Regreso a casa, después de tener un colapso mental gracias a Harry. Al atravesar la chimenea me llevo una gran sorpresa al ver a Molly y a Ginny en la sala de estar jugando con Rose; debo aceptar que me siento avergonzada al saber que hace tiempo no visito a Molly y a Arthur.
-Mami- Rose se me lanza encima y la abrazo.
-Ginny, Molly. ¡Que bueno verlas! - me acerco a ellas y las estrecho en un abrazo que demuestra lo mucho que las quiero.
-Oh, Hermione cariño ¿Qué tal todo? Vamos querida, dime ¿Cómo te está yendo después de las idioteces de mi hijo? No creas que no se libró de mi ira- me dice Molly con su típico tono maternal aun abrazándome
-Ya te imaginas lo mal que la pasó Ron, pero se lo merece- añade Ginny
-Chicas, no se preocupen lo he ido superando, y si soy honesta siento que el trabajo me ha ayudado a mantener mi mente despejada - les contesto.
-Oh, linda- Molly me toma de la mano y me mira con ternura - sabes que siempre serás parte de nuestra familia.
-Gracias Molly- la abrazo fuertemente. Ginny y Rose se nos unen. Se siente tan bien tener quienes me apoyan.
-En fin, creo que es hora de irnos. Rose amor, ve por tu equipaje y despídete de tu madre y deséale suerte- le dijo Molly a Rose
-Les agradezco, con ustedes estará muy bien. No sé cuánto tiempo estemos en Italia
-Tú no tienes de que preocuparte, linda.
Pasados unos minutos, vi desaparecer a las tres pelirrojas por la chimenea, y de inmediato comienzo a sentir la soledad en mi casa. En una actividad tan simple de guardar mis pertenencias más importantes en mi bolsa de cuencas, busco la manera de ahuyentar la soledad y después de algunos minutos caigo rendida.
Flashback
"Camino por los pasillos con tristeza al saber que Ron y Harry me odian por el simple hecho de preocuparme por ellos; No entiendo por qué se enojan, es deber de McGonagall revisar ese tipo de objetos, además, no se sabe aún quien le dio esa dichosa escoba. Me dirijo hacia la biblioteca en busca de información que pueda ser de ayuda para Hagrid y Buckbeak.
-Vaya, vaya. La sangre sucia va de nuevo a meter de nuevo las narices en los libros, al parecer ya nadie te soporta ¿así de aburrida eres?
- ¿Enserio tienes el descaro de hablarme, Malfoy? has sido una maldita molestia siempre, pero lo que hiciste es bajo.
Retrocede un poco confundido ante mi inesperado reclamo, pero es hora de dejarle claros ciertos puntos.
-Esa maldita bestia se lo merece, pudo haberme matado...
-Ya deja de ser tan exagerado- estoy furiosa con él, lo tomo del brazo y lo arrastro hacia un rincón en donde nadie vea nuestra disputa.
- ¡Suéltame, asquerosa sangre sucia! - dice furioso soltándose de mi agarre
- Primero, tu insulto ya es tonto, así que te sugiero que te busques otro más original; segundo deja de pensar que el mundo gira a tu alrededor, mocoso malcriado- su rostro se transforma en una mezcla de asombro y enojó
- A mí nadie me habla así ¿cómo te atreves?
- Si, ya veo. Por lo visto necesitas que te digan que eres un idiota muy molesto, cuantas veces sean necesarias para que te lo creas.
-Yo...
-No, espera que no he terminado. Ya me tienes harta con tus estúpidas bromas, tus aburridos insultos, tu forma tan grosera de ser con los demás, pero que juegues con la existencia de una criatura fue el colmo, así que te advierto, habla con tu padre...
-A mi padre no lo menciones, Granger- me dice evidentemente enojado
¡Que te calles! Como decía, habla con él y dile que retire la demanda.
- ¿Y si no lo hago qué?- me responde con burla.
-Si no lo haces, te juro por Merlín que doy un golpe, el cual recordarás el resto de tu vida.
-Si, pues no te tengo miedo- me responde con falsa valentía, lo puedo observar
Lo tomo del cuello de la camisa y lo acerco un poco a mi cara para que vea mi rostro furioso y note que no estoy jugando, pero fue mala idea ya que al tenerlo tan cerca logro perderme en el gris de sus ojos y en sus pupilas dilatadas, y lo peor es que Malfoy no hace nada para sacarme de ese tonto letargo. Unos segundos después, reacciono, lo suelto y doy un paso atrás.
-Te lo advierto Malfoy, el tiempo corre, y si no mueves un dedo te parto la cara.
-Que violenta- escucho que dice en un casi insonoro susurro, mientras se acomoda la corbata.
- ¿disculpa?
-Que... Que te pudras sangre sucia- y comienza a alejarse- Y si, lo voy a repetir las veces que quiera- continúa diciendo mientras se va
-Al menos no soy un niñito mimado, que sólo sigue las órdenes de su papá- grito lo suficiente para que logre escucharme.
-Al menos yo no soy un ratón de biblioteca- me grita desde la otra esquina
-Por lo menos yo sé leer- y sin querer escucharlo más me largo, dejando que siga gritando sólo como un demente.
Fin del flashback
El despertador suena estruendosamente, avisándome que el día, el muy esperado día había llegado, así que me alisto y salgo hacia el Ministerio.
Cuando llego, arrimo a mi oficina en busca de algunas pociones que nos pueden servir de ayuda.
-Buena suerte, Hermione. Ve tranquila, la oficina y todo queda en mis manos- me dice Antonio, cuando salgo.
-Sé que lo harás. Por favor, hazme llegar algún tipo de mensaje si el Ministerio entra en caos. Cuídate- me despido de mi asistente y me aparezco en la oficina de Harry.
En el lugar ya están todos reunidos, los aurores junto con Harry me saludan con un movimiento de cabeza.
-Sigan el plan, y verán el éxito- dice Rouge
-Así será, y ustedes estén alertas ¿están listos?
-Si, ministra- contestaron firmemente los aurores.
Posteriormente salieron de la oficina dejándonos a Malfoy, Harry y a mí.
-Esto es un poco arriesgado, pero confío en que investigaremos. Recuerden algo, si no es necesario no nos separemos- nos dice Harry- debemos ir al traslador, no debemos perder tiempo.
Draco y yo asentimos, dejamos el lugar.
-Lo atraparemos, de ti nadie se escapa- me dice Draco sonriendo de lado.
-Ese idiota es como el aire- le contesto apretando los puños-
Justo cuando lo atrapamos, se nos escapa. Desearía encerrarlo de una buena vez en una celda.
-Hermione Granger, furiosa. Pobre tipo, no le va a alcanzar la vida para arrepentirse- lo miro confundida
-Alguien con inteligencia o al menos con dos dedos de frente no se atrevería a enfrentarte o buscarte pleito.
-Me parece genial que sepas eso de memoria- le digo un poco más relajada
-Me lo dejaste muy en claro.
Le echo un vistazo a Harry y solo me lanza una mirada traviesa, es como un libro abierto este hombre.
Llegamos al punto del traslador
-Hermione ¿tienes el otro traslador a la mano? - me pregunta Harry
-Si aquí lo tengo- le enseño el traslador que tenía en el bolsillo
-Muy bien- nos sostenemos de un portarretratos viejo, y en menos de cinco segundo caemos en el suelo
-Nunca me voy a acostumbrar a esta mier...- Harry de inmediato que se levanta del suelo se aleja para vomitar; los viajes de apariciones y teletransportación siempre le han caído mal
-Qué asco- Draco lo mira con desagrado- ¿Dónde dices que es el punto focal?
-Es al sur, al menos a una media hora de aquí, podemos aparecernos fácilmente- le respondo
-Ni locos, nos vamos caminando- dice Harry visiblemente pálido
-Ni de coña- Draco lo toma del hombro y a mí de la mano derecha y aparecemos cerca.
-Te mato Malfoy
-Deja de llorar Harry, entre menos tiempo perdamos mejor. Intenta recuperar fuerzas pronto, te necesito alerta- le digo viendo la enorme reja que aislaba a la vieja y aparente mansión abandonada.
-Este es lugar- afirma Draco
-Si, incluso logro sentir la mala energía alrededor
-Creí que era el único ¿Cómo entramos? ¿alohomora?- pregunta Harry mientras se acerca lentamente.
-prueba con ello- le digo
Harry procede a utilizar el hechizo, pero no funciona, así que utiliza otro par y tampoco.
-Pero que tontos- caigo en cuenta y ruedo los ojos ante lo obvio
-Cierto. Malfoy ayúdame, podemos trepar por el muro- propone Harry
- ¿Qué? - pregunta Draco confundido
-Harry, creo que...
-Ahora no, Hermione. Malfoy ayúdame- Draco le da una mano y con gran habilidad Harry sube hasta la punta del muro y salta al otro lado. Ahora está en el interior.
-Ahora ustedes- nos dice Harry desde atrás de la reja.
Draco y yo nos miramos y simplemente nos aparecemos donde está Harry, quien se queda sorprendido
- La próxima, deja hablar a Granger, genio- Draco le dice, a mi sólo se me escapa una carcajada.
Logramos atravesar el abandonado jardín lleno de maleza, y llegamos a la gran puerta, me adelanto a tratar de abrirla, pero la mano de Draco se posa encima de la mía deteniéndome, me señala con la cabeza hacia la izquierda. Harry y yo vemos varias ventanas tapadas con tablas.
No logramos ver nada, así que Harry decide hacer un hechizo desilusionador; Draco y yo hacemos lo mismo y nos vamos hacia la parte trasera de la mansión.
Por fin vemos la posibilidad de entrar por un viejo portón desgastado. Finalmente entramos y nos hallamos en lo que parece ser una cocina.
-Esto apesta- oigo la voz de Harry
-Ahg, que asco. Huele a mil ratas muertas- está vez dice Draco.
-chicos, silencio. Vamos hacia la planta superior- les digo, mientras respiro por la boca.
Recorremos el interior de la mansión, la cual me parece enorme y está más bien desocupada, sólo algunos muebles se encuentran cubiertos por unas mantas polvorientas. Finalmente llegamos al vestíbulo, el cual, considero que en otro tiempo fue un lindo lugar, ya que su muros y pisos están hechos de mármol y las columnas son al mejor estilo grecolatino. Nos quitamos el hechizo desilusionador por el momento y subimos por la enorme escalera imperial. A lo lejos alcanzamos a oír un gemido de una mujer, el cual nos toma desprevenidos, y volteamos a todos los lados buscando de donde proviene aquel lamento, pero no se vuelve a oír.
Con varita en mano, revisamos con cautela la primera habitación.
-aquí no hay nada, vamos a la otra- dice con algo de nervios Draco
Cuando estamos a punto de salir volvemos a escuchar aquel lamento aún más fuerte, me asusto tanto que me aferro fuertemente a uno de ellos.
-Granger, creo que necesito respirar- me dice ahogado Draco, y es que en realidad si me aferré con mucha fuerza a él.
Harry sólo sonríe -Hermione, la idea es que no le partas una costilla la próxima vez con tus abrazos- me dice Harry
Siento que el rostro se me cubre de rojo -Cállate Potter- le digo con reproche y le doy una patada a Malfoy quien se ríe a carcajadas
Harry abre la puerta y salimos hacia la otra habitación en busca de otra pista.
Draco me toma de la mano, dirijo mi mirada confundida hacia su rostro, el cual me brinda su linda sonrisa.
-Así, si algo malo te pasa, también me pasará a mi- dice, señalando nuestras manos entrelazadas.
Yo le sonrío, pero por dentro siento mi corazón a mil por hora y mil mariposas revoloteando en mi estómago, haciendo que me sujete aún más a él.
-Chicos si...- Harry se da la vuelta y le da un leve vistazo a nuestras manos, pero lo ignora y prosigue- ...si no vemos nada aquí subimos al ático o si no al sótano.
Los dos asentimos y entramos a un par de cuartos más, encontrando nada más que polvo y antigüedades.
-Baratijas sólo es lo que hay aquí- dice Draco- es mejor que vaya...
Draco es de nuevo interrumpido por el ruido, pero esta vez más desgarrador. Harry sale rápidamente de la habitación, Draco y yo hacemos lo mismo, nos separamos en tres extremos del amplio pasillo buscando de donde provenía el grito. Se vuelve a escuchar, pero esta vez es más como un llanto que viene de una de las puertas del fondo.
-Alohomora- apunta Draco a la puerta, la cual por suerte se abre.
Abrimos la puerta, y nos chocamos con la imagen de una mujer sollozante en una cama.
Levantamos las varitas alertas, preparados a cualquier ataque.
-Hola- digo tentativamente a la mujer que está postrada en la cama
Ella gira violentamente el rostro y nos observa con temor, vemos sus ojos cubiertos de lágrimas y cicatrices aparentemente causadas por su agresor.
-voi chi siete?- nos pregunta con una voz aguda y temblorosa
Harry y yo nos miramos confundidos
-vogliamo solo aiutarti. Siamo maghi inglesi- dice Draco con cautela, para no asustarla.
La mujer nos mira y se va levantando con mucho esfuerzo.
-Agradezco su ayuda, pero si él los ve, los lastimará- nos dice con un marcado acento italiano. Agradezco que sepa nuestro idioma.
-Soy la ministra de magia británica. Es mi deber proteger a cualquier persona. No te preocupes, nosotros te sacaremos de aquí, pero debes decirnos en donde está- le digo acercándome y me siento en la cama donde está sentada.
-El viene y va, a veces se va por días y cuando regresa...- sus ojos se empañan y veo como aprieta sus puños temblorosos
- Hermione- Draco me estira la mano
-Yo revisare que no venga por el pasillo- me dice Harry
Asiento y le entrego el traslador a Draco.
-Pon mucho cuidado Harry, no te alejes tanto- le digo
Draco activa el traslador, y en menos de unos cinco segundos los tres aurores están en la habitación.
- ¿Los tienen? - me pregunta Craig en cuando los tres aterrizan.
-Él no, pero si a su rehén- le digo señalando a la mujer.
-Bien, ¿y el jefe Potter? - pregunta Alex
-En el pasillo- le contesta Draco -Creo que deberían llevarla a San Mungo dos de ustedes. Craig, tú te quedas.
-Si, señor- le contesta Hill otro de los tres aurores.
Toman con cuidado a la mujer y con el broche con el que aparecieron, se desaparecen a donde Draco les ordena.
- ¿Qué hacemos? - le pregunta Craig
- ¿Hallaron algo? - le pregunta Draco
-No, señor. Estuvimos en París y no hay nada que nos sirva.
-Entonces no nos queda más que esperar, sólo debemos desmemorizar a la mujer. Si no encontramos pistas, mañana volvemos aquí- les propongo.
Del pasillo escuchamos como se rompe algo
-Harry- digo y salimos del cuarto
En efecto, como lo suponíamos, Harry se encuentra en un enfrentamiento con alguien, pero no sabemos quién es con exactitud, ya que está cubierto con una capa negra y una máscara, pero ya sospechamos quien es.
-Déjate de juegos Fall, ya sabemos quién eres- le dice Draco y le dispara un hechizo, el cual esquiva al igual que los que le lanzamos Harry, Craig y yo.
El mago hace que nuestras varitas caigan en sus manos, preocupándonos de sobremanera. Ahora estamos a su merced. Se quita la máscara y la capucha, y como lo habíamos sospechado en efecto es Henry Fall.
- ¿Qué tenemos aquí? - nos observa con burla- Un inútil auror, el mocoso que vivió, el traidor y la sangre sucia -¿estos son mis rivales? Oh, Salazar ¡Qué vergüenza!
Fall, me mira detenidamente y se acerca a mí, pero los chicos se anteponen y no le permiten acercarse a más.
En un descuido del mago, Craig logra arrebatarle dos varitas de la mano, le pasa una a Harry y comienza de nuevo una batalla de ellos dos contra el mortifago.
Fall apunta hacia la lámpara que cuelga del enorme pasillo, ésta se suelta y retrocedo rápidamente antes de que caiga sobre mi cabeza, Draco me sostiene, en cuanto la lámpara cae sobre el suelo.
- ¿Estás bien?- me dice al oído
-Si- le respondo asustada
-Vamos, escondámonos en el cuarto; estamos en desventaja- me dice y me dejo llevar por él.
En este momento siento la adrenalina recorrer por todo mi cuerpo. No sé si es el miedo, el desespero o la preocupación por Harry y Craig lo que hace que mis lágrimas empiecen a salir de mis ojos.
-Calmate, Granger. Eres más fuerte que esto- me dice Draco sosteniendo mi cara entre sus manos - ellos han estado en misiones peores- finaliza y me da un beso en la frente, haciendo que la tranquilidad regrese a mi
-Gracias- le digo en un susurro y me abraza.
Después de un rato de estar en la misma posición, escuchamos que los ruidos cesan y Graig entra por la puerta.
-Está inconsciente, debemos llevarlo antes de que despierte- nos dice el auror agitadamente
-salimos de la habitación y utilizamos el viejo portarretratos para regresar al Ministerio.
-llévenlo a una celda en Azkaban ¡Ahora! - les ordena Harry a Draco y a Craig, quienes no lo piensan ni un minuto y se dirigen a la chimenea de la oficina de Harry, desapareciendo después.
-Terminó- digo apoyándome en el escritorio
-No, no terminó. Nos hizo entender de que tiene una mano derecha- dice Harry y patea un cesto de basura que tiene en su oficina
- ¿Hasta cuándo? - dice sentándose en su silla.
-Nosotros podemos con esto y más, Harry- me acerco a mi amigo y lo abrazo, haciéndole sentir que no está solo.
Él me devuelve el abrazo y sentimos el crujir de la chimenea, es Draco.
-Todo en orden. Está en una celda de alta seguridad, Craig dice que esperará para sacarle información- nos dice
-Gracias chicos, hicieron un gran trabajo- les digo a ambos.
-Tuvimos algo de suerte supongo- me dice Harry
-Con o sin suerte arriesgaron mucho, ahora sólo queda atrapar a su mano derecha- digo mirando a Harry y a Draco - Si quieren descansar por hoy están en todo su derecho, de todas maneras, tenían licencia por algunos días.
Salgo de la oficina en dirección a la mía.
-Hermione- me dice Antonio sorprendido- creí que se demorarían más días en regresar
-Fue más rápido de lo que pensé, eso es bueno, ya que Henry Fall ya está bajo seguridad y su prisionera está en San Mungo- le digo - Cuando llegamos a la mansión, oímos lamentos cada cierto tiempo, y dimos con la mujer que estaba secuestrada, los aurores llegaron y se la llevaron, no pasaron dos minutos y Fall ya estaba en la mansión.
-Es obvio que le puso algún tipo de rastreador- me dice y yo lo miro sorprendida
-Por supuesto, era obvio que le tenía vigilada es por eso...
-Que al notar irregularidades en la mansión apareció a ver que sucedía- terminó el análisis por mi
-Gran error el de Fall, nos puso todo en bandeja de plata, ahora sólo queda buscar a su aliado. No podemos arriesgarnos a que se cometa otro crimen de este calibre.
-Ojalá la chica esté bien, la magia de rastreo en un muggle puede llegar a ser nociva- me dice Antonio.
-Supongo... creo que estaré en mi oficina un rato Tony
-Deja todo en mis manos, haz lo que tengas que hacer.
Le sonrío y me encierro en mi oficina, me pongo a pensar en los sufrimientos que pasó por tantos días esta mujer y se me hace un nudo en el estómago. ¿Qué pasaría si no hubiéramos llegado a tiempo? ¿qué maltratos sufrió? ¿estará bien? En este momento no sólo está en un país que no es el suyo, sino que también en un mundo muy diferente para ella, ha de sentirse sola ¿qué será de su familia? Son preguntas que me empiezan a atormentar.
-Lo hiciste bien, Hermione
Levanto mi mirada y lo veo a él en el marco de la puerta. De alguna manera su presencia me da tranquilidad. Draco ingresa y cierra la puerta.
-Me pregunto cómo está- le digo cabizbaja
-Si quieres vamos a San Mungo, pero te aseguro que estará bien, al menos ya no está en manos de ese... sujeto- Draco se acerca a mi asiento, se inclina para estar a mi altura y me toma de las manos como dándome fuerzas.
-Respira Hermione - Me dice - No estás sola en esto, y no dejaremos sola a esa chica.
Ante lo dicho siento que mi tranquilidad va regresando de a poco y le sonrío, él me devuelve el gesto y nos quedamos perdidos en la mirada del otro por un largo rato.
-No te he agradecido aún, lo que hiciste por mi allá, me derrumbé y tú me levantaste, y ahora aquí estás de nuevo- le digo en voz baja para no romper la cercanía que hemos creado.
-No tienes que agradecerme nada, desde siempre vi que eras la chica más fuerte del mundo, ese era el motivo por el que nació en mí la necesidad de que me notaras; mi lado egoísta quería tenerte cerca - Me dice en el mismo tono de voz
Siento que mi ritmo cardíaco se acelera y se me eriza la piel.
-Draco- suelto en un leve susurro
-Hermione, siento decirte esto, pero...
No puedo concentrarme en algo que no sea en sus grises ojos con esos tonos azules y sus pupilas dilatadas que le dan ese toque de ternura, en su perfecta nariz, en su rostro tan perfectamente definido, en sus apetecibles labios que como si fuera imanes siento que atraen a los míos.
No dejo que termine, porque pongo un dedo en su suave boca callando su discurso de disculpas por sentir cariño hacia mí, y como si estuviera hipnotizada me acerco lentamente hacia él, en el proceso me embriago de su colonia fresca y deliciosa. Finalmente, mis labios se posan en los suyos, y juro por Merlín que cada centímetro de mi piel siente la calidez de sus labios. Él me toma del cuello y nos paramos para estar más cómodos, me hace sentar encima del escritorio y profundizamos beso, el cual me reconstruye desde los cimientos.
En mi vida había sentido un beso tan apasionado, tan desesperado, delicioso, dulce y sensual. Nuestros labios encajan como si fuera un rompecabezas y nuestras lenguas se funden en una danza. Enredo mis dedos en sus suaves cabellos, logrando que él se una más a mí, colocándose en medio de mis piernas, y pasando sus manos en mi pierna y en mi cabello.
Todo ese desborde de sensualidad hace que suelte un gemido, él me muerde suavemente el labio y me mira seductoramente sonriéndome de lado. Su rostro y su cabello desordenado lo hacen ver el hombre más sexi del mundo.
Se me hace inevitable no acariciar su torso por dentro de su camisa, Draco me vuelve a besar y como si supiera lo más profundos de mis deseos retira mi blusa con facilidad, dejándome en sostén.
Me mira y me siento un poco nerviosa
-Eres más hermosa y perfecta de lo que pensé, Hermione- eso me hace sentir más cómoda y siento como me sonrojo al instante.
Lo acerco más a mí y puedo sentir como su erección va creciendo y eso me hace sentir la necesidad de desabrochar su camisa botón a botón. Al tener su torso descubierto termino de quitar su camisa y él me atrapa de nuevo en sus labios, profundizando las caricias, Draco mete su mano en mi sostén y acaricia uno de ellos logrando excitarme más, mis manos mecánicamente comienzan a desabrochar su cinturón.
-Hermione quería entregarte... - Harry entra sin avisar
-¡HARRY!- Le grito tratando de ponerme nuevamente mi blusa
-No vi nada, No vi nada- dice Harry dándonos la espalda
-¡Veteee! Cierra la maldita puerta - le digo, y el pobre sale casi corriendo de mi oficina
Volteo para ver a Draco y está a punto de explotar en carcajadas.
-Ah, vamos. Ríete- le digo sin ver que otra opción tenía -muero de vergüenza.
-Oh, vamos Hermione. Potter no tiene cinco años, además, él más que nadie ha visto nuestra tensión desde hace mucho- me dice entre risas
-Me vio semidesnuda, Draco- le digo aún avergonzada.
-Ven aquí- me dice y me ayuda a acomodar la blusa - de ésta no te escapas ministra- me besa nuevamente y le sonrío
-Espera ¿cómo sabes que Harry lo sabe desde hace tiempo? - temo que Harry le haya contado algo
-Potter no es bueno disimulando esas miradas que te lanza, cuando hay algún acercamiento entre nosotros- me dice mientras se toma su camisa.
- ¿No será la última vez? - le pregunto, sintiéndome como una adolescente.
Él se acerca a mí y pone una mano en mi rostro acariciándolo.
-He esperado por ti desde hace años, no perderé cada segundo que pueda conquistarte- me sonríe
-Yo desde segundo para ser honesta- le digo insinuando que he estado enamorada de él desde ese tiempo
-Yo desde tercero, me ganaste. ¿Por qué nunca lo intentamos? - me pregunta
-Supongo que habría sido un desastre en aquel entonces. Siento que estamos en el tiempo indicado- él me sostiene de la mano
-Como siempre teniendo razón, señorita Granger. ¿Te parece si vamos a San Mungo? tal vez más tarde hables con Potter y su posible trauma- me guiña el ojo y salimos de mi oficina.
