Estaba harto de observar desde lejos el maravilloso jardín que empezaba a tan solo unos metros de la punta de sus zapatos, deseaba levantarse de la ahora yaincomodísimasilla y huir de la señorial mesa de madera oscura donde se encontraban sentados los demás países.

Como si no fuera suficiente tortura aguantar el suplicio de losdiscursitosde siempre, encima hoy, habían decidido que sería buena idea hacer la reunión en el exterior, por "cambiar de aires". JA! Lo que les hacía falta era quitarse el palo que llevaban metido en el culo desde hacia años y dejarse de tantonumeritoy pomposidad.

El jardín que se extendía a escasos metros era hermoso, la hierba bien cuidada tenía un tono verde que podría competir con el de cualquier piedra preciosa y la fuente de piedra clara situada en el centro de este llamaba a acercarse y refrescarse; Pero ahí seguía él, sentado, manteniendo la sonrisa e intentando parecer mínimamente interesado para evitar discutir con nadie.

Es lo mínimo que puedes hacer cuando vienes a pedir dinero porque tu país se ahoga económicamente por el putocovid, ¿no?

En fin, se iba a tener que aguantar las ganas de salir corriendo, lo primero era lo primero.