Algo Nuevo

Era un cálido día de primavera, los pétalos de las flores de cerezo caían apaciblemente en un mundo que se había convertido en rosa. Rin descansaba apoyada sobre el tronco de un árbol, contemplando las flores al tiempo que cantaba una suave melodía y acariciaba distraídamente las mejillas de su esposo, quien descansaba sobre su regazo. A ambos les agradaba la paz de aquellos instantes en los que parecía que nada ni nadie los iba a perturbar.

Sesshomaru miraba a Rin cantar rodeada de los pétalos de color rosa y no pudo evitar pensar en lo hermosa que era. Estaba seguro de que su esposa era la criatura más bella de todo el mundo y que cada día era un poco más bonita que el anterior: sus ojos grandes y oscuros siempre estaban brillando y ella siempre estaba sonriendo... sin lugar a dudas, ella era feliz y esa certeza era lo único que necesitaba.

Desde donde él estaba podía escuchar los suaves latidos del corazón de Rin. Conocía ese sonido y se había habituado tanto a él que, junto a la voz de su joven esposa, se habían convertido en los sonidos que más le agradaba oír cada día... Sin embargo, de pronto ahí estaba: un latido nuevo que no había escuchado jamás. El sonido nuevo que acompañaba los latidos de Rin era constante y rápido, similar al batir de las alas de un colibrí. El demonio se concentró un poco más, ya que aquello provenía, precisamente, del interior de su esposa.

Sesshomaru se incorporó de pronto, haciendo que Rin le mirara preocupada. Normalmente podían descansar de aquella forma por horas y era muy extraño que él la interrumpiera mientras cantaba, además la joven pudo percibir un destello de preocupación en los ojos dorados de su compañero.

-¿Qué ocurre?- preguntó preocupada- ¿Viene alguien?

-No, no es eso. Es solo...- el demonio apoyó su mano en el vientre de la joven, en un intento por determinar el problema- creo que hay algo aquí...

Rin le miró a los ojos confundida, al tiempo que apoyaba su mano sobre la de su esposo. Ella no se sentía mal de salud, de hecho, sentía que jamás había estado mejor, por lo que realmente no entendía de qué estaba hablando su esposo. Se dijo que él solamente se estaba preocupando por ella en exceso y que en realidad no ocurría nada fuera de lo común.

-Tal vez tengo hambre- sugirió la joven en un intento por quitarle hierro al asunto-: a veces suena ahí porque tengo hambre.

-Sí, lo sé, pero... es diferente...

-¡No ocurre nada!- exclamó ella antes de besarle en los labios- Mi señor, usted debe dejar de preocuparse tanto por mí ¡yo estoy muy bien!

El demonio asintió sin sentirse del todo convencido. Se dijo que si aquel latido nuevo continuaba en los siguientes días, irían a ver a la anciana Kaede: no iba a permitir que Rin se agravara en caso de estar enferma. Iba a cuidar de ella y a hacer todo lo posible porque se mantuviera saludable.

-Rin, ¿tienes hambre?

-Un poquito- respondió ella sonriendo.

-Vamos...- Sesshomaru se puso de pie para ofrecerle la mano a su esposa y regresar a su hogar.

-Aún no quiero volver- aclaró Rin tomando su mano; ella realmente estaba disfrutando del paseo-, por aquí ví un árbol que tenía algunos duraznos. Quiero comer eso y seguir paseando.

Ambos se alejaron tomados de la mano para continuar con su paseo. Sin embargo, el demonio aún se sentía preocupado por su joven esposa: sabía que la vida de los humanos era breve, pero sentía que ellos realmente no llevaban mucho tiempo casados y que Rin no lucía muy diferente al día de la boda. Temía que aquel latido nuevo en su cuerpo fuera el indicio de algo más grave y comenzó a sentir un verdadero miedo a perderla.

Con el paso de los días el temor de Sesshomaru, no desapareció ni mucho menos, aminoró: el latido que provenía del vientre de Rin no sólo continuaba, sino que era ahora mucho más claro. Cada vez que se apoyaba sobre el abdomen de su esposa, podía sentirlo y estaba seguro de que no era un síntoma que iba a disminuir con el transcurso del tiempo.

Decidió que irían a ver a la anciana Kaede en cuanto antes: ya habían esperado demasiados días y, aunque Rin no se sentía mal de salud, era mejor descartar cualquier tipo de enfermedad.

-Buenos días, - les saludó la anciana Kaede con una sonrisa, en cuanto llegaron a su casa- Rin te ves muy bien.

La joven sonrió orgullosa. Se había puesto un kimono de color rosa claro y un obi violeta oscuro. Estaba segura que si se veía hermosa y feliz, su esposo por fin dejaría de preocuparse por ella.

-¡Muchas gracias!- exclamó ella sonriendo después de haberla abrazado- Me siento realmente bien y muy feliz.

-Eso es muy bueno, pero ¿a qué debo su visita? Normalmente avisan cuando van a venir...

-Rin está enferma- señaló Sesshomaru de forma simple.

-No estoy enferma- se apresuró ella en aclarar-, él cree que lo estoy porque dice que escucha algo en mi estómago, pero no me cree cuando digo que en realidad me siento muy bien... ¡Debe decírselo!

-Bueno, Rin vamos a examinarte y así nos quedamos todos tranquilos.

La joven asintió, aunque en realidad no le veía mucho sentido a todo esto. Ella se sentía bien y estaba segura de que no tenía grandes problemas de salud, pero prefería hacerse los exámenes necesarios para entregarle la seguridad a su marido de que todo marchaba realmente bien.

Después de que la anciana Kaede examinó su cuerpo, volvieron a donde Sesshomaru las esperaba. Rin seguía sonriente, ya que la anciana no había encontrado aparentemente nada que afectara su salud. Sin embargo, la sabia anciana tenía ciertas sospechas, aunque aún era demasiado precipitado emitir un diagnóstico.

-Rin, ¿Realmente te haz sentido bien todos los días?- le preguntó al cabo de unos segundos de silencio.

-¡Claro que sí! ¡Todos los días me he sentido bien!

-Rin, a veces tienes ganas de vomitar en las mañanas- dijo Sesshomaru ganándose la atención de la joven-, no siempre te sientes bien.

-¡Pero eso se me pasa casi de inmediato!- protestó la joven- y luego como mi desayuno y todo es muy normal... ¡Sentirse mal esporádicamente no quiere decir que estoy enferma!

-Yo tampoco creo que Rin esté enferma...- murmuró la anciana Kaede.

-¿Lo ves?- continúo Rin, feliz por su pequeña victoria- ¡Todo está bien!

-Pero también creo que sí puede haber algo en su vientre... Creo que es muy posible que Rin en realidad esté embarazada, por eso les pregunto si esto les hace algún sentido.

-Sí es posible- reconoció Rin consciente de que se había ruborizado-... ¡Estoy segura que ocurrió durante la última noche de tormenta! Fue hace como ocho días... ¡Mi señor, se acuerda que...!

-Rin, el ruido en tu vientre lo escuché antes y...

-¡Es cierto!

-No creo que la anciana Kaede quiera escuchar lo que ibas a decir- murmuró el demonio, intentando no lucir incómodo por el repentino tema de conversación.

-¡Lo siento!- exclamó Rin riendo un momento- ¡Es que estoy muy nerviosa!

Sesshomaru asintió. Él también se sentía muy nervioso: un cachorro no era algo que estuvieran buscando, eran conscientes de que podía suceder, pero él no pensó que ocurriría de una forma tan repentina. Miró a su esposa que no dejaba de sonreír, tal vez emocionada por la noticia, pero no pudo evitar preguntarse si realmente ella quería ser madre.

La anciana Kaede realizó algunas otras preguntas de rutina, al tiempo que tomaba el pulso en tres puntos sobre la muñeca de Rin. Una vez que lo escuchó y estuvo segura del diagnóstico, no pudo evitar sonreír un momento.

-Aquí está- murmuró-...Aún es débil, pero estoy segura de que percibo el pulso de los bebés junto al de Rin.

-¿Bebés?- preguntó Rin, consternada al tiempo que llevaba su mano a su vientre- ¿No es solo uno?

-No, puedo escuchar a dos... probablemente lo que Sesshomaru escuchó en tu vientre es el latido de sus corazones.

-¡Eso es muy dulce!- exclamó la joven mirando a su esposo con una sonrisa orgullosa- ¡Cuando sean grandes, les diré siempre que el primero en notar que estaban aquí, fue su papá!

-Hasta el momento está todo bien- murmuró la anciana Kaede hablando desde la experiencia-, ven cada cierto tiempo: Kagome también va a querer revisar que todo esté en orden y Sango puede darte consejos para tener un buen parto.

-¡Sí! ¡Lo haré!

Iban de regreso a su hogar sobre Ah-Un en un completo silencio...Mejor dicho, Sesshomaru iba en silencio mientras Rin no dejaba de hablar sobre lo emocionada que se sentía ahora y lo nerviosa que se había sentido cuando le tomaban el pulso.

-No ha dicho nada desde que la anciana Kaede nos dió la noticia- se percató Rin, por lo que se giró un poco para mirarle preocupada- ¿Ocurre algo?

-Nada, solo... es algo nuevo...

-Quizás...- Rin sintió un nudo en la garganta y las lágrimas en sus ojos- Quizás usted se siente decepcionado porque nuestros hijos van a ser como Inuyasha...

-No- Sesshomaru besó a Rin en la mejilla-, no me decepciona.

-¿Entonces?

-Solo... me preocupa que realmente quieras esto.

-¿A qué te refieres?

Sesshomaru decidió guiar a Ah-Un a un prado con flores para dar un paseo junto a Rin. Ella le miró confundida, no entendía lo que estaba ocurriendo ni porqué él se sentía preocupado en lugar de feliz, como ella.

-Rin, ¿Tú realmente quieres ser madre? - preguntó Sesshomaru tomándola de la mano- Sé que es algo inesperado y...

-Yo sí quiero- sentenció Rin- y me siento muy feliz con la noticia...¿usted se siente feliz?

Rin aguardó en silencio la respuesta. Se sentía nerviosa, más que antes, pero aunque intuía la respuesta, necesitaba algún tipo de confirmación.

-Claro que me siento feliz- Rin notó que la mirada dorada de su esposo se había suavizado y supo que era verdad-... jamás vuelvas a pensar que me decepcionas, Rin. Nuestros hijos jamás van a decepcionarme, es cierto que serán como Inuyasha, pero te prometo que toda nuestra historia va a ser diferente.

-Sí, lo sé- Rin acarició la mejilla de Sesshomaru sintiéndose contenta-. Yo prometo que nuestros bebés van a crecer con todo el amor del mundo... ¡Vamos a tener una familia muy grande y linda!

Sesshomaru besó a Rin en la frente antes de que ella se abrazara a su costado. De inmediato él llevó su mano al vientre de su esposa para acariciarlo un momento. El demonio sabía que ese paseo era el inicio de una nueva etapa como familia...


-sobre el diagnóstico: en china y corea en la antigüedad se podía determinar el embarazo y si eran mellizos a través del pulso de la madre , incluso se podía saber el sexo del bebé, así que por eso lo incluí n.n

Hola!!!! se me ocurrió esta historia y quise escribirla para ver como quedaba y estoy segura que pronto en el animé tendremos momentos de la familia uwu o al menos la esperanza no muere.Espero que hayan tenido una muy linda navidad y que el año nuevo sea mejor que este año tan loco. Les mando un abrazo gigante a todos :D y ojalá que tengan un lindo fin de año.Gracias por leer n.n