Disclaimer: Kick Buttowski, ni ninguno de sus personajes me pertenecen.
Nota de autor: ¡Hola! Recomiendo ir escuchando "folklore" de Taylor Swift a lo largo de está historia. Y espero que les guste. Lo hice en toda una sentada. ¡Buena lectura!
The 1
Ella sabía el precio de volver a este lugar, tocar el suelo otra vez de la ciudad fantasma que embrujaba sus noches, ahora un suburbio como todos los demás. Reconocería algunas caras, sabría qué decir, como sonreír, que historias contar; estos adolescentes, la última vez que los vio niños, encantados con todas las maravillas del mundo exterior que podría ella contarles. Observaría el rostro de su hermana, los rasgos de la bebé que una vez fue reemplazados por el semblante de una mujer casi parecida a ella o su madre.
Podría recontar las veces que contaba las horas, minutos o segundos frente al calendario colgado desde un tornillo. Sabiendo que le pertenecían, sabiendo que no faltaba nada para salir de ahí.
Lo tenía todo planeado. Sumamente calculado.
Todo menos volver a verlo a él.
Había planeado todo, se había preparado mentalmente para cualquier situación.
Menos para volverlo a ver.
Cardigan
No había hablado con ella desde que la vio, su rostro se transformó como si él tuviera un ataque al corazón. Ella siempre generaba esto, pero esta vez ella no era una niña. Y sabía lo que había hecho, el daño que había causado.
Así que decidió quedarse ahí, en un rincón; copa de vino blanco en mano, ya no recordaba cuantas había tomado.
Notó los detalles; su cabello azabache peinado para atrás. Una remera negra de alguna banda, un poco gastada y sus jeans azules. También noto la facilidad con la que él hablaba con otros, no era el niño incómodamente tímido que había dejado atrás. El niño de rostro sucio y sonrisa con faltante de dientes, el niño que moría por hablarle cada mañana en la escuela, que cumplía cada uno de sus caprichos, el que...
Pronto sintió en el rostro algo que rodaba. Una lágrima.
Se apresuró a secarla. Sabiendo que había llegado a su límite, dejó la copa en la mesa más cercana y se acercó a su hermana. -Kendall- le tocó el brazo ligeramente. -Creo que es tiempo de que me vaya...- sonrió.
- ¿Segura? - la expresión de preocupación no pasó desapercibida. - ¿Estas bien?
La chica asintió sonriéndole nuevamente. -Oh, por supuesto. Sólo estoy algo cansada por el viaje, sabes, el cambio horario y -soltó un chasquido con la lengua- tomé demasiado vino- le susurró asegurándose de que nadie la escuchara. -Sabes cómo nos ponemos cuando tomamos mucho vino.
La rubia asintió. -Está bien, llámame si necesitas algo.
La mujer le sonrió retirándose del establecimiento, tomando su abrigo. No sin antes levantar la mirada buscándolo.
The Last Great American Dynasty
- ¿Cuándo te ibas a dignar a avisarme que volvías? - la voz cortó el ruido sordo del restaurante como un cuchillo afilado. Levantando la vista miró a su madre en todo su esplendor; recordaba que era más grande, más imponente.
Pero tenía doce.
-Te llamé para encontrarnos. - dijo, viéndola sentarse frente suyo. -Aunque estoy sorprendida que hayas respondido tan rápido.
-Me avisaron que habías vuelto hace dos semanas...- puso las manos sobre la mesa.
-Hm. - bajó la vista mirando el menú. - Estoy sorprendida con la rapidez de tus internos. - Se quedaron en silencio un segundo mientras pedían la comida. Una vez que el mesero se retiró, su madre volvió al ataque.
-Tu padre estaba también sorprendido de saber que volviste. - tomó un poco de su agua.
-Ah, ¿entonces se hablan? - sonrió ligeramente. Apoyó su cabeza en su mano. -Pensé que con los temas del divorcio las cosas entre ustedes eran más legales. - no se esperó a la cara de sorpresa que su madre le dio. - ¿Qué? ¿Crees que no lo sabía? - acercó un poco más el rostro. -Yo también tengo mis internos. - susurró. -El mundo es un pañuelo dicen...
- ¿Por qué volviste? - interrumpió. Sabía que la estaba sacando de su juego. Espero un segundo entre llego la comida para volver a hablar. - ¿Necesitas más dinero?
La chica la miró divertida. - Dios, mamá. ¿Una chica no puede volver a su antiguo hogar solo para despejarse? - movió el tenedor jugando con la ensalada. -Nueva York es tan atareado, siempre hay gente moviéndose, teniendo que ir a algún lado... Mellowbrook era sólo un cambio de aire. - le sonrió.
-Creo que cometiste un error en volver.
-Bueno, otra cosa en la que no estamos de acuerdo. - dejó su tenedor y la miró fijamente. - Mira, no volví para arruinar nada, no volví para manchar el nombre familiar. Volví para depurar algunos fantasmas del armario, y solo te llamé para avisarte que no te metas en mi camino.
- ¿Es eso una amenaza?
-No. - y tomo su bolso levantándose. -Un aviso. No te tengo miedo. No más. Y si te metes en mi camino...- suspiró dramáticamente. -Ensuciar el nombre familiar no es lo único que lo que deberás preocuparte. - le sonrió. -No te preocupes por la cuenta, ya lo pagué. - dándole la espalda, retirándose del lugar.
Exile
Le sonrió al chico amablemente, lo recordaba de sus clases; unos asientos delante de ella. La reconoció en el supermercado y se acercó para hacer conversación, y por la forma en la que su cuerpo se expresaba era obvio que el chico en algún momento iba a pedirle su número.
Lástima que él estaba solo a unas islas de distancia.
No era su culpa que él trabajara allí.
Pero era culpa de ella que eligiera ese supermercado.
My Tears Ricochet
-Espera, espera...- corrió detrás de él tomándolo del brazo. Él la miró enojado. -Por favor, por favor, di algo. Lo que sea. -rogó.
-No tengo tiempo para esto Linnie.
- ¿Y qué tienes que hacer que es tan importante? - le recrimino. -He vuelto hace cuatro semanas, y está es la primera vez que hago que me hables. -respiró hondo, odiando como él la miraba. Como una niña que causaba una escena de capricho. -Hasta Pantsy y Horance han tenido una conversación de más de veinte minutos conmigo... Brad, ni siquiera te has dignado a saludarme. Pensé-
- ¿Qué pensaste? - el chico la interrumpió. - ¿Qué iba a estar feliz de que volvieras? ¡Tienes a toda la maldita ciudad haciéndote casi un desfile! Pero eso no es suficiente. - respiró hondo. -Nada nunca fue suficiente para la increíble Linnie Perkins.
-Eso es mentira.
- ¿Entonces por qué te fuiste? - le preguntó el chico. - ¿Por qué te fuiste sin siquiera decir adiós? ¿Sin siquiera dar una señal? ¿Un aviso?
La chica se quedó helada, sosteniendo las lágrimas.
Tenía todas sus explicaciones en la punta de la lengua, pero el nudo en su garganta estaba demasiado ajustado como para siquiera hablar.
-Te diré por qué. - se acercó a ella tanto que podía notar las pecas de su nariz. -Porque siempre fuiste una niña mimada con dinero que huía cuando las cosas no iban como ella quería, y aunque puedes engañar a todo el mundo tu delicadeza y belleza. A mí no. Sé cómo eres, y no hay nada más que fealdad dentro tuyo, algo podrido que destruye todo lo que se le acerca. - se alejó dejándola completamente sola y helada.
No recordó como llego a casa, tampoco recordó haber pegado un grito tan frío que despertó a Kendall, quien bajó corriendo las escaleras. Atrapándola a medio camino de desplomarse llorando.
Si recordó su alma rompiéndose.
Mirrorball
Se despertó con "The Seven Wonders" de Fleetwood Mac sonando en la sala. Confundida, bajó encontrándose a Kendall moviéndose lentamente en su pijama. - ¿Qué está pasando? - preguntó una vez que estaba frente a ella.
-Shh...- la callo su hermana tomando su mano. Obligándola bailar.
Linnie río por lo bajo. - ¿Ahora que te agarró?
-Luego de lo de anoche, creo que un poco de paz vendría bien. - le sonrió haciéndola girar. ¿Y quién mejor que Stevie Nicks?
Seven
Observó el patio desde la ventana de la cocina mientras desayunaba. Kendall se había ido a bañar, alegando que tanto baile la había hecho sudar. Recordaba la mesada más grande, recordaba todo más grande; más imponente. Recordaba también los gritos, tres; su padre, su madre y los de ella.
Recordaba las puertas cerrándose.
Las paredes temblando esperando el próximo golpe.
Pensar que la casa estaba embrujada por el silencio.
August
-Bueno. - dijo Kendall entrando a la cocina secándose el pelo con una toalla. - ¿Qué tal es Nueva York? - preguntó abriendo el refrigerador.
-Ruidoso.
-Eso ya lo dijiste. - se sirvió un vaso de leche. Le sonrió. -Dime más. ¿Tuviste algún romance? - se acercó a ella pegando sus hombros.
Linnie la miró divertida. Claro que había tenido "romances" pero no podía contarle eso a ella; contarle como había arruinado algo bueno por el fantasma de un chico que no veía hace siete años. Como cada vez que esos ojos la miraban ella recordaba el marrón brillante del niño que una vez quiso. -Ew.- se río ella. -Eres demasiado joven para que yo corrompa tu mente con mis obscenidades. - levantó su plato. -Ahora come.
This is Me Trying
Esa noche, luego de comer se dirigió a la casa unas calles más abajo. Respiró hondo contando hasta diez, una de las pocas cosas buenas que había aprendido de ese lugar, y tocó la puerta. Honey le abrió la puerta, primero sorprendida y luego sonrió ampliamente. -Linnie, que sorpresa, querida. - y la abrazó ligeramente haciéndola saltar. - ¿Quieres entrar?
-Uhm...- dudó. Luego sonrió débilmente. -No, gracias. Sólo venía a hablar con Brad un segundo. Si es posible.
Honey le sonrió cómplice. -Claro. - dijo feliz. - ¡Brad! ¡Hay una linda chica que quiere hablarte! - gritó, haciendo que Linnie se sonrojeara débilmente.
- ¿Una chica? - dijo Brad bajando las escaleras, pero se detuvo en medio camino cuando vio quien era. -Oh.
Linnie alzo la cabeza sin romper la mirada.
-Bueno, los dejó solos. - dijo Honey.
Y quedaron dos.
- ¿Qué quieres? - le preguntó fríamente.
Linnie tragó saliva. -Tengo mis explicaciones de por qué me fui, mis razones de por qué no me despedí, pero no puedo decirlas. - respiro hondo. -Por lo menos no ahora, pero prometo, que cuando tenga a todos mis demonios enjaulados serás el primero en saberlo todo. Por ahora, solo quiero decir que lo siento. Lo siento mucho. Y no espero que me perdones. Pero aun lo siento.
Illicit Affairs
Todo brillaba, el candelabro que colgaba del techo, los detalles que adornaban las mesas, las sillas, las puertas. Los vestidos que se arrastraban por la alfombra, la joyería que podría comprar una mansión, las sonrisas.
Y Linnie lo odiaba.
Odiaba aún más que esta fiesta fuera hecha como excusa por su regreso.
La familia Perkins finalmente toda reunida.
- ¿Sabías que se van a divorciar? - preguntó en un susurró Kendall atrapándola desprevenida.
- ¿Qué? - trato de actuar lo más sorprendida posible pero su hermana solo le sonrió.
- ¿Crees que no lo sabía? - sus ojos demostraron un destello de tristeza antes de fijar su mirada a sus padres. Su papá tenía una mano en la cintura de su madre, aunque eran actores de primera, si uno observaba lo suficientemente cerca podía ver su incomodidad. -Vi las fotos. - finalmente acotó.
-Kendall...- susurró Linnie.
-No te preocupes, ya sé cómo va este juego. Tampoco te odio por no querer decirme. - la miró sonriendo.
Cayeron en un silenció cómodo.
- ¿Crees que enloquecerán si se enteran que lo sé?
-Lo dudó.
-Hm... Seguro enloquecerán más sabiendo que terminé con Reynaldo.
-Eso sí, es más que seguro.
-Pero querré ver la expresión de sus caras cuando se enteren que estoy saliendo con Kick Buttowski.
A eso Linnie la observó sorprendida antes de largarse a reír como una maniática.
Invisible String
Se cruzaban, aunque no lo quisieran. Sus miradas se encontraban incluso en las habitaciones más concurridas. No se dirigían palabras. Todo era entendible en sus expresiones.
Ella estaba sanando.
Y él estaba herido aún.
Pero siempre hubo alguna fuerza mayor atándolos.
Mad Woman
Esta era una de las pocas noches en que su padre estaba en casa, no se habían dirigido palabra desde que llegaron. Hasta que finalmente Kendall se despidió diciendo buenas noches.
-Es bueno que hayas vuelto. - finalmente dijo el hombre.
- ¿Ah sí? - le preguntó. -Estoy aquí hace cinco semanas, creo que podrías haber llamado.
-Linnie...
-Pero creo que tu teléfono se rompió esa noche, ¿no? Pero no puedo culparte, siete años es muy poco tiempo para arreglar el maldito teléfono y llamar.
- ¿Podrías, por favor, no empezar?
- ¿O qué? - golpeó sus manos sobre la mesa. - ¿Qué vas a hacer? ¿Enviarme otra vez? - su padre la observó enojado. Lástima que su boca solo escupía fuego, y nada puede compararse al enojo de una mujer. -Sobre mi tumba.
Epipany
Epifanía. Epifanía. Epifanía. Oscuridad. Epifanía. Epifanía. Frío. Sabanas duras. Epifanía. Dedos sangrientos. Epifanía. Epifanía. Castigos. Noches sin dormir. Epifanía. ¿Por qué?
Betty
- ¿Crees que la haya engañado?
- ¡Claro que no! ¿Por qué lo haría?
-Porque puede, duh. Jack es todo el paquete completo...- las escuchaba desde la fila, tendrían la edad de Kendall. A veces se preguntaba qué hubiera pasado si ella hubiera estado aquí a esa edad, ¿hubiera hablado con alguna amiga de estos chismes? ¿Hubiera habido alguno sobre ella? Finalmente, las voces se disiparon cuando ellas se retiraron del supermercado. Era su turno de chequear la comida, no se dio cuenta de que él era el cajero hasta que lo tuvo enfrente.
No se dijeron nada por quince minutos.
Mientras guardaba la comida, Brad habló. - ¿Uh? - preguntó Linnie, sin haberlo escuchado.
-16.30.- le dijo él. -A esa hora termina mi turno, encuéntrame en el estacionamiento.
Peace
Hace 20 minutos que estaban sentados en el auto sin decirse nada. Ella observaba sus pies sin saber que hacer. ¿Para qué la había invitado? ¿Para torturarla? Brad tomó el volante, respirando hondo y, de la nada, empezó a golpear el volante.
Linnie quedo helada. -Brad, Brad...- él seguía golpeando el volante, sin intenciones de parar. - ¡Brad! - tomó sus manos antes de que atacaran al pobre plástico otra vez. -Brad, para. Para.
- ¡¿Por qué volviste?!- gritó él, mirándola. - ¡Te había matado! ¡¿Por qué no pudiste quedar muerta?!- y lloró apoyando la cabeza en su hombro. - ¿Por qué? ¿Por qué? - repitió mientras ella acariciaba su nuca. Ella beso su coronilla y lo dejó llorar.
Luego de unos minutos se separaron unos centímetros, ella jamás dejó de acariciar su nuca, apoyo su frente con la de él. - ¿Mejor?
Y la besó.
Sorprendida no pudo responder, hasta que él soltó su mano, llevándola a su rostro acercándola aún más. Linnie cerró los ojos, dejándose llevar. En algún momento termino encima de él en el asiento de conductor, pegando su cuerpo al de él. Se separaron ante la falta de aire, él acariciando su rostro.
Alejando sus lágrimas.
¿Cuándo empezó a llorar?
Bueno, ahora no podía parar.
Era él turno de él de abrazarla, y el turno de ella de aferrarse al calor.
Hoax
Se quedaron toda la tarde en el auto, en algún momento se movieron a la parte trasera. Él apoyado en la puerta y ella apoyada en su espalda. Finalmente le contó todo. La noche que se la llevaron dos hombres en uniformes, sus padres mirando desde la puerta mientras ella gritaba desesperada. La mujer que la recibió en la entrada de ese lugar, despojándola de toda su ropa para examinar que no tuviera nada peligroso, como la bañaron con agua fría, como no le explicaron porque ella estaba ahí.
"Todo es por tu bien" decían.
Los medicamentos que la hacían sentirse como un zombie, los trabajos forzados, los castigos, la comida a veces cruda. Los días contando para su dieciocho cumpleaños.
Y cómo cuando finalmente estuvo fuera no podía volver.
Así que se alejó. Nueva York parecía el mejor lugar para volver empezar, pero tampoco fue así. Le contó las pesadillas, las noches de insomnio, el constate miedo de que su puerta no estuviera trabada pensando que esos dos hombres volverían a entrar. Volverían a llevársela.
Brad solo la escuchaba, su cabeza apoyada en la de ella. Ella acariciando sus nudillos que estaban amoratados. Una vez terminada su historia, volvió el silencio.
Él acarició su brazo antes de hacer que la mirara. Limpio las lágrimas de su rostro y le besó la frente.
