relajó en una postura de combate.

Vegeta no perdió tiempo y envió una patada a su cabeza cuando las luces de la sala de entrenamiento comenzaron a parpadear en rojo y el sonido de las alarmas llegó a sus oídos. Vegeta se dejó caer suavemente al suelo, mirando a su alrededor con un gruñido. "Secuencia de gravedad terminada," dijo la voz de la computadora, y la gravedad de la cámara de entrenamiento volvió a la normalidad.

"¿Qué está pasando?" Kakarotto dijo, mirando a las luces intermitentes.

"No estoy seguro, pero voy a averiguarlo," Vegeta respondió y se fue furioso de la habitación.


Radditz suspiró y se quitó el sudor de la frente con la toalla, cerrando sus ojos contra el rostro preocupado de la mujer en la pantalla. "Pero no entiendes," dijo ella, sus ojos azules parpadeando con rapidez. "¡Se ha ido casi tres semanas!"

"Realmente no creo que tengas que preocuparte, Bulma," dijo con calma, frotando una toalla contra la parte posterior de su cuello. Acababa de terminar su última batalla con Zarbon en la segunda cámara de gravedad y había vuelto a su habitación para su llamada. Estaba cansado y sudoroso, y aunque estaba alegre de que ella lo llamara, de todas las personas, todavía deseaba haber tenido unos momentos para descansar y limpiarse. Zarbon nunca fue un capataz fácil, y era menos ahora que su amistad con Vegeta se había derrumbado. El hombre de cabello verde lo llevaba duro, poniéndolo en un tanque en varias ocasiones, y aunque podía sentir la recompensa en la fuerza cursando por sus venas, también estaba malditamente cansado.

"Tres semanas, Radditz, ¡tres semanas!" Bulma gritó. "Yamcha, Tien, y Krillin lo han estado buscando desde que llegaron la semana pasada, pero ahora me aseguran que no está en el planeta. Dicen que serían capaces de encontrar su firma de ki si todavía estuviera en Arlia."

"Lo más probable es que sí," respondió Radditz, derrumbándose en su litera y bateando las sábanas que colgaban de la cama de Goku. "Si dicen que no está en Arlia entonces no está."

"¿Entonces dónde está?" Bulma gimió, apretando sus propios hombros y mordiendo su labio inferior. "¡Le prometí a Goku que cuidaría de él!"

"Estoy seguro de que está bien", Radditz reiteró. "Gohan es mitad Saiyajin, y es un muchacho inteligente. Lo que suceda, estoy seguro de que lo puede manejar."

"Podría ser muy inteligente para su propio bien", murmuró ella, alejando la mirada.

Radditz vio su rostro tensarse mientras pensaba, las cortinas de gaza de sus habitaciones aleteando en la imagen detrás de ella. Se dio cuenta que extrañaba la luz del sol después de todas las semanas que había estado en el espacio. "Escucha," dijo, odiando meterse en sus pensamientos pero sabiendo que era necesario. Después de todo, no podía muy bien perderse en estudiar sus hermosas facciones. Recordó bruscamente que ella era la esposa de otro hombre. "No estoy en condiciones de ayudarte en este momento. Si no tuviéramos esta frecuencia segura no podría hablar ni siquiera contigo, y esto es todo lo que tenemos para comunicarnos. No podemos salir a buscarlo. Mis manos están atadas, Bulma."

"Lo sé, lo sé," murmuró ella. "Sólo estoy preocupada, y Vegeta sería de ayuda. Goku tampoco, realmente, y sólo se preocuparía. Ahora, Zarbon..."

"Todavía está de pésimo humor," Radditz terminado por ella. "Alterna entre mohines, rabia y fingir que todo nunca sucedió. Todavía tenemos el máximo rendimiento de él, pero está en piloto automático. No creo que necesite más de qué preocuparse."

"Es por eso que tuve que hablar contigo," Bulma dijo. "Esto es un gran tema, especialmente considerando lo que estamos enfrentando."

Radditz estuvo a punto de comentar más cuando las luces en la pequeña habitación parpadearon, destellando rojo mientras las sirenas comenzaron a sonar. "¿Qué demonios?" Radditz gruñó, poniéndose de pie.

"¿Qué es eso? ¿Qué está pasando?" Bulma preguntó rápidamente, su imagen volviéndose más grande mientras se inclinaba hacia la pantalla.

"Nada. Nuestro radar está detectando algo en el subespacio debajo de nosotros," dijo con indiferencia, enmascarando el miedo que subía por su espina. Supuso que Freezer enviaría a alguien por ellos eventualmente, pero había esperado que no fuera tan pronto. "Tengo que ir."

Bulma frunció el ceño, sus zafiros ojos destellando, pero asintió. "Está bien. Asegúrate de llamarme de nuevo, sin embargo, y hacerme saber que están bien."

Él sonrió a pesar de sí mismo, incapaz, como siempre, de resistir su ceño encantador. "Por supuesto. Estaré en contacto," respondió, y terminó la señal antes de que ella pudiera decir algo más.

Radditz trotó por el pasillo y apareció en el puente, Zarbon ya a los mandos. El cabello del hombre estaba goteando y tenía una toalla alrededor de su cintura. "Vas a luchar contra las fuerzas de Freezer fresco de la ducha, ¿eh?" Radditz gruñó jovialmente mientras se dirigía al lado de Zarbon.

"Calla," dijo el otro hombre, sus dorados ojos parpadeando momentáneamente al rostro de Radditz. "No es Freezer."

Radditz frunció el ceño. Freezer era una cantidad conocida, por lo menos. No estaba seguro si le gustaba la idea de que alguien desconocido descendiera sobre ellos. "¿Qué? ¿Qué es, entonces? ¿Un trozo de asteroide se metió en nuestro camino?"

Zarbon frunció el ceño a la pantalla y señaló. "No, definitivamente es metálico. De hecho, diría que era una de nuestras propias naves."

Radditz se puso de pie, mirando a la pantalla con incredulidad mientras el objeto se acercaba más. "¿Nuestra nave?"

"Eso es lo que dije. Su trayectoria sigue a la nuestra, también, pero no está precisamente trazada. Parece como si nos hubiera estado siguiendo. Probablemente no nos hubiera alcanzado, pero ya que estamos entrando en el sistema Denkali, la gravedad del planeta exterior de Denkali está afectando a nuestra nave porque es más grande más que a una pequeña, haciéndonos más lentos."

"¿Nos siguió desde Arlia?" Radditz susurró, sus ojos encontrándose con la dorada mirada de Zarbon.

"Así parece," Zarbon murmuró, rompiendo el contacto visual y volviendo a la pantalla.

"¿Qué demonios está pasando?" una voz preguntó, seguida de pasos pesados. "¿Apagan ese maldito ruido?"

Zarbon se puso rígido y encogió su toalla un poco. Se quedó perfectamente en silencio por unos segundos, fijó una fría mirada con el Príncipe Saiyajin. "La situación es toda tuya, Comandante," Zarbon dijo suavemente, y pasó al lado de Vegeta sin ni siquiera otra mirada. El rostro de Vegeta se torció en ira y Radditz se quedó mirando a Zarbon con incredulidad. No hubiera pensado que fuera posible convocar tal dignidad sólo usando una toalla, pero el hombre de cabello verde lo había logrado.

"Comandante, ¿qué está pasando?" Vegeta dijo, avanzando hacia la consola, y Radditz parpadeó. "¿Comandante?"

Le tomó a Radditz unos momentos darse cuenta que Vegeta le estaba hablando a él. Había escuchado ese título sólo usado para llamar a Nappa por tanto tiempo que tenía problemas en recordar que él era el nuevo Comandante. "Algo parece estar siguiéndonos, señor," dijo, tomando asiento en la consola.

Los ojos de Vegeta se angostaron mientras se inclinaba hacia adelante, estudiando la pantalla. "¿Qué es?"

"Una de nuestras propias naves, señor."

"¿Qué?"

"Parece que una de nuestras naves nos ha seguido desde Arlia."

El ceño fruncido de Vegeta se profundizó cuando las luces en la habitación comenzaron a parpadear rojas una vez más. "¿Ahora qué está pasando?" Vegeta espetó.

Radditz hizo lo mejor que pudo para bloquear todo menos la pantalla, leyendo lo que veía allí con suma concentración. "Está acoplándose," Radditz susurró.

"¿Acoplándose?" Vegeta repitió, mirando fijamente a la pantalla.

"Sí," respondió Radditz. "Cuenta con una integral de acoplamiento, ya que es una de nuestras naves. La nave no fue modificada para autorización de acoplamiento manual."

"¿Por qué diablos no?"

"Pregúntale a tu esposa," dijo Radditz, internamente temblando cuando Vegeta giró su mirada oscuramente furiosa sobre él. Esperando una distracción, se levantó rápidamente y saludó. "Pidiendo permiso para asegurar la bahía, señor," dijo formalmente, siendo muy cuidadoso de no hacer contacto visual con su príncipe.

Vegeta se quedó callado por un momento o dos, luego asintió con brusquedad. "Concedido," dijo, dirigiéndose a los controles. "Tomaré aquí. Asegúrate de que la situación esté contenida."

"Sí, señor," Radditz dijo, y salió corriendo de la habitación.

En su camino a la bahía vio a Goku meterse en la cabina que compartían. "¡Hey!" Radditz gritó. "Tenemos una situación. Ven conmigo."

"Iba a tomar una ducha," Goku dijo lentamente, pero se volvió hacia Radditz.

"Tendrás tiempo después," Radditz gruñó, agarrando a su hermano menor por la muñeca. "Una de nuestras naves se acopló y no tenemos idea de quién es."

"¿Es por eso que las luces y sirenas brillaron de rojo?"

Radditz rodó sus ojos mientras remolcaba a Goku por los pasillos metálicos circulares. "Por supuesto," espetó. "¿Qué pensabas que señalaban, nuevo año?"

"Hey, eso no se me había ocurrido," dijo Goku.

Radditz gruñó y giró en la esquina, disparándose hacia la bahía. Piccolo ya estaba allí, y los tres miraron mientras la nave se acercaba, directo hacia ellos. Se quedaron allí, tensos, mientras la nave se abría lentamente. "Con cuidado," Radditz advirtió, preparándose para entrar en combate en cualquier momento.

Los tres guerreros se agacharon, nerviosas gotas de sudor bordeando sus cejas, cuando una pequeña figura saltó de la nave. Un ki fue juntado con inmensidad y una alta voz gritó "¡Papá!"

Los tres dispersaron su energía de inmediato, mirando con ojos abiertos mientras Gohan saltaba sobre el piso brillante. "¿Gohan?" Goku dijo, arrodillándose mientras su hijo se arrojaba en sus brazos.

"¿Te sorprende?" Gohan preguntó, trotando y envolviéndose alrededor de Radditz brevemente antes de ir corriendo a Piccolo.

"¿Qué estás haciendo aquí, enano?" el Namekiano gruñó cariñosamente.

"Me preocupaba que se metieran en problemas, así que vine a ayudar."

"Wow, ¡de seguro que hiciste un gran trabajo en encontrarnos!" Goku cantó, sonriendo y Piccolo levantó al niño en un abrazo.

"¿Cómo lo lograste?" Piccolo preguntó.

"Esperé mientras todos estaban ocupados en la plataforma de lanzamiento con ustedes, luego me metí en la nave. Despegó al mismo tiempo que su nave, pero el éxtasis debió haberse encendido, porque no recuerdo nada después de que busqué su nave y la rastreé."

Radditz frunció el ceño. "Gohan, eso fue una cosa muy estúpida de hacer," espetó, y los otros tres se giraron para mirarlo, variando estados de confusión escritos en sus rostros.

"Pero, tío Radditz-"

"Pero nada, niño. Podrías haber sido asesinado por los programas de éxtasis en esa nave- no estaban diseñados para un niño. Tienes suerte de que no estés muerto. Además, robaste una nave del Emperador y saliste corriendo a través del universo, que no es una buena idea ya que no tienes idea dónde estás o cómo volver si te pierdes aún más."

"Pero-"

"¡Aún no he terminado!" Radditz quebró, sus ojos brillantes. "No sólo te pusiste en peligro a ti, has mostrado deshonra en desertar tu puesto en tiempos de guerra. Tu misión era cuidar a la Emperatriz, ¿no?"

"Bulma estará bien," Gohan refunfuñó, mirando al suelo.

"No lo sabes. Podría morir porque no estuviste allí para cuidarla. Se suponía que la cuidarías en nuestra ausencia, y sin embargo abandonaste tus deberes."

Goku aclaró su garganta, mirando ansiosamente alrededor. "Hey, Radditz, estás siendo demasiado duro con él," dijo con suavidad.

Radditz se volvió hacia su hermano menor, sus ojos encendidos de ira. "¡Esto es la guerra, Goku!" gritó. "Tú nunca te has enfrentado a Freezer y sus fuerzas. No tienes idea de lo que te enfrentas. ¡Hay una razón por la que Vegeta tiene tanto miedo, sabes, y Zarbon aterrorizado hasta la idiotez! Lo único que nos mantiene adelante es el conocimiento de que si no empujamos hacia adelante, ¡vamos a morir por seguro!"

"¿Todos tienen tanto miedo?" Goku murmuró.

"¡Por supuesto! ¡Freezer es un monstruo, una abominación! Vive sólo por el placer de controlar vidas, y si eso significa humillación, degradación, dolor, o muerte, pues que así sea. Sus fuerzas se enumeran en los millones antes de que conquistara los imperios de su padre y hermano. Va a ser malditamente imparable."

"Me suena a que Gohan está más seguro con nosotros," Piccolo graznó.

Radditz suspiró, la lucha dejándolo como si se hubiera fugado. "Es difícil de decir. No sabemos realmente lo que Freezer hará. Es por eso que Zarbon está tan ansioso de enfrentarse a él antes que él nos enfrente a nosotros. De esa manera al menos tendremos un poco de control sobre cuándo y dónde lucharemos. Si sólo nos sentamos y esperamos Freezer tiene mucho tiempo para planificar. No, estamos forzando su mano, y todavía no podemos decir qué pasará."

"¿Qué piensas que va a hacer?" Goku preguntó, llevando a su hijo con él y poniendo una mano sobre la coronilla de la cabeza del muchacho. "Trabajaste para él antes."

"Freezer no gasta más esfuerzo de lo que tenga que gastar. Si estaba tan eficientemente obsesionado como su hermano estaríamos en verdaderos problemas. Tal y como estás, supongo que sólo enviará al mínimo de fuerzas necesarias para detener el levantamiento. Es por eso que creo que Bulma tiene una oportunidad de ganar su parte de la batalla. Es lo inteligente y fuerte suficiente para poder derrotar a la superioridad numérica de Freezer. Sin embargo, no será capaz de contener su maldito ejército si fallamos en matar a Freezer. Simplemente seguirá enviándolos en olas y olas hasta que recursos de nuestro imperio sean minados."

"¿Y nosotros?" Piccolo gruñó, sus ojos cayendo suavemente al niño en las rodillas de Goku.

"Casi no tenemos oportunidad," Radditz respondió, mirando a otro lado. "Nuestra única esperanza es que Vegeta cumpla su destino como un Super Saiyajin. De otro modo Freezer nos obliterará, y eso es si siquiera pasamos a la Fuerza Ginyu."

"¿Qué es eso?" Goku preguntó, parpadeando.

Radditz frotó su sien y cerró sus ojos, tratando de ignorar la presión que se estaba acumulando en su cráneo. "Toda la fuerza de guerreros élite de Freezer, Goku, refunfuñó. "Si te lo he dicho una vez te lo he dicho mil veces. Zarbon podría tomar a uno de ellos, y tu y Vegeta podrían ser capaces de tomar a uno o dos de los otros, pero el mismo Ginyu nunca ha sido derrotado. Dudo que logremos matar a los cinco." Se detuvo, mirando a su sobrino y reflexionando sobre la situación. "Sí, si Gohan se hubiera quedado con Bulma sus posibilidades de sobrevivir eran mucho mayores. Bueno, casi. Pero al menos con nosotros está asegurado de una muerte rápida. Probablemente sólo lo matarán directamente. Es con el resto de nosotros con quienes jugarán."

Gohan hizo un pequeño ruido y se apretó contra su padre. "Papá," murmuró.

El agarre de Goku se apretó en el niño él apretó su mandíbula. "No pienso perder," dijo solemnemente.

"Pocas personas lo hacen," Radditz dijo, y salió de nuevo hacia el puente.


Goku miró a Gohan mientras trotaban tras la figura descomunal de Radditz. El rostro del niño estaba pálido y demacrado, y sintió por primera vez que tal vez habían apretado más de lo que podían abarcar. Estaba comenzando a entender por qué Vegeta estaba insistiendo tanto en que las emociones eran debilidades- si algo le sucedía a Gohan, sabía que él mismo quedaría demente. Sin embargo, a diferencia de Vegeta, no hubiera cambiado su cercanía con sus seres queridos por nada. Sólo esperaba que tuviera la fuerza para proteger lo que le preocupaba. No, él no pensaría así. Amaba a Gohan y a Radditz con todo su corazón, y ese amor le daría la fuerza para ganar. Su mente vagó de inmediato a Vegeta, y sintió una repentina tristeza. Vegeta no iba a conseguir la fuerza de ningún lugar. No sabía si Vegeta amaba a Bulma, pero supuso que probablemente había más en esa historia de lo que veía. Recordó la destrozada mirada en el rostro de Vegeta cuando pensó que Bulma estaba muerta, después de todo. Sí, el Príncipe tenía que amar a Bulma, pero Goku supuso que esas clases de sentimientos eran fácilmente ignoradas, especialmente cuando se le atribuían la atracción. Lo que no podía entender, sin embargo, era por qué Vegeta estaba negando tan obstinadamente su apego por Zarbon. Por lo que podía decir, Zarbon y Vegeta eran más cercanos que incluso él y Radditz, y estaba totalmente más allá de él por qué alguien querría negar esa clase de alegría. Tal vez Vegeta no estaba acostumbrado a la alegría, o tal vez tenía miedo de ella. Goku no sabía, pero entendía que no podía hacer nada más que su mejor esfuerzo para ayudar.

"Va a estar furioso," Radditz murmuró mientras abría la puerta de la nave.

"Lástima," Piccolo respondió con rudeza.

"Lo siento," Gohan susurró, tomando un puñado de la tela de los pantalones de Goku.

Goku sonrió a su hijo, acariciando el rebelde cabello de la frente del niño. "Sé que sólo querías ayudar," lo tranquilizó. "Pero vas a tener que entrenar extra con Piccolo de ahora en adelante, ¿de acuerdo?"

"Está bien," Gohan murmuró, mirando al suelo mientras bajaban al puente.

Mientras entraban Vegeta se volvió violentamente, enviando una ardiente mirada sobre ellos. "¿Cuál es el significado de esto?" siseó, sus ojos entornados. Su ceño se profundizó aún más cuando vio a Gohan. "¿Qué está haciendo aquí?"

Radditz se reverenció, colocando un puño cerrado sobre su corazón. "Nos siguió, señor," Radditz dijo con calma, pero Goku notó que su puño estaba temblando.

"¿Qué?" Vegeta dijo, la voz engañosamente tranquila.

"Secuestró una nave y nos siguió," Radditz repitió.

Las facciones de Vegeta se movieron y se agachó, señalando a Gohan. Gohan miró a Goku, que presionó sus labios en una línea y asintió lentamente, suavemente empujando al niño hacia el hombre. "¿Sí?" Gohan dijo suavemente, sus ojos muy abiertos.

"¿Robaste una de mis naves?"

"Sí."

"¿No se te ordenó que protegieras a mi esposa?"

"Sí."

"¿Por qué abandonaste tus deberes?"

Gohan tragó duro. "Porque quería ayudar a papá y al tío Radditz," respondió.

"¿No se te ocurrió que podrías haber puesto a mi esposa en peligro de muerte?" Vegeta dijo, la voz adquiriendo un timbre amenazante.

"No, señor," Gohan chirrió.

El rostro de Vegeta se torció en un gruñido y su mano se azotó, tomando a Gohan por la parte delantera de su camiseta. Levantó al niño del suelo y lo sostuvo a meras pulgadas de su rostro, sus ojos brillantes de ira.

Goku hizo un ruido ahogado y se dirigió hacia su hijo. No le gustaba la mirada en el rostro de Vegeta, y no estaba del todo seguro si el hombre dañaría a su hijo. Antes de que pudiera dar su segundo paso, sin embargo, su camino fue bloqueado por un fornido brazo de piel azul. La boca de Goku cayó ligeramente abierta y cayó de espaldas, viendo a Piccolo hacer lo mismo desde el rabillo del ojo. Zarbon se adelantó, la espalda erguida, y se puso directamente frente a Vegeta, sus ojos fríos mientras miraba directamente al hombre más bajo. Estiró el brazo y tomó a Gohan por la parte de atrás de la camiseta, sacándolo del tenso agarre de Vegeta, y bajó al niño al suelo. No lo liberó, sin embargo, y las entrañas de Goku se retorcieron mientras Gohan le lanzaba una mirada suplicante y asustada. Goku quería ir desesperadamente hacia su hijo, y algo parecido al pánico comenzó a apoderarse de él, mantenido a raya sólo por los instintos que le gritaban que se quedara perfectamente inmóvil. Hizo un gesto reconfortante a su hijo y volvió sus ojos a los dos hombres ante él, fijos mientras estaban en una mirada feroz.

La expresión de Vegeta se apretó mientras miraba al rostro de Zarbon, y los ojos del hombre más alto se congelaban tanto como los del Saiyajin ardían. La tensión llenó la habitación y sudor comenzó a aparecer en la frente de Goku. Esta era una silenciosa batalla de voluntades, y no había manera que él pudiera ver a un hombre derrotar al otro. El aire ya crujía entre ellos mientras se miraban, y Goku se preguntó si todos se volverían locos antes de que llegaran a encontrarse incluso con la Fuerza Ginyu. Era como si hubieran sido todos convertidos en estatuas por el terrible hechizo que Zarbon y Vegeta estaban tejiendo entre ellos.

Fue Radditz quien rompió el silencio al final, corriendo a la consola. "Estamos a sólo 72 horas de Denkali Cuatro," dijo, girando y fijando a sus superiores con una mirada nivelada. "No hay otras naves en la costa."

Ambos Zarbon y Vegeta giraron sus cabezas para mirar a Radditz. "Coloca el dispositivo de camuflaje," Zarbon ordenó.

Vegeta hizo otro movimiento hacia Gohan pero fue bloqueado por el masivo cuerpo de Zarbon. "Tú," siseó entre dientes.

"Me atrevo a hacer muchas cosas," Zarbon respondió gélido. "Gohan, vuelve con tu padre."

Gohan hizo un pequeño ruido y corrió de nuevo al lado de Goku, mirando con los ojos abiertos a los adultos en el centro de la habitación. "Gracias," señor Zarbon," comenzó.

"No quiero escucharlo," Zarbon dijo bruscamente, todavía sin quitar sus ojos del rostro de Vegeta. "Desearás que te hubiera mandado de nuevo a Arlia para el momento que todo esto esté dicho y hecho. "Te portaste muy mal, Gohan. Lo hubiera esperado de alguien menor, pero tú siempre has mostrado tanta disciplina en el pasado. Hubiera esperado que tú, de todas las personas, no hubiera abandonado sus deberes que sabías que eran tan vitales para nuestra operación."

Goku sintió a Gohan estremecerse y supo que la reprimenda de Zarbon era mucho peor para el niño que cualquier ira física que Vegeta hubiera utilizado. "Es sólo un niño," se oyó susurrar.

"Eso puede ser así, pero aún así es un guerrero entrenado, y como tal debería tener una cierta disciplina. Sólo deseo que hubiésemos sabido que no podíamos contar con él antes de que le asignásemos una tarea tan vital," Zarbon dijo.

"Hey, estás siendo demasiado duro con él," Piccolo comenzó a protestar.

Zarbon levantó una mano y sacudió su cabeza. "No quiero escuchar nada de ti," dijo bruscamente. "Ninguno de ustedes ni el niño fueron invitados a esta pequeña fiesta en primer lugar." Todavía mirando fijamente a Vegeta, suspiró. "Radditz, por favor revisa que el puente esté limpio."

"Sí, señor," Radditz dijo rápidamente, llevando a Goku, Gohan, y Piccolo fuera de la habitación.

Goku miró sobre su hombro al par, todavía de pie y mirándose fijamente el uno al otro. Sacudió su cabeza por tanto dolor entre las dos personas donde deberían estar apoyándose, y luego la puerta se cerró, sacándolos de la vista.