Xenoverse Chronicles Libro Uno.

—Hola. —Persona hablando.

—(Maldición.) —Persona pensando.

[Hola.] —Hablando a través de una video llamada, telepatía, Etc.

Hola. —Hablando a través de la cámara de observación.

《Hola.》Texto en cartas, mensajes, letreros, notas, etc.

-X-XX-XXX-XX-X- cambio de ubicación y/o lugar.

{Dante} Punto de vista de cierto personaje.

Arco 01: Fuera de tiempo.

Capítulo 01: Una reunión más allá del tiempo.

X-XX-Ubicación desconocida-XX-X

—¡Lo siento…! ¡Permiso…! ¡Disculpe…! —decía un joven de unos trece años al momento en que descendía con prisa por unas escalinatas, esquivando a quienes iban en dirección contraria. En su mano izquierda sostenía una Tablet de cristal transparente.

Los mechones rojos de su cabellera de un singular peinado que terminaba en siete puntas, se mecían con el aire que chocaba contra su cara. Esto provocó que una sonrisa se marcara en su rostro. De igual forma se agitaba una capa de tonalidades rojas que cubría un dogi de artes marciales gris.

Sus ojos marrones se abrieron al darse cuenta de que faltaban escasos escalones para que se terminara la escalinata. Sin disminuir la velocidad, metió la mano que estaba libre en una pequeña mochila sujeta en la parte posterior de su pantalón y rápidamente sacó un pequeño objeto.

Presiono un botón que estaban en una de las esquinas de dicho objeto y procedió a arrojarlo. Apenas toco el suelo se escuchó una pequeña explosión mientras se levantaba una minúscula nube de humo.

Cuando la nube se despejó reveló un aparato de forma ovalada pero plana, dos turbinas tan grandes como un balón de fútbol americano, se encargaban de mantener levitando el aparato a una altura considerable del piso.

El pelirrojo saltó cayendo encima del aparato y procedió a inclinarse ligeramente hacia adelante causando que el curioso medio de transporte empezara a avanzar a una velocidad ligeramente rápida.

—¡Buenos días, Liam! —lo saludaban las personas al pasar. Lo cual era respondido con alegría por el joven.

Algo curioso era que todos los individuos eran diferentes entre sí. No solo en altura, si no también en otras cuestiones como en la forma y el color de la piel, ya que algunos tenía un tono azul, otros morado e incluso algunos que la tenían anaranjada. He incluso y en especial… Sus razas.

Girando a la derecha, entró en una calle llena de personas que utilizaban el mismo medio de transporte.

—Hola Liam. ¿A dónde vas? —deteniendo su medio de transporte cuando el semáforo se puso en rojo, el joven volteó para encontrarse con un ser de piel rosa pálido con varios huecos en el cuerpo que iba en su propio deslizador.

Por su figura se notaba que era una mujer. Vestía un pantalón holgado de color azul marino y un sostén deportivo negro. Una larga bata blanca cubría el resto del cuerpo dejando solamente expuesto su abdomen plano, pero que dejaba ver el como resaltaban ligeramente unos abdominales trabajados. Su cabello, si se le puede llamar así, ya que solo eran tentáculos de su propia piel los cuales peinaba hacia atrás y le llegaban hasta media espalda. Excepto uno que sobresalía del resto y se levantaba apuntando al cielo.

Los ojos de esclerótica negra e iris anaranjada se concentraron en el artículo que se encontraba en las manos del joven. Con su mano derecha acomodó sus lentes de armazón azul.

—¡Oh, eres tu, Sayok…! —exclamó con una sonrisa al reconocerla. —Voy a entregar esta información a la cámara de observación. ¿Y tu qué haces por aquí? Es raro ver a la primera Majin que se volvió directora general del hospital de Conton City estar en el tráfico, ¿creía que tu tenías permiso para volar?

—Vine a recoger un cargamento de nuevas medicinas que llegó en la madrugada. Como no estaba lejos el almacén donde las guardaron preferí caminar, además de que lleva mucho tiempo que no utilizó mi deslizador. —aclaro la duda del más joven dándole una mirada nostálgica a su deslizador.

—¿Pensé que tenían gente que se encargaba de eso?

—Los tenemos, pero quería venir yo misma para distraerme un rato y olvidar el estrés que causa mi trabajó…

—¿Extrañas tus días como patrullera del tiempo? —observando la nostalgia que estaba presente en la mirada de la Majin femenina, cuestionó Liam.

—Extrañar es una palabra muy… Muy bien implementada. —admitió con directora del hospital, aunque dudando al principio. —A propósito, ¿Dónde está "el"?

—Esta discutiendo unos asuntos importantes con la señorita Chronoa, Trunks y el viejo Kaio-sama. —una gota de sudor descendió por la nuca de la mujer perteneciente a la raza Majin.

Muy poca gente respetaba al pobre supremo Kaio-sama de hace quince generaciones. Por desgracia su plática se vio interrumpida cuando la luz cambió a verde.

—Nos vemos en otra ocasión, Sayok. —se despidió mientras avanzaba. La Majin quiso gritarle que se detuviera, pero fue demasiado tarde cuando el pelirrojo tomó un rumbo diferente. Ella en cambió se vio forzada a avanzar cuando la gente detrás de ella empezó a silbar y gritar que se moviera.

X-XX-XXX-XX-X

Al cabo de unos minutos el joven Liam se detuvo frente a una pequeña plaza rodeada de edificios que pertenecía al centro comercial de la ciudad. Y en la parte central del patio se encontraba un edificio de apenas una planta, que a diferencia de las demás edificaciones tenía forma cuadrada.

Bajo de su deslizador para volverlo a guardar en su forma de cápsulas y procedió a caminar hasta el edificio esquivando a las personas que caminaban por el lugar llevando varias bolsas.

Subiendo un pequeño tramo de escaleras se encontró frente a una puerta que notaba a simple vista que era resistente, además de que no contaba con una manija para abrirla. Busco entre su cinturón sacando un… ¿Pergamino...? Y al abrirlo reveló que en su interior se encontraba trazado un símbolo en un idioma desconocido.

Alzando el pergamino frente a la puerta, una delgada línea verde se proyecto recorriendo de arriba a bajo del símbolo analizándolo.

《Acceso concedido》

Cuando esa frase apareció en los cristales de la puerta, esta se abrió por si misma permitiéndole pasar.

Volvió a colocar el pergamino en su cinturón mientras recorría un largo pasillo hasta llegar a un par de puertas dobles que se abrieron automáticamente cuando lo detectaron. En los ojos del joven se hacia presente la fascinación, al fin podría saber que había en aquella habitación a la que solo tenían permitido acceder los patrulleros del tiempo de alto nivel.

Una luz se hizo presente conforme se abrían las puertas, la cual iba volviéndose cada vez más intensa. Cuando las entrada se abrió completamente y la luz empezó a menguar, la emoción que se encontraba presente en sus ojos... Se esfumó siendo reemplazado por decepción.

¿La razón…? Es que del otro lado solo se encontraba una habitación normal con apenas una silla, un tablero de control con una infinidad de botones y una pantalla del tamaño de un ventanal en la pared.

—Decepcionante, ¿verdad? —volteando a donde se originó la voz, el joven patrullero del tiempo se encontró con la persona que manejaba el tablero.

Se trataba de un hombre que aparentaba estar cerca de los treinta. Los mechones de un tono similar al chocolate de su cabellera se alzaban apuntando en múltiples direcciones.

Su vestimenta consistía en un traje negro ajustado una pieza y mangas cortas, que mostraba lo bien trabajado que estaba su cuerpo y por encima de esta se hallaba un chaleco de hombreras pronunciadas de color gris, que combinaban con sus botas de punta negra.

La piel clara de su mejilla se encontraba hundida debido a que se encontraba reposando sobre su mano derecha, en la cual usaba un guante negro que le cubría hasta medio antebrazo. El aburrimiento era palpable en los ojos verdes del adulto.

Aunque lo más curioso de este individuo no era su cabello o su ropa, sino más bien la extremidad de pelaje café que sobresalía de su espalda baja, la cual tenía mucho parecido con… La cola de un mono, dejando en claro que pertenecía a la raza de guerreros Saiyan. Una "TP" dentro de dos flechas que formaban un círculo se encontraba en centro de su pecho.

—Sinceramente, yo creía que había cosas más geniales en este lugar. —liberando un suspiro de decepción al momentos en que procedía a entregar la Tablet, comentó el pelirrojo.

—No eres el primero que se siente estafado cuando entra por primera vez a este lugar. —tomó el aparato con sus manos mientras usaba la cola para presionar algunos botones para conectarlo con el sistema del tablero de control y empezar a descargar los datos que venían en esta. —¿Fue la señora Chronoa la que te dio acceso a este lugar?.

—Si... De hecho era mi hermano Dante quien vendría a darte eso, pero tenía que hablar algunas cosas que tenia que comentar con la señorita Chronoa y el viejo supremo Kaio-sama.

—¿Más alteraciones en las líneas temporales por culpa de Towa?

—Sip… Bueno yo ya me voy. Nos vemos después Nioon. —el castaño no pronunció palabras, solo alzó la mano para despedirse mientras volteaba la mirada a otro lado. Más específicamente en un letrero de letras grandes.

《Prohibido el consumó de bebidas alcohólicas en este lugar》

—(Lo que daría por un buen tarro de cerveza…) —soltando un bufido de molestia, pensó el castaño con una cara de aburrimiento.

Una bombilla imaginaria se prendió en la mente del Saiyan. Volteó la vista para enfocarse en la espalda del pelirrojo, quien estaba por cruzar la puerta automática.

—Oye Liam… —el joven se detuvo al escuchar su nombre. Volteó la vista sobre su hombro para encontrarse con el guerrero mayor de pie y con una mirada que iba desde lo incómodo, hasta lo nervioso.

—¿Qué ocurre?

—¿Te puedo pedir un favor? —habló con voz baja. Liam respondió afirmativamente con un movimiento de su cabeza. —¿Podrías quedarte un rato y vigilar el lugar? Necesito ir al baño y la instalación no cuenta con uno.

Los ojos del chico se abrieron como platos ante lo que escuchó, y a juzgar por la expresión en la cara del hombre de ojos verdes, realmente era algo necesario.

—Ok… Pero no se como se maneja esta cosa.

—No es demasiado difícil, mira ven aquí. —dijo el Saiyan llamado al menor con un movimiento de su brazo. —Presionas este botón y harás encender la pantalla que te permite ver las líneas temporales del universo siete.

Presionó un botón en específico y esto causó que la gran pantalla de la pared se prendiera.

X-XX-Universo 7, línea temporal NS-102002-XX-X

Ahora entiendo como se sentía Sasuke. —comentó un joven de cabello rubio en punta y ojos azules. Lo más singular de el eran unas marcas en sus mejillas que simulaban ser bigotes.

Dos personas que se encontraban junto a el, una chica de su misma edad de cabellos rosas y un hombre mucho mayor que ellos de cabellos grises y rostro cubierto, voltearon a verlo confundidos.

Ahora se lo que significa ansiar la venganza… —declaró mientras a su mente llegaban recuerdos de un joven de cabellos azabache. La peli rosada quedó sorprendida al escuchar esas palabras pero decidió no interrumpirle. —Yo pensaba que entendía a Sasuke... Pero en realidad no era así.

No importó todo lo que le dije en el valle del fin. Mis palabras nunca lo alcanzaron.

Naruto… -murmuró la joven.

Si no puedo entender su dolor, jamás podremos volver a reír juntos. Ni siquiera tendrá interés en luchar contra mi. —Sin poder evitarlo, una pequeña sonrisa se fue formando en su rostro. —Seguro que debió de sufrir mucho. Pero tengo muchas ganas de enfrentarme contra el nuevamente.

La pequeña sonrisa que tenía en su rostro fue creciendo hasta ser una que iba de oreja a oreja. Fue tal su alegría que terminó contagiando a los otros dos.

Quiero volver a ver al equipo siete reír todos juntos. Incluyendo a Sasuke.

X-XX-Cámara de observación del tiempo-XX-X

Los ojos del joven Liam se abrieron en shock ante lo visto. Era como ver una maldita película. Algo de la esquina inferior izquierda llamó la atención del pelirrojo.

Parecía una especie de… ¿Radar…? Y en el centro de la parte superior se ubicaba una barra de color verde.

—Ya las notaste, ¿verdad? —las palabras de Nioon atrajeron toda la atención del más joven. —La barra que está encima de la pantalla mide el nivel de las alteraciones temporales. Si solo una pequeña parte cambia a rojo significa que solo un objeto o una insignificante fisura temporal causa la alteración. Y el radar indica la ubicación del causante.

—Genial.

—Un poco… Cuando de detecte una anomalía en la línea temporal lo tendrás que registrar en la bitácora. —presionó otro botón al momento en que terminó de hablar. Una nueva pantalla y teclado holográfico se manifestaron frente a ellos. La proyección se desapareció cuando el guerrero Saiyan presiono otro botón. —Una vez que registres lo sucedido utiliza estos botones para pasar a la siguiente línea temporal.

X-XX-Universo 7, línea temporal DMA-031999-XX-X

¡Yamato! —gritó un adolescente de cabellera castaña mientras empujaba a otro chico de su misma edad para después saltar en dirección opuesta. La razón, el suelo donde antes estuvieron de pie se despedazó por culpa de un haz de energía verde.

Una nube de polvo se levantó, aunque se esfumó rápidamente gracias al viento, revelando una fisura en la tierra bastante profunda y a los jóvenes completamente ilesos.

¡Taichi! —llamó el que fue salvado, un joven de corto cabello rubio, ya que fue el primero en recomponerse. Junto a él se encontraba una chica de largo cabello negro y lentes.

El castaño no alcanzó a contestar ya que tuvieron que moverse cuando el suelo empezó a derrumbarse.

Un ser parecido a un robot de placas metálicas blancas, cuyos brazos eran completamente diferentes el uno del otro, volaba a toda velocidad para salvar a los chicos. Su capa blanca de fondo rojo se ondeaba con el aire a su paso.

¡Omegamon! —exclamó el ahora identificado Taichi, y con un solo movimiento de su cabeza indicó la instrucción.

El robot dio un rápido asentimiento yendo en dirección donde se encontraban los otros dos. Al momento en que los alcanzó los cubrió con su cuerpo en un intento por protegerlos.

¡Taichi! —gritaron los que estaban siendo protegidos por Omegamon. La preocupación aumentaba al verlo correr tratando de ponerse a salvo mientras el suelo se iba fracturando a su paso.

Salta, esquiva, rueda, levántate, vuelve a correr. Esos eran los pensamientos del chico que corría a todo lo que sus piernas le permitían para trataba de salvar su vida. En cierto momento un buen tramo de donde estaba se empezó a hundir viéndose en la necesidad de realizar un gran salto que sería muy difícil para cualquier otra persona.

Agradecía ser parte del equipo de fútbol de su escuela, si no en estos momentos estaría en serios aprietos.

Cuando sus pies tocaron suelo firme, se sintió alegre de que por fin estaba en un lugar seguro...

Pero al parecer la leí de Murphy no estaba muy de acuerdo con el. Ya que aquella roca en la que encontraba parado se partió en dos, dejándolo caer al vacío.

¡Yagami! —fue el gritó que provino de otra persona. Un hombre de cabello rizado azabache con destellos verdes, era el único adulto presente.

El de mayor edad se lanzó estirando el brazo en un intento por atrapar al menor. Pero cuando sus manos estaban a centímetros de tocarse una espesa nube de polvo y tierra se levantó.

Solo duro unos segundos, pero al momento en que se esfumó, no quedó rastro alguno de ellos.

X-XX-XXX-XX-X

—Pobres tipos. —pronunció el pelirrojo ante la mala suerte de aquellos sujetos.

—Si, pobres… (Idiotas…) —insultándolos en su mente, Nioon se encaminó a la puerta. —Entonces te lo encargó, regresó en unos minutos.

Sin decir nada más salió a toda prisa del lugar dejando a un confundido Liam. El joven guerrero parpadeó un par de veces tratando de entender que había pasado, solo para alzar los hombros restándole importancia.

—Veamos… La línea temporal NS-102002 no presenta ningún indicio de alteración. Hay pequeñas distorsiones espacio-tiempo en la línea temporal DMA-031999, será mejor que lo anote. —y de esta forma empezó el joven de cabellera rojiza a realizar la bitácora.

Curiosidad, sorpresa e incredulidad, eran las emociones que se podían detectar en su rostro conforme veía cada vez más y más. Magos, ninjas, dragones y otros seres más era los que encontraban mientras supervisaba cada una de las líneas del tiempo. Antes de que se diera cuenta ya había pasado cerca de treinta minutos.

—Que raro. Nioon ya se tardó, pero si el baño está solo a unos minutos. ¿Le habrá pasado algo? —comentó a nadie en particular.

Estiro el cuello para verificar si nadie venía, para su desgracia no se encontraba ni un alma. El sonido de metal chocando contra metal le hizo regresar la mirada a la pantalla. En esta se mostraba a un joven de corto cabello negro utilizando un pequeño escudo para defenderse de los ataques de una mujer de larga melena azabache. Ambos se encontraban peleando sobre los restos de una embarcación destruida.

—Genial… —alabo el combate. Desde pequeño, Liam siempre estuvo acostumbrado a combates más rápidos y con un nivel destructivo mucho mayor. Pero ese era el problema.

En todo Conton City el único que utilizaba un arma de combate era Trunks con su inseparable espada, fuera de el no existía nadie mas.

Se inclinó hacia adelante mientras dejaba de prestar atención a todo lo demás, tanto que incluso ni se dio cuenta de como las patas de la silla se separaron del suelo. La emoción se intensificó cuando otras personas se unieron al combate.

Una joven peli celeste y un adulto joven de cabellos rojizos se colocaron a los costados de la mujer. Mientras con el chico llegaban una joven de cabellera anaranjada con… orejas y cola de animal... Y dos niñas, una rubia y la otra de coletas moradas.

Fue entonces que pasó.

Las patas de la silla se deslizaron por el suelo al momento en que perdieron su punto de equilibrio. El niño fue tomado con la guardia baja por este suceso sin que pudiera reaccionar correctamente. Estiro la mano tratando de agarrarse de algo que lo detuviera, lo cual logro cuando sus dedos se cerraron en torno a un objeto, quedando a centímetros de que su cara conectará con el suelo.

—Phew… Estuvo cerca… —comentó tras liberar un suspiro. Utilizando la fuerza de su brazo se levantó con todo y silla. —Que bueno que no pasó na… Da.. ¡Oh rayos!

Aquella forma de expresión se debía a que el pelirrojo se acababa de dar cuenta de que aquello que detuvo su caída fue una palanca. Y la activó cuando se detuvo de ella, y al parecer también presionó algunos de los botones.

La pantalla dejó de mostrar imágenes y en su lugar se hallaba un espiral que combinaba tonos azules y blancos.

—¿Qué hice? ¿Qué hice? ¡¿Qué hice?! —se repetía el mismo al momento en que veía las luces de los botones parpadear y los medidores subir y bajar. Inseguro de lo que hacía presionó el botón que parpadeaba más veces

Las luces se calmaron y los medidores regresaron a sus niveles normales. Liam liberó un suspiro de alivio, al parecer todo se había calmado.

[Activando sistema de invocación.] —lo dicho por la máquina lo dejó tieso. Todo empeoró cuando apareció una nueva pantalla holográfica. —[Por favor seleccione línea temporal destinada.]

Desesperado por el como iban las cosas, el niño hizo lo que cualquier otra persona haría en su lugar… Ponerse a presionar todos los botones esperando que con eso se apague la máquina.

[Líneas temporales seleccionadas.] —si hace escasos minutos antes estaba asustado, ahora estaba aterrado. —[Iniciando proceso de invocación en cinco…]

[¡¿Nioon?! ¡¿Qué rayos está pasando?! ¡¿Por qué se activó el sistema de invocación…?!] —se escuchó una voz hablar. De manera imprevista se manifestó un círculo con tres pantallas holográficas.

[Cuatro…]

El niño se sorprendió al reconoce a la persona que aparecía en la pantalla central.

—¡Hermano! —gritó con alegría.

[¡¿Liam?!] —cuestionó la persona una vez que distinguió al voz del pequeño. —[¡¿Qué haces todavía en la cámara de observación?! ¡¿Dónde está Nioon?!]

[Tres…]

—¡No lo sé! ¡Dijo que iba a salir un rato y que me quedara a cubrirle, pero todavía no ha regresado!

[¡Como que tuvo que salir! ¡¿A dónde se…?! ¡Ese maldito!] —gritaron del otro lado de la llamaba como si se hubieran dado cuenta de algo.

[Dos…]

[¡Maldita seas! ¡Liam, intenta detener el sistema! ¡Tal vez de esa forma no pasé nada!] —fue la orden dada, más el niño no tenia ni la más mínima idea de que hacer. —[¡¿Cuál botón presionaste?!]

—¡No lo sé! ¡Entre en pánico y empecé a presionar todos los botones! —la desesperación era más que palpable en las palabras del joven.

Y todo se fue al carajo cuando se escuchó la siguiente palabra.

[Uno…]

Los ojos del niño guerrero se abrieron como platos al momento en que la espiral de la pantalla comenzó a girar ganando cada vez más velocidad. Como de igual forma unas pequeñas chispas de luz se manifestaron en medio de la habita, las cuales poco a poco iban ganando intensidad.

—¡Oh rayos! —fue lo único que alcanzó a pronunciar cuando la luz alcanzó una intensidad tal que estaba seguro de que le lastimaría gravemente los ojos si no hubiera utilizado sus brazos para cubrirse.

—¡Liam! —fue lo último que alcanzó a escuchar.

X-XX-Minutos antes-XX-X

—¡Como que tuvo que salir! ¡¿A dónde se…?! ¡Ese maldito! —fue el gritó procedente de un varón de tez ligeramente bronceada y un largo cabello blanco, el cual se mantenía sujeto en una pequeña cola de caballo, salvo unos mechones que enmarcaban su rostro.

Su ropa consistía en un largo dogi de combate rojo que le llegaba al nivel de las rodillas. Una cinta azul mantenía cerrado su uniforme de artes marciales, como de igual forma se encargaba de sujetar un holgado pantalón negro.

Unas vendas mantenían firmes la parte de los tobillos finalizando con unos zapatos negros.

Pero lo más llamativo de este individuo eran sus ojos ya que tenia Heterocromía, pues el derecho tenia una tonalidad azulada, mientras que el izquierdo era violeta. Tenia varias cicatrices, una que iba desde su mejilla derecha hasta la clavícula derecha y una más grande en el antebrazo derecho.

Y una conocida cola de pelaje café que se alcanzaba a ver en su espalda baja.

Posiblemente tendría más de veinte años.

[Dos…] —se escuchó la continuación de la cuenta regresiva.

—¡Maldita seas! ¡Liam, intenta detener el sistema! ¡Tal vez de esa forma no pasé nada! —ordenó frustrando, más no era el único que se sentía así. Otras dos personas que se hallaban en el mismo lugar tenían sentimientos similares —¡¿Cuál botón presionaste?!

[¡No lo sé! ¡Entre en pánico y empecé a presionar todos los botones!] —golpeando su puño contra la mesa el hombre de cabellos blanquecinos retrocedió unos pasos dando media vuelta lista para salir corriendo del ahí.

—¡Espera Dante! —una nueva voz lo detuvo hasta que sintió como alguien se sujetaba de su pantalón. —¡Yo voy contigo!

La dueña de aquella voz era un ser que apenas y pasaba del metro en cuanto altura se refiere. Posee una tez color malva, con orejas puntiagudas con un par de curiosos pendientes.

Su cabello le llegaba por debajo del cuello de un color rosa salmón. Su vestimenta consistía en una camiseta sin mangas y cuello alto de un tono gris oscuro, por encima traía un singular traje de color rosado con mangas blancas. Un pañuelo amarillo atado en la cintura. Por último unos pantalones morados y unas botas blancas de tacon alto.

—¡De acuerdo, señora Chronoa! —comentó, aunque incluso si no quisiera, no podría negarse a una orden de su jefa. —¡Trunks, te dejamos a cargo! ¡Cuida el nido del tiempo!

—¡¿Eh…?! ¡¿Espera, que están…?! —pero las palabras de otra persona se quedaron en el aire cuando los dos desaparecieron.

X-XX-XXX-XX-X

El ahora identificado como Dante, junto a la suprema Kaio-sama del tiempo aparecieron en un momento frente a la cámara de observación, y sin perder tiempo avanzaron a toda velocidad a la entrada del edificio.

La manos de la Kaio de piel rosada fueron rodeadas por un resplandor dorado, y con un movimiento de estas la puerta se abrió. Cruzaron el pasillo sin detenerse, más cuando se empezó a abrir la otra compuerta una enceguecedora luz se filtró por la pequeña rendija que se formó. Al momento en que la entrada se abrió completamente la luz fue tan intensa que su vieron obligados a cubrir sus ojos.

Los ojos del niño guerrero se abrieron como platos al momento en que la espiral de la pantalla comenzó a girar ganando cada vez más velocidad. Como de igual forma unas pequeñas chispas de luz se manifestaron en medio de la habita, las cuales poco a poco iban ganando intensidad.

—¡Oh rayos! —pronunció el pequeño.

—¡Liam! —gritó el albino.

X-XX-Universo 7, línea temporal SSTLC-062009-XX-X

—Este es tu fin, Hades. —fueron las palabras de una hermosa joven de largo cabello lila y ojos verdes. Su blanca piel era protegida por una armadura de cuerpo completo de color dorado y contaba con un par de alas en la espalda. Entre sus manos sostenía un cetro de punta dorada.

—Los seres humanos siempre serán… —prosiguió un joven, que aparentaba ser mayor que la peli lila. Su cabello castaño se movió por el viento, mientras una buena parte de su cuerpo era cubierta por una armadura de tonos cromados. En su espalda sobresalía una gran ala del lado derecho que mostraba unas cuarteaduras, más no había ni rastro de la izquierda.

—Mucho más fuertes de lo que tú y los demás dioses creen. —finalizó el último de los presentes, pero no por eso menos importante, era otro joven de ojos azules; el mayor de los todos. Su largo cabello rubio se balanceaba y hacia resaltar los detalles dorados de su vestimenta negra.

Entre los tres sujetaron una pulsera de flores, la cual empezó a emitir un brillo dorado.

—(¿La pulsera de flores…?) —se preguntó con duda y en pensamientos un hombre de largo cabello azabache y ojos turquesa. Estaba enfundado en una armadura de tonos negruzcos con un gran número de ornamentos con forma de alas.

—¡Hades…! ¡Regresa a los campos Elíseos! —aclamaron los tres a la vez.

—¡Bien! ¡Pero también me llevaré las cabezas de los tres! —exclamó al momento en que un aura oscura lo cubrió completamente mientras invocaba una espada de tonalidades negras.

Intentó atacar al trío de amigos, pero el aura dorada los protegió del tajo del arma. Aquella aura empezó a afectar al Dios del inframundo, el cual sentía como se le quemaba la piel.

—¡Maldita seas, Athena! ¡Maldita seas tú también, Pegaso! —exclamó Hades con toda su furia. La luz iba ganando fuerza de a poco en pocos, sobreponiéndose a la oscuridad del Dios. —¡Pero sobre todo…! ¡Malditos sean ustedes, humanos!

Mientras más se iba intensificando la luz el daño que está le causaba al alma del soberano del inframundo iba aumentando. Para la incredulidad del Dios, este empezó a retroceder uno paso, luego otro y otro, hasta que la distancia se fue agrandando considerablemente.

Cuando por fin fue superado por la reencarnación de la diosa Athena, el caballero que siempre la protegió en todas sus vidas pasadas y el hermano humano de la diosa, así como el recipiente de Hades en esta vida. El cosmos que le permitía manifestar su alma en el mundo humano se extinguió y su alma fue jalada de regresó a donde se encontraba su cuerpo; Los campos Elíseos.

Los tres jóvenes se quedaron viendo sorprendidos la hermosa luz que crearon con su voluntad. Unos pétalos de flores bailaban a su alrededor dándole una un aire de belleza y misticismo al momento.

Se voltearon a ver los unos a los otros para regalarse una sonrisa llena de felicidad. Por fin, después de superar tantos obstáculos, habían cumplido la promesa de volverse a encontrar. Incluso si era en sus últimos momentos de vida. Cerraron los ojos esperan el fin.

Pero de manera imprevista, un brillo blanquecino se sobrepuso al dorado cubriendo todo. Y cuando se extinguió, en el lugar solo se encontraban las imponentes figuras translúcidas de un pegaso y una mujer de largo cabello violeta.

Ambas figuras se volvieron esferas de luz que se elevaron a los cielos hasta perderse en las estrellas.

X-XX-Universo 7, línea temporal FTS-102009-XX-X

Un gran estruendo similar a una explosión se escuchó en una parte de una isla ubicada a cientos de kilómetros de la costa.

—¿Lo hicieron? —cuestionó una joven de largo cabellos rojizos. Portaba una armadura que solo cubría la parte superior de su cuerpo.

Ella junto a un grupo de más o menos una docena de personas se encontraban viendo detenidamente la playa de la isla. Donde se podría apreciar que hubo una pelea recientemente por lo destrozado que estaba el lugar. Internamente todos deseaban que eso fuera todo para poder descansar.

Todos los presentes presentaban heridas en todo el cuerpo, junto a varias partes siendo cubiertas por unas vendas.

—¡Por supuesto que no! —exclamo uno hombre adulto de cabello anaranjado y una barba ligeramente crecida. —Ni siquiera está utilizando el mismo poder de aquella vez que me enfrentó.

Apenas termino de hablar cuando el suelo se sacudió violentamente. Grandes pedazos de roca salieron volando cuando un ser de grandes proporciones emergió debajo del suelo.

Tenia muchas similitudes con un reptil. Grandes escamas negras con unas pequeñas azules que formaban un patrones de espirales. Lo más sobresaliente de su ser eran un par de grandes alas que sobresalían de su espalda.

La criatura mítica de leyendas, un ser que impartía respetó y miedo en quienes tenia la dicha, o desgracia dependiendo el caso, de encontrárselo de frente.

Era un dragón…

La desesperación comenzó a invadirles cuando el mítico reptil empezó a inhalar una gran cantidad de aire por su hocico.

—¡Esta preparando un rugido! —advirtió un sujeto de ojos rojos con una larga melena azabache por cabello. Una serie de perforaciones funcionaban a modo de cejas.

—¡¿Acaso planea acaba con toda la isla?!

—No puede ser…

—Oh, no…

Los sentimientos que abrumaban a los presentes se intensificaron ante la situación que no termina nada bien para ellos.

—Tal vez sea inútil… —murmuró una chica de largos cabellos rubios, más fue escuchada por todos. Pequeñas lágrimas se empezaron a deslizar por sus mejillas.

En especial por un joven de rosada cabellera, que golpeaba su puño contra el suelo debido a la frustración que sentía.

—¿Este será nuestro fin? —preguntó a nadie en particular.

Ante el miedo todos empezaron a buscar una forma de al menos soportar el siguiente ataque. Llegando a la conclusión de crear un hechizo de protección, empezaron a tomarse de las manos con tal de reunir todo el poder mágico que les fuera posible.

—No podemos rendirnos aquí, Lucy. —declaró el joven de rosados cabellos sujetando la mano de la joven llamada Lucy.

—Natsu… —pronunciando el nombre de su amigo, la rubia se maravilló del sentimiento de determinación que se hallaban en aquellos ojos ónix.

Contagiándose de aquel sentimiento, se seco las lágrimas y tomó las manos de sus demás amigos.

Un hombre de mayor edad pero pequeña estatura derramaba lágrimas de felicidad al ver lo unidos que eran sus hijos, como el los llamaba.

—¡Muy bien! ¡No vamos todos juntos a casa! —dijo al momento en que se unió al círculo que formaron los miembros de su gremio, pues era el único que faltaba.

—¡A Fairy Tail! —gritaron sin una pizca de miedo cuando un resplandor empezó a emerger de las fauces del reptil volador.

Como si ese gritó fue una especie de señal, el dragón procedió a disparar un haz de luz azulada.

A la distancia muchos distinguieron fácilmente como un enorme domo de energía aparecía en medio del océano, seguido de una gran sacudida que formo una gran cantidad de olas y fuertes ráfagas de viento.

Cuando todo se calmó no quedó rastro alguno de la isla, y donde antes estaba solo se encontraba un gigantesco abismo del cual no se alcanzaba a ver el fondo.

Sintiéndose satisfecho con su trabajó el dragón emprendió el vuelo alejándose del lugar mientras el agua se volvía a juntar pars llenar el nuevo espacio vacío.

Y eso fue lo último que se escuchó de los miembros más fuertes del gremio de Fairy Tail durante los próximos años.

X-XX-Universo 7, línea temporal HSDXD-012012-XX-X

—¡Yo te amo, Rias! —gritó un joven castaño y de ojos miel, trasmitiendo todos sus sentimientos a través de su voz.

Frente a él, una joven de larga melena carmesí y ojos azules, lo miraba aturdida. Solo se encontraban los dos en la habitación

En los ojos de la chica se empezaron a formar lágrimas de felicidad, las cuales confundieron al chico haciéndole pensar que eran de tristeza.

—N-no es eso… —lo interrumpido antes de que se hiciera una idea equivocada. —Y-yo estoy feliz… Por fin me llamas por mi nombre, Issei.

—¿Q-quiero creer, que eso significa que sientes lo mismo? —cuestionó inseguro, avanzó unos cuantos pasos deteniéndose a una distancia prudente. El pequeño asentimiento que dio la ojiazul fue toda la respuesta que necesitaba.

—Issei… Yo también te amo. —confirmó la pelirroja, expresando todos sus sentimientos en aquella oración. Armándose de valor cerró el espacio que los separaba.

Por fin estando frente a frente, sus rostros se acercaron dispuestos a realizar aquella acción, que si bien no era la primera vez, si sería la más importante de ahora en adelante.

—¡Aaahhhhh! —lamentablemente el emotivo momento se vio interrumpido cuando las puertas de la habitación fueron abiertas abruptamente rebelando a un grupo de personas.

La mayoría eran de la misma edad que ellos, con excepción de dos pequeños y una mujer mayor que el resto.

—¡Felicidades a los dos! —los felicito una adorable rubia de ojos verdes, ignorando el sonrojo en la cara de ambos. —Ahora la hermana Rias ya no estará triste otra vez.

—¡Ahora yo también podré tener mi momento con Issei! —declaró una peli azul con un curioso mechón verde. Detrás de ella una peli anaranjada de coletas gemelas se ocultaba.

—Vaya, vaya. Parece que tendré que esforzarse para que Issei sea infiel si quiero estar con el. —a pesar de lo mal que se escuchó aquella oración, una joven de cabellos azabache comentó con una sonrisa de ojos cerrados. Su cabello se mantenía arreglado en una larga cola de caballo que casi le llegaba hasta los pies.

—Yo también me esforzaré. —agregó una pequeña niña de corto cabello albino.

—Lo siento, yo también estaba escuchando. —se disculpo con una sonrisa un apuesto joven rubio, al parecer solo el se dignó en hacerlo.

—¡Qué emotivo! —exclamó con alegría palpable una… ¿niña? Su cabello rubio contrastaba con el de los otros dos al ser de un tono más pálido.

—Solo por hoy, fingiré que no he visto ningún acto que va contra la moral de la escuela. —finalizó la mayor de todos los presentes. Se trataba de una mujer que pasaba de los veintes y de largo cabello gris. Tenía como adorno dos pequeños listones rosados a los lados. Y dos mechones de cabello que sobresalían del resto le daban un aspecto adorable. Su vestimenta consistía en un traje de oficina gris oscuro.

Los ojos verdes de la mujer veían a los dos adolescentes con alegría y un pequeño toque de celos.

—¡No estén fastidiando! —reclamó el castaño por la inesperada interrupción. Pero no alcanzó a decir nada más cuando la pelirroja habló.

—¡Este era mi momento especial! ¡¿Por qué tenían que interrumpir justo ahora?! —abrió grandes los ojos mientras un tono rojizo intenso aparecía en sus mejillas.

El ojimiel estaba en un estado similar. A pesar de que estaba feliz por de haber escuchado aquello, no pudo pronunciar nada más cuando unas chispas de luz blanca aparecieron brevemente en la habitación.

—¿Eh...? —exclamaron todos completamente confundidos. ¿Esas luces habían sido causadas por algún cortocircuito? Era la duda en general. —¡Aahhh…!

Gritaron todos cuando las chispas volvieron a aparecer antes de convertirse en una segadora luz de gran intensidad .

Cuando la luz se extinguió, la habitación ahora se encontraba completamente vacía.

X-XX-XXX-XX-X

Suceso similares se repetían en distintas líneas temporales. Ya sean un grupo de estudiantes reunidos en la casa de uno de sus compañeros realizando un trabajo grupal.

En otra, cierto joven de mejillas marcada tenia una reunión con sus amigos, en la cual hablaron sobre los actos de un emo vengativo.

Todos y cada uno de los mencionados fueron afectados de la misma forma y desaparecieron sin dejar rastro.

X-XX-Umbral de las Eras-XX-X

El umbral de las eras; un cruce de caminos del continuo espacio temporal. Este sitio era completamente desconocido para todo ser viviente en el universo, exceptuando a unos pocos. Entre ellos se contaban los miembros de la patrulla del tiempo, como de igual manera los enemigos jurados de estos; los Time Breakers.

Pero hoy eso cambiaría completamente…

—¡Aahhhh! —gritó el joven de apellido Dragneel al momento en que apareció en un lugar completamente desconocido. Parecía ser una especie de túnel formado por cientos de miles de estructuras metálicas con forma anillos.

—¡Natsu! —el mencionado abrió grandes los ojos cuando aparecieron algunos de sus amigos.

—¡Lucy! —gritó el pelirosado.

Desgraciadamente cualquier otra cosa que estuvieran a punto de decir o hacer se vio interrumpida cuando una fuerza desconocida les hizo avanzar por el camino que marcaba el lugar.

—¡¿Qué es todo esto, Dattebayo?!

—¡¿Que hiciste ahora, tarado cabeza de fósforo?!

—¡Yo no hice nada, estúpido cubo de hielo con patas!

—¡¿A dónde mierda nos esta llevando esta cosa?!

Eran los gritos de varias voces que iban creciendo cada vez más en intensidad. No fue hasta que llegaron a un entronque de caminos en el que pudieron distinguir como más personas empezaron a llegar desde diferentes senderos hasta una inevitable colisión.

—¡Cuidado! —advirtió un joven de cabellos verdes rizados que vestía un curioso traje de cuerpo completo verde con partes negras.

—¿Eh? —fue lo único que alcanzó a pronunciar un pelinegro de grandes cejas con un singular corte de cabello en forma de tazón. Por su apariencia era mayor que el peliverde. También portaba ropas verdes pero el tenia un chaleco táctico encima.

Los ojos verdes del joven de cabello rizado veían expectantes como se iba acercando cada vez más al adolescente de ropas verdes y vendas en las manos. Hasta que inevitablemente pasó.

Las cabezas de ambos colisionaron en un duro golpe que los dejó aturdidos.

—(Su cabeza… ¿Es de piedra?) —fue su última línea de pensamientos coherentes de ambos antes de desmayarse.

—¡Deku! —gritó una joven de cabellos castaños hasta el mentón. Se movió rápidamente para atrapar al ojiverde.

Natsu terminó chocando con un chico de cabellos rubios, que mantenía una mueca de disgusto.

—¡Fíjate por donde vas, extra de mierda! —exclamó el rubio de cabello alborotado y afilados ojos rojos. Su ceño se frunció al ver la cara de la persona con la que chocó, por alguna razón el solo verlo le hacía enojarse.

—¡¿A quién llamas extra de mierda, bastado de ojos rasgados?! —reclamó el mago al momento en que chocaba su frente contra la del ojirojo, para irritación de este último.

—¡Issei! —gritó cierta joven de claros cabellos castaños atados en dos largas coletas mientras se alejaba en una dirección diferente del grupo de personas.

—¡Irina! —exclamó el nombrado estirando su brazo en un intento por atrapar a su amiga.

Los ojos violetas de la chica se iluminaron al ver como su amigo, de quien estaba enamorada, trataba de salvarla. Solo para que aquel brillo de esperanza se esfumará cuando sus manos fueron incapaces de alcanzarse solamente rosándose las llenas de los dedos.

Todo los miembros del grupo Gremory veían con horror como la distancia con su amiga se acrecentaba cada vez más, estaban a punto de actuar para ayudarla, más fue innecesario. Una mano logró sujetar el brazo de la chica firmemente evitando que se alejara.

—¡Te tengo! —exclamó un joven de puntiagudos cabellos color rojos. Parecía ser de menor edad que la castaña. De un tirón atrajo a la chica para sujetarla de la cintura y así evitar que pase algo más. —¡Sujétate lo mejor que puedas!

—¡Eso intento! —Irina se limitó solo a contestar mientras se aferraba con toda la fuerza de sus brazos al cuerpo del pelirrojo. Un sonrojó se formó en sus mejillas por lo cercanía que estaba con el chico.

Uno grito llamó la atención de todos.

—¡Todoroki! —exclamó una joven que aparentaba tener quince años. La larga coleta azabache de la chica se agitaba al momento en que se iba alejando del grupo en un rumbo diferente. Entre sus brazos sostenía a una inconsciente señorita de largo cabello lila. Y fue por intentar ayudarla que terminaron en esa situación

—¡Yaoyorozu! —exclamó llamándola por su apellido, un joven con un singular cabello ya que se encontraba dividido en dos partes de diferente color cada una. La parte izquierda era roja mientras la derecha era blanca.

Pero antes de que cualquiera hiciera algo para ayudar a las chicas. Un borrón anaranjado y negro se movió más rápido.

—¡Jutsu clones de sombra! —se escuchó que gritó alguien seguido del sonido de múltiples "Puf"

La joven pelinegra sujetaba con todas sus fuerzas el inconsciente cuerpo de aquella chica de cabellos lilas. Abrió la parte inferior de su uniforme escolar dejando expuesto parte de su abdomen. Su piel se empezó a mover formando una protuberancia que parecía crecer en tamaño.

Con su mano sujetó aquella protuberancia, la cual se transformó en una pistola de ganchos. Más no tuvo la oportunidad de dispararla cuando un fuerte agarre en su muñeca la detuvo.

—¡Te tengo! —fue la exclamación hecha por cierto ninja rubio al momento en que logró atraparlas, y con su fuerza las atrajo hacia el para sujetar firmemente de la cintura a la pelinegra. —¡Ahora arrójenos!

—¡Entendido jefe!

Los ojos de la pelinegra se abrieron sorprendidos al notar como el chico de cabellera rubia que la salvó era sujetado por los tobillos por… ¿Otro sujeto de cabello rubio y mejillas marcadas…?

Y no era solo uno, era toda una cadena humana formada por puros rubios de ojos azules.

Concentrando Chakra en sus los músculos de sus brazos, todas las copias realizaron la misma acción antes de finalmente lanzar al original y a las chicas hasta estas frente a todo el grupo.

Los presentes soltaron un suspiro de alivio de que todos aún permanecieron juntos. En especial cierta ninja médico, ya en el pasado perdió a un amigo, no quería que lo mismo pasara con su amigo que estuvo con ella desde que se formó su equipo.

Con sus ojos verdes logro ver como el joven con marcas en las mejillas los volteaba a ver dándoles un pulgar arriba. Los mismos que se abrieron como platos cuando un espiral que desprendía un brillo blanco y azul se abrió a espaldas del rubio.

—¡Naruto! —clamó la ninja en intentando advertirle al rubio.

Sintiendo que algo andaba mal, el ojiazul volteó a ver sobre su hombro dándose cuenta del peligro que se acercaba. Más le fue imposible hacer algo para evitar ser engullido por el nuevo portal que se abrió, excepto sujetar firmemente a las dos señoritas que salvo.

—¡Naruto!

—¡Yaoyorozu!

Gritaron los amigos de los mencionado cuando estos desaparecieron.

X-XX-XXX-XX-X

De un momento a otro el entorno tuvo un radical cambió. Lo que hace escasos segundos era un espacio vacío se convirtió en una habitación de un tamaño considerable.

Cuando la gravedad empezó a tener efecto en los cuerpos del trío, Naruto fue el primero en reaccionar logrando girar para caer de pie.

—bu7Eso estuvo cerca. —comentó a nadie en particular. Bajo la mirada para ver el estado en que se encontraban las jovencitas que sostenía. —¿Ustedes como están?

Los orbes de la azabache se abrieron con precaución cuando sintió que fue depositada en el suelo. Lo primero en que concentro su mirada fue en la persona que la salvo.

A simple vista se notaba que era alguien de su edad o quizás mayor por uno o dos años. Su cabellera rubia brillante le recordaba a cierto compañero que tenia el poder de utilizar electricidad.

Y no era la única, el ojiazul de nombre Naruto también inspeccionaba a la joven. La forma en que mantenía atado su largo cabello azabache tenia similitud con cierta amiga suya de ropas moradas.

Los ojos de ambos cayeron sobre la joven inconsciente cuando esta soltó un pequeño quejido. Poseía un largo cabello de color lila y a juzgar por su apariencia era de una edad menor a la de ellos. Un vestido blanco cubría le cubría pero dejaba varias partes del cuerpo al descubierto que presentaban marcas de golpes, cortes y quemaduras.

Los ojos del rubio se abrieron al momento de captar el sonido de pasos acercándose hasta su posición. Rápidamente sacó un kunai que estaba escondido en la manga de su chaqueta, para tomar una postura defensiva frente a las chicas.

—¡Wow! ¡Tranquilo viejo! —exclamó Dante alzando los brazos en un intento por calmar al joven de mejillas marcadas. —No les haré nada. Solo quería saber cono se encuentran los tres.

El ninja no pronunció palabras alguna durante unos segundos llenando de tensión el ambiente. Soltando un suspiro procedió a guardar el arma mientras se movía a un lado permitiéndole pasar.

—Gracias… —arrodillándose para verificar el estado de las heridas de la chica, agradeció el albino.

El rubio se sintió fuera de lugar por los modales de aquel sujeto, dudaba que cualquier otra persona agradeciera tras amenazarte con un arma.

—¡Maldita seas! —fue la queja proveniente de mayor edad. De su mano emanaba un aura celeste que se transmitía hasta la joven de cabellera lila. —¿Alguno de ustedes tiene poderes curativos o sabe algo de medicina?

Los dos adolescentes negaron ante la pregunta.

—¡Maldición…! Yo no tengo conocimiento medico alguno, lo máximo que puedo hacer es estabilizar sus heridas. —informó con suma preocupación. —Necesitaré que me ayuden a cargarla para llevarle al hospital, ¿me podrían ayudar?

—De acuerdo.

—Por su puesto.

Respondieron los dos. Tal vez sea verdad que no tenían idea de quién era la persona con quien hablaban o que lugar era este, pero no se iban a quedar de brazos cruzados. El por qué siempre estaba dispuesto a ayudar a la quién lo necesite. Ella por qué era una parte fundamental de la profesión que pretendía seguir.

El ninja levantó a la inconsciente chica en brazos listo para seguir al sujeto de cabellos blancos. Dante por su parte nunca dejó de mandar partes de su energía vital a la joven, volteó su cabeza en dirección del portal del que salieron el par de adolescentes cuando su habilidad para sentir el Ki detectó una presencia… o mejor dicho varias.

Extrañados por eso, el ninja ojiazul y la joven azabache voltearon a ver en la misma dirección encontrándose con el mismo portal que atravesaron y que aún permanecía abierto. De aquello que unía el umbral de las eras con la cámara de observación emergió una mujer que vestía ropa de oficina.

Los ojos de los tres se abrieron como platos ante el suceso inesperado. El guerrero de cabellos blanquecinos dejó de mandar energía moviéndose rápidamente para atraparla.

Apenas la sostuvo entre sus brazos durante unos segundos cuando volvió a levantar la mirada para ver claramente como más personas atravesaron el portal.

—¡Oh mierd…!

—¡Muévete! —saltando para asegurarse que nada les pase a las señoritas que ayudo, advirtió el de mejillas marcadas.

Dante se movió lo más rápido que podía, más no avanzó mucho cuando alguien chocó con su espalda haciéndole perder el equilibrio. El peso aumentó obligándolo a baja más y más. Queriendo evitar que la mujer en sus brazos saliera lastimada decidió arrojarla a una distancia considerable antes de terminar con la cara pegada al suelo por el montón de personas que le cayeron encima.

—¡Ay…! Eso me dolió... –fue la queja de cierta valquiria de cabellos grises al momento en que acariciaba sus caderas en un intentó por calmar dolor de haber caído en el suelo frío.

—¡¿Quién esta tocando mi trasero?!

—¡Lo siento señorita. No fue mi intención!

Alzando la mirada, la peligris se encontró con la extraña escena de varias personas amontonados uno sobre otro. La mayoría de los presentes era simples adolescentes, posiblemente solo ella y ese sujetó de cabello blanco eran los únicos adultos en el lugar.

—Disculpen… —hablo el de ojos bicolor llamando la atención de todos los que tenia encima y evitando que se desate un conflicto entre los recién llegados. —Les importaría bajarse de mi. No se quien tiene algún objeto de metal, pero me haría el favor de retirarlo por que se está clavando en mi espalda.

La pelirroja de armadura escuchó el pedido levantándose inmediatamente quitándose de encima a los demás sin cuidado alguno ganándose los quejidos y uno que otro insulto de varios

—Lamentó lo ocurrido señor. Fue un penoso accidente que no volverá a ocurrir. ¡Entiendo que este enojado con nosotros así que si quiere puede desquitarse golpeándome! —una gota de sudor se deslizó por la frente de todos los presentes por la declaración de la joven mujer.

—(Espera, ¿Señor…? No estoy tan viejo, aunque por alguna razón me siento halagado.) —fue la línea de pensamientos del guerrero mientras el, como todos los demás, se levantaban del suelo. —No pasa nada pequeña. En todo caso debería ser yo quien pregunte si esta bien, ¿esas heridas no tienen buena pinta?

Ese comentario causó que los demás se dieran cuenta de las heridas y vendajes en el cuerpo de la pelirroja. Y no era la única, varios de los que venían con ella tenían condiciones similares.

Por desgracia cualquier otra cosa que los demás fueran a decir se vio interrumpido cuando las puertas del lugar fueron abiertas abruptamente al momento en que accedían un gran grupo de individuos que usaban trajes de protección contra contagios.

—¡Muy bien jóvenes, se que están confundidos pero necesito que nos acompañen, por favor! —pidió amablemente el individuo que encabezaba el grupo de recién llegados. Debido al traje no se alcanzaba a distinguir su sexo, solo se lograba visualizar unos ojos de esclerótica negra e iris anaranjada.

—¡Vete al demonio! —gritó el rubio de pésimo carácter. —¡¿Por qué debería de hacerles caso?! ¡Ni siquiera se quien demonios son!

Las quejas del rubio fueron acertadas, nadie de los presentes tenia la más mínima idea de lo que estaba pasando. Aunque las alertas de todos se activaron cuando unas pequeñas explosiones empezaron a manifestarse en sus manos del adolescente de mecha corta.

Una de las cejas del rubio de ojos rojos se alzó confundido por qué la persona dentro del traje no parecía alterada de ningún modo.

–Por favor cálmate, Bakugo

—¡Vete al diablo, estúpido mitad y mitad!

—Bien… Si es así como quieren que sean las cosas, entonces que así sea. —soltando un suspiro, el desconocido levantó una mano apuntándole al joven identificado como Bakugo. Un aura anaranjada lo cubrió por un segundo antes de que desapareciera.

—¡Pero que demonios! —gritó Bakugo cuando una extraña energía anaranjada se manifestó en sus brazos formando unas abrazaderas que lo obligaron a juntar los brazos, sus manos se vieron aprisionadas por una esferas que contenían las explosiones.

—Llévenselo…

—¡Pero que están haciendo! ¡Suéltenme bastardos!

Todos los demás observaron como otros individuos tomaban de los brazos al alborotador joven y este no podía hacer nada para detenerlos.

—Llévense a los demás también y realicen el protocolo de desinfección con ellos. —los ojos del Saiyan se abrieron como platos al ver quien era la persona que habló.

Chronoa; la suprema Kaio-sama del tiempo, fue quien dio la orden y en cuestión de segundo el resto de los recién llegados fueron agarrados fuertemente por los demás individuos antes de ser sacados de la habitación a toda velocidad.

Obviamente no faltaron quienes trataron de resistirse, más fueron neutralizados de manera inmediata. Incluso para incredulidad de aquellos que poseían una fuerza sobrehumana, esta se volvió inútil cuando los individuos que los apresaron restringieron sus movimientos sin problema alguno.

Incluido el peliblanco, con la diferencia de que este solo siguió a los demás caminando tranquilamente cuando su jefa le dio una sonrisa que decía "todo estará bien"

—Todo listo, señora Chronoa. —informó quien parecía ser el líder.

—Gracias por tu rápida forma de actuar, Sayok. —agradeciendo el buen trabajo de la Majin, felicitó la Kaio de cabellos rosados. —¡Ahora quiero que inicies con el protocolo de desinfección!

—¡Señora, si señora…! Además de que debo agregar que fue gracias a que Trunks nos avisó lo que estaba pasando que se nos permitió prepararnos adecuadamente. —la diosa del tiempo asintió alegrándose de tener a alguien como el semi Saiyan como su mano derecha. —Con todo respeto, señora Chronoa. ¿Qué pasará con los sujetos involucrados?

Chronoa empezó a caminar inhalando aire para expulsarlo segundos después. Ella misma tenía que pasar por el protocolo de desinfección.

—Si las cosas van bien es posible regresarlos a su línea temporal. Pero si no es así… —pauso sus palabras intentando darse una idea. —Ni siquiera yo sé que podría pasar con estos acontecimientos.

X-XX-Fin-XX-X

X-XX-Avance del siguiente capítulo-XX-X

—¡Oye tu! —fue el gritó de un ninja de ropas naranjas cuando alcanzó a reconocer una cabellera blanca entre la multitud. —¡Por fin te encuentro!

—¡Nosotros somos la Patrulla del Tiempo! —exclamó con orgullo la Kaio encargada de proteger la líneas temporales al estar frente a todos los recién llegados a Conton City y junto a ella tres de sus más fieles patrulleros.

—¡¿Pero qué demonios?! —gritó Dante cuando el pergamino que sostenía en su mano empezó a brillar, eso no era lo raro, lo que si lo fue era el hecho de que un rayo de luz conectó con el pecho de un miembro de los grupos que no pertenecían a la patrulla del tiempo.

—¿Por qué estoy aquí? —cuestionó el que fue traído en contra de su voluntad al ver como el lugar en el que estaba tenia un cielo verde. Además de qué para su incredulidad había tres soles… ¡Tres malditos soles!

—No hables… Tampoco aumentes tu nivel de poder o sino nos van a detectar… —fue el consejo que Dante murmullo a su acompañante no deseado tras cubrirle la boca para que no emitiera ruido alguno. Sus ojos bicolor reflejaban un odio profundo. Caso contrario al otro sujeto, ya que los suyos solo mostraban miedo al fijarse en un trío de individuos. Pero en especial a uno de baja altura que se encontraba sobre una especie de silla voladora.

—Todo esto y más en el próximo capítulo de Xenoverse Chronicles, el cual será…

—Atrapados entre el tiempo… Visitando un nuevo planeta.

—No se lo pierdan. —dijo el Saiyan albino sosteniendo una esfera de energía en su mano que iluminaba todo el lugar, para seguidamente dispersar el Ki oscureciendo todo el lugar.

-X-XX-XXX-XX-X-

—¡Corte! —clamó el autor dando por terminada la escena. —¡Con eso queda equipo!

Todos los presentes celebraron de que por fin terminaron por hoy.

—Hola buenos días, tardes, noche a todos los que nos leen. —saludo volteando al frente. —Cómo pueden ver este es el nuevo proyecto en el que estuve trabajando... Aunque lamento haber tardado tanto en subirlo. Este año no fue el mejor para mi, ya que perdí dos familiares. Uno que fue mi tío por esta maldita enfermedad. Y el otro fue mi abuelita, aunque ella fue por muerte natural.

—No te preocupes. Este no ha sido un buen año para nadie en el mundo. —intento consolarlo su asistente.

—Lo sé... Pero aún así duele y desmotiva mucho ese tipo de cosas. —soltando un suspiro continuo. —En cualquier caso, quiero dar gracias a los que se tomaron su tiempo para darle una pasada a este trabajó. Pero ahora me debo de concentrar en el siguiente capitulo de The Spectacular Spider-Man.

—Por favor dejen un comentario con su opinión sobre que les parece la nueva historia.

—Sin más nos despedimos... Hasta la siguiente actualización. Sayonara.

P.D: De los Oc's utilizados sólo Dante y Liam me pertenecen. A Nioon lo encontré por Internet y solo le puse un nombre. Todavía me falta realizar el diseño del pequeño pelirrojo.