El reloj anuncia que son las 5:00 pm y me hallo caminando en el abarrotado ministerio hacia la oficina de Harry. Estoy entre emocionada y nerviosa, incluso mis manos no paran de sudar (algo ilógico considerando el frio que hace). Finalmente llego a la puerta de su oficina, pero mi mano se detiene en el pomo de la puerta.

Hermione deja de comportarte como una niñita... una niñita de doce años- es lo único en que pienso, tratando de calmarme un poco.

Respiro hondo y abro la puerta, en cuanto ingreso veo que todos dejan su conversación y me observan, algo que hace que tragué saliva, con un leve asentimiento los saludo y me dirijo al escritorio de Harry, ignorando las miradas de los aurores sobre mí. Al frente mío está él, el sujeto capaz de ponerme nerviosa sin siquiera decirme una sola palabra, y enseguida está Harry.

-Hola- me saluda Draco desde el escritorio de Harry, en el que está apoyado

-Hola- le respondo con simpleza, pero con mis nervios a flor de piel.

No sé si es mi idea o siento que en la habitación solo estamos los dos, pero echo un vistazo de nuevo a mi alrededor y noto a todos los aurores incluyendo a Harry mirándonos, pero no duró mucho ya que Harry nos sacó a todos del leve letargo

-Hermione, espero que estés preparada para nuestro viaje a Palermo; hemos organizado algo, pero puedes echarle un vistazo- Harry cambia su postura de brazos cruzados y rodea su escritorio.

-Si Harry, junto con Antonio organizamos nuestra agenda- le digo sin apartar mis ojos de Draco, quien también mantiene su mirada hipnótica sobre mí, siento que nuestros ojos se tratan de unir como dos imanes, decido que es mejor despegar la vista de sus bellos ojos grises y concentrarme en mi labor - en cuanto a los otros antecedentes, he pensado en que Rouge y Rider se encarguen... hasta donde sean capaces, porque necesito al menos tres de ustedes en la misión de Henry Fall.

Todos están de acuerdo

-Me parece perfecto. Mira Hermione, acércate- me dice Harry, apunta con su varita y una especie de holograma en tonos grises, revela el plan que se ha de llevar a cabo.

-Lo primero será ir hacia el punto focal y rodear el lugar ¿Cómo estás de entrenamiento mágico, Herms? - la pregunta de Harry me toma por sorpresa, ya que hace mucho que no hechizó a alguien o que peleo, pues mi última batalla fue hace muchos años

-Eh esto, verás Harry- Trato de responder sin avergonzarme

-Es lo de menos, yo le ayudaré con el entrenamiento, tampoco creo que esté tan oxidada ¿o si Hermione? - dice Draco y me guiña un ojo (malditasea)

-Si tú lo dices y Herms está de acuerdo...- Harry me mira y yo solo muevo la cabeza positivamente -Ok, haremos un allanamiento en la propiedad. Mi secretaria, ya me pasó el permiso de la embajada mágica italiana, así que mañana mismo podemos viajar. Hermione, Malfoy ¿están de acuerdo con que pida el translador? - Draco y yo decimos si al mismo tiempo.

-Mientras ustedes están en eso, nosotros buscaremos por al menos cinco de los países de Europa, considerando el mundo mágico y el muggle de estos mismos. Si encontramos algo les enviaremos un patronus, ustedes con este traslador modificado irán al lugar en donde estamos exactamente. - continuó Craig, uno de los tres aurores elegidos para la misión, colocando un broche en el escritorio.

-Veo que todo está listo- digo echándole un último vistazo a la proyección de Harry.

-Muy bien, siendo así prepárense, que debemos ir a entrenar. Conozco a los... Mortifagos- dice Draco con incomodidad en la última oración- y sé que ellos van más adelante que cualquier mago, es necesario ser más fuertes que el enemigo- concluye.

Uno por uno, salieron de la oficina. Harry es el sexto en dejar el lugar, pero antes me echa su típica mirada burlona y cierra la puerta antes de que llegue a la salida, dejándome encerrada con Malfoy, cuando trato de abrir la puerta me doy cuenta de que literal estoy encerrada con Malfoy. Harry, idiota.

-Harry es así de "gracioso"- le digo asiendo comillas con mis dedos.

Draco ante la situación solo sonríe, después de fijarme en su linda sonrisa me vuelvo a conectar con sus orbes grises, las cuales miro detenidamente y me doy cuenta de que no son del todo grises, hay en ellos un leve tono verde y azul, son impresionantemente preciosos y eso que no he mencionado ese brillo y sus pupilas dilatadas que le dan un toque de ternura. No sé cuánto tiempo hemos estado así, pero no quiero despegar mi mirada de la de él.

-Creo que podemos ensayar algún hechizó para la puerta, pero no una bombarda jajaja- le digo nerviosamente tratando de romper el hielo, pero veo que Draco se acerca lentamente a mí y mis ojos se vuelven a conectar con los suyos.

un escalofrío me recorre cuando se acerca aún más y más hasta que solo unos centímetros nos separan, y su rostro se detiene en mi oído. Desde esa posición puedo embriagarme con el exquisito aroma de su colonia.

-Se te ve exageradamente bien el color verde, Hermione- susurra hasta dejarme sin aliento, literal siento mi garganta seca.

Él se aleja de mí y ya extraño su cálida cercanía. En mi estado de aturdimiento, solo siento que mueve su varita hacia la puerta y susurra un hechizo, dejándonos libres. Yo miro hacia la puerta y luego lo miro de nuevo a él sorprendida.

-Un viejo truco- me guiña nuevamente y me regala una sonrisita maliciosa y se detiene en la puerta para que yo salga después de él

- que caballero- le digo mientras paso a su lado

-Auch, Granger ¿acaso lo dudas? - me dice aun con su sonrisa en el rostro.

Draco y yo nos dirigimos hacia la sala de entrenamiento de aurores y alistarnos para el duelo. Debo confesar que me muero de nervios de solo ver el campo de entrenamiento presente frente a mí; muchos recuerdos de la guerra mágica vuelven a mi memoria...esos horribles recuerdos.

-Solo respira hondo, y pon tu mente en blanco por unos segundos- me dice Draco al oído, y vuelvo a robar su delicioso y fresco aroma.

-Creo que voy a vomitar- siento como palidezco de solo pensar en batirme a duelo con uno de ellos.

Los veo tan profesionales, tan hábiles con los maleficios y ataques y luego estoy yo, tan oxidada que ni creo ser capaz de hacer un wingardium leviosa

-No seas tonta y si vas a vomitar yo me retiro- habla Draco alzando sus manos y alejándose.

-Dijiste que me ayudarías

-No, si me vomitas encima, que asco. Bien ¿te parece si empezamos con algunos hechizos de protección? obviamente no verbales- se burla de mi

-Malfoy, ya vas a ver cómo te pateo el trasero- le gruño, alisto mi varita y en un rápido movimiento invoco un Expulso

Draco en cuestión de milisegundos esquiva mi ataque y me lanza otro, el cual por poco me impacta si no me hubiese arrojado con tiempo al suelo. Él toma mi mano para ayudarme a parar y el contacto hace que sienta una corriente por todo mi cuerpo.

¿Qué demonios me pasa con este rubio tonto últimamente?

-Vamos a los vestidores- me propone

- ¿disculpa?- chillo sintiendo que mi cara se pone roja, al mirarlo noto que esta cruzado de brazos tratando de no reír.

-A cambiarnos, ya sabes para seguir con el entrenamiento. No quiero que nada malo le pase a ese bonito vestido, además nunca los he usado, pero los zapatos altos no parecen muy cómodos- dicho eso se da la vuelta, pero pudo jurar que el maldito se está riendo.

Tomo uno de los uniformes de aurores, había olvidado lo bonitos que eran realmente, cada uno tenía un estilo único. Debo confesar que, el buen sentido de la moda ha comenzado a interesarme últimamente y me deleito eligiendo un lindo vestido, una capa que convine y los accesorios.

Después de unos minutos estoy lista, y me dirijo hacia el campo de batalla, busco con la mirada a Draco y lo encuentro hablando con los demás aurores, me da gusto saber que lo recibieron tan amablemente y al parecer se llevan muy bien. Me dirijo hacia él y me recibe con una sonrisa (adivinaron... esa sonrisa).

- ¿lista para "patearme el trasero"?- me dice haciendo comillas con sus dedos

-Draco Malfoy ¿me estas retando? Sabes muy bien que te puedo lastimar sin usar mi varita- digo mostrándole mi puño, él instintivamente lleva su mano a su nariz haciendo que yo suelte una risita.

Yo soy la primera en atacar, pero para mí infortunio, él esquiva hábilmente mi ataque. Justo lo que pensé, tanto tiempo de inactividad me volvieron un poco torpe.

-Granger, creí que estaba frente a la supuesta mejor bruja de nuestra generación y no que mierda... que decepción- me dice haciendo una mueca de disgusto

-Solo... he pasado mucho tiempo en labores de oficina ¿sabes cuánto tiempo no peleo? - le digo poniendo mis manos en mi cintura

-Excusas- me habla arrastrando las palabras y enfocando su atención en sus dedos.

-No son "excusas" es cierto- le respondo a la defensiva, reconociendo que me estoy comenzando a molestar

-Si si ¿aun sabes pronunciar EXPELLIARMUS?- grita el hechizo apuntando hacia mi

como era de esperarse mi varita sale volando hacia él, se queda observándola un rato y me la regresa, pero sin antes decir otra tontería

-Te enfrentabas en un duelo de mejor manera a los doce años- se vuelve a burlar y me pasa mi varita, no sé cómo lo hace, pero ya me está haciendo molestar con sus estupideces.

-Creo que Crabble y Goyle me desarmarían mejor que tú, Granger ¡vamos al menos un hechicito un escudo pequeño! - me dice como si fuera una niña pequeña, haciéndome explotar de ira.

Aprieto mi varita, mientras él se ríe y con el enojo creciendo dentro de mi hacia ese maldito rubio, apunto mi varita y en mi mente empiezo a invocar Desmaius hacia él, pero lo esquiva esta vez con un poco de dificultad, entonces al verlo tambalear pienso en Expulso y apenas le doy tiempo para invocar un escudo, necesito algo más. No necesito, DEBO derribarlo o al menos desarmarlo por imbécil, Sectum en su burlona cara, haciéndole un pequeño corte en la mejilla y por último para que se le baje el ego Expelliarmus y veo que el sectum logró distraerlo y su varita cae en mi mano derecha y él cae al suelo.

Voy hacia él para ver cómo se encuentra, veo cómo se va sentando en el suelo y se toca el pequeño corte que le hice. Él me mira y noto que poco a poco va haciendo aparecer en su rostro una sonrisa.

- ¡Eres... eres un idiota! - le reclamo indignada apretando mis puños y mi mandíbula

-Esa es la Hermione Granger que conozco, aunque...- mira sus dedos levemente ensangrentados- un poco sádica.

-No puedo creer que me hayas hecho enojar para que...

- ¿Sacara todo tu potencial?

-Son raros tus métodos de enseñar, Malfoy- acerco mi varita a su rostro y sano su mejilla

-Valió la pena, además siempre me gustó hacerte enojar un poco- me guiña un ojo

-Tarado - resopló ante su comentario infantil -muy bien, entonces qué tal si continuamos con esto enserio.

- ¿Enserio dices? yo nunca quise que me ganaras, Hermione- me dice entre ofendido y divertido.

Nos ponemos en posición de ataque y continuamos con nuestro duelo, el cual se alarga por mucho tiempo ya que, con mi renovada habilidad de defensa y su destreza con la magia, ninguno de los dos se da por vencido, incluso veo que las seis personas a nuestro al rededor se paran a ver nuestra batalla.

-Date por vencida

-Ya quisieras, Draco- le respondo con una sonrisa de lado, el me brinda una sonrisa igual.

Después de la mágica lucha, él arroja su varita y se arroja a mí y en un agudo reflejo lo esquivo haciéndolo tropezar.

-Defensa personal. Si eso quieres...- le respondo encogiéndome de hombros y arrojo también mi varita.

- ¡Vamos Ministra! ¡Malfoy no te dejes, te la debe! - escuchamos una pequeña algarabía entre el grupo de aurores y Harry se les une a las porras.

Él me agarra de la muñeca y rápidamente le hago una zancadilla, y aprovechando su inestabilidad lo arrojo al suelo, pero él es más hábil y me hace caer también...grave error, ya que nos encontramos demasiado juntos uno encima del otro, y logro detallar más de cerca sus rasgos faciales; no puedo creer como es de perfe...

Siento que trata de pararse, y salgo de mi tonta ensoñación y con rapidez lo hago caer de nuevo, logró mantenerlo ahí, luchando con su fuerza y considerando que es mucho más alto que yo, pero por fin puedo hacerme encima de su espalda y aplicarle una llave y lo inmovilizo.

-Un viejo truco- le digo de la misma forma que él lo hizo en la oficina de Harry

-No me daré por vencido- dice luchando para soltarse

-Entonces nos quedaremos aquí todo el día, porque yo tampoco-

-No me conoces Granger. Yo cuando no gano, empato- murmura en un inútil intento de levantarse.

-Y eso es lo que yo opino, chicos. EMPATE y se largan de mi campo, muchas gracias- Pronuncia Harry, y siento como me levanta de encima de Malfoy y luego lo ayuda a parar. - ¿les han dicho que son muy obstinados?- nos dice riendo.

-Siempre- respondemos al unísono y nos miramos

Echo un vistazo y noto que solo quedamos Harry, Draco y yo, posiblemente los demás se rindieron de ver nuestra interminable batalla y se fueron a descansar.

-Creo que también deberíamos ir a descansar y arreglar todo; mañana salimos a eso de las 8:00 am. Esto es importante. No se preocupen por sus cosas, los casilleros son muy seguros- Harry se retira, dejándonos de nuevo a solas. Solo ruego a Merlín que no nos haya dejado de nuevo encerrados.

-Eres un oponente digno cuando te enojas- me habla Draco en tono divertido

-Y tú eres un rival decente cuando no sales huyendo al menor vistazo de sangre- le digo en el mismo tono

-Nos vemos mañana, Hermione - se despide, pero antes toma el dorso de mi mano y deja un suave beso, acción que me desconecta de inmediata y sin volver su mirada hacia mí, se dirige hacia la salida.

Ese acto sin duda me petrifica, pero reacciono como puedo para irme también. En cuanto salgo cierro bien la puerta con un encantamiento. Me llevo un susto de muerte cuando siento a alguien que me agarra del codo, mi instinto defensa hace que golpee con mi mano libre a la persona que me tomó.

-HERMIONE, ESO DOLIÓ

-Harry, lo siento. Eso te pasa por asustarme, pensé que te habías ido- le digo entre preocupada y molesta.

-Pues obviamente no. Te vi muy bien allí dentro- Harry aún se toca el puente de su nariz y me mira -Entre tú y Malfoy me van a dejar sin nariz- me dice con un enojo falso

-Me siento un poco más fuerte desde hoy, creo que fue esa dosis de adrenalina. Por Merlín, Harry. No sabes cómo anhelaba algo así desde hace tanto tiempo- Hablo mientras nos dirigimos hacia la salida, dándonos cuenta de que el ministerio y sus oficinas ya están cerradas.

-Te apoyo en eso ¿desde hace cuánto tiempo tu vida se volvió tan monótona? - le lanzó una mirada de confusión - no me mires así Herms, nos conocemos desde niños, te conozco. Me estaba preguntando si aceptar el ministerio había sido tu mejor decisión.

-Fue una gran decisión, solo que ya sabes cómo este lugar, siempre es una montaña rusa- le digo mirando a mi alrededor

- ¿Qué fue eso de hoy- me pregunta

- ¿Qué cosa?

-Malfoy y tú

- ¿Malfoy y yo? Tu nos encerraste en...

-Hermione, creo que eres lo suficientemente inteligente para saber que no me refiero a eso- me encara con una ceja levantada y cruzado de brazos.

-Nada sucede. Y no sé qué pretendes, pero si no recuerdas te refresco la memoria, aún estoy dolida por lo de Ron. Yo no voy por ahí enamorándome a diestra y siniestra. No seas ridículo. -Ruedo mis ojos y sigo mi camino

-Repítelo hasta que te lo creas. Hermione por el alma de mis padres, te conozco; malditasea eres como mi hermana. Miénteme a mí, pero deja de mentirte a ti misma.

-No te entiendo absolutamente nada. A ver, ilumíname porque ya estoy lo suficientemente dolida. - empiezo a sentir mis ojos humedecerse

-Ah bien, aquí voy. Mírame a los ojos y dime, que la única razón por la que te duele la infidelidad de Ron es por ti y su supuesto amor y no por...-hizo una pausa mirando al suelo, tratando de buscar las palabras y regreso su mirada hacia a mi -por temor a que Rose no tenga a su padre en casa. Quiero oírlo claramente de tu boca.

-Estás demente, además mi vida amorosa no te importa- le respondo con furia

-Me importa, cuando observo que, a la que considero mi hermana está llorando cada noche y veo que su brillo se opaca. Me importa, desde el momento en el que presencié ese triste "si, acepto" el día de tu boda. Me importa, desde que su romance ridículo cada vez se iba al hoyo y todos se daban cuenta, excepto ustedes dos...-dice Harry con evidente enojo en su rostro

-Si veías todo eso ¿por qué siempre estuviste de acuerdo, ah? - lo enfrento

- ¿Qué se supone que debería decirles? ¿Qué no encajaban juntos? ¿Qué se basaron debido a la emoción del momento, y a causa de eso se vieron forzados a seguir juntos? En ese punto es donde no debería meterme en su "romance" - habló y soltó un hondo suspiro - pero desde su boda lo he notado, he notado que fuerzan su relación y que aparentar ser una pareja feliz. Lo único real de ustedes como esposos es... Rose.

-Eres muy analítico- le reprocho

-He vivido lo suficiente como para tener en cuenta cada detalle y preocuparme por el bienestar y la felicidad de quienes amo- me responde con sinceridad, sinceridad que veo reflejada en sus verdes ojos.

- ¿Cómo está tu amistad con Ron, Harry? - le pregunto, ya que quiero saber eso desde hace mucho.

-Yo lo perdoné, pero créeme que siempre que recuerdo la misión... nunca vamos a dejar de ser mejores amigos. Él es también como mi familia y todo, pero...

-Ya no es lo mismo - termino de decir por él, el cual asiente - Harry ¿me guardarías un secreto? - el me mira y tomo eso como un sí - No sé qué me pasa. Estoy confundida, supongo que tienes razón y tengo mucho miedo. Mi mente a veces se comporta de forma extraña y es como si no pudiera controlarme, esto me ha venido pasando desde que lo vi, y no entiendo porque sucede.

-Sabes que sucede, pero no lo quieres aceptar. Hermione, aun te gusta solo que el volver a verlo reavivó...

-No tiene sentido, él me dejó de gustar cuando estábamos en Hogwarts. Me enamoré cuando era una niña.

-Te lo pondré así: No te enamoraste de Ron, te viste atada a una idea de romance que crearon en la batalla, porque de alguna manera eso los unía. Malfoy, nunca te dejó de gustar, solo que creaste un rencor hacia él por ser un maldito idiota, vi como lo veía entre clase, noté tu preocupación cuando Buckbeak lo atacó, no olvido como te preocupabas por su salud en sexto año y como lo defendías. No estás confundida, estás en negación. Lo sé, tal vez tu mente se trastocó cuando tu separación con Ron se vio coincidencialmente conectada al recuentro con Malfoy. Si no me crees, ve y reflexiona objetivamente- termina de decir, plantándome un beso en la frente a manera de despedida.

Harry desaparece por una de las chimeneas y yo me quedo ahí, en la penumbra solitaria del ministerio, con las emociones revueltas y con mi mente aún más confundida, pero con una revelación, la cual temía que cambiará el rumbo de mi destino. Solo espero que todo se vaya aclarando a lo largo de estos días. Debo confesar que las actitudes y la separación de Ron y el trabajar con Draco, no será de ayuda para organizar mis ideas.

presencié ese triste "si, acepto" el día de tu boda...Lo único real de ustedes como esposos es... Rose

- ¿y si Harry tiene razón? - Con ese pensamiento me dirijo a las chimeneas para descansar en la comodidad de mi hogar y organizar lo más que pueda mis sentimientos.