Finn entra al baño de hombres, se dirige a los mingitorios y ahí se encuentra al maestro Martínez. ¿Qué hace ahí? ¿No solo daba clases en la noche? De inmediato se pone rojo, piensa en escapar pero su vejiga no resiste más y sigue adelante. Han pasado casi tres días desde que tuvo aquel extraño sueño y aún lo recuerda con mucha vivides.

El maestro Martínez se sacude un poco antes de cerrar su pantalón. Y se da cuenta de la presencia de Finn, congelado en la entrada de los baños. El rostro de sorpresa de Martínez de inmediato se vuelve seductor

-Finn ¿cómo estás?-dice el maestro Martínez de camino a los lavabos.

-¿Yo? Bien, maestro-dice avergonzado Finn evitando mirar a los ojos a su maestro y siguiendo su camino en dirección a los mingitorios.

-¿Sabes? Ahora nos veremos más seguido, pues, ahora daré clases en el día. Soy el nuevo maestro de Español-dice Martínez lavándose las manos pero sin dejar de mirar las a Finn, él cuál no puede orinar pues su miembro se ha puesto erecto ante el recuerdo del sueño que ha tenido con el señor Martínez.

El señor Martínez da un vistazo al lugar para confirmar que no haya nadie.

-Osea que tengo las tardes libres. ¿no te has animado a que te enseñe a mover la cadera?-pregunta el señor Martínez a Finn, mientras abre la llave del agua para lavarse las manos.

Finn se queda callado por solo son un par de segundos que ocultan el conflicto entre su cordura y la sangre ardiente que empieza a nublar su mente.

-¿Aún está abierta la posibilidad?-se le escapa decir a Finn esperando que Martínez no escuchara.

El señor Martínez reacciona con una sonrisa de satisfacción que dirige al espejo frente a él.

-Claro Finn.

-¿Hoy?-pregunta Finn sin poder orinar por su cada vez más hinchada erección.

La boca del chico se ha secado. Está nervioso, tiene miedo de a dónde lo llevará todo esto.

-Me encantaría-dice el señor Martínez cerrando la llave del agua-. Ya tienes mi dirección ¿verdad?.

-Sí, señor-dice en un suspiro Finn.

-¿A qué hora te espero?

-¿A las 7?-pregunta Finn, sellando su destino.

-Te espero-dijo el señor Martínez antes de salir del lugar, dejando su sonrisa seductora tras de él.

Finn solo ve de reojo el redondo culo de Martínez irse.