Épico

(Epic)

Un fic de The Prime Minister

Traducción por Apolonia


Zarbon estudió al niño por no más de un momento, repentinamente abriéndose paso entre los guerreros y en la nave. Echó un vistazo a Vegeta mientras se movía, frunciendo el ceño a la vidriosa y estupefacta mirada en los ojos del Saiyajin. Con un bufido irrumpió en la nave, echando a correr una vez que llegó a las a las suaves y metálicas paredes de la nave. Cuando llegó al puente rápidamente se dirigió hacia Piccolo, que estaba yaciendo en un charco de su propia sangre púrpura, y revisó su pulso. Su ki fluctuaba rápidamente, pero su pulso, aunque débil, se mantenía estable. Zarbon asintió y se apresuró a la consola de vídeo, rápidamente ingresando los comandos. "Arlia, Arlia, ¿me leen?" dijo, el sudor saliendo de su frente. Sabía que no había nada que pudiera hacer desde tan lejos, pero no podía sólo soportar no saber. ¿Bulma estaba bien? ¿El Imperio seguía existiendo? ¿Había incluso un Arlia para que pudieran volver?

Contuvo su aliento y miró a la pantalla, su estómago retorciéndose cuando sólo la estática le respondió. Por el aspecto de la lectura parecía que el profundo espacio de comunicación de Arlia ya no estaba en línea. ¿Le había pasado algo a los satélites? "Maldición," suspiró, cerrando sus ojos y plantando sus manos sobre la superficie de la consola mientras bajaba la cabeza.

Vegeta irrumpió en la habitación, casi pisando a Piccolo en su prisa por acercarse a la consola. "¿Y bien? ¿Qué está pasando?" espetó, pero detrás de su oscura y furiosa mirada Zarbon estaba bastante seguro que pudo ver miedo.

Zarbon resistió el impulso de dar al diminutivo Príncipe un buen empujón. "Las comunicaciones están desconectadas. Es casi como que los satélites fueron destruidos," Zarbon gruñó mientras Goku, Radditz, y el inconsciente Bata se unía a ellos.

"¿Y Arlía?" Radditz preguntó, el rostro pálido y el cuerpo tenso.

Zarbon suspiró de nuevo y se volvió a hacia la consola, rápidamente ingresando más comandos. "Allí," dijo, señalando un punto en la pantalla. "El planeta todavía existe, por lo menos. Me temo que no hay manera que sepamos o no si todavía tiene vida."

"No es como que Arlia sea un planeta revendible," Radditz gruñó. "Lo destruirán con seguridad."

De repente Goku alzó su palma, su rostro oscuro con el ceño fruncido. "Hey, muchachos, ¡no ha terminado todavía! ¿No tienen fe alguna en Bulma? Quiero decir, ella está allí, y es una genio. ¿No creen que será capaz de manejarlo?"

Zarbon frunció sus labios y estudió el rostro del hombre más joven durante unos instantes. "No dudo de sus capacidades, Goku. Lo que me preocupa es la cantidad de tropas que Freezer podría haber enviado."

"¿Qué podemos hacer?" Gohan intervino, su voz entrecortada por los sollozos. "¡Esto es mi culpa! ¡Si estuviera allí, alguien sería capaz de proteger a Bulma!"

"Ni siquiera pudiste proteger a tu propio mentor," escupió Vegeta.

"Oh, cállate," Zarbon gruñó al hombre más pequeño. Vegeta gruñó en respuesta y pareció como si quisiera luchar, pero una vez más la voz de Goku rompió la tensión.

"Bueno, si Bulma está tan superada en número, ¿no deberíamos hacer algo rápidamente? Sé que estamos lejos, pero todavía se siente como que deberíamos poder ayudar de alguna manera."

Zarbon asintió con decisión. "Sí, deberíamos. Si podemos terminar esto podemos salvar a todos."

"Y cuanto antes mejor. Las tropas atacando el Imperio se disiparán si Freezer es asesinado," Radditz agregó.

"No me importa el bien de la gente," Vegeta gruñó. "Lo único que requiero es mi venganza."

"Estamos perdiendo el tiempo," Zarbon siseó. "Radditz, lleva a Bata a una de las habitaciones y trata de despertarlo. Asegúrate de que no esté en condiciones de lastimar a nadie. Estaré allí en breve."

"De inmediato," Radditz respondió, tomando al pesado y azul cuerpo de su hermano y saliendo de la habitación.

"Goku, revisa a Piccolo. Gohan, ayuda a tu padre."

Vegeta frunció el ceño, aparentemente por el hecho de que era Zarbon, y no él, que estaba a cargo. "Esto no tiene sentido," murmuró, mirando la pantalla en blanco.

Zarbon miró al Saiyajin por unos momentos, angostando sus ojos a las furiosas venas que estaban comenzando a sobresalir de la frente de Vegeta. Finalmente el silencio fue demasiado para él y espetó, girándose hacia Vegeta con un gruñido. "¿No te preocupa Bulma en lo absoluto?" gritó. "¿Qué diablos te pasa?"

"No puedo hacer nada por ella. Si no sobrevive esto es por su debilidad, no la mía," Vegeta dijo con frialdad.

"¿Eres completamente insensible? Es tu mujer, tu compañera de vida, ¿y no te preocupas de ninguna manera si está muerta?"

Vegeta cerró sus ojos y bajó su barbilla. "Tal vez sea mejor así..."

Zarbon pensó por seguro que estaba teniendo un aneurisma, estaba tan increíblemente frustrado. "Estás realmente, verdaderamente estancado en esto, ¿no? ¡No sólo no te importa si tu esposa vive o no, sino que estás pensando en suicidarte! ¡Piensas que si Bulma es débil entonces debería morir, y sin embargo tú no tienes la fuerza para seguir viviendo! No vas a intentar sobrevivir esto, ¿verdad?"

"No hay otra manera."

"Tiene que haber," Zarbon espetó. "No voy a dejar que la mujer se quede atrás. No tienes idea lo que es ser dejado atrás, saber que tienes que vivir el resto de tus días sin siquiera ver el rostro que ilumina tu vida nunca más."

"Sobreestimas mi relación con la mujer," Vegeta murmuró.

"¿Lo hago, Vegeta? Tal vez sí. Sin embargo, creo que es la mejor cosa que alguna vez te ocurrirá, y sólo lo estás tirando todo por la borda. Confía en mí, no sabrás lo que tuviste hasta que se haya ido."

Cuando Vegeta finalmente movió sus ojos parecía muy, muy cansado. "Vale la pena. Esto vale la pena. Bulma es fuerte; sé que vivirá, y sé que vivirá sin mí. El dolor de la unión rota será duro, al principio, pero ya que ella es sólo humana será capaz de lidiar con eso."

"¿Eso es todo, entonces? ¿Sólo la vas a dejar atrás?"

"Tengo que hacerlo."

Zarbon miró a Vegeta por un largo rato, sus adentros sintiéndose como si toda la humedad fuera succionada de ellos. "¿Qué te hizo? ¿Qué te hizo que fue tan horrible que estás dispuesto a renunciar a todo lo demás para obtener tu venganza?"

Vegeta lo miró fijamente a los ojos, sorprendiéndolo. "Me quitó de mí mismo," respondió, su tono llano y sus mejillas pálidas. "Robó control de mi cuerpo, mi mente y mi vida. ¿Sabes el horror que es ser incapaz de controlar tu propio cuerpo, de ser humillado frente a todos y no poder hacer nada al respecto sino dejar que las lágrimas se deslicen por tus mejillas?"

Zarbon se quedó en silencio por varios momentos, la imagen de lo que le ocurrió lentamente volviéndose más evidente. "Nunca te culpé por odiarlo, Vegeta. Es un monstruo y merece tu odio. Lo que no creo que esté bien es castigar a Bulma con tu muerte. Independientemente de cómo te sientas acerca de ella, ella te ama. Perderte la lastimará, ¿y realmente quieres pensar en esos grandes y azules ojos albergar tanto dolor?"

"Yo no estaría aquí para verlo. Además, ¿qué sabes?"

Zarbon sacudió su cabeza, sorprendido por la falta de calor en las palabras de Vegeta. "Mi esposa murió, fue asesinada. Fue hace más de cuarenta años, y no he amado desde entonces. Si fuera capaz de regresar y salvarla, lo haría. La amo tanto que daría mi vida por ella, incluso ahora."

Vegeta niveló una solemne mirada a Zarbon. "No lo sabía."

"Nunca escuchaste."

El Saiyajin giró su cabeza a un lado, sus labios fruncidos. "Pero, dicho esto, deberías entender."

"¿Entender qué?"

"Morir para proteger a alguien," dijo, y desapareció de la habitación.

"Sí la amas," Zarbon susurró para sí mismo, la humedad aumentando en sus ojos. Tomó un momento para controlarse, luego se alejó trotando. Era hora de que ver lo que podían sacar de Bata.

Sólo le tomó un momento ver que Radditz había entendido la orden de Zarbon, porque Bata apenas era capaz de sentarse, incluso atado como lo estaba en la silla. Oscuros moretones moteaban su piel azul, y un ojo estaba completamente Radditz saludó a Zarbon mientras entraba en la habitación. "Veo que te deshiciste de Goku," Zarbon dijo.

Radditz miró a Bata justo mientras un gran chorro de saliva ensangrentada serpenteaba por la boca del cautivo. "No pensé que tuviera que verlo. Además, Gohan lo necesita ahora."

"Prudente," Zarbon murmuró, caminando cerca de su cautivo. Después de unos giros se detuvo frente a Bata y cruzó sus brazos sobre su pecho.

"¿Bata?" dijo en voz alta, su rostro duro y frío. "¿Puedes oírme?"

"Púdrete en el infierno," Bata jadeó.

Zarbon le asintió a Radditz, quien golpeó a Bata. El miembro Ginyu gritó y se retorció a un lado, respirando con dificultad. "¿Comprendes ahora la situación?" dijo con frialdad. "Yo formulo preguntas y tú las respondes. Recuerda, los Saiyajin son conocidos por su brutalidad."

"El dolor no es nada para un Ginyu," siseó Bata.

Zarbon asintió de nuevo, el gran Saiyajin golpeó a Bata duro en la ya sangrante herida. "Creo que también encontrarás que no crecí tanto en los rangos de Freezer a causa de mi misericordia," dijo suavemente. "Podría no tener un poder tan alto como el de alguno de ustedes en la Fuerza Ginyu, pero soy mucho más inteligente. Harías bien en responder las preguntas."

"Van a matarme de todos modos."

Zarbon se llevó un dedo a su mejilla, inclinando su cabeza como si estuviera pensando. "Sí," dijo después de un momento. "Está esa clara posibilidad. Sin embargo, también hay una chance de que te dejemos ir. Después de todo, sólo un guerrero no es una amenaza para nosotros."

"¿Información por mi vida?"

"Más o menos." Se giró a Radditz y dio una señal, el Saiyajin poniendo varios mapas de estrellas en la pequeña pantalla en la habitación. "Honestamente, Bata, ¿qué le debes a Freezer? ¿Tu rango? ¿Tu paga? ¿Qué hizo alguna vez por ti?"

"Tenemos honor," escupió el hombre azul.

Zarbon se encogió de hombros. "No estoy en desacuerdo. Sin embargo, tu lealtad era al Capitán, o no, y él está muerto."

"Hubiera matado a Jeice," Radditz agregó. "Iba a cambiar a Jeice a su propio cuerpo moribundo."

Zarbon asintió. "¿Es ese el tipo de comportamiento digno de honor?"

Bata se quedó en silencio por varios minutos, su frente azul y llena de baches se arrugó. "¿Qué quieren saber?" murmuró.

"Me complace ver que tienes algo de lógica," Zarbon respondió. "Queremos saber dónde está Freezer."

"No sé."

"Radditz..."

Bata gritó cuando fue golpeado de nuevo. "¡No, en serio!" protestó. "¡Freezer podría estar en cualquier lugar!"

"Entonces dinos dónde podría estar."

"Pero yo-"

Radditz golpeó a Bata de nuevo, esta vez de lleno en su hombro roto. "¿Estás seguro?" el gran Saiyajin gruñó.

"Danos una idea," Zarbon dijo suavemente, examinando sus uñas. Maldición, estaban astilladas. Odiaba lo que la batalla siempre hacía con sus uñas, y no sabía si tendría tiempo para repararlas antes de encontrarse a Freezer.

Y pronto, Radditz se sumó, su voz tan baja que casi sonaba como un ronroneo.

"No estaría con la flota principal," Bata dijo rápidamente. "Probablemente ha acampado en algún lugar de un planeta, observando la acción. Ni siquiera se molesta en la mayoría de los comandos de batalla."

"Lo sé," Zarbon dijo. "Esa era una de mis funciones."

"¡Entonces tú sabes tanto como yo!" Bata protestó.

"¿Debería?" Radditz preguntó, y Zarbon asintió.

"¡De verdad!" Bata gimió, girando su cabeza.

"Fui la mano derecha durante décadas. Necesito algo de ti que yo no sabría. Eso quiere decir que no me importa una mierda sobre los hábitos de Freezer, naves, etcétera. Ya sé todo eso. Lo que quiero de ti es su posición actual. ¿Dónde podemos encontrar a Freezer?"

"Hay demasiados lugares..."

"¿Te gustaría que Radditz te mostrara su puño otra vez?" Zarbon respondió con calma. "Estoy seguro que está más que feliz de hacerlo."

"Yo diría que el sistema Urien o Huyar. Fueron limpiados recientemente para la venta."

"¿Cuánto hace?"

"Hace cuatro meses."

"No es suficiente," Zarbon murmuró, dando la señal a Radditz. Una vez que Bata dejó de gritar, lo intentó de nuevo. "Tuviste que haber recibido tus órdenes para nuestro encuentro del mismo Freezer. Dime, cual era su posición cuando te envió."

Un gemido escapó de Bata. "Estaba cerca de Breehis," jadeó.

Zarbon se giró a Radditz e hizo un gesto a las trayectorias. "Encuéntralo," ordenó. Unos segundos más tarde Radditz ingresó uno de los muchos puntos en la tabla.

"Aquí," dijo. "Junto al sistema Sanlov."

"Ese es un sistema inusual," Zarbon dijo, tocando el costado de su mentón con el pulgar. "Sólo un planeta del sistema es habitable, y el ecosistema fue destruido cuando lo limpiamos. Tuvimos que dejarlo en barbecho para que pudiera acomodarse y eventualmente ser adaptable para ser comercializado."

"Raro," Radditz concordó. "Y está allí ahora, ¿crees?"

Zarbon miró sobre su hombro al alienígena caído. "¿Y bien?"

"Creo que hay una buena posibilidad, ya que no fuimos despachados directamente hace mucho tiempo. Está en su nave insignia, sin siquiera un guardia de honor. A dondequiera que se dirigía, no era muy concurrido o peligroso."

"Como si algún lugar fuera peligroso para Freezer," Radditz gruñó.

"¿Nos has dicho la verdad absoluta?" Zarbon dijo, frunciendo el ceño al cautivo.

"En tanto sé," respondió Bata.

Zarbon miró al prisionero, estudiándolo por algún tiempo. "Te creo," dijo. "Breehis no está lejos de aquí."

"¿Sólo lo dejamos ir?" Radditz preguntó, viéndose un poco incómodo por primera vez.

"No," otra voz interrumpió, y Zarbon apretó su mandíbula mientras Vegeta irrumpía en la habitación.

"Si no es el títere," Bata dijo con una risita.

"¡Basta!" Vegeta gruñó, dando a Bata un revés.

"Mi señor," Radditz dijo, viéndose aún más incómodo que antes. "Ya obtuvimos la información de él."

"Vamos a liberarlo, Vegeta," Zarbon dijo con severidad.

"Un gruñido salvaje envolvió el rostro de Vegeta y tomó a Bata por la armadura, levantándolo de la silla levemente. "Bastardos," siseó Vegeta, sus ojos en llamas. "Me acosaron año tras año, regodeándose mientras yo era humillado, esclavizado, ¿y ahora quieres misericordia?"

"¡Vegeta!" Zarbon espetó. "¡Bájalo!"

"¿Por qué debería concederte la libertad cuando tú quitaste la mía?"

"Estás loco," Bata jadeó.

"¡Porque ustedes bastardos me hicieron así!" Vegeta gorgoteó, la voz tan ronca con emoción que sus palabras eran casi imposibles de descifrar. "¡Viste todo y sólo reíste!"

"Eso fue hace años atrás," Bata respondió tensamente, sudor rodando por su piel azul llena de baches.

"¡Fue ayer para mí!" Vegeta aulló. "¡Aún me despierto gritando! Y eso no fue suficiente para ti, ¿verdad? No bastaba con que mi pueblo fuera destruido. No, me tenían que romper. Luego, después de que fui liberado, me siguieron evitando, despreciando, ¡al más fuerte de todos los Saiyajin! Me trataron, a la realeza, ¡como si fuera basura!"

"¡Cálmate!" Zarbon gritó, su cuerpo tenso. No le gustaba cómo estaba yendo esto, pero si trataba de luchar Vegeta se perdería.

"V-Vegeta," Bata siseó, el miedo escrito en su rostro.

"¡Me rastrearon! Me rastrearon hasta los confines de la galaxia. Trataron de destruir mi Imperio, mi derecho de nacimiento. Pero no, ni siquiera eso te llena. ¡Tuvieron que perseguir a mi esposa y amenazarla! ¡Hubieran destruido mi familia!"

"¡Detén esto ahora" Zarbon gritó, trayendo a Goku a la habitación.

"¿Qué está pasando? Oí gritos," Goku explicó, bloqueado por el brazo de su hermano.

"Lo hubiéramos disfrutado, también, asqueroso pequeño mono," escupió Bata. "Ustedes los sucios Saiyajin siempre estuvieron en el camino. Claro, eras fuerte, pero nunca lo fuerte suficiente para hacer una diferencia y sólo lo estúpido suficiente para hacer las cosas difíciles. Oh sí, hubiéramos destruido tu Imperio, pero no a tu esposa, si los rumores son creíbles. Se dice que es toda una belleza, y si eso es cierto, estoy seguro que hubiéramos encontrado otros usos para ella, si no por nosotros mismos, para nuestros hombres."

Vegeta gritó en inarticulada rabia y cerró sus manos enguantadas sobre el cuello de Bata. "¡No!" Zarbon y Goku gritaron al mismo tiempo, Goku haciéndose paso del agarre de su hermano. Vegeta aulló de nuevo y torció con toda su fuerza, el estómago de Zarbon cayendo en sus rodillas mientras escuchaba el repugnante crujido de los huesos siendo pulverizados. Bata ni siquiera tuvo tiempo para gorgotear, su cabeza cayendo a un lado como un saco de arena.

"¡Noooo!" Goku rugió, corriendo hacia Bata y sintiendo su pulso, suavemente tocando el rostro de piel azul. Giró un furioso rostro hacia Vegeta, su oscura mirada ardiendo con ira y dolor mientras lágrimas se formaban en las esquinas de sus ojos. "¿Cómo pudiste? ¿Cómo pudiste matar a una persona indefensa?"

"Se lo merecía," murmuró Vegeta, escupiendo en el suelo.

"Aún así," Zarbon dijo con el ceño fruncido. "Fue fuera de lugar."

"¡Maldita sea, yo doy las órdenes!" Vegeta gritó. "¡Yo soy el Príncipe! ¡Yo soy el emperador! ¡Harán lo que digo!"

"Esos podrán ser tus títulos, pero no somos tus esclavos," Zarbon gruñó.

Radditz se interpuso entre ellos, su enorme cuerpo bloqueando completamente a Vegeta de la vista de Zarbon. "No estoy de acuerdo con lo que pasó, pero es demasiado tarde ahora. Bata está muerto. No es como si un inocente hubiera sido asesinado. Lo que tenemos que hacer ahora es encontrar a Freezer y derrotarlo."

Zarbon lanzó a Radditz una fría y dura mirada, pero luego cedió. "Tienes razón. Tenemos cosas más importantes que llevar a cabo ahora," murmuró.

"Lo siento, no hay nada que podamos hacer ahora por él," Radditz dijo, poniendo una gran mano sobre el hombro de su hermano.

"Lo sé, lo sé," dijo Goku, limpiándose sus enojadas lágrimas con un antebrazo. "Simplemente no era justo."

"Pocas cosas en esta vida son justas," Zarbon murmuró. "Radditz, arrójalo por la esclusa de aire."

"Sí, señor," Radditz dijo, y Zarbon les cerró la puerta a todos y salió de la habitación.


Zarbon no pudo decir si habían sido horas, días, semanas, meses, o años cuando finalmente se acercaron al sistema Breehis. Todos se reunieron en el puente, Piccolo habiendo tenido una buena recuperación, aunque los ojos de Gohan estaban ensombrecidos y atormentados. "Todo terminará pronto," le dijo al niño mientras pasaba, acariciando suavemente la cabeza del muchacho.

"Sí, señor," murmuró Gohan.

Zarbon miró mientras Piccolo ponía una mano sobre el hombro de Gohan, la acción de inmediato imitada por Goku al otro lado del muchacho. La empatía fluyó a través de Zarbon. Recordó lo difícil que había sido su primer asesinato. De hecho, los asesinatos subsecuentes fueron igual de difíciles, hasta que la vida se volvió tan sin valor que fue difícil recordar si la suya propia valía algo en lo absoluto. Se preguntó qué sería tener un hijo, que se hubiera sentido ver su sangre mezclada para siempre con la de Bethsena en los rostros de sus hijos. Bueno, eso fue hace mucho y no había nada que hacer al respecto. No pudo evitar sino pensar, sin embargo, que la razón que su pasado parecía alcanzarlo era porque su tortura estaba creciendo cada vez más.

Deseó haber podido tranquilizar a Gohan que la vida de su enemigo hubiera terminado pronto, pero temía que fuera lo contrario. Había esperanza, preciada y pequeña, de que sobrevivieran la lucha con Freezer, aunque él ciertamente moriría en el intento. Sobrevivir la batalla sería incluso mejor. Aún así, no huiría, ni siquiera para salvar su propia vida. Mientras Zarbon más lo pensaba, peor se daba cuenta que era Freezer, y le sorprendió de poder haber hecho la vista gorda a ello por la mayor parte de su existencia. No, era peor que un ciego; era un cómplice. Zarbon había sido fundamental en los planes de Freezer, siempre diciendo al tirano en donde golpear a las personas donde más dolía. Tenía la sangre de inocentes en sus manos, e incluso la sangre de gente que pensaba que ser asesinadas lo manchaba. Repartir muerte nunca debió ser su área de experiencia, y sin embargo lo había sido. Si moría en la batalla entonces no había esperanza para él. Nunca vería a su Bethsena en el Infierno, y esperaba que ella no pudiera ver en lo que él se había convertido.

"Nos estamos acercando," Radditz dijo desde donde estaba sentado a la cabeza. "No pasará mucho antes de que nuestros sensores puedan detectar algo del tamaño de la nave insignia de Freezer."

"Entendido," Vegeta dijo desde la silla del capitán, mirando hacia un costado.

Zarbon sintió sus ojos sobre él y alzó la vista para encontrar la mirada de Goku. La expresión generalmente abierta había desaparecido, reemplazada por una dureza que Zarbon nunca hubiera sospechado en el joven hombre. La oscura mirada era resignada y valerosa, pero también un poco triste. "No te rindas," Goku dijo en voz baja.

"¿Qué?"

"Incluso si se pone difícil, aún así todos valemos algo. No podemos tirar nuestras vidas por la borda," Goku elaboró.

Zarbon angostó sus ojos, buscando algún rastro del idiota que conocía. No encontró nada sino acero. "Haré mi mejor esfuerzo," murmuró en respuesta. "No puedo hacer más."

"Eso será lo necesario," Goku respondió asintiendo, de repente estallando en una sonrisa radiante.

Zarbon suspiró y buscó en el rostro del Saiyajin de nuevo, rindiéndose sólo cuando se dio cuenta que la tarjeta del idiota había sido reemplazada una vez más. Se tomó un momento para preguntarse una vez más sobre el Saiyajin de la Tierra, luego aceptó que nunca sabría realmente. Goku era digno de confianza, Radditz lo adoraba, y eso era suficiente.

"Señal confirmada," Radditz les dijo desde el timón. "Freezer está aquí, pero no hay otras naves."

"Bata tenía razón," Zarbon susurró negando una vez su cabeza.

"Al menos fue bueno para algo", siseó Vegeta.

"No deberías haberlo matado," Goku dijo enojado. "No estuvo bien."

Vegeta se volteó lentamente en su silla y miró a Goku fijamente con una fría mirada, la expresión en su rostro extraña de alguna manera, como si tuviera una carga. "¿Sinceramente crees que con todas las manchas de sangre en mis manos tengo razón alguna para estar preocupado por lo correcto o lo incorrecto?" dijo lentamente, luego se giró de nuevo.

"Estamos jodidos," Piccolo gruñó.

"Estoy de acuerdo," Zarbon susurró en respuesta, sabiendo que sólo la aguda audición del Namek sería capaz de escuchar su voz baja. "Aterriza lejos de la nave. Es casi seguro que sabe que estamos aquí, pero no tenemos que aterrizar justo en su nave," dijo en voz más alta.

"Sí, señor," Radditz dijo, los tonos de su voz un poco inestables. Zarbon suspiró para sus adentros. Todos estaban asustados, incluso él mismo. Bueno, Goku y Piccolo no tenían miedo, pero eso fue porque no sabían contra qué se enfrentaban.

"Hey, vamos a ganar esto," Goku le dijo a su hermano, luego se inclinó contra la pared y cerró sus ojos, como si estuviera meditando.

"No tenemos una posibilidad", Zarbon agregó. "Piensa en lo que sucederá si no ganamos. Incluso si dejamos de lado nuestras vendettas personales, Freezer ha hecho más que suficiente daño para que nosotros tengamos que hacer frente a la justicia. Algunos de nosotros hemos hecho cosas malas, y tal vez por matar una vez más podamos arreglar las cosas."

"Basura," Vegeta gruñó. "Tenemos que ganar para castigar a ese hijo de puta."

"Lo mismo," Piccolo soltó un bufido.

Zarbon asintió y respiró hondo. "Está bien, Radditz, aterriza esta cosa."

"Comprendido," Radditz respondió, y luego comenzaron su descenso.


Vegeta estaba de pie junto a la escotilla, mirando su reflejo distorsionado en el brillante metal mientras esperaba que se abriera. Pronto, muy pronto tendría su venganza. Podría terminar muerto, pero valdría la pena.

"No hagas ningún movimiento hasta que sepamos exactamente qué está pasando", Zarbon advirtió a los que estaban detrás de él, y la escotilla se empezó a abrir.

Vegeta fue el primero en salir, descartando su sorpresa ante la virgen belleza del planeta. Nunca hubiera imaginado que sería tan hermoso. Largos pastos se agitaban en la brisa, los árboles en todas partes. Grandes acantilados se alzaban en la distancia y el olor a agua fresca saludaba su nariz. Alzando la vista, bebió la vista del cielo del día, el color tan vivo y refrescante después de la interminable oscuridad del espacio. De hecho, el color del cielo era un vibrante color azul, el tono casi desgarradoramente sereno, ni una nube a la vista. El color era exactamente el mismo azul de sus ojos, se dio cuenta, y algo dentro de él se sintió presionado. Giró su atención de nuevo al suelo y tomó un profundo respiro, memorizando el paisaje del lugar en que iba a morir.

"Manténganse juntos," Zarbon dijo, su tono era el que usaba para dar órdenes a los soldados. Bueno, él no se dejaría dar órdenes. La última persona que había dado órdenes al Príncipe Saiyajin estaba a punto de conocer a su creador. Estallando en un feroz gruñido, se lanzó al aire, entrenando a sus sentidos en el ki impresionante de Freezer. Tenía varias docenas de soldados con él, pero eso no sería suficiente. No, Vegeta estaba muy empeñado en matar a Freezer, y los soldados sólo le servirían como calentamiento.

"¡Espera!" escuchó a alguien gritar, incapaz de decir quién era. Vegeta simplemente apretó su mandíbula y aceleró su vuelo determinado que nadie se interpondría ahora que estaba tan cerca. Le tomó sólo minutos llegar a su destino, e incluso desde la altura en la que volaba podía escuchar los sonidos de los scouters volviéndose locos mientras registraban su nivel de poder.

"¡Digan adiós!" Vegeta gritó, sumergiéndose en el grueso de los soldados. Sintió una emoción sádica mientras liberaba disparo de ki tras disparo de ki, riendo locamente mientras los cuerpos o se vaporizaban por completo o explotaban en duchas de sangre a su alrededor. Los gritos salieron de la masa de las tropas, y pronto ráfagas fueron apuntadas hacia él. Creando un escudo de ki de inmediato, rió mientras los débiles intentaban aterrizar un golpe. Se estaba cansando rápido del juego, sin embargo, y quería que el amo apareciera. "¡Muéstrate, Freezer!" rugió, comenzando a dirigir su energía hacia la nave, cuando de repente alguien más se unió a la refriega.

"Estos sujetos no son muy buenos en lo absoluto," Kakarotto dijo a su lado, rompiendo cráneos con indiferencia. "¿Estás seguro de que pertenecen a este sujeto Freezer?"

"Tonto," escupió Vegeta. "Freezer no necesita guardias. Estos soldados sólo son utilizados como señuelos."

Kakarotto frunció el ceño. "Freezer suena como un verdadero ganador," refunfuñó.

"No tienes ni idea. Nadie más es capaz de las abominaciones que Freezer ha hecho," Vegeta respondió, cortando casualmente la cabeza del cuello de un soldado.

"¡Ahí lo tienes!" Kakarotto dijo con una sonrisa, tomando tiempo de la lucha para dar un saludo rápido.

"¿No te dije que no huyeras?" dijo la irritada voz de Zarbon, y Vegeta pudo sentir que todos los demás habían llegado también. En momentos la batalla terminó, Radditz acabando con los soldados y metódicamente matando a cualquiera que sólo estuviera inconsciente.

"Eso no es muy agradable, Radditz," Kakarotto dijo.

"Está haciendo su trabajo," Vegeta interrumpió. "No queremos que uno de los peones nos distraiga en medio de la batalla."

"Y con razón," una suave y fría voz dijo, y el estómago de Vegeta se volvió de piedra en su abdomen. Había pasado un largo tiempo desde que había oído esa voz. "Después de todo, vas a necesitar toda tu energía para mí."

"Freezer," Zarbon siseó antes que Vegeta tuviera la oportunidad. Lanzó una mirada al alto hombre de cabello verde, incapaz de leer la tensión en su cuerpo que escuchó en su voz. La posición de Zarbon permaneció intacta, pero sus ojos lo traicionaron. Zarbon no parecía asustado, pero tenía que estarlo. Él, de todas las personas, sabía lo fuerte que era Freezer.

"¿Ese es Freezer?" Kakarotto exclamó, señalando un dedo al diminuto alienígena en la rampa de la nave frente a ellos.

"En carne y hueso," dijo el alienígena con una leve reverencia, su cola azotando detrás de él y sus negros cuernos brillando en la luz del sol.

"¡Pero me recuerda a una niña!"

Vegeta escuchó a Piccolo gruñir y se giró para ver a Radditz frotándose la sien. "Goku, cállate," Radditz se quejó.

Freezer bajó por la rampa, sus dedos de los pies descansando en la hierba. "Parece que toda la banda está aquí," dijo suavemente, sus gruesos labios estirándose en una sonrisa burlona. "Has reunido a un pequeño gran grupo para deshacerte de mí, ¿no, pequeño Veggie?"

Vegeta sintió ira rasgar a través de él y avanzó, su cola apretándose alrededor de su cintura. "Espera," Kakarotto susurró, el sonido deteniendo a Vegeta en seco.

"Veamos," Freezer dijo, poniendo una diminuta mano en su puntuda barbilla y acariciando su piel. "Tenemos al Faroliano, dos Saiyajin, un niño que se ve algo así como un Saiyajin, ¿y eso es un Namekiano?" Dios mío, has estado muy ocupado."

"Hay tres Saiyajin," dijo Kakarotto, dando un paso adelante. "Soy un Saiyajin de la Tierra, y estoy aquí para ayudar a terminar tu maldad."

"El mal es relativo, muchacho," Freezer respondió con una sonrisa. "Aunque debo admitir que estoy decepcionado de averiguar que había un Saiyajin por ahí que se escapó de mi atención. Simplemente no me di cuenta de mi descuido."

"Menos mal," Zarbon dijo con aspereza. "No estamos interesados en saberlo, de todos modos.

"Esos sujetos hablan mucho," dijo Kakarotto al oído de Vegeta.

Vegeta simplemente asintió e hizo lo mejor para mantener el pánico que seguía tratando de ahogarlo. Estaba de pie frente a su peor enemigo, su pesadilla más privada, y sin embargo todavía parecía tan lejos de su meta. ¿Qué iba a hacer? ¿Realmente Freezer era invencible?

El rostro de Freezer se arrugó con desagrado mientras posaba sus ojos en Zarbon. "Tú," dijo Freezer, la boca torciéndose mientras decía la palabra, como si fuera venenosa. "Todavía estás vivo, a pesar de mis mejores esfuerzos para matarte."

"No has intentado lo suficiente," Zarbon respondió.

Freezer sacudió su cabeza. "De todos mis soldados, nunca esperé que tú fueras el que me traicionara, hermoso Zarbon. Eras uno de mis mejores ornamentos."

"¿Qué otra opción me diste?" Zarbon gritó. "¡Me dijiste que si fallaba en mi misión me matarías tú mismo! Decidí correr el riesgo con Vegeta, y he aprendido mucho sobre él. Si su alma está en el lugar correcto no tendrá problema en derrotarte hasta volverte una pulpa sanguinolenta."

"Confiado en el pequeño mono, ¿verdad?" Freezer rió. "No importa, terminará pronto." Estiró sus brazos y sonó sus nudillos, negras uñas sobresaliendo nítidamente en contraste con su pálida piel. "Ahora, ¿quieren morir rápida o lentamente?"

"Cállate," Piccolo gruñó, lanzándose al alienígena sin previo aviso.

"¡No luchen contra él de a uno!" Zarbon gritó. "¡Nuestras chances mejorarán si nos unimos contra él!"

"Eso no parece muy justo," Kakarotto refunfuñó.

"La justicia no existe aquí," dijo Vegeta mientras se apresuraba a unirse al Namekiano. Oh, cómo quería lastimar a Freezer. Quería torturarlo en una forma indecible, quería pagarle por cada golpe, cada dolor, cada noche de desgarradora desesperanza y aislamiento. Con un grito Vegeta se lanzó hacia Freezer, sólo para ser golpeado hacia atrás por el cuerpo que volaba en el aire del Namekiano. Gruñeron mientras golpeaban el suelo, y pronto después escuchó a los demás también, la fría risa de Freezer navegando por el aire por encima de ellos.

"La justicia nunca existió en ningún lugar," rió el alienígena de piel pálida, sus crueles ojos sonriendo a Vegeta mientras sus pies de tres dedos presionaban el brazo de Vegeta en la tierra. "Ahora muere."