Aclaración: Todos los personajes y el universo en el que se desenvuelven pertenecen a la maravillosa J.K Rowling.

Hola chicas volví con una nueva historia en la que estoy trabajando. No pude contener las ganas de publicarla, aún está en proceso, pero cada semana la estaré actualizando.
...

Soy Hermione Jean Granger. Para muchos soy la heroína de guerra, para otros la ministra de magia revolucionaria, para mis compañeros la mejor amiga y para mi hija soy la madre estricta y cariñosa, pero a pesar de cómo me ven las demás personas siento que algo no encaja, es como si algo me faltara. No me malentiendas, amo mi vida, a mis amigos y a mi pequeña Rose, y en cuanto a Ron yo lo quiero. Es un buen padre, amigo y es una persona maravillosa, no se le puede pedir más.

Se lo que piensan y lo sé, sé que tengo una vida encantadora y perfecta, que podría plasmar en un libro de romance, pero no seré tan hipócrita, y me veo con la necesidad de gritarle a todo mundo que no es perfecta, que yo no soy perfecta y que no, no tengo todo lo que quiero. Quiero decirle a todo el mundo que desearía jugar en el tiempo, para ver otras realidades en mi vida. Desafortunadamente, ya todos los giratiempos fueron destruidos y no veré que podría haber pasado si...

Pero qué tontería ¿no lo crees? solo me gusta jugar con mi imaginación, cuando no estoy haciendo nada en particular. Estoy aquí en frente de mi escritorio un martes y son las 2:00 pm, ya revisé los documentos que mi secretaria Mary me ha entregado esta mañana, es lo único emocionante que hago en estos días, vagar en mi mente, también lo hago antes de dormir; me pongo a imaginar una realidad diferente, luego recuerdo que tal vez nunca pasará y sigo con mi vida.

la puerta de mi oficina se abre dejando ver a la tímida Mary

— ministra. El Señor Harry Potter la necesita.

— Mary. Ya te lo he dicho, dime Hermione, me siento rara cuando me dices ministra. Por favor dile a Harry que pase. Gracias— la joven asiente con una pequeña sonrisa, y sale de mi oficina.

Mi mejor amigo pasa, viene con su uniforme de auror impecable, lo que me hace suponer que no han tenido misiones en los últimos días, no sé si es bueno o es malo. Extraño aquellos días, en los que nuestra vida era perseguir a los chicos malos.

— ¿Qué hay de nuevo Herms? ¿mucho que hacer por aquí?

—Que te digo Harry, todo está igual, ya sabes, aprobar uno que otro proyecto, ir a inauguraciones y enjuiciar a uno que otro tonto purista traumado. Nada que hacer ¿Cómo está todo en la oficina de aurores?

Harry, se sienta al frente de mi escritorio y toma una carpeta para hojearla

— mmm, por donde empiezo. Hace poco detuvimos a Henry Fall ¿adivina quién tenía a una muggle secuestrada? Afortunadamente la chica está bien y sin memoria de lo ocurrido. Mañana te paso el informe— me dice Harry riendo.

Ese mortifago siempre ha sido un dolor de cabeza, espero de verdad que se hunda. Pobre Harry, apuesto que le tocó pesado esta vez; solo hay cinco aurores, ya que muchos han renunciado al cargo, incluyendo a Ron.

—Harry, perdóname. Sé que necesitas a un subjefe, pero ninguna de esas gallinas se atreve a ocupar el cargo.

Harry, regresa el folio en mi escritorio y pone esa sonrisa tonta, que siempre me regala cada vez que va a decirme algo bueno.

—Pues acomódate, porque te tengo una buena noticia ¿adivina quién se unirá a los aurores? y estoy seguro de que ocupará el puesto sin renegar

La noticia de verdad me alegra, desde que Ron se retiró para trabajar con George en sortilegios Weasley, al grupo de aurores les hace falta un subjefe y muy pocos se atreven a ocupar ese puesto, debido a lo riesgoso que en ocasiones puede llegar a ser.

—Por favor, dime que encontraste a alguien para ocupar el puesto de subjefe, dimelooooo— Digo golpeando con mis palmas la mesa, eso es algo que me alivia.

—Verás, hace unos meses inscribí a James y a Alb en la guardería mágica y allí casualmente también está el hijo de adivina quien

—Harry, te sorprenderás, pero no tengo idea, odio la adivinación. A ver suelta el chisme— le digo desesperada. Adoro a Harry, pero ya me está desesperando con tanto misterio

—De nada más y nada menos que Draco Malfoy— termina de decir Harry, acomodándose en su silla mientras destapaba una rana de chocolate que sacó de su bolsillo.

—Wow eso es genial. No te ofendas, pero ¿qué tiene que ver eso con lo del tema principal?

No voy a negar que el hecho de que Harry lo mencionara me sorprendió mucho, pero supe disimular bien...creo

—Que estando allí, Scorpius se hizo amigo de Albus, algo que nos llamó mucho la atención a Ginny, a mí y a Malfoy, y los invitamos a cenar a los dos, porque ¿adivina que? quedó viudo, en fin... la cena sirvió, ya sabes, para hacer las paces y dejar rencores atrás, como los adultos que somos, después de la cena le hablé acerca de lo que hacíamos en la oficina de Aurores y algunos problemas que habíamos tenido estos meses, y adivina Herms

—¡Para de pedirme que adivine, y dilo ya!

—Okey, ahí va. Él me dijo, que le parecería interesante eso de hacer parte de los aurores. Yo le comenté que te diría— terminó de decirme el adorable Harry con una sonrisa y un poco de chocolate en su boca.

—eso es, es estupendo— le digo con algo de nervios

¿pero por qué esa tontería me pone nerviosa? el hurón al parecer ya no es un idiota. Necesito disimular un poco

— Bien Harry. Le puedes decir que empiece cuando quiera, le enviaré algunos documentos. Digo, le… le… man… mandaré enviar algunos documentos, si mi memoria no me falla, Malfoy estudió alquimia, y eso es bastante bueno, nos ayudaría mucho.

maldita sea, estoy tartamudeando ¿y porque este lugar de repente se volvió tan caluroso? no debí ponerme traje hoy.

—Hermione, hablaste muy rápido, apenas si te entendí ¿estas nerviosa o es mi impresión? — me dice y en su cara puedo ver que está disfrutando al verme nerviosa.

Tonto Harry, se está burlando de mí

—No seas ridículo ¿no deberías estar trabajando?

Él solo se limita a alzar los hombros y a subir los pies en mi escritorio, como si no le importara que yo fuese su jefa.

— Tienes dos segundos para bajar tus pezuñas de mi escritorio o te hechizo Potter

Es mi mejor amigo, pero siempre sabe cómo sacarme de casillas

—Nop, hasta que me digas el porqué de tu extraño comportamiento... espera, es- pe- ra — dice, mientras pone una cara de asombro, que de verdad me asusta un poco.

—ay, no puede ser ¿Volvió la Hermione de doce años? — menciona en burla y baja los pies del escritorio para pararse y reírse a carcajadas

—aja dime ¿qué es lo que te mata de risa? comparte tu chiste Harry

—No lo puedo creer, pensé que ya lo habías superado

—Ni idea de que estás hablando —Le digo, tratando de esconder mi bochorno

claro que sabía de qué estaba hablando, que vergüenza, eso pasó hace años y además éramos unos niños.

—No te hagas Herms, el primer amor nunca se olvida... Aun te gusta hurón Malfoy— Lo soltó así sin más.

los nervios volvieron a mí, ¿Qué me pasa? no soy una adolescente

—púdrete, además éramos niños, fue una tontería de chiquillos, incluso después de que me llamó sangre sucia, lo único que me inspiró fue un eterno anhelo de golpearle la cara— Le digo, mientras en mi mente pasan como mil fotogramas por segundo de nuestra época en Hogwarts

—espera, espera ¿nunca se enteró que te gustaba cuando estaban en segundo? — me pregunta Harry, clavando sus verdes ojos como si quisiera leer mi mente para saber más y evitar que yo le mintiera.

—Obvio que no, no digas tonterías, si se hubiera enterado me hubiera molestado aún más, además me dejo de gustar hace mucho y te lo repito, era una niña.

—Es una pena, siempre pensé que harían buena pareja, incluso cuando sabía que era un idiota e imbécil que despertaba el instinto asesino de cualquiera... pero sus cosas en común sí que tenían, pero creo que tienes razón, ya no se puede reparar algo que no sucedió— dice Harry, leyendo el empaque de la caja de chocolate que tiene en sus manos.

—sí que dices locuras Harry. Tantos hechizos que te han lanzado te han jodido la cabeza— ya estoy considerando seriamente en decirle a Ginny que lo lleve a San Mungo.

Después de eso nos quedamos en silencio, pero es un silencio pacifico, uno que todo mundo se debería dar con alguien de confianza, en el que no se dice nada, pero se dice de todo. Solo se escucha uno que otro murmullo proveniente de afuera, probablemente conversaciones del clima, sus planes para el fin de semana, un saludo entre colegas, conversaciones de propuestas e investigaciones dentro del plantel mágico que van y vienen los siete días de la semana sin falta.

Veo a Harry estirarse en la silla, y se levanta para retirarse

—le enviaré una lechuza hoy, le diré todo lo que me dijiste— me guiña el ojo y me sonríe con malicia. Yo lo mato

—¿QUE?

—Ya sabes, que lo contratas y que le enviaras. Digo que le enviaran el informe, para que se empape de toda la información de la oficina de aurores— me dice, con esa sonrisa burlona en su rostro y pone el cromo de la rana de chocolate, el cual tiene mi rostro ahí.

—para que nunca olvides quién eres Herms- dice y sale de la oficina.

Malditasea ¿Qué fue todo eso? pero lo peor es que... POTTER NO CERRÓ LA MALDITA PUERTA.

Por fin en casa, después de un día entero en la oficina. Veo a Rose junto a Camile, su niñera, una joven squib de unos dieciocho, que muy amablemente cuida de ella cuando Ron y yo estamos en nuestros trabajos. Al verme Rose se lanza a mí y la atrapo en mis brazos. Mi pequeña es realmente un encanto, todos dicen que es mi copia exacta, y que de Ron solo saco su color de cabello, pero en lo personal siempre se me ha parecido a Ginny, hasta tiene sus mismos ojos.

Camile, toma su bolso y su abrigo para retirarse a su casa a descansar

—Gracias Camile ¿Cómo se comportó este huracán rojo?

—Excelente Hermione, es una preciosa muy obediente. Hoy empezó a aprender a leer sus primeras palabras en el libro que le trajiste.

Escuchar eso me llena de orgullo, no esperaba menos de mi Rose.

—Rose, al paso que vas entrarás a Hogwarts de cuatro años. A propósito, amor. Sé que te lo dije esta mañana, pero te lo diré de nuevo "feliz cumpleaños preciosa"— le digo a mi pequeña, que soltó una hermosa sonrisa y se aferra más a mí.

La bajo de mis brazos y saco de mi bolso la muñeca rusa, que con tanta insistencia me había pedido, así que le compré la mejor de todas.

—Bueno Hermione, Rose. Me retiro antes de que venga don Amargado. Feliz cumpleaños de nuevo Rose, te quiero.

—Está bien Camile, ve y descansa. Gracias por todo.

Es tan obvio que, a Camile la sola presencia de Ron le aburre. Sin más que decir Rose y yo nos despedimos de ella.

—¿Cómo estuvo tu día mamá? — me pregunta Rose, mientras delicadamente va desarmando la muñeca

—Excelente mi amor, no tuve muchas aventuras hoy, pero fue un buen día. Cuéntame qué hiciste hoy.

—Leí un poco y Camile me enseñó a hacer pizza, nos quedó deliciosa, te dejamos un poco— me dice mi niña, con esa carita tan tierna y sus ojos brillantes.

Voy y saco la pizza de la nevera, de verdad tiene buen aspecto. Con un movimiento de varita, la pizza en segundos está caliente. Mientras como la deliciosa pizza con Rose, escuchamos la puerta abrirse

—Hola

Desde la sala escucho la voz de Ron, y me asomo con Rose en brazos para saludarlo. Por su aspecto veo que no fue un día fácil en la tienda, se le ve agotado

—Hola, un día duro supongo. Pensé que estarías más temprano

—Si, fue un día largo, descansa— dice sin más y sube las escaleras.

No quiero pensar mal, pero siento que de un tiempo aquí esto ya no funciona. Lo intento, pero ¿Cómo me esfuerzo si él no pone de su parte? Sería increíble volver a esos días cuando apenas salíamos y él era un poco más divertido. Ahora y apenas se entera que existimos Rose y yo. Espero que algún día vuelva a ser el Ron del que me enamoré.

Dejó de lado mis pensamientos y dirijo mi mirada al rostro de mi pequeña en el cual, una pequeña lagrima corre por su mejilla la que de inmediato retiro, mientras mi alma se parte y el enojo hacia Ron incrementa.

—Ni siquiera se acordó de mi cumpleaños, prometió que hoy vendría más temprano

Su voz quebrada hizo que a mí también se me resbalara la lágrima que estaba reteniendo.

—no te pongas triste por eso, seguramente papi tuvo muchas cosas que vender hoy con tu tío y Angelina, además tu fiesta la haremos el sábado y vendrán James, Albus y los gemelos. Sabes que tus tíos nunca te fallan y tus primos mucho menos— le digo, con un esfuerzo casi inútil de consolarla y recomponer su ánimo

—creo— me responde aun cabizbaja, decido cargarla nuevamente entre mis brazos y la llevo a su cuarto donde de inmediato se queda dormida.

Me quedo admirando a mi tierna niña, y bajo de nuevo a la sala de estar. Lo último que quiero es tener que verlo, estoy tan furiosa que posiblemente lo petrificaría de por vida.

Veo la hora en el reloj que hay en la pared y está aún muy temprano. Sería maravilloso salir un rato a caminar o a un bar, pero seguramente Ginny o Luna están ocupadas para tener una noche de chicas. Sin más que hacer me quito mis zapatos, los que por cierto me están matando, y prendo el televisor, ni siquiera sé qué película es la que están pasando, porque mi mente se vuelve a desconectar nuevamente, para viajar a otra realidad en la que no me aburro fácilmente.

sonrío al recordar ese comentario que Harry echó esta tarde en el ministerio, y como si mi memoria jugara su propio juego, viajo al Hogwarts de 1992, en el que era apenas una pequeña de doce años, la que estaba herida por las palabras de cierto chico

flashback

Es una palabra muy desagradable de oír; es como decir sangre podrida o sangre vulgarnos dijo Ron, a Harry y a mi, ya que no sabíamos la gravedad de la expresión y lo ofensiva que podría llegar a ser

Y en efecto, al saber el significado real de esa expresión, se me empañaron los ojos. El hecho de que el niño más encantador y el que más me gustaba me dijera eso, era muy hiriente, desde ahí prometí ignorarlo a él y sus ridículos insultos

fin del flashback

Estúpido Malfoy, sí hubiera sido más cordial hace años, incluso habíamos sido amigos, pero no, él y su empeño por ser una piedra en el zapato lograron que lo viera como un idiota presumido solamente... solamente

Meto mi mano en el bolsillo de mi abrigo, y encuentro el cromo que me dio Harry "para que no olvides quién eres".

esas palabras me resuenan una y otra vez en mi cabeza, pero ¿Quién soy?

Y como si fuera un relámpago, o mi subconsciente gritando

o desde lo más profundo de mi ser, me doy cuenta a qué se refería.

Cuando salí de Hogwarts, volví a ser yo, ya no me asustaba el hecho de que si no sobresalía iba ser apartada del mundo mágico para siempre. Después de la batalla, todo dentro de mí se transformó para bien, y comencé a vivir mi día a día como si fuera el último, cumplí mis sueños y me convertí en la mujer que siempre quise ser, pero cuando cumplí veintitrés años, dejé que mi estado de confort me consumiera y lo único real que me llena son los almuerzos con mis amigos y mi hija. Ahora que lo pienso, estoy segura de que me falta algo que me devuelva a la vida.

Al diablo con todo, solo tengo veinticinco, no me volveré vieja en estas cuatro paredes. Acompañada o sola, disfrutaré de nuevo mi vida.

Siento el cansancio recorrer por todo mi cuerpo y mis parpados pesados, así que me dirijo a mi recamara, después de poner mi pijama me acuesto y de inmediato me quedo profundamente dormida.

Mi despertador, resuena escandalosamente. Toco el lado derecho de mi cama y me doy cuenta de que Ron ya se fue, siento que ya ni nos vemos y me pregunto ¿todavía me querrá?

Camile, llega puntual como siempre, y solo tomo un café con una tostada, cepillo mis dientes y me dirijo rápidamente a la chimenea.

—HERMIONE GRANGER

El grito de Harry me hace parar en seco, me giro y ahí viene mi mejor amigo hacia a mí.

—Buenos días, Harry— lo saludo serenamente.

—Hermione, hola— me dice un poquito apenado y continua —Hermione no sé qué harás, pero enserio, ya voy necesitando una mano extra. Los pegasos se están saliendo de control, se han dado avistamientos de esos animales en las afueras de Escocia por algunos muggles.

Perfecto lo que me faltaba.

—¿Ya le escribiste a Malfoy?

—Mierda, lo olvidé. Ya mismo...

—Dejalo asi Harry. Vamos a la oficina y reúne a los demás aurores— le digo, mientras me dirijo hacia mi oficina.

Me urge un té, necesito aclarar mi mente o enloqueceré

Después de organizar algunas cosas, ingreso a la oficina de aurores. Ahí ya estaban los cinco acompañados por Harry. Todos están discutiendo algo; al verme entrar dejan su acalorada discusión y me saludan.

—Hermione, ahora lo de los pegasos es una tontería. Henry Fall escapó de la prisión temporal. Si damos con suerte de atraparlo de nuevo, te ruego que lo enjuicies ya mismo— Me dice Harry, al borde del colapso.

—Ministra, aunque nos podemos aparecer de un lugar a otro; se nos hace imposible estar en dos lugares a la vez. Necesitamos ayuda— Me dice Matilda Rouge, la mano de derecha de Harry y una gran aurora.

Dos problemas a la vez, creo que en efecto estaré internada en un manicomio sino resuelvo esto.

—Mary. Por favor envíale una lechuza al señor Draco Malfoy. Cítalo en el restaurante Viel. Tu propones la hora— Le digo rápidamente a mi asistente que está detrás de mí, ella de inmediato capta mi requerimiento y sale del lugar.

Harry me da una mirada de agradecimiento. Ahora que los observo me doy cuenta de que, dos de ellos están llenos de sangre y raspones. Pobrecitos, el trabajo los está matando... literal.

—¿Qué demonios les pasó esta vez? — les pregunto preocupada

—Un hombre lobo en Coventry, pero no ponga esa cara ministra. Ya está controlado, nadie se enteró y no nos volveremos felposos—Me dice Alex, al ver mi cara de espanto.

—Eso me tranquiliza un poco. Espero que Malfoy, acepte ayudarnos— Digo con esperanza.

El ministerio está hecho un caos, al igual que mi cabeza ¿por qué todo esto me pasa a mí? quería algo de acción, pero no así.

—Ministra. El diario el profeta dice que quiere hacerle unas preguntas y el señor Malfoy, aceptó la reunión con usted mañana a las 3:00 pm— Dice Mary

—Mary, no estoy con ánimos de ver a Skeeter, dile que mañana le respondo todas sus preguntas. Gracias por lo de Malfoy— le digo a Mary, y se retira dejándome nuevamente sola, y aprovecho para apoyar mi cabeza en mi escritorio.

Cuando acepté ser ministra, supe que no sería fácil, pero tantos problemas a la vez me van a volar la cabeza y esos tontos reporteros. Aun no entiendo, porqué a ese horrible escarabajo amarillista no lo han sacado del profeta, es una mujer realmente desagradable. Por otro lado, ya estoy ansiosa. Les confieso que muero de nervios de solo saber que mañana veré a Malfoy, después hace tanto tiempo.

Lo mejor será ir a arreglar cosa por cosa en este hormiguero, si no lo hago yo quien más.