¿Alguna vez has sentido que el mundo se te destruye en cuestión de segundos? porque así me siento yo. No tengo ánimos ni de pararme de la cama, veo mi reloj y ya son las tres de la madrugada. Después de la discusión que tuve con Ron, no lo volví a ver en todo el día, espero que esté bien.
Al ver que no puedo dormir, me paro de la cama y me dirijo al cuarto de Rose. Ella se le ve tan tranquila durmiendo, me da gusto saber que no está sufriendo las constantes peleas de Ron y yo, al menos cuidamos de que ella no se vea involucrada. Me acuesto a su lado y encontrando la paz que busco me quedo dormida abrazándola.
Siento que el despertador suena en mi recámara, pero decido ignorarlo. Hoy no estoy psicológicamente estable para afrontar mi cargo, más tarde le envío una carta a Antonio y le aviso que no iré hoy a la oficina.
Vuelvo a abrir mis ojos, pero observo que el brillo de los rayos de sol pega en mí cara, y noto que Rose ya se levantó.
— Hola mami ¿te quedaste dormida?
Ahí está mi pequeña
—No, cariño. Simplemente he decido pasar el día contigo— le digo, y veo que su rostro se ilumina.
—Siiii, hoy haremos muchas cosas ¿podemos hacer pizza con Camille? — me pregunta mi pequeña bastante emocionada mientras da saltitos encima de su cama.
—Por supuesto amor, pero primero vamos a desayunar ¿Me das una mano?
Más me tardo en decirlo, que ella en salir corriendo directo a la cocina.
Escucho que abren la puerta, y es Camille que se sorprende al verme.
—Hola Camille
—Hola Hermione ¿se te hizo tarde?
—No, sólo quise tomarme un descanso— le digo
—Ya era hora. Te lo juro, mereces relajarte de vez en cuando, no vaya a ser que se te pegue la amargura de tu esposo— Rose se lanza a saludarla en cuanto la ve.
— Nunca llegaré hasta allá, si lo hago me pegas con un ladrillo— le digo bromeando —Camille, si quieres descansas hoy, yo me puedo encargar se Rose.
—Bueno, podría aprovechar y hacer algunas cosas que tengo pendientes.
Al decir esto Rose hizo un puchero y se aferra a Camille.
—No te lo quería decir Rose, pero Camille vendrá el sábado y podemos preparar muchas pizzas para tu fiesta — Le digo, con tal de que deje libre a la pobre chica.
Afortunadamente eso funciona y volvemos a quedar las dos solas de nuevo.
Estamos tranquilas en el comedor, y la entrada repentina de una lechuza hace que tire mi cuchara del susto.
—Mira mami el búho del peridiotoco? — me dice, señalando al ave.
— Rose. No es un búho, es una lechuza, y además no se dice así, es Periódico no peridiotoco — le corrijo, y empiezo a leer la correspondencia lo que me recuerda enviarle una carta a Antonio.
Estoy tan concentrada en los documentos que recibo de la oficina, que ni me fijé cuando la lechuza partió.
—Mami, Mami ¿qué dice aquí? No conozco esta palabra y aparece papá— me dice Rose, sacándome de mi lectura.
Tomo el periódico un tanto sorprendida, porque Rose dice haber visto a Ron en el diario. Y efectivamente, la primera plana está dedicada a él y no sólo a él, sino a la persona que aparece a su lado.
Antes de suponer, leo el encabezado y mis mayores temores se hacen realidad.
"EL HÉROE DE GUERRA RON WEASLEY, HA SIDO CAPTADO AYER CON LA JUGADORA RAMONA LEVET"
El día de ayer el reconocido ex auror, Ron Weasley, fue visto con la hermosa capitana del equipo de Quidditch de Francia, Ramona Levet. Y por lo visto estaban muy juntitos ¿acaso se estará formando un romance entre ambos? Sería encantador.
Rita Skeeter
Termino de leer la nota. Si ayer sentía que el mundo se me derrumbaba, hoy siento que camino entre escombros. Pero prefiero que sea Ron el que me diga la verdad; nunca voy a confiar en ese escarabajo chismoso de Skeeter.
—Mami ¿qué dice ahí? ¿quién es ella? — me pregunta, inocentemente Rose.
—Dice que tu papá se encontró con una amiga, nada más— termino de decirle a mi hija con un nudo la garganta, siento que el corazón se me está rompiendo en mil pedazos.
Merlín, espero que sea una mentira.
—Rose ¿qué te parece si nos organizamos y vamos al callejón Diagón y tenemos una tarde de chicas? — digo como excusa para dejar el tema de Ron para hablarlo con él solamente.
—Inclúyanme en su plan, chicas— dijo Ginny, saliendo de la chimenea.
—Ginny ¿qué haces aquí?
—Te busqué en el Ministerio y me dijeron que no fuiste y me asusté. Así que heme aquí. Rose amor, ve a bañarte, sabes cómo me pongo cuando demoras dos siglos vistiéndote— Dice Ginny, y Rose sube escaleras arriba a bañarse.
— ¿Qué es está mierda Hermione? Es que juro que lo mato— me dice, mientras me pasa el ejemplar del profeta.
Estaba loca, si creía que podía dejar el tema estancado hasta hablar con Ron. Obviamente en el mundo mágico las noticias se tardan más en llegar, que todo mundo estar enterado.
— Ginny, tú sabes cómo es esa bruja horrible. No le importa difamar con tal de ganar unos cuantos galeones
— Tú no sabes que dices, mi dulce e ingenua Herms. La tipa que aparece en esta cutre foto es una perra. Sé quién és, y no es una monja precisamente. — Me dice Ginny, en su rostro se ve su furia.
—Lo dices porque es tu rival, no dejes que tus emociones te cieguen, Gin
—No me ciegan, esa mujer no me da buena espina, y si algo puedo rescatar del profeta es que, en esta foto el idiota de mi hermano se le ve muy cariñoso— continúa hablando, aún más roja de ira
— Ginny, independientemente de lo que digas, ya decidí hablar con mi esposo. Confío que él será sincero, y si no, el destino será el encargado en revelar la verdad.
— Es cierto Hermione, esto es entre ustedes dos. Sólo que me enfurece que te haga sentir mal. Herms sabes que no estás sola— termina de decir mi amiga, dándome un abrazo, el cual recibo como analgésico.
Después de un largo y divertido día junto a Ginny, regresamos a casa, y me sorprendo al ver a Ron tan temprano.
Como es típico en Rose corre a abrazarlo y le pido que vaya a su cuarto a cambiarse. Quiero estar a solas con Ron, para hablar por fin con él.
Mi hija obedece, y finalmente estamos a solas, para aclarar todo de una vez. Al parecer, él entiende mi intención y se sienta en el sofá y apoya su cabeza en sus manos.
— Siempre tan fotogénico— le digo, para romper el hielo.
— No quería que te enteraras así — me dice él, y la esperanza que aún guardaba en mí corazón se vio reducida a cenizas.
—Esperaba que me dijeras que era una vil calumnia. Que tonta— le digo, sentándome en uno de los sillones.
—No, Hermione. Ya no tiene caso mentir, te lo dije, esto ya no está funcionando, también es cierto que estoy viendo a otra mujer, con ella me siento vivo — me dice, y siento el poco orgullo que me queda desaparecer — No me malentiendas, eres increíble Herms, pero ya perdimos la chispa, si es que alguna vez la hubo.
—No es justo ¿porque no te separarse de mi primero? Te lo hubiera perdonado, pero para una infidelidad no hay disculpa que valga— le digo al borde del desespero
— Lo sé, pero ella me empezó a gustar mucho ¿tú que hubieras hecho?
—Decírtelo, Ronald. No te costaba decirme todo desde el principio, el golpe y la humillación hubiera sido menos dolorosa, además si es así ¿porque el espectáculo de ayer?
—Yo... supongo, que quería repararlo, revivir la chispa, pero en cuanto fui a tu oficina y tu secretario me dijo lo de Malfoy, sólo quería explotar. De algún modo siento que ella es un refugio, ayer me volvió la paz en cuanto nos vimos— dice mirándome a los ojos y puedo notar como en su mirada trata de buscar las palabras exactas (algo que a Ron no se le da fácil)
—Hermione, créeme haría cualquier cosa por no lastimarte, a pesar de todo aún te quiero, nunca dejarás de ser mi mejor amiga, pero en este tipo de situaciones, no sé cómo reaccionar.
— Sí, eso noté— le digo, secándome las lágrimas.
Una parte de mi estaba preparada para lo peor. Siento tanta decepción.
— Sí algún día me quieres perdonar, quiero que sepas, que cuentas conmigo para lo que necesites.
—Sólo quiero que hagas dos cosas y no es por mí, es por Rose. La primera es que le expliques todo tu mismo, ahora; segundo siempre sacarás tiempo para ella; es la única chica que merece prioridad en tu vida, porque te juro que, si le vuelves a hacer otro desplante igual al de la vez pasada, no te gustará lo que te haré. Son mis únicas dos condiciones y haz con tu vida lo que desees.
— Lo prometo, es más estaré el sábado en su fiesta. Y sobre eso ¿ya le avisaste a los chicos? Se que me dijiste que lo hiciera yo, pero no me ha quedado tiempo.
—Sí, Ronald ya les dije— De verdad que Ron es experto en hacerme enfurecer. No puedo creer que un solo ser humano, pueda llegar a ser tan imbécil sin ayuda.
Me asomo al cuarto de Rose, rogándole a Merlín que no haya oído nada, por suerte se encuentra dormida con sus muñecas alrededor, por lo visto se durmió mientras jugaba. La levanto cuidadosamente y la llevo hacia su cama, afortunadamente me hizo caso y se puso su pijama antes.
Sin más que hacer, salgo del cuarto de Rose y me encuentro a Ron en el pasillo.
—Le diré el domingo, creo que un helado amortiguará la noticia de que sus papás se separaran— me dice, cabizbajo y con voz baja
—En todo caso espero que lo hagas y no salgas con una de tus excusas
—Tranquila Hermione, lo haré es algo que me corresponde.
—Me parece correcto— Le respondo. Maldita sea ¿un corazón roto cuando se arregla? las palabras de Ron duelen cada vez más— Ronald, podrías cuidar a Rose, creo que iré a caminar, necesito aire puro. — Él solo se encoge de hombros como restándole importancia.
Ruedo los ojos y bajo, agarro mi bolso y mi varita. Estoy indecisa a donde ir a alejar mis pensamientos. Por un momento pienso regresar al restaurante de la otra noche, pero prefiero ir a un sitio más familiar para mí, así que me aparezco en el callejón Diagón.
Veo en mi reloj y apenas van siendo las 6:00 pm, decido ir a caminar un rato y tal vez le compre un libro a Rose, aunque aún no sabe leer bien y tampoco la presiono porque lo haga, a ella le gusta esforzarse por hacerlo.
En el camino, me distraigo viendo las maravillas que se encuentran en los aparadores y a medida que deambulo, siento que todos los problemas van pasando a segundo plano. Por fin llego a mi lugar favorito en todo el mundo.
—Hola Peter, es un placer verte otra vez— saludo felizmente al dueño de Flourish y Blotts.
—Nuestro ratón de biblioteca favorito, nos visita de nuevo— me dice Peter, ese es el apodo que cariñosamente me han dado. Desde los once esta librería es mi lugar favorito en la tierra y cuando era niña les pedía a mis padres que me compraran todos los libros que pudieran.
—Me hacía mucha falta pasar por este lugar, He estado tanto tiempo en el ministerio que ya olvidé el último libro que leí con una taza de café al lado.
—Que horrible caso. ¿Sabes qué? Escoge el libro que tú quieras, no importa cual, es mi obsequio para mi cliente más especial.
—Pero Peter no hay necesidad.
—Ni lo digas, ve a escudriñar. Estaré aquí un buen rato antes de cerrar.
Lo conozco tan bien, que sé que no aceptará un no por respuesta, y me dirijo a la sección de mitología.
No puede ser...
—O es casualidad o es que me estás siguiendo, y créeme me atrevería a suponer lo segundo, Granger— me dijo Malfoy, en cuanto accidentalmente nos cruzamos.
—Ya quisieras, y si tus suposiciones fueran acertadas, diría que tú eres el que me sigue.
—Ya quisieras Granger— me dice en el mismo tono. — ¿qué te trae por aquí? Pero que tontería es Hermione Granger, en una librería, es obvio que vives aquí— dice rondando los ojos
—que gracioso, Malfoy ¿tú que haces aquí? — cruzándose de brazos.
—Créeme, desearía estar en una isla tropical, pero a Scorpius se le antojó comprar un libro, es que más de trece mil ejemplares que hay en la biblioteca se la mansión, le parecen una cantidad escandalosamente
baja— lo dice arrastrando las palabras, tan típico de él.
—Tanto que juzgabas mi adicción a los libros y ya tienes tu propio comelibros— me burlo de él
— No me extraña en nada, además también tiene dientes de conejo— me dice riéndose, recuerdo cuando accidentalmente me hizo crecer aún más mis dientes delanteros. Idiota
—Yo también vengo a buscar un libro para Rose, aún está pequeña, pero intenta leer una que otra palabra.
—Que tier...
—Papi papi mira lo encontré— le dice un pequeño
En cuanto se acerca, deduzco que es el famoso Scorpius, su hijo. De inmediato me roba el corazón. Es el niño más lindo del mundo, es una mini versión de Malfoy.
—Scorpius ¿Cuántas veces te he dicho que no grites en una librería y que no me interrumpas?
De alguna manera me parece tierna la forma en que lo reprende, es firme pero dulce al mismo tiempo, de verdad Malfoy me ha sorprendido mucho últimamente, facetas como esas no se las conocía ni por asomo.
—Lo siento papá— le dice, con una sonrisa traviesa
El pequeño se gira hacia mí y puedo detallar más su carita, evidentemente es casi de la edad de Rose, solo que más grande, y tiene los ojos de su padre. Es adorable
—Scorp, te presento a Hermione Granger
—Hola soy Scorpius, mi papá hablo de ti
—¡Scorpius!, ve a buscar otro libro mientras hablo con ella ¿te parece? —dice Malfoy un tanto incomodo, algo que me sorprende
—Nooo ya no quiero, además quiero hablar con ella— dice el pequeño, señalándome.
—Déjalo Malfoy, además es un encanto ¿no es así? — me dirijo esta vez a Scorpius y me arrodillo para estar a la altura de él —Tu padre también me ha hablado mucho de ti, y me ha dicho que eres muy listo.
—¿Enserio? — dice el niño y dirige esta vez su mirada a Malfoy —Papá ella es muy bonita y amable, ¿podemos ir a comer el helado con ella?
—Eeeh esto eeeh sería un placer, digo solo si quieres— Nos dice Malfoy ¿nervioso?
—Claro que me encantaría, pero antes debo conseguir un libro para mi hija.
—¿La prima de Albus? Él y yo vamos a la misma escuela y él me dijo que tenía una prima pelirroja y mi padre me dijo que trabajaría con la mamá, o sea tú, de la prima pelirroja de Albus.
—¿Qué? Hijo, ya te he dicho que pienses antes de hablar, si no lo haces nadie te entiende— le dijo su padre riendo.
—Tranquilo, esta vez sí entendí, es más, ya que eres amigo de Albus, podrías también ser amigo de Rose, si quieres puedes ir a una fiesta que le haré a Rose este sábado... Sólo si a tu padre no le molesta— miro a Malfoy para saber su respuesta.
—En lo absoluto, cuenta con ello Granger, además puedo aprovechar para preguntarte algo acerca de un caso que me parece curioso— me dice cruzándose de brazos.
—Es una buena idea, ya que allá también estará Harry y podríamos hablar cómodamente— le respondo con una sonrisa y luego dirijo mi mirada al pequeño Scorpius, que está observando nuestra conversación.
—Cariño ¿te importaría ayudarme a buscar el libro perfecto para Rose?
—No, ya vengo— dijo el pequeño rubio, saliendo disparado a buscar quien sabe qué libro.
—¿Me lo regalas? es muy lindo— Le digo
—No, es mío tu ya tienes la tuya — me responde con la misma broma. No sabemos por qué, pero soltamos una carcajada.
—Pero enserio Malfoy, es adorable es una versión tuya, pero en pequeño.
—Ah entonces insinúas que soy adorable
—Cuando no eres odioso, un poco
Nuestra pequeña charla, se ve interrumpida por el pequeño que viene hacia nosotros de nuevo sosteniendo un libro en sus manitos.
—Mira Hermione, encontré este— me dice, y me pasa un hermoso libro en donde está plasmada la historia de Merlín, pero en dibujos.
—Es exactamente lo que buscaba, Scorpius. Sin duda me acabas de salvar — le recibo el libro y me agacho para darle un abrazo.
—¿Ahora si podemos ir por el helado? — Pregunta el pequeño.
—Por supuesto, Scorp— lo tomo de la mano.
Los tres salimos de la librería y nos dirigimos a la heladería de Florean Fortescue.
Elegimos una mesa para tres y Florean viene a atendernos. Scorpius se muerde el labio mientras mira el menú que hay sobre la mesa y se concentra buscando el sabor del cual va a pedir.
—No toma decisiones al azar, así que tomará un buen rato en decidirse por un helado— me dice Malfoy
—Así debe ser, son decisiones que no se toman a la ligera— le digo en un tono serio
—Como digas. Florean, por favor uno de vainilla y dos de chocolate, no vaya a ser que te salgan raíces mientras esperas la orden de este par.
—¿Cómo sabes que iba a pedir uno de chocolate?
— Leí tu mente buuuu— dice haciendo ese tierno gesto que había olvidado, siempre lo hacía en clase de adivinación imitando a un fantasma — además tienes el dedo en la imagen que tiene una copa de helado de chocolate— concluye, como si fuera lo más obvio del mundo.
En cuestión de segundos el helado estaba sobre la mesa y de inmediato Scorpius comienza a devorar el postre.
—Scorpius no te comas tan rápido el helado porque...
—AAAAH— Grita el pequeño y se llevó las manos a la cabeza.
—...se te congelará el cerebro— termina de decir Malfoy
— Eso no me gustó— se queja Scorpius, cruzándose de brazos y haciendo un lindo puchero.
—siempre lo haces y siempre te pasa—le contestó su padre.
—Sólo come en pequeñas porciones — Le digo y le muestro como lo hago, para que me imite y efecto así lo empieza a hacer.
Malfoy, sólo se concentra en comer su helado y logró ver como intenta no reírse de la situación, pero no lo logra y lanza una pequeña carcajada.
—Papá no te rías de mi— le dice Scorpius un poco enfadado, pero sólo logra que Malfoy se ría aún más, haciendo que yo me contagie y por consiguiente también Scorpius.
Luego de reírnos, el pequeño rubio habla —No es gracioso, me reiré cuando les pase igual.
—No nos pasará porqueee... Nosotros- si- sabemos- comer helado— le dice Malfoy y ambos volvemos a reír nuevamente.
Haber coincidido con ese par, fue lo mejor que pudo haberme pasado hoy. Después de un corazón roto, una risa y un helado es el mejor analgésico.
Me despido de ambos y aparezco de nuevo en casa y lo primero que veo es a Ron con Rose en brazos, ambos están en el sofá profundamente dormidos, tanto que me da lástima interrumpir su sueño... me refiero a Rose. Me dirijo y cargo a Rose delicadamente en mis brazos.
—Ronald, levántate ahora mismo— le doy una pequeña patada para que se despierte
—No me di cuenta de que habías llegado.
— Yo dormiré en el cuarto de invitados, puedes ir a la alcoba nues... a la alcoba principal, adiós
—Hermione, creo que hoy no dormiré aquí; tengo otros planes— me lo dice, sin saber que cada palabra me traspasa como una daga
—Entonces, cierra bien la puerta— termino de decir y subo la escalera con Rose en mis brazos. Cuando subo escucho que Ron lanza la puerta estrepitosamente, haciendo despertar a la niña.
— ya ya ya pequeña, duerme, mami ya está aquí — de inmediato los ojos de Rose se vuelven a cerrar.
Es increíble cómo se puede arruinar un día en tan sólo un segundo, es mi último pensamiento antes de cerrar mis ojos cubiertos de lágrimas.
