El campamento de los perdedores
Un grupo de pobres estudiantes de preparatoria estaban rumbo a un campamento por un castigo que tenían que cumplir de parte de su escuela.
—Todo esto es tu culpa, Naruto—murmuró Sasuke molesto.
—La broma a la directora Tsunade iba bien, pero Kiba lo arruinó—le comentó Shino al Uchiha.
—Es porque el tarado trajo a Akamaru—mencionó Shikamaru algo enojado al recordar eso.
La broma a la directora salió muy mal y como castigo en las vacaciones de verano tenían que ir a un servicio en un campamento de Boys Scout.
—Hoy era la Convención Otaku, todo por su culpa no podremos ir—murmuró Lee llorando por no ver a las chicas cosplay.
Todos ellos tenían algo en común: Eran unos perdedores otakus que no se bañaban y tampoco tenían novia. Sasuke era quizás el único no otaku pero lo arrastraban a sus planes y sabía mucho de ese mundo por Naruto que le ayudaba a ahuyentar mujeres fangirls.
—Bienvenidos al campamento Konoha, mi nombre es Neji Hyuga. Aquí vamos a divertirnos en compañía de la naturaleza—.
El joven que iba a dirigirlos era un castaño de ojos blancos y alto que tenía un semblante serio y relajado aunque parecía que no admitía estupideces.
—¿Tenemos que vestir así?—preguntó Naruto al respecto.
La verdad es que todos iban vestidos de café, un sombrerito y un uniforme ridículo para adolescentes inclusive unos otakus inadaptados.
—Esas son las reglas, nada de salir en la noche. La hora de dormir es a las 10 pm, la comida es a las 9 am…—empezó a recitar el sujeto pero Naruto no ponía atención.
Luego de recorrer el sitio que era de lo más ñoño, fueron a sus habitaciones a cambiarse y prepararse para el siguiente día. Sin embargo, el Uzumaki se fugó para ir a recorrer sólo los lugares fuera del campamento donde estaba prohibido ir.
Un rato después, llegó a un lago que reflejaba perfecto la luz de Luna Llena y en un puente había una hermosa chica de cabello negro azulado muy largo y de unos hermosos ojos perlados, muy similares a los del pesado guía de los campistas.
Jamás había visto a una chica de su edad tan bonita aunque notó que esta chica tenía una roca en sus manos y un lazo en su pierna, y esta se aventó al mar para hundirse en el agua. Aunque Naruto era muy denso, hasta él reconocía una señal de suicidio frente a él y se aventó al agua para que la damisela no cometiera una estupidez.
El Uzumaki logró a duras penas salvar a la chica pero ella había tragado mucha agua y comenzó a darle RCP por varios minutos hasta que ella tosió y sacó esa agua de sus pulmones. La pobre peliazul recuperó la consciencia y miró a un joven rubio de ojos azules que estaba ahí, creyendo que era un ángel del cielo.
—¿Estoy muerta?—.
—No, estas en la orilla del lago—.
La chica miró que efectivamente estaba empapada y había sido salvada pie el joven de cabellos de sol, frustrando su intento de suicidio.
—No debiste salvarme, ya no quiero vivir—susurró ella en un tono depresivo.
—¿De que hablas? ¿Por qué haces una locura?—.
—Mi novio me dejó, yo lo amaba y me engañó por otra. ¡No puedo vivir sin él, no sé qué hacer!—empezó a decir ella sintiendo ese horrible dolor de un corazón roto.
—Auch, lo siento—.
—¿Sabes lo que es tener un corazón roto o pisoteado?—.
—Bueno, las mayorías de mis waifus son de mi imaginación—.
—¿Acaso eres un otaku?—preguntó Hinata alzando la ceja.
—Sí—.
—Lo siento tanto por ti—.
—¡No lo digas como si fuera una maldición!—reclamó el rubio molesto.
—Es que yo nunca me juntaría con un nerd—.
—Pues este nerd te salvó la vida, no puedo creer que te quieras suicidar solo porque el novio te fue infiel—le recalcó el Uzumaki serio.
—¡A ti no te han puesto los cuernos!—.
—¡A mi nadie me quiere y no me estoy quejando! ¡Mírate, eres la chica más sexy y hermosa que he visto y podrías tener a cualquier hombre a tus pies, te sería muy fácil buscar otro novio!—.
—¿Crees que soy sexy y bonita? Es que hay chicas más hermosas que yo—.
—¡Deja de quejarte tanto! Ese que te engañó no vio lo que dejó ir, ya deja de llorar y búscate a alguien más!—regañó el chico según sus propios pensamientos.
—¿Crees que pueda tener a cualquiera a mis pies? ¿Soy bonita para ti?—quiso saber ella al respecto.
—Claro que si, no sé porque lo preguntas. Cualquiera querría andar contigo—.
La peliazul estaba impresionada de esto ya que carecía de autoestima personal y se guiaba de las buenas opiniones de su ex que la dejó por otra.
—¿Puedo preguntarte algo?—.
—Ah, sí—.
—¿Por qué me ayudaste? Podrías haberme dejado morir—.
—Porque no iba a dejar que te pasara algo, cualquiera lo hubiera hecho—alegó el joven sobre ello.
—¿No lo hiciste por qué soy especial?—.
—Yo te iba a salvar aunque no quisieras. No te considero especial porque no te conozco, pero en realidad eres bastante simpática—.
—¿Solo soy simpática?—.
—No niego que eres bastante bella aunque sé que jamás tendría alguna posibilidad con alguien como tú. Soy muy otaku para eso—.
—Sí yo me fijara en ti, ¿seria tu persona especial?—.
—Hmmm, posiblemente aunque no se si vuelva a verte. Tendríamos que seguir estando en contacto—.
—Ya entiendo, me llamo Hinata Hyuga—.
—Naruto Uzumaki—.
La peliazul reconoció ese apellido como idéntico al de una de sus amigas pero iba a preguntar después ya que se hacía tarde.
—Disculpa pero me tengo que ir, Hinata. Si me descubren, estoy frito—se fue el rubio corriendo.
—¿Dónde puedo encontrarte?—preguntó ella algo urgida.
—En el campamento Konoha, nos vemos—.
La chica no sabia que pensar ahora y es que no tenía pensado qué hacer a partir de mañana. No siquiera había dejado una carta de despedida o algo por el estilo. Nadir del grupo de amigas de la chica sabría de su intento de suicidio y ya tenis el nombre y lugar donde podía encontrar al otaku de buen corazón.
A la mañana siguiente, los jóvenes ñoños del campamento estaban explorando un sitio del bosque cerca del lago para aprender a conducir unas lanchas decentes.
—Naruto, te ves bastante desvelado—comentó Chouji al ver varias ojeras en el Uzumaki.
—Es que no pude dormir—.
—¿Estuviste viendo anime toda la noche?—.
—Acuérdate que nos confiscaron la noche—.
—¿Te escapaste, verdad?—quiso saber Sasuke.
—Así es—.
—Sí te descubren, estás muerto—.
—Valió la pena—.
—¿Qué tanto hiciste anoche? ¿Algo interesante de contar?—.
—Bueno….—.
En ese momento, se escuchó un mini yate llegar y estaba lleno de hermosas chicas en bikinis que hacía relucir su cuerpo bien delineado, haciendo que los nerds otakus bajaran la boca por este milagro. Al frente salió Hinata que encontró su objetivo principal: Naruto Uzumaki.
—Hola Naruto, gusto en verte—saludó la peliazul recuperando su ego y confianza por lo de ayer.
—Ah, hola Hinata—saludó nervioso el rubio al verla en bikini.
—¡¿La conoces, Naruto?!—balbucearon todos en shock.
—Es una larga historia—.
—Les conté a mis amigas de que habían chicos con los que pasar el rato. Hemos pasado mucho tiempo en el campamento de porristas, tanto que hasta ustedes nos parecen atractivos—les avisó la chica en un tono que invitaba a la lujuria.
Todas las amigas de Hinata se reían al fondo porque de verdad que necesitaban desahogar sus instintos con cualquiera sin importar que estuvieran feos o que tuvieran fetiches raros.
—Al fin podré perder la virginidad—se oyó a una de ellas y los jóvenes alcanzaron a oír esto.
—Mis amigas y yo haremos una fiesta en la noche, están cordialmente invitados al campamento de porristas si logran escaparse de noche. Si llegan, podrán vernos sin estos estorbosos bikinis—declaró la Hyuga enseñando en una pose su busto que escapaba de la parte superior de su traje de baño.
En ese instante, las chicas se fueron dejando a todos calientes y ansiosos de irse en la noche. En la tarde, las chicas comenzaron a organizar el evento y se veía a Hinata mirar hacia el campamento de los ñoños, a lo que una de sus amigas fue a verla.
—Hinata, ese día viniste mojada a la habitación. ¿Qué fue lo que pasó esa noche?—.
—Supongo que lo sabes, Karin—fue la respuesta de la peliazul.
—¿Por qué desististe de eso? Estaba segura que la depresión te había sumido en el más profundo hoyo por lo de Toneri—quiso saber la pelirroja de lentes.
—Naruto Uzumaki—.
—¿Eh? ¿Hablas de mi primo ñoño?—dijo confundida la chica de cabello rojo.
—Así que si es pariente tuyo, que pequeño es el mundo. Estoy interesada en él ahora—admitió la Hyuga sonriente.
—¿Por qué? Naruto es un otaku, no te gustan los ñoños—.
—No lo sé, es que es un capricho mío. Algo en él me tranquiliza a pesar de sus gustos extraños, me siento yo misma—.
Karin Uzumaki había sido una amiga muy vieja de Hinata en el colegio de señoritas y fue testigo de primera mano de la depresión que esta sufrió cuando su novio la dejó por otra hace no mucho. La verdad es que dio por perdida a la peliazul pero ahora parecía haber recuperado la mayor parte de su personalidad original.
—¿Está en el campamento de nerds, verdad?—.
—Así es, hoy lo voy a ver. Quiero comprobar si mi corazón vuelve a latir de excitación esta noche—asintió la Hyuga retirándose de ahí.
Mientras tanto en la noche, los ñoños estaban escapando del campamento y de la nada Neji Hyuga los encontró como si su radar de desastre los haya detectado.
—¿Hacia donde creen que van? Mañana es día de ir a la montaña—declaró molesto el castaño.
—¡No, vamos a una fiesta y no vas a impedir que pierda mi virginidad!—exclamó Kiba furioso.
—Habrán fiestas para después, vayan a dormir o los reporto con sus padres—.
Todos se voltearon a ver y mentalmente llegaron a una conclusión grupal: Amarraron a Neji y lo amordazaron para llevarselo en el bote.
—No vamos a arriesgarnos a que nos delates pronto, estirado—mencionó Shikamaru al respecto.
—¡Arranca el motor!—dijo Lee al respecto.
Por su parte, Hinata estaba parada en el muelle esperando a su quizás futuro romance de verano cuando vio que el bote llegó y los nerds estaban más presurosos de lo usual.
—¡Hmmm, hmmmm!—se veía a Neji intentando liberarse sin éxito.
—¿Neji?—miró la chica curiosa.
—¿Lo conoces?—preguntó Naruto al respecto.
—Es mi primo—.
—Ay, con razón esos ojos eran similares—.
—¡Hmmmmmm, hmmmm!—se oía a Neji suplicar a su prima que lo liberara.
—Normalmente te libraría pero te conozco y vas a arruinar mis planes. Lo siento, ¡Karin!—llamó la Hyuga a su amiga.
—¿Si?—.
—Llévate a mi primo a un sitio seguro, no quiero estorbos en mi fiesta—.
—¿Karin? No sabía que estabas aquí—saludó Naruto al respecto.
—Ay, no te conté. Bueno, te veo más tarde—se llevaba la mujer al chico como costal de papas.
—¿A dónde lo lleva?—preguntó Sasuke sobre el castaño.
—No querrás saber—.
El grupo se fue adentro de las instalaciones y las chicas vieron llegar carne fresca. Aunque ellas tenían la posibilidad de elegir había una sola excepción por órdenes de la Capitana Hyuga: No coquetear con el rubio Uzumaki.
—¡Es hora de iniciar la fiesta!—gritó la ojiperla en son de guerra.
En el bosque, Karin llevó a Neji a una cabaña exclusiva y lo amarró a una silla de forma chistosa. Este veía que está era donde vivía la porrista junto con el grupo de niñas que estaban en el campamento.
—Nadie vendrá aquí en un rato, así que tendremos privacidad—mencionó Karin sacando una botella de licor fuerte.
—¡¿Eres alcoholica?!—exclamó el Hyuga al respecto.
—Tengo muchos traumas mentales y una vida de mierda. No creas que vivo en la gloria por ser porrista—tomó ella su trago de caballo.
—Debes liberarme, no quiero que Hinata cometa una locura. Ya leí sus negras intenciones—le dijo el Hyuga al respecto.
—Por eso precisamente es que te estoy vigilando, deseo que Hinata haga lo que pase esta noche—.
En ese instante, ella le zampó un poco de licor en el Hyuga sin poder escupirlo. Karin no se veía ni un poco alcoholizada pero a Neji le pegó duro porque no estaba acostumbrada.
—¿Sabes una cosa? Me recuerdas a Toneri, me gustaba mucho pero comenzó a andar con Hinata. Cuando supe que la había dejado por otra, me desilusioné de que no era alguien de quien confiar. ¿Por qué me enamoro de las peores personas?—se dijo ella en su delirio.
—¡A mi no me importa tus cosas, sácame de aquí!—se intentó salir el sujeto saltando de la silla y cayendo al suelo.
—Admiro a las personas perseverantes y rectas, esos son los más lindos—le puso el pie la pelirroja en la espalda como dominatrix.
El Hyuga notó que debajo de la falda llevaba una tanga y este cerró los ojos en un sonrojo porque era una escena muy ecchi.
—¿Qué? ¿No has mirado debajo de una falda? Que lindo—.
En otro lado, la fiesta había iniciado y Temari que era una de las encargadas del campamento había ido a recoger a su hermano menor que estaba en otro campamento musical nerd no muy lejos de ahí.
—¿Por qué me traes aquí, Temari?—preguntó el castaño rojizo al respecto.
—No quiero que termines virgen la preparatoria, como tu hermana quiero que tengas algo bueno que contar—.
—¿Y que hay de Kankuro?—preguntó el chico al respecto.
—Ese zoquete tienen mucha vida social en la universidad y está muy lejos para invitarlo—.
Después de eso, llegaron y la compañera de Temari los recibió ahí. Era una chica de cabello negro, con un busto enorme y se veía muy seria en su oficio.
—Shizuka, él es mi hermano menor Gaara. Quiero que lo cuides en lo que me divierto en la fiesta—.
—¿Creí que iba a estar toda la noche contigo?—dijo Gaara al respecto.
—Tienes que divertirte solo—.
—No te preocupes, voy a asegurar de que se divierta mucho—sonrió de forma angelical la compañera de Temari.
—Gracias Shizuka—.
Por dentro, la tetona ojiverde sonreía maliciosamente y es que había una buena razón por la que era amiga de Temari: Tenían un fetiche por las personas menores que ellos.
—¿Te llamas Gaara, verdad?—.
—Si—.
—Vamos adentro, te invito un trago—.
—Mamá dice que no tome—alegó el chico.
—Este será nuestro secreto—.
—Pero no le digas—.
En otro lado del campamento, Hinata y Naruto caminaban juntos ta que era la excusa perfecto aunque llevaban una botella de trago para seguir con lo suyo.
—Muy buena fiesta—.
—Siempre pienso en mis niñas, ellas necesitaban una fiesta de estas. Sé perfectamente como convencer a mis superiores, así que aquí estamos—sonrió la peliazul de forma malévola.
—¿Qué hacemos ahora?—.
En ese instante, Hinata se quitó su vestido quedando en un bikini negro muy diminuto y el Uzumaki casi sangraba su nariz.
—Ven a nadar, Naruto—.
Aunque no tenía más que bóxer, le valió un comino al Uzumaki y se quitó todo menos la ropa interior para eso. Ambos se metieron al agua y se acercó a Naruto que la sostenía.
—El agua está fría—dijo divertida la chica.
—Yo no siento nada de frío—alegó el Uzumaki tan excitado que su cuerpo hervía.
—¿Volvemos a la fiesta?—.
—Aún no, quiero experimentar un fetiche mío. ¿Sabes por qué Toneri terminó conmigo realmente?—.
—No, ¿por qué?—.
—Nadie lo sabe, solo Karin. Soy una stalker sexual, una voyeurista de primera—admitió la Hyuga al respecto.
—¡¿Qué?!—.
—Toneri no le gustó esto y por eso se fue con otra mujer más normal. ¿Qué piensas de mí ahora?—le dijo la mujer en un tono más serio.
—Estas enferma, pero no tengo derecho a decirlo porque soy un otaku. Eso me prende—admitió el Uzumaki al respecto.
—Espera unos minutos más y deja que veas mi mundo, el mundo del fisgoneo—.
Así esperaron unos minutos más y ambos salieron del lago, ya que Hinata calculó más o menos cuando comenzaría la acción. Naruto estaba muy curioso de esto y es que sabía que estaba mal pero la lujuria y el hecho de que una diosa como ella le abriera su corazón le causaba algo en su ego que lo hizo seguirla a pesar de todo.
—No hagas mucho ruido, van a comenzar los gemidos—.
Naruto asintió y ambos estaban muy bien escondidos en una posición perfecta. En un árbol, estaba la encargada Temari dándole una mamada al compañero Shikamaru en un árbol.
—Ella si que es profesional—miró el rubio como si fuera una actriz porno.
—Oh Temari, chupala más rápido—se alcanzaba a oír al nerd cabeza de piña.
Hinata comenzó a respirar agitadamente y Naruto la abrazó por detrás repentinamente. Por un extraño motivo, esto para la chica se sentía mejor de lo usual y es que acompañada aumentaba la posibilidad de ser descubierta, y eso a su vez la calentaba más.
—¡Aaaah, Temari! ¡Me vengo!—.
El semen del joven se vertió en la boca de la encargada y después de eso, hizo que se subiera los pantalones ya que iban a ir dentro de una de las cabañas.
—¿Vamos a ir a espiarlos?—preguntó Naruto a su compañera de travesuras.
—Normalmente los seguiría pero ahora hay mucho de que escoger. Eso fue un buen aperitivo, gracias por estar a mi lado—jadeaba la Hyuga muy sonrojada.
La Hyuga y el Uzumaki fueron a ver a otro lado, y estaba la fiesta más prendida que antes. Kiba estaba sentado en las orillas de una piscina y salía del agua una de las amigas de la peliazul que se llamaba Tamaki en topless.
—Nya, odio usar sostén. Que bueno que esta fiesta es sin reglas—se estiró ella al respecto.
—Shino, no voy a olvidar esta noche por el resto de mi vida—alegó el otaku Inuzuka.
—Por cierto, Tamaki. ¿Vas a hacerlo esta noche al fin?—preguntó Fuu que llegaba al lugar saliendo de la alberca en un microbikini.
—Sí, ¿por qué?—.
—Hay algo que quiero saber. ¿Quién la tiene más grande, Shino o Kiba?—.
—Eso no se pregunta—murmuró el geek de los insectos molesto.
—Sí me dan las respuesta, te prometo que haré lo que quieras esta noche—.
—Lo mismo va de mi lado—bebió su jugo Tamaki.
Esos dos no lo pensaron dos veces y se bajaron los trajes de baño, dejando ver dos detalles importantes: Shino tenía un pene más grande, pero Kiba estaba más grueso.
—Hola chiquitín—dijo en broma Tamaki al respecto.
—¡Oye, eso duele!—.
Casi en el mismo lugar, Gaara estaba muy sonrojado y es que no se imaginó que Temari lo llevaría a un sitio que su mamá le prohibiría de seguro, además de que sintió la mano de Shizuka en su pierna.
—¿Te gusta la fiesta?—.
—Me quiero ir a mi casa—.
—¿Nunca has venido a una de estas reuniones?—.
—No—.
El chico estaba incómodo con la pelinegra aunque no se la iba a quitar de encima y no quería platicar con nadie ahora.
—Gaara, ¿te gusta ver esto?—.
—No, me da vergüenza—.
—Se nota que no tienes novia—.
—¡No es que no quiera, es que nadie se me acerca!—alegó este enojado.
En ese momento, Shizuka se levantó y se llevó a Gaara lejos del ruido y la fiesta en general para su sorpresa.
—¿A dónde vamos?—.
—A mi carro, quiero estar más en privado contigo—.
Mientras tanto, Hinata y Naruto llegaron de nuevo a la fiesta y notaron que Shizuka se llevaba a alguien que no conocían, pero para la peliazul que conocía, eso era seña de que era su nueva presa.
—Iremos más al rato a donde siempre va ella, primero veamos lo que pasa aquí—le indicó la Hyuga a su nuevo cómplice.
Varias de sus amigas estaban ebrias y decididas a todo, ya que no habian padres que las controlaran y al fin con jóvenes de su edad. Naruto miró a lo lejos como es que Chouji estaba jalándosela mientras estaba sentado y Karui se tocaba al mismo tiempo por una extraña razón.
—Eso no me excita mucho, la verdad—murmuró Hinata al respecto.
—¿A dónde fueron Shino y Kiba?—preguntó ahora Naruto.
—Se fueron… Con algunas de las chicas…—decia el gordito.
—Suerte—se fueron los dos dejando al par ahí.
Luego de eso, el par caminó un poco y vieron que la porrista Sakura era grabada por Sasuke con el celular y Hinata si encontraba eso algo excitante por el riesgo.
—Deja de grabarme—le decía la rosada de ojos jade.
—No quiero olvidar esto—alegó el Uchiha.
—Guau, Sasuke se interesó por alguien—dijo Naruto sorprendido a lo lejos.
Ella corría desnuda siendo este el fetiche que tenía la chica y luego el par siguió avanzando hasta encontrar a Kiba fornicando a Tamaki de a perrito.
—¡Aaaah, se siente bien! ¡No me voy a olvidar de esto!—se oía a Kiba muy eufórico.
—¡Aaaah, no pares Kiba! ¡Me gusta, nyaaaa!—.
Hinata seguía calentándose más y más, recordando cada momento vivido para luego disfrutarlo. Cerca de ahí, se notaba a Fuu siendo lamida en su vagina por Shino que parecía mariposa recogiendo néctar de una flor.
—¡Oooooh, más lengua!—jadeaba duro la morena.
Naruto la tenía bien parada ahora y sintió que Hinata la tomaba con la mano para frotarse ella a propósito y excitarlo más.
—Aún no te vayas a venir—.
Después de huir de ahí, Hinata llevó a Naruto a espiar el carro de Shizuka y se veía como el vehículo se movía bastante por obvias y suculentas razones.
—¡Gaara, Gaara, Gaara…!—claramente se oían los gemidos de la encargada.
Al ver por la ventana, se veía a Shizuka estar encima de Gaara con la blusa a medio abdomen dejando salir sus enormes pechos y Gaara la penetraba bastante rápido.
—¡No le digas a mamá de esto!—le dijo el chico que deseaba esto como un secreto.
—¡Aaaah! Si quieres repetir, lo mantendré oculto. ¡Ay, me vengo!—.
La mujer estaba desfallecida pero estaba lista para otro round de seguro. Hinata ya había llegado a su limite y se llevó a Naruto de ahí ya que en cualquier momento, la peliazul explotaría.
—Vamos a la cabaña, ya no puedo más—se oía a la porrista en su límite.
Unos minutos después, Hinata y Naruto entraron a la cabaña besándose bastante y a punto de quitarse lo que les estorbaba pero oyeron ruidos ahí. Cuando miraron ahí, estaba Karin montando a Neji desnuda y este se había rendido, pero al ver a su prima le dio miedo.
—Oh, esto es mejor. Me excita más que me vean, ¡esto es mejor de lo que pensé para mi primera vez!—gritó Hinata en un extasis.
—¡No, no caiga en sus depravaciones!—reclamó el Hyuga intentando pararse pero Karin le dio una bofetada.
—¡No te di permiso de que termines!—.
—Pero…—.
—¿Hay espacio en la cabaña?—cuestionó Hinata buscando espacio.
—Sí, cógete a Naruto ahora—.
—¡Noo, espera!—reclamó el castaño pero fue sometido por la fuerza bruta de la pelirroja.
—No te muevas, eres un niño desobediente—.
Hinata se quitó su bikini y el pobre Neji extrañamente estaba más excitado, siendo quizás algo de genética. Se notaba que era la primera vez de Naruto y la Hyuga estaba yendo despacio ya que quería disfrutar esto y llevárselo en su mente toda la vida.
—¡Ooooh, Naruto! ¡Ooooh, Naruto!—.
Hinata estaba siendo penetrada con ella en misionero y Naruto sentado teniendo a la vista el cuerpo de su amante. El Uzumaki miró como su prima cambió de posición y estaba haciendo un 69 ya que se cansó de montarlo.
—Me sorprende de lo enorme que es, ¿los Hyuga son todos tan dotados?—se preguntó mentalmente la pelirroja.
—Guau, te entra toda en la boca—notó Hinata muy agitada a su amiga que parecía tener una garganta profunda.
Luego de eso, cambiaron de posición y desde la perspectiva del primo en contra de su voluntad, notaba como es que Hinata era penetrada en posición de perrito y si que lo estaba disfrutando.
—¡Aaaaah, más rápido!—.
—¡Si ya voy lo más rápido que puedo!—se veía a Naruto en turnos extras.
—¡Mas, más, necesito mucho amor!—se veía en los ojos perlas de la peliazul unos corazones en trance.
La perspectiva de Neji fue interrumpida por Karin que ahora tenía un vibrador insertado dentro de ella y estaba a punto de hacerlo mismo con el Hyuga.
—¡No, eso sí que no!—reclamó el castaño.
—Te va a doler, pero te va a gustar—.
—¡Aaaaaaah!—se oyó el grito en todo el campamento del pobre sometido.
Al día siguiente, el campamento era un caos y Naruto despertó a lado de su nueva amante que lo tenía abrazado. Esta tenía varios chupetones en el cuello y el rubio sintió un dolor de caderas por tanta acción.
—Buenos días, Naruto. ¿Cómo amaneciste?—se paró Hinata sin importar que sus pechos se vieran descubiertos.
—Mejor que nunca—.
Karin y Neji seguían dormidos y notó que estaba un vibrador estaba tirado, pero no le tomó importancia y se fue a vestir.
—Quiero dar un paseo, ven conmigo—le pidió la peliazul al joven.
El rubio se fue donde estaba ella y pasearon por el bosque, y notaron que por ahí estaban los cuerpos desnudos de Lee y la porrista Tenten juntos a varias latas de cerveza.
—Esto se puso muy loco anoche, de veras—mencionó el Uzumaki.
—Ayer te mostré mi verdadero yo, ¿qué tienes que sobre eso?—le preguntó ella muy seria.
—Estas enferma, Hinata Hyuga—.
—Lo pensé—.
—Pero me agradas bastante, no eres la chica perfecta que creí y eso es lo que me gusta. Además eres divertida y no temes mostrar tus aficiones—.
Esto hizo sonrojar a Hinata que se volteó y su corazón latió a pesar de no haber un sentimiento de fetiche, lo que era muy raro.
—Naruto, mi corazón late muy rápido. No es mi fetiche, se siente bien pero no estoy excitada. No me había pasado—.
—Creí que tenias novio antes—.
—Yo creí que era amor, tal vez solo era la costumbre—.
—Me gustas sin duda, pero quisiera volverte a ver si es posible—le propuso el joven a la porrista.
—Dame tu número y te marco. Naruto Uzumaki—le dijo la peliazul sonriendo de forma angelical y bella que definitivamente engancharía al joven con su destino.
Pasaron varios meses desde que ellos no se vieron y Naruto Uzumaki solo había podido llamarla a veces cuando ambos tenían tiempo. Sin embargo, el destino se encargaría de juntarlos nuevamente ya que en un parque estos se vieron en las vacaciones.
—Eres igual de hermosa que la última vez que te vi—saludó el Uzumaki sonriente.
—Me alegra de verte, ¿sigues siendo otaku?—.
—Sí. ¿Aún tienes fetiches raros?—.
—Siempre—.
—¿Qué quieres hacer hoy?—.
—Quiero ponerme al corriente y después… ya se me ocurrirá algo para mis fetiches—sonrió ella solo porque sentía que disfrutaba más sus marranadas ahora que estaba el rubio.
—No vas a cambiar, y así es como que quiero. Te invito a comer—.
—Claro—.
Y así fue el inicio de una bella, erótica y rara relación, que tuvo muchas cosas extrañas desde el comienzo pero no se negaba que entre los dos había esa química especial confianza y amor sincero. ¿Qué ocurrió con Neji y Karin? Esa es otra historia de otro amor loco pero muy ligada a l a sus primos.
