Holis~ Vamos por el cuarto regalo navideño! Este va dedicado a CamilSS, otra persona maravillosa que conocí gracias al GiyuShino y FF, que me ha apoyado este año, aunque siento que yo le he fallado un poco :'v Perdón :'v Y perdón de nuevo porque esta no es exactamente la idea que habíamos hablado :'v intenté tomar solo cierto aspecto porque en el momento que empecé a escribir esto sentía que no tenía suficiente tiempo para desarrollar todo y al final creo que me salió algo muy diferente :'v Así que, por favor toma esto como un extra, la otra idea la escribiré bien más adelante :'v Y como me desvié siento que no te va a gustar mucho, pero espero que al menos el final sea satisfactorio :'v

No tengo más que agregar excepto que Kimetsu no yaiba y sus personajes le pertenecen a la genial pero malvada Gotouge-sensei~

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El miedo funciona en ambos sentidos

— Parece que estamos cerca. – comentó Shinobu al notar lo que parecían retazos de tela a la distancia.

— El vertedero. – puntualizó Giyuu, luego redujeron su velocidad para investigar mejor los alrededores.

Diferentes prendas de ropa rasgadas y ensangrentadas se esparcían por todo el claro del bosque, el único rastro que había eran una considerable cantidad de pisadas, como si un grupo de personas hubiese caminado hasta ese lugar para deshacerse de las pruebas de un crimen. Pero ellos sabían que el crimen se había cometido, si no en ese mismo lugar, muy cerca de ahí.

No obstante ¿donde se escondía el culpable? ¿Acechaba a sus victimas entre los árboles cercanos? ¿Saltaba desde las copas de estos? No había nada en el terreno que respondiese alguna de estas preguntas.

Aunque aun quedaban algunas posibilidades.

— Parece que no le gustan mucho las espadas. – Shinobu había contado ya al menos diez nichirinto esparcidas, incluso semi ocultas por el lugar.

Su colega asintió, habiendo identificado ya algunos uniformes mezclados entre los retazos de tela. Ambos pilares posaron una mano sobre sus espadas, en una pose aun relajada, pero que dejaba claro que estaban listos para reaccionar ante cualquier imprevisto, como en efecto sucedió.

Una luz cegadora explotó de manera repentina en el centro del claro, por lo que ambos desenvainaron sus espadas y aguzaron el resto de sus sentidos. Pero tal precaución fue inútil cuando una fuerza sobrenatural los arrastró hacia la luz con una velocidad tan vertiginosa que apenas atinaron a cambiar la posición defensiva de sus aceros para evitar causarse algún daño en la inminente colisión.

Aunque Giyuu no sintió ningún impacto, ni contra su colega, ni contra el suelo, solo sintió como sus pies tocaban tierra firme de nuevo. Al abrir los ojos, descubrió que se encontraba en un espacio blanco. No había el menor rastro del bosque en el que se estaba antes, ni las prendas de ropa, ni las nichirinto. Y aunque dedujo que dichos restos provenían de ese lugar, tampoco había cadáveres u otro tipo de restos. Únicamente estaban él y su colega.

— Tomioka-san, ¿podrías acercarte, por favor? Creo que necesito un poco de ayuda... – lo llamó el pilar del insecto.

Le pareció extraño, no solo por el tono atribulado de su voz, sino porque ella no solía hacerle tales pedidos. Digna de su título como pilar, ella era muy independiente y capaz de encontrar la solución a cualquier problema por si misma, como lo demostraba la creación de su particular aliento, además, cuando quería acercarse a él lo hacía sin ningún tipo de permiso o pudor. Y eso sin contar que desde el fallecimiento de su hermana, ella rara vez dejaba entrever que algo le causaba molestia o inconveniente.

No obstante, terminó por acercarse. Y al hacerlo descubrió que el pilar del insecto no estaba compartiendo el espacio con él, sino que se encontraba tras lo que parecía una lámina de vidrio.

— Intenté atravesarlo con mi espada – explicó ella – pero parece que mi fuerza no es suficiente. – la sonrisa en su rostro adquirió un matiz de tristeza y frustración – Tal vez tú, que sí puedes decapitar demonios como debe hacerlo un pilar, puedas romper esto.

El pilar del insecto tampoco solía hablar de su incapacidad para decapitar demonios con ese tono de impotencia, todo lo contrario, lo hacía con la cabeza en alto y remarcando lo lista que era al aprender a usar veneno para ejecutar su trabajo. Por lo tanto, Giyuu supuso que quizá le había sucedido algo antes de reunirse con él para la misión que había tornado su animo a uno tan melancólico. No era propio de ella, pero también era humana, también podía tener días malos.

A él le habría gustado poder levantarle la moral. Decirle que sabía perfectamente que no eso no era necesario para ser un pilar. Que sin importar como fuese su estilo de caza, tenía otras cualidades que la hacían un verdadero pilar para la organización. Que él había visto lo mucho que se esforzaba incluso antes de la muerte de su hermana y que pocos habrían sido capaces de tanto. No había ninguna razón para que se deprimiera por un obstáculo tan simple como ese.

Pero hacerlo sería confesar la admiración que sentía hacia el pilar del insecto. Y conociéndola, cuando se recuperara de ese pasajero momento de desánimo, utilizaría sus palabras para burlarse de él sin piedad. Por lo tanto, decidió callar y empuñar su espada. Solo debía romper ese vidrio y asegurarse de que su baja moral no interfiriera con el combate que tendrían cuando encontraran al demonio.

— ¡Ah!

El pilar del insecto soltó un grito de dolor. Giyuu había atacado el vidrio sin lograr el menor rasguño, pero en cambio, un profundo corte había aparecido en el brazo de su colega, manchando de sangre su característico haori de mariposa.

— ¡Kochou! – la llamó alarmado.

— ¿N-no usaste toda… tu fuerza… Tomioka-san? – preguntó ella con el rostro descompuesto de dolor mientras presionaba la herida – Creo que… el corte… perforó muy profundo… en el músculo… no creo poder levantar… el brazo.

Giyuu se acercó todo lo que pudo mostrando por primera vez en mucho tiempo, una expresión consternada. Sí había moderado su fuerza, ya que ese primer ataque solo pretendía poner a prueba la resistencia del vidrio, pero por lo que pudo observar antes de que ella se cubriese el brazo, era posible que el corte se hubiese detenido al llegar al hueso.

¿Qué debía hacer? Estaba claro que la técnica de sangre transfería los ataques al único objeto visible hacia el cuerpo de su colega. Arriesgarse a lastimarla más intentando romper el vidrio no era una opción ni ética, ni moral, ni táctica. No podían darse el lujo de perderla. Él no podía hacerle eso a ella, ni a la organización después de tener el descaro de aceptar su nombramiento como pilar del agua.

— ¿¡Porqué no eres más cuidadoso, Tomioka-san!? – ella explotó de repente – ¡Si fueras un verdadero pilar, podrías haber hecho esto sin lastimarme! ¿¡Como te atreves a ostentar esa posición cuando no puedes ayudar a nadie!?

Las rencorosas palabras del pilar del insecto se clavaron en Giyuu como si se tratase de su espada envenenada. Ella tenía razón: si fuese un verdadero pilar, no se habría limitado a seguir sus indicaciones, habría sido más cuidadoso o habría intentado pensar en otra solución. Pero el pasado no podía cambiarse, así que solo le quedaba dejarla desahogarse, dejar que la ira le ayudara a lidiar con el dolor por mucho que también le hiriese a él -después de todo se lo merecía- y mientras tanto, debía buscar otra forma de salir de ese lugar.

Pero justo cuando abría la boca para disculparse y anunciar sus intenciones, el pilar del insecto desenvainó su espada con el brazo sano y se abalanzó sobre él con el rostro deformado por la ira. La lámina de vidrio que los separaba parecía haber desaparecido.


El choque de espadas envió a Shinobu contra la pared que el blanco puro de la habitación había estado disimulando, ese espacio era más pequeño de lo que había creído.

— Muy ligera. – comentó el pilar del agua con su usual tono monótono – No me extraña que no puedas ser una cazadora completa. Me pregunto cómo convenciste a oyakata-sama para que te nombrara.

El cuerpo de Shinobu había reaccionado a tiempo para bloquear el golpe, pero su mente aun trataba de asimilar el cambio en su colega. Aunque el rostro del pilar del agua aun podía definirse como «inexpresivo», transmitía un desprecio casi tangible en su mirada. El hecho de que hubiese atravesado la lámina de vidrio que supuestamente lo aprisionaba con tanta facilidad era prueba de que había algo extraño en todo, pero una parte de ella aun pensaba que tenía razón en haberse enojado por fallar en romper el vidrio. Se suponía que ella tenía la estocada más poderosa de la organización pero había fallado, incluso fue un milagro que la fuerza del rebote no le arrebatara la espada de la mano.

— No sabía que fueses tan perfeccionista, Tomioka-san – intentó defenderse tanto física como verbalmente – solo fallé el primer ataque.

— El primer ataque a menudo es la diferencia entre la vida y la muerte ¿no te lo enseñó tu hermana? Supongo que por eso murió.

La alusión a la muerte de Kanae la tomó por sorpresa, por lo que no pudo desviar por completo su ataque y recibió una herida en el brazo.

— Tomioka-san, cálmate por favor. – le pidió en un tono menos cordial – Terminaré por enojarme.

— ¿Y que si te enojas? No es como que puedas hacer nada de todas formas – lento pero seguro, el pilar del agua empezaba a ganar terreno en la pelea, estaba acertando a hacerle más cortes – eres pequeña y débil. Deberías dejarle tu puesto a alguien más calificado.

Shinobu apretó los dientes, luchando por enfurecerse. Ese no era el pilar del agua que ella conocía. Su colega era mucho más callado, amable a su manera, y aunque lo había escuchado proferir algún comentario fuerte, nunca había hecho alusión a la muerte del ser querido de nadie de esa manera ni cuestionado las habilidades de ningún pilar. Nunca la había cuestionado a ella, ni sus motivaciones, ni sus habilidades. Estaba segura de que confiaba en ella. Y además, era mucho más eficiente, si se lo hubiera propuesto la habría matado en el primer ataque. Sin embargo, justo cuando ese pensamiento atravesó su mente se vio acorralada en una esquina casi invisible.

— Debiste abandonar este empeño inútil desde hace mucho. – dijo el pilar del agua antes de bajar su espada para asestarle el golpe final.

Ya no le quedó tiempo para razonarlo, cerró los ojos y su cuerpo se movió por instinto para atravesar la garganta del pilar del agua. Shinobu no se dio cuenta de lo que había hecho hasta que él se desplomó encima de ella, provocando que su espada lo atravesara aun más. Tal visión hizo que empezara a temblar y los ojos se le nublaran de lágrimas mientras su pecho dolía como si la estocada la hubiese recibido ella. Sin embargo, se negó a llorar y se concentró en mantener su respiración de concentración total, aun había un demonio al que debía eliminar. Tendría que pensar en lo que había hecho después.

No obstante, al tratar de apartar el cuerpo de su colega para seguir su camino, este se deshizo en cenizas. Hasta entonces Shinobu cayó en cuenta de que había estado defendiéndose de una burda imitación y todo cobró sentido en su cabeza. Un par de lágrimas rodaron por sus mejillas, no estaba en condiciones de decir si eran de alivio o furia.

— Definitivamente acabaremos con este demonio – murmuró mientras se limpiaba el rostro con la manga de su haori.

Investigó la habitación: era relativamente pequeña y no pudo identificar una sola fisura en sus paredes, su mejor estocada apenas logró arañarlas. Pero curiosamente la lámina de vidrio seguía en su lugar y ya era capaz de atravesarla. Temió que rechazara su nichirinto, pero cruzó a salvo.

Descubrió que había entrado a un pasillo. No obstante, todo seguía siendo tan blanco que era imposible distinguir las paredes, así que se vio obligada avanzar utilizando su nichirinto como si fuese una especie de bastón. Maniobra que resultó ser efectiva cuando la espada chocó con una pared, indicándole que había llegado a un callejón.

Habría intentado una vez más romper la pared, de no ser porque su visión periférica finalmente captó un elemento nuevo: el inconfundible haori de Giyuu Tomioka.

Shinobu comprobó que un pasillo se abría en esa dirección y la conducía directamente hacia él. A medida que se acercaba, pudo comprobar que su colega estaba recostado en el suelo y al igual que ella tenía una considerable cantidad de cortes.

Dada la experiencia que acababa de pasar, decidió que lo mejor era acercarse con cautela y sin envainar su espada. El hecho de que al verla Tomioka también tomara su nichirinto la hizo suponer que acababa de pasar por la misma situación. No obstante, trató de no bajar demasiado la guardia.

— Te ves muy mal, Tomioka-san. – dijo a modo de saludo. Él la observaba con una mezcla de desconfianza e incredulidad.

— ¿Realmente eres tú, Kochou?

Shinobu lo observó con ojo crítico: aparte de los cortes, se veía que había recibido algunas estocadas en el brazo dominante y las piernas, aunque quisiese atacarla debería ser un ataque bastante torpe. Y eso sin contar la mala calidad que parecían tener las imitaciones.

— Esa debería ser mi línea. – respondió agachándose a su lado para ver mejor sus heridas, sopesando la probabilidad de que empezara a desintegrarse en caso de tratarse de una imitación – Parece que has estado esforzándote ¿no?

No obstante, comprobó que había bajado la guardia más de lo que pensaba cuando Tomioka la atrapó en un abrazo con el brazo sano.

— ¿¡Tomioka-san!? ¿¡Pero que se supone que haces!? – empezó a forcejear para apartarlo con el corazón desbocado por la alarma y la vergüenza.

Definitivamente no podía ser su colega. Él siempre taciturno y asocial Tomioka jamás la abrazaría de esa manera tan… necesitada. Aun si estuviera aliviado de verla con vida, estaba segura de que a lo mucho le dirigiría un simple "Veo que estas bien." Y seguiría adelante con la misión o lo que tuvieran que hacer en ese momento. No debía dejarse engañar, tenía que ser otra imitación creada por la técnica de sangre del sucio demonio que habían ido a cazar. Debía apartarse lo más pronto posible…

— Acabo de tener que matarte en la habitación en que estaba. – susurró él en su oído, su voz sonaba afectada, como si tuviese un nudo en la garganta – Estaba defendiéndome y actué por instinto. – explicó – Sentí que yo también moría cuando me di cuenta de lo que hice.

— Tomioka-san… – Shinobu dejó de forcejear sin siquiera darse cuenta de ello.

Después de todo, lo comprendía. No se atrevía a pensar que había sentido lo mismo que ella, porque dudaba que Tomioka correspondiese los sentimientos que ya llevaba tiempo esforzándose por ocultar, pero a juzgar por la fuerza del abrazo, había sufrido bastante. Así que no pudo evitar levantar su mano libre para hacerle una ligera caricia en la cabeza con la intención de consolarlo como a un niño.

No le confesaría lo que sentía. Su línea de trabajo y su propio deseo de venganza solo hacían más doloroso que otras personas se apegaran a ella. Además, no solo él podría rechazarla, también cabía la posibilidad de que perdiese la vida antes que ella. También estaban sus responsabilidades y un sinfín de razones para no hacerlo. Lo mejor era solo concentrarse en acabar con todos los demonios. No obstante, por primera vez se sintió tentada a agradecerle a uno. Solo por crear ese pequeño momento, ese abrazo que nunca pensó experimentar más que en sueños.

Sin embargo, no había forma de escapar de la realidad de pesadilla en la que vivía. Y esta se abalanzó sobre ella cuando Tomioka alargó el brazo que debería tener inutilizado para blandir su espada.


Giyuu comprobó que la habitación en que se encontraba ahora era más pequeña que la anterior cuando chocó de costado contra la pared, pero al menos había logrado rodar la distancia suficiente para esquivar la cuchilla escondida en el pie de Kochou. O mejor dicho, la imitación de su colega.

Chasqueó la lengua mientras se ponía en pie y blandía adecuadamente su nichirinto. Pese a haber sobrevivido -aunque no ileso- al enfrentamiento con la imitación anterior, bajó la guardia durante un segundo con esta, seducido de la manera más estúpida.

— ¿Qué sucede, Tomioka-san? – le preguntó "Kochou" mientras adoptaba una posición aparentemente relajada que él conocía muy bien – ¿Es que no correspondes mis sentimientos? Ah ¿es por el ataque de recién? Perdona si fui muy brusca, pero es que a nosotros solo nos espera la muerte con este trabajo ¿no? Así que pensé que era mejor si moríamos juntos de una vez y reencarnábamos en un mundo más pacífico. – le sonrió de manera inocente – No te preocupes, yo también moriré una vez que te mate.

La Kochou que Giyuu conocía le sonreía a todos y mentía la mayor parte del tiempo: a los humanos les sonreía de manera amable o divertida, asegurando que se encontraba bien y que podía hacerse cargo de todo sola; a los demonios les reservaba sus sonrisas crueles y siniestras, prometiéndoles su amistad si la dejaban ayudarles a "lavar" sus pecados.

Él sabía muy bien la razón detrás de esas mentiras: Kochou valoraba la vida humana sobre cualquier cosa, y por supuesto, muy por encima de la vida de cualquier demonio. No había manera de que ella considerara el acabar con una vida humana como un acto de amor. No había manera de que con lo trabajadora que era, con lo razonable que era, eligiese un camino tan fácil como la muerte para perseguir una esperanza del todo incierta.

— Tomioka-san, por favor dime algo. – ella se lanzó a atacarlo de nuevo. Esta vez Giyuu bloqueó el ataque, pero la fuerza de la estocada que detuvo hizo que su espada chocara contra la pared, haciéndolo perder el balance suficiente para que ella pudiese añadir otro corte a su rostro. Solo podía esperar que el demonio no hubiese podido replicar el veneno también – Sino en verdad pensaré que no sientes lo mismo por mi ¿acaso mi confesión ni siquiera te sorprendió? – preguntó con expresión triste.

Giyuu apretó los dientes. Sabía que tampoco había forma de que ella lo quisiese de la misma forma que él y ver una imitación de ella diciendo lo contrario era tan ridículo que apenas podía creer que lo hubiese hecho bajar la guardia. Realmente era una vergüenza como pilar y tenía suerte de que la verdadera Kochou no estuviese ahí para ver tan lamentable espectáculo.

— Tomioka-san, por favor, dime que me amas. – le pidió con expresión suplicante mientras lanzaba otro ataque.

Él rechazó el ataque de tal forma que la hizo tirar la espada.

— Cállate. – demandó con voz tan gélida como las aguas de un rio congelado – ¡Deja de ridiculizar a Kochou!

Se lanzó hacia ella en un ataque furibundo. Que el demonio fuese capaz de leer y jugar con su corazón era culpa de su debilidad, ni siquiera se quejaría de ello. Pero no le perdonaría que hiciera ver a su colega como una criatura débil y perezosa, dispuesta a olvidarse de sus responsabilidades y seres queridos para elegir el camino más fácil para ella. Por lo tanto, esta vez ni siquiera sintió una pizca de remordimiento al cortarle la cabeza. Simplemente miró con desprecio como esta saltaba por los aires separada del cuerpo y se desintegraba en cuanto tocaba el suelo.

Se obligó a aplacar su ira lo suficiente para buscar concienzudamente la salida de esa habitación y por primera vez desde que se había convertido en pilar, le costó trabajo concentrarse. Estaba impaciente por acabar con ese demonio de una vez por todas, ya que no tenía dudas de que también estaba jugando con el corazón de Kochou de una manera similar. Y aunque confiaba en que su colega se las arreglaría para superarlo, él no estaba dispuesto a permitir que su enemigo siguiese divirtiéndose a su costa.

En esta ocasión no quiso esperar a ver qué clase de engaño le tenía preparado el demonio, se lanzó al ataque en cuanto divisó por tercera vez la figura de su colega. Al parecer su enemigo también se estaba cansando de ese juego absurdo, porque reflejó su reacción.

El choque de sus espadas los hizo retroceder hasta los límites de esa habitación, la cual presentía era incluso más pequeña que la anterior con excepción del pasillo por el que había llegado.

— ¿Qué pasa? ¿Esta vez no habrá juegos? – preguntó Shinobu haciendo gala de su sonrisa siniestra.

— Ya me estoy cansando de esto. – respondió Giyuu fulminándola con la mirada.

— Por favor deja de robarte mis líneas.

Ambos volvieron a lanzarse al ataque, sin embargo, estaban igualados pese a sus muchas diferencias. Pues aunque Giyuu era más fuerte y tenía un rango de corte más amplio, Shinobu era más rápida y escurridiza. Cualquiera de los dos podía caer bajo la espada del otro si mostraba una sola apertura, reduciendo su batalla a una pelea de resistencia, porque ambos estaban heridos, cansados y fatigados de chocar contra paredes que no podían distinguir.

No obstante, había cierta diferencia entre este encuentro y los anteriores. No se trataba del hecho de que no hubo oportunidad para montar un teatro estúpido y atacar a traición. Se trataba de la pelea en sí. Los movimientos de Tomioka, aunque denotaban una ira que ella le había visto expresar en pocas ocasiones, eran mucho más fluidos y certeros que los de sus imitaciones. Por otra parte, Kochou no había escondido en ningún momento su vena sádica al apuntar a lugares que lo debilitarían dolorosamente en lugar de matarlo de una vez, pero era mucho más calculadora y cuidadosa, distándose mucho de la determinación suicida que sus imitaciones habían mostrado.

Quizá la pérdida de sangre o un posible veneno estaba alterando su percepción, pero eso se parecía mucho más al pilar con el que había compartido ya suficientes misiones para conocer los alcances de su fuerza. ¿Porqué no había notado lo diferentes que eran las imitaciones desde el principio? ¿Quizá había sido por el shock del cambio de escenarios, el extraño comportamiento de su "colega" y su posterior traición? ¿Quizá el aire de esas habitaciones estaba plagado de alguna toxina que aturdía su sistema nervioso? En realidad no importaba, debía concentrarse en el presente y en la duda que empezaba a abrirse paso en su mente.

— Supongo que no tiene sentido preguntarte si eres el verdadero Tomioka-san ¿verdad? – la sonrisa siniestra de Shinobu empezaba a desvanecerse producto de la duda y del esfuerzo que debía hacer para seguir atacando y defendiéndose.

— Porque una imitación diría que sí esperando el momento para atacar. – respondió Giyuu sin dejar la pelea. No había necesidad de agregar que era la razón por la que él tampoco hacía la pregunta.

— Y si… ¡arg! – su cuerpo pequeño era útil para deslizarse entre las aperturas de sus oponentes, pero también había adquirido el hábito de realizar grandes saltos. Algo nada útil en un escenario donde no podía medir las dimensiones, por suerte logró recomponerse a tiempo para esquivar el ataque de Giyuu – si intentara preguntarte algo para comprobar tu identidad…

— No se hasta que punto el demonio puede imitarte. – intentó aprovechar lo que creyó era una apertura, pero su espada rebotó contra la pared, por lo que estuvo a punto de soltarla a causa del impacto. Su tamaño estaba probando ser una verdadera desventaja en ese lugar donde los espacios eran cada vez más reducidos. Sin embargo, eso no lo haría reducir el ímpetu de sus ataques – Además tampoco es que compartamos algún secreto.

— En eso estoy de acuerdo. – Shinobu ejecutó un salto hacia atrás, logrando calcular la distancia justa para evitar repetir el error anterior – Parece que estamos en un punto muerto. Tendremos que seguir peleando hasta que uno de los dos caiga – le sonrió.

— Solo se que decapitaré al demonio. – respondió Giyuu ubicándose en lo que creía era el medio de la pared para fortalecer su ataque.

Shinobu no le dio tiempo. Se lanzó hacia él dispuesta a asestarle su estocada antes de que él llegara a ejecutar alguna de las posturas de su aliento de agua. Pero Giyuu, en lugar de cambiar su pose a una de defensa, dejó caer su espada y se dispuso a enfrentarla con las manos desnudas.

Ella reaccionó más por instinto que por raciocinio, desviando la dirección de su espada para clavarla en la pared justo por encima del hombro de Giyuu.

— Supongo que si eres Kochou. – fue el comentario de Giyuu tras ver donde se había clavado la espada.

— ¿Eso es todo lo que tienes que decir después de que casi te mato? Definitivamente eres Tomioka-san, ningún demonio podría imitar tanta estupidez por muy desesperado que esté ¿Es que se puede saber en qué estabas pensando? – Shinobu sonreía, pero era evidente que estaba furiosa por su imprudencia.

Ninguno necesitaba mayor confirmación, se encontraban frente a su auténtico compañero.

No obstante, no tuvieron mucho tiempo para discutir o hablar sobre su situación, ya que todo el lugar empezó a temblar y emblandecerse.

— Me parece que este es un demonio que se rinde muy rápido. – rio Shinobu, de esa forma burlona que Giyuu conocía muy bien. Él ni siquiera se dignó a asentir. Se limitó a juntar su espada con la del pilar del insecto, de esa forma se ayudaban mutuamente a mantener el equilibrio y podían cubrir los flancos del otro – Ya decidió acabar con nosotros solo porque no nos matamos.

Cada uno lo disimulaba a su manera, pero estaban furiosos. ¿Quién sabía cuantas personas habían logrado llegar hasta ese punto? ¿Cuántos habrían terminado matando a otro ser humano pensando que era una imitación? ¿Cuántos habrían muerto en la desesperación de creer que habían asesinado a un ser querido o que este los había traicionado? ¿Y los cazadores de demonios que habían llegado antes? ¿Siquiera alguno habría podido darse cuenta de la trampa del demonio? ¿De que manera ruin había jugado con los corazones ya heridos de quienes habían perdido a alguien por causa de esa maldita especie?

Pero eso no duraría mucho más. Los pilares habían llegado para poner fin a esa oscuridad. No permitirían que ese demonio cobrara más víctimas. Cumplirían con su deber a cabalidad.

El demonio pareció presentir su fin, porque de las reblandecidas y rojizas paredes empezaron a surgir formas afiladas y amarillentas que hacían parecer que estaban dentro de una enorme boca repleta de dientes.

— Ara ara~ Ahora quiere presumir que ya nos tiene. – se burló el pilar del insecto.

— Solo debemos destruirlo todo. – fue la afirmación del pilar del agua – Ahora que no se ha dado cuenta de su estupidez.

— Es inusual escucharte decir algo así, Tomioka-san~ – el tono cantarín había dulcificado la burla del pilar del insecto solo para su compañero, pero al volver a hablar, su voz filtraba parte de la ira asesina que sentía hacia su enemigo – Aunque estoy de acuerdo contigo, acabemos con esto de una vez.

El pilar del agua asintió y ambos adoptaron sus poses de ataque:

— Respiración del agua, novena postura: Chapoteo caótico.

— Respiración del insecto, danza del ciempiés: Zigzag de las cien patas.

El demonio se dio cuenta demasiado tarde del error que había cometido al abandonar la forma sólida que los había aprisionado. Ambos pilares se movían por todo el lugar con mayor seguridad al tener una visión clara de los limites del espacio en que se encontraban. Los dientes que salían de todas partes eran un obstáculo insignificante para ellos, pues gracias a sus técnicas eran capaces de moverse necesitando apenas un mínimo punto de apoyo. Sobre todo, no estaban intimidados por las heridas que estos les pudiesen causar, para ellos eran apenas rasguños que se añadían a la colección que ya lucían en sus cuerpos.

Pero la mayor estupidez que había cometido el demonio, fue ofrecer el material perfecto para que el delgado acero se abriese paso: carne. Hacer que las nichirinto pasaran por entre las hileras de dientes hasta alcanzar la carne era un juego de niños para los cazadores, por lo que incluso pudieron dar rienda suelta a su furia destruyendo todo a su paso, justo como había propuesto el pilar del agua.

Finalmente, su enemigo no pudo más y decidió hacer una última maniobra desesperada, soltando un chillido estremecedor que borró cualquier otro sonido y cerrando por fin sus fauces alrededor de sus presas.

Los pilares no tardaron en darse cuenta de lo que intentaba, así que se reunieron de inmediato en el centro del lugar.

— Respiración del agua, undécima postura: calma.

— Respiración del insecto, danza de la libélula: ojo compuesto, hexágono.

Si bien durante el ataque había sido el pilar del insecto quien causó el mayor daño con sus estocadas envenenadas e incluso con la fuerza de sus pisadas que fue capaz de destruir los dientes que utilizaba para apoyarse, la técnica creada por el actual pilar del agua tenía mayor rango de defensa, dejando solo unos pocos puntos ciegos a cubrir, por lo que ese ataque desesperado no tuvo ningún efecto.

Tras destruir todos los dientes afilados que habían intentado cernirse sobre ellos, los sonidos del bosque volvieron a llenar sus oídos y la luz de la luna iluminó el claro en el que se encontraban anteriormente. No obstante, no bajaron la guardia, debían asegurarse de que el demonio abandonaba este mundo.

— Mal… di… tos... – se escuchó el débil quejido del demonio entre los arbustos, cerca de donde el pilar del insecto había visto la mayoría de las espadas.

— Vaya, parece que era un poco fuerte si aun puede hablar. – comentó el pilar del insecto al acercarse al cuerpo herido y amoratado de su enemigo.

— O tú usaste un veneno más débil. – señaló el pilar del agua, ya que había tenido la oportunidad de ver los efectos de los venenos de su colega en varias ocasiones.

— Por favor no me mires como si hubiese intentado sabotear la misión, trataba de dejarte un poco de diversión. – le sonrió ella sin el menor asomo de arrepentimiento.

— Suficiente. – dijo él, cortando de una vez la cabeza del demonio.

No había más que hacer, su enemigo estaba muerto, la misión había sido completada y las víctimas vengadas.

— Ahora, Tomioka-san ¿porqué no te recuestas para que pueda atender tus heridas mientras los kakushi vienen a hacerse cargo de la limpieza? – le pidió Shinobu.

— Tú también estas herida. – respondió Giyuu haciendo ademán de irse, tenía sus prioridades muy claras. Pero Kochou lo retuvo tomando la manga de su haori.

— Pero tú te enfrentaste a una versión de mi que posiblemente utilizaba veneno. – señaló.

Giyuu suspiró resignado y accedió a dejarse tratar primero.

— Bebe esto, por favor – el pilar del insecto le ofreció una calabaza – Es medicina preventiva, ya que no tenemos tiempo de llegar a la mansión para hacerte análisis. Si hay algún veneno en tu sangre lo eliminará o debilitará. – explicó. Giyuu le dirigió una mirada interrogante – No te preocupes, solo te pondrá un poco somnoliento.

El pilar del agua tomó un poco de la medicina que le ofrecían, no tenía buen sabor, pero había probado peores. Luego se quitó la chaqueta y la camisa para que su colega pudiese examinar mejor sus heridas.

Pese a los chispazos de dolor que desataba, el tacto de sus manos, ligero como una mariposa, le otorgaba cierto alivio a su mente: Esa era la Shinobu Kochou que conocía, estaba viva y en sus cabales, trabajando más que nadie para cumplir con sus deberes, como de costumbre. Era el pilar del insecto que admiraba y la mujer que amaba. La única y auténtica.

— Kochou, olvidé decirte algo. – ella lo miró desconcertada – Me alegra que estés bien. – confesó armándose de valor para mirarla al rostro, que curiosamente se sonrojó.

— Así que ya te alegra... – rio ella antes de seguir su labor – A mi también me alegra que estés vivo. – confesó a su vez con una voz suave que demostraba su sinceridad.

El pilar del agua asintió antes de posar su mirada sobre los arbustos que tenía en frente, pero Shinobu sonrió. Su predicción de que se limitaría a decirle "Veo que estas bien" fue lo suficientemente acertada para afirmar que lo conocía, pero también erró al no pensar en que él podría dar un paso más allá y confesar que se alegraba pese a no cambiar su rostro inexpresivo.

Por eso ella había decidido ser honesta también. La angustia que sufrió durante los breves segundos en que creyó haberlo asesinado y cuando él se arriesgó dejando caer su espada para comprobar si no estaba frente a otra imitación, era algo que no podría poner en palabras aunque quisiera.

También recordó a las dos imitaciones que había eliminado y creyó comprender como la habían distraído lo suficiente para no percatarse de lo diferentes que eran del verdadero pilar del agua: él era el único cazador que nunca había cuestionado nunca su capacidad para estar en la organización, incluso su amada hermana intentó convencerla para que renunciara en sus últimos momentos, pero Giyuu Tomioka siempre había demostrado considerarla un elemento valioso. Por eso le había impactado tanto "verlo" llamándola inútil.

Y por otra parte estaba la ilusión que le había dado el segundo. No era tan tonta como para caer de lleno en la trampa, pero había sido un sueño muy dulce para resistirse por completo. Ya que la razón por la que se empeñaba en ocultar el afecto que había desarrollado por él no solo se debía a la posibilidad de que no fuese correspondida, sino también a que la muerte podía sorprenderlos en cualquier momento.

Al principio Shinobu creía que temía encontrarse con el demonio al que había jurado eliminar a cualquier costo, morir devorada por él como había planeado y dejar a una persona más herida por su deceso. Ya que era evidente por la mirada oscura del pilar del agua que ya había sufrido pérdidas que lo habían dejado marcado de por vida. Creyó que ella no quería ser otro ser querido al que perdería.

Pero no se trataba solo de eso. Esa noche acababa de contemplar la posibilidad de que fuese ella quien sufriese la muerte de otro ser querido. Él era fuerte, pero a veces podía ser un poco descuidado y también estaban las lunas crecientes, cuyo verdadero poder desconocían, podía encontrarse con una de ellas durante cualquier misión y no salir bien librado. Esa noche había comprobado que, de concretarse esa posibilidad, sería demasiado duro para ella superarlo.

No obstante ¿realmente tenía sentido privarse de todo en lugar de aprovechar el tiempo que pudiese quedarle?

— Oye, Tomioka-san – lo llamó al tiempo que untaba alcohol en sus cortes – ¿alguna vez has pensado en dejar la organización y vivir una vida normal? ¿Casarte y formar una familia?

Él no la miró. Se tomó su tiempo para responder.

— No tiene sentido pensar en algo que no pasará. – Shinobu pensó que su voz sonaba ligeramente suave – No podría dormir tranquilo sabiendo que aun hay demonios devorando personas.

— Lo entiendo. Pero piénsalo un poco, por favor. – insistió ella, con su tono falsamente animado – ¿Siquiera has pensado en el tipo de mujer con la que te habría gustado casarte?

El tiempo que Giyuu se tomó para responder fue más largo que el anterior.

— Si tuviera la oportunidad de elegir una esposa, probablemente se parecería a ti. – confesó, pensado que ella bien podía pasar por alto las implicaciones de sus palabras y burlarse de él como siempre.

— Ara~ ¿En ese caso no sería mejor decir que te gustaría tenerme como esposa? – ella respondió con su tono de broma como esperaba, pero Giyuu estaba menos preparado de lo que creía para semejante respuesta, por lo que finalmente volteó a verla con el ceño fruncido. Pero se sorprendió al encontrar el rostro de Kochou demasiado cerca – ¿Sabes, Tomioka-san? Este incidente me dejó pensando. La vida es muy corta, especialmente en nuestra línea de trabajo. Y si bien tenemos nuestros deberes, y sabemos mejor que nadie lo doloroso que es perder seres queridos ¿acaso vale la pena vivir solo para matar, como lo hace Shinazugawa-san? ¿Acaso hay algo de malo en tomar un poco el ejemplo de Uzui-san y Rengoku-san, aprovechando al máximo lo poco que podamos vivir?

Giyuu la miró completamente confundido ¿acaso seguía dentro de la técnica del demonio y se encontraba frente a una Shinobu falsa?

— ¿Qué… quieres decir, Kochou? – preguntó, bastante seguro de que ella reiría, se disculparía por decir algo tan extraño y si solo se burlaba de él significaba que se trataba de la verdadera, si lo atacaba significaba que en verdad seguía a merced del demonio.

— Quiero decir que… yo también te elegiría como esposo, Tomioka-san. – le sonrió ella – Aunque por nuestro ritmo de trabajo no estoy segura de que tan factible sería arreglar un matrimonio formal pero… si tú estas de acuerdo... – Shinobu vaciló. Aunque podía controlar su expresión para mostrarse serena, no podía hacer nada por el sonrojo que cubría sus mejillas, lo cual la incomodaba y causaba que se detuviera para preguntarse con que cara lo miraría después si él la rechazaba. Pero ya había llegado hasta ahí, no podía retroceder – quisiera que salieras conmigo. Como pareja romántica. – puntualizó, temerosa de que él no hubiese entendido, al ver que no abandonaba su expresión perpleja.

— …Está bien. – aceptó Giyuu, que aun tenía dificultades para creer lo que estaba sucediendo. Habían muchas preguntas en su cabeza ¿era real lo que estaba viviendo? ¿Esa era la forma correcta de aceptar tal propuesta? ¿No debió haber hecho él una confesión más formal?

Pero todas sus dudas se disiparon cuando la vio sonreír indudablemente feliz y aliviada.

— Muchas gracias, Tomioka-san. Cuento contigo a partir de ahora.

— Cuento contigo. – Giyuu estaba a punto de permitirse sonreír, pero recordó que había algo que quería hacer – Y ya que somos pareja, hay algo que quiero hacer.

Esta vez fue el turno de Shinobu de mirarlo con expresión confundida.

— ¿Eh?

Antes de que pudiese reaccionar, Giyuu la atrajo hacia sí y la estrechó entre sus brazos.

— Estoy feliz de que estés viva y a mi lado. – susurró en su oído.

Shinobu sonrió y correspondió el abrazo. Se sentía mucho más cálido de lo que había soñado y de lo que el demonio había podido imitar. El verdadero Giyuu Tomioka era mejor por mucho.

— Yo también.

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Creo que es la primera vez que hago que Shinobu se confiese primero XD aunque siempre a su modo tsundere :v porque ¿a quien no le tsunderizaría Giyuu diciendo que te eligiría como esposa? :v Se que quería hacer más comentarios, pero me duele la cabeza y tengo sueño, así que solo recuerdo que iba a mencionar que Shinobu no se refería a Kyoujurou, sino a su padre y al clan Rengoku, que tienen familias y son pilares, y pues, también se refería al hecho de que Uzui tiene tres esposas XD

Me retiro por ahora, espero que esto le haya sacado una sonrisa a alguien, si es CamilSS mejor :'v

Nos leemos~