La luna es hermosa

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Dentro de unos días sería navidad, y como era de esperarse, todos en mi familia tenían planes, sería la primera vez que no pasaríamos navidad juntos. Mi hermana mayor, Kanae, pasaría la navidad con Sanemi, su prometido, ella aún no estaba muy segura de qué harían ya que Shinazugawa sólo le dijo que le tenía preparada una gran sorpresa.

Mis padres saldrían de viaje y no volverían hasta después de año nuevo, y por si fuera poco mi hermana menor, Kanao, pasaría la navidad en casa de su amigo Tanjiro junto con su hermanan Nezuko y el resto de su familia.

Lo usual era que pasaras la navidad con tu pareja, tu familia o tus amigos, pero esta vez mi familia no era una opción, ¿Amigos? Mitsuri y su familia pasarían la navidad en casa de sus abuelos, mientras que nuestros compañeros de clase estarían en una fiesta organizada por Douma y definitivamente no estaba dispuesta a soportar sus tonterías.

- Nee, Shinobu, Shinobu.

- … me pregunto si debería hacer eso – dije ensimismada.

- ¡Shinobu!

- ¿Qué pasa Kanae? Casi haces que me de un infarto del susto

- Te hablé dos veces, pero no me hiciste caso – dijo mi hermana mientras hacía un puchero y se sentaba a mi lado.

- Perdón, estaba pensando en… me preguntaba si debería pasar la navidad con Giichi, después de todo estamos comprometidos y eso sería lo normal, pero aún no estoy convencida.

- ¿Por la diferencia de edad?

- Sí, bueno, no exactamente, pienso que quizás preferirá pasar la navidad conmigo en lugar de con su hermana, además no sé muy bien qué podríamos hacer.

- No sabrás lo que piensa si no le preguntas – dijo Kanae mientras sonreía amablemente.

- En eso tienes razón – respondí mientras recargaba mi cabeza sobre su hombro.

- Además, seguro se te ocurrirá algo, sólo recuerda que aún es un niño – dijo mientras trataba de ocultar su risa.

- ¡Nee-san! – Quería mucho a mi hermana, pero a veces decía cosas que no debía – Jamás haría algo indebido con Giichi – dije mientras me apartaba de ella un poco molesta.

- Sabes que es broma Shinobu, te conozco muy bien, pero ante eso niño cualquiera caería muy fácilmente – ahí estaba nuevamente su risa.

- Si me disculpas iré llamarle a Giichi – dije mientras caminaba hacia mi habitación.

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- Residencia de la familia Tomioka, ¿Quién habla?

- Buenas tardes Aya-san, soy Shinobu

- Ah, señorita Kocho, ¿Cómo se encuentra?

- Muy bien, Aya-san, ¿Y usted?

- De maravilla, señorita.

- Me alegra mucho escuchar eso. Me preguntaba si…

- ¿Si se encuentra el señorito Giichi?

- Sí, quisiera hablar con él, claro, en caso de que no esté ocupado.

- No está ocupado, pero en este momento no se encuentra en casa, él está en…

- ¿Aya-san?

- Hola Shinobu, soy Tsutako.

- ¡Tsutako! Hola. Quería hablar con tu hermano, pero pareciera que no está.

- No, se encuentra en su clase de natación, pero ¿Quieres que le de algún recado?

- Yo…quería saber si él ya tiene planes para navidad o si le gustaría que hiciéramos algo juntos.

- ¡Estoy segura de que querrá estar contigo en una fecha tan romántica!

- ¿Ustedes no tenían ya planes?

- La realidad es que con el fin de año tan cerca tengo muchos pendientes que organizar en la empresa, por lo que no teníamos planeado algo en concreto, después de todo sólo somos nosotros dos, el personal de servicio descansará ese día, incluida Aya.

- ¿En serio?

- Bueno, en ese caso sólo tendría que saber si Giichi está de acuerdo en pasar navidad conmigo. – Al parecer él se encontraba en una situación similar a la mía.

- No te preocupes por eso, yo misma le preguntaré en cuanto vuelva.

- Muchas gracias Tsutako, en ese caso estaré en espera de su respuesta. Hasta entonces.

- Adiós Shinobu,

Unas horas después de hablar con Tsutako recibí un mensaje de su parte diciéndome que Giichi estaba muy emocionado por la idea y decidimos que mi chofer y yo pasaríamos por él a su escuela de natación y después iríamos a mi casa para celebrar.

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- Creo que llegué un poco temprano – dije mientras miraba mi reloj.

La escuela era muy grande, tenía una recepción al centro en donde había algunas salas lounge, subiendo las escaleras se podía apreciar una cafetería con un par de mesas; del lado derecho había un gran ventanal que daba hacia la alberca y en una pequeña sección frente a él, había una barra con taburetes para descansar mientras observas las clases, por lo que decidí sentarme ahí.

Había muy pocas personas en la alberca, pero supuse que eso era normal en días como este, después de todo hoy era 24 de diciembre.

Uno de los carriles en especial llamó mi atención, en él, un grupo de tres niños se encontraban practicando, supuse que uno de ellos sería Giichi, pues en el resto de los carriles había niños que aún utilizaban flotadores y por lo que tengo entendido, Giichi lleva mucho tiempo practicando natación.

Aproximadamente quince minutos después el timbre de salida sonó y todos los niños salieron de la alberca rumbo a las duchas.

- Supongo que no debe tardar en salir – dije para mis adentros.

- ¡Shinobu! ¡Eres tú, sabía que eras tú! – Dijo Giichi mientras se acercaba corriendo a abrazarme.

- Hola Giichi – dije mientras lo abrazaba.

- Él es Sabito y ella Makomo, son mis mejores amigos, estamos juntos desde el parvulario y comenzamos con la natación juntos. – Dijo mientras señalaba a sus amigos.

- Hola Sabito, Makomo, soy Shinobu Kocho – respondí mientras movía la mano en señal de saludo.

- Te vimos desde la alberca, pero Sabito y Makomo aún dudaban de que fueras tú, pero yo no, no podría confundirte jamás.

- Giichi, tu prometida es muy linda – dijeron Sabito y Makomo al unísono, mientras me observaban con detenimiento.

- ¿Pro-prome-prometida? – era extraño escuchar a unos niños mencionar esa palabra de manera tan simple e inocente. Podía sentir como el rubor comenzaba a subir hacia mis orejas.

- Shinobu-san, por favor, cuida de él – mencionó Makomo como si de una madre entregando a su hijo en matrimonio se tratara.

- ¿Ellos saben que estamos comprometidos? – pregunté mirando a Giichi un poco nerviosa.

- ¡Sí! Estaban en mi casa el día que tu padre y mi hermana estaban hablando sobre concretar el compromiso. ¿No deberían saber? – Preguntó Giichi con mirada triste.

- No es eso, está bien que sepan, después de todo son tus amigos, - aunque yo no le he contado nada a Mitsuri – es sólo que me tomó por sorpresa, pero todo está bien, lo prometo. – Respondí mientras sonreía. – Creo que ya deberíamos irnos, tenemos muchas cosas que hacer hoy.

- ¡Sí, vamos!, Sabito, Makomo, nos vemos después – Dijo Giichi tomándome de la mano mientras ambos agitábamos nuestras manos libres a manera de despedida y caminábamos rumbo al estacionamiento.

- Adiós Giichi – Respondieron los dos.

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- Señorita Shinobu, Señorito Giichi, bienvenidos a casa. La señorita Tsutako pasó hace rato a dejar la maleta del joven Giichi, la dejé en la habitación de invitados.

- Muchas gracias Ai.

- Cualquier cosa que necesiten estaremos en la casa de servicio – dijo Ai mientras inclinaba la cabeza.

- Gracias, pero no quisiera molestarlos, sé que estarán celebrando. Ten por seguro que Giichi y yo nos las arreglaremos solos, ¿Verdad Giichi-kun? – pregunté mientras volteaba a verlo.

- ¡Sí, Ai-san! Yo cuidaré de Shinobu y ella cuidará de mí – respondió alegremente Giichi.

- Entendido, entonces, buena suerte y feliz navidad – Dijo Ai mientras comenzaba a caminar hacia la casa de servicio.

- ¡Feliz Navidad Ai-san! – Respondimos Giichi y yo al unísono.

Lo primero en la lista de cosas que haríamos esa noche era hornear algo, pero aún no decidíamos que, nuestras opciones eran galletas con chispas de chocolate y pastel de fresas; al final elegimos las galletas con chispas.

- ¿Qué te parece si tú lees los ingredientes y yo los busco? – dije mientras ayudaba a Giichi a ponerse su mandil.

- ¡Sí, yo leeré la receta! – Respondió Giichi entusiasmado mientras tomaba el recetario y buscaba la receta en el índice. – Necesitaremos, una taza y media de harina, noventa gramos de mantequilla, un cuarto de taza de azúcar, un cuarto de taza de azúcar morena, una cucharadita de polvo para hornear, un huevo, una cucharadita de vainilla y chispas de chocolate, muchas chispas de chocolate. – dijo esto último muy alegremente.

- A la vez que Giichi leía los ingredientes yo los porcionaba y los colocaba junto a la batidora.

Cuando todos los ingredientes estuvieron listos, comenzamos a preparar la mezcla, Giichi parecía muy feliz, hace tiempo él me dijo que antes de que sus padres murieran solía cocinar mucho con Tsutako, pero desde que ella tuvo que tomar el mando de la compañía dejaron de hacerlo tan seguido como antes, y ahora sólo en pocas ocasiones podían cocinar juntos. Por ello creí que sería buena opción hornear algo, para que recordara buenos tiempos.

- Nee, Shinobu, ¿Crees que con estas chispas sean suficientes? – Preguntó Giichi sacándome de mis pensamientos.

- Mmm… creo que hoy es un día especial y deberíamos arriesgarnos y poner un poco más, ¿No crees? - Comenté pícaramente.

- ¡Sí! Me encantan las chispas de chocolate – respondió mientras comenzaba a agregar más directamente de la bolsa.

- Mezclamos y… ¡Listo! Ahora sólo debemos hacer bolitas, colocarlas en la charola y meterlas al horno.

- ¿Debemos esperar mucho?

- No mucho, deben quince minutos en el horno y debemos esperar otros diez minutos para que se enfríen, después de eso estarán listas para comer. Mientras tanto podrías ir ponerte tu pijama, ¿De acuerdo? Yo cuidaré las galletas.

- ¿Tú no te vas a cambiar? – Preguntó Giichi mientras me miraba.

- Lo haré en cuanto saque las galletas del horno, no te preocupes – respondí mientras colocaba mi mano en su mejilla y sonreía.

- Ok, entonces iré a cambiarme – dijo Giichi mientras subía las escaleras rumbo a la habitación de invitados.

Después de sacar las galletas del horno me dirigí a mi habitación para cambiarme. Kanae y Tsutako tuvieron la idea de que utilizáramos pijamas navideñas a juego. Ambas eran de pantalón a rayas de color rojo y blanco con algunos detalles verdes, y las camisas eran rojas con detalles verdes y un reno estampado al centro.

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Al volver a la cocina coloqué las galletas sobre un plato, serví dos vasos de agua y tomé los bentos que Ai había dejado preparados para nosotros antes de partir. Después me dirigí a la sala de estar, en donde Giichi estaba esperando.

- Al verme, Giichi se levantó del sofá y corrió a ayudarme con los bentos, los tomó y ambos acomodamos la comida en la mesa de centro.

- ¿Qué te parece si vemos la película de Klaus, Giichi? Escuché que es muy buena

- Esa película le encanta a Sabito y Makomo, pero yo no lo ha visto.

- Muy bien, entonces veremos esa. – Dije mientras la buscaba.

- Nee, Shinobu…

- ¿Sí? ¿Qué pasa Giichi?

- Yo… Tengo un regalo para ti – respondió mientras sacaba una cajita detrás de uno de los cojines del sofá – lo vi y me recordó a ti, así que lo compré. Espero que te guste – dijo mientras estiraba sus brazos para acercar la caja hacia mí.

- No era necesario, Giichi, muchas gracias; estoy segura de que sea lo que sea me encantará. ¿Puedo abrirlo? – Pregunté viéndolo a los ojos.

- S-sí.

Al abrir la caja vi que dentro de ella había una esfera de nieve; dentro de la esfera había una cabaña antigua rodeada de pinos, junto a ella había dos personas, un hombre y una mujer, eran iguales a Giichi y a mí, pero en la escena él parecía ser mayor que yo y con el cabello amarrado en una coleta. Ambos llevaban puestos los disfraces que utilizamos para Halloween, los cuales constaban en algo similar a un uniforme de preparatoria, pero con los pantalones holgados, él llevaba un haori mitad tinto y mitad cuadros amarillos con verde y anaranjado, mientras que ella llevaba un haori blanco con detalles que lo hacían lucir como alas de mariposa con un degradado verde y rosado; a un costado los dos llevaban sujeta una katana.

Los protagonistas de la escena miraban en dirección a la luna que se encontraba en la parte superior izquierda de la esfera. Al agitarla, la escena se volvía aún mejor, pues la nieve que descendía sobre los pinos y la cabaña agregaba un toque romántico a la escena, pero lo que hacía cerrar todo con broche de oro era la inscripción grabada en la basa de la esfera de nieve "La luna es hermosa, ¿No crees?"

Al leer esta frase mi corazón comenzó a latir con mayor frecuencia y una lágrima brotó de mi ojo izquierdo. "La luna es hermosa, ¿No crees?" Volví a leer, pero esta vez en voz alta, como si de decírsela a alguien tratara.

- ¿E-estás bien, Shinobu?, ¿No te gustó? – Preguntó preocupado Giichi mientras se acercaba a mí y me tomaba de la manga del pijama.

- Al notar la preocupación en la voz de Giichi, reaccioné instintivamente y sequé la lágrima que había salido de mi ojo.

- No es eso Giichi, al contrario, me encanta, es uno de los mejores regalos que he recibido. – Respondí rápidamente.

- ¿Entonces por qué estás llorando? – Se seguía notando que estaba preocupado.

- Es sólo que me hizo recordar algo, pero era algo bueno – dije a la vez volvía a colocar la esfera de nieve dentro de la caja para colocarla sobre el sillón y abrazar a Giichi – te lo prometo.

Él no dijo nada, sólo me abrazó con fuerza.

- Yo también tengo algo para ti. – Dije mientras rompía el abrazo para ir por su regalo, el cual estaba debajo del árbol de navidad que se encontraba junto a la chimenea.

Su regalo también se encontraba dentro de una caja, la tomó, la abrió y sacó una máscara de madera con forma de gato, los ojos eran azules, al igual que los de Giichi, y el relleno de las orejas era de color rojo. Sobre los ojos de la máscara se encontraban un par de cejas redondeadas, las cuales daban un toque alegre a la máscara, mientras que la boca tenía una expresión seria.

- Hace tiempo noté que en tu mochila tienes un llavero de esta máscara, así que supuse que te gustaría, sé que es algo sencillo, pero… - Antes de terminar de hablar noté que Giichi ya estaba colocándose la máscara mientras que en sus ojos brillaban emocionados y una gran sonrisa se dibujaba en su rostro.

- Desde que tengo memoria me gustan estas máscaras, no sé el porqué, pero me gustan mucho, aunque no había tenido oportunidad de comprar una, muchas gracias Shinobu. – Esto último me costó escucharlo, pues la máscara ya cubría el rostro de Giichi.

- Creo que así será más práctico para ver la película. – Dije mientras acomodaba la máscara de lado sobre su cabeza, mientras trataba de ocultar mis ganas de reír por mi recién descubrimiento sobre el gusto de Giichi por las máscaras clásicas.

- ¡Volviste a sonreír! – Dijo Giichi emocionado.

- Estar contigo me hace feliz Giichi, nunca lo dudes – le respondí mientras le sonreía – ahora deberíamos comenzar a ver la película.

Dicho esto, comenzamos la reproducción de la película y mientras la veíamos comíamos los bentos y las galletas.

Poco después de la mitad de la película Giichi comenzó a cabecear, era obvio que tenía sueño, después de todo, hoy había asistido a su clase de natación y por lo que me había contado durante el camino, ha estado perfeccionando su estilo de mariposa, lo cual debe dejarlo cansado. Me sorprende que haya soportado tanto tiempo despierto, lucía muy activo hasta hacía unos minutos.

- Giichi, ¿Quieres irte a dormir?

- No – respondió semi dormido – aún no termina la película.

- Podemos volver a verla después, no te preocupes por eso – dije tratando de convencerlo.

- No tengo mucho sueño, puedo soportar un poco más – respondió tratando de simular que estaba despierto.

- Está bien, pero hagamos esto – dije mientras recostaba su cabeza sobre mis piernas y comenzaba a acariciar su cabello a manera de arrullo – así al menos estarás más cómodo para ver la película – en realidad era para que se durmiera sin lastimarse el cuello.

A los pocos minutos Giichi se quedó profundamente dormido. Lo cubrí con una manta que tenía preparada junto a mí por si comenzaba a hacer frío. Había quitado la película desde que se quedó dormido, no vería el final sin él.

Y ahí estaba Giichi, dormido profundamente y con una expresión impasible en su rostro. Miré hacia la pared en busca del reloj, eran las doce cinco, ya era navidad.

- Feliz Navidad Giyuu, te extrañé mucho. – Dije mientras sonreía sutilmente y nuevamente una lágrima salía de mi ojo, pero esta vez era del izquierdo.

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Notas de la autora:

Primero que nada… ¡Gracias por leer!

Sé que no es la mejor historia, pero seguiré esforzándome en mejorar. También sé que ya no es navidad, pero el 24 y el 25 estuve muy ocupada y por más que trataba de escribir no podía hacerlo y apenas anoche pude terminarlo.

Tengo planeado subir una serie de one-shots Giyushino siguiendo esta temática de edades (no me culpen, todo es causa de Gotouge), por ahora los subiré de manera individual, pero cuando tenga el capítulo de cómo se comprometieron Giichi y Shinobu terminado, lo subiré como un solo fanfic, pero con varios capítulos. (¿Leyeron el que escribí en Halloween? ¿No? Se los recomiendo).

Por último, pero no menos importante… Recordemos que Giyuu es el cazador de demonios todo Guapo y sin amigos que conocemos, mientras que Giichi es su descendiente, así que no fue un error el que Shinobu llamara así a Giichi, ¿Será acaso que la esfera de nieve la hizo recordar algo del pasado o de otra vida?

Casi lo olvido, ¿Alguna vez escucharon eso de que dependiendo de qué lado salga la primera lágrima significa algo diferente? Si es del lado izquierdo estás llorando por tristeza y si es del lado derecho es por alegría. La verdad es que dudo que sea cierto, pero este capítulo me hizo recordarlo.

Nuevamente, muchas gracias por leer.