¿Qué harían si estuvieras en mi posición? tengo el corazón hecho trizas, pero no puedo demostrar este dolor, quiero ser fuerte, pero me estoy cayendo en un abismo. Un ruido se escucha y me levanto para mirar de que se trata. En cuanto bajo las escaleras, lo veo a él, el motivo de mi tristeza y mi corazón roto, y nuestras miradas se quedan fijas el uno al otro
— ¿Recuerdas en segundo grado, después de que te despetrificaron, que te dije que siempre haría lo que fuera necesario para alejarte del mal? — me dice Ron, y puedo ver en sus ojos un destello de melancolía, y por lo visto no durmió en toda la noche.
—Si, lo recuerdo... recuerdo que desde ese momento siempre tuve miedo— me cruzo de brazos, siento que el ambiente está frio y sepulcral.
—Pero cada año te volviste una persona muy fuerte, sabes cómo hacerte respetar y es algo que realmente admiro de ti, Hermione— Ron aun continua en la misma posición, pero esta vez baja su mirada.
—¿Qué quieres Ron? ¿Qué pretendes con tu discurso? ¿hacerme sentir mejor?, Entiende que todas estas palabras me duelen— Mis lágrimas empiezan a salir de mis ojos por más que intento retenerlas.
—Iré al grano, Hermione. Me iré con Ramona— esas palabras me hunden aún más —Ya no somos los mismos que antes. Si, te ame, pero ahora solo te veo como mi ami...
—No, Ron. Por favor no lo digas— Le digo en medio del dolor que estoy sintiendo
—Esto... Hermione, ya. Ni siquiera sé cómo decírtelo, pero siento que esto se acabó desde hace mucho y tú también lo sabes, pero no lo quisimos aceptar hasta ahora— siento que Ron trata de buscar las palabras adecuadas para no herirme más y en sus ojos se ven caer lágrimas —Solo quiero alguien bueno a tu lado, que te sepa amar y te valore como yo lo hice alguna vez.
—Solo quiero saber una última cosa, Ron — le digo entre sollozos
—Dime, Hermione
—¿Cómo podré olvidarte? — nos volvemos a mirar fijamente.
—Lo sabrás, cuando sepas que no soy tu amor verdadero. Me olvidarás en primavera te lo juro, te lo juro.
—Las brujas de Macbeth, no puedo creer que recuerdes esa canción. Ginny no dejaba de cantarla en...— no puedo ni continuar la frase, gracias Ron por recordarme eso.
—Nuestra boda, lo siento Hermione.
Después de estar de pie, ambos decidimos sentarnos en los sofás. Ron dirige su mirada a la chimenea y mi mirada se concentra en un punto fijo, tratando de recomponerme.
—¿Estás de acuerdo en que me lleve a Rose a explicarle todo esto, mientras tu preparas su fiesta?
—Si, por favor, tengo mil cosas que hacer— mis palabras salen sin ningún tipo de emoción.
Ron se levanta y sube al cuarto de Rose. Al menos hoy no debo ir al ministerio, en mi estado anímico no sería lo más prudente.
Después de algunas horas, veo que Ron baja con Rose en sus brazos, al ver a mi hija tan feliz con su padre hace que la sonrisa de ella se lleve el gris de este día.
—¿Lista, Rose? — le digo cuando ella se me acerca a saludarme.
—Si, mami. Papi dijo que podía pedir el helado más grande de todos— dice Rose llena de emoción.
—Pero haz espacio, Rosi. Recuerda que hoy es tu fiesta y prepararemos pizza, también te tengo una sorpresa— Le digo a mi pequeña
—¿Qué es mami?
—Rose, si te lo dicen dejará de ser sorpresa. Ahora si vamos, despídete de tu madre.
—Adiós mami, te amo.
—Y yo a ti, linda.
Con ellos dos por fuera, vuelvo a sentirme sola. Me levanto y me dirijo hacia mi lechuza, ya que Rose inocentemente me hizo recordar a Malfoy y al pequeño Scorpius, y debo enviarles la invitación más formal. Un estallido de la chimenea me detiene de repente, son Ginny y Harry. posteriormente entra por la puerta Camille, quienes vienen a colaborarme.
—Hola chicos— corro a saludarlos y abrazarlos, ese par de alguna manera hacen que se me suba un poco el ánimo.
—Hola Herms, ahora dinos por donde empezamos— me dice Harry soltándose de mi abrazo
—Bien, que tal si inflamos estos globos y dejamos salir las hadas, podemos poner las guirnaldas y todo en el patio trasero.
—Excelente, yo iré a preparar los ingredientes— dice Camille dirigiéndose a la cocina.
—Muy bien ¿Dónde está mi sobrina? — me pregunta Ginny
—Ron fue con ella a hablar sobre, ya sabes, es hora de decirle que sus padres no estarán juntos— le digo apenada
—Y Ron no pudo elegir un mejor día, que delicado como siempre— dice esta vez Harry
—Es mejor que lo sepa de una buena vez. Espero que la fiesta le suba el ánimo — le digo, mientras levanto las cajas en las que está toda la decoración.
—Si tú lo dices, además ¿Qué fiesta? esto es una reunión, solo estaremos como seis almas— dice Harry cruzándose de brazos
—¿Y Luna?
—Con Rolf y los gemelos en América.
—Que lastima, bueno en todo caso tengo a unos invitados especiales— recordar a ese par de rubios me alegra
—¿Y quiénes son esos invitados especiales que te hacen sonreír así? —me pregunta Ginny con diversión y veo que Harry también está mirándome burlonamente
—Está bien, invité a Malfoy y a su hijo, y antes de que piensen cosas, los invité por Rose. Ella necesita más amigos y Scorpius puede ser una buena influencia.
—Bueno, al menos Malfoy vendrá, así podemos sacar un espacio y discutir muchas cosas del ministerio. El trabajo que él está a punto de aceptar requiere de concentración y conocer cada detalle, hasta el más mínimo.
—Si, Harry tienes razón eso haremos hoy— le respondo
Los tres miramos el patio para saber dónde poner cada adorno, Ginny se me acerca y me echa una mirada de arriba a bajo
—¿Que? — le pregunto un poco incómoda
—¿Recuerdas ese lindo vestido rojo que te di? te quedaría mejor que tu pijama, sólo digo. Ve arréglate, límpiate ese rastro de lágrimas, posiblemente dedicadas al estúpido de mi hermano, y baja luciendo como en realidad eres, la envidia del todo el mundo mágico.
Al escuchar las palabras de mi mejor amiga una sonrisa aparece en mi rostro. No sé qué haría si no tuviese la amistad de ellos, tal vez en este momento estuviera hundida en lo profundo de mi tristeza.
En cuanto Ginny me dice eso, subo las escaleras y encuentro en mi armario aquel hermoso vestido rojo, adoro ese diseño. No dudo un solo segundo y después de darme una relajante ducha me lo pruebo, me recojo el cabello y lo luzco con unos lindos zapatos. Al verme al espejo me siento feliz de lo que veo; me gusta sentirme bien por dentro y por fuera.
Luego de arreglarme le envío una carta a Malfoy, con mi dirección, solo me preocupa la reacción que vaya a tener Ron al respecto... Al diablo, no estoy haciendo nada malo, solo es un viejo compañero de Hogwarts con el que hice las paces.
Al bajar los chicos me reciben con una sonrisa, y doy una vuelta, haciendo que mi vestido se mueva sutilmente.
—Esa es mi chica— me dice Ginny con una amplia sonrisa
—Ron no sabe lo que se pierde— Harry se acerca a mí y me abraza
—Se lo que sientes Herms, pero verás como tu podrás encontrar tu propia felicidad. Aquí siempre estaremos tus amigos para apoyarte en todo, mereces ser la mujer más feliz del mundo— dice Ginny mirándome con dulzura.
—Gracias chicos, no sé qué haría sin ustedes, par de tontos— me dirijo hacia el patio trasero y puedo ver el maravilloso trabajo que hizo la pareja.
— Les quedó bellísimo— les digo muy sorprendida del hermoso resultado.
—Tal vez nos dediquemos a la decoración— menciona Harry
—No les iría nada mal— dice Camille divisando la decoración, reímos al imaginar a Harry y a Ginny como decoradores de eventos
— Gracias chicos a Rose le encantará.
—Y hablando de la reina de Roma— Harry, señala la chimenea e ingresa Ron con Rose en sus brazos.
Rose se baja de los brazos de su padre y corre a saludar a sus tíos.
— Lindo vestido, es similar al que llevabas puesto el día de la boda de Bill— me dice Ron al oído
—Gracias Ronald ¿Cómo te fue con Rose? — le respondo con frialdad
—bien Hermione, le conté todo es posible que un día de estos le presente a Ramona. Aun no le gusta la idea de que sus padres se separen, pero espero que lo asimile, aun es pequeña, pero es una niña muy madura para su edad.
—Supongo... espero que llegue a superarlo— Ron me toma de la mano en un vago intento por darme ánimos.
—Hola Malfoy— Harry lo menciona y me suelto de Ron para ir a saludarlos
Me acerco a saludar a Malfoy y al pequeño Scorpius, y ahí está de nuevo esa dulce y maldita sonrisa de Malfoy, la cual me hace sentir nerviosa, pero aun así le devuelvo mi mejor sonrisa.
—Hola Hermione— me saluda el pequeño, y me agacho hasta estar a su altura
—Hola cariño ¿Cómo estás? — le pregunto mientras acaricio su mejilla
—No te imaginas lo insistente que estuvo todo este tiempo— dice Malfoy
—Me alegra mucho que hayan venido, ven te presento a Rose— tomo a Scorpius de su manito y los guio hacia el comedor en donde están todos presentes.
Cuando entramos Harry y Ginny saludan amablemente a Malfoy y al pequeño Scorpius, pero por otro lado veo que Ron nos lanza una mirada asesina. Siento que esto se va a poner feo.
Mientras los demás hablan, Ron se acerca a mí, ya sé lo que me va a decir
—¿Qué demonios hace el hurón en mi casa? — me pregunta y veo su rostro tenso. Tal y como lo supuse, está enojado.
—Los invité, es hora de que Rose tenga un nuevo amigo y el pequeño Scorpius es agradable, se llevaran muy bien— digo rápidamente y con el corazón a mil por hora.
—Pensé que tú y Malfoy sólo tenian una relación "laboral" que tonto ¿no? — me dice rojo de la ira
—¿A ti que te importa con quien me relaciono? yo decido con quien hago las paces, además, tú no tienes nada que reclamarme— le digo en voz baja, para que los presentes no se enteren de nuestra acalorada discusión.
Ron no me responde nada al respecto, solo clava su mirada en Malfoy y en el pequeño, quienes están hablando con los Potter.
—No sé qué te pasa, tú me dijiste que querías mi felicidad ¿Cómo esperas que la encuentre? ¿encerrada aquí? ¿odiando a todo mundo?
—No pensé que me reemplazaras tan pronto, Hermione— me dice Ron, con una sarcástica sonrisa
—¿De qué demonios estás hablando? Estás demente
—Suerte con todo esto, me iré. Despídete de Rose por mi— dice y dirije su mirada a nuestra hija la cual se encuentra jugando con Scorpius.
—No te entiendo, Ron...
Y como siempre me deja con la palabra en la boca. Ginny, se acerca a mí y pone su mano en mi hombro, yo aun veo a Ron desaparecer.
—Ignóralo, es bien sabido que mi hermano no es normal— Me dice Ginny
—Solo que no lo entiendo. ¿Pero bueno, a qué horas vienen los chicos? — le pregunto cambiando de tema
—Mi madre dijo que los enviaría en un rato, despreocúpate la tarde apenas empieza. Deberías aprovechar para hablar con el galán que hay en tu casa—me dice con picardía
—No digas tontearías, pero creo que te haré caso, debo aclarar unos asuntos del ministerio con Draco y Harry.
—Que aburridos son, ni en una fiesta dejan de trabajar.
—Son los gajes del oficio— le lanzo un guiño
Me acerco a la mesa en donde se encuentran Malfoy y Harry hablando, y por lo que alcanzo a escuchar es acerca de Fall.
—Hola ¿puedo unirme a su interesante charla?
—No veo porque no— me contesta Malfoy sonriendo de lado. Espero que no haga eso frecuentemente, lo digo por mi salud mental.
Harry nos mira y levanta una ceja y sonríe, idiota no tengo que leerle la mente.
—Verás, le estaba diciendo a Malfoy acerca de los problemas que tenemos en el ministerio. En lo personal opino que debemos centrarnos en el caso del mortifago, si bien sabemos que el presidente de magia italiano no moverá un solo dedo hasta que haya un asesinato... o una masacre— dice Harry ya más serio.
—Lo lógico sería ir a Palermo, me dices que allá se encuentra el foco de magia oscura, no sé qué estamos esperando— menciona Malfoy, mirándonos a Harry y a mi
—Para hacerlo debemos trazar un plan— dice Harry
—Pensé que ya estaba. Harry mientras nosotros nos sentamos a trazar detalles, este hombre está haciendo de las suyas, debemos actuar lo más pronto posible— le digo con algo de desespero, ya empiezo a ver la delicadez del asunto.
La llamarada proveniente de la chimenea, que anuncia la llegada de Albus y James nos desconcentra, pero volvemos a lo mismo nuevamente.
—Potter ¿tienes en tu equipo a alguien de confianza que se pueda encargar de organizar los detales de búsqueda y posterior arresto?
—Creo que Matilda Rouge, es un buen elemento para planear el ataque— dice Harry, llevándose una mano a la barbilla.
—Perfecto, que ella se encargue de eso. necesitamos quienes le ayuden ya que no es fácil, deben recorrer la zona italiana y ¿por qué no? la mayor parte de Europa.
—De eso se pueden encargar el resto del equipo, nosotros tres podemos encargarnos de ir al punto focal que se halló, en estos últimos días, así recogeríamos más pistas— les propongo
ambos me miran y guardan silencio
—¿Dijiste nosotros tres? No creo que sea buena idea que vayas, te necesitamos en el ministerio regulando todo... además no sabemos qué tan peligroso pueda llegar a ser— dijo Harry un poco preocupado
—Pero...
—Hermione no ínsitas, no lo veo conveniente— dijo Harry
—Yo opino que la ayuda de Granger en Palermo puede ser relevante, necesitamos un cerebro lógico y a alguien que nos controle si te quiero arrancar la cabeza, Potter— dice Draco clavando sus ojos grises en los míos, finalmente me lanza un guiño, y volteo mi rostro para que ninguno de los dos note mi sonrojo.
—Bien jugado dos contra uno, pero aun así me sigo preocupando por la seguridad de Hermione— insiste Harry
—Yo me preocuparía más por la seguridad de Fall, Granger a veces puede ser muy violenta— ante el comentario de Malfoy, ambos ríen. idiotas.
—Muy bien, entonces ¿iremos a Palermo a asegurarnos que Fall no esté allí? — pregunto para aclarar mejor el plan
—Más bien para asegurarnos que esté alli, entre más pronto lo llevemos a Azkaban, mucho mejor— Dice Malfoy
—Hasta ahí todo está perfecto, pero ¿qué hay de los pegasos y la alerta del hombre lobo?
—Que se encargue el subsecretario de Magia, debemos tener como prioridad el Mortifago, Potter
—Bueno ya tenemos algo en que trabajar, así que disfruten este fin de semana, porque la próxima semana no descansaremos. Bienvenido Malfoy, espero que no nos dejes a mitad de la misión— dice Harry con rencor en su voz, recordando al suceso con Ron. No lo tiene que decir, para que yo sepa que aun odia ese día.
—¿Tirar una misión? ¿Quién haría algo así? — pregunta Malfoy. Harry y yo solo nos miramos sin decir ni una palabra.
—Creo que le ayudaré a Ginny y a Camille a servir la cena, ustedes no sé hablen de documentos, pociones o cosas aburridas, yo que sé— dice Harry, parándose de su silla y dejándonos solos a Malfoy y a mí…a mí con los nervios de punta... ¿por qué Malfoy me pone nerviosa? todo esto es culpa de Harry, Antonio y ahora también de Ginny.
—El color de hoy es Gryffindor— me dice Malfoy
—¿Que?
—El vestido ¿mañana será Hufflepuff? — me pregunta sonriendo
—Supongo que será nuevamente azul; es mi color favorito y según algunos el que se me ve bien— Le digo de la misma manera
—Es algo en lo que estoy de acuerdo— veo que baja su mirada y sonríe levemente como si recordara algo. — ¿Cuándo será el día en que honres a la casa de Slytherin con sus colores— me dice
—Malfoy, madura— le digo bromeando
—mmmm ¿Malfoy? ¿y si dejamos de lado los formalismos? digo, ya trabajaremos juntos, no está demás que nos tratemos como compañeros ¿Qué opinas Hermione? — me extiende su mano.
Juro que nunca imaginé que Malfoy fuera a llamarme por mi nombre... se le escucha muy bien.
—Opino que estoy de acuerdo, Draco— tomo su mano y no puedo evitar sonreír al sentir un cosquilleo tonto
Nuestra conversación se ve interrumpida por Rose y Scorpius que se acercan a nosotros. Draco carga a su pequeño y yo hago lo mismo con Rose.
—Papá, Rose tiene muchos libros. Le prometí que le enseñaría nuestra biblioteca. podemooooos papá— le dice Scorp a Draco, el cual me mira esperando que dé una respuesta.
—Si no te molesta podemos ir después de la misión en Palermo— le propongo a Draco, y me responde que sí.
Rose es igual de fanática de los libros que yo, y si Scorpius ya le creo esa idea en la cabeza no me queda de otra.
— ¿Que es palermo Hermione? — me pregunta Scorpius
—Es una ciudad de Italia. Tu padre, Harry y yo iremos a buscar algo allá, cariño— le respondo.
—Así es, y tú vas a pasar un tiempo con tu abuela, prometo que el viaje no será extenso— le responde él a su hijo.
—Y tu Rose, estarás con tu abuela Molly— le digo a mi hija, cuando veo que dirige su mirada a mí.
Ambos niños hacen un puchero, al parecer a Scorp no le gusta alejarse de Draco, así como Rose no le gusta alejarse de mí.
—No pongan esa cara, no nos iremos para siempre— les dice Draco a los dos.
— Está bien, pero ¿si iremos a la biblioteca señor Draco? — le pregunta Rose con dulzura
—Me ofendería si no lo hicieran, eres igual que tu madre— le dice Draco y Rose suelta una risita.
Los chicos se bajan de nuestros brazos y van hacia James y Albus para seguir con su juego.
—No es igual a mí, yo siempre he pensado que se parece a Ginny— le digo a Draco, mientras miramos a los niños jugar.
—Físicamente estás en lo correcto, pero en la actitud es tu copia exacta— ambos soltamos una risa.
Mis ojos recorren el lugar y se detienen en la copia impresa del profeta en la que aparecen Ron y aquella mujer, con todo lo que pasó olvidé tirarla o en el mejor de los casos incendiarla. No sé en qué momento mi estado de ánimo vuelve a caer al suelo.
—Piénsalo de esta manera, tal vez te quiere ver así. No me quiero entrometer, pero es obvio— me dice de repente Draco, el cual también tiene su mirada puesta en el recorte.
Yo simplemente me cruzo de brazos y bajo la mirada.
—Eres lista Hermione, me sorprende que bajes tu orgullo por alguien que se atragantó con una salchicha en quinto grado frente a todo mundo— El recuerdo de Draco hace que suelte una risa, al parecer nadie puede olvidar el bochornoso accidente de Ron.
—Al perecer tienes buena memoria
—¿Cómo no? si me burlé de eso por una semana completa— me dice con un tono divertido
—No tienes remedio— le digo en el mismo tono de voz.
Nos dirigimos hacia la fiesta de Rose, pero en todo ese tiempo nuestras miradas de cruzan constantemente, y me siento un poco avergonzada; no quiero que piense que lo estoy acechando.
No hay mucho Dramione en esta parte, pero busco darle un poco de sentido a la separación de Ron y Hermione. ❤
