Ojojojo~ sigo con mis regalos~ Esta vez es un GiyuShino con un poco de TanKana~ para mi querida Sonye-san, quien, entre otras cosas, me adoptó como su onee-san :'v No se que tan bien me quedó esto, porque en un momento no estaba segura de cómo manejar a Kanao, pero al fin ya me voy acercando al tema navideño XDDD espero te guste :'v

Por ahora no hay más que agregar excepto de Kimetsu no yaiba y sus personajes le pertenecen a la genial pero malvada Gotouge-sensei~

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Favores afortunados

El chico de cabellos rojizos había llamado la atención de Kanao incluso antes de subir al avión. Lo había visto cargando las maletas de una chica y platicando alegremente. En ese momento supuso que sería su novia o hermana, pero el chico había abordado solo. Y al parecer le estaba tomando tiempo llegar a su asiento porque se detenía cada tanto a ayudar a alguien a subir su equipaje. ¿Acaso tendría alguna manía con levantar cosas? No importaba en realidad, solo sería otro pasajero en esa enorme lata de aluminio, no había necesidad de prestarle atención. Ni siquiera si al final resultaba que se sentaba a su lado.

En cambio, Tanjirou no reparó en que su compañera de asiento era una chica hasta que anunciaron que se acercaba el momento del despegue. La realidad era que viajar en avión lo ponía muy nervioso, sin embargo, las ocasiones anteriores había podido disimularlo e incluso combatirlo al estar ocupado ayudando a sus padres a controlar a los menores, pero esta vez viajaba solo. Y aunque era un alivio no tener que disimular demasiado, también hacía que su nerviosismo aumentara, por lo que decidió cerrar los ojos y tomar respiraciones profundas con la esperanza de que le ayudara a relajarse… y funcionó, en cierto modo. Al hacerlo, un maravilloso olor a flores silvestre lo golpeó de lleno, llevándolo a abrir los ojos y fijarse en la hermosa chica que miraba hacia la ventana. Ciertamente el olor que desprendía ella le ayudaba a sentirse un poco mejor, pero olerla sin que ella lo supiera o lo conociera lo hacía sentir como un pervertido, aunque tampoco podía hacer mucho al respecto. No obstante, al nerviosismo ahora se le sumaba la vergüenza y el sentimiento de culpa, por lo que empezó a tomar inspiraciones cortas y rápidas que eran del todo insuficientes. Corría el riesgo de ahogarse.

Kanao no tardó en notar que el chico respiraba de manera extraña. Al mirarlo de reojo vio que tenía los ojos cerrados, expresión compungida, sudaba y además se aferraba a su asiento con fuerza. Era evidente que algo no iba bien, por lo que, recordando las enseñanzas de sus hermanas, decidió hablarle.

— Disculpe... – llamó su atención pinchando suavemente la mano del chico - ¿Se encuentra bien? – preguntó en cuanto sus ojos se encontraron. Le pareció curioso que fuesen igual de rojizos que su cabello.

— A-ah sí… disculpe si la molesté. – el chico se puso más nervioso y la prodigiosa vista de Kanao notó que su piel se había sonrojado ligeramente, antes de palidecer luego de que encendieran los motores del avión. Creyó comprender qué sucedía.

— ¿Tiene miedo?

A Tanjirou le sorprendió aun más que la chica hubiese podido ver a través de él con tanta facilidad. Y aunque prefería ser honesto ante todo y no había razón para disimular ya que no tenía que darle el ejemplo a los menores, aun le resultaba demasiado vergonzoso admitirle a una chica linda y desconocida que tenía miedo a volar.

— Los despegues me ponen nervioso. – respondió.

Kanao asintió, ya que recordaba la primera vez que había viajado, pero en esa ocasión sus hermanas habían tomado sus manos y eso la había hecho sentir mejor, así que decidió hacer lo mismo con el chico, pensando que no sabría que hacer en caso de que le diera un ataque de pánico estando a su lado.

Tanjirou creyó que se le saldría el corazón por la boca cuando ella tomó su mano, y habría protestado o al menos se habría presentado, de no ser porque en ese momento inició el tan temido despegue, por lo que no le quedó más opción que aferrarse a esa mano como si su vida dependiera de ello y aspirar a bocanadas su perfume para ganar un poco de tranquilidad y no correr el riesgo de lastimarla con su agarre.

La fuerza con la que agarraba su mano era prueba de que el malestar del chico no era nada fingido y aun así, Kanao notó que trataba de contenerse, cosa que le sorprendió. No obstante, había supuesto que él la soltaría una vez el avión se estabilizara en el aire, quizá luego volvería a ofrecerle su mano cuando llegara el momento de aterrizar… y eso no fue lo que sucedió. Dejó pasar diez minutos completos, pero el chico seguía sin soltar su mano, de hecho, su rostro palidecía cada vez más, así que empezó a preocuparse.

— Disculpe... – una vez más picó su mano para llamar su atención.

— ¡L-l-l-l-l-lo siento! – se disculpó el chico de inmediato al tiempo que soltaba su mano, pero empezó a temblar de manera notoria.

— ¿También le da miedo el vuelo?

Esta vez Tanjirou pasó de la palidez al sonrojo extremo. Realmente era un desastre, pero por mucho que le avergonzara, no pudo más que bajar la mirada y asentir. La chica volvió a tomar su mano de inmediato, con lo que detuvo el temblor, pero él no pudo dejar de sentirse un poco mal por molestarla.

— Perdón por las molestias... – se disculpó bajando aun más la cabeza.

Kanao negó con la cabeza mientras se preguntaba si había alguna medicina que pudiera pedirle a las azafatas, pero dudaba que existiese alguna que curara el miedo, así que pensó en lo que harían sus hermanas.

— Hablemos. – le dijo al chico, que la miró desconcertado – Creo que podría ayudar a distraerle o hacerle sentir mejor. – explicó. Aunque no era una sugerencia que le agradara mucho, ya que no estaba segura de lo que podía hablar con un desconocido.

Tanjirou pensó que la propuesta tenía mucho sentido, ya que si no se tranquilizaba, al menos se sentiría menos culpable y avergonzado.

— Muchas gracias y perdón por las molestias. Soy Tanjirou Kamado. – se presentó por fin.

— No hay problema. – respondió ella – Soy Kanao. – al recordar las advertencias que le hacía todo el tiempo una de sus hermanas, decidió que lo mejor era omitir información personal… aunque eso dificultaba de nuevo la tarea de hacer conversación.

Mientras Kanao pensaba en los temas que podía hablar, Tanjirou decidió que lo mejor era ser honesto con ella de inmediato. Aunque se molestara, al menos no sentiría que estaba engañándola o aprovechándose de ella.

— Disculpa, Kanao, quiero decirte algo. – ella lo miró expectante – Que tomes mi mano me ayuda mucho, y… no quiero sonar como alguien extraño pero… tu… perfume… también… es muy relajante. – admitió con el rostro cada vez más rojo. Kanao lo miró con los ojos abiertos y sus mejillas comenzaron a sonrojarse – ¡N-no que sea un pervertido o algo por el estilo! ¡E-es solo que tengo buen olfato y me llega sin querer! – se justificó de inmediato – ¡Si te incomoda puedo preguntarle a las azafatas si hay algún asiento al que pueda cambiarme!

— ¿Mi perfume? – preguntó ella sin salir de su sorpresa. La realidad era que ella no usaba tal cosa.

— S-si… e-es incómodo ¿verdad? Llamaré a la azaf…

Antes de que Tanjirou terminara de darse la vuelta para cumplir su cometido, Kanao tiró de él para que le prestara atención.

— ¿En verdad te tranquiliza? – preguntó observando atentamente cualquier cambio en su expresión.

Tanjirou casi quería que el avión se abriera y salir volando de ahí, pero asintió con la cabeza.

— Es un agradable olor a flores… diría que es lavanda, como el color de tus ojos… me hace imaginar que estoy en un campo lleno de ellas… así que olvido un poco el avión. – explicó.

El color en el rostro de Kanao aumentó. No obstante, había observado con cuidado cada gesto del chico y no encontró rastro de alguna intención oculta en él.

— Creo que si le preguntaré a la azafata. – Tanjirou interpretó el silencio de Kanao como una pausa reflexiva para encontrar la manera de pedirle que se alejara, por lo que decidió ahorrarle el trabajo. Pero ella tiró de él una vez más.

— No me molesta. – susurró Kanao. Se sentía apenada por las palabras del chico, pero también le habían agradado, además parecía buena persona, quizá valía la pena arriesgarse – Hablemos, Tanjirou. – le propuso una vez más mientras se acercaba para que él pudiese olerla mejor.

Las mejillas de Tanjirou se sonrojaron tanto que bien habrían servido de guía en la pista de aterrizaje. No obstante, le sonrió verdaderamente agradecido.


El día de Giyuu había transcurrido sin ningún incidente notable. Incluso el hecho de que le pidieran ir al aeropuerto a recoger al mayor de los hermanos Kamado no había supuesto un suceso tan extraordinario, ya que al escuchar cómo la familia hacía planes a último minuto para ir a comprar los presentes navideños de Tanjirou a sus espaldas, comprendió que tal tarea recaería sobre sus hombros y acomodó su horario para ello. No obstante, su apacible tarde se vio interrumpida al notar un auto detenido en uno de los carriles de la vía rápida de manera extraña. Habría seguido su camino sin preocupaciones de no haber alcanzado a ver como de estaba bajaba una mujer de baja estatura ¿o quizá una niña? No, mínimo tendría que tratarse de una adolescente. Por lo que aminoró la velocidad para poder observar un poco su rostro -el cual era muy hermoso, y no era un halago que Giyuu otorgara a menudo- y comprobar que, en efecto, se encontraba en problemas. Decidió que era mejor ofrecer su ayuda.

Cuando Shinobu vio que una camioneta se detenía delante de su auto soltó un discreto suspiro de alivio y parte de la frustración que sentía se disipó. Sabía que si bajaba del auto y mostraba un rostro preocupado alguien acudiría a su rescate, pero eso no hacía que le molestara menos no saber qué le pasaba a su medio de transporte. Por un momento incluso se planteó seriamente tomar un curso de mecánica pese a su apretada agenda. No obstante, tales pensamientos se esfumaron de su mente cuando vio bajar del otro vehículo a un hombre alto, de cabello negro, con los ojos más azules que había visto en su vida. Al percatarse de que pensó que podría ahogarse en ese océano, se obligó a enfocarse en cuestiones más prácticas y urgentes.

— Disculpe ¿puedo ayudarla en algo? – preguntó Giyuu acercándose a ella, comprobando que pese a su estatura, en efecto se trataba de una mujer muy hermosa. No obstante, lo que realmente le impactó fue el melodioso sonido de su voz.

— Posiblemente. – Shinobu sonrió apenada – Mi auto dejó de funcionar de repente y no puedo encenderlo de nuevo. – explicó – Pienso que puede ser algún problema eléctrico, pero no estoy segura...

— ¿Ya intentó encenderlo? – preguntó Giyuu tras un momento de reflexión.

— Fue lo que dije. – Shinobu forzó su sonrisa, preguntándose si se veía tan inepta para no haberlo intentado. Él guardó silencio por varios segundos de nuevo.

— Es peligroso quedarse aquí, si quiere puedo remolcar su auto hasta la próxima estación de servicio. – propuso Giyuu disimulando los escalofríos que le recorrían la espalda cada vez que veía un vehículo pasar cerca de ellos a toda velocidad.

Shinobu pensó que tal propuesta no estaba mal y quizá él fuese una persona razonable. Por supuesto, siempre había cierto riesgo al aceptar la ayuda de un desconocido, pero llevaba su confiable gas pimienta en el bolsillo del abrigo y pese a su apariencia, sus puñetazos eran muy dolorosos. Po lo que respondió confiada:

— Se lo agradecería mucho.

El tiempo que Giyuu tardó en buscar la soga en su camioneta, unir ambos vehículos y conducirlos hasta la estación de servicio fue relativamente corto. No obstante, no podía evitar comprobar el reloj cada tanto. Aun tenía un poco de tiempo, pero tampoco debía entretenerse demasiado si no quería hacer esperar a Tanjirou, por lo que se apresuró para revisar el auto de la mujer.

— Creo que tiene razón, es un problema eléctrico. – anunció tras varios intentos de encender el auto y haber revisado que todo estuviese en orden en la zona del motor. Además, el diagnostico coincidía con la historia de cómo se había apagado de manera imprevista. En realidad, estaba bastante perplejo por la tranquilidad que ella mostraba, ya que debió llevarse un buen susto – ¿Cuándo fue la última vez que cambió la batería?

— La verdad es que nunca lo he hecho. – admitió Shinobu forzando otra sonrisa, estaba empezando a ponerse nerviosa al pensar que el problema no era algo que pudiese solucionar cualquiera.

— ¿Hace cuanto lo compró? – Giyuu trataba de encontrar alguna prueba más sólida sobre su diagnóstico. Shinobu suspiró desanimada.

— Es un auto de segunda mano, lo compré hace unos tres o cuatro años. – admitió – Pero no había presentado ningún problema hasta ahora. – no pudo reprimir un puchero al sentirse engañada.

¿Cómo se atrevía su auto a colapsar sin previo aviso, para colmo, en ese momento y lugar? El vuelo de Kanao aterrizaría pronto y ella aun estaba varada en el camino. Observó de reojo al hombre que la había sacado de la carretera y se planteó pedirle que buscara la manera de ayudarla, pero al verlo con lo que supuso era su expresión pensativa, concluyó que él tampoco tenía una solución a la mano, de lo contrario ya se lo habría dicho.

— Supongo que lo mejor será llamar al servicio de grúas para que lo lleven al taller. – Shinobu sacó su teléfono, pero no pudo evitar hacer una mueca al ver la hora ¿Cómo iría por su hermanita si se quedaba sin auto en medio de la nada?

Giyuu había tenido que desviar la vista antes, pero la miró cuando ella habló de llamar para que recogieran el auto. Le parecía la mejor solución, ya que por mucho que quisiera ayudarla, la única solución que se le ocurría era pasarle corriente de la batería de su vehículo al de ella, pero él tampoco era un experto en mecánica y nunca había hecho ese procedimiento en particular, así que no podía garantizar el éxito de la operación. Además, tampoco era prudente manipular más un artefacto ajeno. No obstante, la mueca de preocupación que le vio esbozar hizo que se olvidara de seguir su camino. Por supuesto, ella se dirigía hacia algún lugar antes del percance, además la idea de quedarse sola a esperar el servicio de grúas no debía ser muy alentadora.

— Bueno, disculpe las molestias, este… – Shinobu había decidido que cuanto más tardara en hacer la bendita llamada, más tiempo estaría varada en ese lugar, así que lo mejor era ocuparse de una vez. Por lo tanto, estaba tratando de agradecer y despedirse del desconocido cuando cayó en cuenta de que no se habían presentado.

— Giyuu Tomioka.

— Tomioka-san. – completó Shinobu – Mi nombre es Shinobu Kochou, gracias por traerme hasta aquí. – hizo una reverencia – No quiero retrasarle más, así que permítame invitarle a una lata de café antes de que siga su camino.

— Tú también te estas retrasando. – señaló Giyuu, con la intención de darle a entender que era mejor que se preocupara más por sí misma.

— Bueno, no tengo opción. – una vez más Shinobu forzó su sonrisa, preguntándose que le pasaba a ese hombre para pasársela señalando cosas tan obvias.

— ¿Cuánto tiempo tardará la grua?

— Aun no lo se, no he hecho la llamada. – Shinobu empezaba a enfadarse.

— Te acompañaré hasta que la grúa recoja tu auto, luego puedo acercarte al lugar al que te dirigías o a alguna estación de taxi.

— ¿Eh? ¿Estas seguro, Tomioka-san? Llegarás tarde. – recalcó, estaba tan perpleja con la propuesta que olvidó su incipiente enfado.

— Sí, pero solo voy a recoger a un amigo al aeropuerto y estoy seguro de que él entenderá cuando le explique porqué llegué tarde. – Giyuu se sentía un poco mal con Tanjirou y su familia, pero al menos cumpliría con su tarea.

— ¿¡Al aeropuerto!? ¡Yo también me dirigía hacia allá! – La revelación tomó a ambos por sorpresa.

— Entonces está decidido, esperaré contigo y luego nos iremos.

Shinobu no podía creer su suerte al ser ayudada por alguien que iba hacia el mismo lugar que ella y además, que le ofreciera completar el viaje. En circunstancias normales, de igual manera habría rechazado la propuesta, pero debido a que Kanao estaba de por medio decidió aprovechar la oportunidad.

— Muchas gracias, Tomioka-san. – Shinobu hizo una reverencia, ya que lo decía de corazón. Incluso se sentía un poco mal por haberse molestado antes con él – Llamaré al servicio de grúas y luego podemos esperar en aquella cafetería. – señaló al establecimiento que se veía al otro lado de la calle – Permíteme invitarte a algo. – le dedicó su mejor sonrisa.

— No es necesario. – la respuesta de Giyuu fue un poco tajante, pero en verdad consideraba que era suficiente con el hecho hacerle compañía.

— Insisto. – Shinobu decidió que no pasarían todo el tiempo congelándose ahí afuera, por lo que, pese a que ella misma lo consideraba un gesto atrevido ya que acaban de conocerse, lo tomó del brazo para obligarlo a caminar – Si me rechazas me molestaré. – amenazó sin modificar ni un ápice su sonrisa.

Giyuu pasó saliva ante la amenaza. Su hermana mayor y las mujeres de la familia Kamado le habían dado la suficiente experiencia para saber que era mejor no tomársela a la ligera, por lo que asintió y se encaminó a la cafetería.

Ambos atribuyeron el color en sus mejillas al frio propio de la época.


Una pequeña turbulencia hizo que Tanjirou se despertara de golpe. Había estado durmiendo tan a gusto que incluso olvidó que se encontraba a bordo de un avión, por lo que tuvo un momento de pánico, pero al sentir a Kanao removerse en su hombro recordó todo y se petrificó de inmediato.

Habían hablado un buen rato, aunque al principio Kanao dudaba mucho en hablar de si misma, no obstante, al parecer se había ganado cierta confianza porque terminaron tuteándose y cuando ambos empezaron a bostezar, ella le pidió prestado su hombro argumentando que ella estaría más cómoda y él se relajaría más con su perfume -cosa que lo avergonzó terriblemente, más que todo porque era la verdad-.

Así que al final, había accedido y había pasado al menos media hora petrificado, hasta que se permitió dejarse llevar por el efecto tranquilizador de la lavanda y también cayó dormido. No obstante, era el mejor vuelo que había tenido hasta el momento, incluso en algún momento se quitó el cinturón y olvidó volver a ponérselo, cosa que notó cuando los altavoces indicaron que se acercaba el momento del aterrizaje.

— Kanao... – llamó a su nueva amiga – Despierta, Kanao.

— ¿Mmmm? – la chica se removió un poco, buscando mejor acomodo. Pero Tanjirou, con mucho dolor en su corazón, no se lo permitió.

— Despierta, Kanao, aterrizaremos pronto. – le anunció.

— ¿Ya? – ella apenas le dedicó una mirada adormilada que le hizo más difícil a él obligarla a despertar.

— Sí… debemos prepararnos.

Por toda respuesta, Kanao volvió a tomar su mano y luego se acomodó contra su hombro para seguir durmiendo.

— N-no es eso Kanao... – el rostro de Tanjirou superaba por mucho la tonalidad rojiza de su cabello – Debemos ponernos el cinturón. – aclaró apenado.

Kanao finalmente se apartó de su hombro, se desperezó y lo miró haciendo una especie de puchero.

— Tanjirou, no tienes que hacerte cargo de mi, eres menor que yo. – señaló al tiempo que se colocaba el cinturón.

— No puedo evitarlo, soy un hermano mayor – le sonrió apenado – y tú eres una hermana menor.

Kanao estaba a punto de señalar que no era su hermana menor, pero en ese momento inició el proceso de aterrizaje, lo cual ocasionó que Tanjirou volviera a palidecer al tiempo que miraba hacia la ventana con nerviosismo. Kanao sonrió, se le había ocurrido otra manera de expresar su punto.

— Pero en este momento soy yo quien está cuidando de ti. – para recalcar sus palabras, tiró del chico para atraerlo hacia ella en una especie de abrazo al tiempo que le acariciaba la cabeza. Lo único que lamentaba de la posición era que no podía ver el adorable rostro sonrojado de Tanjirou – Puedes pensar en mi como una hermana mayor solo en este momento. – agregó.

— K-kanao, espera…

Tanjirou intentó protestar. En su mente no estaba seguro de si era peor enfrentarse a un miedo que pronto terminaría, o sentir esos nervios extremos al estar casi abrazando por primera vez a una mujer que no pertenecía a su familia. Además, aun era un muchacho, le costaba obviar el hecho de que bastaba un pequeño desliz para que su rostro se deslizara hacia un vergonzoso accidente que seguramente haría que Kanao lo odiara para siempre. Por lo que no tuvo más opción que aguantar lo más quieto posible hasta que el aterrizaje terminara, mientras luchaba para que el olor de Kanao no lo hiciera relajarse demasiado.

Al menos sí que se había olvidado del miedo.

— Muchas gracias por cuidar de mi, Kanao-nee-san. – bromeó mientras por fin bajaban del avión.

— Te parece gracioso ahora que estamos en tierra firme, pero espera a que nos encontremos en otro vuelo. – Kanao simuló molestarse por su broma, pero no era tan buena actriz como su hermana, así que terminó provocando la risa de Tanjirou. Sin embargo, no se ofendió, simplemente le sonrió contagiada de su diversión. Luego pensó que no había garantía de que coincidieran en otro vuelo – Oye, Tanjirou…

— Ah, espera un momento Kanao. – el chico fue a ayudar a una anciana que tenía problemas con su equipaje.

Kanao suspiró, pero trató de darse animo pensando que no pasaba nada por esperarlo un poco. No obstante, el flujo de gente pronto la obligó a moverse hasta que perdió de vista por completo al chico. Intentó buscarlo, pero ya había llegado a una zona más concurrida del aeropuerto, por lo que terminó resignándose, ya que tampoco quería retrasar a su hermana que debía estar esperándola.

Sin embargo, no encontró señales de su hermana por ningún lado. Era una situación preocupante, no tanto por la perspectiva de esperar sola en el aeropuerto, sino porque Shinobu era extremadamente responsable, jamás la había visto llegar tarde a ningún lugar, así que la posibilidad de que hubiese tenido algún problema era muy alta.

Aunque trató de mantener la calma, tras media hora de espera terminó desesperándose y empezó a deambular por las salidas con la esperanza de ver a su hermana. Sin embargo, a quien encontró en un banco, también esperando ser recogido, fue a Tanjirou.

— ¡Oh! ¡Kanao! – la llamó – Pensé que ya te habrías ido. Quería despedirme per… ¿qué sucede? – preguntó cuando, pasada la emoción de volver a verla, notó que el rostro y el olor de la chica delataban una gran preocupación.

— ¡Tanjirou, no han venido por mi! – explicó con angustia.

— Cálmate, Kanao. – el chico le dedicó la sonrisa con la que solía tranquilizar a sus hermanos – Si es que te sientes sola…

Kanao negó con la cabeza.

— Estoy preocupada. – explicó – Mi hermana nunca ha llegado tarde a ningún lugar, creo que le sucedió algo.

El chico parpadeó y se sintió inquieto también, ya que comprendía muy bien cómo debía estarse sintiendo. Pero se recordó que era un hermano mayor y esta vez era su turno de ayudar a Kanao como ella había hecho por él en el avión. Así que la tomó de las manos y la hizo sentarse junto a él en el banco.

— Por favor cálmate, Kanao. Toma un poco de agua. – le pidió al tiempo que le ofrecía la botella de agua que acababa de comprar – ¿Ya intentaste contactarte con ella? – ella tomó un poco de agua y luego negó con la cabeza.

— Dañé mi teléfono poco antes de venir, pensaba comprar otro aquí porque no creí que lo necesitaría antes... – la chica ahora mostraba una expresión triste.

— Mmm… que problema… yo tampoco tengo teléfono. – se lamentó Tanjirou – ¡Ah, pero cuando vengan a recogerme podemos pedir prestado uno! – le propuso con entusiasmo.

— ¿En serio? – la esperanza quiso brillar en la mirada lavanda de Kanao.

— ¡Sí! – Tanjirou la tomó de las manos una vez más y le sonrió – Solo espera un poco, Kanao.

Tras un momento de duda Kanao asintió con la cabeza. La sonrisa de Tanjirou de algún modo le hacía sentir que todo estaría bien. ¿Sería porque era un hermano mayor y había aprendido a tranquilizar a otros? Aunque, pensándolo bien, él tampoco debía estar tan tranquilo.

— ¿Tú no estas preocupado? – el chico parpadeó confundido – Tampoco han venido por ti y es tarde.

— Ah… No realmente. Como ya sabes, mi familia es muy grande, así que no es extraño que los pequeños causen retrasos. – le sonrió apenado – En realidad antes de que vinieras estaba pensando si debería tomar el autobús y ahorrarles el viaje. – tras decir esto, percibió que en el olor de Kanao que ella consideraba que estaba siendo molesta, por lo que se apresuró a agregar – ¡Pero no te preocupes, Kanao! ¡Esperaré contigo no solo por el teléfono, sino porque a esta hora no hay forma de que no vengan en camino!

Ver a Tanjirou tratando de hacerla sentir lo más cómoda posible finalmente le arrancó una pequeña sonrisa a Kanao. Acababa de conocerlo pero estaba segura de que la confianza que sentía estando con él no era vana, por lo que volvió a tomar prestado su hombro para recostarse en él al tiempo que recogía las piernas.

— Gracias, Tanjirou. ¿Podemos hablar un poco más? – le pidió.

El chico no pudo evitar sonrojarse de nuevo, pero verla adoptar esa posición de indefensión estremeció tanto su corazón que tuvo ganas de abrazarla, pero se contuvo, debía ser respetuoso. Así que se contentó con estrechar su mano.

— Hablaremos todo lo que tú quieras, Kanao. – volvió a sonreírle.


La "charla" con Tomioka no había sido tan mala. Si bien él había guardado silencio la mayor parte del tiempo, los pocos comentarios que hizo demostraron que estaba prestando atención a cada palabra de lo que Shinobu decía y eso era aceptable para ella tratándose de alguien que acababa de conocer. Él incluso había escuchado pacientemente cada vez que ella le hablaba de lo preocupada que estaba por su hermana menor, quien debía estar en un estado similar o peor, ya que el servicio de grúa se había tardado demasiado tiempo en llegar hasta la estación de servicio.

Pero al fin habían llegado y Shinobu consideró necesario lanzarle una pequeña amenaza a Tomioka para asegurarse de que no pagaría por lo que habían consumido durante el tiempo que a ella le tomara ocuparse de su auto. No obstante, pese a su pésimo tiempo de llegada -cuya justificación no se molestó en escuchar- el personal fue muy rápido y eficiente al cargar su vehículo y darle todas las indicaciones sobre el taller al que lo llevarían y el horario en que podrían atenderla cuando terminara de ocuparse de sus asuntos. Así que se encontró volviendo a la cafetería antes de lo esperado… y le sorprendió ver a una chica con uniforme de secundaria hablando con Tomioka.

Aunque no solía entrometerse en conversaciones ajenas, su instinto la llevó a acercarse con el mayor sigilo posible.

— Se lo suplico, por favor piénselo una vez más. – rogaba la chica.

— No hay nada que pensar, he dicho que no. – el tono de Giyuu era mucho más firme y tajante que el que había estado empleando con Kochou.

— ¿¡Pero porqué!? ¡Ya pronto tendré 16! ¡La próxima primavera iré a otro instituto, así que ya no será mi maestro! ¡Incluso podemos hacerlo de forma que nadie en la escuela se entere! – la chica empezaba a alterarse.

— Yo siempre seré un maestro y tú siempre serás una niña mucho menor que yo. – Giyuu continuó firme en su negativa, sin mostrar un solo ápice de lo consternado que estaba por el hecho de habérsela encontrado en ese lugar – Ríndete de una vez.

— Pero, Tomioka-sensei... – la chica bajó la cabeza, temblando de frustración. Giyuu incluso creyó escucharla sollozar, lo cual le provocó cierto sentimiento de culpa. No obstante, no podía dar marcha atrás ni mucho menos cambiar su respuesta.

Shinobu estaba sorprendida por encontrar semejante situación. Tomioka no había mencionado que era docente y mucho menos su popularidad, pero ella entendía un poco a la chica, ya que al observar el porte fuerte y misterioso del hombre, si ella que era mayor no podía evitar pensar que era atractivo, una adolescente con las hormonas alborotadas como mínimo estaría impactada al ver a un tipo así todos los días en la escuela. Sin embargo, tenía la impresión de que no era la primera vez que la rechazaba y la forma tan fría en que Giyuu lo hacía, provocaba que Shinobu quisiese impartirle un poco de amor propio a la chica en forma de bofetadas.

— Entonces… si Tomioka-sensei no me acepta… yo… haré que todos crean lo contrario. – cuando levantó la cabeza, el tono y la mirada de la chica expresaban una oscura determinación – Voy a gritar que Tomioka-sensei me acosaba, que incluso por eso le rogué a mis padres cambiarme de instituto y estuve a punto de reprobar su clase.

— Como eso no ha sucedido, no tienes ninguna prueba. – al menos eso era un hecho, así que Giyuu no se sentía realmente intimidado por la amenaza.

— Pero su reputación quedará manchada, sensei. – sonrió la chica con confianza – Todos te mirarán y se preguntarán si no es cierto. Si acaso eres tan reservado porque escondes algo. Estarás siempre en la mira de los padres de familia. Y si logro llevarlo lo suficientemente lejos, cuando tengas que cambiar de trabajo verán esa mancha en tu historial y ¿quién sabe si querrán contratarte?

Tal perspectiva sí era muy preocupante, además de la percepción que estaba dando su estudiante acerca de su salud mental. Y pese a que logró mantener su rostro impasible, el hecho de que no lograra pensar en algo que responderle más rápido hizo que ella sonriera de manera sombría.

— ¿Estas pensándolo, Tomioka-sensei? Elige muy bien: puedes disfrutar tu vida junto a mi en secreto o pagar las consecuencias ante la sociedad como si lo hubieras hecho…

— Que propuesta tan interesante, señorita~ – Shinobu decidió que era el momento de dar a conocer su presencia, tomando por sorpresa a los otros dos.

— ¡Kochou! – Giyuu la miró con cierta alarma. No tenía idea de cuanto había escuchado o si le creería si le explicaba, pero desde luego no quería que ella pensara mal de él.

— ¿¡Tú quien eres!? – preguntó la chica alterándose de nuevo.

— ¿Yo? ¿Acaso importa? – Shinobu le dedicó una sonrisa de lo más inocente, no obstante tomó el brazo de Tomioka con tanta naturalidad que pareció más que acostumbrada a ello – Pero retomemos lo que estabas diciendo antes ¿Porqué no empieza ahora mismo a pregonar los crímenes de Tomioka-san? – propuso con tono jovial – Estoy ansiosa por ver cómo te defenderás después de que montes un escándalo y yo le pida al dueño de la cafetería que reproduzca tu verdaderas intenciones en los altavoces~ – al hablar mostró su teléfono.

— ¿A-acaso grabaste? – era evidente que la confianza de la chica empezaba a resquebrajarse.

— Cada palabra~ – en cambio, el tono cantarín de Shinobu reflejaba todo lo contrario – ¿Sabes? No vamos a esperar, voy a pedir que reproduzcan la grabación ahora mismo. Será un poco vergonzoso para Tomioka-san, pero supongo que no será nada comparado a lo que sentirás tú, después de todo, nadie mira con verdadera simpatía a las chicas que se arrastran por un poco de amor... – agregó dedicándole una mirada de lo más despectiva. Luego le sonrió a Giyuu de la manera más cándida – Vamos, Tomioka-san.

Giyuu apenas estaba procesando el hecho de que ella acudiera a ayudarlo, de una manera bastante cuestionable, pero estaba de su lado, por lo que se dejó arrastrar de manera dócil. Solo el grito de su estudiante hizo que detuvieran sus pasos.

— ¡Esta bien! ¡No tienes que hacer que todo el mundo se entere! – la chica tenía el rostro completamente rojo.

— ¿Ara? ¿Pero no estabas ansiosa por ejecutar tu plan? Te estoy ayudando ¿no? Ya todos se enterarán… Ah ¿tal vez el alcance no es suficiente? ¡Lo hubieras mencionado antes! Voy a subirlo a internet ahora mismo. – el tono de absoluta inocencia que Kochou seguía empleando terminó con la paciencia de la chica, quien al verse acorralada solo atinó a dar media vuelta y salir apresuradamente de la cafetería – Fue un gusto charlar contigo, señorita~

— ¿Realmente grabaste todo? – preguntó Giyuu tras observar la salida de su estudiante.

— Ah, lo siento, en realidad no. Todo se me ocurrió sobre la marcha – esta vez Shinobu le dedicó una sonrisa de disculpa – pero quizá la amenaza de exponerla en internet pueda hacer que se mantenga tranquila hasta que se cambie de escuela ¿no?

— Eso estaría bien. – Giyuu suspiró pensando que debía tener cuidado, no siempre habría alguien como Kochou cerca para salvarlo – Perdona las molestias.

— No te preocupes, Tomioka-san, tómalo como el pago por toda tu ayuda el día de hoy. – Shinobu le restó importancia con un ademán de la mano mientras se dirigía a la caja – Además, yo necesito que nos vayamos de una vez, me preocupa Kanao.

Giyuu asintió pensando también en Tanjirou. Suponía que al menos le había dado el tiempo suficiente a la familia Kamado para escoger sus regalos con tranquilidad.

Aun así, estaba muy impresionado con la actuación de Kochou. Se preguntaba donde había aprendido a lidiar con las personas de esa manera, ya que en ningún momento había mencionado nada al respecto. En realidad durante su plática apenas había hablado de sí misma, solo había mencionado ser la mediana de tres hermanas, que era la menor quien venía a visitarla, porqué no tenía caso intentar contactarla por teléfono y lo preocupada que debía estar. Aparte de eso, sabía que le gustaban los dulces porque había hablado mucho de ellos y le contó cómo adquirió su auto. Por tanto, en el tramo que les faltaba por recorrer hacia el aeropuerto se animó a preguntar:

— Kochou ¿eres una especie de actriz o algo así? – ella lo miró desconcertada.

— ¿Porqué lo preguntas?

— Porque la forma en la que actuaste antes fue impecable pese a no tener pruebas reales y tu rostro es muy bello. – Giyuu se dijo a sí mismo que no había razón para avergonzarse por mencionar lo bonita que era, ya que estaba dando una explicación sin ninguna segunda intención de por medio. Además, realmente pensaba que no sería extraño que la hubieran reclutado para el medio artístico.

Pese a sus mejillas ligeramente ruborizadas, Shinobu no estaba segura de que sentir ante la forma tan directa y simple en que le había dicho que era bonita. Solía recibir halagos de ese estilo, pero nunca con ese tono tan monótono y carente de coquetería. Recordó la manera directa en que Tomioka había rechazado a su estudiante y concluyó que esa era su forma de ser. Lo cual la hizo reír, porque no había forma de que alguien así no se metiera en problemas. No le extrañaría que la chica de antes se hubiese obsesionado con él a causa de algún halago involuntario.

— Te agradezco el cumplido, pero no, no soy nada de eso. – Giyuu desvió la mirada de la carretera para dirigirle una mirada interrogante – Soy investigadora en una compañía farmacéutica, pero también trabajo como cirujana en el hospital municipal, ahí aprendí a tratar con personas difíciles.

— No sabía que se necesitara saber actuar para trabajar en el área de la salud. – señaló Giyuu sorprendido.

— No necesariamente se aplica a la salud, ya ves que puedes encontrarte con alguien problemático en cualquier lugar. – Shinobu se encogió de hombros – En mi caso, odio a los médicos que no tienen consideración con los sentimientos de los pacientes o los familiares, así que siempre trato de mostrarles mi mejor sonrisa. Pero realizar cirugías lleva una gran carga de estrés y cansancio, lo peor es que a veces tienes que dar malas noticias y nunca sabes como reaccionarán las personas, algunos son comprensivos, otros se echan a llorar sin control o se ponen violentos sin saber que diste tu mejor esfuerzo. – su tono de voz decayó un poco, lo cual hizo pensar a Giyuu que había pasado por una de esas experiencias hacía poco – Aun así, son esas personas las que están pasando por un mal momento, así que debo hacer mi mejor esfuerzo, sonreír y actuar. – le sonrió, demostrando su punto.

— Eres muy fuerte, Kochou – Giyuu estaba impresionado, no se veía a sí mismo siendo capaz de comportarse de manera amable bajo tales circunstancias.

— Claro que no, solo soy alguien que se esfuerza en su trabajo. – Shinobu volvió a encogerse de hombros – Si alguna vez vas a parar al hospital puedes preguntar por mi, te daré trato especial~ – le sonrió.

Giyuu asintió, aunque esperaba no verse en esa necesidad, al menos no pronto.

— ¿Qué hay de ti, Tomioka-san? ¿Eres un profesor muy popular o este fue un caso aislado? – preguntó con tono jocoso.

— No soy popular, solo parece que creo algunos malentendidos. – respondió con el ceño fruncido.

— Je~ entonces sí eres popular. – concluyó Shinobu – No necesitas ser tan modesto, Tomioka-san.

— No soy modesto – refutó Giyuu – y ya llegamos – anunció para distraerla del tema antes de que le preguntara cuantas chicas se le declaraban cuando se acercaba el final del año escolar.

Shinobu enderezó la espalda de inmediato y miró ansiosa las salidas del aeropuerto por si encontraba alguna señal de su hermana.

— ¿Tú no estas preocupado, Tomioka-san? También llevan rato esperándote.

— Tanjirou comprenderá. – se limitó a responder. Pero tras pensarlo un poco, agregó – Es un chico muy amable, no me sorprendería que se hubiese entretenido ayudando a alguien, puede que incluso se haya encontrado con tu hermana. – Shinobu lo observó en silencio por varios segundos.

— ¿Ustedes son familiares?

— No. Le alquilo a su familia una habitación y somos amigos. – él le dirigió una mirada interrogante de nuevo – ¿Porqué lo preguntas?

— Por nada – Shinobu rio por lo bajo antes de poner una expresión más seria – Apresurémonos.

Ambos se pusieron en marcha para iniciar la búsqueda, parecía relativamente sencillo, ya que habían coincidido con la hora de menor afluencia de personas, pero el aeropuerto seguía siendo muy grande.

Tras diez minutos de búsqueda, un cierto brillo en la distancia llamó la atención de Giyuu. Y aunque Kochou no le hubiese mostrado antes una fotografía, el adorno de mariposa era suficiente indicador de que se trataba de su hermana.

— Mira, Kochou – llamó su atención – te dije que seguramente Tanjirou estaría con ella.

Ambos jóvenes se encontraban sentados en el suelo jugando karuta -un regalo que Tanjirou llevaba para sus hermanos menores-. Kanao se encontraba dándoles la espalda, por lo que el chico fue el primero en notarlos.

— ¡Ah, Tomioka-san! – lo saludó con la mano desde su lugar, pero se detuvo al notar a la mujer que lo acompañaba e igual que Giyuu, no tardó en relacionar el adorno de cabello – Kanao, ¿es posible que esa persona sea tu hermana?

Kanao volteó y se levantó en cuanto divisó a su hermana mayor para correr a abrazarla.

— ¡Shinobu-nee-san! ¡Estaba muy preocupada!

Por un momento Shinobu se sintió en medio de un extraño sándwich, ya que el impulso de Kanao las había hecho chocar con Tomioka, pero este se limitó a ayudarlas a estabilizarse y luego se dirigió hacia su amigo. Ella agradeció en silencio que les concediera ese momento de privacidad, luego le devolvió el abrazo.

— Siento haberte hecho esperar tanto tiempo, Kanao. Tuve algunos problemas con el auto. – le explicó.

— ¿¡Problemas!? – Kanao se separó de ella para observarla a detalle de pies a cabeza – ¿¡Estas bien, nee-san!? ¿¡No estás herida!?

— No te preocupes, estoy bien, no tuve ningún accidente. Es solo que parece que la batería del auto murió y me quedé varada en la carretera, por eso me tardé tanto en venir. – la tranquilizó – Pero ese caballero me ayudó. – agregó señalando hacia donde se encontraban Giyuu y Tanjirou guardando las tarjetas de karuta.

— Ah, cierto. Nee-san, quiero presentarte a mi amigo. – Kanao recordó que quería hacer eso al posar la vista sobre el chico de cabello rojizo, así que tomó a su hermana de la mano para llevarla con ellos.

Mientras tanto, Giyuu ya le había hecho un resumen de la situación a Tanjirou.

— Ya veo… me alegra que te quedaras a ayudar, Tomioka-san. – sonrió el chico – Kanao me ayudó mucho en el avión, así que quisiera compensárselo de alguna manera. – confesó un poco apesarado.

— En realidad estaba pensando que podríamos llevarlas a casa, ya que Kochou no tiene auto. – propuso Giyuu.

— ¿Estas seguro? ¿No tienes planes? – Tanjirou ya había pensado en pedírselo pero no olvidaba que su amigo era un adulto con responsabilidades y aunque estaba contento porque hubiese ayudado a la hermana de su nueva amiga, era consiente de que eso lo había hecho perder bastante tiempo.

— Está bien, no tengo nada urgente que hacer.

— Entonces…

— Amm… Tanjirou – la suave voz de Kanao los interrumpió.

— ¡Dime, Kanao!

Giyuu se quedó un momento observando a su amigo, preguntándose si lo había imaginado o él había sido más efusivo de lo normal.

— Quiero presentarte a mi hermana. – Kanao señaló a Shinobu. Luego se dirigió a ella – Shinobu-nee-san, él es Tanjirou, me estuvo acompañando todo este tiempo.

— ¡Mucho gusto! ¡Soy Tanjirou Kamado! ¡En realidad Kanao fue quien estuvo cuidando de mi en el avión! – Giyuu concluyó que su joven amigo definitivamente estaba actuando un poco extraño, se preguntó cual de las dos hermanas sería la causa.

— Ara ara, parece que todos contrajimos alguna deuda hoy~ – sonrió Shinobu – Mucho gusto, Kamado-kun, gracias por cuidar de Kanao. – luego hizo un gesto hacia Tomioka – Ahora ¿Quién de nosotros debería presentarle a Kanao y a Tomioka-san?

— ¡Ah! ¡Perdón! – Tanjirou hizo una reverencia para disculparse con Giyuu, luego le sonrió a Kanao – Él es Giyuu Tomioka, es como un hermano para mi. – Giyuu pensó que Tanjirou era muy amable al no especificar quien tomaba el rol de mayor y menor – Tomioka-san, ella es Kanao, mi nueva amiga.

— Mucho gusto, gracias por cuidar de Tanjirou antes. – Giyuu hizo una reverencia que fue correspondida por la menor.

— Mucho gusto.

— Deberías tener un poco de cuidado con Tomioka-san, Kanao~ – comentó Shinobu con tono burlón.

— Kochou… – Giyuu la miró con reproche, sabiendo que estaba haciendo referencia al incidente con su estudiante.

Los menores se miraron entre sí confundidos mientras Giyuu fulminaba con la mirada a Shinobu, a quien parecía más que le estaban haciendo cosquillas.

— Bueno, suficiente diversión. Nosotras debemos irnos. – anunció Shinobu antes de hacer una reverencia junto a Kanao – Agradezco una vez más la ayuda que nos prestaron hoy. – les sonrió, aunque Kanao parecía querer decir algo más.

— Espera, Kochou. – la llamó Giyuu – Las llevaremos, tenemos espacio.

— Ara, eres demasiado generoso, Tomioka-san – Shinobu le sonrió – Pero no creo que les convenga a ustedes, ya se han retrasado bastante y esta vez no compartimos el mismo destino. – señaló. En realidad la oferta era de lo más atractiva, especialmente ahora que tenía cómo tomarle el pelo a Tomioka y que Kanao había hecho un amigo, pero incluso ella tenía un límite para abusar de la amabilidad de los demás.

— No hay problema. Las llevaremos. – el tono de Giyuu sonó tajante debido a que estaba decidido a no dejar a esas dos muchachas a su suerte. No obstante, precisamente el hecho de que sonara como una orden irritó a Shinobu.

— Tomioka-san, no estas hablando con tus estudiantes. – le señaló con su sonrisa siendo ya un poco forzada – Créeme que podemos arreglarnos solas.

A Kanao le habría gustado intervenir y aceptar la propuesta, pero por una parte se hacía una idea de porqué su hermana la estaba rechazando y por otra, se sentía culpable, ya que había sufrido un percance yendo a recogerla, así que apenas se consideraba digna de limitarse a seguir sus ordenes.

— Shinobu-san – Tanjirou había decidido intervenir, pues sabía lo terco que era Giyuu tanto en determinación como en la cantidad de palabras que usaba para comunicarse. Si no hacía algo, era capaz de subir a la mujer a la fuerza al vehículo y ocasionar un malentendido muy grave. Pero el nerviosismo, sumado al hecho de que había estado hablando con Kanao de manera informal, le hicieron olvidar sus modales durante un momento, por lo que enrojeció - ¡Q-quiero decir, K-kochou-san! ¿Po-podría decirnos a qué zona se dirigen? A-así sabremos si realmente vamos a lugares tan separados…

La irritación de Shinobu disminuyó bastante al ver la graciosa y considerada intervención de Kamado, por lo que le respondió con una sonrisa más sosegada.

— Puedes llamarme Shinobu, Kamado-kun. – luego hizo una pausa para observarlo. No quería ceder ante Tomioka tan fácilmente, pero tampoco quería despreciar el gesto conciliador del chico, además no pasaba por alto la mirada esperanzada que tenía Kanao en ese momento, un fenómeno digno de fotografiar.

Al final, aceptó decirles la dirección a la que iban y Tanjirou aseguró que les quedaba de camino. Giyuu dio por terminada las negociaciones al empezar a cargar las maletas de los dos menores, y ante la protesta de Shinobu se limitó a revelar el lugar que ellos se dirigían, en efecto, quedaban muy cerca, la familia Kamado y la mediana de las Kochou casi podían considerarse vecinos. Tal revelación zanjaba por completo la discusión.

— Tanjirou, Tomioka-san se ve feliz. – señaló Kanao aprovechando que el mencionado iba un poco por delante de ellos. Shinobu aguzó el oído para escuchar la respuesta del chico, ya que a ella también se lo había parecido, pero si Kanao lo decía entonces estaba en lo cierto.

— Ah – Tanjirou sonrió apenado – Tomioka-san es un poco terco y a veces no lleva bien lo de perder, así que debe estar contento de haberse salido con la suya – explicó – ¡Pero no es una mala persona! Creo que ya que acompañó tanto a Shinobu-san, debe sentirse en el deber de dejarla a salvo en su casa. En realidad, dudo que pueda quedarse tranquilo si no lo hace, él es así, toma la responsabilidad hasta el final - sonrió orgulloso de ese aspecto de su amigo - Pero sí que eres muy observadora, Kanao. La mayoría de las personas no pueden entender bien a Giyuu-san. - agregó admirado.

— Tengo buena vista. - le sonrió Kanao.

Shinobu reflexionó por un momento: Todo sonaba muy bien, probablemente cualquier madre estaría feliz de casar a su hija con un hombre así y cualquier chica dispuesta a dejarse mimar como una princesa caería rendida ante tal descripción, como posiblemente había pasado con la estudiante que había intentado comprometerlo antes. El ser mal perdedor era un defecto de carácter, pero hasta el momento, eso y su parquedad de palabras se quedaban muy cortos comparados a lo generoso, amable y atento que se había mostrado. Si lo pensaba con la cabeza fría no había razón alguna para enojarse con Tomioka, ya que al final sus intenciones eran buenas. No obstante, aun había algo que le molestaba…

— Pienso que se parece un poco a Shinobu-nee-san. – rio Kanao, sacando a Shinobu de sus pensamientos – Ella también es terca y aunque no creo que sea mala perdedora, si es un poco mandona. Pero también es muy responsable y generosa.

— Kanao… puedo escucharte ¿sabes? – Shinobu tenía las mejillas sonrojadas, pero su tono de voz no anunciaba nada bueno.

— También puede ser un poco vengativa, así que si ves mi muerte en los periódicos ya sabes que sucedió. – bromeó Kanao con tranquilidad, sabiéndose exenta de las venganzas de su hermana. El mayor de los Kamado rio.

— Es bueno ver que se llevan bien – comentó – y pienso que Shinobu-san es tan amable como Giyuu-san, por eso sus caracteres chocan un poco. – reflexionó recordando que había percibido el enojo de la mujer. Kanao asintió.

— Aun si eso fuera cierto, me temo que le gano en cuanto a habilidades de comunicación. – contestó Shinobu con la cabeza muy en alto. Luego miró a su hermana – Kanao, tú también aun tienes que mejorar, pero hazme un favor y gánale a Tomioka-san ¿quieres?

Kanao asintió con mirada de decisión mientras Tanjirou rio. Había notado que la chica a veces se mostraba un poco más tímida en presencia de su hermana, por eso había temido que tuviesen algún problema. Pero ya en la camioneta, aunque nadie podía ganarle a la charla y elocuencia de Shinobu, Kanao no se mostró tan retraída como había esperado al comentar que estaba pasando las vacaciones con Shinobu para darle algo de privacidad a su otra hermana mayor que acababa de casarse pero que la familia planeaba reunirse para año nuevo. El mayor de los Kamado concluyó que solo le tomaba un poco de tiempo adaptarse cuando se incrementaba el número de personas con la que debía interactuar.

Giyuu, en cambio, no hizo ningún esfuerzo por mostrarse más hablador. Su mayor intervención fue explicar el episodio con su estudiante luego de que Kochou le lanzara varias bromas al respecto.

— Por eso no quería que alguien con semejantes antecedentes nos trajera a casa. – bromeó Shinobu con un tono exageradamente dramático.

— Lo dice la que salió en mi defensa. – refutó Giyuu.

Kanao notó que Tomioka no estaba en realidad enfadado por los comentarios de su hermana. Incluso tenía la impresión de que había explicado el incidente porque captó que eso era lo que deseaba Shinobu, lo cual le daba a entender que era muy observador, ya que apenas llevaban un día de conocerse. Y tomando en cuenta eso, también era muy curioso como su hermana no hubiera restringido su comportamiento a su faceta formal y amable.

Al voltear, cruzó una mirada con Tanjirou y la sonrisa de este le indicó que estaba cavilando algo parecido. Quizá había percibido algo en sus aromas.

No obstante, el viaje estaba llegando a su fin.

— Tanjirou… – Kanao recordó lo que quería preguntarle antes e intentó aprovechar que los dos mayores estaban concentrados en encontrar la casa, pero su tímida llamada fue opacada por la voz de su hermana.

— Es esa casa, Tomioka-san. – anunció Shinobu. Kanao sabía que solo le quedaba una oportunidad y rezó una pequeña oración en su mente para no dejarse vencer por la vergüenza que le provocaba la idea de que su hermana la escuchara.

Tanjirou bajó de la camioneta para bajar las maletas de Kanao y al entregarlas, le sonrió contento.

— Ha sido un placer, Kanao, Shinobu-san. Tal vez volvamos a coincidir al final de las vacaciones cuando regrese a la universidad. – Kanao asintió, aun juntando valor para hacer su pregunta.

— En realidad, sería bueno si vienes a visitarla en vacaciones, Kamado-kun. – intervino Shinobu – Como yo estoy ocupada con mi trabajo, me temo que Kanao pasará algo de tiempo sola – explicó acariciando la cabeza de su hermana menor – así que me sentiré menos culpable si tiene un amigo que la acompañe de vez en cuando. No te molesta ¿verdad, Kanao?

Kanao quería abrazar de nuevo a su hermana, ya que le había ahorrado el preguntarle al chico si podían volver a verse o si podían intercambiar números telefónicos para cuando ella comprara el suyo. No obstante las únicas muestras de entusiasmo que dio fueron sus mejillas sonrojadas y la manera enérgica en que negó con la cabeza.

— Me gustaría mucho que siguiéramos hablando. – logró decir al final.

La sonrisa de Tanjirou se ensanchó.

— ¡E-entonces! ¿¡Que tal si vienes a cenar con nosotros en navidad!? ¡C-con Shinobu-san también! – propuso – Quiero decir, estaremos mis padres, mis cinco hermanos, Giyuu-san y yo, así que… ¡Quiero decir! S-si no tienen ya otros planes…

Giyuu miró a Tanjirou sorprendido. Al ser el hijo mayor en una familia numerosa, él siempre se preocupaba por la situación financiera y porque sus hermanos tuviesen todo lo que necesitaban. Por esa razón, pese a lo mucho que los extrañaba, solo viajaba a visitarlos en los descansos largos de la universidad y se había negado a que le compraran un teléfono, incluso aun le insistía a sus padres para que alquilasen su habitación aprovechando su ausencia. Tampoco había invitado nunca a ningún amigo a su casa durante ninguna festividad para evitar una mayor carga, por lo que era impensable que invitara a dos chicas de manera tan repentina. En el fondo, Giyuu se alegró, ya que al fin estaba haciendo algo para sí mismo.

— ¿Podemos, nee-san? – Kanao miró a su hermana con la súplica escrita en sus prodigiosos ojos.

Aunque lo normal habría sido que Shinobu hiciese algunas preguntas o dijese que lo pensaría, no podía con las miradas suplicantes de ambos chicos. De por sí ya se le dificultaba negarle cosas a Kanao, la adición de Tanjirou era simplemente el remate.

— Está bien. – accedió, ambos chicos suspiraron aliviados – Pero me niego a que lleguemos con las manos vacías, así que voy a necesitar que le des tu teléfono a Kanao, Kamado-kun, para que cuando compre el suyo pueda preguntarte con calma qué podemos llevar.

— Ah… yo… no tengo teléfono... – explicó apenado el chico.

— Eso no es problema – intervino Giyuu antes de que el menor tuviese que explicar porqué – Kochou y yo podemos ponernos de acuerdo mientras ustedes consiguen sus teléfonos.

— ¿¡Eh!? ¿Seguros? Pero… – Tanjirou no tenía la menor idea de que recibiría el tan necesario aparato como regalo esa navidad, así que estaba preocupado.

— ¿No será una molestia para ustedes? – preguntó Kanao igualmente preocupada, ya que, aunque no tenía idea de que tan ocupado estaban los profesores durante las vacaciones, su hermana sí que tenía mucho trabajo.

— No se preocupen, Kanao, Kamado-kun. – le sonrió Shinobu al tiempo que se acercaba a Giyuu para intercambiar números telefónicos. Estaba algo divertida por la forma en cómo habían llegado a ese punto, pero también contenta, la idea de poder seguir comunicándose -o molestando- con Tomioka le gustaba. Y el hecho de que él hubiese hecho la sugerencia le indicaba que él se sentía igual – No es para nada una molestia ¿verdad, Tomioka-san~?

Giyuu se limitó a asentir antes de grabar el número de teléfono que Kochou le dictaba e indicar el suyo. Luego se despidieron -Tanjirou de manera entusiasta y Giyuu con un par de asentimientos- y finalmente se encaminaron a casa en silencio.

— ¿Qué debería hacer, Giyuu-san? – Tanjirou no tardó en romper el silencio, acababa de caer en cuenta de lo que había hecho – ¿Cómo pude ser tan desconsiderado? ¿Qué le diré a mis padres?

— No te preocupes, no creo que se enojen. – respondió con tranquilidad el mayor – Al contrario, pienso que se alegrarán de que lleves amigos a casa.

— Pero ¿y si no hay suficiente comida? No quisiera avergonzar a mamá y no puedo retirar la invitación sin ser grosero. – refutó el chico de cabello rojizo – Además no sé que haré si Hanako y Shigeru se ponen muy curiosos y las incomodan ¿y si…

— Por la comida no te preocupes, yo los apoyaré así que no hay problema. Y ni tus padres ni tus hermanos son tan desconsiderados como para proponerse incomodar a tus invitados. – lo cortó Giyuu – Escucha, Tanjirou, es normal estar nervioso, pero he escuchado que la mejor forma de impresionar a alguien es ser tú mismo. Si te empeñas en esconder tus defectos o los de las personas de tu entorno, terminarás atrapado en una red de engaños que al final se volverán en tu contra. Y sobre todo, me parece que no disfrutarías nada de la velada.

Tanjirou guardó silencio por un momento, reflexionando acerca de las palabras de Giyuu. Aun le daba miedo que sus hermanos pudiesen intimidar a Kanao, pero concluyó que su amigo tenía razón. Durante la cena navideña se enfocaría en ser él mismo y disfrutar junto a ella y los demás.

— Tienes razón, Giyuu-san. Entrar en pánico fue un inmaduro de mi parte y además Kanao ya vio algunos lados vergonzosos de mi, así que no debería preocuparme. – sonrió apenado. Giyuu asintió.

— Aun eres joven, solo debes seguir aprendiendo.

— Por cierto, Tomioka-san ¿es posible que tú también quisieras invitar a Shinobu-san? – el mayor de los Kamado no había olvidado cómo su amigo respondió a las bromas de la mujer en lugar de ignorarla como haría normalmente, ni el hecho de que había sido él quien sugirió intercambiar números telefónicos.

— No es mi casa, no puedo invitar a quien quiera. – fue toda la respuesta que dio antes de estacionarse.

No obstante, mientras ayudaba a Tanjirou con sus maletas, su teléfono anunció la llegada de un mensaje. Nadie vio la sonrisa que se formó en sus labios al comprobar que se trataba de Kochou.

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Y colorín colorado, este cuento de navidad ha terminado(?)

Creo que este es el regalo que me salió más largo XD y como mencioné antes no estoy segura de como me habrá quedado Kanao :'v Pero bueno...

Por si alguien tiene dudas, aquí un par de aclaraciones: Todos son algunos años mayores que en el manga. Giyuu es profesor (siempre de educación física y siempre tiene problemas con la asociación de padres XD) no es de esa ciudad pero su abuelo (Urokodaki :vvv) era amigo del abuelo de Tanjirou y las dos familias se conocen desde hace tiempo, así que Tanjurou le consiguió trabajo a Giyuu en la escuela local dos años antes y Giyuu decidió alquilarle una habitación a la familia como ayuda y agradecimiento, ya que está claro que tener seis hijos no es barato XD Pero es más como si hubiesen adoptado a Giyuu y él les ayuda en todo lo que puede, pero a veces se pregunta si no es mejor tener su propio lugar o si no estará siendo molesto para ellos. Piensa viajar durante año nuevo para ver a su abuelo y hermana.

Tanjirou ya está en la universidad y como Giyuu llegó a alquilar, tuvo la idea de buscarse una beca en una universidad lejos para que sus padres pudiesen alquilar su habitación, pero ellos se niegan. Así que nuestro Tanjirou decidió privarse de algunas cosas como un teléfono propio (va a un cybercafé para comunicarse con ellos) para evitar ser una carga financiera y hace trabajos de medio tiempo para sufragar sus gastos extras y enviar algo de dinero a su familia. A su familia le preocupa que se presione tanto y por eso quisieron sorprenderlo con regalos que necesita (como el teléfono) pero tenían que comprarlos a escondidas porque sino él se iba a negar.

Shinobu, al igual que Giyuu, no es de esa ciudad y se mudó ahí por su trabajo de investigación. Lo de ser cirujana en realidad lo hace más por altruismo y en parte para ocuparse y no sentirse sola, además de cambiar el aire del laboratorio de vez en cuando, pero gana muy bien y por eso tiene casa propia. Vive relativamente cerca de la casa de los Kamado, pero el colegio queda en dirección opuesta al hospital y al laboratorio, así que su ruta nunca había coincidido con la de Giyuu, pero lleva el mismo tiempo que él ahí.

Y para finalizar, Kanao y Shinobu son originarias de la ciudad donde estudia Tanjirou, pero estudia en otra universidad, así que tampoco habían coincidido. Vive con Kanae, que se acaba de casar, pero no quiso pasar la navidad con ella porque en Japón esa festividad es para pasarla en pareja y no quiso ser el mal tercio, así que decidió adelantarse en visitar a Shinobu (que tampoco quiso viajar a reunirse con ellas por lo mismo de estorbarle a la feliz pareja), igual Kanae y su esposo iran a reunirse con ellas para pasar año nuevo juntos. La razón por la que su teléfono estaba dañado fue porque al ir a visitar a su amiga Aoi al restaurante de su familia, la defendió de un tipo que creyó estaba molestándola tirándole el aparato. El tipo resultó ser Inosuke y solo estaba expresándose a su manera XDu al final, aunque pareció resistir el golpe del teléfono, se desmayó poco después XD Ni ella ni Tanjirou tienen planes de regresar hasta el día antes de que se reinicien las clases, que si, coinciden~

Ah y la razón por la que Kanao no menciona su apellido es porque 1. soy latina y me cuesta imaginar a alguien que no tenga un caracter como el de Mitsuri hablando tan tranquilamente con un desconocido XD por eso también Shinobu fue un poco precavida al inicio con Giyuu (Creo) y 2. porque se me hace raro llamarla "Kanao Kochou", pero aquí ella sí es hermana de sangre de Shinobu y Kanae~

Y creo que esas serían todas mis notas por ahora XD Espero no haber quedado tan mal con esto :'v y que le haya gustado a Sonye-san~ o le haya sacado una sonrisa a alguien :'v

Nos leemos~