Épico
(Epic)
Un fic de The Prime Minister
Traducción por Apolonia
Zarbon luchó contra todas las palabras que quería decir mientras miraba a los ojos negros sin fondo de Vegeta. Recordaba la primera vez que se había encontrado con esa mirada oscura, allí cuando estaba asentada en la cara de un niño arrogante. También recordaba el horror, la ira y el miedo en esos ojos mientras era arrastrado por los secuaces de Freezer. Debería haber hecho algo entonces, y ahora lo lamentaba. Tal vez si hubiera tenido el coraje entonces de detener las atrocidades de Freezer nada de esto hubiera sucedido, y no estaría mirando a la única persona en el mundo por la que realmente quería preocuparse como si el hombre fuera el más amargo de los enemigos.
Un músculo en la esquina del ojo de Vegeta se contrajo, haciendo a Zarbon preguntarse que estaba pasando en el interior del cráneo del hombre. ¿Era la contemplación del nuevo odio que se había interpuesto entre ellos? Sólo estar de pie ante la mirada de Vegeta le daba escalofríos. Aquellas profundidades negras eran ilegibles, y eso le molestaba. Las emociones de Vegeta siempre habían sido como un libro abierto para él, y molestaba profundamente quedar al margen. Poco a poco su propia ira comenzó a construirse en su interior, convirtiendo al hielo de su mirada en un lento fuego dorado, su dolor saliendo a la superficie.
"Tú bastardo desagradecido," dijo en tono claro y bajo.
Vegeta estudió las perfectas facciones del alto hombre, mirando a los temibles ojos de reptil. La piel del rostro de Zarbon estaba impecable por completo, y Vegeta sabía que no había ni una sola cicatriz sobre la carne azul pálida del hombre. Zarbon era un guerrero de velocidad, técnica y delicadeza, usando el poder de su oponente en su contra la mayoría de las veces. Vio cómo la mandíbula de Zarbon se apretaba con firmeza, la posición de sus labios llenándose de tensión. Vegeta podía sentir las paredes subir entre ellos, y por una fracción de segundo, ni un instante más o menos, experimentó un destello de arrepentimiento. Zarbon era la única persona en la que había confiado de verdad alguna vez, y algo tiró de él cuando reconoció que lo había tirado todo por la borda. Se dio cuenta de que nunca se había sentido solo hasta el momento. Ir contra Freezer y todas sus fuerzas de repente parecía tan desesperado. No es que alguna vez hubiera tenido la ilusión de que algo de ello lo sobreviviese. Lo mejor que podía esperar era llevarse al tirano gusano con él en su camino al infierno. Aunque antes de que desertara de las fuerzas de Freezer nunca se había sentido en pie de igualdad. Todos parecían estar bien muy por debajo de él para ni siquiera notar o tener las fuerzas incluso que justificaran empezar a competir. No estaba seguro de lo que le había sucedido durante los últimos meses, pero sabía que en algún lugar a lo largo del tiempo había encontrado verdadera compañía. Había encontrado un hombre que podía llamar camarada, y luego había alejado a esa persona con todo lo que valía.
Era mejor así, sin embargo. La distancia entre ellos eliminaría cualquier debilidad que Freezer pudiera aprovechar. No estaba dispuesto a escuchar más de esa basura de Kakarotto sobre la fuerza del amor. Si un guerrero sentía algo por alguien podría ser utilizado en su contra en batalla. Eso era todo lo que había, y estaría condenado si dejaba que Freezer usara a alguien en su contra. Ya era bastante malo que el tirano lo hubiera utilizado a él mismo en su contra. Freezer había hecho añicos cualquier ilusión que Vegeta tenía sobre que realmente estaba en control de sí mismo o de su vida, y había estado tratando de recuperar ese control desde entonces. Sabía que nunca aprendería a controlarse a sí mismo cuando se apoyaba en los demás por ayuda. El Príncipe de los Saiyajin no dependía de nadie.
"Tú bastardo desagradecido," oyó decir a Zarbon, su voz baja y suave mientras su boca se torcía en una mueca.
No podía encontrar las palabras para responder, viendo en cambio como los ojos de Zarbon parecían arder en su cabeza. Vegeta se sintió extrañamente distante mientras observaba a las emociones jugar a través de los rasgos perfectos del hombre. Zarbon solía ser el calmado y tranquilo. Era muy extraño que la situación estuviera revertida. Tal vez todo su entrenamiento y meditaciones finalmente se habían recompensado.
"Después de todo lo que he hecho por ti, así es como me pagas. Te abusas y me ignoras, cuando lo que sé podría ser la única ventaja que tenemos."
"No te estoy deteniendo de formar algún plan," Vegeta explicó, incapaz de alejar la aspereza de su voz.
"¡No podemos estar divididos de esta manera, Vegeta!" Zarbon respondió bruscamente. "Nos harán pedazos a menos que estemos unidos."
"No puedes entender," Vegeta dijo en voz baja, manteniendo contacto visual constante.
"¿Entender qué?"
"A Freezer."
"¿Qué?"
"Él se llevó mi planeta, Zarbon. Él mató a mi padre y acabó con mi gente. Me vi obligado a ser su esclavo, humillado en formas que nunca creí posible," Vegeta murmuró.
Zarbon entornó sus ojos. "Te hizo algo."
"¿No te lo hizo a ti?"
El hombre de cabello verde se puso rígido y lo miró extrañamente, finas cejas finas encorvadas en un gesto alarmado. "¿Qué quieres decir?"
"¿No tienes cicatrices?"
"Vegeta," Zarbon susurró. "No entiendo lo que estás diciendo."
Vegeta sintió una extraña sonrisa pervertir su rostro, estudiando los irises dorados y las pupilas ligeramente angulares de los ojos de Zarbon. Era casi como en los viejos tiempos. Era tan fácil caer en el patrón cómodo, dejar a Zarbon de nuevo. Bueno, tenía que ser detenido. Esa parte de su vida había terminado.
Rompió el contacto visual y pasó al lado de Zarbon, caminando hacia la puerta del puente. "Vegeta," oyó a Zarbon llamar, pero no se volvió. Una pesada mano cayó de lleno sobre su hombro, pero la bateó lejos sin pensarlo dos veces.
"Todos nos enfrentaremos a la muerte algún día, Zarbon," susurró, y salió de la habitación.
Zarbon llevó su mano al pecho como si hubiera estado quemando, viendo con asombro mientras Vegeta caminaba desde el puente. No podía recordar alguna vez estar tan confundido como estaba en el momento. Vegeta estaba generalmente tan lleno de ira y enojo, irritando con sentimientos violentos, y sin embargo el hombre parecía tan derrotado. ¿Qué estaba pasando? Era obvio que no iban a ganar sus batallas. Vegeta ya estaba derrotado, los fantasmas de su pasado lo tragaban. Zarbon deseaba con todo su corazón poder viajar en el tiempo y deshacer lo que Freezer había hecho para darle a Vegeta todas esas finas cicatrices. Estaba seguro de que lo que había ocurrido entonces era la raíz de todas los actuales extrañezas de Vegeta.
Suspiró y alejó la confusión y el dolor que brotó en su interior, una vez más recuperando su control férreo ¿Cómo diablos se las arreglaba Vegeta para hacerlo perder el control como lo hizo? Era algo sin precedentes. Sin embargo, todo hacía difícil para que él no se sintiera como que ya fue derrotado también. Miró al techo, preguntándose cómo podrían arreglárselas para ganar. Diez mil pensamientos y emociones diferentes giraron dentro de su pecho y sacudió su cabeza. No podía preocuparse por eso ahora, y era evidente que las cosas entre él y Vegeta nunca se repararían. Había perdido al único amigo que había tenido en décadas, y no había nada que hacer al respecto. Bueno, que así sea. Tenía otras cosas que hacer, porque a diferencia de Vegeta, él no dejaría que su propia derrota significara una victoria para Freezer. Todavía quedaban acciones a tomar, y haría lo que pudiera.
"Y entonces dijo algo cuando salía de la habitación, pero no llegué a entenderlo," dijo, apenas esquivando el golpe de Radditz.
El Saiyajin respiraba con dificultad, sus negros ojos como piedra mientras maniobraba. "¿Estás seguro de que no soñaste todo esto?" Radditz jadeó, moviéndose ágilmente a un lado.
"Por supuesto," respondió Zarbon, cayendo debajo del centro de gravedad del otro hombre y ejecutando una impecable patada. Radditz derrocó y se abalanzó sobre él, rápidamente aplicando un golpe sin siquiera pensar en ello.
"Simplemente no suena como él," Radditz dijo entre dientes. Se giró en el golpe e hizo un trompo, de repente juntando una gran cantidad de ki y usándolo para empujar a Zarbon fuera de él.
"Excelente," Zarbon comentó mientras enderezaba en el aire, lanzando su trenza por encima de su hombro. "Muy innovador."
"Gracias," Radditz dijo, rápidamente poniéndose en pie y girando.
"Deja de comportarte como un animal enjaulado," Zarbon dijo bruscamente. "Tu tensión me está permitiendo controlar el flujo de la batalla."
"¿Y luego simplemente se fue?"
"Sí," Zarbon suspiró mientras realizaba un perfecto giro sobre la cabeza de Radditz, agarrándolo por detrás y golpeándolo en un punto de presión.
Radditz gruñó de dolor y cayó debajo del agarre de Zarbon. Lanzó un salvaje golpe y saltó lejos. "¿Eso es todo?"
"Sí. Sabes, creo que Vegeta está totalmente perdido."
"No puedes hablar en serio," respondió Radditz, arremetiendo contra Zarbon.
Zarbon vio el puño llegar a él con indiferencia, moviéndose dentro del golpe en el último segundo. Mientras se movía para utilizar el considerable impulso de Radditz en su contra, el Saiyajin lo golpeó con la mano opuesta, dándole en el lado de la cabeza. "Bueno," Zarbon dijo, sosteniendo al lado de su cráneo. "No vi tu peso cambiar de lugar."
"Se suponía que no lo hicieras," Radditz sonrió, poniendo sus manos sobre sus caderas. "Además no estabas prestando atención. Estabas concentrado en esta teoría chiflada tuya."
Zarbon frunció el ceño, empujando mechones de pelo fuera de su frente. "No es una teoría chiflada. Estoy convencido de que la mente de Vegeta está perdida."
"¿Por qué ahora?"
Zarbon suspiró. "Son esas cicatrices... Freezer le hizo algo cuando era un niño."
El rostro de Radditz se endureció y miró hacia otro lado. "Recuerdo. Sentí lo mismo al verlo ser arrastrado como cuando me enteré que Vejiitasei habían sido destruido. Era como si el pueblo Saiyajin finalmente hubiera sido derrotado."
"Bueno, Freezer rió al último, ¿no?" Zarbon respondió, agarrando una toalla de un estante y limpiando su pecho desnudo. "Después de todo, lo que sea que le hizo a Vegeta está controlando al hombre incluso ahora."
"No es de él ser derrotado," Radditz murmuró.
"Bueno, tu hermano es la única esperanza que tenemos ahora. Dudo que a Vegeta se lo pueda contar para algo."
"Goku es bueno, ¿pero crees que pueda enfrentarse a Freezer?"
"Tiene tanta oportunidad de convertirse en Super Saiyajin como Vegeta. Es casi igual de fuerte, sabes."
"Lo sé."
"¡Maldita sea!" Zarbon dijo de pronto, enterrando el puño a una pulgada en la pared de metal de la sala de entrenamiento. "¡Por qué Vegeta tiene que romperse ahora, de cualquier momento! ¡Justo cuando tenemos que ser fuertes!"
Radditz frunció el ceño y se acercó a Zarbon, los pasos vacilantes. "Tienes que creer en él, Zarbon," dijo con aspereza. "Si tú de todas las personas dejas de creer en él, estamos todos perdidos."
Confusión, frustración y desesperación se mezclaban en la boca del estómago de Zarbon y negó con la cabeza, mechones de pelo pegándose en la frente y las mejillas. "Es difícil seguir adelante. Después de todo, yo fui el último que habló con él hace tres días y no cambió absolutamente nada."
"No deberías haber esperado tanto tiempo para decirme," Radditz reprendió. "Podrías haber dicho justo después de que ocurriera. Somos compañeros de escuadrón, después de todo."
Zarbon esbozó una sonrisa débil. "Tal vez la cultura Saiyajin es más honorable de lo que pensaba," dijo en voz baja. "Haces un servicio a tu raza con tu lealtad."
"Puedo dar mi servicio gratuitamente, pero la lealtad se tiene que ganar. No se la concedo a cualquiera."
Zarbon estudió los afilados rasgos del Saiyajin. Se emocionó, en realidad. Radditz lo había odiado completamente por tanto tiempo, y sin embargo su situación había dejado a esta extraña y a menudo incómoda compañía florecer. Deseaba haber descubierto a los Saiyajin y su camaradería hace años. Probablemente hubiera sido mucho más feliz. Por el contrario, finalmente se dio cuenta por qué Freezer los había destruido. Si estos grupos fuertemente unidos se les hubiera permitido crecer en fuerza, su ferocidad podría muy bien haber sido capaz de derribar el imperio de Freezer. Oh, él había comprendido la amenaza que los Saiyajin podrían haber sido, pero nunca había visto antes el peligro de su implacable lealtad. Tal vez podría utilizar esa lealtad a su ventaja en las próximas batallas.
"Te lo agradezco, Radditz," Zarbon respondió, y estuvo a punto de sonreír cuando las alarmas de la nave se volvieron locas.
Radditz miró a su alrededor alarmado. "¿Qué demonios fue eso?" dijo bruscamente, tensando los músculos.
Zarbon sintió la sangre salir de su cara. "Creo que nuestro tiempo se agotó," murmuró.
Ya estaba en el puente para el momento que todos lo demás llegaron. Los recién llegados se desplegaron detrás de él, Radditz acercándose y tomar asiento a su derecha. "Espera," Zarbon murmuró rápidamente entrando algunos códigos. Todos volvieron sus rostros hacia la gran pantalla por encima de la consola mientras recolectaba los datos. El sudor saltando en su frente, hizo un gesto a un tenue anillo de luces apareciendo a cierta distancia de su nave. "Allí," susurró. "¿Ves a esos? Esos son lo que han disparado el sistema de alarma de la nave."
"¿Pero qué son?" Gohan preguntó, dando un paso adelante y arrodillándose en una silla para ver mejor la pantalla.
"Parecen ser las vainas de un solo hombre," Zarbon explicó, la calma en su voz desmintiendo las alarmas yendo dentro de su cabeza. "Y hay cinco de ellas."
"Ginyu," Vegeta gruñó, volviéndose bruscamente lejos de la pantalla y caminando a la ventana.
"Creo que sí," respondió Zarbon, plantando las manos en la consola, los nudillos blancos mientras agarraba el metal.
"Lo que significa que aterrizamos en Denkali Cuatro," Radditz susurró.
"Bueno, estamos dentro del espacio de Freezer," Zarbon dijo, mirando fijamente la pantalla de nuevo. "Creo que deberíamos aterrizar lo más rápido posible. Cuanto antes estemos situados, mejor estaremos preparados para luchar por nuestras vidas."
"Espera un segundo," Piccolo graznó con el ceño fruncido. "¿Qué diablos está pasando? ¿Quiénes son estos tipos?"
Radditz y Zarbon intercambiaron una mirada sombría. "La Fuerza Ginyu es el equipo de élite de combatientes de Freezer. Los cinco de ellos nunca han sido derrotados. Incluso lograron destruir a las fuerzas de élite de Cooler y Cold también."
"Son muy, muy fuertes", agregó Radditz. "Algunos de ellos tienen habilidades especiales. Bata es el guerrero más rápido que he visto jamás, y esa ranita Guldo puede utilizar ataques psíquicos bastante fuertes, congelando a sus oponentes o deteniendo el mismo tiempo."
"Luego está el mismo Ginyu," Zarbon dijo. "Hace algunas décadas recuerdo haber escuchado que tenía un talento especial, pero no puedo recordar lo que era. Aparte de eso, sin embargo, es el hombre más fuerte vivo, junto a Freezer."
"Suena serio," Piccolo gruñó.
"Lo es," Vegeta dijo bruscamente, dando la espalda a todos.
Las cejas de Zarbon se juntaron en un ceño fruncido mientras estudiaba la espalda de Vegeta. Desde donde estaba podía ver la mano enguantada de Vegeta agarrando su propio brazo superior, y los dedos le temblaban ligeramente. De mala gana apartó la vista del Príncipe y estudió a Goku y a Gohan. "Niño, yo quiero que te quedes con Piccolo en todo momento. No huyas o te escondas, porque entonces van a estar interesados en perseguirte. Estoy bastante seguro de que van a centrar su atención en los Saiyajin, por lo que tienes una mejor oportunidad de sobrevivir si te mantienes por lo bajo. Piccolo, contigo estamos igualados en número con la Fuerza Ginyu, pero no quiero que luches a menos que sea absolutamente necesario. Necesitamos a alguien en buen estado cuando nosotros estemos heridos o cansados. ¿Alguien tiene más de esas cosas de frijol?"
"¡Tengo una bolsa entera!" Gohan cantó.
"¿Qué?" Piccolo dijo, mirando al muchacho.
Gohan les sonrió a todos, un ligero rubor en sus mejillas. "Sí. Conseguí más arriba de irme de la Tierra. El padre de Bulma ha clonado una de las plantas."
Los otros se quedaron de pie alrededor y parpadearon unos instantes, luego se miraron entre sí. "Bueno, eh, genial, entonces," Zarbon respondió titubeando.
Radditz apuntó a la pantalla. "Se están acercando," dijo.
"Aterriza esta nave, Radditz," Vegeta ordenó, dando la vuelta para hacer frente a los demás. "Todos, tomen asiento."
Los guerreros se apresuraron a hacer lo que se les dijo, sujetándose firmemente en sus asientos. "Aquí vamos," Radditz dijo, ajustando la trayectoria de la nave. "Aterrizaremos en diez minutos."
"Muy bien. Procede," ordenó Vegeta, sentado con la espalda recta y orgulloso en su silla.
"Sí, señor," respondió Radditz, entrando comandos en la computadora.
Zarbon miró a su alrededor a todos. Piccolo parecía como siempre, áspero y fuerte mientras su cabeza con turbante estaba baja y sus ojos cerrados. Gohan se revolvía en su silla como cualquier otro niño, y si no se equivocaba, Goku estaba casi igual. La luz de la batalla brillaba intensamente en los ojos del hombre, y sabía que Goku no dudaba ni por un momento que iban a ganar. Sólo esperaba que su creencia los infectara al resto de ellos. Radditz afanosamente controló la ruta de la nave mientras Zarbon reflexionaba que el hermano de Goku tenía muy poca fe en su fuerza. Era un hombre estoico y buen luchador, pero no parecía darse cuenta de sus propias habilidades. No importaba, sin embargo, aún así lucharía con lo mejor de sí.
Lo que le preocupaba a Zarbon era cómo Vegeta reaccionaría. Como su guerrero más fuerte, Vegeta debería haber sido la persona en la que ponían su fe. El Saiyajin, sin embargo, parecía haber estado cayendo en pedazos durante su misión. Sabía que Vegeta temía y odiaba a Ginyu casi tanto como temía y odiaba a Freezer. Una vez más la imagen de Vegeta de niño siendo llevado por la fuerza por Ginyu cruzó por su cerebro, y frunció el ceño. La Fuerza Ginyu probablemente sabía exactamente lo que Freezer le había hecho a Vegeta, probablemente lo habían ayudado a hacerlo, y por eso Vegeta no sólo enfrentaba a enemigos fuertes, sino a enemigos que lo habían lastimado y ayudado en su humillación en el pasado. Lo que le molestaba a Zarbon era la falta de furia de Vegeta. Vegeta siempre estaba enojado, siempre estaba furioso, y sin embargo había sido curiosamente sometido y de aceptar en los últimos tiempos. Zarbon quería gritarle que luchara, que trabajara en cambiar su rostro y borrara lo que había ocurrido antes, pero sabía que Vegeta no escucharía. Se dio cuenta de que tenía su propia elección que hacer. Los Ginyu nunca habían sido sus camaradas cuando trabajaba para Freezer, y por eso no tendría problemas en hacer todo lo posible para exterminarlos de la faz del Universo. No, su decisión era sobre ese cerdo y sin valor príncipe Saiyajin, maldito sea directamente al infierno. Le dolía que estuvieran tan distanciados como lo estaban en el momento, pero tenía que elegir. Podría fingir que no le importaba Vegeta, como que no eran más que extraños que se encontraban luchando por la misma causa, o podía luchar por su emperador, su empleador, su amigo.
Sorprendentemente, no fue una decisión difícil de tomar. A pesar de la ira y el dolor que se había interpuesto entre él y Vegeta, descubrió que no podía ignorar la amistad que alguna vez habían tenido. Significaba algo para él, y muy poco había sido importante para él desde la muerte de su planeta. No, valía la pena luchar, y luchar muy duro. Tendría que dar lo mejor posible, para tener éxito en caso de que Vegeta fallara. Tenía que dar todo lo que tenía para aliviar las heridas de Vegeta, porque sólo derrotando a sus enemigos y su pasado Vegeta sería capaz de salir adelante. Quería la felicidad para Vegeta más que nada. Vegeta debería poder volver a casa a Bulma y darse cuenta que amaba a la mujer, tener hijos y gobernar como nació para gobernar. Vegeta debería tener la posibilidad que a él mismo le robaron cuando su planeta, y Bethsena con él, fue destruida.
"Comenzando la secuencia de aterrizaje," gritó Radditz, entrando controles en la computadora como un loco. "Sosténganse. No vamos a tomar tanto tiempo como deberíamos para aterrizar esto correctamente."
"Sólo hazlo," Vegeta escupió.
La nave se sacudió violentamente mientras entraba en la atmósfera a gran velocidad, Zarbon apretando sus dientes para evitar que sonaran en su cabeza. Agradeció a los cielos que Radditz fuera un excelente piloto- si alguien más los llevaba por la atmósfera a tan altas velocidades no hubiera pensado que lo sobreviviría. Su camino se suavizó y Radditz bajó la velocidad considerablemente, haciendo que sus estómagos se contrajeran suavemente. "Impecable aterrizaje," Zarbon lo felicitó. "Yo mismo no podría haberlo hecho mejor."
"Oh, cállate," Vegeta espetó. "Nadie quiere escuchar tu opinión."
"Tú, cállate. Nadie quiere escuchar tus incesantes quejas," escupió Zarbon en respuesta.
Vegeta agitó su mano y se alejó del puente, sus pasos con botas haciendo eco por el suave metal del pasillo. Zarbon sacudió su cabeza y suspiró, aventurando una rápida mirada a la pantalla. "Aterrizarán en quince minutos, señor," dijo Radditz, poniéndose de pie.
"Entendido. Todo el mundo, pónganse sus armaduras y reúnanse conmigo en el hangar," Zarbon ordenó.
Diez minutos más tarde todos estaban reunidos, Vegeta ya estaba de pie en la puerta, sus brazos cruzados sobre su pecho. Goku frunció el ceño y miró por la puerta como si pudiera ver a través de ella al gran mundo exterior. "No percibo ningún ki," dijo lentamente.
"Por supuesto que no. No hay vida animal alguna en este planeta, mucho menos gente," Zarbon respondió.
"¿Qué? ¿Por qué no?" Gohan preguntó.
"El sistema Denkali fue recientemente limpiado de vida para que pudiera ser vendido en mercado libre," explicó.
"Eso es lo que solíamos hacer para Freezer, Gohan," Radditz agregó. "Nos enviaba a planetas y nos ordenaba purgarlos para su reventa. Te sorprenderías por las muchas razas que tuvieron sus planetas arruinados y están dispuestos a pagar por nuevos lugares para vivir."
"¿Tú mataste a toda esa gente?" Goku preguntó en voz baja.
"Era eso o ser asesinado," Radditz dijo encogiéndose de hombros. "Es para lo que se te envió para hacer en la Tierra, hermanito."
"Me alegro que no lo hice," Goku murmuró. "No creo que hubiera podido vivir conmigo mismo."
"Te acostumbras," Zarbon dijo bruscamente.
"Es verdad," respondió Radditz. "Al menos Freezer nos dejaba a los Saiyajin hacer un planeta a la vez, y por nosotros mismos. De esa manera, si desobedecíamos órdenes, sólo nosotros seríamos asesinados. Si Zarbon se negaba, en cambio, no lo hubieran matado, hubieran matado a todas las personas que trabajaban para él. Así es como Freezer trata a sus funcionarios."
"Creo que bastante de nosotros no quiere limpiar planetas," Zarbon dijo lentamente. "Pero es difícil juzgar qué viene primero, tu vida, la vida de tus soldados, o las vidas de las personas que estás matando. Supongo que no importa lo que elijas, pierdes. Freezer va a matar a alguien de todos modos. Al menos si estás matando gente, te puedes asegurar que mueran rápidamente."
"Pero tú nunca quisiste," Goku dijo suavemente, sus ojos parpadeando con emociones no identificables y una maliciosa sonrisa cruzó su rostro.
Zarbon angostó sus ojos, preguntándose sobre la agudeza mental de Goku una vez más. "Es para lo que somos entrenados," respondió titubeando.
"¡Bah!" Vegeta interrumpió. "¡Estamos perdiendo el tiempo!"
"Pido disculpas, señor," Radditz se apresuró a decir, sin dar a Zarbon un cambio para soltar la amarga respuesta en su lengua. El Saiyajin más grande se acercó y apretó un botón, la puerta se abrió lentamente.
"Mantengan sus ojos en ellos en todo momento," Vegeta ordenó. "La Fuerza Ginyu es tramposa, y no permitan que sus bromas los distraiga."
"¿Qué?" Goku preguntó, una mirada sin comprender en su rostro mientras bajaba de la nave y flotaba lentamente hasta el suelo.
"Maldición, Goku," Radditz gruñó, sacudiendo su cabeza.
"Quiere decir que la Fuerza Ginyu habla mucho, y que no deberías dejar que eso te distraiga," Gohan explicó.
"Oh, está bien," Goku dijo asintiendo. "No lo haré."
"No entenderías lo que están diciendo, de todos modos," murmuró Piccolo.
Zarbon presionó el botón de nuevo, deslizándose fuera para unirse a los demás antes que la nave se cerrara por completo. "¿Están todos listos?"
"¿Se puede estar listo realmente para algo como esto?" Radditz preguntó, la voz libre de sarcasmo. "Estamos luchando por nuestras vidas, después de todo."
"No sólo eso, sino las vidas del Imperio," Zarbon añadió, mirando mientras Goku se acercaba subrepticiamente hacia Vegeta.
"Quedan dos minutos," dijo Radditz, protegiéndose sus ojos mientras miraba hacia el cielo.
"¿Por qué estás luchando?" Zarbon escuchó a Goku preguntar a Vegeta suavemente.
"Venganza," Vegeta respondió, tan suavemente que fue más el movimiento de sus labios que otra cosa.
"Espero que tu deseo no te derrote a ti antes que Freezer lo haga," dijo Goku, y se alejó.
Zarbon alzó una ceja por el intercambio, reflexionando sobre ello. Con un suspiro se dio cuenta que no tuvo tiempo para pensar en ello. La Fuerza Ginyu estaría sobre ellos en cualquier momento. Advirtió que Denkali Cuatro era en realidad un planeta muy agradable. Pasto azul ondeaba en la brisa, y el cielo tenía un tinte de púrpura. Brillantes flores amarillas rodeaban las bases de algunos de los árboles, pero el planeta era demasiado silencioso. No habían animales en lo absoluto, y pronto el ecosistema colapsaría. A menos, por supuesto, que fuera poblado en un futuro cercano. De alguna manera no pensaba que realmente hubiera una posibilidad después de su batalla. Al menos no tenían que preocuparse por destruir a la población nativa o involucrar inocentes. Eso ya se había hecho.
"La mejor de las suertes," escuchó a alguien decir, y se dio vuelta para encontrar la negra mirada de Radditz.
"Y para ti," Zarbon respondió con un asentimiento amable. "Si sólo crees en la fuerza que posees lo lograrás bien. Eres mucho mejor guerrero de lo que piensas."
"Agradezco el sentimiento, Zarbon, pero-"
"Pero nada," Zarbon interrumpió. "A veces en la batalla necesitas dejar de pensar y dejar que tus instintos te guíen."
Radditz sonrió tensamente y le dio a Zarbon un saludo Saiyajin. "Nos encontramos al final," entonó.
Era un lema Saiyajin, Zarbon se dio cuenta, uno que había escuchado decir a los miembros del escuadrón uno a otro antes de la batalla. "Nos encontramos al final," Zarbon repitió, inclinando su cabeza en la forma de su pueblo.
El aire sobre ellos se movió, y pudieron escuchar un ruido viniendo muy por arriba en los cielos. Sonaba como si el cielo mismo estuviera siendo despedazado, luego el ruido se disipó. Varios objetos brillantes aparecieron en el cielo a alguna distancia, cayendo en la superficie del planeta en rápida sucesión. La tierra tembló mientras los objetos golpearon el suelo, y enormes nubes de polvo se alzaron en la línea del horizonte. El polvo y los escombros llenaron el aire y el viento empujó todo el desorden hacia ellos. Tosieron y se cubrieron los ojos, levantando los antebrazos para proteger sus rostros mientras miraban a través del polvo. Después de unos momentos el viento movió hacia adelante la nube de polvo, el cielo se aclaró y el sol brilló una vez más. El día era hermoso, demasiado hermoso como para morir.
"Allí están," dijo Radditz, cerrando sus ojos y sintiendo sus kis. "Los cinco."
"Al menos Freezer cree que somos suficiente amenaza como para realmente mandar a los cinco," Zarbon agregó con ironía.
"Cierto, cierto," Vegeta gruñó, una sonrisa incómoda torciéndose en sus labios.
"Vienen," Piccolo susurró.
"Son fuertes," Goku añadió con un silbido.
Pronto cinco manchas aparecieron en el cielo, el ki ardiendo mientras se acercaban.
Zarbon tomó un profundo respiro y cerró sus ojos, disfrutando por un momento la sensación del sol en su rostro. Exhalando, fijó su mirada en los guerreros que se aproximaban. "Aquí va," dijo.
