Disclaimer: Harry Potter le pertenece a JK Rowling.
NA. El año se está acabando, y solo quería agradecerles por su apoyo y desearles salud, paz y felicidad, por si no actualizo en el resto del año. Les deseo lo mejor, cuídense mucho.
Bianca, hola, leí tu review, pero solo tengo cuenta en fanfiction, ¿podrías dejarlo en un review, please? Si no puedes igual y le pienso un poco como podemos hacerlo.
If Tomorrow Never Comes
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Lily parpadeó nerviosa cuando se topó con Narcissa Black, no, ahora Narcissa Malfoy en la entrada de Gringotts. Sabía que era la mejor amiga de Severus, sabía que era sangre pura y esposa de Lucius Malfoy, el epitome de la supremacía de la sangre, así que, aunque nunca se había avergonzado de su sangre o su estado, estaba un poco nerviosa de estar a su lado, y protegió inconscientemente a Harry, de tan solo unos meses, de la mujer y... ¿su propio bebé?
Ella tenía un bebé con ella, y le sonreía suavemente.
De pronto, no supo porque estaba tan asustada. Especialmente cuando la mujer saludó con un breve Buen día, Evans. Lily no se sorprendió de que la reconociera, era, después de todo, cercana a Severus.
El bebé rubio parecía inquieto, especialmente a la presencia de otro bebé, y rio encantadoramente hacia ellos. Lily sonrió, sin corregir a la mujer sobre su apellido. Quizá a ella no le importaba su vida, tanto como le importaba a James y a Sirius la de Lucius Malfoy.
-Por favor, Draco, quédate quieto.-Susurraba la elegante mujer, intentando no verse tan en problemas como parecía.
-Buen día. Es precioso-susurró Lily, mirando al niño. Porque lo era, como un pequeño ángel. Un pequeño ángel intentando llegar a Harry. Ella se acercó y el pequeño rubio tocó la cara de Harry con más brusquedad de la que se debía, despertándolo.
-Disculpa-exclamó Narcissa, avergonzada, acomodando al bebé en sus brazos.
-No sabía que tuvieras un hijo. -Ella alzó la ceja y Lily se avergonzó sin saber la precisa razón.-Oh, yo... Sirius suele mencionarte de vez en cuando y...
Ella hizo un sonido de disgusto.
Lily frunció el ceño.
-Sé lo que piensas Evans, y...
-Potter.
-Potter-se corrigió Narcissa-y no puedo imaginar que Sirius diga algo de mí que sea bueno. Esperaba que se acercara a conocer a Draco la última vez que nos cruzamos, aunque sea por curiosidad, y él-ella enrojeció-se dio la vuelta como si no me conociera cuando jamás le he hecho tal desplante. Nunca fuimos cercanos y era de esperarse cuando lo repudiaron que no nos aceptara como familia pero yo...
Sus palabras se interrumpieron cuando un duende apareció frente a Narcissa y le entregó la cantidad que aparentemente había pedido en una pequeña bolsa.
-Gracias-respondió ella y luego miró a Lily.-Por favor, no le digas nada a Sirius. Él tiene razón, lo mejor para nosotros es no cruzarnos.
Lily quiso hablar cuando el duende preguntó qué se le ofrecía a ella y atrajo su atención justo a tiempo para que Lucius entrara al lugar, preguntando con voz fría, mirando hacia Lily con desprecio, si Narcissa había terminado. Lily miró de reojo como tomaba al bebé de la mujer rubia, mientras ella se colgaba, elegantemente, asintiendo.
-Vengo a abrir la cámara Potter, para sacar un objeto. El objeto de la partición 34-C.
El elfo se retiró y luego apareció entregándole una pequeña caja.
Lily se fue a casa.
Ya ahí, con Harry en la cuna, abrió la caja negra en sus manos y miró una pequeña esfera mágica. Debería esperar a James, pero... apenas miró a través de ella, una reliquia Potter que permitía a los miembros de la familia Potter echar un vistazo a la futura pareja de sus hijos, sonrió al ver a un chico de ojos grises, y cabellos rubios bailando con Harry, junto a la fuente y riendo a carcajadas.
Un chico, ¿eh?
Suponía que por esa razón tenían este objeto, para prepararse emocionalmente para cuando sus hijos trajeran a alguien. Ciertamente ahora entendía la mirada de su suegra, cuando la vio en el colegio por primera vez, después de la detención que se habían ganado ella y James, cuando Lily hechizó al molestoso Potter. Aún no eran nada, pero ella sabía que lo serían todo. Ella lo odiaba, pero la madre de James sabía que lo amaría.
Y de repente, después de mirar decenas de veces la imagen, algo en Lily se iluminó.
Oh... exclamó al relacionar la imagen de ese hombre con el pequeño bebé en manos de la esposa de los Malfoy, y el propio Lucius. Su hijo sería muy parecido a sus padres.
-Bueno, Sirius, me parece que definitivamente tendrás que hablarle a tu prima.
Oh, y quien se lo diría a Lucius, él tendría que casar a su hijo con el de una sangre sucia, sonrió con arrogante satisfacción.
Bien, ellas tendrían que llevarse mejor pronto. Tal vez mañana hablaría con James cuando él volviera de su misión de auror. El embarazo había hecho que ella pidiera permiso y estaba aburrida desde entonces. Esto era emocionante y le permitía usar su inquieta mente en algo útil. No podía ser abiertamente amistosa con Narcissa porque probablemente eso la metería en problemas, pero debería aumentar las probabilidades de que Harry sea feliz lo más pronto posible ¿no? No quería que le pasara como a ella y James, con años de molestarse y hechizarse, y oh.. rayos, debería pensar cómo hacer que Harry sea aceptable a los ojos de Lucius. Oh, ellos se verían tan adorables juntos, si tan solo pudieran ser amigos desde pequeños y crecer juntos. Tal vez podría usar un poco a Sirius para ello. O acercarse nuevamente y pedirle a Severus...
Estaba tan risueña pensando qué hacer que continuó sus quehaceres con buen humor, y cuando James apareció frente a ella, ella sonrió, animada y emocionada por compartir las noticias y llevar al moreno a ver la misma imagen que ella, soñadoramente, había mirado hasta dormir.
Pero su sonrisa desapareció cuando miró su expresión, ni siquiera pudo preguntar, porque James habló primero en un tono asustado y con ansioso.
-Rápido Lily, empaca, tenemos que escondernos.
Y luego de eso todo fue un caos.
Los Malfoy son partidarios de quien no debía ser nombrados, pensó Lily, dudando en hablar con James de lo que vio, antes de guardar por casi milésima vez la pequeña esfera de cristal. James había olvidado por completo que Lily incluso alguna vez lo revisaría. Habían más cosas de qué preocuparse, las barreras, el guardián, Dumbledore...
Lily guardó silencio sobre el asunto.
Al menos sé que crecerás y serás feliz con él, pensaba, cada noche acariciando los cabellos de su bebé.
Todo saldrá bien, Harry, ya verás.
En su mente, ella pensaba que, quizá, el que no debía ser nombrado caía y ellos quizá adoptarían al bebé de Narcissa y Sirius lo cuidaría y así sería cercano a Harry, o quizá, los Malfoy decidían unirse a la luz.
Lily rogó, rogó porque la guerra terminara pronto, porque Dumbledore acabara con él.
Pero, a segundos de que ese hombre llegara a su bebé, sabiendo que James estaba muerto, esa esperanza tuvo que morir.
Y entonces, entre lágrimas, despidiéndose de su bebé, besándolo una y otra vez, ella exclamó.
-Te amo, Harry. Te amamos, tu padre y yo, y sé que Draco te amará.
Por favor, cuídalo, Draco... rogó antes de que la luz verde atravesara su cuerpo.
Cayendo, la imagen de Draco y Harry bailando fue lo último en que su mente pensó.
